14 May 2013 | Sin categorizar

“He sido un hombre muy afortunado; quisiera expresar todo el amor de Dios pero creo que es imposible decir todo lo que he recibido [de Él] y poderlo comunicar”. En 1997, Oreste empieza así a contar su historia a un grupo de jóvenes, siguiendo el hilo de oro que la entretejió.
Nace en Florencia, el 1° de enero de 1922, en una familia que le trasmite los principios cristianos y una rectitud a toda prueba. Ama los estudios humanísticos, y sueña con una profesión y una vida cómoda. La experiencia de la guerra es “una lección terrible, porque allí se ve como caen todos los ideales humanos”. “Lo único que permanecía en pie después de la guerra –recuerda- eran los afectos naturales, los de la familia”. Habiendo conseguido el título de ingeniero, en el ’46 encuentra trabajo en una industria en Sesto San Giovanni (Milán), que entonces era considerada la “Stalingrado de Italia”. Vive en Milán y en las noches a menudo va a un comedor donde se encuentra con algunos amigos – Piero Pasolini, Danilo Zanzucchi, Guglielmo Boselli, Alfredo Zirondoli – quienes estarán entre los primerísimos que siguieron la aventura del focolar. Conversan sobre Maritain, el neotomismo, el arte, la música. Uno de ellos, Giorgio Battisti, un día propone a Oreste si quiere “conocer algo bello: chicas que viven el Evangelio”.
Una de ellas, Ginetta Calliari, entre las primeras que siguieron a Chiara Lubich, se encuentra con estos jóvenes quienes hacen una tempestad de preguntas y se quedan escuchándola hasta tarde “Empezamos a entender – cuenta Oreste – que el Evangelio lo podían vivir no sólo personas lejanas sino también nosotros”. Los frutos de esta nueva vida se hacen evidentes: Oreste se gana la estima de un subalterno políticamente muy activo quien observándolo conoce su ideal evangélico y le dice: “Si usted cree en Dios también yo puedo creer en Él como usted dice”.
En 1951, Oreste deja su casa y va a formar parte del focolar de Milán junto a otros compañeros que en el anuncio de Ginetta escucharon el llamado a seguir este camino; poco después conoce a Chiara Lubich: “¡Un encuentro bellísimo!” – afirm. Me pareció una persona estupenda de grandísima sencillez y luz”.
Mientras tanto, en varias ciudades de Italia iba aumentando el número de personas deseosas de conocer el Movimiento naciente, Oreste Basso se traslada a Parma junto con Lionello Bonfanti. Su relato sobre aquellos días el sabor de los orígenes: “Para poder dormir había un sofá, y para comer compramos una cocinita de espiral. Por lo general comíamos queso y tomábamos leche. ¡Muchas veces la leche era nuestra salvación! ¡Pero éramos realmente felices!”.
Después de algunos años, el Movimiento de los Focolares – Obra de María (éste fue el nombre dado por Chiara a la nueva realidad eclesial) se difunde y se delinean su múltiples aspectos. A Oreste entonces se le invita a transferirse a Florencia, para asumir un rol de responsabilidad. Su respuesta afirmativa es inmediata a pesar de que en su trabajo le habían hecho la propuesta de ascenderlo y el mismo director general estaba desolado por su partida. “Empezó otra vida –comenta Oreste- inmerso completamente en el carisma del que Chiara era portadora”.
A finales de los años ’50 es llamado a Roma, donde, junto a Chiara, desempeña con su estilo alegre y discreto, una tarea de orden en la redacción de los Estatutos de la Obra que con los años se van adecuando a una realidad en constante crecimiento. En 1981, Oreste es ordenado sacerdote, un ministerio que considera un privilegio, un llamado a un amor más grande.
Elegido en 1996 co-presidente del Movimiento , ejerce un papel fundamental ante la muerte de Chiara (14 de marzo de 2008) y durante la sucesiva Asamblea General en donde se elige a quien tendría que tomar el lugar de la fundadora.
Los mensajes llegados ante la noticia de su fallecimiento por parte del Santo Padre, por parte del Secretario de Estado Vaticano, el Cardenal Bertone y de Mons. Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, dan crédito de la radicalidad de la vida evangélica y de la sencillez en las relaciones sinceras que Oreste Basso supo construir día tras día hasta el último día. Siguen llegando numerosísimos testimonios sobre él, que expresan afecto y gratitud.
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13 May 2013 | Sin categorizar
No es ciertamente la primera vez que esta editorial se ocupa de diálogo interreligioso. En efecto, hace unos años editó “Ecumenismo y diálogo interreligioso en la Argentina”. En esa ocasión el prólogo lo firmó el cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy el papa Francisco. Entre otras cosas, escribía: “Este libro busca sostenernos en el camino, en la adoración del único Dios, en el cotidiano procurar ser irreprochables. Es un eslabón más en la nube de testigos. Este libro procura excitar más todavía nuestra fraternal sed de encuentro”.
La obra de Silvina Chemen y Francisco Canzani, sobre la que conversamos con ellos, representa una propuesta y un testimonio de esta forma de encuentro.
–¿Cómo surgió la idea de escribir juntos “Un diálogo para la vida”?
Silvina Chemen: Nosotros no nos encontramos para escribir, en realidad el libro fue fruto de un encuentro en la vida que se fue embelleciendo con el correr del tiempo. Y mientras lo escribíamos decidimos agregar un pequeño apéndice en cada capítulo titulado “Aprendizajes en el camino”, porque entendíamos que al poner esto blanco sobre negro estábamos también haciendo una experiencia en este sentido.
Francisco Canzani: Además fue una experiencia comunitaria, en un contexto de diálogo que nos incluye. No queríamos caer en lugares comunes, en cuestiones muy técnicas, académicas o políticamente correctas, sino en lo testimonial. No pensamos en un libro de buenos consejos sobre cómo dialogar sino partir de una experiencia personal y comunitaria y que a su vez tuviera los fundamentos teóricos suficientes que aportaran elementos para involucrarse en el diálogo judeo-cristiano y, tal vez, pretensión ambiciosa, en cualquier forma de diálogo.
–¿Cuál es el objetivo principal del libro?
Silvina Chemen: Nuestro intento es generar conciencia de que el diálogo es una oportunidad para vivir mejor, porque si algo tienen que hacer las religiones en este mundo globalizado es preservar ciertos sentidos éticos, de esperanza, darle sentido a la existencia. (…)
–Retomando el concepto de convivencia, el documento de la Iglesia católica Lumen Gentium habla de la “construcción de la familia humana”.
Francisco Canzani: No hay que tenerle miedo a las identidades: identidades sólidas ayudan mejor al diálogo. Más identidad, más vínculo. Además, la identidad incluye la honestidad intelectual y la honestidad espiritual.
Para leer la versión integral de la entrevista de José María Poirier y Santiago Durante (Buenos Aires), ingresar a Revista Cn.
8 May 2013 | Sin categorizar

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Abril 2013. Uno de los muchos encuentros que desde hace más de 20 años en todo el mundo crean ocasiones de diálogo entre el Movimiento y amigos de convicciones diversas. Una apertura que hoy es todavía más necesaria en un mundo en el que ciertas antiguas distinciones entre ateos, creyentes, agnósticos y otras parecen cada vez menos apropiadas para clasificar a los seres humanos. Y aún más porque en los países donde el sentido religioso está más desarrollado, el ateismo a menudo asume las características de un simple anticlericalismo. Chiara Lubich fue una de las primeras personas en intuir la importancia del diálogo entre cristianos y amigos de convicciones no religiosas, con una delicadeza y fraternidad, en el enfoque, altamente innovadora. Fue ella misma quien lo confirmó a un grupo de personas en Loppiano, en mayo del ‘95. “Nosotros tenemos una vocación universal. Por eso nuestro lema es “Que todos sean uno”. Ahora bien, en el todos están también ustedes. No podemos prescindir de ustedes, porque están en el ‘todos’”. Desde entonces las ocasiones de encuentro y de intercambio se han multiplicado. Diálogos a 360 grados, construidos abatiendo estereotipos y precedentes prejuicios. “El alma humana es salgo maravilloso. Y esto pertenece también a mi materialismo. – explica Peter Fleissner, austriaco -.¿Por qué me comprometo con el Movimiento de los Focolares? Porque tenemos una herencia en común: el mundo”. Por su parte el neozelandés James Hall-Kenney, afirma que “en el Movimiento de los Focolares las personas se comunican desde el amor, desde el corazón, incluso si existen diferencias de terminología”. Luan Omari proviene de Albania, y propone las señales de los valores comunes: “Yo creo en los valores que predica Jesucristo aun no creyendo que Jesús se un hijo de Dios por ejemplo. Pero acojo sus valores, me solidarizo con estos valores. Este es un terreno común que nos une”.
Claudio Vanni es el responsable de relaciones externas en la Unicoop de Florencia; habla del individualismo como una de las características que acompañan el consumismo: “Si el individualismo se afirma como cultura y como concepto es lo opuesto del diálogo y por lo tanto cada uno mira a sus propios intereses, no mira los intereses de los demás y sin diálogo no existe bien común, no hay crecimiento social y existen los conflictos”. Desde Argentina, Rubén Durante habla de la capacidad de escuchar: “Si yo me quedo con mi idea dentro no tengo la capacidad de escucharte pues tú también necesitas decirme y donarme tu idea y tu experiencia humana”. Se trata por lo tanto de un diálogo en continua evolución tratando de definir cada vez mejor las relaciones y las prospectivas entre un “nosotros” y un “ustedes” que, sin embargo implica pertenecer a un único cuerpo. María Voce, presente en el congreso pasado, ante la pregunta de qué esperaba de los amigos de convicciones no religiosas, respondió: “Espero que llevan a la periferia, fuera del Movimiento, los ideales que alienta el Movimiento” “Y ¿qué pueden esperarse del Movimiento nuestros amigos? Creo que pueden esperarse lo que cada uno de nosotros quiere; es decir sentirse acogidos”. A cargo de Franz Coriasco
5 May 2013 | Sin categorizar
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El 5 de mayo la Iglesia ortodoxa celebró la Santa Pascua. A los hermanos y hermanas ortodoxas de todo el mundo ofrecemos un augurio festivo con el antiguo anuncio de la Resurrección del Señor según la liturgia bizantina, el Tropario Pascual (una breve oración rítmica compuesta por poquísimas frases, elemento constitutivo de la iconografía greco cristiana);
¡Cristo resucitó de entre los muertos, y por su muerte triunfó sobre la muerte;Él nos libera de la sepultura para darnos la vida:!
Griego:
Χριστός ανέστη εκ νεκρών, θανάτω θάνατον πατήσας, και τοις εν τοις μνήμασι ζωήν χαρισάμενος.
Christós anésti ek nekrón, thanáto thánaton patísas, kié tis en tis mnímasi zoín harisámenos.
Inglés:
Christ is risen from the dead, trampling down death by death, and to those in the tombs, granting life.
Ruso:
Христос Воскресе из мертвых, смертию смерть поправ и сущим во гробех живот даровав
Rumeno:
Hristos a înviat din morţi, cu moartea pre moarte călcând, Şi celor din morminte viaţă dăruindu-le!
Árabe:
المسيح قام من بين الاموات و وطيء الموت بالموت و وهب الحياة للذين في القبور
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1 May 2013 | Palabra de vida, Sin categorizar
«Ya había caído la noche sobre Roma. Y en aquel pequeño semisótano el grupito de chicas que querían vivir el Evangelio se estaban dando las buenas noches. Pero sonó el timbre. ¿Quién sería a esas horas? Delante de la puerta había un hombre presa del pánico, desesperado: al día siguiente lo iban a desahuciar junto con su familia por no pagar el alquiler. Las chicas se miraron y, sin decirse nada, abrieron el cajón donde habían guardado en varios sobres lo que quedaba de sus sueldos y un depósito para los recibos del gas, del teléfono y de la luz. Se lo dieron todo a aquel hombre sin hacer razonamientos, y esa noche durmieron felices. Ya pensaría alguien en ellas. Pero aún no había amanecido cuando sonó el teléfono: “Voy ahora mismo en un taxi”, dijo la voz del hombre. Asombradas de que eligiese ese medio de transporte, las chicas lo esperaron. La cara del visitante indicaba que algo había cambiado: “Ayer por la noche, nada más volver a casa, me encontré con que había recibido una herencia que nunca habría imaginado. Y pensé que tenía que daros la mitad”. Era exactamente el doble de lo que habían dado generosamente».
«Dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante».
¿No te ha pasado también a ti? Si no es así, recuerda que hay que dar desinteresadamente, sin esperar nada a cambio, a cualquiera que pida.
Haz la prueba. Pero no lo hagas para comprobar el resultado, sino porque amas a Dios.
Me dirás: «Si yo no tengo nada».
No es verdad. Si queremos, tenemos tesoros inagotables: nuestro tiempo libre, nuestro corazón, nuestra sonrisa, nuestro consejo, nuestra cultura, nuestra paz, nuestra palabra para convencer a quien tiene de que dé a quien no tiene…
Me dirás entonces: «No sé a quién dar».
Mira alrededor de ti: ¿te acuerdas de aquel enfermo hospitalizado, de esa señora viuda siempre sola, de aquel compañero tan deprimido por los suspensos, de aquel joven sin trabajo, siempre tan triste, de tu hermano pequeño, que necesita ayuda, de ese amigo que está en la cárcel, de ese aprendiz inseguro? Cristo te espera en ellos.
Adopta ese comportamiento nuevo del cristiano que rezuma en todo el Evangelio y que es lo opuesto a encerrarse en uno mismo y a preocuparse. Renuncia a depositar tu seguridad en los bienes de la tierra y apóyate en Dios. Ahí se verá tu fe en Él, que pronto será confirmada por el regalo que Él te hará a su vez.
Como es lógico, Dios no se comporta así para enriquecerte o enriquecernos, sino para que otros, muchos otros, al ver los pequeños milagros que cosecha nuestro dar, hagan lo mismo.
Lo hace porque cuanto más tengamos, más podremos dar, y para que –como auténticos administradores de los bienes de Dios– pongamos todo en circulación en la comunidad que nos rodea, de modo que se pueda decir, como de la primera comunidad de Jerusalén: «Entre ellos no había necesitados» (Hch 4, 34).
¿No te parece que con ello contribuyes a dar un alma firme a la revolución social que el mundo espera?
«Dad y se os dará». Naturalmente, Jesús se refería en primer lugar a la recompensa que tendremos en el Paraíso, pero todo lo que sucede en esta tierra es ya preludio y garantía de aquélla.
Chiara Lubich
27 Abr 2013 | Sin categorizar

David es miembro de la Acción Católica, tiene 24 años y afirma que la elección de estudiar en Sophia es una de las más acertadas que ha hecho en su vida. Como representante de los estudiantes, presenta a sus colegas: actualmente son casi 80, contando a los que están inscritos en las especialidades y doctorados.
Vanessa previene de Líbano. Conoce desde pequeña el Movimiento de los Focolaes, pero en determinado momento, la búsqueda de la verdad, del sentido de la vida, de Dios, le genera una profunda inquietud.
Confiando en la propuesta que le hace un amigo focolarino decide estudiar en Sophia, como última posibilidad de reencontrar ese Dios de quien duda que exista. Sophia demuestra ser una experiencia exigente, pero donde comprende que no está sola en esta búsqueda.
Emmanuele, 24 años, de Génova, está graduado en Filosofía y ahora cursa el segundo año de Sophia, experimenta cómo el Instituto universitario da a todos, más allá de la pertenencia o no al Movimiento de los Focolares, la posibilidad de llegar a los fundamentos del carisma de la unidad, partiendo del corazón de la particular experiencia de luz que Chiara Lubich vivió en el ’49, durante la cual recibió de Dios las intuiciones fundamentales de la Obra que habría nacido posteriormente. “En Sophia -afirma- la dimensión universal del carisma de Chiara es comprendida inclusive por aquellos que no forman parte del Movimiento”.
Lorenzo se presenta definiéndose como un estudiante atípico. Tiene 47 años, un trabajo estable y descubrió la existencia de Sophia cuando fue invitado a intervenir en un debate económico en el que se hablaba también de la Economia di Comunione. Para él, la propuesta nueva de una economía “civil” lo abrió a nuevas perspectivas. Y así como le ocurrió a él, piensa que lo mismo le puede suceder a muchas “personas que ya estudiaron o tienen un trabajo”.
Lía del Paraguay asiste al segundo año de orientación política. Dirige una pregunta a la presidente de los Focolares, vice gran canciller del Instituto Universitario, sobre la particularidad de la experiencia, constituida por el estudio y la vida. Maria Voce explica: “Una dificultad puede ser vista como un obstáculo o como un desafío para dar un paso adelante. El desafío de la convivencia entre ustedes les permite testimoniar la fraternidad universal, idea básica del Movimiento y de Sophia. ¿Cómo se hace para dar testimonio de la comprensión recíproca, de la superación de diversas visiones si no se tiene la experiencia concreta? Viniendo aquí ustedes adhirieron a un proyecto distinto que los ha fascinado, de lo contrario habrían buscado otra cosa. Este proyecto tiene la raíz en una luz extraordinaria, en un “sueño” que en realidad es un esfuerzo cotidiano. Ustedes fueron elegidos para esto y están realizando una experiencia importante, están experimentando que es construir la fraternidad: el esfuerzo no los debe asustar, ni tampoco puede ser una experiencia fácil, porque se trata de algo muy grande”. Ninguno se retrae ante el compromiso exigido y tampoco la presidente quien concluye admitiendo: “Necesitamos tener la apertura de creer que nuestra raíz está en un sueño que nació de Dios, que fue transmitido a través de Chiara y que exige el compromiso de quienes deben convertir este sueño en realidad. Es una gran responsabilidad para almas grandes”
Aurora Nicosia
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