Movimiento de los Focolares
Artistas: ¿Qué vocación para nuestra época?

Artistas: ¿Qué vocación para nuestra época?

“Artistas: ¿qué vocación para nuestra época?” Movidos por este interrogante, pintores y escultores, directores de cine y actores, músicos y cultivadores de las diferentes disciplinas artísticas, de 20 Países, desde la India a Argentina, desde Corea a Brasil, de Finlandia hasta Portugal se encontrarán para el 2º Congreso internacional que tendrá lugar del 13 al 15 de abril en  el Centro Mariápolis de Castelgandolfo (Roma). ¿Quién lo promueve?: Clarté: expresión de luz, claridad, claritas: Los artistas que hacen parte de Clarté quisieran contribuir  a realizar un arte portador de luz en la noche cultural de esta época de profundas transformaciones. La característica peculiar de Clarté –  que se inspira en la espiritualidad de la unidad de Chiara Lubich – es el diálogo entre artistas. La inspiración – afirman – nace también de estas relaciones. Finalidad del Congreso – Si en el arte moderno y contemporáneo  domina “la pérdida del centro”, la exclusión de todo punto de referencia, el Congreso querría promover un arte renovado por una experiencia humano-divina, universal. Un arte que, precisamente porque se dirige al hombre, puede convertirse en un lugar de realización de una visión humana integral. El Programa – Como expresa el título, el congreso sigue cuatro pistas: inquietud, esperanza, luz, perspectiva. Entre otros prevé: “Lección magistral” de Chiara Lubich sobre el Arte – con ocasión del doctorado h.c. en Arte, que le fue otorgado por la Universidad Católica de Maracaibo (Venezuela) – que abrirá el Convenio. La socióloga brasileña Vera Araujo intervendrá acerca del aporte que el arte puede ofrecer a la sociedad de hoy. “El arte protagonista en la ciudad”: iniciativas artísticas que suscitan el despertar de los valores  y cohesiones sociales en los más variados contextos sociales y culturales, en ciudades como Nápoles, Caracas (Venezuela) y Jerusalén, donde nació una orquesta compuesta de palestinos e israelitas. Amplio espacio para el diálogo, tanto en sesiones plenarias, como en grupos. Momento conclusivo: “Dones de luz” conversación de Chiara Lubich con un grupo de hindúes (video).

El testimonio de Ginetta: el Evangelio, revolución social

El testimonio de Ginetta: el Evangelio, revolución social

El 8 de marzo, 6 años después de la muerte de una de las principales protagonistas del Movimiento de los Focolares en Brasil – Ginetta Calliari – la Iglesia Católica, con el inicio del proceso de beatificación, dará inicio al estudio de su vida con la perspectiva de reconocerla como modelo de vida cristiana. La apertura del proceso tendrá lugar en la catedral de Osasco, en las cercanías de San Pablo (Brasil), a las 8.00 p.m. hora local. Personalidades del mundo religioso, civil y político de Brasil han tenido en Ginetta una líder espiritual y una fuente de inspiración para sus ideales y su forma de actuar. En los 42 años en los que vivió en esta tierra, Ginetta no ahorro fuerzas para difundir la cultura de la fraternidad y el ideal de la unidad típicos de los Focolares. Con fe transparente en la fuerza transformadora del Evangelio, ha arrastrado en esta aventura a miles de brasileños y ha suscitado numerosas obras sociales y culturales. Ha sido una de las primeras en sostener la Economía de Comunión, un proyecto lanzado por Chiara Lubich precisamente en Brasil, para contribuir a colmar las diferencias entre ricos y pobres, involucrando empresas de producción y de servicios de los más variados sectores dando una finalidad social a una parte de sus utilidades. Ginetta Calliari (1918-2001), nacida en Trento (Italia), estuvo junto a Chiara Lubich desde un inicio del Movimiento de los Focolares, en los años ’40. En 1959, estaba entre los primeros jóvenes que partieron para Brasil, primer país fuera de Europa en el que se difundió el Movimiento. Actualmente Brasil cuenta con alrededor de 300.000 adherentes y 61 centros.

El testimonio de Ginetta: el Evangelio, revolución social

Nuevos caminos para responder a los retos de la praxis médica de hoy

Es un rostro del mundo de la medicina que presenta muchas novedades el emergido a partir de los trabajos del 1º Congreso internacional, desarrollado el 16 y 17 de febrero pasado en el Policlínico Gemelli de Roma, en conexión satelital con 54 puntos: de Japón a Siberia, de Tanzania a los Estados Unidos. El punto central del trabajo, una temática que hoy es ineludible: “Comunicación y relaciones interpersonales en la Medicina”. Sobre las fronteras en el tratamiento del Sida, se presentaron: un nuevo modelo cultural en acto en algunos países de África y los frutos de la colaboración entre el norte y el sur del mundo, como el proyecto entre la Universidad de Florencia y la región Toscana con el hospital de Fontem, en el corazón de la selva de Camerún. Éstas algunas de las “buenas prácticas” que demostraron, con evidencia científica, la eficacia de las relaciones interpersonales. Los profundos cambios en acto en el mundo de la sanidad, no última la relación médico-paciente, fueron afrontados en las intensas jornadas de trabajo: han sido 46 los relatores de 17 países con las más diversas competencias e iter formativos, comprometidos en diversos ámbitos de la medicina. “Podríamos definir la relación como el paradigma de la medicina del siglo XXI” –se afirmó ya desde el inicio del Congreso, se trata de un reto, un proyecto operativo,. Y es a partir de allí que parten las nuevas vías que se abren ahora ante el frente formativo –como es la propuesta de nuevas materias de estudio en las universidades y escuelas de especialización – y del desarrollo de modelos aplicables. El Congreso respondió así al mensaje del Papa Benedicto XVI quien, entre otras cosas, invitaba a los más de 600 participantes a “descubrir nuevas vías para dar una siempre mayor autenticidad de las relaciones en el mundo de la medicina” y de Chiara Lubich quien había augurado que el Congreso fuese “de estímulo para renovar el compromiso de trabajar para construir relaciones de verdadera fraternidad, de modo que el compromiso cultural se base en una auténtica experiencia de vida comunitaria”. No faltó en el Congreso el aporte de presencias institucionales, de la Ministra italiana de Salud Livia Turco, presente con un mensaje, al Presidente de la Comisión de Sanidad e Higiene del Senado de la República Italiana, Ignazio Marino, además de numerosos representantes del mundo académico. Los mensajes están publicados en www.mdc-net.org

El testimonio de Ginetta: el Evangelio, revolución social

“Habiéndolos amado, los amó hasta el extremo”

 El sábado 17 de febrero, “el Padre ha llamado a Sí al padre Silvano Cola”, fallecido improvisamente por un paro cardíaco, en el Centro sacerdotal en Grottaferrata, donde vivía con otros sacerdotes. Era responsable de la rama de los sacerdotes diocesanos que se formó en los años  ’50 en el naciente Movimiento de los Focolares. Don Silvano se cuenta entre los primeros sacerdotes que, en contacto con los Focolares, hallaron un nuevo impulso para el ministerio sacerdotal en la unidad que brota de la reciprocidad del amor evangélico, central en la espiritualidad del Movimiento. Al comunicar la noticia de su muerte, Chiara Lubich puso de relieve, en modo particular, la  “generosidad incansable” con la que desarrolló su labor al servicio del mundo sacerdotal: «Habiéndolos amado, los amó hasta el extremo». Durante estos últimos años, Don Silvano Cola había compartido con una de las primeras focolarinas, Valeria Ronchetti, la responsabilidad de la secretaría instituida por la fundadora de los Focolares para promover la comunión entre los Movimientos eclesiales y las nuevas comunidades,  surgida como respuesta al deseo de Juan Pablo II, después del gran encuentro en la Plaza de San Pedro en la vigilia de Pentecostés de 1998. Don Silvano Cola nació en Camerino (Macerata) el 22 de enero de 1928 y fue ordenado sacerdote en Turín el 27 de junio de 1950. De acuerdo con su arzobispo, en 1964 se trasladó al Centro del Movimiento, en Rocca di Papa (Roma). En 1990 tomó parte como oyente en el Sínodo de los Obispos sobre la formación sacerdotal. Actualmente era miembro del Consejo General de los Focolares. Los funerales tendrán lugar el próximo martes, 20 de febrero, a las 14.30 horas, en  el Centro Mariápolis de Castelgandolfo (Roma) – en vía san G. Battista de la Salle.

El testimonio de Ginetta: el Evangelio, revolución social

«De la comunión entre Obispos y Movimientos un nuevo impulso al testimonio del Evangelio en el mundo »

“De la comunión entre los obispos y los movimientos puede surgir, un válido impulso para un nuevo compromiso de la Iglesia en el anuncio y en el testimonio del Evangelio de la esperanza y de la caridad en todos los rincones del mundo”. Es uno de los pasajes más relevantes del discurso dirigido por Benedicto XVI a los, casi 200, obispos recibidos por él en una audiencia el jueves 8 de febrero en la mañana: obispos amigos del Movimiento de los Focolares, reunidos en esos días en Castelgandolfo y obispos amigos de la Comunidad de San Egidio, venidos a Roma por el aniversario de la fundación. Seguidamente el discurso integral del Santo Padre «Venerados hermanos en el episcopado: Estoy feliz de acogerlos en esta audiencia especial y les saludo cordialmente a todos ustedes, provenientes de diferentes países del mundo. Dirijo también un particular saludo a todos los que están aquí con nosotros y que pertenecen a otras Iglesias cristianas.  Algunos de ustedes participan en la cita anual de los obispos amigos del Movimiento de los Focolares, que tiene por tema: «Cristo crucificado y abandonado, luz en la noche cultural». Aprovecho con gusto esta ocasión para enviar a Chiara Lubich mis mejores deseos y mi bendición, que extiendo a todos los miembros del Movimiento que ella ha fundado. Otros participan en el IX Congreso de obispos amigos de la Comunidad de San Egidio, que afronta un argumento particularmente actual: «La globalización del amor». Saludo a monseñor Vincenzo Paglia, y con él al profesor Andrea Riccardi y a toda la Comunidad, que en el aniversario de su fundación se reunirá esta noche en la Basílica de San Juan de Letrán para participar en una celebración eucarística solemne. Queridos hermanos en el episcopado, quisiera decirles ante todo que su cercanía a los dos Movimientos, subraya la vitalidad de estas nuevas agregaciones de fieles y manifiesta al mismo tiempo esa comunión entre los carismas que constituye un típico «signo de los tiempos». La exhortación post-sinodal «Pastores gregis» recuerda que «las relaciones recíprocas entre los obispos van mucho más allá de sus encuentros institucionales» (n. 59). Es lo que sucede también en congresos como éstos, en los que se experimenta no sólo la colegialidad, sino una fraternidad episcopal que encuentra en los ideales compartidos y promovidos por los movimientos un estímulo para hacer más intensa la comunión de los corazones, más fuerte el recíproco apoyo y más compartido el compromiso de mostrar la Iglesia como lugar de oración y de caridad, como casa de misericordia y de paz. Mi venerado predecesor, Juan Pablo II, ha presentado a los Movimientos y a las nuevas comunidades surgidas en estos años como un don providencial del Espíritu Santo a la Iglesia para responder de manera eficaz a los desafíos de nuestro tiempo. Y también yo, en otras ocasiones, he tenido la posibilidad de subrayar el valor de su dimensión carismática. ¿Cómo olvidar, por ejemplo, la extraordinaria vigilia de Pentecostés del año pasado, que fue testigo de la participación conjunta de muchos Movimientos y Asociaciones eclesiales? Todavía está viva en mí la emoción experimentada al participar en la Plaza de San Pedro en una experiencia espiritual tan intensa. Les repito lo que entonces les dije a los fieles, venidos de todas las partes del mundo, es decir, que la multiformidad y la unidad de los carismas y ministerios son inseparables en la vida de la Iglesia. El Espíritu Santo quiere la multiformidad de los Movimientos al servicio del único Cuerpo que es precisamente la Iglesia. Y esto lo realiza a través del ministerio de quienes Él ha puesto para regir a la Iglesia de Dios: los obispos en comunión con el sucesor de Pedro. Esta unidad y multiplicidad, que se da en el pueblo de Dios, se manifiesta en cierto sentido también hoy aquí, al reunirse con el Papa muchos obispos, cercanos a dos movimientos eclesiales diferentes, caracterizados por una fuerte dimensión misionera. En el rico mundo occidental, en el que también está presente una cultura relativista y en el que no falta al mismo tiempo un difundido deseo de espiritualidad, vuestros movimientos testimonian la alegría de la fe y la belleza de ser cristianos. Con una gran apertura ecuménica en las grandes áreas deprimidas de la tierra, comunican el mensaje de la solidaridad y se acercan a los pobres y a los débiles con ese amor, humano y divino, que he querido presentar nuevamente a la atención de todos en la encíclica «Deus caritas est». De la comunión entre los obispos y los movimientos puede surgir, por tanto, un válido impulso para un nuevo compromiso de la Iglesia en el anuncio y en el testimonio del Evangelio de la esperanza y de la caridad en todos los rincones del mundo. El Movimiento de los Focolares, precisamente a partir del corazón de su espiritualidad, es decir, de Jesús crucificado y abandonado, subraya el carisma y el servicio de la unidad, que se realiza en los diferentes ámbitos sociales y culturales, como por ejemplo, en el económico, con la «economía de comunión», y a través de los caminos del ecumenismo y del diálogo interreligioso. La Comunidad de San Egidio, al poner en el centro de su propia existencia la oración y la liturgia, quiere hacerse cercana a quienes se encuentran en situaciones de pobreza y de marginación social. Para el cristiano, el hombre, aunque esté alejado, no es nunca un extraño. Juntos podemos afrontar con un empuje más fuerte los desafíos que nos interpelan de manera apremiante en este inicio del tercer milenio: pienso en primer lugar en la búsqueda de la justicia y de la paz y en la urgencia de construir un mundo más fraterno y solidario, a partir precisamente de los países de los que proceden algunos de ustedes, y que sufren sangrientos conflictos. Me refiero especialmente a África, continente que llevo en mi corazón y que espero que pueda experimentar finalmente un tiempo de paz estable y de auténtico desarrollo. El próximo Sínodo de los Obispos africanos será seguramente un momento propicio para mostrar el gran amor que Dios siente por las queridas poblaciones africanas. Queridos amigos: la fraternidad que existe entre ustedes y los movimientos de los que forman amigos les empuja a «llevar mutuamente vuestras cargas» (Gálatas 6, 2), como recomienda el apóstol, sobre todo en lo que se refiere a la evangelización, al amor por los pobres y la causa de la paz. Que el Señor haga cada vez más fecundas vuestras iniciativas espirituales y apostólicas. Yo les acompaño con la oración y con gusto les imparto la bendición apostólica a los que están aquí presentes, al Movimiento de los Focolares y la Comunidad de San Egidio, y a los fieles confiados a sus atenciones pastorales». Benedicto XVI> Jueves 8 de febrero de 2007, Sala Clementina

Cómo responder a la “noche” de la humanidad

De Líbano al borde de una nueva guerra y de Sudán del Apocalipsis de Darfur, de Pakistán encrucijada del terrorismo: son algunas de las proveniencias de los 85 Obispos de los cinco continentes que participan del 3 al 9 del febrero en el 31º Congreso de Obispos amigos del Movimiento de los Focolares. Benedicto XVI recibirá a los Obispos en audiencia especial el jueves 8 de febrero en la mañana. Esa misma mañana, un encuentro de los Obispos con los periodistas sobre su compromiso, y el de sus Iglesias locales, en algunos entre los contextos más tormentosos del actual panorama mundial (a la 1:00 p.m., en la sala del Augustinianum, Vía Pablo VI, 25). El título del encuentro: “El Cristo crucificado y abandonado, luz en la noche cultural”. “El camino de la humanidad y el camino de la Iglesia – explica el moderador del Congreso, el Card. Miloslav Vlk, arzobispo de Praga – están condicionados por retos particulares que Juan Pablo II no ha excitado en caracterizar como ‘noche oscura’ de la época. Tal situación no sólo comporta riesgos sino también –como subraya Benedicto XVI- la oportunidad de un nuevo inicio, de un nuevo y eficaz anuncio de Dios como Amor, que lleve a una visión de la vida humana centrada en el don de sí y en la coparticipación”. Un aporte central sobre esta temática ha sido preparado por Chiara Lubich.   Otro tema de importancia: la colaboración de Movimientos y Comunidades laicales de varias Iglesias para dar un testimonio común, que se expresará el 12 de mayo próximo, en la II Jornada Juntos por Europa en Stuttgart y, contemporáneamente, en muchas otras ciudades de Europa.