30 Jun 2010 | Palabra de vida, Sin categorizar
En esta brevísima parábola, Jesús sacude fuertemente la imaginación de quienes lo escuchan. Todos sabían el valor de las perlas que, junto al oro, en ese entonces eran lo más precioso que se conocía. Por otro lado, las Escrituras hablaban de la sabiduría, es decir, del conocimiento de Dios como algo que no puede compararse "ni siquiera con una joya invaluable" .
Pero en la parábola se pone de relieve el acontecimiento excepcional, sorprendente e inesperado que representa para aquel comerciante el haber descubierto, quizás en un bazar, una perla que sólo a sus ojos expertos tenía un valor inestimable y de la cual, por lo tanto, podría obtener un beneficio enorme. Es por eso que, después de haber hecho sus cálculos, decide que vale la pena vender todo para comprar la perla. ¿Quién no habría hecho lo mismo?
He aquí entonces el profundo significado de la parábola: el encuentro con Jesús, es decir, con el Reino de Dios entre nosotros – ¡he aquí la perla! –, es una ocasión única que hay que tomar al vuelo, comprometiendo hasta el fondo todas las propias energías y cuanto poseemos.
"El reino de Dios se parece a un comerciante que compra perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra".
No es la primera vez que los discípulos se sienten frente a una exigencia radical, es decir frente a ese todo que es necesario dejar para seguir a Jesús: los bienes más preciosos, como son los afectos familiares, la seguridad económica, las garantías para el futuro.
Pero esta no es una petición injustificada ni absurda.
Por un "todo" que se pierde hay un "todo" que se gana, inestimablemente más precioso. Cada vez que Jesús pide algo, promete también dar mucho, mucho más, en una medida desbordante.
Así, con esta parábola nos asegura que tendremos entre las manos un tesoro que nos hará ricos para siempre.
Y, si nos puede parecer equivocado dejar lo cierto por lo incierto, un bien seguro por un bien sólo prometido, pensemos en aquel mercader: él sabe que esa perla es preciosa y espera confiado la ganancia que obtendrá al venderla.
Así, quien quiere seguir a Jesús sabe, ve, con los ojos de la fe, qué inmensa ganancia será compartir con Él la herencia del Reino por haber dejado todo, al menos espiritualmente.
A todos los hombres Dios les ofrece en la vida una oportunidad semejante para aprovecharla.
"El reino de Dios se parece a un comerciante que compra perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra".
Es una invitación concreta a poner a un lado todos aquellos ídolos que pueden ocupar el puesto de Dios en el corazón: la carrera, el matrimonio, el estudio, una bonita casa, la profesión, el deporte, la diversión, etc.
Es una invitación a poner a Dios en el primer lugar, en el centro de cada uno de nuestros pensamientos, de cada uno de nuestros afectos, porque todo en la vida debe converger hacia Él y todo debe venirnos de Él.
Haciendo así, buscando el Reino, según la promesa evangélica, el resto se nos dará por añadidura . Posponiendo todo por el Reino de Dios, recibiremos el céntuplo en casas, hermanos, hermanas, padres y madres , porque el Evangelio tiene una clara dimensión humana: Jesús es Hombre-Dios y junto al alimento espiritual nos asegura el pan, la casa, el vestido, la familia.
Quizá debemos aprender de los “pequeños” a fiarnos más de la Providencia del Padre, que no le hace faltar nada a quien da, por amor, lo que da.
En la República del Congo un grupo de muchachos fabrican por varios meses tarjetas artísticas con la cáscara del plátano, que después venden en Alemania. En un primer momento se dejaban todo lo recaudado (algunos mantenían con ello a toda la familia), pero luego decidieron poner en común el 50% y ahora 35 jóvenes desempleados reciben una ayuda monetaria.
Y Dios no se deja vencer en generosidad: dos de estos muchachos han dado tal testimonio en el negocio al que se dedican, que varios comerciantes han ido en busca de personal a ese negocio. Así, 11 de ellos han encontrado un trabajo fijo.
Chiara Lubich
28 Jun 2010 | Sin categorizar
Asistencia alimentaria y sanitaria, becas escolares (primaria y secundaria), actividades extracurriculares. Los beneficiarios de estos servicios son 130 niños y sus familias. Son algunos “frutos” de los programas de desarrollo realizados en Sudáfrica por la Asociación “Acción para Familias Nuevas” – onlus y financiados con el “Apoyo a Distancia”.
Sudáfrica, inmenso país con casi 50 millones de habitantes, patria de Nelson Mandela, se destaca en estos días por el mundial de fútbol, el cual en vez de cubrir, pone en evidencia las llagas de esta sociedad que se liberó no hace mucho del gravísimo flagelo del apartheid. Aún así, alcoholismo, droga, maltrato, prostitución de menores, una altísima desocupación (50%), siguen estando entre los principales males que afectan a este país.
Concientes de ser una gota en el océano, también la Asociación “Acción para Familias Nuevas – Onlus” (AFN) eligió trabajar en Sudáfrica desde 1992, a través del proyecto “Apoyo a Distancia” (AAD). Un sólido equipo de voluntarios en el lugar garantiza un servicio eficiente de asistencia y coordinación. Se interviene tratando de mejorar las condiciones humanas y sociales no solamente del manor sino también de la familia con la cual vive, de modo que la ayuda pueda generar frutos permanentes en su crecimiento y desarrollo.
El acompañamiento no termina en la infancia. El proyecto prevé que una vez concluida formación escolar, a los jóvenes se les ayude en la inserción profesional proporcionándoles microcréditos y a los más destacados se les asignan becas de estudio para la universidad.
Son varias las ayudas hasta hoy realizadas. La primera se remonta a 1992, en una escuela para niños en Zondi, un barrio de Soweto (Johannesburgo), en la zona marginal de Silver Town. Se creó también un comedor, a 10 km de la ciudad de Mafikeng (al noroeste de Sudáfrica), administrada en colaboración con la “Mary’s Mission”.
En Soweto (Johannesburgo), los menores son recibidos en espera de custodia o adopción permanente en una Casa Familia para niños huérfanos por causa del SIDA. Siempre a través del apoyo a distancia se logra ayudar a familias de militares angoleños, que viven en una aldea de escasos recursos económicos: también en este caso el proyecto se encarga de cubrir los gastos de alimentación, de la renta escolar y el transporte a la escuela de los menores. Finalmente existe un fondo para el acompañamiento de algunas familias refugiadas del Congo (y de otros países africanos) a través de ayudas económicas y terapias de grupo y/o individuales.
En todo el mundo la Asociación “Acción para Familias Nuevas – Onlus” ofrece oportunidades concretas de desarrollo a 16.400 menores integrados en 102 proyectos difundidos en 52 países de 4 continentes (Europa, Medio Oriente, África, América, Asia). En África, son alrededor de 3.500 los niños a los cuales se les brinda ayuda a través de 18 proyectos, en Argelia, Angola, Burundi, Camerún, Congo, Costa de Marfil, Egipto, Kenia, Madagascar, Nigeria, Rep. Sudafricana, Rep. Centroafricana, Tanzania, Túnez, Uganda.
21 Jun 2010 | Sin categorizar
En Buenos Aires y en La Plata fueron más de 500 los docentes, profesores y estudiantes que dialogaron con el responsable mundial de Sportmeet, el Dr. Paolo Crepaz, de visita en Argentina los primeros días de junio, sobre una visión y cultura deportiva capaz de ofrecer prospectivas de fraternidad.
“Educar y educarse a través del deporte”, “una cultura de la derrota para una nueva cultura de la victoria”, «una nueva relación constructiva entre deporte y medios de comunicación de masa”, “inclusión y promoción humana y social” fueron los temas que suscitaron gran interés. Con estos institutos y ateneos donde ya dan clases docentes de Sportmeet, se abre ahora una relación de colaboración. La visita a la Casa del Niño de un barrio muy pobre en Florencio Varela, en la periferia de Buenos Aires, permitió dar a conocer la realidad en la que se desarrolló la última edición de “Deporchicos”, un original evento deportivo promovido por los miembros de Sportmeet que todos los años reúne a niños de distintos estratos sociales para que jueguen juntos. Este evento, junto con otras iniciativas de ayuda social sirven para construir relaciones fraternas y solidarias. Los dos días conclusivos del viaje en el país sudamericano los transcurrieron en la pintoresca ciudadela del Movimiento de los Focolares, la “Mariápolis Lia”, inmersa en la pampa argentina, donde decenas de jóvenes de todo el mundo van para hacer una verdadera “escuela de fraternidad”. Algunas reflexiones sobre los temas más importantes, el compartir las experiencias de vida, el denso diálogo entre todos, y algunos momentos de relax, permitieron a los participantes en el fin de semana no sólo sentirse parte de la familia de Sportmeet, sino renovar el compromiso de responder, también mediante el deporte, a las muchas exigencias de carácter social que vive cada uno. Fuente: www.sportmeet.org