27 Oct 2014 | Sin categorizar
Jánoshalma es una pequeña ciudad de Hungría meridional de casi diez mil habitantes con una presencia de la etnia Rom del 3%, donde la integración social es un tema candente. Es la última en haber otorgado la ciudadanía honoraria a Chiara Lubich, cuando aún vivía, en febrero de 2008. En este contexto, el pasado 7 de octubre se inauguró una escultura del Dado de la Paz, del mismo modo que ya fue instalado en la ciudad natal de Chiara, Trento, hace algunos años. El Dado está en el parque ubicado en el centro de la ciudad, frente al municipio, casi como un símbolo de la aspiración de la ciudadanía. Está ubicado cerca del parque de diversiones que hace algunos años se realizó con el trabajo de la comunidad local de los Focolares y la Municipalidad, por pedido de algunos niños del país, que le decían al alcalde que no tenían un lugar lindo y público para jugar. La propuesta nació del Movimiento de los Focolares, pero la idea fue recibida unánimemente por la Municipalidad. En la construcción del Dado, cuyos lados son de 120 centímetros, con una estructura del tamaño de una persona, en posición diagonal, se trabajó junto con muchas personas, atrayendo la generosidad de algunos: por ejemplo la empresa que hizo una buena parte de los trabajos, ofreció gratuitamente sus servicios…
La originalidad de este gran Dado es que se puede “tirar”, como se hace con los dados de pequeñas dimensiones: se puede hacer girar, en varias direcciones para dejarse luego inspirar por la frase que sale…. En la inauguración estaban presentes 150 personas, entre ellos diversos alumnos de escuelas primarias y secundarias y algunos niños más pequeños, que asisten todavía al pre escolar. Los representantes de la escuela católica que desde hace años usan el dado en sus clases, querían proponerlo a todos los ciudadanos. Estaban también las y los gen 4, los niños que viven la espiritualidad de los Focolares, quienes contaron delante de todos algunas de sus experiencias y cómo tratan de amar a todos. La mañana siguiente algunos niños, yendo a la escuela, cambiaron de calle para pasar al lado del dado y poder “tirarlo” Si alguien quiere ejercitarse con el idioma húngaro, aquí están las seis frases del dado: megbocsátok a másiknak – perdonar al otro meghallgatom a másikat – escuchar al otro mindenkit szeretek – amar a todos elsőként szeretek – ser los primeros en amar szeretem a mellettem lévőt – amarse mutuamente szeretem a másikat – amar al otro
[C1]Una instalacion es un tipo de escultura
26 Oct 2014 | Sin categorizar
«El año pasado tuve el gusto de participar en un taller de Economía de Comunión en Loppiano. Allí se me abrieron los ojos. Hasta ese momento estaba proyectada en entender “qué hago”, sin plantearme la pregunta “quién soy”. Entendí que el trabajo es una vocación, por lo tanto, tenía que encontrar mi vocación, lo que me haría feliz. Estaba terminando micarrera universitaria en ingeniería biomédica. En octubre de 2013 me gradué en el Politécnico de Turín, luego de haber elaborado mi tesis en el Politécnico de Lausana en Suiza. Pasé cinco años dentro del Politécnico, con ocho horas diarias de clase. Estudiaba de noche y pasaba jornadas enteras sin entablar relaciones auténticas con los colegas. En ambientes de una cierta fama, el individualismo es muy fuerte, así como el temor a ser superados. También los profesores transmiten la “ansiedad de ser los primeros”. Luego de tantos sacrificios, estaba a punto de graduarme a tiempo e inclusive con la máxima calificación. Tenía muchas probabilidades de ganar una beca para hacer un doctorado en Suiza con un buen sueldo, una casa cerca del lago y buenos amigos que me esperaban. Era un momento fundamental de mi vida, en donde podía optar por grandes cosas. Sin embargo algo me asustaba: el apego a la carrera, al dinero. Deseaba tener las herramientas para poder empezar a trabajar, diría, “en contra de la corriente”. En tiempo de crisis, para muchos jóvenes como yo, es difícil encontrar trabajo y yo no quería encerrarme en mi carrera sin volver a ver a nadie. De manera que llegué al taller de EdC con un montón de preguntas en la cabeza. No encontré todas las respuestas, pero sí un clima de apertura, en el que empresarios, profesores y jóvenes estaban todos juntos, en posición de igualdad, mirando los desafíos de la Italia de hoy. Entendí que ese montón de dinero hubiera sido el primer obstáculo para mi felicidad, que para mí consistía en otra cosa. Tuve la confirmación cuando fui a Filipinasantes de empezar el doctorado,: ¡desde que estaba en el avión supe que había ganado! Se trataba de un viaje social que ya había organizado, en el que pude palpar una cultura muy distinta de la mía.
En noviembre de 2013, viví el tifón más fuerte del mundo, el tifón Yolanda. El pueblo filipino, aunque a menudo ha sido sacudido por tragedias de este tipo, conservaba esa dignidad que también yo sentía… ¡lo tenía todo para ser feliz! Entendí la diferencia entre “pobreza” y “miseria”. La “pobreza” es la que vi en Filipinas, la “miseria” es una pobreza sin confianza, sin esperanza, que había percibido en los rostros de muchos amigos italianos como consecuencia de esta crisis. Aquí en Europa entran en juego la depresión y los psicólogos… Es verdad, la crisis existe. Pero tenemos un techo y comidatodos los días. La dignidad que descubrí en Filipinas es una lección que será muy útil para mi carrera laboral. Es por esto que renuncié a mi carrera en Suiza y ahora trabajo en Loppiano, en una empresa que adhiere al proyecto de Economía de Comunión y que surgió para formar a los jóvenes no sólo a nivel relacional-social, sino también a través del trabajo. Aquí, donde no existen máquinas automáticas, no me desempeño como ingeniera, sino como obrera. Trabajo la arcilla con mis manos. Y siento que, para ser una buena ingeniera, después de haber pasado años metida en los libros, importantes necesario también ponerme del lado del obrero. De pronto a alguien le parecerá que estoy perdiendo el tiempo, pero yo quisiera ser esa ingeniera que, cuando mira a los obreros, sabe que está mirando a personas que tienen su dignidad, y las considera el centro de su trabajo». (María Antonietta Casulli, 25 años, Italia)
21 Oct 2014 | Sin categorizar
Responder, junto a todo el Movimiento de los Focolares, a las solicitudes de la Iglesia y de la humanidad; experimentar nuevos caminos para ir al encuentro de todos, plenamente conscientes de la propia identidad y del aporte específico que estamos llamados a dar: «Las periferias son también nuestros enfermos, los ancianos, los que han abandonado el ministerio…; periferia es la Iglesia misma cuando se aleja de la que Dios quiere». Ésta es una síntesis de lo que emergió en los “cinco días intensos, ricos de comunión y de gran alegría”, como relata uno de los presentes describiendo la experiencia vivida en el centro de Castelgandolfo con la Asamblea de los sacerdotes focolarinos. Luego de la aprobación del reglamento y de la agenda de trabajo, el programa preveía, una jornada de retiro y un informe sobre los seis años pasados y las nuevas perspectivas; después se prosiguió con los trabajos por grupos temáticos y la elección del nuevo responsable central. El último día se dedicó a las orientaciones para los próximos seis años, y al diálogo con la presidente de los Focolares, María Voce, y el copresidente, el español, Jesús Morán. Las meditaciones de la mañana, con una selección de textos de Chiara Lubich, fueron momentos de profundización acerca las características de los sacerdotes y diáconos focolarinos. Se recordó la figura del Padre Silvano Cola quien ayudó a Chiara a fundar esta rama del Movimiento, cuando aún no estaba delineada. En 1965, en un primer encuentro para sacerdotes diocesanos focolarinos, Chiara expuso su visión del sacerdote focolarino, describiéndolo como alguien que guarda siempre en el corazón la oración de Jesús “Padre, que todos sean uno”, y que «no se da paz hasta no verla realizada en su parroquia […]. Por lo tanto es necesario […] no resignarse sólo a los buenos que van a la iglesia, sino hacer todo lo posible para acercarse a todos […] es necesario moverse, no es posible quedarse quietos». Chiara habló de focolares proyectados hacia la Iglesia como fermento de unidad y explicó que el «focolar sacerdotal es como la sal que debe disolverse en la diócesis para sazonar toda la sopa, es decir, para “sazonar” a la diócesis. Pero, si esta sal queda aislada, entonces va en contra de su propia vocación». Presentando el informe sobre los seis años pasados, se analizaron las prioridades surgidas en la Asamblea anterior, entre ellas la relación con las nuevas generaciones, la vida de familia con los sacerdotes ancianos y enfermos, la irradiación de la espiritualidad de comunión en la Iglesia. Luego se dio un diálogo que testimonió el compromiso y planteó preguntas principalmente sobre tres aspectos: la formación, la vida en común, la necesidad de salir. Estos temas recuerdan las palabras-claves de las orientaciones surgidas en la Asamblea general: salir, juntos, oportunamente preparados, y todo esto en marcada sintonía con lo que el Papa Francisco indicó en la audiencia del 26 de septiembre a los Focolares. Finalmente, en los trabajos por grupos y en la plenaria, se trazó el camino a recorrer en los próximos seis años.
Con todo esto en el corazón se hizo la votación y se eligió a Antonio Bacelar, de Portugal, el cual aceptó «con la gracia de Dios, dispuesto a dar la vida por cada uno de ustedes». Fue un momento de fuerte emoción. El Padre Antonio les confió a los presentes: «Tengo en el alma el deseo de descubrir cada vez más nuestro sacerdocio mariano. Sobre muchas cosas me pregunto “¿cómo será?”. Dejémonos guiar por Dios, por Jesús entre nosotros y encontraremos el camino. Si mirara desde un punto de vista humano, me vendría temor, pero con ustedes será una aventura extraordinaria». En la conclusión se recordó una frase de santa Teresa de Ávila que el mismo Bacelar había mencionado el día anterior: «Si nosotros estamos en el amor, haremos muchas cosas, en poco tiempo, sin fatiga».
19 Oct 2014 | Sin categorizar

1975 – Chiara Lubich en audiencia con Pablo VI
Usted tuvo la posibilidad de ser recibida varias veces en audiencia por Pablo VI. ¿Qué impresión quedó en su recuerdo? La impresión más fuerte –responde Chiara Lubich – se me grabó durante la primera audiencia. Tuve la sensación de que me encontraba delante de una persona que amaba de una forma muy especial. El Papa pronunciaba palabras impregnadas de esa sabiduría que supera todos los obstáculos jurídicos hasta ahora vigentes; comprendía, acogía en su alma toda la compleja obra que le presentaba. Me animó a decir todo, porque “allí todo era posible”. Recuerdo que sentí una perfecta sintonía entre lo que el Papa me decía y lo que me parecía que había venido de Dios para la edificación en esta obra. Y la impresión fue tan fuerte que tuve casi la sensación de que la sala donde el Papa me recibió, no tenía techo y de que la tierra y el cielo se unían. (…) Durante estos diálogos, ¿cuál le parece a usted que es la tensión que estimula la acción del Papa? Ciertamente el esfuerzo de adecuarse a su especial vocación al amar más que los demás, que Jesús le pide y le confiere, además del primado de autoridad, el primado de caridad. El “me amas más que éstos” con el que Jesús interpela a Pedro, es el tormento, el empeño continuo de Pablo VI. Una vez dijo que quien no se limitaba a mirar el espectáculo exterior de las audiencias públicas podía llegar a entender un secreto que está allí presente. Este secreto, causa de alegría y de tomento para el Papa, está encerrado en la sílaba “más”: “me amas más”. (…) Según usted ¿cuál es la actitud característica del Santo Padre hacia la gente? Pablo VI ama a todos sin temor y por lo tanto, crea entre los creyentes y los no creyentes una cierta unidad. Se dona a todos en forma impresionante. Muchísimos protestantes de las más variadas denominaciones han quedado conmovidos por la actitud del Papa, por ese amor que lo consume, por el hacerse –como dice el Apóstol- todo a todos. (…) Es el Papa del diálogo con todo el mundo, es el Papa que ve toda la humanidad potencialmente como una sola familia. Su presencia es muy sobrenatural y cálida, profundamente humana, cercana a todos, desapegada de sí, humilde como “siervo de los siervos de Dios”. (…) ¿Qué respuesta le daría usted a quien juzga a Pablo VI como contradictorio e incierto en las elecciones de su pontificado? (…) En el Santo Padre, como en ningún otro, está presente y actúa el Espíritu Santo. Ahora bien, el Espíritu Santo, alma de la Iglesia, suscita en ella varias tensiones, que son signo de vida, como la que puede haber entre el pluralismo y la verdad, entre personalidad y socialidad, libertad y gracia, ciencia y caridad, primado y colegialidad. (…) Estas tensiones pueden parecer algunas veces desconcertantes paradojas. Quien en cambio mira a la Iglesia desde dentro ve que el Espíritu Santo todo lo armoniza magníficamente en la unidad del Cuerpo místico. La misma cosa se puede decir de lo que el Espíritu Santo obra en el Santo Padre. El Papa (…) es fiel al depósito de la Revelación como ninguno, y de igual forma a lo que el Espíritu Santo inspira para el bien de la Iglesia hoy. Si, por ejemplo, en la “Humanae vitae”, se advierte la fidelidad del Papa al Espíritu Santo en la Tradición, en el diálogo con el mundo se puede palpar su fidelidad al mismo Espíritu Santo que pone en evidencia los “signos de los tiempos”. (…) Es necesario recordar que la “barca de Pedro” no lleva a la pacífica Iglesia triunfante, sino aquella terrena, sacudida por todos los vientos de este mundo. El Papa debe tomar sus decisiones en nombre del Cristo que representa, en medio de un concierto avasallador de voces que por lo general presionan hacia una dirección contraria a la religión. Por lo tanto, la prudencia nunca sobra. Pablo VI nunca es incierto, sino prudente. Lo demuestra el hecho de que es extremamente valiente, por ejemplo, al afrontar la impopularidad con tal de mantener su amistad con Cristo y los suyos, que no son del mundo. Prudencia, valentía, amor universal son las más preciosas cualidades para quien debe gobernar a la humanidad, sirviendo. Leer más: Notas de prensa: La gratitud del Movimiento de los Focolares hacia Pablo VI.
18 Oct 2014 | Sin categorizar
«Con 80 años de edad, en el 15º año de su pontificado, Pablo VI puede volver a mirar su obra pontificia, desarrollada en medio de revoluciones sociales e intelectuales, como una obra de rejuvenecimiento de la iglesia [católica]. […] El Papa Montini recogió el mensaje de “actualización” del Concilio Vaticano II, y realizó contra el frenesí de la “muerte de Dios”, del “cristianismo no religioso”, del conservadurismo arcaico, una obra de paciencia, previdencia, valentía, que incluyó la modernización de los principales institutos pontificios y la institución de nuevos dicasterios y servicios, entre los cuales –para dar una idea- el de “Justicia y Paz” y el “Consejo Pontificio para los laicos”. Éstos y otros organismos universales desarrollan una creciente colaboración entre los obispos y el clero, religiosos y religiosas, laicos y laicas, reavivando un nuevo sentido eclesial que surge de una nueva conciencia comunitaria, fruto del amor evangélico, con el que se pone fin al individualismo y al clasismo religioso, y se integra a las personas en las parroquias, en las instituciones locales y mundiales, en el ámbito de la iglesia y de la sociedad, con el fin de realizar la voluntad de Dios así en la tierra como en el cielo. Recuerdan que el cristiano hace la voluntad de Dios tanto cuando reza como cuando trabaja. De hecho, los Padres de la Iglesia consideraban que el fiel esta en oración, también cuando realiza la voluntad de Dios en ocupaciones de cualquier tipo. Por eso la acción social –es decir el servicio a favor del bien común-, si se desarrolla con el pensamiento fijo en el Padre que está en los cielos, adquiere un carácter y un efecto de auténtica religiosidad. Por eso Pablo VI, hablando a un grupo de obispos de Cuba, recordaba que la Iglesia invita constantemente a sus hijos a ser “hombres nuevos”, en la justicia, en la verdad, en la caridad, porque ella educa la conciencia social de los fieles, favoreciendo su activa colaboración a favor del bien y les enseña a vencer el propio egoísmo y a no resignarse nunca a ser “ciudadanos inferiores”. Parte de aquí su inspiración de estimular una reforma social, el surgimiento de un “mundo nuevo”, que ya el joven G. B. Montini había vislumbrado desde los años en los que colaboraba con el periódico católico de Brescia “La Fionda”, en donde propugnaba una escuela libre para poder hacer frente al enfrentar el fascismo naciente. Desde dichas perspectivas, cuya amplitud y cuya modernidad explican el desarrollo social cristiano en curso, al que rinden homenaje también sociólogos no vinculados a la religión, el Papa ha podido recordar al cuerpo diplomático los más audaces principios de la igualdad, en donde no hay distinción de origen ni de raza, a la hora de ejercer el derecho a la libertad religiosa y civil, y de condenar el racismo, la tortura y todo tipo de brutalidad contra los adversarios políticos. En las intervenciones del Papa se manifiesta esa verdad que a menudo también nosotros los católicos olvidamos: es decir, que la religión está hecha para la vida, que Dios es la vida […]. El amor es el tema central de la vida y del trabajo del Santo Padre; es el tema central del cristianismo, de la creación y de la redención. Con el amor él ha vuelto a acercar a la Iglesia a los individuos y a las multitudes, a las iglesias separadas y a los Estados hostiles. En el sector del ecumenismo su actividad, más silenciosa que pública, concretamente ha llevado a un acercamiento de las iglesias, que explica el nombre familiar y profético con el que lo designó Atenágoras: ‘Pablo segundo’. (De: Igino Giordani, Paolo VI il papa del Concilio, “Città Nuova”, 10.7.1978, p. 26.)
17 Oct 2014 | Sin categorizar
Pedidos a: Grupo Editorial Ciudad Nueva – Buenos Aires