17 Oct 2014 | Sin categorizar
«¡Qué alegría! Hace poco volvi a hablar con Jacopo, Gianluca, Alessandro, Alberto, Matilde, Jenny…. ¡y muchos otros! Y recordé los lindos momentos que pasamos juntos en el último encuentro de Loppiano y de otras experiencias que hicimos. ¡Espero poderlos ver pronto! Siento un gran deseo, es más, siento la necesidad de estar un poco en comunión con ellos. ¿Quieren saber quiénes son estas personas que nombré? Tienen razón, no les hablé todavía de ellas. Son religiosos y religiosas de muchos carismas distintos con los que estoy en comunicación constantemente, con quienes tengo una gran amistad que siempre me colma el corazón» El que habla en la Asamblea general de los Focolares, realizada en el pasado mes de septiembre, es Alessandro, un joven religioso que comparte con otros, jóvenes como él, la espiritualidad de la unidad. El encuentro al que Alessandro se refiere es el que tuvo lugar en la ciudadela de Loppiano a fines de abril del año pasado. En esa ocasión, un centenar de jóvenes consagradas y consagrados, procedentes de 36 naciones y pertenecientes a 56 familias religiosas, se reencontraron bajo el lema: ¡Sí! ¡Elegimos el Evangelio!. Un encuentro preparado con entusiasmo, con vistas al año 2015 que será dedicado a la vida consagrada, pero también como etapa de un camino que, más allá de la diversidad de los carismas, es compartido por muchos que se dispusieron a seguir el Evangelio. La presencia del Card. Braz de Avis, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las sociedades de vida apostólica, manifestaba la importancia del encuentro. En aquella ocasión, “Don Joao”, como le gusta que lo llamen, había afirmado que “el Papa los ama y nuestra Congregación es la casa de ustedes”. «El Señor nos reunió – continúa Alessandro-, haciéndonos experimentar la alegría de donarnos nuestros carismas el uno al otro. Fue lindísimo y respondió a una exigencia nuestra profunda: la de poder dialogar sobre cosas sencillas, concretas, sobre las cosas cotidianas de nuestra vida, con otros jóvenes consagrados. Nos dimos cuenta también de que atravesamos por los mismos momentos de dificultades y de oscuridad y nos contamos cómo logramos superarlos. Compartir estas experiencias para vivirlas juntos fue como respirar hondo, abrir la ventana del corazón no sólo sobre nuestro carisma sino sobre toda la iglesia, más bien, sobre el mundo entero. Esta mirada universal –concluye el joven religioso- ¡nos permitió volar alto!». Su testimonio parece evocar todo lo que el Papa Francisco afirmó en la audiencia general del 1º de octubre pasado, en la plaza de San Pedro: «Los distintos carismas no deben ser motivo de envidia o de división, de celos, porque en la comunidad cristiana precisamos uno del otro y cuando la Iglesia, en la variedad de sus carismas, se expresa en comunión, no se puede equivocar».
13 Oct 2014 | Sin categorizar
«Chiara Lubich, nos dejó como herencia el espíritu de familia, permaneciendo abiertos a la humanidad. Esta es la “magna carta” de nuestra comunidad local en Dumaguete, situada en la región central de Visayas, en Filipinas. No faltan las ocasiones para experimentarlo. Nos comunicaron la situación de una madre y un niño que precisaban una casa, por un período indeterminado. Ofrecimos la nuestra, sin pensar en las consecuencias. Para acogerlos de la mejor manera posible, preparamos todo. Estudiamos también un poco la cultura de su pueblo de origen. Después de un mes de su llegada nos dimos cuenta de que se trataba de un gran desafío pues tuvimos que cambiar muchas de nuestras costumbres. Ambos traían consigo el malestar de la experiencia anterior. La madre, agitada y llena de odio, dudaba del amor de Dios. El niño estaba siempre inquieto, era violento y caprichoso. Cuando la situación se volvió insostenible dirigimos nuestra mirada a Jesús Crucificado, que parecía que nos dijera: “Si no me aman ustedes, ¿quién me amará?”. Este pensamiento nos dio coraje para seguir adelante. Comprendíamos que teníamos que dialogar con ellos para amar más concretamente. Cocinando por ejemplo sus comidas favoritas o realizando las actividades más apropiadas. Nos parecía importante que el niño asistiera a la escuela y que la mamá encontrara un trabajito. Nos ocupamos de esto: cada uno hizo sugerencias sobre el trabajo y a través de una comunión de bienes cubrimos algunas necesidades como por ejemplo el uniforme para que el niño asistiera a la escuela. Algunos de nosotros hacìan turnos para estar con él cuando la mamá estaba en el trabajo. Esto procuró mucha alegría a todos. Los invitaron a los cumpleaños y a las fiestas de los miembros de la comunidad y la mamá y el hijo encontraron así un círculo de amigos y poco tiempo después dijeron que se sentían como “en su casa”. Con el correr del tiempo, gracias al amor de todos, empezaron a reconocer el amor de Dios; la madre tuvo la oportunidad de comenzar una nueva vida, alquilando un apartamento –que amueblamos entre todos- y encontró su autonomía. Otro episodio que se nos presentó fue el de una pareja a la que ofrecimosnuestra cercanía cuando al esposo se le diagnosticó un tumor en fase avanzada. Solo la esposa tenía un sueldo estable y enseguida se empobrecieron al tener que comenzar el tratamiento. La comunidad trató de amarlos concretamente: no se trataba de contribuir sólo con dinero, sino que también había que colaborar con el propio tiempo para atenderlo, o compartir los conocimientos sobre cómo tratar con un enfermo como él. Cuando ya estaba postrado en su cama, las religiosas de la congregación de Hermanas de San Francisco, dedicada a los pobres, se ofrecieron a llevarle la Comunión cada día. Vivimos toda esta situación con esta pareja hasta el final. Durante el funeral, la comunidad se hizo cargo de ese momento, de los preparativos de la Iglesia y del servicio fúnebre. Se sentía fuerte el clima de familia. Una amiga de nuestra hija vino a vernos mientras que jóvenes y adultos estábamos preparando una actividad. Fue algo nuevo para ella ver que una persona adulta le otorgaba mucho respeto y credibilidad a las opiniones de los jóvenes, algo que no es común en el ambiente donde ella había crecido. Nos contó que antes de encontrar a las gen (jóvenes del Movimiento), su vida “era un desastre”. No tomaba en serio el estudio y se drogaba. En determinado momento mi hija, que es su mejor amiga, se mudó a otra ciudad, debido a sus estudios, pero las gen siguieron permaneciendo cerca de esta joven. Nosotros la recibimos en casa y poco a poco comenzó a cambiar, hasta que mejoró su rendimiento escolar y abandonó el uso de la droga».
11 Oct 2014 | Sin categorizar
«Trabajo en un colegio en una zona en riesgo social. A finales del año hice una experiencia que reforzó en mí la convicción de que cada uno de nosotros puede ser constructor de unidad en su propio ambiente. Se dio una situación muy fea en la que un profesor se enfrentó con la rectora y otros colegas. Durante una reunión de profesores, en la que yo estaba encargada de redactar el acta, se generó un momento muy difícil. Llegó la policía, la ambulancia, etc. El clima se puso candente. Luego partieron cartas de acusaciones, amenazas de querellas, denuncias… Fue un momento muy negativo. Veía que los colegas tomaban partido con el uno o con el otro, a veces echaban aún más cizaña y luego seguían cada uno por su cuenta. Me sentía mal, el acta que tenía que redactar era compleja; traté de describir sólo los hechos. Me esforzaba por escuchar a todos, sin prejuicios. Sentía que tenía que hacer algo para reconstruir las relaciones. Las varias partes confiaban en mí por cómo había trabajado durante el año, por mi relación con los estudiantes, las familias, los colegas. Estaba en esto, esperando una ocasión, cuando la rectora me llamó y me pidió que hiciera algo para volver a apaciguar los ánimos. A este punto me puse delante de Jesús Eucaristía y le pedí que me permitiera ser un canal suyo, porque sabía que no era capaz de arreglar esa situación únicamente con mis fuerzas. Entonces, con mucho temor, llamé al colega involucrado que estaba corriendo el riesgo de que lo despidieran. Un idealista con un fuerte sentido de justicia y, a mi modo de ver, muy honesto; no creyente pero en búsqueda, con el cual durante el año había construido una relación profunda cimentada en principios comunes. Él en seguida se abrió, apenas captó mi interés hacia su situación. Hablamos de su vida, de sus motivaciones y se declaró dispuesto a dar marcha atrás, a pedir perdón por algunas de sus actitudes, no seguramente por los principios que defendía”. Luego fui donde la directora; también ahí se trató de escuchar y compartir. Al final se encontraron y esclarecieron algunos puntos conflictivos, disolviendo muchos malentendidos generados por otros. Después de varios encuentros, la situación se superó. Para todos fue un alivio, un poder recomenzar y mirar hacia adelante. Mi colega me dijo: “Te agradezco sobre todo porque me liberé del rencor y perdoné, de forma laica, es decir logré ir más allá”. En cambio yo sabía que tenía que agradecer a Dios por su amor y su misericordia». (G. B. – Italia)
10 Oct 2014 | Sin categorizar
«En Holanda no hay guerras, no hay pobreza como en los otros países del mundo, no tenemos desastres naturales ni persecución de cristianos o de otros pueblos. Vivimos en un país libre en donde podemos hacer y decir lo que queremos. Y quizás precisamente esa libertad era mi enemiga más grande en ese momento». Así empieza el relato de Laura, una joven holandesa que ha participado activamente en la realización de la 35ª Jornada nacional de los jóvenes católicos de Holanda. Un festival con música en vivo, stands, intercambio de experiencias: este año, por primera vez, el festival fue de dos días, y los participantes fueron hospedados en la ciudadela de los Focolares en Marienkroon (Nieuwkuijk), en medio de un paisaje sugestivo entre los bosques. Fueron 700 los jóvenes que llegaron allí el fin de semana del 28 y 29 de junio. «Fue un festival realmente bello, lleno de alegría y sol, muy informal –prosigue Laura-. Los conjuntos tocaban, había quien comía algodón de azúcar o participaba en algún taller, siempre había algo que hacer o experimentar». Durante la preparación, el canal de TV nacional Talpa, se puso en contacto con los organizadores. Les propuso participar en un reality show en donde un cantante o un actor visita a distintos grupos de Holanda que comparten una pasión o un estilo de vida; transcurren un tiempo con ellos, hacen entrevistas y una cena de agradecimiento. Cuando escucharon hablar del festival de los jóvenes católicos, preguntaron si podían pasar un fin de semana con ellos. «En este período de grandes críticas a la Iglesia católica en Holanda, nos parecía que ésta podía ser una gran oportunidad para presentar a todo el país una iglesia joven, viva, llena de fuerza y de valentía. Pero al mismo tiempo sentíamos un poco de temor, pues no sabíamos de qué forma se iban a presentar las entrevista en la transmisión final». Eligieron a tres jóvenes que serían entrevistados durante el festival, entre los cuales estaba Laura: «Durante las conversaciones anteriores a la entrevista final, entendí que querían crear una imagen del joven católico según un estereotipo preciso: aburrido y con una visión limitada del mundo. Preguntas sobre las relaciones prematrimoniales, sobre cómo vivir y predicar el Evangelio, sobre los prejuicios que existen en la Iglesia hoy y las elecciones que estaba haciendo en mi vida en ese momento. Tuve que pensar algunos días antes de aceptar la invitación. Muchos pensamientos daban vuelta en mi cabeza: ‘No sabía quién iba a ver este programa. Quizás mis amigos de la universidad, mis vecinos, mis profesores, personas que no me aceptan debido a mi fe’. Estaba segura de que con esta entrevista se transmitiría a todo el país una cierta imagen mía, la de una chica que dedica su vida a la Iglesia y a la construcción de un mundo unido. Y esto no me dejaba tranquila. Tuve que dar un paso grandísimo para superar el temor de revelar mi alma, mis ideales, ante un público de un millón y medio de personas. Al final dije que sí. La entrevista salió muy bien. Siempre habrá personas que viendo la entrevista harán cometarios negativos o ya no querrán estar en contacto conmigo. Pero el Amor intenso e infinito que siento dentro por haber permanecido fiel a Dios y a su proyecto sobre mí como joven católica me da una grandísima alegría. No podía dar un testimonio más grande de mi fe y de mi pasión por el mundo unido».
9 Oct 2014 | Sin categorizar
Transcurren los últimos momentos de la Asamblea General de los Focolares. El domingo 28 de septiembre María Voce saluda a los miembros esparcidos en todo el mundo a través de una conexión streaming. “Permítanme que hoy haga un saludo particular -dice-. Me refiero a los gen y a las gen de la Mariápolis Lía, en Argentina, que hoy tendrán la Fiesta de los Jóvenes… que sientan que estamos todos con ellos para que puedan expresar su alegría e involucrar a todos los jóvenes que participarán en el lema que eligieron: ‘Vivamos esta locura’”.
Hacía meses que estaban preparándose para ese día, pero con el saludo de la presidente de los Focolares, el compromiso de cada uno se vio potenciado con su apoyo, podríamos decir, de dimensión mundial. “Recibimos a más de 1000 jóvenes de todas las regiones de Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil, para compartir una fiesta diferente”, cuentan ellos mismos. El sábado comenzaron a llegar los primeros 400 de las ciudades más lejanas, quienes pudieron conocer más de cerca el estilo de vida de la ciudadela a través de diferentes actividades como visitas guiadas por los trabajos, talleres donde se involucraron donando sus talentos, y a la noche un momento de diversión: música, baile, coreografías. “La respuesta de los jóvenes que adhirieron a nuestra propuesta de vivir una noche sin alcohol, fue para todos una gran alegría», comentan con entusiasmo.
El Domingo la Mariápolis se vistió de carnaval: grupos, máscaras, colores por todas partes y un sol radiante, crearon el clima ideal para el comienzo de la tan esperada fiesta. De repente irrumpió una murga en la sala e invadió el escenario. De allí fueron saliendo los distintos personajes, canciones, danzas y teatro. Algunos dieron sus testimonios sobre ir contra la corriente, ser auténticos en las propias elecciones, sobre cómo vivir el momento presente y hacer una decidida opción por Jesús como Ideal de sus vidas. “Vemos muchos problemas en nuestro mundo y algunos esperan que sean otros quienes busquen soluciones, nosotros somos 90 jóvenes de 20 países que decidimos no esperar más; elegimos ser los protagonistas de este cambio y descubrimos la receta: la unidad -dicen los presentadores, en nombre de los jóvenes de la ciudadela-. Estos ‘locos’ vivimos aquí en la Mariápolis Lía y empezamos un camino hacia la fraternidad, dedicando un año de nuestras vidas para vivir en concreto el amor del evangelio, ese amor que se pone al servicio y da la vida por los demás hasta el final”.
Es precisamente esa locura del amor que se puede donar, cuando uno se anima a conocerse tal cual es sacándose las máscaras, que nos hacen “uno más en una multitud desordenada”. Siguieron momentos de oración, juegos y talleres, para concluir al final de la tarde quemando las máscaras que cada uno había recibido al llegar. Un gesto simbólico. Una invitación para llevar a los lugares donde cada uno vive, estudia, trabaja, la “locura” experimentada ese día. 

8 Oct 2014 | Sin categorizar
La situación de la familia en el mundo: numerosos problemas abiertos ¿cuáles son las notas de esperanza? El primer motivo de esperanza es el Sínodo mismo. Lo ha querido el papa Francisco, signo que la familia es también una prioridad para él. En las personas ha aumentado la confianza en la Iglesia como institución, reconociéndola como un sostén en la cual la familia puede aferrarse. Otro signo de esperanza es el enorme potencial de muchas familias que viven la fidelidad conyugal, la apertura a la vida, que se hacen cargo de los problemas de otras familias marcadas por la separación. Por así decir, son familias «recurso», capaces de compartir los pesos y de acompañar a los otros para que no se sientan excluidos de la Iglesia o, peor aún, del amor de Dios. Se subraya la necesidad de atender las dificultades de las familias con una mirada de misericordia renovada. ¿Será esta la actitud prevaleciente en el Sínodo? Me parece ilusorio esperar soluciones extraordinarias y universales. Más bien esperamos que emerja ese potencial de la familia del que hablaba antes y no sólo la criticidad. No se puede reducir el problema a la cuestión sacramental. Los sacramentos son signos eficaces de la gracia. Puede haber otros. Recientemente, me escribió una mujer profundamente cristiana, casada civilmente con un divorciado que, en la incómoda situación debido a su condición, nunca se sintió fuera de la Iglesia. En el momento de la distribución de la Eucaristía también ella se pone en la fila y la bendición que recibe del sacerdote fortalece en ella la presencia de Jesús. «Estoy haciendo un camino», dice. Un camino de fe, más allá de los sacramentos, que puede llevarla a la santidad. Uno de los puntos sobre los que más insisten las Iglesias locales es la dificultad para entender el mensaje de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia. ¿Revisión de contenido o reajuste de lenguaje? Sobre el contenido de los documentos del Magisterio puede haber objeciones por parte de aquellos que desean conformar a su medida el plan de Dios sobre el hombre y la mujer. En cambio, sobre el lenguaje sería algo para sugerir, especialmente para los documentos que implican cuestiones morales. Hay necesidad de una mayor claridad, simplicidad y síntesis. La familia media vive jornadas con ritmos sin tregua, tensionada por mil tareas y estrés y no tiene tiempo para leer. Los documentos del Magisterio deberían ser ágiles, capaces de entender las dificultades de quien, aun poniendo todo el esfuerzo, se siente vulnerable. En relación a las parejas jóvenes, la Iglesia se enfrenta a un problema de re evangelización que es, al mismo tiempo, un problema educativo. ¿Cuáles son los espacios de maniobra? En la reciente audiencia concedida a los Focolares el papa Francisco recordó, entre otras cosas, la obligación de «hacer escuela» y difundir los dones recibidos. Esta sugerencia es muy querida por nosotros. Los Focolares, de hecho, promueven – y estamos empeñados en que sea cada vez más adecuada – una formación permanente de los niños a los trabajadores, de los novios a los ancianos, y de jóvenes a personas separadas, etc. Pero hay que decir que en el ámbito de la familia y de las familias jóvenes, juegan mucho los medios de comunicación, en positivo pero más en sentido negativo. Hay espectáculos que insinúan estilos de vida transgresivos y proponen modelos de hombre y de mujer sin valores de referencia. Sin embargo, estoy convencida que el espacio para incursionar existe. Individualismo y también crisis económica. ¿Cuáles son las iniciativas de los Focolares para contrarrestar esta mentalidad? Es importante la red de familias capaces de acercarse a las que están en dificultad, con un acompañamiento discreto apoyado en la reconciliación. Para las parejas que atraviesan dificultades conyugales, hemos creado instancias residenciales en las ciudadelas del Movimiento (para Italia en Loppiano). Usando técnicas relacionales hechas por expertos, pero sobre todo en contacto con la espiritualidad de la unidad, logran reencontrarse con ellas mismas con la esperanza de un futuro juntos. Estrechan relaciones y comienzan itinerarios con separados, o con quien ha sido dejado, para abrazar su soledad y fortalecer su compromiso de fidelidad al sacramento. Se llevan a cabo iniciativas para las parejas con una nueva unión, compartiendo la experiencia educativa de los hijos y con el deseo de que experimenten que la Iglesia y, primero el amor de Dios, los acoge. Últimamente, hemos intensificado el compromiso en términos de prevención, tanto en trabajar más para las familias jóvenes, como en el volver a dar a los jóvenes el encanto del «para siempre». Fuente: Avvenire online