Movimiento de los Focolares
La Pascua más hermosa

La Pascua más hermosa

© M. Cristina Criscola, ‘Amore scambievole’ – Loppiano, 1984

Queridísimos quisiera invitaros a vivir los próximos días de Pascua iluminados por un pensamiento de Chiara de 1981. Estos son algunos extractos:

Jueves Santo

«Nuestra fiesta. En un día como hoy, Jesús, hace muchos años, dio a sus discípulos el mandamiento nuevo, ese mandamiento que es la ley fundamental y la base de cualquier otra norma para cada uno de nosotros, en un día como hoy Jesús rezó por la unidad: “que todos sean uno”, en un día como hoy instituyó la Eucaristía que lo hace presente entre nosotros y tiene como efecto precisamente nuestra unidad con Él y entre nosotros. Y en un día como hoy instituyó el sacerdocio que hace posible la Eucaristía […]. Qué sería de nuestra vida sin el mandamiento nuevo, sin la Eucaristía, sin el Ideal de la unidad?».

Viernes Santo

«No existe mejor día para rehacer solemnemente nuestra consagración a Él [Jesús Abandonado], renovando nuestro propósito de donar nuestra vida amándolo siempre, en seguida, con alegría».

Domingo de Pascua

Él resucitó y Él es la resurrección y la vida también para todos nosotros».

Como Chiara en aquella ocasión, también yo os deseo de todo corazón:

¡Feliz Pascua a todos y a cada uno! Que sea la más hermosa de nuestra vida.

Maria Voce (Emmaus)


La Pascua más hermosa

La Pasión: un Dios que sufre por nosotros

Fue la pasión, libremente aceptada, que dio prueba a Dios y a los hombres del amor con el que Cristo nos ama, es decir nos vivifica. Sufriendo, experimentó su humanidad. Amándonos, afirmó su divinidad. Después de entonces, siempre lo humano se diviniza si transforma el dolor en amor. Este es el milagro inaudito de un Dios que sufre, desde el nacimiento en una gruta a una vida errante, a una muerte horrenda…

El camino de Cristo, que él nos enseña y el que tenemos que seguir si queremos recibir vida de gracia, es vivir el Evangelio aceptando los dolores y con ellos ensimismarnos con él. Ello quiere decir que amar no es una operación que deleita. Tener que dar aun cuando justamente el dar provoca amargura, esto es amar como Cristo nos amó. Si uno, al amar, busca satisfacciones, quiere decir que piensa en sí mismo, se ama a sí mismo. Ama a las criaturas, no por ellas y menos aún por Dios, sino por si mismo.

El amor es don y pertenece al sacrificio. Amor y dolor reaccionan uno frente al otro. Uno es la mayor sensibilización por el otro. Siempre naturalmente si se trata de movimientos guiados por la gracias divina.

¿Quieres construir proyectos de estabilidad sobre los hombres cuando su humor cambia de la mañana a la noche, cuando tu humor, y hasta la visión de la vida, cambian por causa de la digestión o después de una lectura o una conversación? En ti mismo, en tus nervios, en tu mutación física está la inestabilidad. Cuando tienes necesidad de actuar, tal vez estás cansado, cuando tienes necesidad de dormir, tal vez tienes insomnio. Y no puedes apoyarte en tus dotes naturales, en la cultura y los afectos porque también ellos cambian, alternando la confianza y la desconfianza, la luz con la sombra, la paz con la ira. Y ni siquiera los hombres te ofrecen una base, en la familia encuentras, tal vez, caracteres que no se adaptan al tuyo, existencias cerradas en sí mismo o abiertas a otros horizontes. Encuentras la fiesta cuando tu estas triste, el desprecio por tu fe, la incomprensión de tus sacrificios, conductas cambiantes, incoherencias…

Saliendo de la familia, la tierra se mueve bajo tus pies. El dinero te puede dar el pan para nutrirte, pero no la paz para serenarte. Entre los amigos, traiciones e incomprensiones, si eres pobre te evitan, si eres rico te traicionan. Cuando tienes necesidad no tienen ni fuerza ni voluntad para ayudarte.

Así, tu vida, es un pensar de noche para buscar sostén durante el día, es ver como durante el día se oscurece la esperanza bajo la noche de las desilusiones. Y así el tiempo pasa.

Encontrarás la verdad solo en Dios, es la única estabilidad, lo único que no pasa; y la multitud de afuera y la fantasmagoría de paisajes y personajes cambiantes, si está Dios, no te sorprende y no te toma, tu permaneces anclado a lo Eterno. Pasa la escena del mundo, Dios permanece”.

Traducción libre de: Igino Giordani, Il Fratello, (Città Nuova, aprile 2011, III edizione Figlie della Chiesa 1954)

La Pascua más hermosa

Servicio y realeza

El Papa Francisco pronunció palabras fuertes durante la Misa de inicio de su ministerio petrino: Una de ellas es el servicio, ¿cómo resonó en ti? Resonó exactamente como tenemos que vivir nuestra tarea, no importa cual sea, todos los formamos parte del Movimiento de los Focolares. Realmente un servicio, pero un servicio de amor. Y quien sirve por amor -recordaba Chiara Lubich, puede decir que ‘reina’. No se trata de un servicio que rebaja o humilla, sino la actitud de quien se dona completamente por amor. Quien se comporta así pone en su lugar a los demás y los pone en la condición de ser los que tienen que ser. A partir de allí se deduce que el servicio y la función de gobierno se atraen recíprocamente”. Otra palabra del Papa Francisco, por la que hizo oir su voz, es la atención a los pobres. ¿Hay algo que revisar en el Movimiento de los Focolares? No podemos quedarnos observando solamente al Papa Francisco. Pienso que tenemos que mirarnos a nosotros, hacernos un examen de conciencia de modo que utilicemos, con sobriedad, sólo lo que realmente necesitamos, poniendo a disposición de los demás lo que podemos: todo lo que podemos dar. Al mismo tiempo me pareció percibir en las palabras del Papa el eco de una pobreza que no es sólo material, sino que entiende como tal también a quien se encuentra solo, a quien se siente incomprendido, a quien está abandonado, a quien no conoce a Dios y quizás no lo sabe. Delante de todas estas pobrezas creo que cada uno de nosotros tiene que preguntarse: ¿qué puedo hacer yo? El Movimiento de los Focolares está sometiéndose a un examen de conciencia, tratando de convertirse a una nueva medida de amor, de donación, de servicio. Siempre hay posibilidades de crecimiento en este sentido». Victoria Gómez    Lee  fragmentos de los mensajes de María Voce a Benedicto XVI y al Papa Francisco  

Fraternidad para vivir

La elección del Papa Francisco es un gran signo de continuidad con el el que dejó a la Iglesia de Benedicto XVI, renunciando al ministerio de obispo de Roma. En continuidad, porque con la elección del nombre Francisco, por primera vez en la historia de la Iglesia, el nuevo Papa, evidentemente, quiso poner su ministerio en la luz profética del testimonio evangélico de Francisco de Asís.

El hecho que el Papa se haya referido a la fraternidad, fraternidad por vivir, es un signo fuerte de esta voluntad de seguir el auténtico espíritu del Evangelio en su tiempo.

Me parece también muy significativo el hecho de que él haya querido dirigirse en primera instancia a la Iglesia de Roma como su obispo y pastor, y a partir de allí extender su saludo a todas las Iglesias y a las personas de buena voluntad.

También el gesto de querer pedirle al pueblo de Roma la intercesión de su oración para recibir la bendición de Dios, antes de impartir la bendición, tiene un significado profundamente evangélico y remite al espíritu del Vaticano II, que tiene como punto central la visión de la Iglesia como “pueblo de Dios”, la comunidad de los creyentes.

Además subrayaría el estilo que definiría laico, para nada clerical, con el que se dirigió a la gente reunida en la plaza San Pedro con un sencillo “buenas tardes” y después con un “buenas noches y descansen bien”. También el llamado a la confianza recíproca es importante, porque refleja una metodología de servicio pastoral y un anuncio: el Papa Bergoglio pareciera querer afrontar los grandes desafíos que esperan al obispo de Roma, de una reforma de la curia y un nuevo lanzamiento de la evangelización, como él mismo dijo, a partir de Roma y después a todo el mundo.

Impresionó también su promesa de querer ir mañana a rezar a María para poner su pontificado bajo su manto de madre del Amor Bello y de la misericordia.

El Papa Bergoglio es un jesuita, y por lo tanto tiene la experiencia directa de un gran carisma que ha iluminado la vida de la Iglesia en la modernidad. Y se quiso llamar Francisco, que es el carismático por excelencia. Parece querer unificar así el ministerio de Pedro con el amor y la profecía que la Iglesia experimenta en su historia a través de los carismas.

Este primer encuentro con su Iglesia y la Iglesia universal es ciertamente un signo grande de esperanza para los católicos, pero también para los cristianos y para toda la humanidad. Como nos pidió, nos unimos también nosotros en oración para vivir en unidad este nuevo paso de esperanza y de compromiso que hoy se nos pide, para que el Evangelio pueda ser levadura y sal en nuestro tiempo.

De Piero Coda

Fuente: Città Nuova online

Chiara Lubich: «Tengo un sueño para el nuevo milenio»

«…Sueño, para nuestra Iglesia, un clima más conforme a ella como Esposa de Cristo; una Iglesia que se presente al mundo más bella, más una, más santa, más carismática, más identificada con su modelo, María, por lo tanto, mariana, más dinámica, más familiar, más íntima, más configurada con Cristo, su Esposo. La sueño como faro para la humanidad. Sueño en ella una santidad de pueblo, nunca vista antes.

Sueño que el despertar – que hoy se comprueba – en la conciencia de millones de personas, de una fraternidad vivida, cada vez más amplia en la tierra, se transforme mañana, con los años del 2000, en una realidad general, universal.

Sueño por ello, que desaparecerán las guerras, las luchas, el hambre, los miles de males del mundo.

Sueño un diálogo de amor cada vez más intenso entre las Iglesias, que nos permita ver más cercana la composición de la única Iglesia.

Sueño que se hace más profundo, vivo y activo el diálogo entre las personas de las más variadas religiones vinculadas entre ellas por el amor, «regla de oro» presente en todos los libros sagrados.

Sueño con un acercamiento y enriquecimiento recíproco entre las varias culturas en el mundo, que dé origen a una cultura mundial que ponga en primer plano los valores que siempre fueron la verdadera riqueza de cada pueblo y que se impongan como sabiduría global.

Sueño que el Espíritu Santo continúe invadiendo las Iglesias y potencie las «semillas del Verbo» más allá de sus fronteras, para que el mundo sea invadido por las continuas novedades de luz, de vida, de obras que sólo El sabe generar. Para que hombres y mujeres cada vez más numerosos emprendan rectos caminos, converjan a su Creador, predispongan almas y corazones a su servicio.

Sueño relaciones evangélicas no sólo interpersonales, sino entre grupos, Movimientos, Asociaciones religiosas y laicas, entre los pueblos, entre los Estados, de modo que sea lógico amar la patria de los demás como la propia. Y sea lógico tender a una comunión de bienes universal, por lo menos como punto de llegada.

Sueño un mundo unido en la variedad de los pueblos….

Sueño, por lo tanto, un anticipo de Cielos nuevos y una tierra nueva como es posible aquí. Sueño mucho, pero tenemos un milenio para verlo realizado».

(Fuente: Chiara Lubich, Attualità leggere il proprio tempo (Michele Zanzucchi), Città Nuova Editrice, Roma 2013)

La Pascua más hermosa

El Papa Francisco: la frescura del Espíritu Santo

“Junto a toda la Iglesia verdaderamente estoy feliz en este momento, que nos muestra tanto la vitalidad de la Iglesia como la frescura del Espíritu Santo que siempre encuentra el modo para sorprendernos.

Más allá de la sorpresa, porque ciertamente no era uno de los cardenales de los que se hablaba, está la alegría de pensar que también este es un signo de novedad para el hoy de la Iglesia, que me parece que esté viviendo un momento especial que comenzó con la renuncia al ministerio del obispo de roma por parte de Benedicto XVI y seguido por este nuevo papa, que logró suscitar un eco extraordinario en todo el mundo.

Es muy significativa la elección del nombre de Francisco, porque me parece que expresa el deseo de un retorno a la radicalidad delEvangelio, a una vida sobria, a una gran atención hacia la humanidad y también a todas las religiones.

Además me parece particularmente digno de destacar que es un jesuita quien elige el nombre de Francisco: me parece que significa una apertura a los carismas, a todos los carismas, reconocer lo que hay de bueno en cada uno de ellos y valorizarlo.

Me impresionó particularmente su estilo simple, familiar, en la primera salida al balcón central de San Pedro: me pareció que sabía llegar al corazón de los hombres, de las mujeres, de los niños presentes . Considero que en este momento en el que se verifican grandes sufrimientos en la humanidad, hay necesidad de alguien capaz de tocar los corazones y hacer sentir a cada uno la alegría de tener un padre y un hermano que nos quiere”.

Maria Voce, presidenta del Movimiento de los Focolares