Movimiento de los Focolares
Ciudadanía

Ciudadanía

 

Por su compromiso a favor del diálogo entre los pueblos, las culturas y las religiones y por la difusión del espíritu de solidaridad y fraternidad entre los hombres”, el sábado 13 de mayo Chiara Lubich ha sido distinguida con la ciudadanía honoraria de La Spezia, con una ceremonia desarrollada en el marco del Teatro Cívico, repleto por alrededor de 1000 “spezzinos” y personas llegadas de otros centros de Liguria y de las regiones limítrofes.

“La fraternidad en el horizonte de la ciudad” ha sido la propuesta de Chiara Lubich, representada por María Rita Cerimele, co-responsable del Movimiento de Piemonte y Liguria. Un tema solicitado sobre todo por varios políticos que en estos meses de preparación han querido profundizar cada vez más en el pensamiento de Chiara y en el Movimiento Político por la Unidad, por ella fundado. La ciudad, representada a través de sus máximas instituciones parecía vibrar unánime ante la propuesta de hacer que se convierta en praxis cotidiana, a todo nivel, la fraternidad, un camino que por otra parte es ya compartido por muchos, como dio testimonio la reciente entrega a la ciudad, por parte del Presidente Ciampi, de la medalla al valor cívico por el apoyo concreto a la comunidad hebrea en fuga de los lagher nazistas.

Las intervenciones de las autoridades, el presidente del Concejo Comunal, Franco Bravo, el alcalde, Giorgio Pagano, el Presidente de la Provincia, Ricciardi, el asesor regional, Merlo, junto con el obispo de la ciudad, S. E. Mons. Bassano Staffieri, delinearon diversos aspectos de la personalidad y de la obra de Chiara.

Desde la Galería, los jóvenes y los adolescentes, entusiasmados por la proyección de un encuentro mundial de jóvenes con Chiara, siguieron con gran atención los episodios de su vida contados por Ulrike Buechl, del Movimiento de los Focolares, y el descubrimiento, hecho por Chiara y por sus primeras compañeras, de su misma edad, de Dios como Amor, aun en medio del odio y la destrucción de la guerra.

La jornada de fiesta para La Spezia se concluyó en la noche con un espectáculo, ofrecido por artistas spezzinos. Cabe señalar la presencia de dos detenidos quienes, a nombre de sus compañeros, quisieron expresar su gratitud a Chiara con una canción, presentada por ellos mismos: “…cuando nos hicieron conocer a esta valiente señora, ya no nos sentimos más solos en nuestra condición, sentimos que ella nos entiende, que está del lado de los débiles y de los distintos como nosotros”.

 

 

“Una ciudad no basta”

  Queridos todos que hoy están reunidos en Loppiano: ¡Les mando un saludo de todo corazón en este 1º de mayo del 2006, fiesta de los jóvenes y nueva etapa de nuestro camino hacia un mundo unido! El programa que se han propuesto es actual y exigente, es casi un desafío: “Una ciudad no basta”. Me han pedido una palabra. Queridos jóvenes, ustedes saben que cuando tenía vuestra edad Dios me hizo el regalo de llamarme a darle mi vida para hacer crecer en esta tierra un pueblo nuevo, nacido del Evangelio. Y hemos comenzado por Trento, nuestra ciudad. ¿Y ustedes, hoy? Si quieren transformar una ciudad empiecen a unirse con los que tienen vuestro mismo ideal. Pongan a Dios por encima de todo lo demás Prométanse amor recíproco, dispuestos a dar la vida el uno por el otro, y custodien este pacto cueste lo que cueste: Él, presente entre ustedes, les sugerirá los pasos a dar, los sostendrá en las inevitables dificultades. Después tomen las medidas de la ciudad. Juntos vayan en busca de los más pobres, de los abandonados, de los huérfanos, de los encarcelados, de los marginados, y den, den siempre: una palabra, una sonrisa, vuestro tiempo, vuestros bienes… Vuestro dar atraerá el céntuplo prometido por Jesús. No dejen a nadie solo. Compartan todo con vuestros amigos: los momentos de alegría y de triunfo, de dolor y fracaso, para que la luz no se apague. Recen y perdonen, porque, si bien ir contra corriente cuesta, allí está la raíz más profunda del éxito. Pero “una ciudad no basta”: Sí, porque con Dios, una ciudad es demasiado poco. Él es quien hizo las estrellas, quien guía los destinos de los siglos, y con Él se puede mirar más lejos, a la patria de todos, al mundo. Que cada suspiro nuestro sirva para esto; para esto cada gesto; para esto reposar y caminar. Hagamos de modo tal que al final de la vida no tengamos que arrepentirnos de haber amado demasiado poco. ¡Coraje! Ustedes saben cuánta confianza tengo en ustedes! El mundo está en vuestras manos, y mañana será tal y como hoy lo construyan. Chiara

«Una ciudad no basta»: la propuesta de Loppiano a los jóvenes

«Una ciudad no basta»: la propuesta de Loppiano a los jóvenes

 

El gran encuentro de los jóvenes de Loppiano este año apuntaba a la ciudad como lugar de fraternidad, para construirla y experimentarla más allá de toda división. También, la cita en la ciudadela Arco Iris de Portugal apuntaba a la construcción de un mundo unido, en este tiempo caracterizado por el miedo al otro y a los conflictos.

Loppiano (Italia) – La ciudad como lugar y laboratorio de fraternidad a 360°. Ha sido éste el punto focal del 1° de mayo 2006 en Loppiano, cita anual para miles de jóvenes italianos y europeos, que llegó a su 36ta. edición.

En programa – El momento central del programa ha sido el mensaje de Chiara Lubich con el título “Una ciudad no basta”. Numerosos los testimonios de las zonas conflictivas del planeta o teatro de las así llamadas “guerras olvidadas”: jóvenes provenientes de Colombia, Irak, Burundi, Bielorrusia y Corea, llamados para contar sus historias y ofrecer un testimonio de paz, solidaridad y recomposición social. Un espacio especial fue dedicado a la Economía de Comunión y en especial al diálogo con los empresarios italianos que transferirán parte de sus actividades al nuevo polígono empresarial, que será inaugurado en octubre próximo y recogerá unas treinta empresas que adhieren al proyecto.

El encuentro se “duplicó” – Este año el encuentro de Loppiano se articuló en dos jornadas. Ya a partir de las 3.00 de la tarde del 30 de abril estaban funcionando 7 talleres de profundización: de la Economía de Comunión al diálogo interreligioso y cultural, a la Ecología, al Deporte, a la Música, a la Arquitectura, a la Comunicación; siendo éstas las áreas de interés propuestas para la reflexión y también para la acción que los jóvenes participantes. Con la presencia de expertos, espacios de diálogo y aportes a través del vídeo.

Arco Iris (Portugal): ‘Link para la unidad’ fue el título elegido por los jóvenes portugueses. Se trataba de un link capaz de construir una comunicación nueva mediante las nuevas tecnologías, que los Jóvenes por un Mundo Unido de Portugal propusieron a sus coetáneos de toda la Península Ibérica. Una comunicación caracterizada por el diálogo para construir un mundo de paz. Participaron alrededor de 1500 jóvenes, un número en constante aumento con respecto a la primera edición del 2002.

La ciudadela de Loppiano – Es la primera de las 33 ciudadelas de los Focolares que surgen en los 5 continentes. Situada en las colinas toscanas en las cercanías de Florencia, en el Municipio de Incisa Val d’Arno, con escuelas, empresas, centros artísticos, hoy día cuenta con 900 habitantes de 70 naciones. Son estudiantes y docentes, profesionales, artesanos, agricultores, artistas, familias, religiosos y sacerdotes. Están presentes también cristianos de diversas Iglesias y seguidores de otras religiones. Por su característica internacionalidad es un lugar privilegiado para el diálogo entre pueblos y culturas.

La ciudadela Arco-Iris – Situada en Abrigada, a 45 Km. de Lisboa, nació en 1997. Su construcción se está realizando progresivamente gracias al aporte generoso de muchos. Desde un inicio ha podido contar con el apoyo e incentivo por parte de las autoridades civiles y religiosas, siendo considerada por la Cámara Municipal de Alenquer, un proyecto de “interés público”. Además de ser un espacio privilegiado para el diálogo con personas de otras convicciones y culturas, es también un punto de encuentro para los jóvenes. Es común el compromiso de poner en práctica la única ley de la ciudadela, el amor evangélico para demostrar que una convivencia pacífica y fraterna entre personas de las más variadas edades y condiciones sociales es posible. (info: www.focolares.org.pt)

Mayo 2006

Qué amplio es el corazón de Dios. Para él no existen las divisiones entre pueblos, naciones, lenguas o etnias: todos somos hijos suyos, con la misma dignidad. Para los primeros cristianos de Jerusalén era difícil comprender esa mentalidad abierta y universal; como todos provenían de un mismo pueblo consciente de ser el elegido, les costaba entablar una relación de fraternidad auténtica con miembros de otros pueblos. Por eso quedaron escandalizados al saber que Pedro, en Cesarea Marítima, había entrado en la casa de Cornelio, un oficial romano, un extranjero. ¡Nada de tener intereses comunes con extranjeros! Pero para Dios nadie es extranjero. “Él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos” (Mt 5,45). Dios ama a todos, sin distinción. Es lo que Pedro afirmó ante el soldado romano, y superó así los prejuicios que lo mantenían separado de integrantes de otros pueblos:

«Dios no hace acepción de personas y, en cualquier nación, todo el que le teme y practica la justicia es agradable a él.»

Si Dios se comporta de esta manera, también nosotros, sus hijos, tenemos que comportarnos como él, romper todas las barreras, liberarnos de toda esclavitud. En efecto, muchas veces somos esclavos de las divisiones entre pobres y ricos, entre generaciones, entre blancos y negros, entre culturas o nacionalidades. Cuántos preconceptos respecto de los inmigrantes, de los extranjeros. Cuántos lugares comunes sobre los que son diferentes de nosotros. De allí nacen las inseguridades, el miedo de perder la propia identidad, las intolerancias… Puede haber barreras aún más sutiles, que se levantan entre nuestra familia y las familias vecinas, entre personas de nuestro grupo religioso y las de otra orientación, entre barrios de una misma ciudad, entre partidos, clubes… Surgen entonces suspicacias, rencores sordos y profundos, enemistades corrosivas. Con un Dios que no hace acepción de personas, ¿cómo no alimentar en el corazón la fraternidad universal? Hijos del mismo Padre, podemos reconocernos hermanos y hermanas de cada hombre y mujer que encontramos.

«Dios no hace acepción de personas y, en cualquier nación, todo el que le teme y practica la justicia es agradable a él».

Por lo tanto, si somos hermanos y hermanas, tenemos que amar a todos, comenzando por quien tenemos al lado, sin detenernos. Entonces nuestro amor no será platónico, abstracto, sino concreto, de servicio. Un amor capaz de ir al encuentro del otro, de iniciar un diálogo, de identificarse con sus situaciones desagradables, de asumir cargas, preocupaciones, hasta lograr que el otro se sienta comprendido y aceptado en su diversidad y pueda expresar libremente todas las riquezas que lleva en sí. Un amor que establece relaciones vivas con personas de las más diversas convicciones, basadas en la “regla de oro” –“haz a los demás lo que querrías que te hicieran a ti”–, presente en todos los libros sagrados y grabada en la conciencia de cada uno. Un amor que mueve los corazones hasta la comunión de los bienes, que ama a la patria del otro como propia, que construye estructuras nuevas con la esperanza de hacer que se detengan guerras, terrorismos, luchas, retrocedan el hambre y miles de otros males en el mundo.

«Dios no hace acepción de personas y, en cualquier nación, todo el que le teme y practica la justicia es agradable a él».

Esa es la experiencia que hizo una de mis primeras compañeras de Roma, Fiore, con Moira, una joven de Guatemala, la mayor de once hermanos, indígena católica descendiente de los maya kacjchichel. En ese país los indígenas son muy discriminados, lo que crea un fuerte complejo de inferioridad respecto de los mestizos y, sobre todo, de los blancos. Moira cuenta que, cuando conoció a Fiore, ésta “no hacía diferencias”, hablaba al corazón de la gente, y hacía caer cualquier barrera que pudiera haber: “nunca voy a olvidar lo contenta que se ponía cuando nos encontrábamos. Su amor por mí era un reflejo del amor de Dios. Mi cultura nativa y la educación familiar me habían inculcado comportamientos más bien cerrados y duros, que ponían distancia con quienes estaban a mi lado. Fiore fue como mi maestra, mi guía, mi modelo…, y me ayudó a salir de mí misma para ir confiadamente al encuentro de los demás. También me propuso reanudar mis estudios y me sostuvo y alentó cuando, por las dificultades de cultura y de método, sentía la tentación de abandonarlos. Así llegué a obtener el diploma de secretaria ejecutiva. Pero, sobre todo, me ayudó a tomar conciencia de mi dignidad humana, a superar esa sensación de inferioridad que, por ser indígena, llevaba en mí como una marca. Desde chica soñaba con luchar para rescatar a mi gente, pero con Fiore comprendí que tenía que comenzar por mí misma. Ser ‘nueva’ yo, si quería que naciera un ‘pueblo nuevo’.” Si se ama el Ideal de la unidad, con un Dios que no hace acepción de personas, es posible –como Moira – soñar cosas nuevas: “Con mi sí a Dios podría abrir una brecha para llevar este Ideal a toda mi gente, y puedo decir que, en parte, ya lo veo realizado en mi familia”.

Chiara Lubich

 

Cultura del dar: la revolución de los muchachos

 Panamá – Los Clubes del dar: viaje a Cébaco Múltiples con las actividades que los Muchachos por la Unidad llevan adelante para sostener sus proyectos. Una de ellas, que, como las Ferias Primavera en Italia, ha asumido un carácter continuo, se desarrolla en Panamá, donde ya desde hace años, existen los “Clubes del dar”, de los que se puede ser socios sólo si se vive la cultura del dar, empezando por donar un objeto que se aprecia mucho. En el 2005 el Ministerio de Educación de Panamá, conociendo la iniciativa, la ha injertado en el programa escolar como actividad a desarrollar en las horas obligatorias de servicio social. Escriben los Muchachos por la Unidad de Panamá: “Ya no tenemos que conquistarnos el permiso de los directores para presentarnos en las distintas escuelas: ¡Basta hacer referencia a la circular del Ministro! La cosa más bella es que también todos los profesores participan”. Desde hace algunos años, una delegación de muchachos acompañados por padres de familia y profesores, va en una embarcación, a la isla de Cébaco – 8 horas de viaje- para llevar a las familias necesitadas los alimentos recogidos durante el año. Toda la población los acoge con grandísima alegría, ofreciéndoles lo mejor que tienen. “Es bellísima la relación construida con ellos en estos ocho años – son siempre los muchachos que hablan – todos hemos experimentado que yendo allí para dar se recibe mucho: de hecho regresamos super felices”. Jorge, uno de ellos, ha dicho: “Tantas veces he deseado cosas de las que realmente no tengo necesidad. Ahora que conosco la gente de Cébaco, no puedo detenerme, ¡debemos hacer mucho más! ¡Estoy feliz de no tener que esperar a ser grande para poder dar!”. En Alemania – ganados 1443 euros Estamos en Mannheim. Los estudiantes de octavo tienen que realizar un proyecto para la materia de “Economía y Derecho”. Idea: ¿por qué no lanzar la propuesta de encontrar trabajo durante algunas mañanas, en modo de ganar dinero para el proyecto School-mates? La idea gusta a todos, pero hay una dificultad: encontrar lugares de trabajo. Uno de los muchachos, que logró hacer que lo contrataran después de treinta intentos, afirma: “Ahora sé lo difícil que es buscar trabajo”. Panaderos, electricistas, peluqueros, vendedores en abastos, jardineros, empleados en la sociedad de medios públicos, en una oficina, en restaurantes: al final toda la clase consiguió un trabajito. El resultado: 1443 euros ganados por todos y dados con alegría para que otros muchachos puedan ir a la escuela.