Movimiento de los Focolares
Vietnam: una escuela de la periferia

Vietnam: una escuela de la periferia

20151123-04Lograr describir un proyecto social desde su origen no es fácil. Así ha sido para la escuela de Pho Cap, en la ciudad de Ho Chi Minh, en Vietnam. Se trata de un proyecto que recibió el honor, hace algunos días, de recibir una visita privada de Laura Mattarella, la hija del Presidente de la República italiana, quien acompañaba a su padre en una visita oficial. Fue acogida sin protocolo por algunos miembros del Movimiento de los Focolares, los actuales responsables y colaboradores de la escuela. Laura Mattarella fue a visitar a los 100 niños. La escuela de Pho Cap nació en 1998, a través de un sacerdote del Focolar con la ayuda de algunos jóvenes universitarios, entre los primeron en adherir a la espiritualidad de la unidad. Es un proyecto nacido en una casa abandonada, por amor a los residentes de menores recursos que llenan el barrio de Binh Thanh, Una vez que la limpiaron de numerosas jeringas, los jóvenes levantaron el techo, después los baños, el sistema eléctrico e hidráulico. Todo se realizó gracias a pequeñas donaciones y mucho sacrificio. Los jóvenes se convirtieron en obreros, plomeros, electricistas… De aquellos tiempos, una de ellos, ahora focolarina, recuerda: “Fue un trabajo duro, pero el espíritu del Movimiento nos impulsó a amar concretamente. También algunos obreros colaboraron con su trabajo en esta realización. ¡Realmente fue construir un proyecto juntos!”. En pocas semanas transformaron esos ambientes en un lugar habitable y empezó la actividad. Después de trató de convencer a la gente para que enviaran a sus hijos y haciéndolos comprender que era mejor que estudiaran en lugar de mandarlos a trabajar. De hecho, muchos de esos niños pasaban su día deambulando por las calles de Saigón, vendiendo números de la lotería y no iban a la escuela. Para lograrlo los jóvenes fueron a buscar a “los alumnos” casa por casa. Al primer grupo, pronto se unieron también unas chicas dispuestas a donar su tiempo, entusiasmadas por el proyecto. 20151123-05De un pequeño grupo de alumnos que no recibían ningún alimento, se comenzó dando la merienda y después el almuerzo todos los días. Es un proyecto que está siempre en desarrollo, superando muchas dificultades, hasta llegar a ser una escuela de “prestigio” por sus logros, pero que sigue siendo pobre para los pobres, y logra dar un testimonio convincente en un ambiente de periferia nada fácil. Mirando los rostros y los ojos de los niños de Pho Cap, en su mayoría provenientes de familias budistas, se lee confianza, serenidad, y deseos de vivir. Laura Mattarella se dio cuenta de todo esto y quiso las fotos del encuentro al que definió como “bellísimo”, a pesar de su sencillez, rico de humanidad, de dulzura y de relación. La directora de la escuela comentó; “La visita de la hija del Presidente de Italia nos ha animado a seguir adelante en el espíritu que nos anima; vivir la fraternidad entre todos nosotros colaboradores y transmitirla a los alumnos, para que se conviertan en portadores de este espíritu en sus familias y en la sociedad en la que viven”.   Para conocer y apoyar el proyecto: Acción Familias Nuevas:  AFN onlus Città Nuova: «Spazio Famiglia” Acción por un Mundo Unido:  AMU

La pasión de educar

La pasión de educar

20151204NievesTapiaUna categoría mal pagada, la de los educadores. Y esto dice mucho de la importancia que la sociedad y los gobiernos dan a la educación. Del 18 al 21 de noviembre se reunieron en Roma 2500 educadores para un congreso organizado por la Congregación para la educación católica. El motivo eran los 50 años de la declaración del Concilio Vaticano II sobre la educación y los 25 años del documento sobre las universidades católicas. «Vine con una colega hebrea, y desde India había católicos y algunos hindúes –cuenta Nieves Tapia, argentina, directora del CLAYSS (Centro Latino Americano aprendizaje y servicio solidario)-. Sentía que ya esto era un fruto del Concilio: la iglesia en diálogo. Con el lema, “Educar, una pasión que se renueva”, nos encontramos educadores provenientes de todo el mundo, con realidades muy distintas». Las experiencias de escuelas católicas en lugares “de frontera”, presentaron el desafío del diálogo en acto. Como en Marruecos, donde los profesores y los alumnos son musulmanes. O en Filipinas, país en su mayoría católico, donde la universidad está abierta también a los musulmanes, por lo que anima a esos estudiantes a hacer el ayuno durante el Ramadán, y reserva un lugar de oración no sólo para los cristianos, sino también para ellos. «Un respiro universal afirma Nieves Tapia no sólo por la proveniencia geográfica, sino también por la tipología de escuelas y universidades representadas: públicas, privadas; muchas escuelas que trabajan para personas pobres». En su intervención, el papa Francisco transmitió su pasión por la educación… «El Papa respondió algunas preguntas, habló espontáneamente, del corazón, con mucha pasión. Subrayó la necesidad de salir a la periferia, no para hacer beneficencia, sino porque es allí donde nacerá la nueva cultura. Allí aprendemos la sabiduría profunda que hay en el dolor. Si pensamos en las grandes reformas educativas (Don Bosco, Freire) podemos decir que todas nacieron en las periferias. Además, Francisco subrayó la importancia de trabajar por la unidad de la persona, poniendo en juego la cabeza, el corazón, las manos; de reconstruir el pacto educativo, es decir, la unidad entre la escuela y la familia, entre la escuela y la comunidad, la relación con la vida real sin encerrarse en las aulas; después habló de la importancia de salir, también como una respuesta a la cultura de élite que es el gran peligro de tantos sistemas educativos, donde se corre el riesgo de dejar a la gente afuera». Entre los temas tratados en el Congreso, que en cierto modo fueron tratados implícitamente por el Papa, está el del aprendizaje-servicio (service learning), una línea pedagógica en la que estás comprometido en primera persona… « Se trata de una pedagogía que hemos tratado de enriquecer con la experiencia latinoamericana y con la espiritualidad de la unidad: el aprendizaje servicio solidario. Es necesario dejar que el estudiante salga del aula y se ponga al servicio. Que aprenda a hacer, a vivir, a ser un mejor ciudadano. Hasta que no tiene la posibilidad de hacer una práctica en la realidad, no se ha cerrado el círculo del aprendizaje. La investigación lo demuestra». «Y esto se verifica cuando los chicos aprenden a usar los conocimientos del aula al servicio de los demás. Por ejemplo en una escuela técnica, en lugar de tener un prototipo estilo robot, los jóvenes construyen sillas de ruedas para personas que las necesitan». El Service learning tiene casi 50 años, son miles las universidades y las escuelas en todo el mundo que ponen en práctica cuanto se aprende al servicio de los demás». ¿Qué perspectivas emergen del Congreso? «Las líneas que ha dado el Papa. Sobre todo emergió la necesidad de renovar la pasión educativa y redescubrir lo que ya existe. “Debemos cambiar la educación para cambiar el mundo”, dijo Francisco. Ya estamos en camino y esto es un signo de esperanza».    

Silvana Veronesi, desde los inicios con Chiara Lubich

Silvana Veronesi, desde los inicios con Chiara Lubich

Silvana VeronesiSilvana Veronesi, una de las primeras y más estrechas colaboradoras de la fundadora de los Focolares falleció a la edad de 86 años. La comunicación la dio la presidente María Voce a las comunidades del Movimiento presentes en los cinco continentes: «La acompañamos con la certeza de que habrá una gran fiesta en el Cielo». Se remonta a 1945 su primer encuentro con Chiara Lubich. Tenía sólo 16 años y estaba en búsqueda de algo grande por lo cual vivir. Desde entonces, fascinada por la espiritualidad de la unidad, entró a formar parte del grupo que dio vida, con Chiara, a la experiencia del Movimiento de los Focolares. En 1949 se trasladó a Florencia para frecuentar la facultad de Medicina. Con sencillez, dio testimonio de esta nueva vida a jóvenes y chicos, haciendo surgir la primera comunidad de los Focolares en Toscana. Después fue a Turín y a Milán.

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© CSC Audiovisivi

Desde 1955 estuvo en Roma, junto a Chiara Lubich, con tareas particulares. En noviembre de 1960 hizo su primer viaje a Estados Unidos y Canadá, donde puso las bases para el desarrollo del Movimiento en Norteamérica. De 1961 a 1972 fue la responsable central de las focolarinas, un encargo que tuvo nuevamente de 1990 al 2002. En 1972 se le confiaron las jóvenes del Movimiento y estuvo en primera línea acompañando a las nuevas generaciones por casi dos décadas. A ellas les recordaba la viva impresión de su primer encuentro con Chiara Lubich: «Entendimos que teníamos sólo una vida. Si hubiésemos tenido 3 ó 4, habríamos podido gastarlas en muchas formas, pero como teníamos una sola había que gastarla bien, por algo grande, que valiera la pena, por algo que permaneciera: Dios. Y nosotros hicimos de Dios el Ideal de nuestra vida». Es la consigna que deja todavía hoy a cuantos quieran recibirla. Los funerales tendrán lugar en el Centro Mariápolis de Castelgandolfo el domingo 6 de diciembre a las 9,00 de la mañana.

Calcedonia: un nuevo pacto entre los obispos cristianos

Calcedonia: un nuevo pacto entre los obispos cristianos

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© CSC Audiovisivi – R. Meier

La ruta del 34° convenio de obispos de varias iglesias promovido por los Focolares llega hacia tierra firme. Una jornada pesada y lluviosa acompaña la movilización desde el Monasterio de Halki a Calcedonia. Después de una hora de navegación, se llega a Kadikoy, la antigua Bitinia, donde se desarrolló el IV Consejo Ecuménico en el 451. El grupo de los 35 obispos de 16 iglesias es acogido en la iglesia de Cristo Rey a la que le compete un vasto territorio donde viven unas 3 mil personas de la comunidad armena local. El párroco explica por qué el Concilio de Calcedonia se realizó cerca de esta iglesia donde se recuerda el martirio de Santa Eumefia que tuvo lugar el 16 de septiembre del 303. Estaba en discusión una cuestión fundamental del cristianismo: la naturaleza humano-divina de Cristo. Como los padres conciliares no lograban ponerse de acuerdo, le confiaron la resolución al Espíritu Santo, que en Oriente la gente percibe como femenino. Por eso se confiaron a Santa Eufemia, porque era mujer. Este lugar tan significativo e histórico ofrece la inspiración para comprender que «el camino hacia la unidad en la diversidad –dijo el Cardenal Francis Kriengsak – a veces es fatigoso y doloroso, pero si somos fieles no puede no generar frutos para los siglos».
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© CSC Audiovisivi – R. Meier

Como es tradicional en estos congresos de obispos, siguió un pacto solemne de amor recíproco que involucró a todos los presentes en la promesa de “estar dispuestos a dar la vida los unos por los otros” según el mandamiento de Jesús “que se amen los unos a los otros como yo los he amado”. Inspiración acompañada por la lectura de las palabras del Patriarca Atenágoras: «Si dejamos de lado las armas, si nos despojamos de nosotros mismos, si nos abrimos al Dios-hombre que hace nuevas todas las cosas, entonces él borra el pasado negativo y nos restituye un tiempo nuevo donde todo es posible». Cada uno firmó, delante de un ícono mariano, sellando el compromiso. «El pacto de amor recíproco entre los obispos de distintas iglesias –explica Brendan Leahy, obispo católico de Limerck en Irlanda – es un llamado constante a abrirme, a no encerrarme en mi diócesis. Quiere decir evitar la superficialidad para ir a la raíz de nuestro ser cristianos y obispos». Per Michael Grabow, obispo luterano de Augsburg «es un compromiso a vivir la radicalidad del amor que me recuerda que, aunque somos de distintas iglesias somos hermanos y hermanas». Geoffrey Rowell, obispo y teólogo inglés y anglicano, recordó que «estamos unidos por el mismo pacto también con los obispos que fueron raptados en Aleppo, en Siria, de quienes no sabemos nada. Mientras los medios los olvidan, nosotros los queremos recordar siempre porque estamos unidos por una fraternidad común». «En nuestro trabajo cotidiano de obispos –comenta el metropolita de india Theophilose Kuriakose de la iglesia copta-ortodoxa siria- escuchamos a mucha gente para resolver sus problemas, pero algunas veces me siento solo porque no hay nadie que escuche los nuestros. Tengo necesidad de sentir la unidad, la fraternidad que nos hace hermanos sin derogar, naturalmente, mi unión con Dios y mi elección de Jesús crucificado y abandonado. Este pacto me queda marcado en el corazón, de da fuerza y me hace sentir responsable de la comunión con los otros». Del enviado Aurelio Molè  

Esperando la Navidad

Esperando la Navidad

20151129-01«A menudo nosotros somos llevados, por el lenguaje que usamos, a hacernos una idea no exacta de lo que sucedió en Nazaret, en el momento en el que el ángel le comunicó a la Virgen santa que el Verbo se haría carne. La mentalidad antropomórfica nos lleva a considerar a Dios lejano, en lo alto, en los cielos, que manda a su Hijo a un lugar remoto para hacerse hombre. No es así. Dios está en todas partes, está en el cielo, en la tierra y en cada lugar. Por lo tanto, Dios estaba en la pequeña habitación de la Virgen en Nazaret cuando se le apareció el ángel. Pero era infinitamente distante de las criaturas por el abismo de pecado y por su natural pequeñez. Dios, en el instante que la Virgen pronunció su sí, en el seno purísimo de ella se desposó con la naturaleza humana, desposó a la criatura, obrando un acercamiento inimaginable entre la divinidad y el universo. Desde entonces Él está en medio nuestro. Aquella distancia infinita que nuestra imaginación ha expresado poniendo a Dios lejos de nosotros, por encima de los cielos, se ve anulada: Él está en la tierra, Él es nuestro conciudadano».   Pascual Foresi, Teologia della socialità, Città Nuova 1963, pág. 66

Palabra de vida de Diciembre 2015

Estas palabras están dirigidas a mí. El Señor viene y debo estar preparado para acogerlo. Cada día le pido: «Ven, Señor Jesús». Y Él responde: «Sí, vengo pronto» (cf. Ap 22, 17.20). Está a la puerta y llama, pide entrar en casa (cf. Ap 3, 20). No puedo dejarlo fuera de mi vida. La invitación a acoger al Señor que viene es de Juan el Bautista. Está dirigida a los judíos de su tiempo. A ellos les pedía que confesasen sus pecados y se convirtiesen, que cambiasen de vida. Estaba seguro de que la venida del Mesías sería inminente. ¿Lo reconocería el pueblo, que lo esperaba desde hacía siglos, escucharía sus palabras, lo seguiría? Juan sabía que para acogerlo hacía falta prepararse; y de ahí la apremiante invitación: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos». Estas palabras están dirigidas a mí porque Jesús sigue viniendo cada día. Cada día llama a mi puerta, y, lo mismo que para los judíos de tiempos del Bautista, tampoco para mí es fácil reconocerlo. En aquel entonces, contrariamente a las expectativas normales, se presentó como un humilde carpintero proveniente de Nazaret, un pueblo desconocido. Hoy se presenta con las trazas de un emigrante, de un parado, del empresario que da trabajo, de la compañera de clase, de los familiares, y también de personas en las cuales el rostro del Señor no siempre se ve con toda su luminosidad; incluso a veces parece escondido. Su voz sutil, que invita a perdonar, a ofrecer confianza y amistad, a no conformarse a opciones contrarias al Evangelio, muchas veces está dominada por otras voces que instigan al odio, al provecho personal o a la corrupción. De ahí la metáfora de los caminos tortuosos e impracticables, que recuerdan a los obstáculos que se interponen a la venida de Dios en nuestra vida de cada día. No hace falta enumerar las mezquindades, egoísmos y pecados que anidan en el corazón y nos vuelven ciegos a su presencia y sordos a su voz. Cada uno de nosotros, si es sincero, sabe cuáles son las barreras que le impiden el encuentro con Jesús, con su palabra, con las personas con quienes Él se identifica. Y ahí está la invitación de la Palabra de vida, que hoy va dirigida a mí precisamente: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos». “Allanar” ese juicio que me lleva a condenar al otro, a dejar de hablarle, y en lugar de eso llegar a entenderlo, amarlo, ponerme a su servicio. “Allanar” el comportamiento erróneo, que me lleva a traicionar una amistad, que me hace ser violento o incumplir las leyes civiles, para convertirme más bien en una persona dispuesta a soportar incluso la injusticia con tal de salvar una relación, a implicarme personalmente para que crezca la fraternidad en mi entorno. Es una palabra dura y fuerte la que se nos propone en este mes, pero también una palabra liberadora, que puede cambiarme la vida, abrirme al encuentro con Jesús, de modo que venga a vivir en mí y sea Él quien actúe y ame en mí. Si la vivimos, esta palabra puede hacer mucho más: puede hacer que nazca Jesús en medio de nosotros, en la comunidad cristiana, en la familia, en los grupos en que actuamos. Juan la dirigió a todo el pueblo: «[y Dios] habitó entre nosotros» (Jn 1, 14), en medio de su pueblo. Por eso, ayudándonos unos a otros, queremos allanar los senderos de nuestras relaciones, eliminar cualquier desviación que pueda haber entre nosotros, vivir la misericordia a la que nos invita este año santo. Así, juntos, seremos la casa, la familia capaz de acoger a Dios. Será Navidad: Jesús encontrará el camino abierto y podrá quedarse en medio de nosotros. Fabio Ciardi