Movimiento de los Focolares

No tibios, sino ardientes

May 10, 2021

 Nuestro amor tiene necesidad de ser continuamente reavivado con actos de amor cada vez más perfectos, más profundos. Chiara Lubich compara el amor al prójimo con un fuego alimentado con la leña, para demostrarle a Dios y al prójimo nuestro empeño.

 Nuestro amor tiene necesidad de ser continuamente reavivado con actos de amor cada vez más perfectos, más profundos. Chiara Lubich compara el amor al prójimo con un fuego alimentado con la leña, para demostrarle a Dios y al prójimo nuestro empeño. Volver […] a centrarnos con mayor convicción en nuestro Ideal, ya que se puede ver que todo está allí, en el amor recíproco; consolidar nuestra unidad, impulsarnos a llevarla lo más lejos posible. […] Porque el fuego —y de fuego se trata— no se mantiene si no está alimentado continuamente con leña, con paja, etc. Así, nuestro amor tiene necesidad de ser continuamente reavivado con actos de amor cada vez más perfectos, cada vez más profundos. Y tienen necesidad de proceder así, no solo los que están al principio de la vida espiritual o han llegado a la mitad. También quien ha tratado de practicar durante largos años la caridad, puede caer en una cierta «rutina» de la caridad, que así pierde el brillo y el calor de la llama, y lentamente va retirándose y escondiéndose cada vez más bajo las cenizas. Sucede así, por ejemplo, cuando en nuestra vida de cada día ya no nos resulta espontáneo declararnos entre los hermanos la unidad. O bien, cuando comprobamos que nuestra caridad no produce ya efecto, se reduce cada vez más su irradiación, somos poco útiles para el Reino y los frutos disminuyen: nos volvemos tibios. Por esto, es necesario acordarse de reavivar continuamente el fuego, de volver una y otra vez a hacer que esté vivo en nosotros el amor. Sí, porque a Dios no le gustan en absoluto los tibios. Dice la Escritura: «No eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca» *. Esto es terrible. Esto nos indica la urgencia de volver siempre a ser calientes, a una caridad verdaderamente ferviente. […] Adelante, pues, examinémonos con frecuencia: ¿Hemos echado leña al fuego? ¿Es tibio nuestro amor o es ardiente? ¿Hemos aprovechado todas las ocasiones para demostrar a Dios y al prójimo nuestro ardor? Si es así, Dios llevará adelante Su-nuestro proyecto. […] también debido a nuestro esfuerzo.  

Chiara Lubich

(En una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 28 de febrero de 1991) Cf. Chiara Lubich, Santificarse juntos, Ciudad Nueva, Madrid 1994, pp. 74-77 * Ap 3, 15-16.  

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Suscríbete a la Newsletter

Pensamiento del día

Artículos relacionados

Batallas de nieve contra la guerra

Batallas de nieve contra la guerra

Una historia de cercanía. Un profundo anhelo y una intensa nevada. En enero, algunos niños de Gaza, acogidos en Italia para recibir tratamiento médico, vivieron un día especial de solidaridad, integración y esperanza.

Bolivia: encuentro y amistad sin fronteras

Bolivia: encuentro y amistad sin fronteras

Dos familias de Vicenza, Italia, vivieron una experiencia intensa y profundamente significativa en Bolivia, entrando en contacto directo con los proyectos de apoyo infantil promovidos por Azione Famiglie Nuove (AFN). No fue solo una visita, sino una inmersión en la vida cotidiana de quienes, día a día, transforman la solidaridad en una oportunidad de redención.

Vivir el Evangelio: “Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes” (Jn 20,21).

Vivir el Evangelio: “Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes” (Jn 20,21).

Jesús resucitado les da paz y alegría a sus discípulos y les confía su propia misión. El Espíritu Santo los “recrea” como una nueva humanidad, y esta vocación hoy no solo nos concierne a cada uno de nosotros, sino que se realiza plenamente cuando somos una “comunidad” y nos apoyamos mutuamente. Así es como el Evangelio se convierte en vida y la misión en un nuevo Pentecostés