Movimiento de los Focolares
Via Crucis 2012: la familia al centro

Via Crucis 2012: la familia al centro

      Es al matrimonio Anna María y Danilo Zanzucchi,

focolarinos casados y entre las primeras parejas en seguir el espíritu de fraternidad propuesto por Chiara Lubich, que el Papa Benedicto XVI ha dado el trabajo este año de redactar los textos de las meditaciones de las Estaciones del Vía Crucis, que se celebrará el Viernes Santo (6 abril) en el Coliseo. Ya asesores del Pontificio Consejo por la Familia, Anna María y Danilo Zanzucchi han sido durante cerca de 40 años responsables del movimiento Familias Nuevas, donde siguen dando su valiosa contribución. En el año pastoral dedicado a la familia, en el que tendrá lugar también el VII Encuentro Mundial de la Familia (Milán, 30 mayo-3 junio 2012), las reflexiones que acompañarán a la tradicional cita harán, por tanto, referencia al tema de la familia. Es la primera vez que el Papa confía esta labor a un matrimonio. Prensa: El matrimonio Zanzucchi preparará las meditaciones del Vía Crucis Meditaciones

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La brasa bajo la ceniza

 Autor: Ighina Domingo “O inventamos o erramos” dijo el tremendo maestro de Bolívar, Simón Rodríguez. Su mandato no era una apelación vaga a despegarnos de las madejas difíciles de la colonia ibérica sino más bien la constatación de la posibilidad de un futuro hasta ese momento inédito en la historia moderna de la humanidad. América, como nunca otra región del globo, recibía en su seno doloroso todas las tradiciones del hombre y esa era una riqueza nueva, tan nueva que necesitaba nuevas formas, nuevas palabras. Este libro quiere responder al imperativo de don Simón utilizando, quizás, uno de los conceptos más valiosos de ese Occidente tan contradictorio. La Fraternidad surge en los textos de los independentistas y discurre hasta nuestros días como una novedad reinventada en América para dar respuesta a aquello que los otros sólo vieron en estos suelos: la posibilidad de una humanidad en plenitud de justicia y libertad. Si el ideal de integración continental es entendido aún hoy como la garantía, la utopía universal para América Latina, cabe explorar qué papel juega el principio de Fraternidad en esa construcción. Nuestra América, a pesar de su cambiante historia, siempre expresó el deseo de la emancipación de y con todos los oprimidos, y creemos que la idea de Fraternidad intenta constantemente reunir en la misma esperanzatodos los esfuerzos para dar realidad a la Patria Grande latinoamericana, nuestra forma de la utopía. Precisamente ese viaje de lo universal a lo latinoamericano y de ahí a la experiencia conflictiva y por eso fraternal de los pueblos constituye el objeto de este ensayo. Se trata de la “invención” de la Fraternidad, la recreación histórica de un principio milenario de comunidad forjado desde hace dos milenios por los pobres de la tierra. La brasa bajo la ceniza. La Fraternidad en el pensamiento de la integración latinoamericana continúa la serie de libros que desde 2009 intentan dar cuenta del principio político olvidado por Occidente y que emerge renovado en nuestros tiempos. La Fraternidad, exigencia y perspectiva, ofrece entonces respuestas y caminos a los desafíos del siglo XXI. Datos del autor:  Domingo Ighina (1969) es licenciado y doctor en Letras Modernas por la Universidad Nacional de Córdoba. Profesor por concurso en la cátedra de Pensamiento Latinoamericano de la Facultad de Filosofía y Humanidades. Investigador del Centro de Investigaciones “María Saleme de Bournichon” de esa Universidad. Docente de posgrado en universidades de Argentina, Brasil y España. Sus áreas de trabajo son el nacionalismo argentino y el ensayo del Cono Sur, y la cultura popular desde una perspectiva geocultural y descolonial. Entre sus últimos trabajos mencionamos: Ver con los ojos cerrados. Crisis de las ontologías nacionales criollas, geocultura y fagocitación (2010) y Las apuestas epistemológicas del ensayismo militante (2010). Desde 1992 codirige el Grupo de Estudios Literarios del Cono Sur. Es miembro del Comité Editorial de Silabario. Revista de estudios y ensayos geoculturales desde 1998. Participa en la RUEF desde sus comienzos y ha editado trabajos sobre Fraternidad y Pensamiento Latinoamericano en el marco de los Seminarios Internacionales sobre Fraternidad. Editorial Ciudad Nueva – Argentina

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Fraternidad y acción política

Autores: Blanco de Di Lascio Cecilia; Gatti Isabel; López Verónica FRATERNIDAD Y ACCIÓN POLÍTICA ofrece un abanico de experiencias muy diversas: por su geografía, sus referencias políticas y sociales. Sin embargo, algo las une. Todos los políticos entrevistados, y también los entrevistadores, hacen parte de una misma propuesta de vida y de acción política, originada en el Movimiento Políticos por la Unidad. Estos políticos y ciudadanos, frente al desánimo de muchos, encontraron en este espacio la posibilidad de comprometerse en acciones transformadoras de lo social desde una lógica innovadora. El Movimiento Políticos por la Unidad es una asociación a la que adhieren políticos y ciudadanos de distintos partidos y tendencias, con el compromiso común de contribuir a la construcción de un orden social y político más justo y fraterno. Quienes la integran, reconocen en la fraternidad universal el fin, el contenido y el método específico del compromiso político. El MPPU se inspira en el pensamiento y la doctrina espiritual de Chiara Lubich, caracterizados por promover la unidad y la comunión entre las personas más allá de sus credos e ideologías. En un discurso al parlamento catalán, ella misma afirmó que el MPPU “no es un partido nuevo, sino el portador de una cultura y una praxis política nuevas. (…) El fin específico del Movimiento de la unidad, entonces, es ayudar y ayudarse a vivir siempre la fraternidad; basándose sobre ella, creer en los valores profundos, eternos del hombre, y sólo después comenzar la acción política” (Barcelona, 29 de noviembre de 2002). Gracias a esta concepción, los miembros del movimiento consideran la política como un instrumento privilegiado para alcanzar el bien común de una sociedad fraterna que promueve la unidad en la diversidad. De esta manera, con la fraternidad como paradigma, nace un nuevo estilo de acción política que explicita los grandes objetivos del bien común y favorece prácticas políticas que, en su medio y en su fin, tienden a la unidad de la familia humana, sin exclusiones, superando desde esta lógica cada barrera; ofreciendo una alternativa a una de las llagas más importantes de nuestro tiempo: la fragmentación social. Datos del autor:  COORDINACIÓN DE LA OBRA: Blanco de Di Lascio, Cecilia: Licenciada en Filosofía por la Universidad del Salvador. Magister en Doctrina Social de la Iglesia por la Universidad Pontificia de Salamanca. Profesora en Filosofía y Pedagogía por el CONSUDEC. Presidenta nacional del Movimiento Políticos por la Unidad (MPPU) desde 2001hasta la fecha. Gatti, Isabel: Magister en Comunicación y Educación por la Universidad Autónoma de Barcelona. Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social (UBA). Coordinadora de Relaciones Institucionales del MPPU. López, Verónica: Licenciada en Ciencia Política por la Universidad Católica Argentina de Córdoba. Responsable del MPPU, región Salta. Docente de la Escuela para Jóvenes del MPPU. SISTEMATIZADORES DE LAS EXPERIENCIAS: Andrián, Melissa Luisina (Entre Ríos). Blanco, María Laura (Córdoba). Lic. Cáceres, Malvina (Santa Fe). Candusso, Santiago Luis (Buenos Aires). Lic. Duffard Evangelista, Irene (Buenos Aires). Lic. Gordillo, Claudia Lucrecia (Mendoza). Lic. Paniagua, María Noelia (Buenos Aires). Rabbia, Sebastián (Entre Ríos). Lic. Sanguineti, Mercedes (Buenos Aires). Editorial Ciudad Nueva – Buenos Aires

Abril 2012

«Vosotros ya estáis limpios…». ¿De qué pureza se trata? De la disposición de ánimo necesaria para estar ante Dios, de la ausencia de obstáculos (como el pecado, por ejemplo) que impiden el contacto con lo sagrado, el encuentro con lo divino. Para tener esta pureza se necesita una ayuda de lo Alto. Ya en el Antiguo Testamento, el hombre había adquirido conciencia de su incapacidad para acercarse a Dios sólo con sus fuerzas. Era necesario que Dios le purificase el corazón, le diera un corazón nuevo. Un salmo bellísimo dice: «Crea en mí, oh Dios, un corazón puro» . «Vosotros ya estáis limpios, gracias al mensaje que os he comunicado». Según Jesús, hay un medio para ser puro, y es su Palabra. Esa Palabra que los discípulos oyeron y acogieron los purificó. En efecto, la Palabra de Jesús no es como las palabras humanas. Cristo está presente en ella como lo está, de distinto modo, en la Eucaristía. Por ella Cristo penetra en nosotros. Al aceptarla y ponerla en práctica, Cristo nace y crece en nuestro corazón. Pablo VI decía: «¿Cómo se hace presente Jesús en las almas? Mediante la comunicación de la Palabra se transmite el pensamiento divino, el Verbo, el Hijo de Dios hecho hombre. Se podría afirmar que el Señor se encarna en nosotros cuando aceptamos que la Palabra venga a vivir dentro de nosotros» . «Vosotros ya estáis limpios, gracias al mensaje que os he comunicado». También se compara la Palabra de Jesús con una semilla sembrada en lo más íntimo del creyente. Si es acogida, penetra en el hombre y se desarrolla como una semilla, crece, da fruto y «cristifica», haciéndonos conformes a Cristo. La Palabra, interiorizada así por el Espíritu, tiene realmente la capacidad y la fuerza de mantener al cristiano alejado del mal: mientras deje obrar en él a la Palabra, se mantendrá libre del pecado, es decir, puro. Solamente pecará si deja de obedecer a la verdad. «Vosotros ya estáis limpios, gracias al mensaje que os he comunicado». ¿Cómo vivir entonces para merecer también nosotros el elogio de Jesús? Poniendo en práctica cada Palabra de Dios, nutriéndonos de ella en cada momento, haciendo de nuestra existencia una obra de continua reevangelización. Todo ello para llegar a tener los mismos pensamientos y sentimientos que Jesús, para hacer que reviva en el mundo, para mostrar a una sociedad tantas veces atrapada en el mal y en el pecado, la pureza divina, la transparencia que da el Evangelio. Además, durante este mes, si es posible (es decir, si otros también comparten nuestras intenciones), procuremos poner en práctica de forma especial la Palabra que expresa el mandamiento del amor recíproco. Pues para el evangelista Juan, que refiere la frase de Jesús que hoy consideramos, existe un vínculo entre la Palabra de Cristo y el mandamiento nuevo. Según él, es en el amor recíproco donde se vive la Palabra con sus efectos de purificación, de santidad, de ausencia de pecado, de frutos, de cercanía a Dios. El individuo aislado es incapaz de resistir mucho tiempo las incitaciones del mundo, mientras que en el amor recíproco encuentra el ambiente sano capaz de proteger su existencia cristiana auténtica. Chiara Lubich