Movimiento de los Focolares
Educación: un taller permanente

Educación: un taller permanente

20140712_3Educación va de la mano con la paz. El próximo Fórum Mundial organizado por la Fondazione Schengen por la Paz tendrá lugar en la primavera del 2015, en el Cairo, gracias al proyecto Living Peace, que tiene su “sede de operaciones” precisamente en El Cairo. El anuncio fue dado durante el último Fórum, en junio, durante la entrega de una medalla por el “Premio de la Paz de Luxemburgo 2014” a Carlos Palma, el promotor de Living Peace.

Se trata de uno de los proyectos de “buenas prácticas” presentados a lo largo del curso «Learning Fraternity» (Aprender la Fraternidad), un encuentro internacional promovido en septiembre de 2013 por varios entes educativos de los Focolares, entre los cuales, la AMU, que está acreditada por el Ministerio de Educación italiano. Expertos en el sector, profesores, jóvenes y familias dialogaron  sobre el tema de la globalización y de la necesidad de pensar en una educación con perspectiva planetaria y solidaria.

Prosiguen durante el año las actividades de la Nueva Red del Proyecto Pace, nacida en Italia en 1990, y que en abril del 2013 firmó el protocolo de cooperación nacional con AMU. Alrededor de 5000 estudiantes de bachillerato participan en forma continua –mientras que muchos otros se han asociado a iniciativas individuales- fomentando actividades como cursos de formación para padres, adultos y estudiantes, concursos artísticos, actividades deportivas que subrayan valores como la lealtad y el respeto hacia el adversario, cooperación entre escuelas italianas y extranjeras, visitas a comunidades de recuperación o de personas con discapacidad. Todo está orientado al objetivo de crear una red que no sólo sensibilice a los jóvenes, a los profesores y sus familias sobre temas como la interculturalidad y la integración, sino que también promueva el intercambio y la valorización de sus talentos.

El itinerario, iniciado a través de «Learning fraternity» prosigue. En este campo, la AMU está organizando, para el próximo año escolar en Italia, itinerarios de ciudadanía activa subdivididos en cuatro temáticas (Globalización y Fraternidad, Intercultura, Economía y Cultura del dar, Ambiente y Consumo responsable). Globalización y fraternidad será también la temática central del Campus de Ciudadanía planetaria que tendrá lugar como parte de una Jornada que se realizará de abril a mayo del 2015, en la ciudadela internacional de Loppiano (Florencia). Estará destinado a estudiantes  de 1° y 2° año y a sus profesores. Después de este momento, se proseguirá con proyectos ya encaminados, en Italia y en el extranjero, y otros nuevos que siguen la línea de los anteriores. Entre ellos, la colaboración con el proyecto «Una escuela en los Andes» para sostener el centro educativo de Bolívar en Perú, o el proyecto «Schoolmates», en donde los chicos participan formando una red mundial entre los salones de clase, para intercambiar la riqueza recíproca, compartiendo cultura, idioma, tradiciones e iniciativas ya en curso.

Los proyectos y las iniciativas son numerosos. Los invitamos a seguirnos durante el verano, para poderlos conocer detalladamente y consultarlos en el área “Educación para el desarrollo” en el sitio de AMU.

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Don Foresi: «Un Dios perdidamente enamorado»

LuceCheSiIncarna_Foresi «Dios me ama inmensamente», «Dios nos ama inmensamente». Decirlo, predicarlo en los años ’60 del siglo pasado, tenía el sabor de una novedad, que podía parecer un poco subversiva. En cierto modo se sabía, pero no estaba tan presente en la vida personal y comunitaria de los “buenos” cristianos. El autor propone este descubrimiento, que caracteriza los inicios de la espiritualidad de la unidad y de la experiencia de Chiara Lubich y de sus primeras compañeras, como el mismo fundamento de la vida cristiana, en sus expresiones más típicas de oración y del seguimiento de Jesús en la vocación a la cual las llamó. Es una verdad que nutre y penetra también las relaciones sociales, el trabajo. Nos hace capaces de llevar a Dios al mundo, a todos los que encontramos. «Recuerdo la profunda impresión que suscitó también en mí ese anuncio: percibí su importancia fundamental, la novedad absoluta para mí. Sin embargo, a distancia de años, surge la pregunta: ¿en qué medida soy realmente consciente? ¿Hasta qué punto he comprendido su alcance? A menudo, nuestra comprensión de Dios y de su forma de actuar  nos vincula a las perspectivas que nos hemos estipulado; tiene la medida de nuestra limitada sensibilidad, la expresamos a través de nuestras categorías de pensamiento parciales. Puede suceder entonces que, sintiéndonos tan imperfectos y por lo tanto, tan poco dignos del amor de Dios, transferimos en cierto modo, esta percepción a Dios y terminamos creyendo que Él no puede amarnos, o, como máximo, puede amarnos sólo en parte. En realidad no es así. Dios nos ama siempre, infinitamente, Su amor está cerca nuestro y nos sostiene en cada instante de nuestro camino. Si queremos ilustrar mediante imágenes las características del amor de Dios, la primera que se manifiesta es una imagen familiar en la Sagrada Escritura que está presente en muchos autores espirituales: Dios nos ama como el esposo ama a su esposa. Él se asemeja a alguien perdidamente enamorado, ama más allá del valor mismo de la persona amada; ama al punto de ver que en ella todo es bello, todo es positivo, todo es comprensible. Incluso ante las deficiencias, si bien las ve, las supera y sublima por el amor. Pero hay otra imagen que, de forma igualmente eficaz, expresa el amor de Dios hacia nosotros. Es la imagen del amor de una madre la cual, cualquiera sea la situación en la que el hijo se encuentra, incluso la más dolorosa y reprochable, siempre está dispuesta a esperarlo, a acogerlo, a olvidarlo todo. Porque así es el amor materno: inextinguible, esencial. […] Cuando se llega a experimentar, aunque sea por un sólo instante, la realidad de un amor así, todo se transforma. La vida que tenemos, el mundo que nos rodea, cualquier circunstancia alegre o triste, todo adquiere la marca del don personal de Dios hacia mí que quiere que sea santo como Él, que es santo (cf. 1Pt 1, 16). Éste es el fundamento de toda la vida cristiana: este amor de Dios por cada uno, de Dios a quien debemos donarnos respondiéndole de manera total». Pasquale Foresi, Luce che si incarna. Commento ai 12 punti della spiritualità dell’unità, Città Nuova editrice, 2014 pp. 29-30

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Focolares: Asamblea general 2014

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Del 1 al 28 de septiembre de 2014 tendrá lugar la Asamblea General del Movimiento de los Focolares. Entre sus tareas está la elección de la presidente, el copresidente y los consejeros generales que permanecerán en el cargo durante los próximos seis años, deliberar sobre las instancias y propuestas recibidas de diversas partes del mundo, definir las orientaciones generales para el próximo período.

En las palabras de la Presidente Maria Voce «la Asamblea está llamada a expresarse sobre temas fundamentales para la vida de todo el Movimiento» y nos encaminamos «con un sentido de gratitud a Dios por lo vivido juntos en estos seis años».

494 participantes tendrán acceso a la Asamblea general que representará la variedad geográfica, de compromiso y de generaciones de los Focolares.

Entre los presentes 15 invitados de Iglesias cristianas, aparte de la católica, de religiones no cristianas y de culturas no religiosas, que acompañarán los trabajos de la Asamblea y expresarán sus propias perspectivas, indispensables para la vida y la acción del Movimiento.

Los últimos seis meses han visto en todo el mundo y con diferentes modalidades, una serie de iniciativas para facilitar reflexiones, análisis y balances en las comunidades de los Focolares sobre la labor del Movimiento, sobre sus retos y perspectivas, con el fin de hacer llegar temas y propuestas sobre las cuales organizar los trabajos de la Asamblea.

20140630-01Este proceso de participación ha dado lugar a más de 3 mil instancias, cada una expresada en un máximo de 100 palabras, que «indican – según Maria Voce – la vitalidad de un pueblo en camino y en crecimiento». Un grupo de jóvenes de los Focolares, después de un trabajo de reflexión en los cinco continentes, se reunieron en un congreso internacional que aprobó un manifiesto entregado luego a la presidenta.

El conjunto de instancias se volvió funcional por la comisión preparatoria y será enviada a los participantes en la Asamblea a principios de julio. Esta comisión está compuesta por veinte personas, representantes del actual Centro internacional, de las diferentes ramas de los Focolares y de las regiones del mundo donde está presente.

La Asamblea General de los Focolares es el máximo órgano de gobierno del Movimiento y se reúne ordinariamente cada seis años. La anterior se celebró en julio de 2008, tres meses después de la muerte de la fundadora, Chiara Lubich.

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Las obras de misericordia, un corazón en acción

IginoGiordani_01«Amamos a Dios, al Padre, también dando de comer al hermano que tiene hambre. Todo el desarrollo de la literatura sobre este tema –especialmente de la gran literatura patrística- expresa una lucha contra el egoísmo de  unos que provoca la miseria de  otros, por lo tanto, una reconstitución de la humanidad violada y degradada debe comenzar por el principio: nutrir el estómago, para reconstituir ese cuerpo físico que también forma parte del Cuerpo místico. También él es Cristo vivo […]. No todos pueden hacer milagros –escribía San Agustín- pero todos pueden nutrir a los pobres. “No todos pueden decirle al paralítico: ¡Levántate y camina! Pero pueden decirle: Con la esperanza de que te puedas levantar, toma y come…”. Quien, pudiendo nutrir a los desnutridos, a los mal nutridos, a los hambrientos, no los ayuda, es, según el pensamiento de los Padres de la Iglesia, un homicida. Es más, es un deicida. Hace morir a Cristo. Quien, durante los años de la guerra, condena a los prisioneros a morir de hambre, renueva, desde el punto de vista del Evangelio, la crucifixión. Es un asesino de Dios, por decirlo de alguna forma. Las hordas de deportados, en medio de la nieve y del bochorno del verano, dentro de vagones blindados o en embarcaciones solitarias, cuya monotonía se ve interrumpida sólo por el colapso de los hambrientos, marcan el límite con el ateísmo práctico, aunque sea perpetrado en nombre de Dios. Por eso San Vicente de Paúl subía a las galeras de los cristianísimos reyes, donde  los galeotes caían extenuados. De esta forma la obra de misericordia, reconstituyendo la justicia, se presenta no como mero suministro de alimentos o de dinero para comprarlos. “Las obras de misericordia no sirven de nada sin el amor”, dice San Agustín. “Y aunque repartiera todos mis bienes a los pobres, y diera mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no sirve de nada” (1 Cor 13, 3), dice san Paolo (…). Las obras de asistencia social tienen poco significado para  la vida religiosa, si quien las realiza no dona también ese alimento divino, ese ardor del Espíritu Santo, que es la caridad […]. La obra de misericordia es un deber moral y material. Nutriendo al que sufre, me nutro a mí  mismo pues su hambre es mía y de todo el cuerpo social, del que somos parte orgánica. “Muchos, somos un sólo organismo”: Y no se puede herir un órgano para favorecer a otro. Actuando así se paga con revoluciones, desórdenes y epidemias, y después con el infierno. Tenemos la tentación de pensar que este precepto es más bien superfluo en una época en la que los trabajadores han alcanzado un cierto bienestar. En cambio nunca ha sido tan actual y tan difundido como en esta época de racionamiento, de campos de concentración, de deportaciones y de desocupación generalizada, de guerra y de postguerra (…) Una civilización que tolera al hambriento junto al Epulón es una civilización en pecado mortal (…). Si hay alguien que no tiene ración quiere decir que hay otro que tiene dos  […]. Las obras de misericordia las justifica la realidad de la naturaleza humana y realizan el milagro de poner en circulación el amor haciendo circular el pan. El milagro que hace del don del pan una especie de sacramento social, a través del cual se comunica, mediante el amor, a Dios, y se nutre, junta al cuerpo, el alma». (de Igino Giordani, Il Fratello, Città Nuova 2011, pp. 64-67) Para informaciones: Centro Igino Giordani

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Familia hoy: aceptar las dificultades

La imagen de la Iglesia que el próximo Sínodo está llamado a presentar con sus elecciones pastorales es la de “una Madre empeñada en generar, acompañar y sostener a todos los hijos de Dios, sin excluir a nadie”. Lo subrayó el arzobispo Bruno Forte, secretario especial del próximo Sínodo extraordinario sobre la familia, que se realiza por iniciativa del Papa Francisco, Mons. Forte en rueda de prensa presentó el Instrumentum laboris de la asamblea sinodal del próximo octubre, que estará dedicado al tema “Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización”.  “La familia se ha convertido en el símbolo de las dificultades, de los sufrimientos de la sociedad” –comenta Anna Friso, responsable junto con su esposo Alberto, de la realidad de “Familias Nuevas”, del Movimiento de los Focolares. “Por lo tanto saber que la Iglesia tiene esta actitud de acogida y de cercanía –prosigue– es realmente magnífico”.  El documento es el resultado de una encuesta que incluye un cuestionario de 39 preguntas, que fue difundido en noviembre pasado, y que tuvo un recibimiento muy positivo y una amplia respuesta. “Creo que fue la idea correcta. Empezar por la gente, partir del dato concreto de cómo se vive”, prosigue Anna Friso. “Esta atención a situaciones tan complejas y diversas de tantas familias en dificultad –prosigue Alberto- significa valorar estos sufrimientos para encontrar una luz. El sufrimiento es un valor, un coeficiente importantísimo. Si la Iglesia entiende a las familias, encontraremos recursos interiores para encontrar un camino de reconciliación”.

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Alberto y Anna Friso

Es sin duda una apertura del corazón y del alma de la Iglesia a la acogida”, comenta Alberto Friso. “Pero no es sólo un modo para iluminar las situaciones difíciles, sino también para iluminar todo el contexto general de la familia, porque ella nace precisamente del amor de Dios por la humanidad y en este amor encuentra su sentido”. Gran parte del documento está dedicado a situaciones pastorales difíciles como la convivencia, las uniones de hecho, las separaciones, los divorcios o las uniones entre personas del mismo sexo. “Tenemos que entender –comenta Anna Friso- que la verdadera cuestión no es quitar la paja del ojo del otro, sino ayudarlo a crecer en la conciencia de que Dios nos ama inmensamente a todos. Es un anuncio dirigido a todos, no sólo a quien está en situaciones irregulares”.No está en discusión la doctrina de la Iglesia”, aclaró en la rueda de prensa Mons. Forte, sino su aplicación, su propuesta, el acompañamiento de su recepción y práctica. “En la doctrina de la Iglesia hay una verdad que es bella. Es alegría, posibilidad de realización. En el fondo nadie quiere un amor “desechable” o considera a los hijos algo opcional”, comenta Anna Friso. “La Iglesia nos habla precisamente de aquello que ya está escrito en nuestro corazón. Pero hay que presentarlo sobre todo con el testimonio”. “Nuestra esperanza es que el Sínodo aumente la conciencia de todas las familias, no sólo de las cristianas”, concluye Alberto Friso. “Yo creo que la Iglesia está realizando un acto de amor histórico. En un momento en el que domina el individualismo, es un gran mensaje de confianza y de esperanza no sólo para la antropología cristiana”. Fuente: it.radiovaticana.va/news

Julio 2014

«Además les digo, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por Mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos».

Habrás leído en el Evangelio que Jesús recomienda en varias ocasiones la oración y enseña a obtener. Pero esta oración en la que nos fijamos hoy es realmente original, pues para poder obtener una respuesta del cielo, exige varias personas, una comunidad. Dice: «Si dos de ustedes». Dos. Es el número más pequeño para formar una comunidad. O sea, que a Jesús no le importa el número sino la pluralidad de los creyentes. Como sabrás, también en el judaísmo es sabido que Dios aprecia la oración de la colectividad. Pero Jesús dice algo nuevo: «Si dos de ustedes se ponen de acuerdo». Quiere varias personas, pero las quiere unidas, pone el acento en su unanimidad: quiere que formen una sola voz. Deben ponerse de acuerdo sobre qué pedir, ciertamente; pero esta petición debe apoyarse sobre todo en una concordancia de los corazones. Lo que Jesús afirma, en realidad, es que la condición para obtener lo que se pide es el amor recíproco entre las personas.

«Además les digo, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por Mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos».

Te podrás preguntar: «Pero ¿por qué las oraciones hechas en unidad tienen mayor efecto ante el Padre?» Quizá el motivo sea que están más purificadas. Pues ¿a qué se reduce en muchos casos la oración sino a una serie de requerimientos egoístas que recuerdan a mendigos ante un rey más que a hijos ante un padre? En cambio, lo que se pide junto con los demás está ciertamente menos contaminado por un interés personal. En contacto con los demás uno es más propenso a oír también las necesidades de ellos y a compartirlas. No sólo eso, sino que es más fácil que dos o tres personas comprendan mejor qué pedirle al Padre. Así pues, si queremos que nuestra oración sea escuchada, es mejor atenernos exactamente a lo que Jesús dice, o sea:

«Además les digo, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por Mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos».

El propio Jesús nos dice dónde radica el secreto de la eficacia de esta oración: éste radica enteramente en el «reunidos en mi nombre». Cuando estamos así unidos, entre nosotros está Su presencia, y todo lo que pedimos con Él es más fácil de obtener. Pues es Jesús mismo, presente donde el amor recíproco une los corazones, quien pide con nosotros los favores a su Padre. Y ¿puedes imaginarte que el Padre no escuche a Jesús? El Padre y Cristo son un todo. ¿No te parece espléndido todo esto? ¿No te da certeza? ¿No te da confianza?

«Además les digo, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por Mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos».

Ahora seguramente te interesará saber qué quiere Jesús que pidas. Él mismo lo dice claramente: «cualquier cosa». O sea, que no hay ningún límite. Pues entonces, incluye esta oración en el programa de tu vida. Puede que tu familia, tú mismo, tus amigos, las asociaciones de las que formas parte, tu patria o el mundo que te rodea carezcan de innumerables ayudas porque tú no las has pedido. Ponte de acuerdo con tus allegados, con quienes te comprenden o comparten tus ideales, y, una vez dispuestos a amarse como manda el Evangelio, tan unidos como para merecer la presencia de Jesús entre ustedes, pidan. Y pidan lo más que puedan: pidan durante la asamblea litúrgica; pidan en la iglesia; pidan en cualquier lugar; pidan antes de tomar decisiones; pidan cualquier cosa. Y sobre todo no dejen que Jesús quede defraudado por su negligencia después de haberles dado tantas posibilidades. La gente sonreirá más; los enfermos tendrán esperanza; los niños crecerán más protegidos y los hogares familiares más armoniosos; se podrán afrontar los grandes problemas en la intimidad de las casas… Y ganarán el Paraíso, porque orar por las necesidades de los vivos y de los difuntos es además una de esas obras de misericordia sobre las que nos interrogarán en el examen final.

Chiara Lubich