10 Jul 2016 | Sin categorizar

Foto: Nitin Dhumal
Unidad: palabra divina. Si en un momento dado fuese pronunciada por el Omnipotente y los hombres la llevasen a la práctica en sus más variadas aplicaciones, veríamos el mundo pararse de golpe en su marcha general y, como en una moviola, reanudar la carrera de la vida en dirección opuesta. Innumerables personas desandarían el ancho camino de la perdición y se convertirían a Dios, encaminándose por la senda estrecha… Familias desmembradas por peleas, heladas por la incomprensión y el odio y como muertas debido a los divorcios, se recompondrían. Y nacerían niños en un ambiente de amor humano y divino y se forjarían como hombres nuevos para un mañana más cristiano. Las fábricas, normalmente llenas de «esclavos» del trabajo en un ambiente de tedio, si no de blasfemia, se convertirían en lugares de paz, donde cada cual trabaja en su parcela para bien de todos. Y las escuelas reventarían los muros de la limitada ciencia para poner conocimientos de todo tipo al servicio de la contemplación eterna, aprendida en los pupitres como en un continuo desvelarse de misterios intuidos a partir de pequeñas fórmulas, de leyes simples, hasta de los números… Y los parlamentos se transformarían en un lugar de encuentro de hombres a los que les apremia, más que la idea que cada uno sostiene, el bien de todos, sin engaños a hermanos ni a patrias. En definitiva, veríamos el mundo hacerse más bueno y el Cielo bajar como por encanto a la Tierra, y la armonía de la creación serviría de marco a la concordia de los corazones. Veríamos… ¡Es un sueño! ¡Parece un sueño! Y sin embargo, Tú no pediste menos cuando rezaste: «Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo». Chiara Lubich Fuente: Lubich, Chiara Fermentos de unidad, Ed. Ciudad Nueva, 1969.
5 Jul 2016 | Sin categorizar
«A aquéllos que ya se han donado a Dios con toda su mente, con todo su corazón, con todas sus fuerzas e incluso por encima de sus mismas fuerzas, en cierto momento Dios les pide que se lo elija una segunda vez. La primera vez habíamos entendido que a Dios había que amarlo por encima de todo. Pero si se pudiera seccionar esa elección nuestra, nos encontraríamos que en realidad contenía un 30% de amor de Dios, un 30% de hastío por la mediocridad y vacío en el que vivíamos, un 15% de alegría y de entusiasmo por el hecho de habernos donado a una causa tan hermosa y santa, para alguno quizás un 10% de remordimiento por los pecados cometidos en el pasado… (…) En realidad, es prácticamente imposible que la primera vez que elegimos a Dios seriamente, lo hayamos hecho con un amor total y pleno. Pero desde el momento en que entendemos que la perfección consiste sólo en la caridad, todos aquellos motivos secundarios que al principio nos ayudaron porque venían acompañados por nuestra buena voluntad y por nuestro deseo de amar a Dios, poco a poco salen a flote y nos molestan. Es lógico que salgan a flote, pues ya estaban allí anteriormente, como cizaña que ha crecido junto con el buen trigo, como dice el Evangelio de Mateo. Se trata de pequeños apegos, de defectos, de actitudes que no son en realidad santidad auténtica, porque no construyen el Reino de Dios sino que nos molestan a nosotros y a los demás. Quizás no son siquiera pecados veniales, pero no son tampoco amor puro. ¿Qué tenemos que hacer en ese momento? Una nueva elección de Dios. Es decir, querer que el motivo de toda nuestra vida sea solamente el amor de Dios, el amor puro, y ninguna otra cosa en absoluto. (…) Hay que hacer un salto de calidad: elijo amar a Dios por Dios, no por lo que siento, no por los frutos que produce sino por Él mismo, para responder con mi amor personal al Amor personal que Él tiene por mí. Debo encontrar en esta unión con Dios el motivo de mi existir, de mi vida cotidiana. Cuando se llega a tener esta relación con Dios, se llega a ser personas libres, no condicionadas. Cualquier cosa que suceda, cualquier calumnia, dificultad, preocupación, motivo de amargura, nada altera esa paz, porque se vive insertados en Dios. Y se encuentra en Dios esa unidad, esa alegría, esa serenidad que sólo el amor de Dios puede dar. (…) Lo cierto es que la elección de Dios hay que renovarla siempre. Quizás se nos pedirá una tercera elección y después seguirán otras , porque la vida en Dios es siempre nueva, inagotable y llena de sorpresas». Pasquale Foresi Fuente: Pasquale Foresi, Colloqui, Città Nuova Editrice, 2009
2 Jul 2016 | Sin categorizar
Juntos por Europa
Encuentro. Reconciliación. Futuro
Munich (Baviera) 2.07.2016
Para el juntos no hay alternativa
“Unidos en la diversidad”. Esta esperanza europea es hoy más actual que nunca. Europa no debe
convertirse en una fortaleza y alzar nuevas fronteras. Para el juntos no hay alternativa. Es posible
un juntos en una diversidad reconciliada.
El Evangelio – una fuente de esperanza
Jesucristo rezó por la unidad y dio su vida por ella. Esto nos dice el Evangelio, que desde hace casi
2000 años es una fuerza determinante para la cultura en Europa. Jesucristo nos enseña el amor a
todos sin límites. Él nos indica el camino de la misericordia y de la reconciliación: podemos pedir
perdón y perdonarnos mutuamente. El Evangelio de Jesucristo es una fuente potente, de la cual
podemos sacar esperanza para el futuro.
Europa – una cultura del respeto y de la estima
Las terribles experiencias de las Guerras mundiales nos han enseñado que la paz es un don precioso
que debemos conservar. Nuestro futuro debe estar caracterizado por una cultura del respeto y de
la estima del otro, también del extranjero.
La unidad es posible – Superar las divisiones
Pedimos a todos los cristianos, especialmente a los responsables de las Iglesias, que superen las
divisiones. Ellas han causado sufrimiento, violencia, injusticia y han minado la credibilidad en el
Evangelio. Como cristianos, queremos vivir juntos, reconciliados y en plena comunión.
Nuestro compromiso
Vivamos el Evangelio de Jesucristo y testimoniémoslo con las palabras y con las obras.
Recorramos el camino de la reconciliación y hagamos de tal modo que nuestras comunidades,
Iglesias, pueblos y culturas puedan vivir “unidos en la diversidad”. Vayamos al encuentro de
personas de convicciones y religiones distintas con respeto y tratemos de entablar el diálogo con
ellos.
Comprometámonos para que en el mundo crezcan la humanidad y la paz.
Tengamos la visión de un juntos en Europa que es más fuerte que cualquier temor o egoísmo.
Pongamos nuestra confianza en el Espíritu Santo que renueva y vivifica continuamente el mundo.
2 Jul 2016 | Sin categorizar
El streaming será transmitido en alemán, inglés, francés, italiano, portugués, español y húngaro. Después de las 6.00 pm el programa será transmitido solo en idioma original hasta las 10.00 pm.