25 Mar 2022 | Sin categorizar
El 25 de marzo el Papa Francisco consagrará a Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María. Esta súplica forma parte de la oración coral que se eleva en el mundo por la paz y acompaña a la gran red de solidaridad a la que también se adhieren los miembros del Movimiento de los Focolares. El 25 de marzo, en la solemnidad de la Anunciación del Señor, alrededor de las 18.30 (hora de Roma) el Papa Francisco, desde la Basílica de San Pedro del Vaticano, consagrará a toda la humanidad, y en particular a Rusia y Ucrania, al Corazón Inmaculado de María. Según la tradición católica, con este acto se le confía a la Madre, y por su intercesión a Dios, todas las personas de la tierra, especialmente hoy a todos los que sufren a causa de la guerra. La Iglesia -escribe el Papa a los obispos del mundo a los que invita a participar- “está fuertemente llamada a interceder ante el Príncipe de la paz y a estar cerca de quienes pagan en su piel las consecuencias de los conflictos”. Porque la guerra es una derrota para todos. Con la guerra todo se pierde. Por eso, continúa el Papa, “acogiendo también numerosas peticiones del Pueblo de Dios, deseo confiar de manera especial a la Virgen las naciones en conflicto”. Este acto “quiere ser un gesto de la Iglesia universal, que en este momento dramático lleva a Dios, a través de la Madre suya y nuestra, el grito de dolor de todos los que sufren e imploran el fin de la violencia, y confía el futuro de la humanidad a la Reina de la Paz”. El Movimiento de los Focolares, presente en más de 180 países, y por lo tanto también en muchos lugares donde todavía hay conflictos y guerras, adhiere al llamamiento del Papa. La presidenta del Movimiento de los Focolares, Margaret Karram, hace unos días en Asís, junto con el Consejo General del Movimiento, reunido en la “ciudad de la paz” para unos días de retiro, invocó la oración por la paz universal: “Te pedimos con la fe que mueve montañas, que cese ‘el fuego’ de la guerra y venza el diálogo ‘en busca de caminos de paz’ entre Rusia y Ucrania. Pedimos la gracia que termine cada acto de conflicto especialmente los más olvidados”. Desde 1991 – los años de la Guerra del Golfo – las comunidades de los Focolares se unen en una oración común por la paz a través del Time Out diario a las 12 horas en cada zona horaria. Cristianos de diferentes Iglesias, creyentes de diferentes religiones se detienen durante un minuto de silencio o de oración para pedir la paz y reorientar su compromiso personal para construirla allí donde se encuentran. El viernes 25 de marzo, en el mismo momento en el que el Papa hará el acto de Consagración, Card. Konrad Krajewski, enviado del Papa en Fátima, hará el mismo acto para implorar juntos la Paz.
Lorenzo Russo
Link para la transmisión en vivo de la oración desde las 17:00 (hora de Roma) Acto de consagración al Corazon Inmaculado de Maria en varios idiomas
24 Mar 2022 | Sin categorizar
El 26 de febrero de 2022, la colaboración entre Gen 4, los niños del Movimiento de los Focolares, y la asociación Forme Sonore, organizó un workshop sobre la composición de música para niños, con unos cien participantes de todos los continentes. Fueron muchas las reflexiones recogidas entre los participantes y las impresiones de los Maestros, Sabrina Simoni y Siro Merlo. La bellísima colaboración nacida en el verano boreal de 2021 entre Forme Sonore, asociación que se ocupa de producciones y experimentaciones para favorecer el crecimiento del pensamiento musical, y los Gen 4, creó un trozo musical grabado por un pequeño coro de niños de Burundi.
La ocasión para unir fuerzas y realizar nuevamente algo bonito juntos se volvió a presentar el 26 de febrero de 2022. Ese día los fundadores de Forme Sonore, la maestra Sabrina Simoni (directora del Pequeño Coro «Mariele Ventre» del Instituto Antoniano de Boloña, protagonista de la manifestación canora anual italiana para niños “Zecchino d’oro”) y el maestro Siro Merlo (experto en escritura y dirección artística de canciones para niños) gestionaron un hermoso workshop organizado y promovido por GEN 4 y dirigido, en especial, a los que entienden de música y que trabajan en estrecho contacto con los más pequeños. Un momento de formación seguido online por unas cien personas de todos los continentes, que puso en el centro la composición de música para la infancia, no sólo desde el punto de vista técnico, sino como medio para vehiculizar valores como el compartir, la unidad, la fraternidad y el cuidado del otro y de la naturaleza. “Cuando el año pasado nos contactó Valeria Bodnar, asistente GEN4 de Burundi –cuentan los maestros– sinceramente quedamos muy impresionados por su entusiasmo. La misma emoción la vivimos el sábado 26 de febrero. La palabra que mejor consigue describir ese momento es “lo coral”, esa sensación intensa que se experimenta cuando, animados por una alegría auténtica, se ejecuta una canción junto con los demás. Las personas que participaron, además de estar muy lejos geográficamente las unas de las otras, pertenecen a ambientes sociales y culturales notablemente distintos. Sin embargo, los mensajes que nos llegaron al terminar el workshop expresaron opiniones con gran consonancia y en perfecta armonía”. “Este curso, de una manera particular, me hizo volver a sentir el deseo y las ganas de componer algo para nuestros Gen 4 –dice Filippo de la ciudad de Monopoli, Italia–. Aprendí que las canciones para nuestros niños tienen que ser simples, lúdicas, tienen que hacerlos sentir libres y contentos de cantarlas”. Han sido muchos los agradecimientos que nos han llegado. Ramia de Costa de Marfil escribe: “Me di cuenta de que la composición de la canción hay que hacerla teniendo en cuenta la psicología de los niños, el target que la interpretará, encontrando el medio mejor para transmitir una emoción y la rítmica adecuada para permitir al niño cantar sin preocupaciones”. Ha sido un verdadero viaje entre notas y técnica, que ha manifestado a los participantes cuán importante es considerar la música como un “medio y no como un fin –explican los Maestros Sabrina Simoni y Siro Merlo–, un vehículo en condiciones no sólo de ‘transportar’ contenidos de variada naturaleza (didácticos, pedagógicos, emotivos o lúdicos), sino también hacerlo en tiempos breves, de una manera más directa y llegando más en profundidad”. Un momento de gran participación entre todos que se hizo don recíproco y dejó un mandato importante a quien se ocupa de infancia y música: crecer y formarse cada vez más, acompañando a los niños en este recorrido de descubrimiento en el que “la música –concluyen los maestros– tiene una energía socializante especialmente potente que tiene que ser guiada y canalizada oportunamente por docentes competentes, animados por una gran pasión y ricos de empatía y sensibilidad”.
Maria Grazia Berretta
23 Mar 2022 | Sin categorizar
Un conflicto, el de Ucrania, que estamos siguiendo en tiempo real, a través del trabajo de los periodistas enviados, las noticias difundidas a través de la web y las redes sociales. Asistimos todos los días al drama humano de grandes masas que tienen que escapar de las bombas, en su mayoría niños y mujeres. Y, al mismo tiempo, en silencio, los gestos de acogida se multiplican en muchos países europeos. Aquí algunos testimonios. Hace un mes, ninguno de nosotros podía imaginar que hoy tendríamos más de tres millones de refugiados de Ucrania. En cambio, es la realidad que estamos experimentando no solo en los países vecinos a las zonas de conflicto, sino también en todos los países de Europa y más allá. Prácticamente, de la noche a la mañana, fue necesario organizarse para acoger a los hermanos ucranianos, en su mayoría niños y mujeres, que huyen del horror. “Cuando comenzó el conflicto y llegaron las primeras personas de Ucrania – dice Manuela desde Berlín, Alemania – para mí también fue una respuesta a la cancelación forzada de la reunión anual de los Focolares que llamamos Mariápolis europea: acoger a la gente como podemos, ahora es mí, nuestra Mariápolis. Esto es lo que Dios quiere de mí, de nosotros”. Y desde Múnich, en Alemania, Dora cuenta: “La casa de los sacerdotes donde trabajo ha acogido a dos mujeres y un niño de 12 años. No hablan alemán ni inglés, pero nos entendemos con la traducción de la web en nuestros celulares. Hace unas noches, después de la cena, les pregunté si necesitaban algo. La madre respondió: ‘Sí, necesito un par de zapatos n° 2 para mi hijo’. En ese momento he sentido a Chiara Lubich muy cerca de mí y me di cuenta de que estábamos en el camino correcto”. Dora se refiere a un hecho que le sucedió a Chiara Lubich durante la Segunda Guerra, cuando un hombre pobre le pidió un par de zapatos de hombre n° 42 y, al mismo tiempo, una amiga le había entregado precisamente un par de zapatos de ese número que en su familia estaba de más. Hoy, para recibir a los refugiados de Ucrania, están disponibles algunas instalaciones de acogida de los Focolares. Ya el 3 de marzo de 2022, los primeros 5 refugiados (2 madres jóvenes con sus hijos) encontraron alojamiento y agradecieron la ducha caliente y la comida recibida en el centro Mariápolis ‘dialog.hotel.wien’, cerca de Viena, en Austria. Al día siguiente continuaron su viaje en tren. Diez días después, llegaron 34 refugiados, entre los cuales 15 niños, que fueron recibidos de 1 a 5 noches. Lo mismo ocurre con los Centros Mariápolis de Alemania: Zwochau, en Leipzig, Solingen en Colonia, Ottmaring en Augsburgo.
Veinticinco jóvenes del noroeste de Alemania participaron en una carrera benéfica para los huérfanos de Ucrania el sábado 12 de marzo de 2022. Un gran grupo ha corrido en Solingen y desde Colonia, Múnich y también desde Graz, otros participantes se unieron y han corrido con ellos. ¡En total, los jóvenes recorrieron más de 250 kilómetros y recaudaron más de 10.000 euros! Luego se conectaron a través de una videoconferencia con las focolarinas que están en Ucrania para compartir experiencias. Y no solo se hacen cargo de los refugiados o recaudan dinero, ropa o comida, sino que también es necesario concientizar sobre la idea de la paz.
Margarete D. es docente y ha iniciado una campaña especial con su clase en Krefeld (Alemania). Ha captado entre los niños el gran deseo entre los niños de hacer algo concreto. Así dieron vida a la acción “Postales por la paz”. Algunas frases han sido traducidas al ruso y meticulosamente escritas por los niños en letras cirílicas junto con la versión en su lengua materna, para ser enviadas a quienes tengan la posibilidad de detener los enfrentamientos. Todavía hay mucho por hacer. Mientras tanto, se están haciendo esfuerzos para organizar mejor los aspectos logísticos de la acogida de los refugiados durante mucho tiempo, con la esperanza de que este conflicto termine pronto, como ha dicho el papa Francisco en el Ángelus del domingo 20 de marzo de 2022, suplicando: “Suplico a todos los actores de la comunidad internacional que se esfuercen de verdad para hacer que cese esta guerra repugnante”.
Carlos Mana
22 Mar 2022 | Sin categorizar
¿Es posible imitar al Padre poniendo en práctica un amor que llegue hasta el perdón? Efectivamente, es complicado, pero la verdadera condición que nos permite hacer un gesto tan grande es haber recibido en vida «la gracia de la vergüenza», como dice el Papa Francisco, y la consecuente alegría de haber sido perdonados. Es un camino misterioso por el que la Cuaresma nos pide que caminemos, para que al final podamos disfrutar de paisajes maravillosos. Heridas sanadas Un día, una persona me hizo un montón de reproches que, según mi orgullo, no merecía. Durante algún tiempo, esta falta de respeto me consumió por dentro. Tuve la tentación de limitar la relación, no quería tener nada más que ver con esa persona desagradable, pero de esa manera no habría sido coherente con mi elección de vivir el Evangelio. ¿Cómo sanar esta herida? Me dirigí a Jesús e inmediatamente pensé: “No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”. Durante días practiqué con aquellos con los que tenía que relacionarme, incluidos los que me habían hecho daño, y en lugar de pensamientos molestos sentí que algo sanaba dentro de mí. Esa sensación de alivio que sólo el perdón puede dar. (R. – Italia) Amor incondicional Desde hace algún tiempo, las discusiones entre mi mujer y yo se habían intensificado. Quién sabe por qué, bastaba un pequeño desacuerdo, una palabra fuera de lugar, nada para que empezáramos a alzar la voz, reviviendo viejas historias. Una de esas noches, cuando el ambiente se había vuelto tenso, nuestra hija de nueve años parecía estar jugando a lanzar aviones de papel desde la escalera de arriba. Ella sonreía y su hermano pequeño parecía estar divirtiéndose como nunca. Intrigado, tomé algunos de ellos y se los mostré a mi esposa. Al observar más de cerca, cada uno de los aviones estaba decorado con corazones y mensajes como: “Los queremos mucho”, “Son los padres más hermosos del mundo”, “Queremos oírlos cantar”. Mientras mi mujer los leía, las lágrimas inundaban su rostro. Avergonzados, nos miramos, luego nos abrazamos, prometiendo encontrar nuestra unidad en ese «Sí» de amor que dijimos hace años. (M. – Portogallo) El primer paso Desde la adolescencia, mi padre y yo no nos soportábamos. Mi madre sufría por eso, pero no veía ninguna solución para nuestra familia. Durante un viaje al extranjero, le conté a un amigo mío que participaba en un movimiento católico y que, en casos difíciles, solía preguntarse: «Si yo no amo a esa persona, ¿quién la amará en mi lugar? Volví de ese viaje atesorando estas fuertes palabras y, curiosamente, me acordé de tantas oportunidades perdidas en las que hubiera podido tener un gesto de cariño hacia mis padres. Para enmendarlo, empecé con pequeñas cosas, servicios sencillos relacionados con mi experiencia, que solía evitar… En resumen, algo cambió en mí. Han pasado décadas desde entonces, y ahora que tengo una familia e hijos, entiendo la importancia de dar el primer paso, como si la alegría de la otra persona dependiera únicamente de mí. (R.T. – Ungheria)
Editado por Maria Grazia Berretta
(extraído de Il Vangelo del Giorno, Città Nuova, año VIII, nº 2, marzo-abril de 2022)
21 Mar 2022 | Sin categorizar
En el Padre nuestro, Jesús nos invita a pedir a Dios que perdone nuestras ofensas, así como nosotros las perdonamos a los que nos ofenden. Es la Palabra de Vida que tratamos de poner en práctica durante este mes de marzo de 2022. Nuestro amor a los hermanos debe estar lleno de misericordia, hasta llegar al perdón. Jesús afirma que debemos tomar siempre la iniciativa para que la buena armonía sea constante, para que se mantenga la comunión fraterna. Y así lleva el mandamiento del amor al prójimo hasta su raíz más profunda. Pues Él no dice: “Si te acuerdas de haber ofendido tú a un hermano”, sino “si te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti”. Para Él, el mero hecho de quedarnos indiferentes ante la discordia con el prójimo, aunque no seamos nosotros los responsables de esta sino los demás, es ya un motivo para no ser gratos a Dios, para ser rechazados por Él. Así pues, Jesús quiere ponernos en guardia no solo contra las más graves explosiones del odio, sino también contra toda expresión o actitud que de un modo u otro denote falta de atención o de amor a los hermanos. (…) Tendremos que procurar no ser superficiales en las relaciones, sino rebuscar en los rincones más recónditos de nuestro corazón. También trataremos de eliminar la simple indiferencia, o cualquier falta de benevolencia, toda actitud de superioridad, de desinterés hacia cualquier persona. Normalmente intentaremos reparar un desaire o un arranque de impaciencia pidiendo disculpas o con un gesto de amistad. Y si a veces esto no parece posible, lo importante será el cambio radical de nuestra actitud interior. Una actitud de rechazo instintivo del prójimo debe ser sustituida por una actitud de acogida total, plena, de aceptación completa del otro, de misericordia sin límites, de perdón, de compartición, de atención a sus necesidades. Si actuamos así, podremos ofrecer a Dios cualquier regalo que queramos y Él lo aceptará y lo tendrá en cuenta. Nuestra relación con Dios será más profunda y llegaremos a esa unión con Él que es nuestra felicidad presente y futura.
Chiara Lubich
(Chiara Lubich, en Palabras de Vida/1, Ciudad Nueva, 2020, pp. 296-297)
17 Mar 2022 | Sin categorizar
Un proyecto de intercambio cultural rompe las barreras entre inmigrantes haitianos y la comunidad de La Romana, en la República Dominicana
República Dominicana es un país en medio del mar Caribe el cual comparte el territorio de la isla Hispaniola con Haití. Históricamente tiene un valor cultural para todo el continente americano, pues allí desembarcó Cristóbal Colón en su primer viaje.
Ambos países comparten raíces culturales e históricas, pero también tienen contrastes que los han separado por siglos. Haití es el país más pobres del continente americano. La inestabilidad política y violencia interna han hecho que miles de personas emigren hacia otros países.
Cada año miles de inmigrantes cruzan la frontera desde Haití hacia República Dominicana en busca de un mejor futuro creando tensiones entre ambas naciones.
“Se estima que en la República Dominicana hay alrededor de 2 millones de Haitianos. Ellos vienen principalmente a trabajar en lo que es el cultivo de la caña de azúcar, porque aquí hay varias centrales azucareras”, dice Modesto Herrera, un médico que forma parte de la comunidad de los Focolares en República Dominicana.
A pesar de que existe un mutuo intercambio entre estos pueblos vecinos, también existen tensiones latentes y discriminación contra los haitianos que viven en República Dominicana. Una de las grandes barreras es el idioma, pues en República Dominicana el idioma es el español, mientras que en Haití se habla creole.
Hace varios años la comunidad de los Focolares en La Romana ha iniciado un proyecto que busca crear lazos de fraternidad con los inmigrantes haitianos que viven en poblaciones cercanas.
“Nosotros trabajamos en la parroquia donde está ubicado un Batey, que es una pequeña comunidad poblada por haitianos en su mayoría”, dice Sandra Benítez, empresaria.
Aunque muchos nunca habían visitado el Batey pues es una zona alejada de la ciudad donde principalmente habitan inmigrantes haitianos, junto a jóvenes y otros miembros de la comunidad decidieron romper la barrera que los ha dividido por años y comenzaron a visitarlos con el fin de conocerse mutuamente.
Poco a poco descubrieron que la comunidad haitiana tenía necesidades de integración en la sociedad. La Romana es conocida por su industria textil. “Vimos el potencial que tienen los jóvenes y decidimos trabajar en el área textil”, dice Cristian Salvador Roa, quien enseña a coser a la comunidad haitiana. Y agrega: “Me deja una gran satisfacción cuando veo que un joven ya no está desperdiciando su juventud, sino que es un joven productivo que le está sacando beneficio a su vida haciendo algo productivo”.
“El mejor testimonio que podemos dar nosotros es que, teniendo la barrera del idioma, la barrera de la predisposición social, cuando rompemos esa barrera, descubrimos la gran riqueza que puede haber en una cultura o que puede haber en la convivencia humana con otra persona”, concluye Concepción Serrano, un ingeniero industrial.
Clara Ramírez
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