21 Mar 2010 | Sin categorizar
El anuncio de la Ceremonia de Beatificación de Chiara Badano ha sido promulgado por la Diócesis de Acqui el pasado 12 de marzo: “El obispo de la Diócesis de Acqui, Mons. Pier Giorgio Micchiardi, en acuerdo con la Postulación de la Causa de Canonización, anuncia la próxima beatificación de la Sierva de Dios Chiara Badano.
El solemne rito tendrá lugar el sábado 25 de septiembre, a las 4.00 p.m., en el Santuario de Nuestra Señora del Divino Amor (Roma – Castillo de Leva), presidido por S. E. Arzobispo Mons. Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.
En el Aula Pablo VI, a las 8.30 p.m., los jóvenes animarán un encuentro festivo..
El domingo 26 de septiembre. a las 10.30 a.m., en la Basílica de San Pablo Extramuros, se celebrará la Santa Misa de agradecimiento, presidida por S.E. Card. Tarcisio Bertone, Secretario de Estado”.

La iniciativa del proceso de beatificación es del entonces Obispo de Acqui,
Mons. Livio Maritano quien conoció personalmente a Chiara Badano. De esta manera explica la motivación: “Me pareció que su testimonio fuese significativo en especial para los jóvenes. Es necesaria la santidad también hoy. Es necesario ayudar a los jóvenes a encontrar una orientación, un sentido, a superar inseguridades y soledad, sus enigmas frente a los fracasos, al dolor, a la muerte, a todas sus inquietudes. Es sorprendente este testimonio de fe, de fortaleza por parte de una joven de nuestro tiempo: impresiona, hace que muchas personas cambien de vida, tenemos testimonios casi cuotidianos”.
Chiara Lubich, a quien estaba estrechamente unida Chiara Badano, también a través de una intensa correspondencia, en marzo del 2000, a conclusión de la fase diocesana del proceso, se dirigía así al Movimiento en todo el mundo: “¡Cuánta luz en nuestra Chiara! ¡Se lee en su rostro, en sus palabras, en sus cartas, en su vida totalmente dedicada a amar concretamente a muchos! Podemos alimentarnos con su vida. Es modelo y testimonio para jóvenes y ancianos: ¡ha sabido transformar su “pasión” en un canto nupcial!”.
La presidente del Movimiento de los Focolares, María Voce, anuncia así al Movimiento en todo el mundo los próximos eventos: “Queremos aprovechar la ocasión para difundir lo mejor que podamos, particularmente entre los jóvenes, el mensaje que Chiara Luce nos deja”.
¿Quién es Chiara Luce?
Para conocerla mejor, he aquí una breve biografía y la edición actualizada del libro “Yo tengo todo – Los 18 años de Chiara Luce”.
10 Mar 2010 | Sin categorizar
“En estos días se recuerda en muchos países del mundo la figura y el pensamiento de Chiara Lubich. Dicho aniversario nos ofrece la ocasión de agradecer a Dios por el gran don que ha sido Chiara para la humanidad y de reavivar la fuerza del carisma de la unidad, que ha alcanzado a personas de culturas, tradiciones y credos diferentes.
Experimentamos día tras día que Chiara no nos ha dejado y sigue actuando, especialmente a través de la vida de nuestras comunidades, en cada rincón de la tierra, iluminando y renovando la sociedad actual”. Así se expresó María Voce, Presidente del Movimiento de los Focolares, dirigiéndose a todos los presentes en las celebraciones por el segundo aniversario.
De hecho, en estos días se están multiplicando espontáneamente las más variadas iniciativas, no sólo para recordar la figura de Chiara, sino también para presentar a tantos su herencia en el actual momento de crisis global, y de búsqueda de algo nuevo.
Momentos ecuménicos en Moscú y en Bucarest, e interreligiosos en Hong Kong (en el 40° de la llegada del Movimiento de los Focolares a esta tierra); en Jerusalén, en el Monte Sion, donde dice la tradición que Jesús rezó por la unidad, cristianos, hebreos y musulmanes participarán en una ceremonia en donde dedicarán a Chiara 8 árboles de olivo.
Manifestaciones culturales: en Roma y en Milán los Municipios patrocinarán dos congresos que contarán con la presencia de autoridades religiosas y políticas, con los títulos “Semillas de fraternidad por un mundo más unido” y “Chiara Lubich: una vida por la unidad”, 10 años después de la entrega en Campidoglio de la ciudadanía romana.
El impacto del carisma de Chiara Lubich con el mundo de la economía se profundizará en la Universidad de Reggio Emilia. De “La comunicación en la era de los nuevos medios: el estilo de Chiara Lubich” se hablará en Parma. No faltarán manifestaciones artísticas: ballet clásico y conciertos.
Numerosas las Misas, muchas presididas por obispos a las que siguen encuentros abiertos con testimonios y profundizaciones en la espiritualidad de la unidad, sobre el redescubrimiento de “Dios Amor” desde donde todo tuvo inicio. En Roma, en la Basílica de San Juan de Letrán celebrará el Arzobispo Gianfranco Ravasi, Presidente del Pontificio Consejo para la Cultura; en Milán, el Card. Dionigi Tettamanzi; en Santiago del Chile, el arzobispo Card. Francisco Javier Errázzuriz Ossa; en Estambúl, con S.E. Mons Pelatre. Así en Santo Domingo (República Dominicana) con el Card. López Rodríguez, en Hong Kong con el Card. Zen. Y todavía, para citar sólo algunas: en Spalato (Croacia), en Bucarest (Rumania), Melbourne (Australia), Salvador de Bahía e Aracaju (Brasil), en Iringa (Tanzania), Montreal (Canadá).
En los Estados Unidos, (Hyde Park, en las cercanías de New York) después de la Misa celebrada con el Arzobispo Celestino Migliore, Observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, tendrá lugar la entrega del Premio Luminosa 2010 por la unidad.
Eventos de todo tipo – hoy son más de 400 en el mundo – que dan testimonio hasta dónde ha llegado el espíritu de la unidad, y con cual gratitud se recuerda a Chiara Lubich. “¿Cómo podemos expresar en el mejor de los modos nuestro gracias?” – Concluye su mensaje María Voce – “Vayamos adelante juntos, siguiendo su estela, viviendo el Ideal por el cual Chiara ha dado la vida: la fraternidad universal”.
9 Mar 2010 | Sin categorizar
Más de 50 Obispos de 30 naciones de cuatro Continentes, interesados en la espiritualidad de la unidad promovida por el Movimiento de los Focolares, se encontraron del 27 de febrero al 5 de marzo de 2010 en Castel Gandolfo. Con un programa rico de intervenciones y testimonios afrontaron los retos del mundo contemporáneo y se dedicaron al estudio de los cambios sociales, económicos y políticos de la última Encíclica de Benedetto XVI Caritas in Veritate.
Entre las intervenciones, además del Card. Miloslav Vlk, moderador de estos congresos, participó el Card. G.B. Re, prefecto de la Congregación para los Obispos, el Card. Clàudio Hummes, Prefecto de la Congregación del Clero, el Card. Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para la Familia y los Cardenales eméritos Adrianus J. Simonis, arzobispo (e) de Utrecht, Holanda, y Giovanni Cheli de la Curia romana.
En un clima de intercambio fraterno y de amistad, este encuentro ofreció un enriquecimiento intelectual y espiritual único. Meditaciones y reflexiones con referencia a las problemáticas de nuestro tiempo, testimonios, en el contexto del Año Sacerdotal, de sacerdotes comprometidos en distintos campos de la sociedad secularizada e indiferente ante los valores religiosos, suscitó un diálogo vivaz.
El Instituto Universitario “Sophia” de reciente fundación, situado en la ciudadela de Loppiano (Florencia), ofreció aportes de vanguardia sobre la exegesis, el debate entre ciencia y fe, sobre la evolución y la creación, y sobre el tema de la economía y la gratuidad, permitiendo una mirada a 360º sobre muchas realidades humanas en una óptica que intenta interpretar los hechos y las noticias cotidianas a la luz de la Revelación.
Congresos similares se desarrollaron o están programados en otros países: en Asia, en Bangkok del 9 al 13 de febrero, coincidiendo con el viaje a Asia de la Presidente de los Focolares, María Voce, en África (en Bangui, Camerún – a mediados de marzo), en Medio Oriente, Brasil (São Paulo – abril) y Colombia (Bogotá – abril).
28 Feb 2010 | Palabra de vida, Sin categorizar
¡Cuántas veces en la vida sientes la necesidad de que alguien te eche una mano y al mismo tiempo sabes que ninguna persona puede resolver tu situación!
Es entonces cuando te diriges inadvertidamente a Alguien que sabe hacer posibles las cosas imposibles. Este Alguien tiene un nombre: Jesús
Escucha lo que te dice:
«Os aseguro que si tuvierais fe, aunque sólo fuera como un grano de mostaza, le diríais a este monte: ¡quítate de ahí y ponte allí! Y el monte cambiaría de lugar; nada os resultaría imposible» (Mt 17,20)
Es evidente que la expresión «mover montañas» no se tiene que tomar al pie de la letra. Jesús no prometió a sus discípulos un poder de hacer milagros espectaculares para asombrar a la multitud. Y, de hecho, si vas a buscar en toda la historia de la Iglesia, no encontrarás a un santo –que yo sepa– que haya cambiado montañas de lugar con la fe. «Mover montañas» es una hipérbole, es decir, una manera intencionadamente exagerada de decir las cosas para inculcar en la mente de sus discípulos la idea de que para la fe no hay nada imposible.
Así, cada milagro que Jesús realizó, directamente o a través de los suyos, lo hizo siempre en función del reino de Dios o del evangelio o de la salvación de los hombres. Cambiar una montaña de lugar no serviría para ese fin.
La comparación con el «grano de mostaza» es para indicar que Jesús no te pide una fe más o menos grande, sino una fe auténtica; y la característica de la fe auténtica es apoyarte únicamente en Dios y no en tus capacidades.
Si te asalta la duda o vacilas en la fe, significa que tu confianza en Dios todavía no es plena: tienes una fe débil y poco eficaz, que aún se apoya en tus fuerzas y en la lógica humana.
En cambio, quien se fía enteramente de Dios deja que Él mismo actúe y… para Dios no hay nada imposible.
La fe que Jesús quiere de sus discípulos es precisamente esa actitud de plena confianza que permite que Dios mismo manifieste su potencia.
Y esa fe, que por eso mueve montañas, no está reservada a algunas personas excepcionales. Es posible y un deber para todos los creyentes.
«Os aseguro que si tuvierais fe, aunque sólo fuera como un grano de mostaza, le diríais a este monte: ¡quítate de ahí y ponte allí! Y el monte cambiaría de lugar; nada os resultaría imposible».
Se cree que Jesús dijo estas palabras a sus discípulos cuando iba a enviarlos a predicar.
Es fácil desanimarse o asustarse cuando se sabe que se es una pequeña grey poco preparada, sin cualidades especiales, ante innumerables multitudes a las que es necesario llevarles la verdad del Evangelio.
Es fácil venirse abajo ante gente que tiene intereses bien distintos de los del reino de Dios. Parece una tarea imposible.
Es entonces cuando Jesús asegura a los suyos que con la fe «moverán las montañas» de la indiferencia y del desinterés del mundo.
Si tienen fe nada les será imposible.
Esta frase también puede aplicarse a todas las demás circunstancias de la vida con tal de que contribuyan al avance del evangelio y a la salvación de las personas.
A veces, ante dificultades insuperables, puede surgir la tentación de no dirigirse ni siquiera a Dios. La lógica humana sugiere: ¡Se acabó; total, no sirve de nada!
Es entonces cuando Jesús nos exhorta a no desanimarnos y a dirigirnos a Dios con confianza. De un modo u otro, Él responderá.
Es lo que le sucedió a Lella.
Habían pasado algunos meses desde que empezó llena de esperanza su nuevo trabajo en Bélgica, en la zona flamenca. Pero, ahora una sensación de abatimiento y de soledad la atormentaba.
Parecía que entre ella y las chicas con las que trabajaba y vivía, se hubiera levantado una barrera insuperable.
Se sentía aislada, como una extranjera entre aquella gente a la que sólo quería servir con amor.
Todo como consecuencia de tener que hablar un idioma que no era ni el suyo ni el de quien la escuchaba. Le habían dicho que en Bélgica todos hablaban francés y lo había aprendido, pero al tomar contacto directo con ese pueblo, se dio cuenta de que los flamencos estudian francés solamente en el colegio y que en general lo hablan de mala gana.
Había tratado muchas veces de mover esa montaña de marginación que la alejaba de las otras, pero sin resultado. ¿Qué podía hacer por ellas?
Veía ante sí el rostro de su compañera Godeliève lleno de tristeza. Esa noche se había ido a su habitación sin probar bocado.
Lella había intentado seguirla, pero se detuvo ante la puerta de su habitación por timidez y titubeando. Habría querido llamar… pero ¿qué palabras usar para explicarse? Se quedó allí algunos segundos y luego se rindió una vez más.
A la mañana siguiente entró en una iglesia; se puso al final, en los últimos bancos, con el rostro entre las manos para que nadie notara sus lágrimas. Aquel era el único lugar donde no hacía falta hablar otro idioma, donde ni siquiera era necesario explicarse, porque había Alguien que comprendía más allá de las palabras. Fue la seguridad de ser comprendida lo que le dio valor y con el alma angustiada le dijo a Jesús: «¿Por qué no puedo compartir con las otras chicas sus cruces y decirles esas palabras que tú mismo me hiciste comprender cuando te conocí: que todo dolor es amor?».
Estaba delante del sagrario, esperando casi una respuesta de Aquel que en su vida le había iluminado toda oscuridad.
Bajó la vista y en el evangelio de aquel día leyó: «Ánimo –tened fe– yo he vencido al mundo» . Aquellas palabras fueron como un bálsamo para el alma de Lella, y sintió una gran paz.
Nada más volver a casa para el desayuno se encontró con Annj, la chica que se encargaba del orden de la casa. La saludó y la siguió hasta la cocina; luego, sin hablar, empezó a ayudarla a preparar el desayuno.
La primera en bajar de las habitaciones fue Godeliève, que iba a la cocina a buscar el café. Andaba deprisa para no ver a nadie, pero se detuvo allí. La paz de Lella le llegó al alma mucho más que cualquier palabra.
Aquella tarde, en el camino de regreso a casa, Godeliève alcanzó a Lella con su bicicleta y esforzándose por hablar de manera comprensible para ella, le susurró: «No hace falta que digas nada. Hoy tu vida me ha dicho: “¡ama tú también!”».
La montaña se había movido.
Chiara Lubich
8 Feb 2010 | Sin categorizar
5 Feb 2010 | Sin categorizar