19 May 2013 | Sin categorizar
4 preguntas y 4 respuestas que van del brazo. Las palabras del Papa son el momento más impresionante de la vigilia de Pentecostés del 18 de mayo de 2013, que reunió en la Plaza de San Pedro a 200 mil fieles de numerosas realidades eclesiales. «Conocía sus preguntas… es la verdad», confiesa el Papa. Sin embargo las respuestas son espontáneas y atrapan a los presentes en una atención profunda y silenciosa. ¿Cómo alcanzó la certeza de la fe y cómo vencer la propia fragilidad? Es la primera pregunta. Responde contando su historia: «Yo tuve la gracia de crecer en una familia donde la fe se vivía de forma simple y concreta. Sobre todo fue mi abuela la que marcó mi camino de fe. Nos hablaba de Jesús y nos enseñaba el catecismo, el Viernes Santo nos llevaba a la procesión de las velas, al final llegaba el Cristo en la cruz, la abuela nos hacía arrodillar y decía: está muerto ¡pero mañana resucita! Recibí el primer anuncio del cristianismo de la abuela!». Su invitación es la de abandonar el miedo: «Somos frágiles, lo sabemos, pero Èl es más fuerte. Con el Señor estamos seguros, la fe crece con el Señor…».
¿Cuál es la cosa más importante que debemos hacer? «¿Qué es lo más importante? Jesús. Si vamos adelante con la organización, pero sin Jesús, no avanzamos». Invita a vivir en “sinergía con el Espíritu Santo”. Más que hablar, testimoniar con la coherencia de vida.
¿Cómo vivir una iglesia pobre y para los pobres? ¿Qué contribución dar a la iglesia y a la sociedad en esta crisis que daña la ética pública? “Vivir el Evangelio es la principal contribución que podemos dar. La iglesia no es un movimiento político, ni tampoco es una estructura bien organizada. No somos una ONG, y cuando la iglesia se convierte en una ONG pierde la sal, no tiene sabor, es solo una organización vacía”.
Señala que los peligros más grandes están en la eficiencia y en el aislarse. El encerrarse conduce a la enfermedad: “La iglesia debe salir de sí misma hacia las periferias existenciales”. Es un riesgo salir, pueden acaecer accidentes, pero: “Prefiero mil veces una iglesia accidentada que una iglesia enferma por estar cerrada en sí misma. ¡Salgan afuera, salgan!”. Es la invitación del Papa para salir de la cultura del desencuentro y de la fragmentación, de la “cultura del descarte”, para vivir en cambio la cultura del encuentro con el otro; con Jesús y con todos los hermanos, comenzando por los más pobres, mirándolos a los ojos y tocándoles la mano, para “tocar la carne de Cristo, tomar sobre nosotros el dolor de los pobres”.
¿Cómo confesar la fe? “Para anunciar el Evangelio se precisan dos virtudes: el valor y la paciencia”, como recordó también el testimonio del hermano de Shabhaz Bhattí, el ministro paquistaní asesinado en el 2011. Estamos todos en camino hacia el martirio: está el que da la vida testimoniando a Jesús, y está quien vive los pequeños martirios cotidianos. “Un cristiano debe saber siempre responder al mal con el bien. Tratemos de que estos hermanos y hermanas sientan que estamos profundamente unidos en esta situación. ¿Ustedes rezan por estos hermanos y hermanas en la oración de cada día?”.
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María Voce, saludándolo junto a otros líderes de varios movimientos, expresa al Santo Padre el agradecimiento y el compromiso del Movimiento de los Focolares de “dar este testimonio de cristianismo valiente y alegre”. Entre las primeras impresiones, la presidente de los Focolares confiesa “que el discurso del Papa le hizo bien al corazón”, en especial la insistencia de la importancia del encuentro con Jesús y de la oración, que repitió en todas las respuestas, subrayando “la dimensión espiritual del cristiano; la oración, el encuentro con Jesús que ocurre a través de las personas, en las periferias, afuera. Ha eliminado los razonamientos, las estrategias teóricas, sin ignorar los desafíos. Hay que mirar a Jesús y todo el resto viene como consecuencia». María Voce subrayó también la atmósfera de amistad y de alegría entre los varios fundadores y representantes de comunidades y movimientos: “Creo que el Papa, cuando llegó a la Plaza, sintió este corazón alegre de la Iglesia”. Y Giancarlo Faletti, copresidente del Movimiento, resaltó que el Papa indicó en el amor a Jesús y al prójimo el dinamismo de vida de quien sabe mirar hacia fuera: “Nos ha mirado no tanto como un particular de la iglesia sino como cristianos, tenía delante suyo la cristiandad”.
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17 May 2013 | Sin categorizar
¡Oh, Espíritu Santo, qué agradecidos deberíamos estar contigo y qué poco lo estimo! Nos consuela
el hecho de que eres totalmente uno con Jesús y con el Padre, a quienes a menudo nos dirigimos, pero esto no nos justifica .
Queremos estar contigo…, fuente del mayor consuelo, dulce huésped del alma, descanso de
nuestro esfuerzo”.
Tú eres la luz, la alegría, la belleza.
Tú arrastras las almas tú inflamas los corazones e inspira pensamientos profundos y decididos de
santidad con compromisos personales inesperados.
Tú operas lo que muchos sermones no serían capaces de enseñar.
Tú santificas.
Sobre todo, Espíritu Santo, tú, que eres tan discreto, aunque impetuoso y arrollador, y que soplas
como vientecillo suave que pocos saben escuchar y sentir, mira la rudeza de nuestra tosquedad y haznos discípulos tuyos. Que no pase un día sin invocarte, sin darte gracias, sin adorarte, sin amarte, sin vivir como asiduos discípulos tuyos. Te pedimos esta gracia. Y envuélvenos en tu gran luz de amor, sobre todo en la hora de las tinieblas más espesas: cuando se apague esta visión de la vida para perderse en la que es eterna.
Chiara Lubich ( «La doctrina espiritual», libro editado en Italia por la Mondadori en el 2001 )
17 May 2013 | Sin categorizar
Se esperan en Roma más de 120.000 personas de 150 movimientos y realidades eclesiales, provenientes de numerosos Países de cada continente. Es la Jornada de los Movimientos, de las nuevas comunidades, de las asociaciones y comunidades laicas, que se realizará en la plaza de San Pedro el sábado 18 y el domingo 19 de mayo.
El encuentro, en el contexto de las iniciativas del Año de la fe, fue presentado por el arzobispo Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, durante la conferencia de prensa que se desarrolló en la Sala de Prensa de la santa Sede.
Es significativo el slogan elegido: “¡Yo creo! Aumenta en nosotros la fe”. “Los pronombres personales –explicó el prelado– atestiguan el significado sobre entendido. Cada uno en la iglesia está llamado a pronunciar en primera persona su adhesión a Cristo y a la Iglesia”. Una elección libre, personal, pero que dice tambén que la fe es un hecho comunitario, «un “nostro” que se carga de valores de la comunidad como primer lugar de la Iglesia. Muchos jóvenes, hombres y mujeres –agregó– en estos movimientos y asociaciones, frecuentemente “han vuelto a encontrar no sólo la fe que habían perdido”, sino que “realizaron una verdadera conversión de vida”. “Las realidades eclesiales –afirmó– son uno de los frutos más evidentes del concilio Vaticano II”. Palabras que evocan la fuerte expresión usada por Benedicto XVI que, en Pentecostés del 2006, definía las nuevas realidades eclesiales como “una de las novedades más importantes suscitadas por el Espíritu Santo en la iglesia para encarnar el Concilio Vaticano II”.
La elección de Pentecostés, continúa mons. Fisichella, lleva a comprender que “en la Iglesia de hoy las nuevas realidades eclesiales son el signo de la presencia de Cristo Resucitado que guía su Iglesia en la obra de evangelización”.
El encuentro comienza en la plaza de San Pedro con la recepción a las 15 horas. Seguirá una sucesión de testimonios y momentos artísticos y musicales. Está prevista la participación del conjunto musical internacional Gen Verde y un coro compuesto por 150 personas de distintos movimientos.
El Papa Francisco llegará aproximadamente a las 18 horas, y después de escuchar los testimonios de personas de Irlanda y Pakistán, iniciará un diálogo respondiendo algunas preguntas.
El domingo 19 de mayo, el Papa celebrará la Misa a las 10.30 a.m. en la San Pedro y luego se recitará el Regina coeli.
En estos meses de preparación, con frecuencia recordamos las palabras que pronunció Juan Pablo II en el primer gran encuentro de Pentecostés de 1998: “¡Cuánta necesidad existe hoy de personalidades cristianas maduras, conscientes de su propia identidad bautismal, de su propia vocación y misión en la Iglesia y en el mundo! ¡Cuánta necesidad de comunidades vivas! Y aquí están, entonces, los movimientos y las nuevas comunidades eclesiales: ellos son la respuesta, suscitada por el Espíritu Santo a este dramático desafío del fin del milenio. Ustedes son esta respuesta providencial”.
17 May 2013 | Sin categorizar

«El Espíritu Santo que une criaturas y Creador genera una convivencia humano-divina.
Pentecostés, haciendo de la “multitud de los fieles un sólo corazón y una sola alma”, provocó como espontánea consecuencia de la unidad, la comunidad de vida. Por este motivo, la convivencia cotidiana en medio de las distracciones y rumores resulta una convivencia divina, en donde los hermanos nos sirven para subir a Dios. Es más, cada hermano que encontramos nos da un suministro de vida divina porque, amándolo por Cristo, nos da acceso a Dios. Y así la marcha de la vida no resulta más, como se dijo, una marcha hacia la muerte, sino un crecimiento hacia la juventud eterna.
«Vivir el Espíritu de Dios, es dejar vivir al Espíritu Santo en sí. Y entonces en la medida en que se ama a Dios, se ama a los hermanos que son su representación (…). Y en la medida en que se comunican los dones del Espíritu Santo éstos se multiplican. Para desarrollarse y arder, la caridad debe expandirse, es sangre y quiere circular, es fuego y quiere irrumpir. Como la vida natural es constante circulación de calor, comunicado de una célula a otra, así desde la primera célula encendida por el Creador ha habido un continuo pasaje y un asiduo aumento de calor en el tiempo y en el espacio. Así la vida sobrenatural es una constante comunicación de calor –la gracia, la caridad- desde el sol que es Dios, a las almas que participan de Dios. Los hermanos son canales de transmisión de la gracia; son en cierto modo sacramentos de Dios. Si se excluye a los hermanos, el Espíritu Santo no pasa más, la vida se detiene. Y se comprende: el amor que pasa de mí al hermano y del hermano a mí es Dios que circula.
«El origen de todo este milagro hay que buscarlo en la encarnación y por lo tanto, en la caridad. Por lo tanto el hombre, siendo a imagen y semejanza de Dios, (…) es Dios que vive –encarnado por decir de alguna forma- en límites humanos. Si es así, debe ser visto y tratado por mí como si tratara de la esfinge de Dios. Recíprocamente, yo debo comportarme como un representante de Dios; de esto deriva mi dignidad vicaria y las obligaciones de mi forma de actuar.
«El hombre es hechura de Dios y lleva en cada célula del cuerpo y en cada pliegue del espíritu la marca de fábrica, que es la fábrica de lo Eterno. De tal artífice ha recibido una huella inconfundible, por eso el hombre es una obra maestra en sí. Él lleva en cada molécula la prueba de la existencia del Dios que lo trajo al mundo. El Espíritu Santo es el agente de tal divinización. Él es el principio activo de la encarnación de Dios. Todos los seres humanos participan de algún modo de la unión con Dios y es ese mismo amor que hace del hombre un Dios y de Dios un hombre».
Igino Giordani en: La divina aventura, Città Nuova, 1993, (Garzanti, 1953)
16 May 2013 | Sin categorizar
14 May 2013 | Sin categorizar