18 Abr 2013 | Sin categorizar

En esta primera visión del pontificado del Papa Bergoglio se pueden encontrar signos del fuerte perfil carismático de la Iglesia. ¿Cuál es su impresión?
«En primer lugar me gustaría destacar dos palabras: el servicio y la pobreza. El Papa Francisco ha hablado de ello, pero sobre todo ha dado testimonio con gestos y hechos: pobreza para decir sobriedad de vida, una mejor distribución de los bienes con los más necesitados, una mayor salvaguardia de la creación que Dios ha puesto a disposición del hombre. Además es especial su capacidad de crear ocasiones de diálogo y de comunión ya sea con la gente que encuentra en las audiencias, entre ellos los enfermos y los niños, como con los trabajadores del Estado de la Santa Sede a los que invita a sus Misas matutinas. Estos y otros gestos expresan la atención del Papa Francisco en privilegiar la esencia, por decir así, horizontal de la Iglesia, la carismática. Esta dimensión se encuentra unida en su persona a la propiamente institucional, lo que ofrece una visión más completa de la Iglesia, que contiene magisterio y amor, relación jerárquica y relaciones con un comportamiento sencillo y de “ternura”. A menudo estamos acostumbrados a considerar el aspecto jerárquico de la Iglesia como si se tratase de una pirámide, con un exagerado verticalismo. En cambio el Papa Francisco pone de manifiesto la realidad de la Iglesia-Comunión, con un centro, alrededor del cual convergen todos los dones que Dios le ha concedido a través de los carismas ».

Maria Voce
El próximo 18 de mayo, vigilia de Pentecostés, el Papa Francisco se encontrará con los Movimientos y las asociaciones laicales en la plaza de S. Pedro, en el marco de las manifestaciones del Año de la Fe. ¿Cómo se están preparando? ¿Qué esperan de esta cita?
«Más que esperar algo quisiéramos poder ofrecer. Nos interesa que el Papa sienta que tiene ante sí miles de personas cuyo único deseo es el de testimoniar la vitalidad de la fe, la riqueza de los dones de Dios, la capacidad de responder a los desafíos más importantes del momento presente a través de los diversos carismas que los Movimientos y asociaciones contienen en sí. Como Movimiento de los Focolares, en especial, desearíamos que el Papa sintiese nuestra completa disponibilidad para ser instrumentos de unidad entre los diversos integrantes de la Iglesia, empezando por los hijos de los antiguos y nuevos carismas, al servicio de una Iglesia-comunión que es la que espera ver la humanidad de hoy».
Fuente: Servicio Información Focolares
17 Abr 2013 | Sin categorizar
«Se nos ofrece un criterio muy sencillo para juzgar si estamos bien con Dios. Nosotros estamos bien con Dios si estamos bien con el hombre. Amamos el Uno en el cielo si amamos al otro en la tierra. Se puede decir que el hermano se nos ha dado para que, por su semejanza, nos recuerde a Dios.
Yo no quisiera ser calumniado, ni pasar hambre, estar sin casa, sin trabajo, sin alegrías… del mismo modo, por lo que a mí respecta, tengo que hacer lo posible para que también los otros sean respetados, alimentados, alojados, empleados y consolados. Entonces se establece una especie de equilibrio, es decir como yo trato al hermano, Dios me trata a mí; como el hermano me trata a mí, Dios lo trata a él.
Se diría que es Dios quien primero practica el precepto principal del Evangelio: «Ama a tu prójimo como a ti mismo», y nos ama como Dios, es decir infinitamente. De hecho lo empuja un amor tan grande que nos quiere uno con Él, nos hace participar de su naturaleza. ¿No se hizo por esto partícipe de nuestra naturaleza? Y esto quiere decir ponerse a nuestro nivel para permitirnos la convivencia con Él.
El individualismo, al encerrar y entumecer al propio yo en la cáscara del exclusivismo personal, sofoca el alma, y al faltar la circulación el calor se extingue. El alma sufre por el frío y muere congelada. Pero es suficiente con que uno se ponga a amar al hermano, porque al calentar el espíritu del otro se calienta el propio. Un consejo que antiguamente se nos hacía, era la exhortación o en la prohibición de frecuentar a éste o a aquél… Sin embargo Jesús habló con la samaritana, ante el escándalo de los suyos. Y quería que se dejaran las 99 ovejas dóciles para buscar a la número cien que no era dócil.
Acercándome al hermano, yo contraigo una responsabilidad sobre su destino eterno y también sobre el mío, dada la solidaridad que subyace en nuestras relaciones. Cuántas veces el pecado del hermano, en menor o mayor grado, es también nuestro, por culpa de nuestra falta de amor.
Muchas veces el criminal es un individuo que no tuvo amor, de modo que el Crucifijo, que está arriba del estrado de los jueces del tribunal podría repetir: «¡Quien esté libre de pecado que lance la primera piedra!». ¡Cuántos hermanos se perdieron porque nosotros los abandonamos!».
Igino Giordani, Il Fratello, Città Nuova, 2011, (Figlie della Chiesa, 1954).
Igino Giordani, Il Fratello, III edición. Città Nuova, abril de 2011
I edición Figlie della Chiesa, 1954
15 Abr 2013 | Sin categorizar
«El Santo Padre desea expresar a todo el Movimiento de los Focolares su más sentido pésame» – con estas palabras inicia el homenaje a Oreste Basso, en la celebración de su funeral, el 15 de abril de 2013. Se trata del mensaje firmado por el Secretario de Estado, el Card. Bertone, leído por María Voce, en donde recuerda además «el generoso servicio eclesial de tan ferviente sacerdote, que supo prodigarse en el anuncio gozoso del Evangelio y en el solícito testimonio de la caridad».
El Card. Bertone – quien pudo conocer personalmente a Oreste Basso durante el período en el que se estudiaban algunos artículos de los Estatutos del Movimiento de los Focolares –Obra de María- quiso señalar su participación personal en este momento agregando al mensaje oficial una carta suya a la Presidente de los Focolares: «Me impresionó la escucha sincera de los consejos y la total disponibilidad a la colaboración. Con él experimenté una gran fraternidad, y a lo largo del tiempo, aun sin encontrarnos permaneció en mí su amistad. Pude percibir la delicadeza de su alma de sacerdote hermano, en el Movimiento, sin autoritarismo, ha sido para mí un ejemplo».
«Pude apreciar la claridad de su ideas y la radicalidad como testigo del Evangelio» escribe el Card. Rylko presidente del Consejo Pontifico para los Laicos, quien lo define como «fiel e incansable colaborador de Chiara Lubich»; «más allá de la fineza del trato – prosigue – dejaba entrever su ser sacerdote según el corazón de Jesús y testimoniaba en qué medida del Carisma del Movimiento puede hacer florecer la gracia del sacramento del Orden».
Marco Tecilla, el primer focolarino y su compañero de viaje durante largos años, le presta su voz a la historia de Oreste, que llega hasta los últimos instantes de su vida. “Es una breve presentación – aclara- porque su vida es muy amplia”.
Oreste Basso, un focolarino, entre los más cercanos colaboradores de Chiara Lubich desde los años ’50, expiró serenamente a los 91 años la noche entre el sábado y el domingo 14 de abril, se le puede definir como un “gigante” de los Focolares. Durante su larga vida tuvo funciones de gran responsabilidad dentro del Movimiento, convirtiéndose en un testigo elocuente del carisma de la unidad. Habiendo sido ordenado sacerdote en 1981, consideraba el ministerio como un servicio y un llamado a un amor más grande. Fue elegido co-presidente del Movimiento en 1996, y ejerció, entre otras cosas, un papel fundamental en el momento de la muerte de la fundadora (el 14 de marzo de 2008) y durante la Asamblea sucesiva donde se eligió a quien fuera la sucesora de Chara Lubich en la Presidencia, un hecho totalmente inédito para los Focolares.
Nacido en Florencia el 1° de enero de 1922, conoció a los Focolares en 1949 en Milán, al escuchar hablar a Ginetta Calliari en el comedor universitario, donde se reunía con algunos amigos, quienes seguidamente se volvieron todos focolarinos: Piero Pasolini, Danilo Zanzucchi, Guglielmo Boselli, Giorgio Battisti. En Milán trabajaba como ingeniero e inspector de motores de las locomotoras de una gran industria. En los años difíciles de la postguerra la espiritualidad y la vida del Movimiento basadas en el Evangelio fueron el descubrimiento de una fuerza que, junto con otras, daría la paz al mundo, el progreso, la esperanza. En 1951, junto con otros amigos, constituye el primer focolar masculino de la capital de Lombardía. A finales de los años 50’ Chiara Lubich lo llama al Centro del Movimiento, en los Castillos Romanos, donde desarrolla sus funciones en espíritu de servicio, haciendo experimentar a quien lo encuentra un profundo sentido de familia.
Del mundo entero están llegando al Centro de los Focolarinos mensajes de participación y de profunda gratitud por el incansable trabajo desarrollado por Oreste Basso al servicio de la Iglesia, en el Movimiento, y por su vida límpidamente evangélica. Entre ellos hay quien habla de “santidad con sentido del humor”, recordando este dote suyo tan especial.
Las últimas palabras de Oreste revelan su profunda relación con María, que caracterizó su vida: «Bello, maravilloso, estupendo, el Paraíso. Está la Virgen… debemos rezar, tenemos que ayudar sobre todo a los pobres y a los más débiles, porque son los que tienen más necesidad de misericordia».
«A Chiara – concluye Marco Tecilla – le pedíamos siempre una frase del Evangelio, para que acompañara nuestra vida, y Chiara le propuso a Oreste: “Sean mis imitadores, como yo lo soy de Cristo” (1 Cor 11, 1). Ahora que su vida se ha cumplido, nos parece que Oreste nos deja esta palabra a cada uno de nosotros».
14 Abr 2013 | Sin categorizar

Su salud se precipitó repentinamente en pocos días, y hoy en la noche, a las 0.30, Oreste nos dejó. Su vida, su gran humanidad y su sonrisa quedan grabadas en miles de corazones de las personas que tuvieron la posibilidad de encontrarlo en estos largos años concedidos al servicio de Dios y del ideal de la unidad, que él conoció en Milán en los años de su juventud.
Sobre su historia escribiremos más adelante. En tanto, quienes quieran rendirle homenaje podrán acercarse a la capilla del Centro Internacional del Movimiento de los Focolares, en Rocca di Papa, donde a partir de las 2.00 p.m. de hoy, se preparará la capilla ardiente.
Los funerales será mañana 15 de abril, a las 3.00 p.m., siempre en el Centro Internacional de los Focolares en Rocca di Papa.
12 Abr 2013 | Sin categorizar

Video en italiano: «El arte de amar cristiano»» – Chiara Lubich en Taipei, enero de 1997
«El amor cristiano es un arte: es necesario conocer el arte de amar. Este tiene algunas cualidades, algunas exigencias. Hice la lista ahora y quisiera proponerlas también a todos los que tienen el deseo de vivirlas, por el bien de muchos y también por su propio bien. El amor pues, el verdadero amor que queremos difundir en el mundo, ¡que ya está en marcha!, tiene estas cualidades,
Antes que nada, el amor verdadero ama a Jesús en la persona amada. Hay que grabárselo bien en la cabeza: en cada persona que encontramos, detrás de cada una está Jesús. ¿Acaso no ha dicho El, hablando sobre la grandiosa escena del juicio final, que considera hecho a El mismo lo que se le hace a los otros sea bueno o malo?i¿¿No es su juicio un constante repetir: “A mí me lo hiciste, a mí me lo hiciste, a mí me lo hiciste”? El primer punto que tenemos que grabar en nuestra cabeza para llevar adelante esta revolución de amor en el mundo, es que hay que hacer a los demás lo que se le haría a Jesús, porque Jesús está dentro escondido detrás de cada hermano nuestro. Entonces hay que amar a Jesús en cada uno. Con esta convicción nació el Movimiento. Y con esta convicción se expandió en todo el mundo.
El amor verdadero, además – es otra cualidad, y así hacemos un poco de examen de conciencia a ver si lo tenemos o no-, el amor verdadero, ama a todos. No admite excepción de personas; esta sí, esta no. No existe para este tipo de amor, el simpático o el antipático, el lindo, el feo, el grande, el pequeño, el que es de mi patria o el extranjero.
Todos son amados. Recuerdo esta revolución al comienzo del Ideal cuando descubrimos que el amor evangélico nos llevaba a amar a todos. Teníamos también nosotros nuestras simpatías, nuestras antipatías, veíamos a ese que era feo y nos íbamos lejos, nos poníamos cerca del que era lindo, al extranjero no le prestábamos atención, al de nuestra patria sí. Y en cambio, aquí está la revolución: hay que amar a todos. Y amar a todos es la gimnasia espiritual que se nos pide a nosotros los cristianos.
El amor verdadero –otra cualidad es el primero en amar. O sea que no espera ser amado para luego amar, sino que comienza siempre.Como hizo el Eterno Padre que envió a Jesús a morir por nosotros, cuando éramos pecadores, ¡no amábamos a Dios nosotros! Y El fue el primero en amar. El auténtico amor cristiano es el primero en amar. Prueben, háganlo, verán que revolución surge a su alrededor viviendo un amor de este tipo. Atención por lo tanto: amamos siempre, a todos, viendo a Jesús, de primeros..
Todavía más, el amor verdadero ama al otro como a sí mismo, exactamente como… como a si fuese yo. Y esto hay que tomarlo al pie de la letra, no se puede amar a sí mismo así nomás. El otro soy yo, yo soy el otro, y debo amarlo como a mi mismo, por lo tanto hacer a él lo que haría a mi, cosas buenas naturalmente.
Es más: el amor verdadero sabe hacerse uno con los otros. Por ejemplo, si uno sufre saber sufrir con él; si uno está alegre saber estar alegre con él. Por ejemplo, si vas a una boda con mala cara estás equivocado. Hay que gozar con el que goza. O si vas a ver a un enfermo, no se te ocurre reírte o pensar en otra cosa. No, hay que sufrir con él, hay que vivir lo que el otro vive. Hay que hacerse uno con el otro. Por lo tanto no es un amor sentimental, es un amor concreto.
Todavía más: el verdadero amor cristiano ama también al enemigo: “Perdona setenta veces…”, ama también al enemigo, y le hace el bien, y reza por él. Este amor al enemigo es la revolución típica de nuestro cristianismo, yo no he encontrado esto en ningún otro lado. Amar al enemigo es algo típicamente cristiano, es típico del cristiano.
Además: el amor verdadero, el que Jesús trajo a la tierra quiere…Jesús quiere que sea recíproco. Que uno ame al otro y viceversa, de modo tal que se llegue a la unidad, esa unidad de la cual Jesús habló en su testamento, en su oración sacerdotal. Es justo el mandamiento nuevo que vino a la tierra con Jesús: “Ámense mutuamente como yo los amé” Porque El quiere que nosotros imitemos a la Santísima Trinidad, como se aman las Personas en la Trinidad. Que también entre nosotros cristianos nos amemos de esta forma.
Además – y ésta es la última cualidad, después las resumimos todas-, Jesús nos hace comprender que se ama con la cruz, con su cruz, estando en la cruz. El amor, a veces, muchas veces, casi siempre, es sufrir, porque hay que hacerse uno con el otro, hay que renegarse a si mismo y pensar en los demás. Pero luego ¡esto te da una alegría inmensa en el corazón! ».
Taypey (Taiwán), 26 de enero de 1997
Párrafos de una conversación de Chiara Lubich a la comunidad eclesial de Taiwán.
9 Abr 2013 | Sin categorizar
“Nos casamos por amor y nuestra vida conyugal tuvo un transcurso normal entre altos y bajos. Con el conocimiento de la espiritualidad de la unidad, parecía que nuestra relación hubiese llegado a la perfección del entendimiento. Sin embargo, hace cuatro años llegó una crisis que nunca hubiéramos imaginado”, cuenta Silvia, casada hace treinta años con Stefano. Silvia es profesora de escuela primaria, Stefano es empresario. Tienen dos hijos.
“Pensábamos que habíamos construido una relación sólida, no obstante poco a poco llegamos a un momento en que no nos comprendíamos –explica-. Entre nosotros no existía más el diálogo, las jornadas transcurrían en la melancolía total entre el trabajo y los diversos compromisos, aplastados por los muchos problemas de familia. Nos sentíamos indiferentes uno hacia el otro, tal vez porque habíamos dado por descontado nuestro amor”.
“Yo –interviene Stefano-, me había dejado tomar por las muchas preocupaciones del trabajo, a las que me dedicaba demasiado. Silvia trataba de hacerme entender sus dificultades, pero yo me sentía atosigado por el remolino del trabajo y razonaba todo superficialmente. Entre ella y yo se había levantado una muralla tan alta que lo notaron también nuestros hijos. Fue en este momento que me percaté del daño que nos estábamos provocando y también a las personas cercanas. Durante un encuentro de Familias Nuevas, quisimos comunicar nuestro problema. Nos acogieron en forma extraordinaria, valoraron nuestra sinceridad”.
“Luego nos enteramos del ‘Curso para fortalecer la unidad de la pareja’, en Loppiano –la ciudadela internacional de los Focolares, en Italia -, dirigido a los que viven un período de crisis. Fuimos con el deseo de recomenzar.
Compartir junto con otras parejas que tenían nuestros mismos problemas y nos ayudó mucho; no éramos los únicos que teníamos que enfrentar esta situación que al principio nos avergonzaba descubrir.
Esa semana fue para nosotros como una luz que se encendía. Nos dimos cuenta de que debíamos darnos espacio el uno al otro y encontramos la armonía entre nosotros. Nuestros hijos fueron los primeros en beneficiarse de la serenidad reconquistada”
En el ‘Curso para fortalecer la unidad de la pareja’, se afrontan temas sobre el conocimiento de sí mismo, sobre la diversidad, el conflicto, la acogida, con momentos de confrontación, otros momentos de diálogo, ejercicios prácticos, alternando con momentos de descanso vividos juntos y excursiones por el lugar. La concordia entre las personas que participan ayuda a proseguir el camino de acercamiento en la pareja.
A menudo los dos se recuperan y van adelante por sí mismos, otras veces se localiza exactamente la herida particular que necesita ser tratada, también con una eventual y adecuada ayuda psicológica.
Si el itinerario es muy arduo debido dificultades, se le da la posibilidad a las parejas de volver a un segundo curso en invierno y otro en primavera. En estos fines de semana, a menudo las familias que ya hicieron el curso quieren volver para colaborar porque desean aportar el beneficio que recibieron, a nuevas parejas.
El próximo curso está previsto del 22 al 29 de junio, en Loppiano, Italia.