Movimiento de los Focolares

Abril 2013

«No se quejen, hermanos, unos de otros»

Ya en la época apostólica se podía notar lo que también hoy vemos en nuestras comunidades: las dificultades más grandes para vivir nuestra fe no son generalmente las que nos vienen desde fuera, es decir del mundo, si no las que provienen de lo interno de la comunidad, de ciertas situaciones que surgen y de comportamientos de nuestros hermanos, que no están en la línea con el ideal cristiano. Y esto genera una sensación de malestar, de desconfianza y de consternación.

«No se quejen, hermanos, unos de otros»

Pero, si todas estas contradicciones e incoherencias más o menos graves, tienen su raíz en una fe no siempre iluminada y en un amor aun imperfecto hacia Dios y el prójimo, la primera reacción del cristiano no debe ser la impaciencia o la intransigencia, sino aquella que Jesús nos enseña. Él nos pide una espera paciente, la comprensión y la misericordia, que ayuda al desarrollo de aquella semilla del bien que fue sembrada en nosotros, como nos explica la parábola de la cizaña (Mt 13, 24-30.36-43).

«No se quejen, hermanos, unos de otros»

¿Cómo vivir, entonces, la Palabra de vida de este mes? Esta nos pone de frente a un aspecto difícil de la vida cristiana. También nosotros hacemos parte de varias comunidades (la familia, la parroquia, la asociación, el ambiente de trabajo, la comunidad civil), donde a nuestro pesar nos podemos encontrar tantas cosas, que según nuestro punto de vista no van bien: temperamento, modo de ver, modo de hacer de las personas, incoherencias que nos hieren y suscitan en nosotros reacciones de rechazo.

Entonces, tenemos muchas ocasiones para vivir bien la Palabra de vida de este mes. En lugar de murmurar, o condenar – como estaremos tentados a hacer – pondremos la tolerancia y la comprensión, después, al límite cuando sea posible, también la corrección fraterna y sobretodo daremos un testimonio cristiano al respondera las eventuales faltas de amor o de compromiso, con un mayor amor y compromiso de nuestra parte.

Chiara Lubich

Pascua. El Amor infinito nos ama

Pascua. El Amor infinito nos ama

Hermanita mía en san Francisco:

Acabo de leer esto:

Santa Matilde[1] vio al Señor abrir la Llaga de su dulcísimo Corazón y decirle: «Admira la extensión de mi Corazón para conocerlo bien; en ninguna parte podrás encontrar Amor más claro que en las palabras del Evangelio, porque nunca se han encontrado otras que expresen un Amor más fuerte y más tierno. «Como el Padre me amó a mí, así os amo yo a vosotros»».

Quizá no siempre consideres que eres una criatura muy valiosa: objeto del amor de Dios.

Él te amaba desde antes de que nacieras, y pronto volverás a El. El tiempo es un vuelo y un Tránsito velocísimo.

Se acerca la Resurrección.

Cuántas cosas quisiera desearte mi corazón, consciente de tu Valor. No hay oro ni universo entero que pueda pagar tu alma, comprada con la Sangre de un Dios.

Pero si puedo resumir en pocas palabras lo que quisiera decirte, escucha: Resucita a una vida novísima y cree que Dios te ama.

Te aseguro la plenitud del gozo en esta tierra y. que tu vida será una aleluya continua.

Toda alegría verdadera es fruto de las únicas dos flores que pueden florecer en el jardín de tu alma: El deseo fuerte de ser amada y de amar.

Tu pequeño corazón es un misterio del Amor de Dios.

Canta sólo cuando un Amor Infinito lo ama y cuando puede amar a un Amor Infinito.

El Amor infinito te ama. Créelo.

Si tú amas al Amor infinito que es Dios, no lo sé; lo espero y te lo deseo para tu felicidad.

Pasa en esta nueva Pacua a una continua donación de amor.

Que todo lo que te deseo se haga realidad.

Chiara Lubich (Pascua 1945)

(Publicada en: Chiara Lubich, El primer amor, cartas de los inicios (1943-1949), Ciudad Nueva, Madrid, 2011)

Fuente: Centro Chiara Lubich


[1] Santa Matilde de Hackeborn (1241-1299), monja benedictina y mística que tuvo revelaciones sobre el amor de Jesús y sobre su Sagrado Corazón

Pascua. El Amor infinito nos ama

Las chicas de Alepo

«Un día, entraron los rebeldes a Alepo, al barrio en el que vivíamos. En ese momento estábamos en Facebook chateando entre nosotros. Preocupación, rabia… distintos sentimientos surgieron en cada una. Había quien, sofocada por el temor escribió: «Se ve que también Dios está contra nosotros»; «No, Él está llorando con nosotros»; «Pero ellos nos están arruinando la vida»; «Tratemos de amarlos también a ellos»; «Pero ¿cómo?»; «Rezando para que también ellos encuentren el amor».

Al final aceptamos el desafío de amar también a quien nos estaba haciendo daño.

Para decir la verdad – escribe Mira desde Alepo – no siempre logro vivir el Ideal de la unidad como quisiera; el odio que hay a mí alrededor casi ha logrado entrar en mi corazón, pero no logrará vencerme. He llegado al punto de que mi visión de las cosas se ha vuelto pesimista. Me he preguntado: ¿cómo pudo Chiara Lubich vivir la guerra cuando empezó el Movimiento? Pero después me respondí: si ella lo logró, quiere decir que quizás yo puedo hacerlo. Esto me ha dado el impulso para seguir adelante, para recomenzar. Siento que tenemos que tenemos que tratar de amar como lo haría Jesús en nuestro lugar si estuviera en Siria, por eso todos tratamos de ayudar en la medida que podemos; de repente son sólo pequeños gestos.

Quisiera pedirles a todos que recen porque, créanme, sus oraciones nos dan una gran fuerza. Espero que ninguna de ustedes vida estos momentos negros que nosotros vivimos ni vea lo que nosotros vemos. Perdonen si he escrito poco, traté de escribir velozmente antes de que nos desconecten la electricidad. Pedimos que el Señor le de paz a nuestros corazones».

Y precisamente esta cadena de oraciones ya está rodeando a tantos en el mundo: es el “Time Out”, todos los días a mediodía hora local. La idea nace poco antes del primer Supercongreso mundial (1987), la gran cita de los Chicos por la Unidad. Fue el nombre que sugirió un chico que jugaba baloncesto.

Chiara Lubich le gustó tanto la idea que durante la guerra del Golfo pidió “permiso” para adoptarla, para hacer un tam-tam de oraciones por la paz. Y en diciembre de 2012 Maria Voce lo volvió a proponer: sólo Dios puede responder a la necesidad de paz que hay en la humanidad. Sería necesaria una oración fuerte, potente”, “con una fe renovada que Dios lo puede hacer, que si le pedimos en unidad Dios nos responde”:

Fuente: Revista Gen3 – n.1/2013

Pascua. El Amor infinito nos ama

Revista de vida eclesial gen’s: una nueva etapa

Al comienzo, en 1971, las  pioneras fueron:  dos destartaladas  máquinas de escribir, placas de metal para estampar la dirección, constantes mudanzas de una sede a otra, y a pesar de todo el objetivo de la redacción de gen’s se mantiene intacto y tiene su audacia: ofrecer el carisma de la unidad de Chiara Lubich y del Movimiento de los Focolares al servicio de una pastoral que tenga el soplo del Concilio Vaticano II: comunión y diálogo, a partir de una penetración cada vez mayor en el misterio trinitario-pascual de Dios.

La base característica de la revista es: ofrecer reflexiones que tengan relación con la vivencia cotidiana y testimonios que no queden ligados a la genialidad de personas individuales y circunstancias particulares, sino que muestren orientaciones que puedan encontrar aplicaciones también en otros contextos.

El origen de la aventura de la revista gen’s nace tres años antes como la exigencia de mantener unidos a los seminaristas de varios Países que habían encontrado en el Evangelio vivido y en la espiritualidad comunitaria de la unidad un fundamento sólido para su vida y el estímulo para vivir como “nueva generación sacerdotal” – de aquí nace su nombre-, que, poniendo Dios en el primer lugar de sus vidas, viven el llamado al ministerio antes que nada como servicio y testimonio. Nació en aquélla época un ciclostil que en 1971 se transformó en una hoja impresa, semilla de la actual revista.

A través de este esfuerzo durante cuarenta años, gen’s se convirtió en un vivaz laboratorio de pensamiento y de vida que alternó entre sus páginas las firmas de Chiara Lubich, de Pascual Foresi, Igino Giordani, del teólogo y obispo alemán Klaus Hermmerle, además de otros actuales obispos que colaboraron ya desde seminaristas, y también se vio la colaboración del teólogo italiano Piero Coda, del padre Silvano Cola, padre Toni Weber y muchos otros.

Hoy gen’s, en su nueva presentación, sigue lanzando puentes entre la Iglesia y el mundo contemporáneo, integrándose con todos los derechos en el Grupo editorial Cittá Nuova con el cual, desde el comienzo, había compartido la inspiración fundamental: el sueño de Jesús «que todos sean uno».

Desde el portal de Cittá Nuova (cliquear Gruppo CN y luego gen’s) se puede acceder al amplio material de consulta, que recoge los números de la revista desde el ’71 hasta hoy,  como  archivo o búsqueda.

En el correr de los años, gen’s se imprimió también en otros idiomas, ya sea en versión escrita como online. En portugués con el nombre de Perspectivas de Comunhão, en inglés con el nombre de Being one, en alemán se llama Das Prisma, y existe también gen’s en India, Argentina y Polonia.



Pascua. El Amor infinito nos ama

La Pascua más hermosa

© M. Cristina Criscola, ‘Amore scambievole’ – Loppiano, 1984

Queridísimos quisiera invitaros a vivir los próximos días de Pascua iluminados por un pensamiento de Chiara de 1981. Estos son algunos extractos:

Jueves Santo

«Nuestra fiesta. En un día como hoy, Jesús, hace muchos años, dio a sus discípulos el mandamiento nuevo, ese mandamiento que es la ley fundamental y la base de cualquier otra norma para cada uno de nosotros, en un día como hoy Jesús rezó por la unidad: “que todos sean uno”, en un día como hoy instituyó la Eucaristía que lo hace presente entre nosotros y tiene como efecto precisamente nuestra unidad con Él y entre nosotros. Y en un día como hoy instituyó el sacerdocio que hace posible la Eucaristía […]. Qué sería de nuestra vida sin el mandamiento nuevo, sin la Eucaristía, sin el Ideal de la unidad?».

Viernes Santo

«No existe mejor día para rehacer solemnemente nuestra consagración a Él [Jesús Abandonado], renovando nuestro propósito de donar nuestra vida amándolo siempre, en seguida, con alegría».

Domingo de Pascua

Él resucitó y Él es la resurrección y la vida también para todos nosotros».

Como Chiara en aquella ocasión, también yo os deseo de todo corazón:

¡Feliz Pascua a todos y a cada uno! Que sea la más hermosa de nuestra vida.

Maria Voce (Emmaus)


Pascua. El Amor infinito nos ama

La Pasión: un Dios que sufre por nosotros

Fue la pasión, libremente aceptada, que dio prueba a Dios y a los hombres del amor con el que Cristo nos ama, es decir nos vivifica. Sufriendo, experimentó su humanidad. Amándonos, afirmó su divinidad. Después de entonces, siempre lo humano se diviniza si transforma el dolor en amor. Este es el milagro inaudito de un Dios que sufre, desde el nacimiento en una gruta a una vida errante, a una muerte horrenda…

El camino de Cristo, que él nos enseña y el que tenemos que seguir si queremos recibir vida de gracia, es vivir el Evangelio aceptando los dolores y con ellos ensimismarnos con él. Ello quiere decir que amar no es una operación que deleita. Tener que dar aun cuando justamente el dar provoca amargura, esto es amar como Cristo nos amó. Si uno, al amar, busca satisfacciones, quiere decir que piensa en sí mismo, se ama a sí mismo. Ama a las criaturas, no por ellas y menos aún por Dios, sino por si mismo.

El amor es don y pertenece al sacrificio. Amor y dolor reaccionan uno frente al otro. Uno es la mayor sensibilización por el otro. Siempre naturalmente si se trata de movimientos guiados por la gracias divina.

¿Quieres construir proyectos de estabilidad sobre los hombres cuando su humor cambia de la mañana a la noche, cuando tu humor, y hasta la visión de la vida, cambian por causa de la digestión o después de una lectura o una conversación? En ti mismo, en tus nervios, en tu mutación física está la inestabilidad. Cuando tienes necesidad de actuar, tal vez estás cansado, cuando tienes necesidad de dormir, tal vez tienes insomnio. Y no puedes apoyarte en tus dotes naturales, en la cultura y los afectos porque también ellos cambian, alternando la confianza y la desconfianza, la luz con la sombra, la paz con la ira. Y ni siquiera los hombres te ofrecen una base, en la familia encuentras, tal vez, caracteres que no se adaptan al tuyo, existencias cerradas en sí mismo o abiertas a otros horizontes. Encuentras la fiesta cuando tu estas triste, el desprecio por tu fe, la incomprensión de tus sacrificios, conductas cambiantes, incoherencias…

Saliendo de la familia, la tierra se mueve bajo tus pies. El dinero te puede dar el pan para nutrirte, pero no la paz para serenarte. Entre los amigos, traiciones e incomprensiones, si eres pobre te evitan, si eres rico te traicionan. Cuando tienes necesidad no tienen ni fuerza ni voluntad para ayudarte.

Así, tu vida, es un pensar de noche para buscar sostén durante el día, es ver como durante el día se oscurece la esperanza bajo la noche de las desilusiones. Y así el tiempo pasa.

Encontrarás la verdad solo en Dios, es la única estabilidad, lo único que no pasa; y la multitud de afuera y la fantasmagoría de paisajes y personajes cambiantes, si está Dios, no te sorprende y no te toma, tu permaneces anclado a lo Eterno. Pasa la escena del mundo, Dios permanece”.

Traducción libre de: Igino Giordani, Il Fratello, (Città Nuova, aprile 2011, III edizione Figlie della Chiesa 1954)