Movimiento de los Focolares
Carismas: “Palabras” que evangelizan

Carismas: “Palabras” que evangelizan

“Los Movimientos eclesiales y la Nueva evangelización” es el título del cuarto evento  de los miembros del Movimiento de los Focolares comprometidos en la comunión y la colaboración a varios niveles con las realidades carismáticas que enriquecen la Iglesia.

Representantes provenientes en su gran mayoría de Italia, aunque no faltaron tampoco los de Europa: España, Suiza (era su primera participación), Alemania y República Checa. Existió también el timbre internacional gracias a las noticias llegadas desde Argentina y de Brasil que aportaron el fermento y el entusiasmo que  en todas partes tienen los laicos en  ser una contribución  concreta en la Iglesia y en la humanidad.

Se muestra en este sentido el valor de los carismas y de su peculiaridad más auténtica: signo de los tiempos y respuestas a las necesidades de cada época. Como  ejemplo mencionamos  lo que sucedió en América Central, cuando en Ciudad de Guatemala se reunieron los responsables de varios movimientos eclesiales.

Entre los argumentos centrales está el encuentro ya agendado de la Iglesia católica, para octubre próximo, en ocasión de la Asamblea general del Sínodo de Obispos sobre:  “La nueva evangelización en la transmisión de la fe cristiana” profundizado también a través del estudio de los Lineamenta, que es el documento de trabajo que introduce al Sínodo.

Revisando los puntos de los Lineamenta se vio la influencia de los Movimientos eclesiales, claramente  mencionados como promotores de la evangelización y así repropuestos en algunos pasajes: “…La primavera de los movimientos son el signo visible de un sentido religioso que no se ha apagado” (n. 8). “(….) Se reconoce como un don del Espíritu  la frescura y la energía que la presencia de grupos y movimientos eclesiales ha logrado infundir en esta tarea de  transmisión de la fe ” (n. 15)

En los Lineamentaes evidente, además, la función que tienen de ser un pueblo que anuncia el Evangelio: jóvenes y familias, el conjunto de los fieles, testimonios personales y globales, capaces de difundir un estilo comunitario que va más allá de los propios confines para abrirse al diálogo con todos los hombres: creyentes y no creyentes, llevando una vida embebida de Evangelio en los escenarios del mundo.

Guatemala, marzo 2012: Maria Voce encuentra a los responsables de los movimientos eclesiales

Estos  escenarios del mundo que no han podido pasar por alto el de la política y así se cerró  la primera jornada mirando a Europa, dirigidos al encuentro que  los Movimientos católicos y de varias Iglesias cristianas promueven: Juntos por Europa” . Por lo tanto, entre diapositivas y videos con Igino Giordani se realizó una reflexión sobre: “Igino Giordani – La política como profecía”, la visión de Europa en Giordani, el cual, aún viviendo en los años de post guerra en que Italia estaba toda por re construir, por lo tanto Italia aparecía como la prioridad, sin embargo él extendía su mirada más allá de los Alpes para mirar a la Europa en su unidad llegando a incluir, en tiempos políticamente difíciles,  también  a Rusia.

Otros temas que continuaron  la reflexión sobre los Movimientos eclesiales: “Palabras” que evangelizan con la presentación de  algunos  textos de Chiara Lubich, elegidos para ayudar a comprender que cada movimiento en la Iglesia es una palabra del Evangelio traducido en vida.

Resultó así una recomprensión de la belleza del “jardín” de la Iglesia: procurar que las múltiples  “Palabras”, los múltiples carismas, vivan en comunión entre ellos para luego volcarse positivamente en el plano civil, mostrando todo el atractivo del Evangelio que se hace vida.

Carismas: “Palabras” que evangelizan

Instituto Universitario Sophia: on line el nuevo portal

Cuatro años después de su nacimiento, el Instituto Universitario Sophia (Loppiano – Florencia) renueva la imagen gráfica y el contenido de su portal.

Con la reciente ampliación de la propuesta formativa y la introducción de nuevos itinerarios de especialización – son tres los nuevos cursos de especialización en Ciencias políticas, Economía y gerencia y Ontología trinitaria-, también el sitio refleja ahora más fielmente los objetivos: ofrecer a la mujer y al hombre de hoy instrumentos para comprender y contribuir a recomponer la complejidad de la época moderna.

“Hemos querido crear una plataforma que comunique en la forma más clara posible lo que es y lo que hace Sophia –explica José Luis Bomfim, brasileño, diseñador responsable del proyecto-. Las páginas resultan gráficamente más limpias y tratan de dar una información más accesible para permitirle al usuario mayor navegabilidad y riqueza de contenidos, dando ulteriores instrumentos para seguir los principales eventos promovidos por el Instituto. Además ha sido optimizada la integración con redes sociales como Facebook y Twitter”.

 Las novedades del portal. Entre las varias novedades está, una Galería Multimedia enriquecida con más videos e imágenes que describen mejor la vida del Instituto y la página de “Noticias y Eventos” que pronto ofrecerá la posibilidad de registrarse on line y recibir un correo que recuerde las citas del día siguiente. Además será posible descargar el calendario de los eventos a través del Google Calendar y recursos similares.

Amplio espacio ha sido dedicado a la oferta académica y a los testimonios de estudiantes y ex alumnos (enriquecidos por contenidos multimedia) en forma de favorecer una mayor comprensión de la peculiaridad de la propuesta de Sophia a nivel académico y vivencial.

Además hay una página dedicada a una renovada sinergia con la casa editorial Città Nuova: es posible ver la versión digital de la Revista Sophia además de la colección de libros publicados en colaboración con Cittá Nuova y adquirirlos en línea desde el sitio del editor.

Carismas: “Palabras” que evangelizan

María, experiencia de Paraíso

«La grandeza de María es el reflejo de la grandeza de Dios: imagen y semejanza, como era de esperarse de una criatura que quería ser sólo la voluntad de Dios en acto. Una grandeza que es simplicidad. No hay nada complicado en ella: todo es directo, límpido y llano. No se necesitan palabras rebuscadas ni gestos estudiados para acceder a ella. Basta expresar el pensamiento propio, que ella manifiesta lo que piensa, con toda verdad y totalidad.

Por eso es libre. Libre de las numerosas prevenciones y cuidados con los que el hombre se acerca a su semejante, llevando dentro una carga de temores y cálculos, de fantasmas y deseos. María ama: y es libre. Ama en Dios, por Dios: por lo tanto no tiene miedo. No le teme ni siquiera a Herodes, ni siquiera a la guardia del pretorio, ni siquiera a la masa desenfrenada: ella hace la voluntad del Padre, y el resto ¿qué cuenta? ¿Si Dios está con ella, quién puede estar en su contra?

Es una criatura, que ha entendido la vida y la ha vivido: no pasó años cultivando ilusiones o esperando ocasiones, ni llorando por desilusiones, o despertándose en la mañana con una angustia nueva para adormecerse en la noche con una derrota más. Ella tomó de la existencia lo más bello que la existencia puede dar: la fe en lo Eterno; la decisión de vivir minuto a minuto en unión con el Eterno; en esa unión, en esa convivencia, las personas y las cosas se presentan bajo una luz límpida, y al ser amadas pierden el espectro de la complicación.

En su modo de ser no se advierte ningún indicio de autocomplacencia, de amor propio, de orgullo o de aburrimiento: recibía de Dios y de Jesús en la tierra y de José el más grande amor y lo redistribuía a su alrededor. Para definir su conducta, bastaría decir que amaba a todos, amaba a cada uno, amaba siempre: sierva de Dios en la persona de los hijos de Dios.

Fuera de Nazaret muy pocos la conocían; y en Nazaret muy pocos hablaban de ella. Su jornada estaba envuelta en el silencio. Pero, normalmente, de quien vive en el trabajo, en la castidad, en el cumplimiento normal de su deber, no se habla: los periódicos sólo reportan crónicas de ladrones y asesinos, de gente que viola las leyes del pudor, del orden, de la libertad. En la crónica hay mucho más lugar para las divas y demagogos, para los anormales y criminales, -son dos o trescientos los nombres más repetidos- que para millones de madres y de trabajadores, de religiosas y de misioneros, la masa humilde de la que vive la sociedad.

Y María es el prototipo de esta vida plena, real: si por la pasión de Jesús sufrió las penas más atroces, por la misión de Jesús, a la que había unido su propia existencia en la tierra, gozó de las alegrías más excelsas. Su amor por Dios y por los hombres la nutrió de éxtasis: y fue para cuantos se le acercaron en la tierra, como para cuantos después la buscaron en el cielo, una dispensadora de júbilo: causa de nuestra alegría. La alegría era Dios en ella: Dios que daba sentido y valor a lo que sucedía en ella: incluso en el sufrimiento.

Es esto lo bello: que en María y con María, que pone en circulación a Jesús y por lo tanto al Dios Omnipotente, la existencia se puede convertir así en una anticipación del Paraíso: una experiencia de beatitud divina, vale la pena, o mejor la alegría, de vivir».

de: Maria modello perfetto, Città Nuova, 20017, pp.214-219.

Mayo 2012

«He venido a traer fuego sobre la Tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido!».

Jesús nos da el Espíritu. Pero, ¿en qué modo actúa el Espíritu Santo?

Lo hace difundiendo el amor en nosotros. Ese amor que nosotros, como es su deseo, debemos mantener encendido en nuestros corazones.

Y ¿cómo es este amor?

No es terrenal, limitado; es amor evangélico. Es universal, como el del Padre celestial que manda la lluvia y el sol sobre todos, sobre los buenos y sobre los malos, incluso, los enemigos.

Es un amor que no se espera nada de los demás, sino que siempre toma la iniciativa, es el primero en amar.

Es un amor que se hace uno con cada persona: sufre con ella, goza con ella, se preocupa con ella, espera con ella. Y lo hace, si es necesario, concretamente, con obras. Un amor, por lo tanto, no sencillamente sentimental, no sólo de palabras.

Un amor por el cual se ama a Cristo en el hermano y en la hermana, recordando sus palabras: “Conmigo lo hicieron”[3].

Es un amor, todavía, que tiende e la reciprocidad, a realizar, con los otros, el amor recíproco.

Es este amor que, siendo expresión visible, concreta, de nuestra vida evangélica, subraya y da valor a la palabra que después podremos y deberemos ofrecer para evangelizar.

«He venido a traer fuego sobre la Tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido!».

El amor es como un fuego, lo importante es que permanezca encendido. Y, para que sea así, hace falta siempre quemar algo. Ante todo, quemar nuestro yo egoísta, y esto se hace porque, amando, estamos proyectados en el otro: o en Dios, cumpliendo su voluntad, o en el prójimo, ayudándolo.

Un fuego encendido, aunque sea pequeño, si es alimentado, puede llegar a ser un gran incendio. Ese incendio de amor, de paz, de fraternidad universal que Jesús trajo a la Tierra.

                                                                                              Chiara Lubich


[1]     Lc 3,16.

[2]     Cf Hch 2,3.

[3]     Mt 25,40.