Movimiento de los Focolares

Palabra de Vida – Octubre 2015

Este es el distintivo, la característica propia de los cristianos, el signo para reconocerlos. O al menos debería serlo, porque así concibió Jesús a su comunidad. Un escrito fascinante de los primeros siglos del cristianismo, la Carta a Diogneto, declara que «los cristianos no se distinguen de los demás hombres ni por la nación ni por la lengua ni por el vestido. En ningún sitio habitan ciudades propias, ni se sirven de un idioma diferente ni adoptan un género peculiar de vida»[1]. Son personas normales, como todas las demás. Y sin embargo, poseen un secreto que les permite influir profundamente en la sociedad y ser como su alma[2]. Es un secreto que Jesús entregó a sus discípulos poco antes de morir. Como los antiguos sabios de Israel, como un padre respecto a su hijo, también Él, Maestro de sabiduría, dejó como herencia el arte del saber vivir y del vivir bien, que había aprendido directamente de su Padre: «Todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer» (Jn 15, 15), y era fruto de su experiencia en la relación con Él. Consiste en amarse unos a otros. Esta es su última voluntad, su testamento, la vida del cielo que ha traído a la tierra y que comparte con nosotros para que se convierta en nuestra misma vida. Y quiere que esta sea la identidad de sus discípulos, que se los reconozca como tales por el amor recíproco: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros». ¿Se reconoce a los discípulos de Jesús por su amor recíproco? «La historia de la Iglesia es una historia de santidad», escribió Juan Pablo II. Y sin embargo, «hay también no pocos acontecimientos que son un antitestimonio en relación con el cristianismo»[3]. Durante siglos, los cristianos se han enfrentado en guerras interminables en el nombre de Jesús y siguen estando divididos entre ellos. Hay personas que a día de hoy siguen asociando a los cristianos con las Cruzadas y los tribunales de la Inquisición, o los ven como defensores a ultranza de una moral anticuada, opuestos al progreso de la ciencia. No ocurría así con los primeros cristianos de la comunidad naciente de Jerusalén. La gente sentía admiración por la comunión de bienes que vivían, la unidad que reinaba entre ellos, la «alegría y sencillez de corazón» que los caracterizaba (Hch 2, 46). «La gente se hacía lenguas de ellos», seguimos leyendo en los Hechos de los Apóstoles, con la consecuencia de que cada día «crecía el número tanto de hombres como de mujeres que se adherían al Señor» (Hch 5, 13-14). El testimonio de vida de la comunidad tenía una fuerte capacidad de atracción. ¿Por qué hoy no se nos conoce como aquellos que se distinguen por el amor? ¿Qué hemos hecho con el mandamiento de Jesús? «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros». Tradicionalmente, el mes de octubre se dedica en el ámbito católico a la «misión», a la reflexión sobre el mandato de Jesús de ir a todo el mundo a anunciar el Evangelio, a la oración y al sostenimiento de todos los que están en primera línea. Esta palabra de vida puede ayudar a todos a esclarecer la dimensión fundamental de todo anuncio cristiano. No consiste en imponer un credo, hacer proselitismo o ayudar de modo interesado a los pobres para que se conviertan. Tampoco debe primar la defensa exigente de valores morales ni el adoptar una postura ante las injusticias o las guerras, aun cuando sean actitudes obligadas que el cristiano no puede eludir. El anuncio cristiano es ante todo un testimonio de vida que todo discípulo de Jesús debe ofrecer personalmente: «El hombre contemporáneo prefiere escuchar a los que dan testimonio que a los que enseñan»[4]. Incluso los que son hostiles a la Iglesia suelen sentirse conmovidos por el ejemplo de quienes dedican su vida a los enfermos o a los pobres y están dispuestos a dejar su patria para ir a lugares de frontera a ofrecer ayuda y cercanía a los últimos. Pero lo que Jesús pide sobre todo es el testimonio de toda una comunidad que muestre la verdad del Evangelio. Esta debe mostrar que la vida que Él trae puede generar realmente una sociedad nueva, en la que se viven relaciones de auténtica fraternidad, de ayuda y servicio mutuo, de atención coral a las personas más débiles y necesitadas. La vida de la Iglesia ha conocido testimonios así, como las reducciones para indígenas que los franciscanos y jesuitas construyeron en Sudamérica, o los monasterios, con las aldeas que surgían alrededor. También hoy, comunidades y movimientos eclesiales dan lugar a ciudadelas de testimonio donde se pueden ver los signos de una sociedad nueva fruto de la vida evangélica, del amor recíproco. «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros». Sin apartarnos de los lugares en que vivimos ni de las personas que nos rodean, si vivimos entre nosotros esa unidad por la que Jesús dio la vida, podremos crear un modo de vivir alternativo y sembrar en torno a nosotros brotes de esperanza y de vida nueva. Una familia que renueva cada día su voluntad de vivir de modo concreto en el amor recíproco puede convertirse en rayo de luz en medio de la indiferencia de su vecindad. Una «célula local», o sea, dos o más personas que se asocian para practicar con radicalidad las exigencias del Evangelio en su entorno de trabajo, en clase, en la sede sindical, en la administración o en una cárcel, podrá desbaratar la lógica de la lucha por el poder, crear un ambiente de colaboración y favorecer que nazca una fraternidad inesperada. ¿No actuaban así los primeros cristianos de tiempos del Imperio romano? ¿No es así como difundieron la novedad transformante del cristianismo? Nosotros somos hoy los «primeros cristianos», llamados como ellos a perdonarnos, a vernos siempre nuevos, a ayudarnos; en una palabra, a amarnos con la misma intensidad con que Jesús amó, seguros de que su presencia en medio de nosotros tiene la fuerza de arrastrar también a los demás a esta lógica divina del amor. FABIO CIARDI [1] Carta a Diogneto, V, 1-2: en Padres apostólicos (“Biblioteca de Patrística” n. 50), Ciudad Nueva, Madrid 2000, 20143, p. 560. [2] Ibid., VI, 1: en o. cit., p. 561. [3] Juan Pablo II, bula Incarnationis mysterium, 11. [4] Pablo VI, exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, 41.

Evangelio vivido.  Acoger la diversidad como un don.

Evangelio vivido. Acoger la diversidad como un don.

rbkindness2El hijo desaparecido «Mi hijo, en la edad crítica de la adolescencia, quizás por las malas influencias de amigos, desapareció sin dejar rastro. Durante la noche iba a buscarlo entre los vagabundos. Mi desesperación creó una situación de incomprensión con mi marido. Corría el riesgo de descuidarlo a él y a los otros dos hijos. Un día conté que dando una vuelta me había encontrado con muchos jóvenes solos, que por la droga se habían reducido a vivir en la calle. Los otros hijos se ofrecieron a acompañarme a llevar comida y ropa. Desde entonces la vida de la familia cambió. Esta tragedia nos ha abierto los ojos». (M. J. – Suiza) En el hospital «El enfermo grave que estaba en la cama al lado de la mía me confió que no creía; que esperaba morir lo más pronto posible. Lo escuché largo rato, después le dije: «Yo pienso que la tarea de las personas es valorar la vida en cada una de sus etapas, tanto cuando estamos sanos (con el trabajo y otros compromisos), como cuando estamos enfermos (con los tratamientos, las terapias, la relación con los enfermeros, los parientes y con los otros enfermos). Después podrá ser que llegue la muerte, pero nosotros seremos lo que hemos hecho, valorando la vida que se nos ha dado». Después me pareció que estaba más sereno. En la noche recibió a su hija con una sonrisa, él que siempre estaba serio. Quizás esta noche descansará más relajado». (D.B. – Trento, Italia) En la cárcel «Rosa tenía que ir al día siguiente a dar clases a una cárcel militar que está poco accesible y no disponía de un automóvil. Me ofrecí a llevarla, posponiendo algunos compromisos. Al día siguiente, durante el trayecto, traté de tranquilizar a mi amiga: el tiempo de espera afuera de la cárcel lo iba a ofrecer como oración por ella. Así hice, mientras ella estaba adentro. Después de un par de horas la vi salir radiante, por la relación establecida con los nuevos alumnos; había sentido el apoyo de mi oración. Ahora logra llegar a la cárcel por sus propios medios, pero permanece fuerte la experiencia compartida que vivimos». (C. D. – Campania, Italia) El militar de la guardia presidencial «Corneille estudia en la universidad de Kinshasa. La semana pasada estaba delante de una facultad, junto a sus amigos, cuando se acercó un militar de la guardia presidencial. Les pidió ayuda para su hijo gravemente enfermo. Los estudiantes se miraron, y se pusieron las manos en sus bolsillos. También Corneille se puso las manos en los bolsillos. Encontró: en el derecho la hoja de la Palabra de Vida y en el izquirdo algunas monedas. Lo pensó un momento, y después de dio el dinero al militar. Cuando se quedaron solos, los amigos le dijeron: “¡Estás loco, darle tu dinero precisamente a él!”. Entonces Corneille les dio a ellos la Palabra de Vida. La leyeron, y después uno dijo: “Realmente eres coherente. Me gusta”». ((C. – Republica Democrática del Congo)

El Papa en Cuba: “Derribar muros y tender puentes”

El Papa en Cuba: “Derribar muros y tender puentes”

20150924-05«Ya la preparación para su visita ha sido novedosa y entusiasta. En las 3 diócesis que él visitaría se movilizaron con antelación todas las comunidades de la iglesia: vigilias en los templos y en las “casas de misión”, grupos de jóvenes en los parques, reuniones con vecinos para dar a conocer al Papa; en fin… una Iglesia feliz de esperar al Papa! Y, como nunca antes, una activación amplia y bien preparada de los medios de comunicación del Estado para animar y preparar al pueblo cubano a esta visita tan importante -también en el aspecto político, por la bien conocida intervención del Santo Padre en las nuevas relaciones con Estados Unidos. La radio, la tv, la prensa daban continuamente anuncios sobre la visita, “pequeñas catequesis” sobre el Papa y la Iglesia, documentales con la vida del Papa y también sobre las visitas a Cuba de sus dos predecesores. Sorpresa y alegría para una Iglesia que por décadas tuvo cerradas las puertas de los medios». «El  Papa llegó como “misionero de la misericordia” y con gestos y palabras sencillas, -a veces puestas ahí con delicadeza pero incisivas-, nos dijo a los cubanos y al mundo que sin el perdón, sin practicar la cultura del encuentro y del diálogo, es imposible  tener una esperanza de futuro.  Ya en sus primeras palabras nos abrió horizontes nuevos: “Geográficamente, Cuba es un archipiélago que mira hacia todos los caminos, con  un valor extraordinario como «llave» entre el norte y el sur, entre el este y el oeste. Su vocación natural es ser  punto de encuentro para que todos los pueblos se reúnan en amistad. (…)” .  “Estamos siendo testigos de un acontecimiento que nos llena de esperanza: el proceso de normalización de las relaciones entre dos pueblos, tras años de distanciamiento”.  “Es un signo de la victoria de la cultura del encuentro, del diálogo”. Y animó a todos a  “continuar avanzando por este camino y a desarrollar todas sus potencialidades, como prueba del alto servicio que están llamados a prestar en favor de la paz y el bienestar de sus pueblos y de toda América, como ejemplo de reconciliación para el mundo entero”». «En su homilía en La Habana dijo entre otras cosas: “… la vida auténtica se vive en el compromiso concreto con el prójimo. Es decir, sirviendo”, llamando sobre todo al servicio de los más frágiles. “Todos estamos llamados por vocación cristiana al servicio que sirve y a ayudarnos mutuamente a no caer en las tentaciones del servicio que se sirve”, señaló el Papa. 20150924-01En su encuentro con los jóvenes la empatía fue inmediata.  Al anhelo expresado por ellos de “no solo querer presentarle nuestros sueños, sino pedirle algo especial: que con sus palabras renueve en nosotros la esperanza…”,  el Santo Padre respondió con fuerza: “Sueña, que si tú pones lo mejor de ti vas ayudar a que ese mundo sea distinto. No se olviden: sueñen.  Sueñen y cuenten sus sueños. Cuenten, que las cosas grandes hay que contarlas (…)”». 20150924-04«Varios miembros del Movimiento tuvieron ocasión de saludarlo personalmente, comenzando por las focolarinas que trabajan en la Nunciatura, y también algunas familias y jóvenes, en las distintas ciudades por donde pasó. El  Focolar está presente en Cuba desde 1998 y el servicio que trata de prestar a la Iglesia y a la sociedad es precisamente tejer redes de fraternidad, llevar la  “amistad social” y propiciar la “cultura del encuentro” que también el Papa expresó a los jóvenes, para recorrer el camino de la esperanza. Muchos estábamos en servicios concretos: quien ayudando a la prensa, varios concediendo entrevistas a medios internacionales y nacionales antes y durante la visita, quien en la organización de los distintos eventos, o simplemente a engalanar los lugares por donde pasaría su Santidad. Siguiendo nuestra vocación a la unidad  fuimos levadura en la masa y, junto a creyentes y no creyentes vivimos y participamos de estos días de gracia. En el santuario de la Virgen de la Caridad nos dejó todo un programa: “queremos ser una Iglesia que salga de casa para tender puentes, romper muros, sembrar reconciliación. Como María, queremos ser una Iglesia que sepa acompañar todas las situaciones «embarazosas» de nuestra gente, comprometidos con la vida, la cultura, la sociedad, no borrándonos,  sino caminando con nuestros hermanos. Todos juntos, todos juntos»».

El mundo tiende a la unidad: una mirada sociopolítica

El mundo tiende a la unidad: una mirada sociopolítica

2015-09-22-Delegati-intervista-Prodi-Ferrara-T-Klann9 (1)«Tenemos posibilidades de reaccionar ante las situaciones actuales con formas de reorganización, que tal son vez imperfectas, pero que juntan a los países y a las personas de diversos ámbitos. En Europa tenemos un problema de una unidad imperfecta, que hay que construir y que hoy con la emigración sentimos que es indispensable para nuestro futuro». Lo declara Romano Prodi, quien fue dos veces Presidente del Consejo de Ministros de la República italiana y Presidente de la Comisión Europea, además de ser economista, académico y político, en una entrevista después de su intervención en el encuentro de Delegados de los Focolares del mundo. Y continúa diciendo: «Las razones de la esperanza las debemos construir de forma distinta, según las diversas partes del mundo. Por lo tanto tenemos necesidad de energías que surjan desde la base. En Medio Oriente, en cambio, se necesita que los países más potentes de la tierra dialoguen entre ellos porque de lo contrario no se resuelve nada». Es el 21 de septiembre, y comienza en el Centro internacional de Castel Gandolfo la segunda semana de trabajo, con una sesión cuyo título es: “El mundo tiende a la unidad. Una mirada socio-política”. Es un argumento álgido, pero coherente e integrado con el tema de la unidad, que este año los Focolares están profundizando, y que es el eje transversal de todo el programa. Junto con Romano Prodi, está también Pasquale Ferrara, diplomático, Secretario General del Instituto Universitario Europeo de Florencia, con actividad académica y de investigación en el ámbito de las relaciones internacionales. «La globalización tiene efectos positivos – afirma-. Sin embargo, existe un problema: no es universal, representa el intento de extender a todo el mundo un único modelo económico, el modelo liberal, y un único modelo político que es el de la democracia liberal». De estas premisas nace su invitación a «escuchar las exigencias de todos los pueblos de la tierra», para que no existan «pueblos de clase A y de clase B, miembros del Consejo de Seguridad y todos lo demás. Debemos considerar todas las exigencias expresadas por todos los pueblos». ¿Una propuesta? «Partir desde la base, construir la sociedad civil, internacional. Tenemos demasiada confianza depositada en las instituciones, en los gobiernos, en las organizaciones, en las autoridades, que son elementos importantes. Pero en muchas situaciones, sobre todo en las sociedades divididas en lo interno del país, que deben enfrentar, por ejemplo, procesos de reconciliación, es fundamental que esta obra parta de las relaciones interpersonales, de las relaciones intercomunitarias, con la conciencia de que se está haciendo una obra de reconstrucción política, civil, social e institucional». Son intervenciones estimulantes que se abren al diálogo con una platea realmente representativa de todas las áreas del mundo, con las propias expectativas, desafíos y recursos. Los dos expertos ofrecieron una lectura documentada sobre la actual situación sociopolítica mundial, compleja y en continua transformación. Una contribución que enriqueció la reflexión sobre el aporte real de todos los que han hecho propios los ideales de los Focolares y desean colaborar en la realización de la fraternidad universal y en la construcción de la paz. Mira la entrevista completa en italiano – Traducción en español https://vimeo.com/140062041

Un programa de refuerzo escolar gratuito

Un programa de refuerzo escolar gratuito

doposcuola_01«Para que mi decisión de vivir la espiritualidad de la unidad, en red con otros políticos que, como yo tratan de comprometerse a favor del bien común, sea concreta, y también para que nazca la fraternidad como categoría política, acepté la tarea». Cuenta María Elena Loschiavo, vice-alcalde responsable de las políticas sociales y de la educación, en una Comuna de más de 7.000 habitantes. El año pasado me enteré de que varios niños y jóvenes presentaban dificultades de aprendizaje en la escuela y que por motivos varios no podían contar con el apoyo familiar. «Quería inventar algo para ellos, pero los amigos de la Administración me recordaron que no había recursos. Dialogando con mi marido y luego con amigas y colegas jubiladas, decidí llamar a algunos jóvenes conocidos. Al ver mi disposición se sumó un lindo grupo de personas procedentes de culturas y tradiciones religiosas diferentes. Con ellos nació la idea de hacer un proyecto de clases de refuerzo, cada tarde, desde las 15 a las 17 horas. Es un lindo desafío porque comenzar algo significa concluirlo. Significa también decir adiós, durante meses, a nuestra linda siesta de la tarde. Pero quisimos intentarlo, quisimos entrar en el corazón de las familias que se sienten marginadas». Apenas el comunicado comunal se publicó, llegaron muchas solicitudes, pero el límite era de 25 alumnos. «Cada uno de ellos es una historia única, con ambientes familiares complicados que lamentablemente no facilitan la inclusión en el proceso de aprendizaje. Apenas tenemos tiempo de organizarnos y el 9 de marzo, con gran entusiasmo, comenzamos. Tal vez empezamos de forma un poco ingenua, sin saber exactamente con qué nos encontraríamos. Pero a fin de año se vieron los resultados, ¡y cuánto! Ya sea por parte de las familias, que con insistencia están pidiendo que el experimento se repita también el año próximo, pero sobre todo por parte de los chicos». «Como administradora de una ciudad debo admitir que crear un equipo de personas dispuestas a dar, no es algo fácil. Pero no es tampoco una empresa imposible. Seguramente fue apasionante ver como cada uno del grupo aceptó poner toda su capacidad para amar a estos pequeños, dándoles una parte de su propia vida. Y después experimentar juntos, que abrirse a la gratuidad es un camino fatigoso, pero que te hace sentir un constructor de la fraternidad universal, dentro de la Comuna de residencia». doposcuola-02En octubre se recomenzará con el proyecto que tendrá nuevos desarrollos, siempre gratis, sea para la Administración como para el fisco. «En este segundo año – explica María Elena- se podrá contar con un mayor número de profesores y por lo tanto podrán acceder al programa una mayor cantidad de niños. La sede será en la escuela, lo que facilitará un trabajo en sinergia con el maestro de clase, que puede señalar las dificultades de los niños permitiéndonos así trabajar más específicamente sobre el problema. Siempre gracias al voluntariado podremos disponer también de un laboratorio médico-psico-pedagógico. Los muchachos tendrán también momentos lúdicos (en el pueblo hay pequeños grandes talentos en el área de la animación, la pintura, la danza, etc…) y para las mamás habrá también una hora de yoga por semana. No faltarán tampoco, con el apoyo de las Asociaciones deportivas del territorio, actividades de educación motora». «Las ideas que se están concretando son muchas, pero estoy segura de que habrá más, justo porque, como alguien me dijo un día, en el campo de la solidaridad basta con dar el primer paso. Luego la misma solidaridad guiará los pasos siguientes».

Religiones en un mundo global

Religiones en un mundo global

20150921-01«La Escuela de Verano se realizó en Tonadico, en las Dolomitas, sea por el magnífico paisaje de esta zona como por el vínculo que existe entre Chiara Lubich y esas localidades de montaña. En esos lugares, de hecho, en 1949, con algunas jóvenes que estaban con ella, Chiara vivió momentos que significaron mucho en la historia de la Obra iniciada por ella. La idea de una escuela de verano sobre “Religiones en un mundo global” nació en el pasado mes de abril en la conclusión de un seminario interdisciplinario que tuvo lugar en el Instituto Universitario Sophia, En esa ocasión un grupo de expertos en el tema empezó la elaboración de una reflexión interdisciplinaria, interreligiosa (estaban presentes estudiosos cristianos, musulmanes siítas y sunitas, un experto en budismo además de un representante del pensamiento laico) e intercultural (estaban estudiosos del Norte de África, Turquía, Irán, China y Estados Unidos, además de los europeos) 20150921-aEl programa de la Escuela consistía en seis sesiones generales de las cuales cuatro eran privadas y las otras abiertas a la participación de la ciudadanía. Luego de las clases más polémicas tuvieron lugar momentos de debate y se trabajó en grupos. El espíritu de Sophia es de saldar la dicotomía que existe entre vida y pensamiento, entre experiencia espiritual e investigación científica. En esta perspectiva surgió la necesidad de aclarar cómo armonizar la propia comprensión de la verdad con la verdad de las personas de otras religiones y culturas. Una estudiante eslovaca puso en evidencia que la búsqueda del saber ya no puede ser una búsqueda individual o monodisciplinaria, sino que es un compromiso académico comunitario que une, en el esfuerzo de la investigación, a docentes y estudiantes, y conjuga el compromiso y la vida. Progresivamente, se fue creando un ambiente en el cual los contenidos culturales y las dimensiones de la vida se armonizaron, saldando no sólo las tradicionales dicotomías, sino favoreciendo también la destrucción de barreras culturales y religiosas. También los momentos de relax fueron una ocasión para la comunión profunda, para encarar la profunda diversidad de los propios mundos y dar así una densidad concreta al diálogo, haciéndolo posible y sostenible. En la cima, a 2500 metros, los cristianos se reunieron para la celebración de la Misa, mientras que los musulmanes rezaban sus oraciones rituales. La conclusión de la Escuela vio a estudiantes muy distintos que se sintieron mancomunados en una profunda experiencia de fraternidad. No sólo desaparecieron las diferencias, sino que se puso en evidencia que incluso éstas diferencias pueden ser fuente de riqueza. Una joven musulmana siita, volviendo a su casa, escribió: “Quisiera dedicar mi primer post de Facebook al extraordinario grupo con el que tuve la fortuna de vivir la Escuela de Verano de Sophia. Pude presentar mi fe en su forma auténtica, una oportunidad única frente a las falsas representaciones que se están transmitiendo de mi religión. Asimismo, también yo pude adquirir un profundo conocimiento de sus vidas, de la fe de mis hermanos y hermanas. La experiencia que hice, en el mágico marco de las Dolomitas, me permitió hacer un nuevo descubrimiento de la religión católica: rezo para que podamos continuar este trabajo tan importante” Fuente: Istituto Universitario Sophia (nuestra traducción del inglés)