23 Dic 2011 | Sin categorizar
«¡Felicidades a todos los que viven para que la humanidad sea una verdadera familia! La Palabra hecha vida sea la estrella cometa que anuncia e invita al encuentro con Jesús entre nosotros, en una perenne Navidad».
Maria Voce (Emmaus)
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11 Dic 2011 | Sin categorizar
Todo comienza después de la Navidad de 1980, cuando Chiara Lubich visitando el centro de una importante ciudad, queda desconcertada por los llamativos escaparates, “llenos de gnomos, papás Noel y pequeñas hadas”. Pero, ¿dónde ha quedado Jesús? El verdadero homenajeado está totalmente ausente, sustituido en los escaparates por miles de luces de colores, trineos y costosos regalos. Chiara escribe: “Han desalojado a Jesús”: “Pero en mi corazón brota la incredulidad y, después, casi la rebelión. ¡Este mundo rico se ha adueñado de la Navidad y de todo su entorno, y ha desalojado a Jesús!”.
Las y los Gen 4 – los niños del Movimiento de los focolares – responden a la invitación de Chiara. Cada año, centenares de Gen4 en ciudades de todo el mundo, juntos a sus amigos, preparan unas estatuitas de yeso del Niño Jesús, que luego ofrecen por doquier. En las plazas, en las escuelas, en los mercados, para encontrarles una casa y calentar el corazón de muchos, en el día en el cual Él viene en medio nuestro.
Muchas las experiencias…
En Córdoba, en Argentina, el papà de una Gen 4, que pertenece a la Renovación del Espíritu, quedó impactado por el texto de Chiara Lubich sobre “Han desalojado a Jesús”, afirmando: “Esta mujer tuvo una gran inspiración y nosotros no debemos dejar escapar la oportunidad de dar a Jesús, de esto necesita hoy la sociedad”. Enseguida comenzó a trabajar en su Parroquia, para involucrar en la acción “Navidad Solidaria” a más personas. Así, distintos grupos de la Renovación del Espíritu prepararon 150 Niño Jesús, el grupo de los Scouts 300 más, la Escuela Católica otros 300 y las y los gen4, ayudados por muchas otras personas, prepararon unos 450. En total se ofrecieron 1200 Niño Jesús.
En Scafati, cerca de Nápoles, las Gen4 escribieron una carta al Alcalde pidiendo permiso para poder entregar las estatuitas frente al Municipio. El Alcalde las recibió y se involucró en la iniciativa concediendo el permiso y comprando él mismo el primer Niño Jesús.
Muchas personas quedan impactadas por el amor de los niños. Los Gen 4 de un pueblo de Toscana, van recorriendo calle por calle, puerta tras puerta, para ofrecer al Niño Jesús a las familias. Un señor, bastante serio, recibe a los niños que le cuentan que son los gen4 y que desean ofrecerle un Niño Jesús. El hombre les responde seco: “¡No me interesa, yo soy ateo!”. “¿Qué quiere decir ateo?”, pregunta Lorenzo, y el señor le contesta: “¿Y qué quiere decir Gen 4?”. “Los Gen 4 son aquellos que hacen los actos de amor”, explica serio Lorenzo. Y el señor, conmovido: “No creo en las mismas cosa en las que crees tú, pero, ¡yo también quiero hacer un acto de amor!” y en seguida le acepta un Niño Jesús.
Como todos los años, muchas personas que reciben al Niño donan espontáneamente una ofrenda, para sostener las iniciativas de los Gen 4. Este año lo que se recaudará será enviado a África. Como dicen los Gen 4 en su pancarta: “Nosotros Gen 4 queremos llevar la felicidad al mundo” y, más adelante: “Jesús que estás en nuestros pobres, no tendrás más que sufrir porque estamos nosotros”.
Con este video, los Gen4 les deseamos una Feliz Navidad!
8 Dic 2011 | Sin categorizar
“La noticia me da alegría y me honra por la confianza demostrada por el Papa y por el Pontificio Consejo. Este nombramiento me compromete a hacer que mi vida y la de todos aquellos que están vinculados a mí en el Movimiento de los Focolares sea evangelizada y por esto evangelizadora. Estoy consciente de que muchos no tendrán nunca la oportunidad de leer el Evangelio si no es a través de nuestra vida”. Estas son las palabras de Maria Voce luego del anuncio de su nombramiento, llegado justamente el 7 de diciembre, aniversario de la fecha que históricamente marca el nacimiento del Movimiento de los Focolares en 1943. Son 15 los nuevos consultores del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización, dicasterio pontificio de recién institución. El pasado octubre fue promotor del primer encuentro internacional “Nuevos evangelizadores para la nueva evangelización”. La tarea del consejo es “promover una renovada evangelización en los países donde ya resonó el primer anuncio de la fe y están presentes Iglesias de antigua fundación, pero que están viviendo una progresiva secularización de la sociedad y una especie de «eclipse del sentido de Dios», que constituyen un desafío a encontrar medios adecuados para volver a proponer la perenne verdad del Evangelio de Cristo”.
5 Dic 2011 | Sin categorizar
«Provengo de un pequeño pueblo del campo y desde hace poco me trasladé a Roma. La llegada a una ciudad tan grande me ha hecho encontrar realidades muy distintas a las que no estaba acostumbrado.
Fue muy difícil para mí ver a un joven pidiendo limosna o personas que buscaban en la basura algo para comer. No son novedades. Son escenas vistas muchas veces en las calles, por la televisión. Pero cuando uno se encuentra cara a cara con estas situaciones, algo cambia, se tiene la posibilidad de encontrar la propia medida según el Evangelio. Regresando a casa una noche de éstas, me quedé conversando con un muchacho. Tenía 23 años, más o menos mi edad. Me contó de sus niños, uno de los cuales tenía que ser operado y que sus ahorros no eran suficientes. Me contó que tenía que pagar un alquiler de 150 euros por mes, para no tener que dormir, con su esposa, en la parte trasera de un carro. Y todavía de su dificultad de encontrar trabajo. Quizás era la historia de siempre, quizás las excusas de siempre para recoger algún dinero, pensé. Pero había algo que me empujaba a seguir. Entonces le dije que lo iba a ayudar a conseguir un trabajo y que las siguientes noches lo podía invitar a cenar y que los podía alojar en mi casa si el propietario los desalojaba. No sabía bien lo que decía, pero las palabras salían de mi corazón. Me preguntaba: ¿qué puedo hacer yo tan pequeño, recién llegado a la realidad romana? Regresando a casa, recé pidiéndole ayuda al Padre. Dos días después me llegó un correo que hablaba de un encuentro para jóvenes extranjeros en busca de trabajo. ¡Era la respuesta, una clara señal! Enseguida le mandé un mensaje al muchacho, con quien habíamos intercambiado el número de teléfono, para contarle la noticia. Varis veces me sucedió que regresé a casa tarde por hechos similares, y tuve que escuchar de mis vecinos frases como: ‘¿para qué te quedas a hablar con esas personas? Qué te importa, en tanto no sirve de nada…’. Quizás a ellos les di una respuesta superficial, pero lo que comprendí es una auténtica revolución. Cambié mi forma de actuar porque ‘cada cosa es por Jesús’. Si nos dejamos trabajar por Jesús, y Lo elegimos como fundamento de nuestra vida, sobre todo ese Jesús que en la cruz sufrió por todos nosotros, entonces Él mismo te hace ser otro Él en los rincones oscuros y en los dolores de la sociedad». (E.P. – Italia)
4 Dic 2011 | Sin categorizar
Ya en los años Cuarenta, a los albores del Movimiento, el obispo un día llamó a las jóvenes de Trento. No conociendo el motivo de este coloquio Chiara Lubich estaba preocupada. Por esto, las jóvenes se presentaron al obispado, en plaza Fiera, después de haber rezado mucho. Contaron lo que estaban realizando en la ciudad: una verdadera revolución estaba naciendo en sus manos, casi sin que se dieran cuenta. Sin embargo, estaban dispuestas, como declararon ellas mismas, también a destruir todo cuanto se construyó en aquellos meses, si él lo hubiera deseado. “En el obispo – decían – es Dios quien habla”. A ellas sólo les importaba Dios, nada más. Mons. Carlo De Ferrari, escuchó a Chiara y a sus primeras compañeras, sonrió, y pronunció una frase que quedará en los anales: “Aquí está el dedo de Dios”. Su aprobación y su bendición acompañarán al Movimiento hasta su muerte; como ocurrió, por ejemplo, cuando, multiplicándose el número de los jóvenes que querían formar parte del focolar, dejando casa y bienes, el obispo juzgó con sabiduría que eso sólo podía suceder si los padres estaban de acuerdo. Y esto silenció muchas habladurías. La Iglesia era una realidad cuya existencia e importancia eran una certeza absoluta para Chiara y sus primeras compañeras. Con el tiempo la espiritualidad de la unidad conllevó a concebir a la Iglesia esencialmente como comunión. Chiara escribía en el 2000: «Una palabra del Evangelio nos impresionó de modo particular: “El que los escucha a ustedes (a los apóstoles) me escucha a mí” (Lc 10,16). El carisma nos introdujo de modo totalmente nuevo en el misterio de la Iglesia, viviendo nosotros mismos como pequeña Iglesia. Adelantándose algunos años a la definición conciliar de Iglesia-comunión, la espiritualidad de la unidad nos hizo experimentar y comprender qué significa ser Iglesia y vivirla con mayor conciencia. Comprendimos que era lógico que fuera así, por la presencia misma de Cristo entre nosotros. «A fuerza de estar con el fuego nos convertimos en fuego, y a fuerza de tener a Jesús en medio nuestro nos convertimos en otro Cristo. San Buenaventura dijo: «Donde dos ó tres están unidos en el nombre de Cristo, allí está la Iglesia”; y Tertulliano: “Donde tres [están reunidos], aún si son laicos, allí está la Iglesia”. Por Cristo entre nosotros, que nos hace Iglesia, así nacía en todos nosotros una verdadera pasión por ella. Y del amor nacía una nueva comprensión donde todo se vivificaba: comprendimos los sacramentos en modo nuevo. Se iluminaban los dogmas. Este “ser Iglesia”, por la fuerza de la comunión de amor que nos une entre nosotros y de la inserción en su realidad institucional, nos hacía sentir a gusto y nos hizo también experimentar en los momentos más difíciles su maternidad».
30 Nov 2011 | Palabra de vida, Sin categorizar
«¡Preparad el camino del Señor; abrid sendas rectas para él!» Si bien ésta es una palabra de alegría, también es una invitación a orientar de nuevo nuestra existencia, a cambiar radicalmente de vida. El Bautista invita a preparar el camino del Señor, pero ¿cuál es ese camino? Antes de salir a vida pública para iniciar su predicación, Jesús, anunciado por el Bautista, pasó por el desierto. Ése fue su camino. En el desierto, donde encontró una profunda intimidad con su Padre, también sufrió tentaciones, y de ese modo se hizo solidario con todos los hombres. Pero salió vencedor de ellas. Es el mismo camino que vemos luego en su muerte y resurrección. Jesús, que recorrió su camino hasta el final, se hace Él mismo «camino» para nosotros, que estamos en camino. Él mismo es el camino que debemos emprender para poder realizar hasta el fondo nuestra vocación humana, que es entrar en la plena comunión con Dios. Cada uno de nosotros está llamado a preparar el camino a Jesús, que quiere entrar en nuestra vida. Para ello es necesario enderezar las sendas de nuestra existencia de manera que Él pueda venir a nosotros. Es necesario prepararle el camino, eliminando los obstáculos uno a uno: los que pone nuestro modo limitado de ver las cosas, nuestra débil voluntad. Hay que tener el valor de elegir entre un camino nuestro y su camino para nosotros, entre nuestra voluntad y su voluntad, entre un plan que nosotros queremos y el que su amor omnipotente ha pensado. Y una vez tomada esta decisión, trabajemos para adecuar nuestra voluntad recalcitrante a la suya. ¿Cómo? Los cristianos realizados nos enseñan un método bueno, práctico e inteligente: ya, ahora. En cada momento, quitemos una piedra tras otra para que en nosotros ya no viva nuestra voluntad, sino la suya. Así habremos vivido la Palabra: «¡Preparad el camino del Señor; abrid sendas rectas para él!» Chiara Lubich
[1] Palabra de vida, diciembre 1997, publicada en Ciudad Nueva nº 340.