8 Mar 2013 | Sin categorizar
Fueron 1.187 los participantes –provenientes de 17 países– del Congreso de Familias Nuevas que se realizó en Castelgandolfo desde el 28 de febrero al 2 de marzo.
Se reservó un amplio espacio al tema de la pérdida del cónyuge, alternando con aportes de especialistas y experiencias de vida.
“Cuando sucede es un shock –explica el doctor Angelo Alessi, psicoterapeuta–, luego sigue la desesperación y después sobreviene la tristeza y la resignación. La aceptación de la pérdida marca el momento del recomienzo y de la esperanza; expresar y compartir el dolor con autenticidad y afectividad crea puentes de relación con la vida externa. Estos son algunos caminos a recorrer para no ser prisioneros de un sentimiento que bloquea la persona”.
“La falta de Cosimo para mi fue una prueba muy grande –confiesa Rosa–; me sentía vacía: me propuse realizar muchos actos de amor y experimenté una paz profunda. La fe en Dios amor me dio esperanza, me dio consuelo para poder consolar, me dio la seguridad de que no todo estaba terminado, sino que todo debía ir adelante”.
Afirma Chiara Lubich: “A través de Dios en quien (nuestros seres queridos) están, podemos continuar amándonos mutuamente, porque esa caridad que ellos tenían hacia nosotros permanece”, más aún, está “perfeccionada” y “no sufre oscilaciones”.
Es la experiencia vivida por Spirito, viudo de Ilde desde hace un año, que cuenta: “Mi coloquio con ella sigue y acompaña mis jornadas más que antes. Ahora ella ya llegó. En esta parte del viaje que me queda, Ilde está conmigo, en espera de reencontrarnos en la misma realidad”
Tiziana, viuda desde hace seis años, habla de ese “profundo coloquio con Teresio que no se interrumpió después de la muerte sino que continúa entre tierra y cielo y me hace experimentar, ahora como antes, esa paz que solo la unión con Dios regala”, y que puede convertirse en un don precioso: “Siento que mi vida debe continuar en el compromiso de amar a cada hermano que encuentro en mi jornada, en el trabajo, en la familia con mis hijos pues soy para ellos madre y padre”.
Matteo, hijo de Tiziana, que cuando murió el papá tenía 16 años, cuenta a una platea conmovida el recorrido que pasó desde la rabia y el despojo interior al querer colmar el gran vacío a través de gestos de ayuda y actividades en las que tenía que compartir algo: “Más ayudaba a alguien, más sentía que papá estaba cerca de mí y tenía una gran paz dentro… A veces me pregunto, si papá no se hubiese ido tal vez nunca habría vivido estas experiencias”.
Más allá del dolor inmenso y de la soledad que el luto proporciona, los vínculos de amor permanecen y pueden fructificar como signo de esperanza: es el mensaje que brota de este momento de profundización.
7 Mar 2013 | Sin categorizar
El 6 de marzo pasado el reverendo John Mann, decano de la catedral de Santa Ana en Belfast, corazón de la Iglesia de Irlanda, visitó el Centro del Movimiento de los Focolares, en Rocca di Papa (Roma)
En junio de 2012 María Voce, presidente de los Focolares, visitó la tierra celta con ocasión del Congreso Eucarístico internacional. En aquella oportunidad, por invitación del Reverendo Mann, estuvo en Irlanda del Norte, en Belfast, participando en un encuentro ecuménico. Fue una jornada histórica, intensa, luminosa, en la cual los líderes de las cuatro Iglesias cristianas presentes en el lugar estrecharon un pacto solemne de amor recíproco.
En Rocca di Papa llueve, hace frío y sopla un viento intenso, que deja intuir una continua novedad, y acompaña el pasaje del Reverendo Mann, que visita Italia por varios días. Le hicimos una entrevista refiriéndonos a su encuentro con María Voce.
Reverendo Mann, ¿cuál es el motivo de su visita a Italia, y en especial al centro de los Focolares?
«Cuando María Voce estuvo en Irlanda del Norte en el 2012, para todos nosotros fue un momento fundamental para nuestras comunidades; diría, que fue fundamental para toda nuestra Iglesia. En aquella ocasión María Voce me invitó a venir a Roma. Era necesario que yo hiciera esta visita, para conocer mejor a las personas que tienen un lugar especial en nuestro corazón y que viven, trabajan, rezan y actúan como nosotros»
Bajo la perspectiva de sus vínculos con el Movimiento de los Focolares, ¿Ud. piensa que el carisma de la unidad puede dar una contribución especial a la Iglesia en la Irlanda de hoy?
«Creo que podemos aprender mucho de la espiritualidad de comunión, que anticipa aquella unidad por la cual todos trabajamos. Creo fuertemente que la figura de Jesús abandonadonos puede ayudar de forma especial. El murió en la cruz por la redención de todos, para unirnos a todos. Pienso que muchos en Irlanda del Norte pueden identificar lo que están viviendo con este particular punto de la espiritualidad especialmente; y yendo en profundidad cada vez más en este misterio, podremos encontrar juntos un camino para la reconciliación, para componer la unidad»
¿Qué le desea al Movimiento en esta fase histórica tan especial?
«Le deseo al Movimiento de los Focolares que siga viviendo plenamente su espiritualidad, en todas sus expresiones, ofreciéndosela a todos, porque es una espiritualidad que contribuye al clima de confianza y de unidad que todos necesimos, también nuestro País»
Paolo Balduzzi y Centro Uno.
1 Mar 2013 | Sin categorizar
«En estos días, volviendo de Rocca di Papa a Roma, tuve una extraña impresión, que ya tuve cuando en el otoño volví de Ala di Stura: sentía que Roma era nuestra casa porque allí vivía el Papa
Ayer, yendo del Centro Mariápolis hacia la Ciudad eterna, me parecía que Roma estuviese cubierta totalmente por un gran corazón: el corazón del Papa.
Leí en estos días, algunos escritos espléndidos del Santo Padre. El miércoles pasado, mencionando la fiesta de S. Catalina, en la audiencia general se expresó así:
“Sí, la fuerza del Papa es el amor de sus hijos, es la unión de la comunidad eclesiástica, es la caridad de los fieles que bajo su guía forman un corazón solo y un alma sola. Esta contribución de energía espiritual, que va del pueblo católico a la jerarquía de la Iglesia, del cristiano particular hasta el Papa, nos hace pensar en la Santa, que mañana la Iglesia honrará con una fiesta especial, S. Catalina de Siena, la humilde, sabia, impávida virgen dominicana, que, como todos saben, amó al Papa y a la Iglesia, como no se sabe quien otro hubiese podido hacerlo con semejante altura y semejante fuerza de espíritu”(1)
Leyendo estas líneas habría deseado que el Papa, por la comunión de los santos, advirtiese también en nuestro Movimiento una colaboración a su fuerza, porque nosotros lo amamos, al Papa; porque queremos incrementar con nuestro espíritu, bajo la guía de la Iglesia, la comunidad cristiana y porque nuestro ideal es la caridad».
(De “Chiara Lubich, diario 1964/65”, Ed. Città Nuova, 1985, Roma)
28 Feb 2013 | Palabra de vida, Sin categorizar
28 Feb 2013 | Sin categorizar
Son alrededor de 150 mil las personas llegadas de muchas partes a la última audiencia general de Benedicto XVI. En el clima se advierte la importancia de una jornada histórica y, quizás, no sólo para la Iglesia católica. Se siente una emoción contenida, en sintonía con la humilde grandeza del anciano Papa.
Benedicto XVI se ve visiblemente conmovido delante de la multitud que lo rodea con inmenso calor. Habla con la espontaneidad del corazón: «Les agradezco y veo la Iglesia viva y debemos decir gracias al Señor por el buen tiempo que nos regala en medio del invierno». Define a la Iglesia como «una comunión de hermanos y hermanas en el Cuerpo de Jesucristo, que nos une a todos. El Evangelio purifica y renueva».
La suya es una comunión, abierta y transparente, de lo que está viviendo. «Di este paso con la plena conciencia de su gravedad y también novedad, pero con profunda serenidad. Amar a la Iglesia significa también tener el valor de hacer elecciones difíciles, dolorosas, teniendo siempre delante el bien de la Iglesia y no de sí mismos». Y afirma con voz segura: «No abandono la cruz, permanezco en una forma nueva ante el Señor Crucificado».
María Voce, presidente de los Focolares, comenta espontáneamente la última audiencia pública de Benedicto XVI, en la que participó con algunos centenares de adherentes al Movimiento.
«Fue un momento de profunda comunión con el Papa Benedicto: parecía que nos llevaba con él a la cima de la montaña, donde Dios lo llama ahora, y nos hacía ver la Iglesia desde esa altura, un pueblo unido, familia de Dios, cuerpo vivo». «Mientras repetía el anuncio de su decisión, advertimos que la misma no lo lleva lejos, sino todo lo contrario, lo hace más cercano a todos nosotros, a cada uno de nosotros, personalmente diría». «A mi lado, además de Giancarlo Faletti, estaban Fray Alois de Taizé con un hermano suyo, Kiko Argüello del Camino Neocatecumenal y otros representantes de Movimientos. Cuando pasó delante de nosotros, nos reconoció y nos saludó con visible afecto».
Todavía en una entrevista publicada en Ciudad Nueva, responde a estas preguntas:
¿Qué lección piensas que debe recoger el Movimiento de los Focolares?
«Me impresionó mucho el pasaje de su discurso en el que, refiriéndose a la Iglesia, Benedicto XVI dijo que era “renovada y purificada por la vida del Evangelio”. Advertí fuertemente que se trataba de un llamado a esa vida del Evangelio que realmente nos hace nuevos, en todo momento. Me pareció claro que no tenemos que tratar de mejorar quien sabe qué cosa, sino volver a la vida del Evangelio íntegra, auténtica, “con coherencia”, como el Papa mismo precisó. Coherente con la fe que hemos recibido y que profesamos. Además debemos estar cerca del Papa, subir la montaña y rezar con Él. Con su misma confianza en Jesús que conduce a la Iglesia, con el mismo optimismo sereno que nos ha demostrado».
¿Cuáles palabras te tocaron más el corazón?
«La referencia a la Iglesia como familia, quizás porque también Chiara Lubich, antes de dejar esta tierra, nos había recomendado que “fuéramos una familia”. Por eso me pareció que se trataba de la misma voz que, desde dos puntos, venía a recomendarnos la misma perspectiva. Es decir la de Cristo que, viniendo a la Tierra, quiso constituirse su familia, la Iglesia. Como Él la ve, y no como la vemos nosotros hombres acostumbrados a analizarla y juzgarla. La Iglesia en su deber ser: su cuerpo, su esposa, su familia».
Lee también:
Entrevista a María Voce – de Radio Vaticana (italiano)
El último saludo del Papa Ratzinger – Città Nuova online (italiano)
27 Feb 2013 | Sin categorizar
«El Señor me llama a “subir a la cima de la montaña”, a dedicarme todavía más a la oración y a la meditación» afirmó el Papa Benedicto XVI el domingo pasado en el Angelus. «Pero esto no significa abandonar a la Iglesia –prosigue- todo lo contrario, si Dios me pide esto es precisamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma dedicación y el mismo amor con el que traté de hacerlo hasta ahora, pero en una forma más apropiada a mi edad y mis fuerzas».
Subrayan esta dimensión espiritual de la decisión del Papa también los comentarios llegados de Inglaterra: el Rev. David Cornick, de la Iglesia Reformada Unidad, y secretario general de Churches Together in England, órgano oficial nacional para las relaciones ecuménicas en Inglaterra, afirma que «la decisión del Papa Benedicto de renunciar tiene un impacto no sólo para la Iglesia Católica-Romana sino también para todos nosotros, porque está tomada ante la conciencia de los límites humanos, sostenida por la gracia de Dios, una cosa de la cual todos podemos aprender». Mientras que el Rev. Robin Smith, Obispo de la Iglesia de Inglaterra, testimonia: «Me encontré con el Papa Benedicto varias veces y siempre quedé impresionado por el clima de santidad, autenticidad y benevolencia. La decisión (…) de abdicar y pensionarse [tendrá más consecuencias que todas las demás] porque reformula la imagen del papado, no por último en las mentes de los católicos».
El Dr. Callan Slipper, focolarino y Reverendo de la Iglesia de Inglaterra, explica que desde su punto de vista con esta decisión el Papa ha definido qué entiende por ministerio petrino: «Rezar y sufrir en primer lugar y después la acción. Pensé que es una buena definición de lo que todos tenemos que hacer para servir a los demás. Con su renuncia ya no ejercerá la acción, pero seguirá rezando y sufriendo por la Iglesia. (…) Me parece que presenta el ministerio petrino no como un ministerio de tipo monárquico, sino realmente como el del Siervo de los Siervos de Dios».
De la Iglesia ortodoxa de Moscú, Galia declara haber «sentido dolor y la sensación de una gran pérdida. Auguro que este paso de Benedicto XVI sea para el nuevo Papa un ejemplo de un amor que no teme el sacrificio. Este paso es un testimonio de una fuerte relación con Dios. No pensó en sí mismo, sino en el servicio que se le pide». Espera que el nuevo Papa sea «sensible a las cuestiones entre las confesiones cristianas». Jens-Martin Kruse, Pastor de la Comunidad evangélica luterana de Roma, en el Osservatore Romano del 22 de febrero hace un recuento, en un artículo titulado “Benedicto XVI ejemplo de fe también para los luteranos”, de algunos gestos de profundo impacto ecuménico.
Al panorama ecuménico se suma una voz del mundo hebraico, la del rabino argentino Ariel Kleiner: «Cuando leí en Twitter sobre la renuncia del Papa entendí que estábamos entrando en un momento doblemente histórico. Espero que pronto haya humo blanco y que su sucesor pueda proseguir por los senderos interreligiosos de los Papas Benedicto XVI y Juan Pablo II». «Más allá de lo que el momento significará para mis hermanos católicos» declara Sonia Kirchheimer «personalmente, como hebrea activa en el diálogo interreligioso, auspicio que el sucesor de Benedicto XVI prosiga por la ruta del Concilio Vaticano II y de la Nostra Aetate, para que construyamos juntos un mundo más pacífico como hijos del mismo Dios».
En fin el abogado croata Zdravko Dujmović, de convicción no religiosa, escribe: «El Papa Benedicto se va sin mancha. No puedes no quererlo y respetarlo todavía más por todo lo que ha hecho por la Europa contemporánea y por la entera cristiandad. El nuevo Papa podrá proseguir por la vía trazada por él y retirarse, cuando ya no se sienta capaz de continuar con este servicio. También en los primeros siglos los cristianos se retiraban al desierto, hacían ayunos para llegar a la contemplación, llevando la espiritualidad dentro de sí… un hombre grande se ha ido».