30 Nov 2011 | Sin categorizar

María Voce saluda al Santo Padre. Foto: Servicio Fotográfico Vaticano
“La cuestión de Dios hoy”. Es este el título de la Asamblea plenaria del Consejo Pontificio para los Laicos en el que participó también la presidente del Movimiento de los Focolares. “Una buena dosis de optimismo porque nos damos cuenta de que Dios está trabajando en la Iglesia”. Ésta es la consideración de primera mano que hizo la presidente de los Focolares, María Voce, al final de la Asamblea Anual del Consejo Pontificio para los Laicos en donde participó. El dicasterio vaticano, que sostiene la actividad de los fieles laicos y de las asociaciones y movimientos en las distintas realidades del mundo, quiso dedicar este año al tema de “La cuestión de Dios”. Del 24 al 26 de noviembre, fueron tres días intensos de encuentros y debates con testimonios concretos y personales –un hecho inédito- de algunos laicos acerca de cómo ha cambiado su vida por el encuentro con Dios. “Me parecía –comentó a propósito María Voce- como que hubiese entrado en la Iglesia un nuevo tipo de comunión que favorece el contar experiencias de vida vivida”. De las intervenciones en el aula emergía la fuerte urgencia que existe hoy de hablar de Dios. “No hacerlo –observaba María Voce- significaría renunciar a la búsqueda de la verdad; esa que se manifiesta en la desesperada sed de felicidad y angustia ante la perspectiva de la muerte. Pero para hacerlo hace falta ´dar un paso más´que es el de la relación profunda con el otro, una relación auténtica, donde cada uno deve morir a sí mismo para acoger al otro completamente. Una muerte por amor, que es don”.
Las Asambleas anuales del Consejo Pontificio para los Laicos son también oportunidades para encontrar a los miembros de los otros Movimientos y Asociaciones. “En estas ocasiones –cuenta la presidente- se percibe la relación que hay entre los Movimientos. Se siente esta relación que se ha ido construyendo en varias partes del mundo”. África, Europa, América, Asia, Medio Oriente. María Voce recuerda: “Está surgiendo una nueva presencia del martirio, y allí los Movimientos están muy comprometidos en ese testimonio: en dar testimonio de Dios también en estas condiciones, viviendo plenamente la fe. Y mientras en algunas partes hay martirio de sangre, en Europa en cambio está el problema del secularismo y también aquí los cristianos dan un fuerte testimonio que tiene el emblema del martirio”. En la Asamblea se habló también de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid. “Una extraordinaria cascada de luz, de alegría, de esperanza iluminó Madrid, –dijo el Papa Benedicto XVI encontrando a los participantes- pero también a la vieja Europa y al mundo entero, al volver a proponer en forma clara la actualidad de la búsqueda de Dios. Nadie pudo quedarse indiferente, ninguno podía pensar que la cuestión de Dios es irrelevante para el hombre de hoy”. También la presidente del Movimiento de los Focolares saludó personalmente al Papa Benedicto XVI, quien dijo: “Los focolarinos no pueden faltar”. “Santo Padre –le respondió ella- todo el Movimiento este año se ha comprometido a vivir la Palabra de Dios, así nos preparamos también para el Sínodo” Y el Santo Padre dijo: “Gracias”.
27 Nov 2011 | Sin categorizar
Tal vez nada explique mejor los inicios de los Focolares que las palabras de los discípulos de Jesús a los discípulos de Emaús: “¿No nos ardía el corazón cuando nos hablaba por el camino?” (Lc 24, 32).
Esta experiencia es esencial para quienes se refieren a la espiritualidad de la unidad. Porque nada tiene valor en el movimiento si no se busca y se obtiene la presencia prometida por Jesús entre los suyos – «Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18, 20) – una presencia que vivífica, que amplía los horizontes, que consuela y que estimula a la caridad y la verdad y que hace decir con infinita nostalgia, cuando se ha experimentado: «Quédate con nosotros, Señor, porque se hace tarde» (Lc 27,29). Escribía Chiara Lubich: “Habiendo puesto en práctica el amor recíproco, sentimos en nuestra vida una nueva seguridad, una voluntad más decidida, una plenitud de vida. ¿Cómo era posible? Pronto resultó evidente: por este amor se realizaban entre nosotras las palabras de Jesús: “Donde están dos o tres reunidos en mi nombre [o sea, en mi amor], allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18, 20). “Jesús, silenciosamente, se había introducido como hermano invisible en nuestro grupo. Y ahora la fuente del amor y de la luz estaba allí presente en medio de nosotras. Ya no quisimos perderlo. Y comprendíamos mejor lo que podía ser su presencia cuando, por una falta nuestra, la perdíamos”. “Más bien, igual que un náufrago se aferra a cualquier cosa para poder salvarse, también nosotras buscábamos cualquier método sugerido por el Evangelio para poder recomponer la unidad rota. Y así como dos troncos cruzados alimentan un fuego consumiéndose a sí mismos, de igual modo, si queríamos vivir con Jesús constantemente presente en medio de nosotras, era necesario vivir en cada momento todas las virtudes (paciencia, prudencia, mansedumbre, pobreza, pureza…) que se nos piden para que la unidad sobrenatural con los hermanos no decaiga. Comprendíamos que Jesús en medio de nosotras no era un estado adquirido de una vez para siempre, porque Jesús es vida, es dinamismo (…). ” “Donde dos o más: estas palabras divinas y misteriosas, muy a menudo, al ponerlas en práctica, nos parecieron maravillosas. Donde dos o más… y Jesús no especifica quién. Deja el anonimato. Donde dos o más… sean quienes sean: dos o más pecadores arrepentidos que se unen en su nombre; dos o más chicas, como éramos nosotras; dos de los cuales uno es mayor y el otro pequeño… Donde dos o más… Y al vivirlas, hemos visto caer barreras en todos los frentes. Donde dos o más… de patrias distintas: y caían los nacionalismos. Donde dos o más… incluso entre personas que de por sí se han considerado siempre opuestas por cultura, clase, edad… Todos podían, o mejor, debían unirse en el nombre de Cristo (…).” “Jesús en medio de nosotros: fue una experiencia formidable. Su presencia premiaba sobreabundantemente cualquier sacrificio que hiciésemos, justificaba todos nuestros pasos por este camino, hacia él y por él, daba un sentido justo a las cosas y a las circunstancias, aliviaba los dolores, tem-plaba la demasiada alegría. Y todo aquel de entre nosotros que, sin sutilezas ni razonamientos, creía en sus palabras con el encanto de un niño y las ponía en práctica, gozaba de este paraíso anticipado que es el reino de Dios en medio de los hombres unidos en su nombre.”
26 Nov 2011 | Sin categorizar
“Este simposio nos ha hecho ver que es posible encontrarnos y compartir nuestras experiencias de fe. Es un puente histórico. Nos hace recordar que la ciudad de Katowice es multicultural desde su origen. Hoy, el hecho de que los representantes de tres grandes religiones hayan hablado sobre los valores universales, como la verdad, la paz, la justicia, nos ha enriquecido recíprocamente”. Así se expresó el obispo de la Iglesia Evangélica-Luterana, Taddeusz Szurman, durante la conclusión del Simposio interreligioso, desarrollado durante la vigilia del de Asís, en la Facultad Teológica de la Universidad de Katowice (Polonia) con el título “Peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz”. Promovido por la Arquidiócesis, junto a las autoridades civiles y la Universidad de Katowice, el simposio contó con la participación de 230 personas. Fue significativa la presencia de los hebreos, junto con Michael Schudrich, Rabino principal de Polonia; de los musulmanes, con el Imán Nedal Abu Tabaq, Mufti de la Liga Musulmana en Polonia; de los cristianos, representados por el Arzobispo católico de Katowice Damián Zimon, el Obispo de la Iglesia Evangélica-Luterana Taddeusz Szurman y el responsable de la Iglesia Ortodoxa en Slesia Sergiusz Dziewiatowski; y de personas de convicciones no religiosas. Había también algunas autoridades civiles, empezando por el Presidente de Katowice Piotr Uszok y rectores de varias universidades, además de representantes de algunos movimientos y comunidades eclesiales.
Para el Movimiento de los Focolares, en Katowice, que participó en la preparación, no es nuevo del diálogo interreligioso. De hecho, mantiene relaciones con grupos de musulmanes con quienes, junto a la Arquidiócesis y el Centro de los Musulmanes, organiza la “Jornada del Islam en la Iglesia católica polaca” (promovida por la Conferencia Episcopal Polaca desde hace más de 10 años). Además, se realizan encuentros con grupos de hebreos y, casi todos los meses, con musulmanes en la sede del Movimiento. Antes del Simposio, en el focolar, los responsables de las tres religiones monoteístas, estrecharon entre ellos un pacto de unidad. Esta atmósfera de fraternidad basada en relaciones profundas y de estima recíproca fue, después, subrayada por muchos de los participantes. Las intervenciones profundizaron los conceptos de la paz y la verdad – en las tradiciones cristiana, hebrea y musulmana. El Mufti de la Liga Musulmana subrayó la importancia de no tener miedo los unos de los otros, de descubrir las diferencias como dones que enriquecen. El Rabino recordó con afecto la figura de Juan Pablo II, quien le mostró la belleza de estar abiertos a los demás. Cada uno expresó el deseo de buscar lo que nos une y de cooperar para el bien de Katowice y del mundo.
“Estoy muy agradecido con todos los organizadores por haber hecho este simposio tan fraterno- dijo el Arzobispo de Katowice-. He visto una notable presencia de los miembros del Movimiento de los Focolares, y esto ha sido muy importante, fundamental para crear esta atmósfera de fraternidad”. Como signo visible se plantó un árbol en la plaza que está delante de la Catedral de Katowice. “Hay muchos árboles en Katowice –dijo el Rabino de Alta Slesia-. Pero éste tiene un significado especial: simboliza la fraternidad vivida por nosotros hebreos, cristianos y musulmanes”. El simposio se concluyó con la proclamación de un Llamado a la Paz –leído en tres idiomas: polaco, hebreo y árabe. Estaba escrito, entre otras cosas: “Todos quieren contribuir para que la humanidad llegue a ser una única familia”.
23 Nov 2011 | Sin categorizar
«Queridísimos, El 1986-’87 es un año importante para el mundo católico, ya que nos estamos preparando para la celebración del próximo Sínodo de los Obispos sobre “Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo, a los veinte años Concilio Vaticano II”. Año importante para los laicos católicos, pero también para los demás cristianos, en cuyas Iglesias a menudo se dio mucha importancia a los laicos. También nosotros que queremos ser católicos comprometidos, nos estamos preparando a este Sínodo con la oración, que no tiene que faltar nunca, y con el trabajo que se nos ha pedido. Pero, ¿“quién es el laico”? Esta es la pregunta que hoy todos se formulan en la Iglesia. ¿Cuál es el modo de identificarlo, de definirlo? Muchos se esfuerzan por dar una respuesta. No se quisiera, de hecho, definir al laico solamente por aquello que no es: el que no es sacerdote, ni religioso. Se quisiera, en cambio, definir quien es. Es por ello que nosotros queremos dar también una contribución al estudio de este tema, afirmando algo que puede parecer obvio: el laico es el cristiano. Como tal, es seguidor de Cristo y de su Evangelio. Por esto tiene que vivir plenamente cuanto Jesús quiere de él, y trabajar antes que nada para extender el Reino de Dios, para construir la Iglesia. Después dado que tiene la posibilidad de encontrarse en medio del mundo, llevará allí la luz del Evangelio, iluminando cada cosa. Eso es el laico para nosotros. Un seguidor de Cristo bien definido, que tiene la doble tarea de construir la Iglesia y de cristianizar el mundo. Y es precisamente esta figura de laico donde todos nosotros, laicos del Movimiento de los Focolares, nos sentimos tan bien reflejados. De hecho, nuestro Movimiento tiene un aspecto más espiritual –si se puede decir así- en donde se trabaja para que crezca Cristo en nosotros, entre nosotros, y esto significa edificar la Iglesia. Y un aspecto más humano, más concreto, donde se trabaja para llevar el espíritu de Cristo a las diferentes expresiones de mundo. Nos encontramos cómodos con esta figura de laico, y nos sentimos en sintonía con lo que ha definido al respecto el Concilio Vaticano II Este año queremos vivir cada vez mejor nuestra específica vocación de laicos, para dar, también así, nuestra contribución al Sínodo. Tratemos de ser verdaderos laicos de la Iglesia, es decir auténticos seguidores de Cristo. Vivir sus Palabras y todo lo que nos proponen las Escrituras. La Palabra de vida de este mes es espléndida; subraya los que se ha vivido el mes pasado sobre el amor recíproco. Dice: “Sean mutuamente acogedores, como Cristo los acogió a ustedes para la gloria de Dios” (Rm. 15, 7). Viviendo esta Palabra entre nosotros mantendremos sólido el fundamento sobre el cual se edificó nuestra Obra, que es Iglesia. Llevando a la práctica esta Palabra con otros cristianos, donde nos encontremos trabajando, en las estructuras eclesiales, daremos también así nuestra contribución específica al desarrollo de la Iglesia. Por otra parte, encarnando estas palabras en el mundo de la familia y en los distintos ámbitos de la sociedad, pondremos la base más importante para poder conseguir la renovación cristiana de leyes y estructuras. La Palabra de Vida es para todos: laicos, sacerdotes y religiosos. Vivámosla, cada uno en sus respectivos campos de acción. Acojamos a cada hermano como Cristo nos ha acogido. El nos ha acogido y nos acoge todos los días y a cada hora, cuando recurrimos a él. Quienquiera que nosotros seamos, pecadores o santos, jóvenes o ancianos, lindos o feos, sanos o enfermos. El siempre nos acoge a todos, Y estamos tan seguros de que nos escucha, de su perdón y de su acogida, que ni siquiera por un momento se nos pasa por la mente una duda. También nosotros vivamos así con nuestros hermanos. Que ellos encuentren en nosotros el corazón siempre abierto, siempre dispuesto, siempre acogedor. Vivamos así. Y que sea para la gloria de Dios». Rocca di Papa, 11.12.1986 Juntos en camino Ciudad Nueva editorial, Buenos Aires 1988 pp. 194-196
20 Nov 2011 | Sin categorizar

Ave Cerquetti, 'Mater Christi' - Roma, 1971
María, la Madre de Dios, estuvo presente en la vida del movimiento desde el inicio. Chiara Lubich recordó innumerables veces un episodio que vivió bajo un terrible bombardeo, que podía ser fatal para ella y sus primeras compañeras, cuando percibió personalmente algo referente a María Santísima: “Llena de polvo, que invadía todo el refugio – recordaba – levantándome del suelo casi de milagro, en medio de los gritos de los presentes, dije a mis compañeras: ‘He sentido un dolor agudo en el alma, ahora, mientras estábamos en peligro: el dolor de no poder volver a recitar aquí en la tierra el Ave María’. Entonces no podía captar el sentido de esas palabras y de ese sufrimiento. Quizás expresaba inconscientemente la idea de que, si salvábamos la vida, con la gracia de Dios, podríamos dar gloria a María con la obra que estaba punto de nacer”. De consecuencia, que el Movimiento de los Focolares tenga como nombre oficial “Obra de María”, no sorprende. Ni que haya llamado ‘Mariápolis’ a sus principales encuentros y a las ciudadelas permanentes. Y que cada centro de congresos sea llamado un ‘Centro Mariápolis’. Chiara escribirá en el 2000: ”María había utilizado para nuestro Movimiento el mismo método que con la Iglesia: mantenerse en la sombra para dejarle todo el protagonismo a quien lo debía tener: a su hijo, que es Dios. Pero cuando llegó el momento de su entrada «oficial» –por así decir– en nuestro Movimiento, ella se mostró –o mejor, Dios nos la reveló– grande en la misma medida en que había sabido desaparecer. Fue en 1949 cuando María le dijo verdaderamente a nuestro corazón algo de sí misma. Aquel fue un año de gracias especiales, quizá un «período iluminativo» de nuestra historia. Comprendimos que María, engastada cual criatura única y singular en la Santísima Trinidad, era toda Palabra de Dios, estaba toda revestida de ella. Y si el Verbo, la Palabra, es la belleza del Padre, María, Palabra de Dios materializada, tenía una belleza incomparable. “Tuvimos una impresión tan fuerte ante esta comprensión, que hasta ahora no la hemos podido olvidar; es más, comprendemos por qué entonces nos parecía que sólo los ángeles podían balbucear algo de ella. El verla así nos atrajo a ella, y nació un amor nuevo por ella. Amor al cual ella res-pondió evangélicamente, manifestándose a nuestra alma más claramente como lo que era: Madre de Dios, Theotókos. Es decir, no sólo como la jovencita de Nazaret, la criatura más bella del mundo, el corazón que contiene y supera todos los amores de las madres del mundo, sino como Madre de Dios. “Y en ese momento, no sin una gracia de Dios, María nos reveló una nueva dimensión suya que hasta entonces nos había sido completamente desconocida. Sí, porque antes, por poner una compa-ración, veíamos a María ante Cristo y los santos como se ve la luna (María) en el cielo frente al sol (Cristo) y a las estrellas (los santos). Ahora no: la Madre de Dios envolvía, como un enorme cielo azul, al mismo sol (…) “Pero esta comprensión nueva y luminosa de María no se quedaba en pura contemplación (…). Nos resultó claro que María representaba para nosotros el modelo, nuestro “deber ser” y cada uno de nosotros por nuestra parte nos veíamos como un “poder ser” María”.
16 Nov 2011 | Sin categorizar
29 de octubre de 2011. Fiesta de la Beata Chiara Luce Badano, un testimonio fuerte para los jóvenes de hoy: una chica como todos, que sin dejar de vivir plenamente su adolescencia y juventud decidió dar su sí a Jesús, especialmente en los momentos más dolorosos de la vida. Paraná es la capital de la Provincia de Entre Ríos. Fue uno de las primeras comunidades en recibir un focolar, allá por los años ’60, cuando todavía no existían todas las vías de comunicación que hoy están disponibles: puentes y un túnel subfluvial. Pocos días antes se había presentado el libro: “Entre Cielo y Tierra”, en el que Franz Coriasco, cuenta la historia de Chiara Luce desde la cercanía de quien vivió la cotidianeidad con ella. En esa oportunidad, en el sugestivo marco del Museo histórico Martiniano Leguizamón, se generó un diálogo vivaz con el autor. Ahora, bajo un cielo límpido en el atardecer de este sábado, casi un centenar de jóvenes caminan juntos desde los límites de la ciudad hasta el Centro Mariápolis “El Salvador”, ubicado en en medio de sembradíos de granos y grandes huertas. El crepúsculo forma un juego de colores espectaculares. Con ellos está también el Cardenal Estanislao Karlic, arzobispo emérito. Se canta, se escuchan relatos, fragmentos de sus escritos. Ya en destino, el Cardenal celebra la misa en la Capilla del Centro y al entronizar la imagen de Chiara Luce que quedará expuesta, expresa: “pidamos, por intercesión de Chiara Luce, que este sea su Santuario, un santuario de los jóvenes, donde puedan encontrar siempre acogida.” Un desafío y un programa, que trasciende la simple veneración, sino que invita a cada uno a seguir el testimonio de Chiara Luce allí donde vive y actúa. Ya cayó el sol y con antorchas se trasladan al salón del Centro donde ven un video que cuenta la historia de Chiara Luce. El Canal 11, el canal local, siguió todo el desarrollo del evento. Más tarde transmitió una entrevista con el padre José Carlos Badano, sacerdote de la Arquidiócesis de Paraná y pariente de Chiara Luce. http://www.elonce.com/videos/video.php?id=151714