16 Ene 2012 | Sin categorizar
“¡Amo estar entre los niños porque son ellos los que han captado mejor mi Ideal!”,escribió Chiara Lubich en 1955. Hoy día los niños que viven el Ideal de la unidad son más de 16.000, en todos los continentes. En una época de emergencia educativa, son una respuesta viva a las muchas preguntas sobre la educación que hoy se plantean los adultos, porque, junto a sus asistentes, dan testimonio de un nuevo tipo de relación: el amor recíproco como Jesús ha dicho: “Ámense como yo los he amado”. Y éste ha sido también el título de la escuela que reunió en Castelgandolfo, del 27 de diciembre al 3 de enero, una parte de los encargados de la formación de los gen 4, los niños del Movimiento de los Focolares; fueron 180 los que llegaron incluso de Estados Unidos, Vietnam y Sudáfrica- algunos con más de 30 horas de viaje- otros conectados por Internet desde todo el mundo.
Niños bombardeados a menudo por mensajes de-formativos, que no respetan las características de su edad: ¿cómo se les puede dar una formación humano-cristiana? Situaciones a menudo muy difíciles vividas en la familia, que causan la pérdida de de la confianza en el adulto y de consecuencia en Dios: ¿cómo hacerles experimentar el amor de Dios? Éstas son algunas de las preguntas sobre las que se reflexionó durante la semana de formación. “Nuestro método de transmisión empieza por nosotros mismos –sintetizan los organizadores- por ser nosotros los primeros en poner en práctica el Evangelio”.
Un animado intercambio de ideas y experiencias, las relativas profundizaciones temáticas y psicopedagógicas a la luz de la espiritualidad colectiva, ensayos, tutela del menor, trabajos en grupo y diálogo en plenaria… en un clima de gran dedicación hacia los niños, despertaron el deseo de comprometerse con todas las fuerzas. «Los gen 4 veían a los gen más grandes, adolecentes y jóvenes, que se movían por la ciudad, El Cairo, -cuentan los formadores egipcios presentes en el encuentro- y querían a toda costa hacer algo también ellos. “¿Por qué no llevar la paz y la alegría?”, nos dijimos. Compramos flores para ofrecer a los peatones. Antes de ir a la calle, los y las gen 4 pensaron en las frases que iban a decir antes de regalar las flores: “Cuando te comas un caramelo, si amas a Egipto, no botes el papel al piso”, o frases por el estilo. Muchos – tanto cristianos como musulmanes- se quedaban con la boca abierta… Un barrendero le dijo a una gen 4. “¿Una flor para mí?”. “Sí, porque te quiero” y él conmovido: “Es la primera vez que alguien me regala una flor”». Desde Brasil en cambio, una historia impactante: Cristina, una gen 4, sufre por una enfermedad que provoca insuficiencia cardíaca. Después de un ataque muy grave, este verano, estuvo en peligro de muerte. Los médicos la sometieron a numerosos exámenes. Cristina siempre estuvo muy serena, porque, después de haber conocido la historia de Chiara Luce Badano, ya no tuvo miedo ni los exámenes ni de los tratamientos que tuvo que hacer. En uno de los momentos de coloquio con los médicos, uno de ellos le dijo: “¿Sabes que estuviste muy cerca de la puerta del Paraíso?” y ella: “Si, lo sé, pero no entré porque mi morralito todavía no está suficientemente lleno de actos de amor”. Después de esa respuesta el médico, pidió si podía conocer más de su vida. Éstos son algunos de los testimonios contados durante la semana de trabajo al servicio de las nuevas generaciones. Un itinerario formativo complejo y delicado, llevado adelante en colaboración con las familias y expertos de distintos ámbitos, que interpela a todos.
15 Ene 2012 | Sin categorizar
Se puede considerar el 21 de febrero de 1966 como la fecha de los inicios del Movimiento de los Focolares en Portugal, día en el que llegaron a Lisboa dos jóvenes brasileñas para ‘abrir’ el focolar, querido en esta ciudad por la misma Chiara Lubich, para poder acoger los primeros focolarinos que llegaban o partían de Europa, dado que en esa época todos los vuelos desde Suramérica hacían escala allí. En 1967 llegarán también los focolarino, dando vida a un segundo focolar.
Son muchas las personas que han conocido la espiritualidad de la unidad en Portugal en estos años: adultos, laicos, religiosas y sacerdotes, pero han sido sobre todo los jóvenes quienes, atraídos por una vida evangélica sencilla y totalitaria, se han lanzado con entusiasmo a comunicar el nuevo descubrimiento que colmó sus vidas: “Dios es amor, Dios nos ama inmensamente”. Empujados por la presencia de Jesús entre ellos, sin distinción de edad, de pertenencia social, trabajaban en los barrios pobres, organizando jornadas y espectáculos musicales para transmitir el Ideal de la unidad, descubriendo que podían contribuir a la construcción de un mundo más unido. Ha nacido así una comunidad semejante a la de los primeros cristianos donde todo se compartía: bienes espirituales y materiales, sufrimientos y alegrías.
El 25 de abril del ’74 con la caída de la dictadura de Salazar termina la guerra colonial que duró 13 años. El Movimiento conoce entonces una gran expansión: las Mariápolis –citas típicas del Movimiento de los Focolares- ven congregarse a miles de personas. Lo mismo las jornadas de los jóvenes, tanto en Lisboa como en Porto. Se multiplican las vocaciones al focolar y otras formas de compromiso dentro del Movimiento, que se esta forma empieza a consolidarse.
Hoy el Movimiento cuenta con más de 2000 miembros y miles de simpatizantes que adhieren a la espiritualidad en todo el país (incluidas las islas), con 10 Focolares en Lisboa, Porto, Coímbra y Faro, i la ciudadela Arco Iris a 50 Km. de Lisboa, que es el corazón pulsante del Movimiento en Portugal.
Algunos de los pioneros de los Focolares en Portugal ya no están más, pero su testimonio ha dejado el perfume del amor evangélico auténtico.
Otros han puesto su vida a disposición de Dios para construir la unidad y la fraternidad universal en el mundo. Hoy día hay focolarinos portugueses en Japón, Vietnam, Paquistán, Líbano, Siria, Brasil, Chile, Paraguay, USA, Canadá, Francia, Austria, Italia, Suiza, Bélgica,…
Editorial: como instrumento de difusión y formación a la espiritualidad, en 1973 nace la casa editorial Cidade Nova. Con textos de Chiara Lubich y de otros autores, tiene alrededor de 83 títulos publicados hasta ahora. La revista Cidade Nova existe desde 1979 y a partir del 2006 se convirtió en una publicación mensual.
Ámbito eclesial: el Movimiento de los Focolares en Portugal se caracteriza por la participación, a nivel local y nacional, en distintas actividades y organizaciones eclesiales. Forma parte del Consejo Nacional de las Asociaciones de Laicos, está presente en las comisiones diocesanas de la pastoral de la familia, de los jóvenes y del ecumenismo.
Ámbito social: la ONG Acções para um Mundo Unido (AMU Portugal), sostiene varias actividades en distintos barrios marginales y con dificultades de integración. Además, promueve micro proyectos de auto desarrollo para los PALOP (países africanos de lengua portuguesa), y ofrece becas a jóvenes de estos países.
Familia: el Movimiento Familias Nuevas de los Focolares, lleva adelante –como en tantas partes del mundo- el proyecto “Adopciones a distancia”. En Portugal se sostienen a 73 niños africanos, asiáticos y latinoamericanos.
Economía de Comunión – Suscitada por Chiara Lubich en mayo de 1991, en Brasil, como respuesta a los graves problemas de desequilibrio social y económico, la Economía de Comunión (EdC) se ha extendido también a Portugal a 12 empresas que libremente han decidido invertir sus utilidades en tres campos: la ayuda a los más necesitados, la formación a una ‘cultura del dar’, y el desarrollo de la empresa. En el Centro empresarial “Giosi Guella” inaugurado en el 2010 y situado en la ciudadela Arco Iris, están representadas algunas de ellas. La Asociación por una Economía de Comunión y la AMU/Portugal han promovido también la reflexión teórica sobre la EdC, a través de congresos y foros, reuniendo regularmente a especialistas del ámbito económico y social.
La ciudadela Arco Iris, situada en Abrigada en el Municipio Alenquer, surge en 1997 y es apreciada por la Iglesia y por las autoridades civiles locales que la consideran de interés público. El Cardenal Patriarca de Lisboa, presente en la inauguración, manifestó el augurio que ella sea ‘un punto firme de unidad, en la comunión, para demostrar que la unidad entre todos es posible’.
Sus habitantes son alrededor de 50: adultos, familias, jóvenes, niños, y un sacerdote que por deseo del cardenal es también el párroco de Abrigada. Es un campo abierto, donde se trata de vivir la espiritualidad de la unidad y de comunión, mediante experiencias concretas de Evangelio vivido. Un punto de irradiación que va más allá de los miembros de los Focolares, sobre todo para los jóvenes, quienes todos los 1° de mayo se reúnen por centenares en una jornada de comunión y de fiesta. Un espacio privilegiado de diálogo con el mundo civil y con personas de otras convicciones y culturas.
12 Ene 2012 | Sin categorizar
Historia y profecía: los dos ojos con los que la humanidad contempla el escenario de su drama para regular el presente: uno mira al pasado y el otro al futuro. Se podría decir que la profecía es la visión de Dios; la historia es la visión del hombre: de modo que la historia es un epitafio de los caídos y la profecía es el anhelo de liberación de la muerte a la vida: un anhelo de paz. Y Cristo vino: y en su cuna, en la noche de los tiempos, los ángeles cantaron: “Gloria a Dios en lo alto de los Cielos y a paz en la tierra a los hombres”. Lo que significa que la gloria a Dios en el Cielo es la paz a los hombres de la tierra: la gloria es la paz de Dios. Ahora Cristo es quien nos indica la paz. “Cristo es nuestra paz…, artífice de la paz”, venido “para traer el anuncio de la paz”, como dice Pablo a los romanos, que era gente de guerra. Su revolución es el descubrimiento del hermano, hecho a la luz de la caridad: el fruto de la caridad es la paz. Su ley es el perdón: y el perdón trunca los impulsos de la guerra. La guerra denuncia, en quien la promueve, un ateísmo efectivo, una rebelión ante Dios. Una de las bienaventuranzas evangélicas resuena: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios”. Los pacíficos son los que trabajan por la paz: porque la paz se construye, se produce, y es el objeto más precioso en el circuito de producción de la civilización. El cristiano es un productor de paz, que reconstruye indefinidamente el tejido de los siglos: es decir reconstruye la vida sin tregua, haciéndole “la guerra a la guerra”, como dice Pío XII, para combatir a su enemigo, que es la muerte.
Pero hay paz y paz. Hay una paz que es vida y otra que es muerte. “Les dejo mi paz –dice Jesús- les doy mi paz, no como la da el mundo”. La del mundo se plantea desde la guerra; la de Cristo es un don de amor. En este sentido, la paz y la guerra brotan del corazón de cada uno de nosotros. Todavía hay en el mundo demasiados pueblos que repiten con los profetas: “Esperábamos la paz y no tenemos el bien; esperábamos la hora de la sanación y del remedio de los males que padecemos, y en cambio hay nuevos temores y perturbaciones, esperábamos la luz y estamos todavía en las tinieblas… Esperábamos la justicia y todavía no la hay, la salud y está todavía lejana”. Civilización y paz se identifican, al igual que guerra y barbarie se acompañan. Hoy día es necesaria una profecía –es decir una visión de amor y de racionalidad– que se imponga sobre las cabezas de los responsables de peligros inminentes a los cuales su poca sabiduría –su miedo- pueden exponernos. Si en el cuerpo de la humanidad corre la sangre de Cristo, ésta nos librará del mal. A la ciudad del hombre de hoy, como a la Jerusalén de ayer, Él le sigue diciendo: “¡Oh si también tu conocieras –precisamente el día de hoy- aquello que le sirve a tu paz!”. El día de hoy porque no hay tiempo que perder. La paz necesita racionalidad humana y racionalidad divina, y ésta es la sustancia de la caridad. La sangre de la Redención, que nos hace consanguíneos con Cristo y consanguíneos entre nosotros, es la que nos empuja a recomponernos como una familia: en comunidad. Hasta llegar a la unidad. Por otra parte se está realizando la unificación universal, son únicos y comunes los ideales de libertad, de justicia, de paz que hoy sacuden y levantan a negros y amarillos, proletarios y trabajadores de todos los países y de todos los estratos. En medio de toda esta agitación, que conforma la dramática historia de nuestro tiempo, se hace cada vez más urgente la profética invitación de Cristo: “¡Que todos sean uno!”. Igino Giordani
10 Ene 2012 | Sin categorizar
Marisa Baù, focolarina italiana residente en Suiza, todavía no ha sido encontrada. Se perdieron sus trazas desde el 20 de diciembre. En estas semanas el caso ha sido seguido por la policía suiza de Friburgo, en contacto con los responsables del Centro de los Focolares de Montet (Broye) –donde Marisa vive desde hace más de 15 años- y con los familiares.
A nivel local es grande la colaboración para encontrar alguna pista que lleve a encontrarla. Los amigos y conocidos inspeccionan regularmente los alrededores de Montet, donde Marisa podría ir.
La denuncia de la desaparición ha sido difundida a la guardia forestal, a las asociaciones de cazadores, pescadores, caminantes y ornitólogos de la región de Friburgo. Del mismo modo fueron advertidos los numerosos campamentos que bordean el cercano lago de Neuchatêl.
La noticia, como se puede imaginar, le dio la vuelta a todo el mundo focolarino y entre los amigos y conocidos de Marisa. Mediante los canales oficiales de los Focolares, en las redes sociales, se ha activado una cadena de comunión y oración, y de compromiso en difundir capilarmente los datos útiles para la búsqueda. “También aquí en Suecia rezamos”; “Rezamos por ella aquí en Berazategui, Argentina”; “Desde Colombia rezamos todos los días. ¡Pedimos al cielo con fe!”; “Desde España también rezamos para que aparezca”; “¡Tía nos haces falta!!”; “Rezo para que tu ángel esté a tu lado y para que tú nos des una señal, que nos guíe hasta ti”; “Marisa… seguiste tu estrella, has caminado por las vías del mundo realizando el sueño de tu vida: estar al servicio del prójimo por amor. En este período somos nosotros que buscamos una estrella para seguir, para encontrarte a ti”. Son sólo algunos de los ecos que han llegado.
El 20 de diciembre Marisa –quien al momento de la desaparición trabajaba como formadora y responsable de la producción del taller artístico del Centro- acababa de regresar de una semana de trabajo en Brasil. La mañana de ese día decidió dar un paseo por los campos de los alrededores de Montet. Salió hacia las 11 y no volvió. Después de una primera búsqueda hecha a la hora de almuerzo por las personas del Centro se advirtió a la policía, que en la tarde empezó la búsqueda con los perros.
Notas sobre Marisa Baù
Nació el 12.05.1963, está residenciada en Montet (Broye).
Sus rasgos son:
Contextura delgada, 163 cm, cabello pelirrojo medio/largo ondulado, ojos verdes. Al momento de la desaparición vestía un poncho invernal negro con capucha, unos jeans, un sweater negro y botines. Habla italiano y francés. Quien quiera que pueda dar información útil para encontrarla se le ruega contactar a la Policía Cantonal de Friburgo al teléfono +41 (0) 26 305 17 17 o bien a cualquier estación de Policía (117/112).
Ulteriores informaciones y nota de prensa
31 Dic 2011 | Palabra de vida, Sin categorizar
“Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo, donde él está sentado a la derecha de Dios” Se comprende, entonces, la exhortación del apóstol: “busquen los bienes del cielo”. Es decir, traten de salir espiritualmente de este mundo, abandonen las reglas y las pasiones del mundo para dejarse guiar por los pensamientos y los sentimientos de Jesús. En efecto, “las cosas del cielo” significa la ley del Reino que Jesús trajo a la tierra y quiere ver realizada por nosotros desde ahora. ¿Cómo llevar a la práctica esta Palabra? En primer lugar, nos anima a no contentarnos con una vida mediocre, de medias tintas y componendas, y nos impulsa a encaminarla en la ley de Cristo. Nos invita a vivir y a asumir el compromiso de dar testimonio de los valores que Jesús nos trajo. En algunos casos se tratará del espíritu de concordia y de paz, en otros de servicio a los hermanos, de comprensión y de perdón, de honestidad y justicia, de corrección en el trabajo, de fidelidad, pureza y respeto por la vida. Como se advierte, la propuesta es tan amplia como la vida, pero para no quedarnos en vaguedades tratemos de poner en práctica la ley que, de alguna manera, sintetiza a todas: reconocer en cada hermano a Cristo y ponernos a su servicio. Por otra parte, ¿no es acaso lo que se nos pedirá al final de nuestra existencia? Chiara Lubich Publicación mensual del Movimiento de los Focolares Este texto fue publicado en abril de 1988
24 Dic 2011 | Sin categorizar
«Si hoy tuviese que dejar esta tierra y se me pidiese una palabra como la última que dice nuestro Ideal, diría – segura de ser entendida en el sentido más exacto – «Sed una familia”. ¿Hay entre ustedes quienes sufren por pruebas espirituales o morales? Compréndanlos como y más que una madre. Ilumínenlos con la palabra o con el ejemplo. No dejen que les falte el calor de la familia, es más, hagan que crezca cada vez más en torno a ellos. ¿Hay entre ustedes quienes sufren físicamente? Que sean los hermanos predilectos. Sufran con ellos. Traten de comprender hasta el fondo sus dolores. Háganles participar de los frutos de la vida apostólica a fin de que sepan que ellos, más que otros, han contribuido a ella. ¿Hay entre ustedes moribundos? Imagínense ustedes en su lugar y hagan cuanto desearían que les hicieran a ustedes, hasta el último instante. ¿Hay alguien que goza por cualquier motivo? Gocen con él, para que su consuelo no se apague y su ánimo no se cierre, sino que la alegría sea de todos.

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¿Hay alguien que parte? No lo dejen ir sin antes haberle llenado el corazón de una sola herencia: el sentido de familia para que lo lleve adonde vaya. No antepongan nunca ninguna actividad, de ningún tipo, ni espiritual ni apostólica, al espíritu de familia con los hermanos con los que se vive. Y donde vayan para llevar el ideal de Cristo, para extender la inmensa familia de la Obra de María, no harán nada mejor que tratar de crear con discreción, con prudencia, pero con decisión, el espíritu de familia, que es un espíritu humilde, que quiere el bien de los demás, no se jacta… es, en definitiva, la caridad verdadera, completa. En síntesis, si yo tuviera que dejar esta tierra, dejaría que Jesús les repitiera: “Ámense recíprocamente… para que todos sean uno”». Chiara Lubich («Gen’s», 30 [2000], 2, p. 42)