31 Dic 2011 | Palabra de vida, Sin categorizar
“Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo, donde él está sentado a la derecha de Dios” Se comprende, entonces, la exhortación del apóstol: “busquen los bienes del cielo”. Es decir, traten de salir espiritualmente de este mundo, abandonen las reglas y las pasiones del mundo para dejarse guiar por los pensamientos y los sentimientos de Jesús. En efecto, “las cosas del cielo” significa la ley del Reino que Jesús trajo a la tierra y quiere ver realizada por nosotros desde ahora. ¿Cómo llevar a la práctica esta Palabra? En primer lugar, nos anima a no contentarnos con una vida mediocre, de medias tintas y componendas, y nos impulsa a encaminarla en la ley de Cristo. Nos invita a vivir y a asumir el compromiso de dar testimonio de los valores que Jesús nos trajo. En algunos casos se tratará del espíritu de concordia y de paz, en otros de servicio a los hermanos, de comprensión y de perdón, de honestidad y justicia, de corrección en el trabajo, de fidelidad, pureza y respeto por la vida. Como se advierte, la propuesta es tan amplia como la vida, pero para no quedarnos en vaguedades tratemos de poner en práctica la ley que, de alguna manera, sintetiza a todas: reconocer en cada hermano a Cristo y ponernos a su servicio. Por otra parte, ¿no es acaso lo que se nos pedirá al final de nuestra existencia? Chiara Lubich Publicación mensual del Movimiento de los Focolares Este texto fue publicado en abril de 1988
24 Dic 2011 | Sin categorizar
«Si hoy tuviese que dejar esta tierra y se me pidiese una palabra como la última que dice nuestro Ideal, diría – segura de ser entendida en el sentido más exacto – «Sed una familia”. ¿Hay entre ustedes quienes sufren por pruebas espirituales o morales? Compréndanlos como y más que una madre. Ilumínenlos con la palabra o con el ejemplo. No dejen que les falte el calor de la familia, es más, hagan que crezca cada vez más en torno a ellos. ¿Hay entre ustedes quienes sufren físicamente? Que sean los hermanos predilectos. Sufran con ellos. Traten de comprender hasta el fondo sus dolores. Háganles participar de los frutos de la vida apostólica a fin de que sepan que ellos, más que otros, han contribuido a ella. ¿Hay entre ustedes moribundos? Imagínense ustedes en su lugar y hagan cuanto desearían que les hicieran a ustedes, hasta el último instante. ¿Hay alguien que goza por cualquier motivo? Gocen con él, para que su consuelo no se apague y su ánimo no se cierre, sino que la alegría sea de todos.

Mira el video en el idioma original (italiano)
¿Hay alguien que parte? No lo dejen ir sin antes haberle llenado el corazón de una sola herencia: el sentido de familia para que lo lleve adonde vaya. No antepongan nunca ninguna actividad, de ningún tipo, ni espiritual ni apostólica, al espíritu de familia con los hermanos con los que se vive. Y donde vayan para llevar el ideal de Cristo, para extender la inmensa familia de la Obra de María, no harán nada mejor que tratar de crear con discreción, con prudencia, pero con decisión, el espíritu de familia, que es un espíritu humilde, que quiere el bien de los demás, no se jacta… es, en definitiva, la caridad verdadera, completa. En síntesis, si yo tuviera que dejar esta tierra, dejaría que Jesús les repitiera: “Ámense recíprocamente… para que todos sean uno”». Chiara Lubich («Gen’s», 30 [2000], 2, p. 42)
23 Dic 2011 | Sin categorizar
«¡Felicidades a todos los que viven para que la humanidad sea una verdadera familia! La Palabra hecha vida sea la estrella cometa que anuncia e invita al encuentro con Jesús entre nosotros, en una perenne Navidad».
Maria Voce (Emmaus)
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11 Dic 2011 | Sin categorizar
Todo comienza después de la Navidad de 1980, cuando Chiara Lubich visitando el centro de una importante ciudad, queda desconcertada por los llamativos escaparates, “llenos de gnomos, papás Noel y pequeñas hadas”. Pero, ¿dónde ha quedado Jesús? El verdadero homenajeado está totalmente ausente, sustituido en los escaparates por miles de luces de colores, trineos y costosos regalos. Chiara escribe: “Han desalojado a Jesús”: “Pero en mi corazón brota la incredulidad y, después, casi la rebelión. ¡Este mundo rico se ha adueñado de la Navidad y de todo su entorno, y ha desalojado a Jesús!”.
Las y los Gen 4 – los niños del Movimiento de los focolares – responden a la invitación de Chiara. Cada año, centenares de Gen4 en ciudades de todo el mundo, juntos a sus amigos, preparan unas estatuitas de yeso del Niño Jesús, que luego ofrecen por doquier. En las plazas, en las escuelas, en los mercados, para encontrarles una casa y calentar el corazón de muchos, en el día en el cual Él viene en medio nuestro.
Muchas las experiencias…
En Córdoba, en Argentina, el papà de una Gen 4, que pertenece a la Renovación del Espíritu, quedó impactado por el texto de Chiara Lubich sobre “Han desalojado a Jesús”, afirmando: “Esta mujer tuvo una gran inspiración y nosotros no debemos dejar escapar la oportunidad de dar a Jesús, de esto necesita hoy la sociedad”. Enseguida comenzó a trabajar en su Parroquia, para involucrar en la acción “Navidad Solidaria” a más personas. Así, distintos grupos de la Renovación del Espíritu prepararon 150 Niño Jesús, el grupo de los Scouts 300 más, la Escuela Católica otros 300 y las y los gen4, ayudados por muchas otras personas, prepararon unos 450. En total se ofrecieron 1200 Niño Jesús.
En Scafati, cerca de Nápoles, las Gen4 escribieron una carta al Alcalde pidiendo permiso para poder entregar las estatuitas frente al Municipio. El Alcalde las recibió y se involucró en la iniciativa concediendo el permiso y comprando él mismo el primer Niño Jesús.
Muchas personas quedan impactadas por el amor de los niños. Los Gen 4 de un pueblo de Toscana, van recorriendo calle por calle, puerta tras puerta, para ofrecer al Niño Jesús a las familias. Un señor, bastante serio, recibe a los niños que le cuentan que son los gen4 y que desean ofrecerle un Niño Jesús. El hombre les responde seco: “¡No me interesa, yo soy ateo!”. “¿Qué quiere decir ateo?”, pregunta Lorenzo, y el señor le contesta: “¿Y qué quiere decir Gen 4?”. “Los Gen 4 son aquellos que hacen los actos de amor”, explica serio Lorenzo. Y el señor, conmovido: “No creo en las mismas cosa en las que crees tú, pero, ¡yo también quiero hacer un acto de amor!” y en seguida le acepta un Niño Jesús.
Como todos los años, muchas personas que reciben al Niño donan espontáneamente una ofrenda, para sostener las iniciativas de los Gen 4. Este año lo que se recaudará será enviado a África. Como dicen los Gen 4 en su pancarta: “Nosotros Gen 4 queremos llevar la felicidad al mundo” y, más adelante: “Jesús que estás en nuestros pobres, no tendrás más que sufrir porque estamos nosotros”.
Con este video, los Gen4 les deseamos una Feliz Navidad!
8 Dic 2011 | Sin categorizar
“La noticia me da alegría y me honra por la confianza demostrada por el Papa y por el Pontificio Consejo. Este nombramiento me compromete a hacer que mi vida y la de todos aquellos que están vinculados a mí en el Movimiento de los Focolares sea evangelizada y por esto evangelizadora. Estoy consciente de que muchos no tendrán nunca la oportunidad de leer el Evangelio si no es a través de nuestra vida”. Estas son las palabras de Maria Voce luego del anuncio de su nombramiento, llegado justamente el 7 de diciembre, aniversario de la fecha que históricamente marca el nacimiento del Movimiento de los Focolares en 1943. Son 15 los nuevos consultores del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización, dicasterio pontificio de recién institución. El pasado octubre fue promotor del primer encuentro internacional “Nuevos evangelizadores para la nueva evangelización”. La tarea del consejo es “promover una renovada evangelización en los países donde ya resonó el primer anuncio de la fe y están presentes Iglesias de antigua fundación, pero que están viviendo una progresiva secularización de la sociedad y una especie de «eclipse del sentido de Dios», que constituyen un desafío a encontrar medios adecuados para volver a proponer la perenne verdad del Evangelio de Cristo”.
5 Dic 2011 | Sin categorizar
«Provengo de un pequeño pueblo del campo y desde hace poco me trasladé a Roma. La llegada a una ciudad tan grande me ha hecho encontrar realidades muy distintas a las que no estaba acostumbrado.
Fue muy difícil para mí ver a un joven pidiendo limosna o personas que buscaban en la basura algo para comer. No son novedades. Son escenas vistas muchas veces en las calles, por la televisión. Pero cuando uno se encuentra cara a cara con estas situaciones, algo cambia, se tiene la posibilidad de encontrar la propia medida según el Evangelio. Regresando a casa una noche de éstas, me quedé conversando con un muchacho. Tenía 23 años, más o menos mi edad. Me contó de sus niños, uno de los cuales tenía que ser operado y que sus ahorros no eran suficientes. Me contó que tenía que pagar un alquiler de 150 euros por mes, para no tener que dormir, con su esposa, en la parte trasera de un carro. Y todavía de su dificultad de encontrar trabajo. Quizás era la historia de siempre, quizás las excusas de siempre para recoger algún dinero, pensé. Pero había algo que me empujaba a seguir. Entonces le dije que lo iba a ayudar a conseguir un trabajo y que las siguientes noches lo podía invitar a cenar y que los podía alojar en mi casa si el propietario los desalojaba. No sabía bien lo que decía, pero las palabras salían de mi corazón. Me preguntaba: ¿qué puedo hacer yo tan pequeño, recién llegado a la realidad romana? Regresando a casa, recé pidiéndole ayuda al Padre. Dos días después me llegó un correo que hablaba de un encuentro para jóvenes extranjeros en busca de trabajo. ¡Era la respuesta, una clara señal! Enseguida le mandé un mensaje al muchacho, con quien habíamos intercambiado el número de teléfono, para contarle la noticia. Varis veces me sucedió que regresé a casa tarde por hechos similares, y tuve que escuchar de mis vecinos frases como: ‘¿para qué te quedas a hablar con esas personas? Qué te importa, en tanto no sirve de nada…’. Quizás a ellos les di una respuesta superficial, pero lo que comprendí es una auténtica revolución. Cambié mi forma de actuar porque ‘cada cosa es por Jesús’. Si nos dejamos trabajar por Jesús, y Lo elegimos como fundamento de nuestra vida, sobre todo ese Jesús que en la cruz sufrió por todos nosotros, entonces Él mismo te hace ser otro Él en los rincones oscuros y en los dolores de la sociedad». (E.P. – Italia)