12 Abr 2013 | Sin categorizar

Video en italiano: «El arte de amar cristiano»» – Chiara Lubich en Taipei, enero de 1997
«El amor cristiano es un arte: es necesario conocer el arte de amar. Este tiene algunas cualidades, algunas exigencias. Hice la lista ahora y quisiera proponerlas también a todos los que tienen el deseo de vivirlas, por el bien de muchos y también por su propio bien. El amor pues, el verdadero amor que queremos difundir en el mundo, ¡que ya está en marcha!, tiene estas cualidades,
Antes que nada, el amor verdadero ama a Jesús en la persona amada. Hay que grabárselo bien en la cabeza: en cada persona que encontramos, detrás de cada una está Jesús. ¿Acaso no ha dicho El, hablando sobre la grandiosa escena del juicio final, que considera hecho a El mismo lo que se le hace a los otros sea bueno o malo?i¿¿No es su juicio un constante repetir: “A mí me lo hiciste, a mí me lo hiciste, a mí me lo hiciste”? El primer punto que tenemos que grabar en nuestra cabeza para llevar adelante esta revolución de amor en el mundo, es que hay que hacer a los demás lo que se le haría a Jesús, porque Jesús está dentro escondido detrás de cada hermano nuestro. Entonces hay que amar a Jesús en cada uno. Con esta convicción nació el Movimiento. Y con esta convicción se expandió en todo el mundo.
El amor verdadero, además – es otra cualidad, y así hacemos un poco de examen de conciencia a ver si lo tenemos o no-, el amor verdadero, ama a todos. No admite excepción de personas; esta sí, esta no. No existe para este tipo de amor, el simpático o el antipático, el lindo, el feo, el grande, el pequeño, el que es de mi patria o el extranjero.
Todos son amados. Recuerdo esta revolución al comienzo del Ideal cuando descubrimos que el amor evangélico nos llevaba a amar a todos. Teníamos también nosotros nuestras simpatías, nuestras antipatías, veíamos a ese que era feo y nos íbamos lejos, nos poníamos cerca del que era lindo, al extranjero no le prestábamos atención, al de nuestra patria sí. Y en cambio, aquí está la revolución: hay que amar a todos. Y amar a todos es la gimnasia espiritual que se nos pide a nosotros los cristianos.
El amor verdadero –otra cualidad es el primero en amar. O sea que no espera ser amado para luego amar, sino que comienza siempre.Como hizo el Eterno Padre que envió a Jesús a morir por nosotros, cuando éramos pecadores, ¡no amábamos a Dios nosotros! Y El fue el primero en amar. El auténtico amor cristiano es el primero en amar. Prueben, háganlo, verán que revolución surge a su alrededor viviendo un amor de este tipo. Atención por lo tanto: amamos siempre, a todos, viendo a Jesús, de primeros..
Todavía más, el amor verdadero ama al otro como a sí mismo, exactamente como… como a si fuese yo. Y esto hay que tomarlo al pie de la letra, no se puede amar a sí mismo así nomás. El otro soy yo, yo soy el otro, y debo amarlo como a mi mismo, por lo tanto hacer a él lo que haría a mi, cosas buenas naturalmente.
Es más: el amor verdadero sabe hacerse uno con los otros. Por ejemplo, si uno sufre saber sufrir con él; si uno está alegre saber estar alegre con él. Por ejemplo, si vas a una boda con mala cara estás equivocado. Hay que gozar con el que goza. O si vas a ver a un enfermo, no se te ocurre reírte o pensar en otra cosa. No, hay que sufrir con él, hay que vivir lo que el otro vive. Hay que hacerse uno con el otro. Por lo tanto no es un amor sentimental, es un amor concreto.
Todavía más: el verdadero amor cristiano ama también al enemigo: “Perdona setenta veces…”, ama también al enemigo, y le hace el bien, y reza por él. Este amor al enemigo es la revolución típica de nuestro cristianismo, yo no he encontrado esto en ningún otro lado. Amar al enemigo es algo típicamente cristiano, es típico del cristiano.
Además: el amor verdadero, el que Jesús trajo a la tierra quiere…Jesús quiere que sea recíproco. Que uno ame al otro y viceversa, de modo tal que se llegue a la unidad, esa unidad de la cual Jesús habló en su testamento, en su oración sacerdotal. Es justo el mandamiento nuevo que vino a la tierra con Jesús: “Ámense mutuamente como yo los amé” Porque El quiere que nosotros imitemos a la Santísima Trinidad, como se aman las Personas en la Trinidad. Que también entre nosotros cristianos nos amemos de esta forma.
Además – y ésta es la última cualidad, después las resumimos todas-, Jesús nos hace comprender que se ama con la cruz, con su cruz, estando en la cruz. El amor, a veces, muchas veces, casi siempre, es sufrir, porque hay que hacerse uno con el otro, hay que renegarse a si mismo y pensar en los demás. Pero luego ¡esto te da una alegría inmensa en el corazón! ».
Taypey (Taiwán), 26 de enero de 1997
Párrafos de una conversación de Chiara Lubich a la comunidad eclesial de Taiwán.
9 Abr 2013 | Sin categorizar
“Nos casamos por amor y nuestra vida conyugal tuvo un transcurso normal entre altos y bajos. Con el conocimiento de la espiritualidad de la unidad, parecía que nuestra relación hubiese llegado a la perfección del entendimiento. Sin embargo, hace cuatro años llegó una crisis que nunca hubiéramos imaginado”, cuenta Silvia, casada hace treinta años con Stefano. Silvia es profesora de escuela primaria, Stefano es empresario. Tienen dos hijos.
“Pensábamos que habíamos construido una relación sólida, no obstante poco a poco llegamos a un momento en que no nos comprendíamos –explica-. Entre nosotros no existía más el diálogo, las jornadas transcurrían en la melancolía total entre el trabajo y los diversos compromisos, aplastados por los muchos problemas de familia. Nos sentíamos indiferentes uno hacia el otro, tal vez porque habíamos dado por descontado nuestro amor”.
“Yo –interviene Stefano-, me había dejado tomar por las muchas preocupaciones del trabajo, a las que me dedicaba demasiado. Silvia trataba de hacerme entender sus dificultades, pero yo me sentía atosigado por el remolino del trabajo y razonaba todo superficialmente. Entre ella y yo se había levantado una muralla tan alta que lo notaron también nuestros hijos. Fue en este momento que me percaté del daño que nos estábamos provocando y también a las personas cercanas. Durante un encuentro de Familias Nuevas, quisimos comunicar nuestro problema. Nos acogieron en forma extraordinaria, valoraron nuestra sinceridad”.
“Luego nos enteramos del ‘Curso para fortalecer la unidad de la pareja’, en Loppiano –la ciudadela internacional de los Focolares, en Italia -, dirigido a los que viven un período de crisis. Fuimos con el deseo de recomenzar.
Compartir junto con otras parejas que tenían nuestros mismos problemas y nos ayudó mucho; no éramos los únicos que teníamos que enfrentar esta situación que al principio nos avergonzaba descubrir.
Esa semana fue para nosotros como una luz que se encendía. Nos dimos cuenta de que debíamos darnos espacio el uno al otro y encontramos la armonía entre nosotros. Nuestros hijos fueron los primeros en beneficiarse de la serenidad reconquistada”
En el ‘Curso para fortalecer la unidad de la pareja’, se afrontan temas sobre el conocimiento de sí mismo, sobre la diversidad, el conflicto, la acogida, con momentos de confrontación, otros momentos de diálogo, ejercicios prácticos, alternando con momentos de descanso vividos juntos y excursiones por el lugar. La concordia entre las personas que participan ayuda a proseguir el camino de acercamiento en la pareja.
A menudo los dos se recuperan y van adelante por sí mismos, otras veces se localiza exactamente la herida particular que necesita ser tratada, también con una eventual y adecuada ayuda psicológica.
Si el itinerario es muy arduo debido dificultades, se le da la posibilidad a las parejas de volver a un segundo curso en invierno y otro en primavera. En estos fines de semana, a menudo las familias que ya hicieron el curso quieren volver para colaborar porque desean aportar el beneficio que recibieron, a nuevas parejas.
El próximo curso está previsto del 22 al 29 de junio, en Loppiano, Italia.
2 Abr 2013 | Palabra de vida, Sin categorizar
«No se quejen, hermanos, unos de otros»
Ya en la época apostólica se podía notar lo que también hoy vemos en nuestras comunidades: las dificultades más grandes para vivir nuestra fe no son generalmente las que nos vienen desde fuera, es decir del mundo, si no las que provienen de lo interno de la comunidad, de ciertas situaciones que surgen y de comportamientos de nuestros hermanos, que no están en la línea con el ideal cristiano. Y esto genera una sensación de malestar, de desconfianza y de consternación.
«No se quejen, hermanos, unos de otros»
Pero, si todas estas contradicciones e incoherencias más o menos graves, tienen su raíz en una fe no siempre iluminada y en un amor aun imperfecto hacia Dios y el prójimo, la primera reacción del cristiano no debe ser la impaciencia o la intransigencia, sino aquella que Jesús nos enseña. Él nos pide una espera paciente, la comprensión y la misericordia, que ayuda al desarrollo de aquella semilla del bien que fue sembrada en nosotros, como nos explica la parábola de la cizaña (Mt 13, 24-30.36-43).
«No se quejen, hermanos, unos de otros»
¿Cómo vivir, entonces, la Palabra de vida de este mes? Esta nos pone de frente a un aspecto difícil de la vida cristiana. También nosotros hacemos parte de varias comunidades (la familia, la parroquia, la asociación, el ambiente de trabajo, la comunidad civil), donde a nuestro pesar nos podemos encontrar tantas cosas, que según nuestro punto de vista no van bien: temperamento, modo de ver, modo de hacer de las personas, incoherencias que nos hieren y suscitan en nosotros reacciones de rechazo.
Entonces, tenemos muchas ocasiones para vivir bien la Palabra de vida de este mes. En lugar de murmurar, o condenar – como estaremos tentados a hacer – pondremos la tolerancia y la comprensión, después, al límite cuando sea posible, también la corrección fraterna y sobretodo daremos un testimonio cristiano al respondera las eventuales faltas de amor o de compromiso, con un mayor amor y compromiso de nuestra parte.
Chiara Lubich
30 Mar 2013 | Sin categorizar

Hermanita mía en san Francisco:
Acabo de leer esto:
Santa Matilde[1] vio al Señor abrir la Llaga de su dulcísimo Corazón y decirle: «Admira la extensión de mi Corazón para conocerlo bien; en ninguna parte podrás encontrar Amor más claro que en las palabras del Evangelio, porque nunca se han encontrado otras que expresen un Amor más fuerte y más tierno. «Como el Padre me amó a mí, así os amo yo a vosotros»».
Quizá no siempre consideres que eres una criatura muy valiosa: objeto del amor de Dios.
Él te amaba desde antes de que nacieras, y pronto volverás a El. El tiempo es un vuelo y un Tránsito velocísimo.
Se acerca la Resurrección.
Cuántas cosas quisiera desearte mi corazón, consciente de tu Valor. No hay oro ni universo entero que pueda pagar tu alma, comprada con la Sangre de un Dios.
Pero si puedo resumir en pocas palabras lo que quisiera decirte, escucha: Resucita a una vida novísima y cree que Dios te ama.
Te aseguro la plenitud del gozo en esta tierra y. que tu vida será una aleluya continua.
Toda alegría verdadera es fruto de las únicas dos flores que pueden florecer en el jardín de tu alma: El deseo fuerte de ser amada y de amar.
Tu pequeño corazón es un misterio del Amor de Dios.
Canta sólo cuando un Amor Infinito lo ama y cuando puede amar a un Amor Infinito.
El Amor infinito te ama. Créelo.
Si tú amas al Amor infinito que es Dios, no lo sé; lo espero y te lo deseo para tu felicidad.
Pasa en esta nueva Pacua a una continua donación de amor.
Que todo lo que te deseo se haga realidad.
Chiara Lubich (Pascua 1945)
(Publicada en: Chiara Lubich, El primer amor, cartas de los inicios (1943-1949), Ciudad Nueva, Madrid, 2011)
Fuente: Centro Chiara Lubich
[1] Santa Matilde de Hackeborn (1241-1299), monja benedictina y mística que tuvo revelaciones sobre el amor de Jesús y sobre su Sagrado Corazón
29 Mar 2013 | Sin categorizar

«Un día, entraron los rebeldes a Alepo, al barrio en el que vivíamos. En ese momento estábamos en Facebook chateando entre nosotros. Preocupación, rabia… distintos sentimientos surgieron en cada una. Había quien, sofocada por el temor escribió: «Se ve que también Dios está contra nosotros»; «No, Él está llorando con nosotros»; «Pero ellos nos están arruinando la vida»; «Tratemos de amarlos también a ellos»; «Pero ¿cómo?»; «Rezando para que también ellos encuentren el amor».
Al final aceptamos el desafío de amar también a quien nos estaba haciendo daño.
Para decir la verdad – escribe Mira desde Alepo – no siempre logro vivir el Ideal de la unidad como quisiera; el odio que hay a mí alrededor casi ha logrado entrar en mi corazón, pero no logrará vencerme. He llegado al punto de que mi visión de las cosas se ha vuelto pesimista. Me he preguntado: ¿cómo pudo Chiara Lubich vivir la guerra cuando empezó el Movimiento? Pero después me respondí: si ella lo logró, quiere decir que quizás yo puedo hacerlo. Esto me ha dado el impulso para seguir adelante, para recomenzar. Siento que tenemos que tenemos que tratar de amar como lo haría Jesús en nuestro lugar si estuviera en Siria, por eso todos tratamos de ayudar en la medida que podemos; de repente son sólo pequeños gestos.
Quisiera pedirles a todos que recen porque, créanme, sus oraciones nos dan una gran fuerza. Espero que ninguna de ustedes vida estos momentos negros que nosotros vivimos ni vea lo que nosotros vemos. Perdonen si he escrito poco, traté de escribir velozmente antes de que nos desconecten la electricidad. Pedimos que el Señor le de paz a nuestros corazones».
Y precisamente esta cadena de oraciones ya está rodeando a tantos en el mundo: es el “Time Out”, todos los días a mediodía hora local. La idea nace poco antes del primer Supercongreso mundial (1987), la gran cita de los Chicos por la Unidad. Fue el nombre que sugirió un chico que jugaba baloncesto.
A Chiara Lubich le gustó tanto la idea que durante la guerra del Golfo pidió “permiso” para adoptarla, para hacer un tam-tam de oraciones por la paz. Y en diciembre de 2012 Maria Voce lo volvió a proponer: sólo Dios puede responder a la necesidad de paz que hay en la humanidad. Sería necesaria una oración fuerte, potente”, “con una fe renovada que Dios lo puede hacer, que si le pedimos en unidad Dios nos responde”:
Fuente: Revista Gen3 – n.1/2013
28 Mar 2013 | Sin categorizar
Al comienzo, en 1971, las pioneras fueron: dos destartaladas máquinas de escribir, placas de metal para estampar la dirección, constantes mudanzas de una sede a otra, y a pesar de todo el objetivo de la redacción de gen’s se mantiene intacto y tiene su audacia: ofrecer el carisma de la unidad de Chiara Lubich y del Movimiento de los Focolares al servicio de una pastoral que tenga el soplo del Concilio Vaticano II: comunión y diálogo, a partir de una penetración cada vez mayor en el misterio trinitario-pascual de Dios.
La base característica de la revista es: ofrecer reflexiones que tengan relación con la vivencia cotidiana y testimonios que no queden ligados a la genialidad de personas individuales y circunstancias particulares, sino que muestren orientaciones que puedan encontrar aplicaciones también en otros contextos.
El origen de la aventura de la revista gen’s nace tres años antes como la exigencia de mantener unidos a los seminaristas de varios Países que habían encontrado en el Evangelio vivido y en la espiritualidad comunitaria de la unidad un fundamento sólido para su vida y el estímulo para vivir como “nueva generación sacerdotal” – de aquí nace su nombre-, que, poniendo Dios en el primer lugar de sus vidas, viven el llamado al ministerio antes que nada como servicio y testimonio. Nació en aquélla época un ciclostil que en 1971 se transformó en una hoja impresa, semilla de la actual revista.
A través de este esfuerzo durante cuarenta años, gen’s se convirtió en un vivaz laboratorio de pensamiento y de vida que alternó entre sus páginas las firmas de Chiara Lubich, de Pascual Foresi, Igino Giordani, del teólogo y obispo alemán Klaus Hermmerle, además de otros actuales obispos que colaboraron ya desde seminaristas, y también se vio la colaboración del teólogo italiano Piero Coda, del padre Silvano Cola, padre Toni Weber y muchos otros.
Hoy gen’s, en su nueva presentación, sigue lanzando puentes entre la Iglesia y el mundo contemporáneo, integrándose con todos los derechos en el Grupo editorial Cittá Nuova con el cual, desde el comienzo, había compartido la inspiración fundamental: el sueño de Jesús «que todos sean uno».
Desde el portal de Cittá Nuova (cliquear Gruppo CN y luego gen’s) se puede acceder al amplio material de consulta, que recoge los números de la revista desde el ’71 hasta hoy, como archivo o búsqueda.
En el correr de los años, gen’s se imprimió también en otros idiomas, ya sea en versión escrita como online. En portugués con el nombre de Perspectivas de Comunhão, en inglés con el nombre de Being one, en alemán se llama Das Prisma, y existe también gen’s en India, Argentina y Polonia.



