30 Mar 2010 | Sin categorizar
“Sacerdotes hoy” es el título de una tarde que pretende ofrecer una respuesta, sobre todo mediante el lenguaje del testimonio y del arte, a los graves retos que se presentan ante los sacerdotes de hoy por parte de la Iglesia y de la sociedad. El evento tendrá lugar el 9 de junio próximo en el Vaticano, en el Aula Pablo VI, en el ámbito de las manifestaciones de conclusión del Año Sacerdotal. Se espera la participación de sacerdotes provenientes de 70 naciones de los cinco continentes.

Los promotores de la iniciativa son los sacerdotes del Movimiento de los Focolares y del Movimiento de Schoenstatt, en colaboración con la Renovación Católica Internacional (ICCRS) y otras asociaciones eclesiales.
El programa delineará en tres momentos la identidad del sacerdote de hoy: Hombres de Dios-hermanos entre hermanos-profetas de un mundo nuevo. Cada “etapa” será introducida por un pensamiento de Benedicto XVI (en vídeo). En la parte conclusiva se propondrán algunos pensamientos de Chiara Lubich, fundadora de los Focolares, y del Padre Josef Kentenich, fundador de Schoenstatt.
Muchos los testimonios: de un sacerdote de Irlanda sobre la fidelidad al llamado de Dios; desde Burundi, los sobrevivientes a un asalto al seminario menor de Buta; de Alemania, un sacerdote que superó el problema del alcohol con la ayuda de la comunidad. Otros aportes hablarán de la experiencia de la enfermedad; de la vida afectiva y del celibato vivido en un contexto de fraternidad; de la pastoral en el ambiente multicultural y multirreligioso de hoy en día. Y todavía, desde Brasil, una vasta acción de evangelización junto a los laicos en el sur del país.
El Card. Claudio Hummes, Prefecto de la Congregación para el Clero, presidirá las Vísperas con las que se concluirá la velada. El Card. Francisco Javier Errázuriz, Arzobispo de Santiago de Chile, ex presidente del CELAM, intervendrá con un testimonio teológico.
La parte artística estará a cargo del International Multiartistic Performing Group Gen Verde, junto con sacerdotes de varias partes del mundo. Las coreografías serán ejecutadas por seminaristas del Centro internacional de espiritualidad de comunión “Vinea mea” de Loppiano (Florencia).
El programa podrá ser seguido en muchos países del mundo gracias a los satélites del Centro Televisivo Vaticano, de Telepace y de otras redes, y será transmitido por Internet.
Están previstas múltiples iniciativas en preparación a esta importante manifestación.
Para ulteriores informaciones: www.sacerdotioggi.org – sacerdotioggi@gmail.com
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29 Mar 2010 | Sin categorizar
Es precisamente con la muerte en Cruz, el Viernes Santo, que Jesús nos imparte la altísima, divina, heroica lección de qué es el amor. Había dado todo: una vida junto a María, de privaciones y en la obediencia. Tres años de predicación revelando la Verdad, dando testimonio del Padre, prometiendo el Espíritu Santo y haciendo toda clase de milagros de amor. Tres horas en la cruz, desde la cual da el perdón a sus verdugos, abre el Paraíso al ladrón, nos dona a nosotros la Madre y, finalmente, su Cuerpo y Sangre, después de habérnoslos dado místicamente en la Eucaristía.
Le quedaba la divinidad. Su unión con el Padre, que lo había hecho tanto potente en la Tierra, como Hijo de Dios, y tanto regio en la cruz, tenía que dejar de hacerse sentir, desunirlo en cierto modo de Aquél que había dicho que era uno con Él: «El Padre y yo somos uno” (Jn. 10,30). En Él el amor se había anulado, la luz apagado, la sabiduría callaba. Estábamos separados del Padre. Era necesario que el Hijo, en quien todos nosotros nos encontramos, experimentara la separación del Padre. Tenía que experimentar el abandono de Dios, para que nosotros no estuviéramos nunca más abandonados. Jesús supo superar tan inmensa prueba volviéndose a abandonar en el Padre. “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc. 23,46) – y así ha vuelto a componer la unidad rota de los hombres con Dios y entre ellos. Y se manifiesta en nosotros ahora como remedio de toda desunidad, como llave de la unidad. Ahora nos toca a nosotros corresponder a esta gracia y hacer nuestra parte. Porque Jesús se ha recubierto de todos nuestros males, nosotros podemos descubrir detrás de cada dolor, de cada separación nuestra, a él mismo, su rostro. Lo podemos abrazar en los sufrimientos, en las divisiones, y decirle nuestro sí como hizo Él, volviéndose a someter a la voluntad del Padre. Y Él vivirá en nosotros –quizás todavía adolorados- como Resucitado; lo demostrará la paz que regresará a nosotros. Chiara Lubich
23 Mar 2010 | Sin categorizar
Milán se concentra alrededor del recuerdo de Chiara Lubich, su ciudadana honoraria en el 2004. Y lo hace en un momento difícil para la ciudad lombarda. El 17 de marzo, a dos años del fallecimiento de la fundadora del Movimiento de los Focolares (14 de marzo 2008), se llevó a cabo en la prestigiosa Sala “Alessi” del Palacio Marino, un congreso con el título: “Semillas de fraternidad para un mundo más unido”.
Fueron la alcaldesa Letizia Moratti y el consejo comunal quienes acogieron a los huéspedes y relatores. “En el compromiso internacional de Chiara Lubich – dijo la alcaldesa – hay algo que Milán siente muy cercano. La conciencia de que el diálogo y el encuentro entre culturas diversas son suficientes, para superar las incomprensiones entre los pueblos; que los valores de la solidaridad y la comunión son las bases sobre las cuales se ha de construir un futuro de paz. Su camino es el ejemplo de cómo el amor al prójimo puede dar un sentido concreto a la actividad humana”. Son muchos hoy en Milán los que sienten la urgencia de un mensaje nuevo y de esperanza.
Mons. Gianni Zappa, de la arquidiócesis de Milán, quiso poner en evidencia la importancia del diálogo en la espiritualidad de Chiara, mientras que el Prof. Stefano Zamagni mostró cómo el principio de la fraternidad es algo que rompe esquemas tradicionales de conflicto político y económico.
María Voce, presidente del Movimiento de los Focolares, tuvo a su cargo las palabras conclusivas del congreso. “Me parece que Chiara había identificado casi una vocación específica de esta bella ciudad, la vocación al bien, al amor, al arte de amar, y que la realización de este proyecto es para Milán una meta por perseguir con cada compromiso para no traicionar ese designio que Dios ha pensado para ella. Acoger la herencia de Chiara, continuar su vida, como queremos hacer, significa también hacer nuestro este compromiso y ofrecer la disponibilidad total de las personas del Movimiento que viven aquí”.
El día siguiente, en la Basílica de San Ambrosio, corazón de la Iglesia Ambrosiana, el arzobispo de Milán, el Card. Dionigi Tettamanzi, presidió la Santa Misa para agradecer al Señor – dijo – por el gran don hecho a la Iglesia y a la sociedad con la vida santa de Chiara. La basílica estaba repleta por la numerosa comunidad de los Focolares presente en la ciudad, pero también por muchos amigos y personas que se identifican de algún modo con el sueño de Chiara de construir la fraternidad universal: políticos, exponentes del mundo empresarial, representantes de Movimientos eclesiales y hermanos de otras Iglesias.