Movimiento de los Focolares
En la misma barca: un viaje hacia la paz

En la misma barca: un viaje hacia la paz

Hace unas semanas, participé en el proyecto MED25, una nave escuela para la paz. Éramos 20 jóvenes de todo el Mediterráneo (norte, sur, este y oeste) a bordo de un barco llamado “Bel Espoir”. Salimos de Barcelona y el tiempo no fue el esperado, así que hicimos escala en Ibiza antes de llegar a Ceuta. Desde allí viajamos por tierra a Tetuán y luego de regreso a Málaga. No fue solo un viaje, fue un viaje a través de nuestras vidas, mentes y culturas.

Vivir en un barco con tanta gente diferente fue genial, pero no siempre fácil. Cada día teníamos que dividirnos las tareas: cocinar, servir la comida, limpiar, lavar los platos. Nos turnábamos en equipos para que todos experimentáramos el ritmo de vida a bordo. También aprendimos a navegar, lo cual fue un poco loco al principio. Ojalá pudiera decir que al final todo se volvió natural, pero la verdad es que fue más difícil de lo que esperaba. Empiezas a comprender cuánto trabajo en equipo se necesita para salir adelante.

Pero no estábamos allí solo para cocinar y navegar. Estábamos allí para hablar, para hablar de verdad. Abordamos ocho grandes temas: cultura, educación, el papel de la mujer, religión, medio ambiente, migración, tradiciones cristianas y, por supuesto, la paz. No eran discusiones teóricas. Eran temas profundamente personales. Compartimos nuestras opiniones y a veces chocamos. En ocasiones, las discusiones se acaloraron. Hubo momentos de frustración. Algunas conversaciones se convirtieron en discusiones acaloradas.

Pero la verdad es esta: no puedes simplemente irte de un barco. No puedes volver a casa y dormir. Vives junto con los demás. Comemos juntos. Navegamos juntos. Literalmente, estamos en la misma barca. Esto lo cambia todo. Hace que sea imposible seguir enojado por mucho tiempo. Tuvimos que hablarlo. Tuvimos que escucharnos, y a veces tuvimos que admitir nuestros errores.

Para mí, esto fue lo más impactante de esta experiencia. Me di cuenta de que la mayoría de los conflictos, ya sean entre personas o entre países, no surgen del odio. Provienen de la falta de conocimiento, de los estereotipos, de la desinformación. Y así como nosotros tuvimos la oportunidad de conocernos en ese barco, el mundo también puede. Si pudimos superar años de malentendidos en tan solo dos semanas juntos, imagínense lo que sería posible si la gente estuviera realmente dispuesta a escucharse.

También he descubierto muchas cosas inesperadas. Como que la Cuaresma se celebra de forma diferente en Europa y en Oriente Medio. O cómo la religión juega un papel completamente distinto en la política y la vida pública, según dónde vivas. En Europa, suele ser un asunto privado, mientras que, en muchos países de Medio Oriente, la religión influye en las leyes, las políticas y la vida cotidiana. No eran solo nociones: sentí la diferencia a través de la gente con la que convivía.

Lo que más me impactó fue que, a pesar de todas nuestras diferencias, teníamos mucho en común. Hemos reído mucho. Bailamos. Sentimos el mal de mar juntos. Incluso tuvimos la oportunidad de ayunar juntos, ya que estuvimos en tiempos de Cuaresma y Ramadán. Hicimos arte, leímos libros, hacíamos bromas, rezábamos en muchos idiomas diferentes al mismo tiempo, descubrimos religiones como el cristianismo, el islam, el hinduismo y el judaísmo, dormimos al aire libre y compartimos momentos de silencio y sagrados. Y a través de todo esto, aprendí que la paz no es algo lejano ni inalcanzable. Es algo muy humano. Es confusa y requiere esfuerzo. Pero es posible.

Regresé transformada. No porque crea que ya hemos resuelto todos nuestros problemas, sino porque ahora creo que la paz no es un sueño, es una elección. Una elección que realmente empieza por ver y escuchar al otro.

Y si 20 desconocidos pudieron hacer eso en una barca en medio del mar, entonces también hay esperanza para el resto del mundo.

Bertha El Hajj, joven embajadora de paz.

Para escuchar esta experiencia u otras haga clic en

Maria Grazia Berretta

Rendirse a la fuerza del amor

Rendirse a la fuerza del amor

A menudo la vida nos lleva a situaciones en las que poco a poco y sin quererlo, nos encerramos en nosotros mismos: una discusión, las propias certezas, nuestro ego o nuestros miedos.

Pero a veces, basta detenerse en una pregunta sencilla hecha de palabras simples, para vislumbrar posibilidades inesperadas de cambio: “¿Quién eres tú para mí?” o en otras palabras “¿Quién soy yo para ti?” Preguntas que, como dice Margaret Karram, abren paso a gestos concretos: “dar el primer paso, escuchar, no escatimar tiempo, dejarse tocar por el dolor”[1]. Es obvio: si pensamos en los demás, no pensamos en nosotros, ni en nuestras debilidades, fracasos o heridas. Pensar en el otro nos lleva a ponernos en su lugar, en una actitud de reciprocidad: “¿cómo me sentiría yo si el otro me dijera lo mismo que yo le estoy diciendo?” o “¿qué puedo hacer por él?”

Si nuestras acciones nacen del deseo de priorizar el bienestar de quién tenemos al lado, todo puede adquirir una dimensión más grande, hasta el punto de que podemos decir a la otra persona que la amamos libremente y sin esperar nada a cambio.

Pero a veces, nos puede invadir el desaliento, la frustración, el cansancio. El médico estadounidense Ira Robert Byock afirma que los momentos de mayor desesperación nacen cuando uno se siente prisionero de “una jaula de rabia, miedo y desconfianza”[2]. En estos momentos, rindámonos a la fuerza del amor que todo lo puede, que nos libera de ataduras y nos anima a recomenzar sin miedo. Lo expresa así el grupo musical Gen Rosso en una de sus canciones: “Empezar de nuevo es como decir otra vez sí a la vida, para luego liberarse y volar hacia horizontes sin límites, donde el pensamiento no tiene miedo. Y ver tu casa volverse tan grande como el mundo. Empezar de nuevo es creer en el amor y sentir que incluso en el dolor el alma puede cantar y no detenerse jamás.”

Una actitud de este tipo puede llevar a un cambio personal, pero también comunitario, cuando compartimos, en un dialogo sincero y constructivo, nuestras desazones. En ese clima de verdadera amistad, podremos reconstruir un tejido social que reemplace la rabia por reflexión, el miedo por la búsqueda de nuevos caminos, y la desconfianza por esperanza. Nos convertiremos en signo de una nueva forma de construir sociedad.

A veces, realmente, basta una palabra sencilla:

“tú para mí eres importante… ¡porque tú eres tú!”

Fotos: © Pixabay


[1] M. Karram: “Prossimità” – 2024

[2] in: The Economist – The 2015 Quality of Death Index. Ranking palliative care acrosstheworld

LA IDEA DEL MES, es elaborada por el «Centro para el diálogo con personas de convicciones no religiosas» del Movimiento de los Focolares. Se trata de una iniciativa nacida en 2014 en Uruguay para compartir con amigos no creyentes los valores de la Palabra de Vida que es la frase de la Escritura que los miembros del Movimiento se esfuerzan por poner en práctica en su vida cotidiana. Actualmente LA IDEA DEL MES es traducida a 12 idiomas y se distribuye en más de 25 países, con adaptaciones del texto según las diferentes sensibilidades culturales. dialogue4unity.focolare.org

«Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero» (Jn 21, 17).

«Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero» (Jn 21, 17).

El último capítulo del Evangelio de Juan nos lleva a Galilea, al lago de Tiberíades. Después de la muerte de Jesús, Pedro, Juan y otros discípulos han vuelto a su trabajo de pescadores, pero por desgracia la noche no ha sido fructífera.

El Resucitado se manifiesta allí por tercera vez y los exhorta a echar de nuevo las redes, y esta vez recogen muchos peces. Luego los invita a compartir la comida en la orilla. Pedro y los demás lo han reconocido, pero no se atreven a dirigirle la palabra.

Jesús toma la iniciativa y se dirige a Pedro con una pregunta muy comprometida: «Simón de Juan, ¿me amas más que estos?». Es un momento solemne: por tres veces Jesús renueva la llamada a Pedro [3] para cuidar de sus ovejas, de las que Él mismo es el Pastor [2].

«Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero».

Pero Pedro sabe que ha traicionado y esta trágica experiencia no le permite responder positivamente a la pregunta de Jesús. Responde humildemente: ‘Tú sabes que te quiero’.

Durante el diálogo, Jesús no echa en cara a Pedro la traición, no pasa a señalar el error. Le tiende la mano en la medida de sus posibilidades, le hace entrar en su dolorosa herida, para curarla con su amistad. Lo único que pide es reconstruir la relación en la confianza mutua.

Y de Pedro brota una respuesta que es un acto de conciencia de su propia debilidad y, al mismo tiempo, de ilimitada confianza en el amor acogedor de su Maestro y Señor:

«Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero».

También a cada uno de nosotros Jesús le hace la misma pregunta: ¿me amas? ¿Quieres ser mi amigo?

Él lo sabe todo: conoce los dones que hemos recibido de Él mismo, y también nuestras debilidades y heridas, a veces sangrantes. Y aun así renueva su confianza, no en nuestras fuerzas, sino en la amistad con Él.

En esta amistad Pedro encontrará el valor de testimoniar el amor a Jesús hasta dar la vida.

«Momentos de debilidad, de frustración y de desaliento tenemos todos: […] adversidades, situaciones dolorosas, enfermedades, muertes, pruebas interiores, incomprensiones, tentaciones, fracasos […] Precisamente quien se siente incapaz de superar ciertas pruebas que se abaten sobre el cuerpo y sobre el alma, y por eso no puede contar con sus fuerzas, está en condiciones de fiarse de Dios. Y Él, atraído por esta confianza, interviene. Donde Él actúa, obra cosas grandes, que parecen más grandes precisamente porque brotan de nuestra pequeñez» .[3]

En el día a día podemos presentarnos a Dios tal como somos y pedir su amistad, que cura. En este abandono confiado en su misericordia podremos volver a la intimidad con el Señor y reanudar el camino con Él.

«Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero».

Esta Palabra de vida puede convertirse en oración personal, en nuestra respuesta para encomendarnos a Dios con nuestras pocas fuerzas y darle las gracias por los signos de su amor:

«[…] Te quiero porque has entrado en mi vida más que el aire en mis pulmones, más que la sangre en mis venas. Has entrado donde nadie podía entrar, cuando nadie podía ayudarme, cada vez que nadie podía consolarme. […] Concédeme estarte agradecida –al menos un poco– durante el tiempo que me queda, por este amor que has derramado sobre mí y que me ha obligado a decirte: te quiero» . [4]

También en nuestras relaciones familiares, sociales y eclesiales podemos aprender el estilo de Jesús: amar a todos, ser los primeros en amar, «lavar los pies» [5] a nuestros hermanos, sobre todo a los más pequeños y frágiles. Aprenderemos a acoger a cada uno con humildad y paciencia, sin juzgar, abiertos a pedir y recibir el perdón, para comprender juntos cómo caminar en la vida unos al lado de otros.

Letizia Magri y el equipo de la Palabra de Vida


©Fotos: Canva

[1] Cf. Mt 16,18-19.

[2] Jn 10,14.

[3] C. . LUBICH, Palabra de vida de julio de 2000: Ciudad Nueva n. 367 (2000/7), p. 24

[4] C. LUBICH, «Gratitud», en Pensamientos (1961): Escritos espirituales/1, Ciudad Nueva, Madrid 1995, pp. 156-157.

[5] Cf. Jn 13,14.

PRIMERO DE MAYO EN LOPPIANO 2025: LA VALENTÍA DE FLORECER

PRIMERO DE MAYO EN LOPPIANO 2025: LA VALENTÍA DE FLORECER

La edición 2025 del tradicional festival de los jóvenes en la ciudadela de los Focolares escenifica las fragilidades y los conflictos vividos por los jóvenes de hoy y los transforma en una experiencia artística inmersiva y de esperanza. Muchos talleres y un espectáculo final en vivo para decirles a todos: «You are born to bloom», “Has nacido para florecer”.

«Recuerda que has nacido para florecer, para ser feliz». Éste es el mensaje que, con ocasión del Día del Trabajador, los jóvenes organizadores del Primero de mayo de Loppiano (en la localidad de Figline-Incisa Valdarno, Italia) quieren dar a sus coetáneos, que participarán en la edición 2025 del tradicional festival que desde el año 1973 se lleva a cabo en la ciudadela internacional del Movimiento de los Focolares.

El tema

Dentro del significado del título de la manifestación, que es “You are born to bloom (has nacido para florecer), la valentía de florecer”, están las fragilidades, las heridas y los conflictos que viven los chicos y los jóvenes de hoy; todo ello sublimado en una experiencia artística, inmersiva y de crecimiento.

«Creemos que ese conflicto, que a menudo nos golpea en las fases más difíciles de la vida podría llegar a ser una oportunidad para renacer más fuertes y conscientes de quiénes somos –explican Emily Zeidan, muchacha siria, y Marco D’Ercole, italiano, del equipo internacional de los jóvenes organizadores del festival–. Como decía el papa Francisco, “el conflicto es como un laberinto”, no tenemos que tener miedo de atravesarlo, porque “los conflictos nos hacen crecer”. Sin embargo, “de ese laberinto no podemos salir solos; salimos en compañía de otros que nos ayudan”. Así pues, en el día del Primero de Mayo de Loppiano queremos recordar a todos la belleza de los unos y de los otros, incluso en los momentos de vulnerabilidad».

Un tema di stringente attualità quello del 1° maggio a Loppiano, se si considera che in Italia, 1 minore su 5 soffre di un disturbo mentale (depressione, ritiro sociale, rifiuto scolastico, autolesionismo, ansia, disturbi del comportamento alimentare, tendenze suicide), secondo i dati della Società italiana di Neuropsichiatria dell’Infanzia e dell’Adolescenza. Gli under 35, invece, vivono la precarietà lavorativa, sono sotto retribuiti, subiscono disuguaglianza territoriale e di genere (“Giovani 2024: il bilancio di una generazione”, EURES), non si sentono compresi dagli adulti nelle loro esigenze e nel vissuto, in particolare, quando si parla di paure e fragilità, aspirazioni e sogni.

«El papa Francisco tenía una gran confianza en nosotros los jóvenes. No dejaba pasar ninguna ocasión para recordarnos que el mundo nos necesita, necesita de nuestros sueños, de grandes horizontes a los que apuntar juntos, para “colocar las bases de la solidaridad social y de la cultura del encuentro”», remarcan Emily y Marco. Por ello, este “You are Born to Bloom(has nacido para florecer)” será un espectáculo que habremos construido juntos, en donde el público no es simplemente un espectador sino parte integrante de la narración: todo aquel que participe se verá llamado a ser protagonista del espectáculo, dando lo mejor de sí junto con los demás.

El programa

Por la mañana, los participantes del festival del Primero de Mayo de Loppiano tendrán la oportunidad de explorar sus propias fragilidades y bellezas a través de talleres artísticos (workshops), motivacionales y experienciales guiados por psicólogos, formadores, counselors, artistas y performers.

Entre ellos estará también el Gen Verde International Performing Arts Group que preparará a los jóvenes a subir al escenario y formar parte del elenco de las coreografías, de los coros, de la compañía teatral y de la banda musical en el espectáculo final. Los talleres del Gen Verde se llevan a cabo en el ámbito del proyecto “M.E.D.I.T.erraNEW: Mediation, Emotions, Dialogue, Interculturality, Talents to foster youth social inclusion in the Mare Nostrum (Mediación, Emociones, Diálogo, Interculturalidad, Talentos para promover la inclusión social de los jóvenes en el Mediterráneo)”, Erasmus Plus – Juventud – partenariado de cooperación.

El festival culminará con la construcción colectiva del show en vivo: todos los participantes serán parte activa de la historia, no habrá distancia entre el escenario y el público.

Entre los artistas que han confirmado su presencia se encuentran Martinico y la banda AsOne.

“You are born to bloom, la valentía de florecer” se realiza con el aporte de Fondazione CR Firenze.

El Primero de Mayo de Loppiano es un evento de la Semana Mundo Unido 2025 (1-7 de mayo de 2025), taller y exposición global de sensibilización a la fraternidad y a la paz.

Para informaciones y reservas, se puede contactar a: primomaggio@loppiano.it – +39 055 9051102 www.primomaggioloppiano.it

Tamara Pastorelli

Como hermanos

Como hermanos

Es un camino de diálogo y acogida arraigado en el Evangelio el que compartió el Papa Francisco con el Movimiento de los Focolares. Lo cuenta María Voce Emmaus, que fue presidenta del Movimiento durante los primeros ocho años de su pontificado.

Activar los subtítulos y escoger el idioma deseado.

Foto © Vatican Media

Vivir el Evangelio: hacer nuevas todas las cosas

Vivir el Evangelio: hacer nuevas todas las cosas

Aceptar el cambio

Como “distribuidor de tareas”, en diez años había logrado, en colaboración con nuestro párroco, formar el consejo pastoral parroquial y el grupo de sacristanes. A medida que pasaba el tiempo, me di cuenta de que mi papel se estaba redimensionando. Muchas personas, antes menos activas, se han ofrecido a asumir diversos roles y yo he decidido hacerme a un lado para darles espacio. Al principio acepté con calma mi papel más marginal. Pero más tarde, al sentirme excluida, comprendí lo fácil que es apegarse a los propios roles, pero también lo importante que es saber soltar. A veces, el Señor nos invita a dar un paso atrás para prepararnos para algo nuevo. No es fácil, porque implica aceptar el cambio y confiar. Hoy, aunque me siento un poco al margen, sigo disponible para dar mi contribución si me lo piden. Estoy convencida de que cada servicio, incluso el más pequeño, tiene un valor y que cada etapa de la vida es una oportunidad para crecer en la fe y en el amor a los demás.

(Luciana – Italia)

Dios me ve

A veces, cuando vivía en Bruselas, me tocaba ir a misa a la iglesia del Colegio de San Miguel. Para llegar allí, había que recorrer largos pasillos con una interminable serie de aulas a ambos lados. Sobre la puerta de cada uno, había un cartel que decía: Dios te ve. Era una advertencia a los muchachos que reflejaba un pensamiento del pasado, expresado en negativo: “No cometan pecados porque, aunque los hombres no te vean, Dios los ve”. En cambio, para mí, quizás porque nací en otra época o porque creo en su amor, resonaba de manera positiva: “No tengo que hacer el bien delante de los hombres para que me vean, para escuchar decir que bueno eres, o que me den las gracias, sino para vivir en la presencia de Dios”. En el Evangelio de Mateo 23, 1-12, Jesús, dirigiéndose a los escribas y fariseos que aman ostentar, los invita a no dejarse llamar “maestros”, sino a tener una sola preocupación: actuar bajo la mirada de Dios que lee los corazones. Ahora bien, esto es lo que me gusta: Dios me ve, como dicen los carteles en el colegio; Dios lee los corazones y eso debería ser suficiente para mí.

(G.F.- Bélgica)

Dar el primer paso

Debido a un problema de herencia, el silencio se había impuesto entre mi madre y su hermana. Hacía mucho tiempo que no se veían y la brecha que había surgido solo seguía ensanchándose, sobre todo porque vivíamos en la ciudad y mi tía en un pueblo de montaña bastante lejano. Así continuó hasta el día en que tomé valor, provocada por la Palabra de Jesús: «Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y luego vuelve y presenta tu ofrenda». Buscando el momento oportuno, abordé el tema con mi madre y logré convencerla de que me acompañara a casa de mi tía. Estuvimos bastante silenciosas durante el viaje. Yo no hacía más que rezar para que todo saliera bien. En realidad, las cosas sucedieron de la manera más sencilla: tomada por sorpresa, la tía nos recibió con los brazos abiertos. Pero, era necesario que diéramos el primer paso.

(A.G. – Italia)

Maria Grazia Berretta

(tomado de Il Vangelo del Giorno, Città Nuova, año X – n.1 marzo-abril 2025)

©Fotos: Gerson Rodriguez – Pixabay

El papa Francisco: la Iglesia es el Evangelio

El papa Francisco: la Iglesia es el Evangelio

Un Papa que soñó y que nos hizo soñar… ¿soñar qué? Él mismo lo dijo una vez: que «la Iglesia es el Evangelio». No en el sentido de que el Evangelio sea propiedad exclusiva de la Iglesia; sino en el sentido de que Jesús de Nazaret, aquél que fue crucificado fuera del campamento como si fuera un maldito, en cambio Dios Abba lo resucitó de entre los muertos. Y como Hijo primogénito entre muchos hermanos y hermanas, continúa –aquí y ahora– a través de aquellos que se reconocen en su nombre, llevando la buena noticia del Reino de Dios, que ha llegado y está llegando… para todos; empezando por los «últimos», a los que el Evangelio alcanza y, por ello, son a los ojos de Dios: los «primeros». En verdad y no por un modo de decir. Este es el Evangelio que la Iglesia anuncia y contribuye a hacer la historia, en la medida en que se deja transformar por el Evangelio. Como sucedió, desde el principio, con Pedro y Juan cuando, subiendo al templo, se encontraron en la puerta llamada «Hermosa» con el hombre lisiado de nacimiento. Juntos fijaron su mirada en él, que a su vez los miró a los ojos. Y Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, ¡levántate y anda!».

El Evangelio de Jesús y la misión de la Iglesia. Entregarse para levantarse y caminar. Así nos piensa el Padre, así nos quiere y nos acompaña. Jorge Maria Bergoglio ¬con toda la fuerza y la fragilidad de su humanidad, que nos hizo sentirlo hermano– entregó por esto su vida y su servicio como Obispo de Roma. Desde aquella primera aparición en la logia central de San Pedro, cuando se inclinó pidiendo que el Pueblo de Dios invocara una bendición para él, hasta la última, el Domingo de Pascua, cuando con voz débil impartió la bendición de Cristo resucitado, descendiendo luego a la plaza para cruzar su mirada con la de la gente. Su sueño era el de una Iglesia “pobre y de los pobres”. En el espíritu del Vaticano II, que llamó a la Iglesia a volver a su único modelo, Jesús: que “se despojó de sí mismo, haciéndose siervo”.

El nombre que eligió: Francisco, ya dice el alma de lo que quiso hacer, y ante todo ser: un testigo del Evangelio «sine glossa», es decir, sin excusas ni acomodaciones. Porque el Evangelio no es un adorno, ni un parche, ni un analgésico: es anuncio de la verdad y la vida, de alegría, de justicia, de paz y de fraternidad. He aquí el programa de reforma de la Iglesia en Evangelii gaudium, y he aquí los manifiestos de un nuevo humanismo planetario en Laudato sí y Fratelli tutti. He aquí el Jubileo de la misericordia y he aquí el Jubileo de la esperanza. He aquí el documento sobre la fraternidad universal firmado en Abu Dhabi con el gran Imán de Al Ahzar, y he aquí las innumerables ocasiones de encuentro vividas con miembros de diferentes credos y convicciones. He aquí la incansable labor en defensa de los descartados, de los emigrantes, de las víctimas de abusos. He aquí el rechazo categórico de la guerra.

Francisco tenía muy claro que no basta hacer que el Evangelio vuelva a hablar con toda su carga subversiva, en el complejo e incluso contradictorio areópago de nuestro tiempo. Hace falta algo más: porque no solo nos encontramos en una época de cambios, sino que estamos en medio de un cambio de época. Hay que observar con una mirada nueva. Aquella con la que Jesús nos miró y nos mira, desde el Padre. La mirada que, con acentos tiernos y sentidos, describe en su testamento espiritual y teológico, la encíclica Dilexit nos. Es la mirada –sencilla y radical– de amar al prójimo como a sí mismo y de amarse los unos a los otros en una reciprocidad libre, gratuita, hospitalaria, abierta a todos, todos, todos. El proceso sinodal en el que la Iglesia católica ha sido convocada –y, por su parte, todas las demás Iglesias–, muestra el camino a recorrer en este nuestro tercer milenio: más allá de una figura de Iglesia clerical, jerárquica, al masculino… Un camino nuevo porque antiguo como el Evangelio. Un camino nada fácil, costoso y lleno de obstáculos. Pero una gran profecía, confiada a nuestra creativa y tenaz responsabilidad.

¡Gracias Francisco! Tu cuerpo descansará ahora junto a Ella que, como madre, te acompañó paso a paso, en tu santo viaje. Tú, con Ella, desde el seno de Dios, acompáñanos ahora a todos nosotros, en el camino que nos espera.

Piero Coda

Foto: © CSC Audiovisivi

Papa Francisco: Todo en Cristo

Papa Francisco: Todo en Cristo

Con profunda conmoción escribo estas líneas sobre el Papa Francisco después de su «vuelo» hacia el Padre. Vuelven a mi mente, solícitos y llenos de significado, los numerosos momentos en los que pude estrechar su mano y sentir la calidez de su sonrisa, la ternura de su mirada, la fuerza de sus palabras, el latido de su corazón predispuesto a una acogida paternal. Y me cuesta creer que estos encuentros ya no tendrán un «mañana» o un «de nuevo» en mi historia.

No pretendo hacer un resumen temático del pontificado de Francisco. Para ello, bastará con revisar los numerosos artículos que se han publicado en estos días, sobre todo, el número especial de L’Osservatore Romano –apenas unas horas después de su muerte– y las evaluaciones más o menos exhaustivas que seguramente se publicarán en breve.

Lo que me mueve interiormente es encontrar ese hilo de oro que teje su misión al frente de la Iglesia, tratar de sintonizarme con el centro de su corazón y de su alma. Y, desde ahí, revivir la relación que mantuvo con la Obra de María a lo largo de estos doce años.

Para hacerlo, he meditado profundamente en sus últimos discursos, porque siento que es ahí donde el Papa Francisco dio lo mejor de sí mismo y donde está la clave de todo su pensamiento y de todas sus acciones.

En el texto que preparó para la Misa de Pascua, hay una cita del gran teólogo Henri de Lubac –francés y jesuita también él– que no puede ser simplemente retórica: «debe bastarnos con comprender esto: el cristianismo es Cristo. No es, en verdad, otra cosa».

Me parece que, si queremos comprender a Francisco, tenemos que referirnos a este absoluto: Cristo, y solo Cristo, todo Cristo. A partir de ahí podemos visualizar el contenido profundo de sus encíclicas y exhortaciones apostólicas, la elección de sus viajes, sus opciones preferenciales, el sentido de las reformas que emprendió, sus gestos, sus palabras, sus homilías, sus encuentros, y sobre todo su amor por los excluidos, los descartados, las mujeres, los ancianos, los niños y la creación.

«No es, en verdad, otra cosa». Por eso se puede decir –utilizando una redundancia– que el catolicismo del Papa Francisco es simplemente un «catolicismo cristiano». El impulso de novedad que ha querido dar a la Iglesia, se apoya en esta orientación: la transparencia de Cristo. En virtud de ello, en muchas ocasiones fue mucho más allá de lo políticamente correcto, o mejor dicho, de lo eclesialmente correcto, sin miedo a ser malinterpretado, y sin miedo a equivocarse, incluso consciente de sus propias “contradicciones”. De hecho, en una entrevista concedida a un periódico español, dijo que deseaba a su sucesor que no cometiera sus mismos errores.

A causa de esta centralidad cristológica, podemos reconocer que hemos vivido –casi sin darnos cuenta– con un Papa profundamente místico. De hecho, así es como el Papa Francisco pensó y vivió la Iglesia: no como organización religiosa, ni como distribuidora de sacramentos; mucho menos como centro de poder económico, social o político, sino como pueblo de Dios, cuerpo de Cristo, que brinda hospitalidad a la humanidad en Su humanidad. La Iglesia, por tanto, abierta a la humanidad, al servicio, porque Jesús es «el corazón del mundo».

A Francisco, reducirlo a un reformador social o a un Papa de ruptura demuestra una tremenda ceguera. A menudo me he fijado en su rostro cuando intercalaba comentarios en sus mensajes, por ejemplo, en el Ángelus dominical. Allí, con la sencillez de un pastor que ama apasionadamente a su rebaño, aparecía su sintonía con lo divino, su sabiduría, su fe cristalina e inmediata, su profunda humildad.

De la centralidad de Cristo derivan, en mi humilde opinión, los dos pilares fundamentales de su magisterio: la misericordia y la esperanza. La misericordia es la expresión de sabernos, como creyentes, enraizados en la historia, personal y colectiva, con todos sus dramas. La esperanza manifiesta la tensión escatológica y salvífica que la determina. Según el pensamiento del Papa, hay misericordia porque hay esperanza; y es la esperanza la que nos da un corazón misericordioso. De hecho, en su homilía preparada para la Vigilia Pascual de este año, Francisco afirma que «Cristo resucitado es el punto de inflexión definitivo de la historia humana». Los importantes mensajes sociales y ecológicos del Papa Francisco se malinterpretan si no se tiene en cuenta esta tensión escatológica centrada en el Resucitado.

La relación de Francisco con el Movimiento de los Focolares ha sido intensa durante los doce años de su pontificado. Le dirigió diez discursos oficiales: a los participantes en las Asambleas de 2014 y 2021; a todos los miembros con motivo del 80º aniversario del nacimiento del Movimiento; a la comunidad académica del Instituto Universitario Sophia…; a las familias-focolar; a los participantes en el encuentro de obispos de diferentes Iglesias; a los participantes en el encuentro sobre la «economía de comunión»; a los participantes en el congreso interreligioso “One Human Family”; a los ciudadanos de la ciudadela de Loppiano; a la Mariápolis de Roma-Aldea por la Tierra. Además, en una ocasión, concedió una audiencia privada a Maria Voce –primera presidenta de la Obra de María después de Chiara– y a mí.

Lo que emerge de estos encuentros es un gran amor y una conmovedora sensibilidad pastoral del Papa Francisco hacia el Movimiento. En la virtuosa circularidad eclesial entre dones jerárquicos y carismáticos, podemos afirmar, por un lado, que el Papa supo captar, apreciar y poner de relieve que el carisma de la unidad –con su énfasis en la espiritualidad de comunión y sus realizaciones concretas en ámbitos eclesiales y civiles muy diversos–, representa un don para el proceso sinodal que toda la Iglesia está viviendo en vistas a una nueva evangelización. Por otro lado, identificó con extrema lucidez los retos y los pasos que el Movimento debe dar necesariamente si quiere permanecer fiel al carisma originario, sabiendo atravesar con humildad la inevitable crisis de la posfundación, transformándola en un tiempo de gracia y de nuevas oportunidades.

El papa Francisco fue para el mundo, un mensaje de fraternidad en todo sentido, radicado en Cristo y abierto a todos. La fraternidad es el único futuro posible. Nosotros, pueblo de la unidad, debemos atesorar esta herencia con humildad, energía y responsabilidad.

Jesús Morán

Foto © Vatican Media

GRACIAS PAPA FRANCISCO

GRACIAS PAPA FRANCISCO

Con profundo pesar he recibido la noticia del regreso a la casa del Padre de nuestro querido Papa Francisco. Junto con toda la Iglesia, lo entregamos a Dios, llenos de gratitud por el extraordinario ejemplo y el don de amor que ha representado para cada persona y para todos los pueblos.

A lo largo de su pontificado, el Santo Padre ha sido en numerosas ocasiones un pastor cercano y afectuoso también para el Movimiento de los Focolares. Siempre nos ha acogido y orientado para testimoniar el Evangelio con valentía y radicalidad.

De los muchos momentos compartidos con él, no olvidaremos sus palabras dirigidas a la Asamblea General de los Focolares, pronunciadas durante la audiencia que nos concedió en 2021:

“…Permanezcan siempre a la escucha del grito de abandono de Cristo en la cruz, que manifiesta la máxima medida del amor. La gracia que produce es capaz de suscitar en nosotros, débiles y pecadores, respuestas generosas y a veces heroicas; es capaz de transformar los sufrimientos e incluso las tragedias en fuente de luz y esperanza para la humanidad”.

Por último, no puedo dejar de testimoniar el amor y la atención personal que el Papa me brindó, especialmente ante los sufrimientos de mi pueblo en Tierra Santa, así como mi profunda gratitud por haberme invitado a participar en el Sínodo sobre la Sinodalidad, donde él mismo nos abrió las puertas hacia una Iglesia sinodal que ahora comienza a dar sus primeros pasos en todo el mundo.

Junto a todo el Movimiento de los Focolares a nivel mundial, me uno a la oración de la Iglesia universal y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, segura de que Nuestra Señora «Salus Populi Romani», de la que él era tan devoto, lo acogerá en el Cielo con los brazos abiertos.

Margaret Karram

Descargar aquí la Declaración de la Presidenta

Un signo de unidad

Un signo de unidad

Este año 2025 la fiesta de Pascua
se celebra el mismo día en todas las Iglesias cristianas.
La felicitación de la presidenta de los Focolares,
Margaret Karram, para esta fiesta
con algunos representantes de varias Iglesias.

Activar los subtítulos y escoger el idioma deseado.

Foto @ Pixabay

El camino que une

El camino que une

Una Pascua de esperanza, pero sobre todo para vivirla juntos. A los 1700 años del Concilio de Nicea, en este 2025, las varias Iglesias cristianas celebran la Pascua el mismo día, el domingo 20 de abril.

Una coincidencia maravillosa que representa una invitación a todos los cristianos para que demos un paso decisivo hacia la unidad; es un llamado a reconocer que podemos estar unidos en la pluralidad.

En una época marcada por continuas divisiones en todos los frentes, pero más aún en esta ocasión en la que nos acercamos al misterio de la Resurrección, compartimos algunas palabras que Chiara pronunció en Palermo (Italia) en 1998 acerca de “Una espiritualidad para el diálogo”, y específicamente, una “espiritualidad ecuménica”.

Es una invitación directa a responder al llamado del amor recíproco, pero no cada uno individualmente sino de una manera colectiva. Es la posibilidad de mirar a ese Jesús Abandonado en la cruz como una luz que –aun en el extremo sacrificio– no sólo nos guía sino que también se vuelve el camino por el cual ir moviendo nuestros pasos.

Activar los subtítulos y escoger el idioma deseado.

Foto: © Carlos Mana – CSC audiovisivi

Jubileo: juventud, familias y santidad

Jubileo: juventud, familias y santidad

Del 30 de mayo al 1 de junio, según el calendario de grandes acontecimientos del Jubileo de la Esperanza 2025, está previsto el Jubileo de las familias, de los niños, de los abuelos y de los ancianos; y del 28 de julio al 3 de agosto el Jubileo de la Juventud. Serán dos grandes eventos que reunirán a miles de personas de todo el mundo en Roma.

Para esta ocasión, el Movimiento de los Focolares propone algunos itinerarios para profundizar en la espiritualidad de la unidad y en la vida de algunos testigos de la esperanza. En particular, para los jóvenes se ha creado un recorrido por etapas a través de Italia titulado Jóvenes y Santidad. Para conocer más detalles entrevistamos a Paola Torelli y Lais Alexandre Pessoa de los Centros Juveniles del Movimiento.

Empecemos por el Jubileo de los jóvenes: ¿cómo surgió la idea del camino “Jóvenes y Santidad”?

El Jubileo de los jóvenes es una oportunidad única para emprender un camino, tanto físicamente en Roma como en otros lugares jubilares alrededor del mundo. Este viaje no es sólo un viaje a través de lugares, sino sobre todo una experiencia de encuentro con Dios y con tantos testigos de la esperanza, cuya vida puede ayudarnos a crecer en la fe y en la esperanza. De aquí nace la idea de Jóvenes y Santidad, para todos los jóvenes que participarán en el Jubileo de los jóvenes a finales de julio, ofreciendo un camino, acompañados de testigos de esperanza.

¿Cuáles son las propuestas del Movimiento de los Focolares?

Se proponen algunas etapas en Italia

  • Génova para conocer a los dos amigos Alberto Michelotti y Carlo Grisolia, hoy Siervos de Dios. (info@albertoecarlo.it)
  • Loppiano (Florencia), en la ciudadela internacional de los Focolares, para conocer testigos de la esperanza hoy. (accoglienza@loppiano.it)
  • Asís para descubrir el testimonio de vida de San Carlo Acutis, que será canonizado el 27 de abril de 2025 en el contexto del Jubileo de los adolescentes. (Programma ospitalità giovani)
  • Roma para un recorrido por etapas en torno a cuatro palabras clave del Jubileo: Peregrinación y Profesión de Fe, Puerta Santa, Esperanza, Reconciliación. El recorrido se realizará a lo largo del itinerario de las Siete Iglesias, acompañado de un itinerario espiritual.
  • 4 de agosto, visita al Centro Internacional de los Focolares (Rocca di Papa). Será posible participar en una visita guiada para profundizar en el carisma de la unidad y en la historia de la fundadora Chiara Lubich, cuyo cuerpo está enterrado allí. (accoglienza@focolare.org)

¿Se puede elegir sólo una etapa o es un único camino que incluye todas las etapas mencionadas?

Las etapas propuestas son independientes, cada grupo o persona puede elegir cuales realizar o, si es posible, realizar el recorrido completo. Para cada etapa se encuentran disponibles contactos de referencia para el programa y visitas.

¿Hay otras propuestas para los jóvenes?

En Roma, cada mes en el Focolare Meeting Point se realiza el evento titulado Llamados a una única esperanza – Jóvenes en camino. Con diversos Movimientos y Asociaciones que han aceptado la invitación, ofrecemos la oportunidad de alimentar y fortalecer la “esperanza” con intercambios de testimonios, reflexiones, silencio, oración. Es una experiencia de conocimiento recíproco. Preparar estos eventos junto con otros Movimientos y Asociaciones nos hace crecer y ser cada vez más Iglesia.

Pasamos ahora al Jubileo de las familias, de los niños, de los abuelos y de los ancianos, a finales de mayo: ¿qué propone los Focolares?

Habrá dos eventos programados para el viernes 30 de mayo. Son cursos interactivos para conocer el Jubileo de la Esperanza para familias con niños y adolescentes hasta 12 años, con reflexiones y juegos adecuados a esa edad. La primera tendrá lugar en el Centro Internacional de los Focolares donde también se podrán visitar varios lugares significativos, entre ellos la casa donde vivió Chiara Lubich y la capilla donde está enterrada junto a los cofundadores del Movimiento. El segundo evento tendrá lugar en Roma en varias iglesias y lugares significativos, comenzando desde el Focolare Meeting Point.

Para más información haga clic aquí o escriba a: sgmu@focolare.org.

Lorenzo Russo

Foto: Città di Sassello (Italia) ©Davide Papalini

Igino Giordani y la actualidad de su mensaje de paz

Igino Giordani y la actualidad de su mensaje de paz

Guerras, baños de sangre, masacres y fuertes polarizaciones, en donde el pacifismo puede volverse divisivo: he aquí la actualidad en la estamos sumergidos.

La figura de Igino Giordani (1894-1980), hombre de paz porque hombre justo y coherente, hoy nos brinda algunas ideas inspiradoras para levantar la mirada y seguir teniendo esperanza, intentando un diálogo allí en donde pareciera imposible, para erosionar ideologías cristalizadas y absolutismos, para construir una sociedad inclusiva y fundar una paz basada en la unidad.

Entre los testimonios más vivos de la cultura de la paz del siglo XX, su pacifismo tiene su origen directamente en el Evangelio: matar a otro hombre significa eliminar a ese ser que está hecho a imagen y semejanza de Dios. Por ello, Giordani anhela la paz, se esfuerza de mil maneras, dialoga con quien sea para conseguir la paz, no da marcha atrás ni siquiera cuando hay que sostener la ratificación del Pacto Atlántico y proporcionar la seguridad y la defensa de Europa y de Italia… Podemos decir que su pacifismo es a 360°, sin hacer excepción de ningún tipo.

Leamos el siguiente texto escrito por él.

«… estalló la Primera Guerra mundial. […] Y explotaron comicios belicistas en las plazas, a los que yo iba para protestar en contra de la guerra; tanto que una vez un personaje que yo estimaba, escuchando mis gritos me advirtió: – ¡Pero usted quiere dejarse matar!…

[…] En el «mayo radiante» de 1915, fui llamado a las armas. […]

¡La trinchera! En ella, de la escuela pasé a la vida, entre los brazos de la muerte con las salvas de los cañones. Lodo, frío y suciedad amortiguaron un amargo descubrimiento: que los soldados eran todos contrarios al homicidio llamado guerra, porque el homicidio era matar al hombre. Todos detestaban la guerra… […] Estábamos en Oslavia, cerca de las ruinas llamadas Pri-Fabrisu: el recuerdo de esa agonía (de “agón” o “agone”) sufrida en esos sitios lo dejé escrito, más tarde, durante los tres años de hospital, en un poema que llevaba como título I volti dei morti (Los rostros de los muertos). Me acuerdo del último verso que decía: “Esta maldición de la guerra”
[2]».

Giordani fue herido gravemente, y al volver de la trinchera estuvo tres años en el hospital militar de Milán, con daños irreversibles en una pierna. Por lo tanto, su pacifismo se funda en la experiencia vivida. Actuando luego en la vida política, su objetivo fue siempre el diálogo con todos, incluso con el que tenía un pensamiento opuesto al suyo, pues estaba convencido de que el hombre siempre debe ser bien recibido y comprendido. Nunca se refugió en posiciones absolutas. Así nos cuenta de su discurso en el Parlamento italiano en favor del Pacto Atlántico:

«En la Cámara de Diputados, recuerdo el discurso que pronuncié el 16 de marzo de 1949, […] acerca del Pacto Atlántico, que muchos presentaban solamente en su aspecto de anticomunismo, o sea de equipamiento bélico contra Rusia. […] Dije que toda guerra es un fracaso de los cristianos. “Si el mundo fuera cristiano, no debería haber guerras… […] La guerra –agregué– es un homicidio, un deicidio (asesinato de Dios en su efigie: o sea en el hombre que es su imagen) y un suicidio” [3]».

El discurso de Giordani fue aplaudido por la derecha y por la izquierda. Paciente tejedor de relaciones, puso en claro el valor, muy positivo, de una opción por parte de Italia que podía ser interpretada en favor de la guerra. Giordani estaba bien convencido de que para la paz hay que intentarlo todo, más allá de la posición estratégica de los bandos, y deseaba que la política cristiana estuviera en condiciones de actuar entre las polarizaciones existentes en ese momento, para erigirse en una fuerza de paz.

Escribe en 1953:

«La guerra es un homicidio a la grande, revestido de una especie de culto sagrado […]. La guerra es para la humanidad lo que la enfermedad para la salud, o el pecado para el alma. Es destrucción y vergüenza; ataca al alma y al cuerpo, a los individuos y a la colectividad.

[…] La finalidad puede ser la justicia, la libertad, el honor o el pan; pero los medios producen una tal destrucción de pan, de honor, de libertad y de justicia, más allá de las vidas humanas, entre las cuales mujeres, niños, ancianos, inocentes de todo tipo, que anulan trágicamente la finalidad misma que se había propuesto.

En sustancia, la guerra no sirve para nada, salvo la destrucción de vidas y riquezas
[4]».

Pues bien, Giordani nos recuerda que la paz es el resultado de un proyecto de fraternidad entre los pueblos, de solidaridad con los más débiles y de respeto recíproco. Así se construye, hoy también, un mundo más justo.

Elena Merli
(Centro Igino Giordani)

Foto © Archivio CSC Audiovisivi


[1] Igino Giordani, La inutilidad de la guerra, Ciudad Nueva, Buenos Aires.
[2] Igino Giordani, Memorias de un cristiano ingenuo, Ciudad Nueva, Buenos Aires.
[3] Idem
[4] Igino Giordani, La inutilidad de la guerra, Ciudad Nueva, Buenos Aires.

Informe Protección 2024: una conversión integral

Informe Protección 2024: una conversión integral

Publicamos a continuación el informe del año 2024 sobre las actividades del Movimiento de los Focolares en el ámbito de la Protección de la persona. Lo hemos introducido con las palabras que el papa Francisco dirigió recientemente a la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores y con las que, de hecho, actualizó el mandato con el que la había constituido hace 10 años. Nos sentimos fuertemente llamados a realizar esta «conversión integral» a la que apela el Santo Padre, que nunca se llega a realizar plenamente, pero que nos pide que continuamente nos cuestionemos, que tengamos una mirada humilde, siempre atenta, protectora y acogedora hacia cada persona; nos pide continuar con perseverancia en el camino de la formación y de la auténtica cercanía, conscientes de la necesidad de cambio, para que cada persona se sienta segura, amada y respetada en nuestros ambientes y en nuestras diversas actividades.

Desde el punto de vista de la Protección, fueron tres los elementos que caracterizaron el año pasado el Movimiento de los Focolares: la escucha y la participación de víctimas y testigos ─ de diferentes modos─ en los procesos de reparación y formación de los responsables; la ampliación de los cursos y de los eventos formativos para todos los participantes; y la prosecución de la elaboración del marco normativo, con la actualización del Protocolo para los casos de abuso y la redacción de las Líneas guía para los servicios de escucha y acogida.

Importancia fundamental tuvo, en noviembre del año pasado, el encuentro de los dirigentes del Movimiento en el mundo con algunas personas, víctimas de abusos sexuales o de poder, por parte de miembros del Movimiento de los Focolares. Las víctimas relataron sus historias de gran sufrimiento y las graves consecuencias en sus vidas y en las comunidades de las que formaban o siguen formando parte. También estuvieron presentes algunos familiares de una de las víctimas, que testimoniaron los graves efectos que los abusos tienen en todos los miembros de la familia. Las palabras de uno de los participantes expresan bien la importancia de ese momento: “ Escuchar a estas personas marcó un antes y un después. Con delicadeza y claridad nos dijeron hasta qué punto el Movimiento había fallado en lo que es el corazón de su carisma: la unidad, el amor al prójimo, porque en muchos casos no solo hemos sido de alguna manera corresponsables de los abusos cometidos, sino que además hemos dejado solas a las personas que afrontaban este dolor. ”.

Además, el aporte de las víctimas, junto con la participación de profesionales de diversas disciplinas –ajenos al Movimiento–, fueron fundamentales en el trabajo realizado en el Centro Internacional y en los territorios, es decir: los documentos elaborados; la formación a la Protección realizada en las comunidades de los Focolares en el mundo; y la planificación y apertura de algunos espacios de escucha y acogida.

Leer el Informe Protección 2024

(PDF descargable en italiano en castellano)

También se constituyó una Comisión de Estudio sobre los abusos de poder y espirituales producidos dentro del Movimiento. Su objetivo es investigar las causas, para poder cambiar las praxis perjudiciales y aplicar una prevención adecuada. El estudio, todavía en curso, cuenta también con el asesoramiento externo de especialistas en diversos campos: psicológico, pedagógico y jurídico. Este análisis está siendo apoyado y alentado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida; y aun estando en sus fases iniciales, se reconoce su gran relevancia, pues evidentemente no basta con la creación y aplicación de normas y protocolos, sino que hay que investigar las dinámicas que llevaron a las distintas formas de abuso.

Por último, se actualizaron, aplicaron y elaboraron documentos normativos y Líneas guía (como se ilustra a continuación), que también han sido fruto de una proficua colaboración con la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores, que han acompañado y promovido los nuevos pasos dados.

Stefania Tanesini

[1] Mensaje del Santo Padre Francisco a la Asamblea plenaria de la Comisión Pontificia para la Protección de los menores, 25 de marzo de 2025.

Encuentro ecuménico: con esperanza y valentía

Encuentro ecuménico: con esperanza y valentía

“Hoy más que nunca en el mundo en que vivimos, tan lleno de divisiones, tragedias y conflictos, en donde la gente no dialoga, crear un lugar de encuentro tiene un significado muy importante”, dijo Margaret Karram, presidente del Movimiento de los Focolares, en una entrevista publicada en News.va durante los días del Encuentro ecuménico que llevaba como título Called to hope – Key players of dialogue (Llamados a la esperanza – protagonistas del diálogo) promovido por el Centro Uno, la secretaría internacional para la unidad de los cristianos del Movimiento de los Focolares. Sus palabras expresan una certeza que ha quedado en el corazón y en la experiencia de las 250 personas de 40 países y 20 Iglesias cristianas y de los más de 4000 conectados en todo el mundo a través de streaming que participaron en el evento.

El Congreso, que tuvo lugar en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo del 26 al 29 de marzo de 2025, se abrió con el aporte de Jesús Morán, copresidente del Movimiento de los Focolares y de Callan Slipper, teólogo anglicano quien afirmó: “El ecumenismo, reparando nuestras interacciones dentro de la comunidad cristiana, le permite a la Iglesia ser ella misma. Lo que la humanidad necesita, también lo necesitamos nosotros. Nuestra salud espiritual disminuye sin el ecumenismo, e igualmente ninguna otra dimensión de la vida humana puede alcanzar su realización sin la reconciliación que Jesús nos ha enseñado”. Y Morán concluyó: “Unidad más que unión, y cristianismo como forma de ser más que como una doctrina, pueden ser dos itinerarios fructíferos como respuesta a lo que la historia requiere de nosotros actualmente”.

El encuentro propuso un método para caminar en la unidad: el diálogo, el que surge de la espiritualidad de los Focolares, el diálogo de la vida o diálogo del pueblo, y el que surge del llamado ecumenismo receptivo, muy cercanos entre sí. La profesora Karen Petersen Finch, estadounidense y presbiteriana, con su experiencia destacó la importancia del diálogo sobre la doctrina de la fe –normalmente reservado sólo a los teólogos, a los responsables de las Iglesias y a las comisiones oficiales de diálogo– indicando que involucra hoy en día a todo el pueblo cada vez más.

Todo un día fue dedicado a una peregrinación a Roma, con la visita a la Basílica de San Lorenzo mártir y a la Abadía de las Tres Fuentes, en donde la tradición ubica el martirio de San Pablo. En un clima de recogimiento ese día fue –como dijo uno de los participantes–: “un encuentro con los primeros mártires de la Iglesia indivisa que nos infunden la valentía de anunciar a Cristo hoy, con su misma autenticidad de vida y de fe, y con su testimonio”. Luego, en la Basílica de San Pablo Extramuros, la peregrinación concluyó con una oración ecuménica. El ecumenismo tiene su raíz bíblica en la oración, empezando por Jesús. Él mismo, rezando, le pidió al Padre: “Que todos sean uno”. Sus palabras, en varios pasajes de la Escritura, nos invitan a pedirlo todo al Padre “en su nombre, juntos y en concordia”. De esa forma, congregados en unidad, sacerdotes y laicos de todas las confesiones cristianas presentes pidieron juntos al Padre la paz en todos los rincones de la tierra y la reconciliación entre todos los cristianos.

Entre las temáticas que se afrontaron durante el congreso se encontraban las significativas conmemoraciones de este año 2025: los 1700 años del Concilio de Nicea, la Pascua que será celebrada el mismo día por todas las Iglesias cristianas y los 60 años de la abolición de las excomuniones entre la Iglesia de Roma y la de Constantinopla. El Doctor Martin Illert, representante del Consejo Ecuménico de las Iglesias, refiriéndose al Concilio de Nicea, afirmó: “Estoy convencido de que la oración y la reflexión comunitarias nos permiten avanzar por el camino de la unidad, porque recordamos tanto nuestras raíces comunes como nuestra misión compartida”. Y Monseñor Andrea Palmieri del Dicasterio para la promoción de la unidad de los cristianos observó: “Estos eventos son importantes sin lugar a dudas, pero (…) a las palabras han de seguir las decisiones concretas y proféticas. Estoy convencido de que las reflexiones iniciadas este año darán su aporte para que maduren las decisiones que podrán marcar el futuro del camino ecuménico”.

¿Cómo puede contribuir la sinodalidad al ecumenismo? Se habló de ello en un panel formado por personas que habían participado en el Sínodo de la Iglesia católica: tres delegados fraternos, miembros de varias Iglesias, un obispo católico y una invitada especial compartieron la experiencia vivida en la que la participación activa de todos contribuyó al diálogo afectivo y efectivo con una “fuerte dimensión ecuménica –como dijo Su Eminencia Khajag Barsamian, de la Iglesia armenia apostólica– que hace hincapié en la unidad, las experiencias espirituales compartidas y el respeto recíproco entre los cristianos”. “Todo el Sínodo, como ejercicio espiritual, ha tenido una profunda influencia en mi comprensión de mí mismo y en mi ministerio, pero también en mi Iglesia”, no duda en afirmar el Reverendo Dirk G. Lange, de la Federación Luterana mundial. Sobre el método de trabajo durante el Sínodo, la “Conversación en el Espíritu”, se expresó Monseñor Brendan Leahy, obispo católico de Limerick (Irlanda): “me ayudó a estar más atento en mi trabajo y en mi ministerio, a escuchar más, reconociendo la semilla de la verdad en toda persona”, mientras que para la Doctora Elizabeth Newman, de la Alianza Mundial Bautista, la sinodalidad tiene su base “en la conciencia y en la práctica de que el propio punto de vista no debe prevalecer. No hay que ‘ganar’”. Margaret Karram, Presidente del Movimiento de los Focolares, afirmó: “Nosotros sabemos que la esperanza es una virtud y que no podemos perderla. Debemos alimentarla y cultivarla en nosotros para poder darla a los demás” e invitó a todos a acrecentar la esperanza y la fe con “gestos, pequeños incluso, para con el prójimo: gestos de solidaridad, de comunión y de apertura… sólo así podemos esperar”.

En definitiva, un llamado a la esperanza que se hizo reflexión y profundización durante el encuentro, todo enriquecido por signos concretos y testimonios de vida que ilustran el camino de acción ecuménica a nivel mundial (Global Christian Forum, JC2033), internacional (Ikumeni-America Latina, Juntos por Europa, Juan 17), local (Brasil, Filipinas, Irlanda del Norte, Serbia, Países Bajos, Venezuela, Alemania, Uganda…) y que está involucrando Iglesias, sacerdotes y laicos, teólogos y estudiosos, adultos y jóvenes, individuos y grupos… todos verdaderos protagonistas del diálogo.

Carlos Mana

s posible volver a ver el streaming del Encuentro en el canale Youtube de focolare.org

(Foto: © Javier García, Joaquín Masera, Carlos Mana – CSC Audiovisivi)

Comunicación sinodal en el Jubileo de la esperanza

Comunicación sinodal en el Jubileo de la esperanza

Desde hace más de dos años, un grupo de profesionales de la comunicación, por iniciativa de NetOne, la red internacional de comunicadores del Movimiento de los Focolares, se reúne online en encuentros mensuales para profundizar algunos temas relacionados con el Sínodo de los Obispos, en particular sobre la sinodalidad y la comunicación. Escucha, silencio, testimonio, comunicación fraterna: son algunos de los elementos claves durante los encuentros. En estos dos años también se realizaron dos webinars: el primero en abril de 2024 (puedes leer más sobre ello aquí ) y el segundo en febrero de 2025 titulado “¿Qué comunicación para la sinodalidad?” (video). Este evento fue seguido en varias partes del mundo y contó con la participación de numerosos expertos en comunicación conectados desde diversos países.

Alessandro Gisotti, vicedirector de los Medios Vaticanos, abrió el ciclo de intervenciones citando tres términos esenciales para un buen comunicador: Comunicación, Acción y Comunidad. “En este Año Santo necesitamos una comunicación sinodal que sepa emprender el camino con las personas que vendrán —dijo—, para acompañarlas, sin la presunción de querer guiarlas. Pero dispuestos a escucharlas, a acompañarlas, a recorrer juntos un tramo del camino”.

Desde Estados Unidos, Kim Daniels, profesora de la Universidad de Georgetown en Washington D.C., coordinadora del Grupo de Estudio 3 del Sínodo “La misión en el entorno digital”. “Nuestro objetivo”, explicó Daniels sobre el grupo de estudio, “es ofrecer recomendaciones prácticas al Santo Padre para fortalecer la misión de la Iglesia en esta cultura digital, asegurándonos de que se mantenga firmemente arraigada en nuestro llamado a encontrar a las personas dondequiera que estén, orientándolas hacia una comunión más profunda con Cristo y entre sí”.

Pál Tóth, profesor del Instituto Universitario Sophia de Loppiano, habló desde Hungría y explicó que “para sanar las profundas heridas del mundo globalizado, se necesita una colaboración transversal, incluso con quienes tienen concepciones parcialmente diferentes a las nuestras. La idea del consenso diferenciado promueve un nuevo tipo de relación social: colaboramos para la realización de algunos valores, mientras que permanecemos en plataformas diferentes para otros”.

El Sínodo se construye a partir de los últimos. Esto surge de la experiencia de Muriel Fleury y Béatrice Binaghi, respectivamente responsables de Comunicación y encargada de Redes Sociales del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral. “Dar voz a quienes no la tienen”, dice Fleury, recordando que “hablar de quienes son explotados o marginados por los procesos dominantes significa hacer que estas personas existan. Sin estas voces a contracorriente, todo favorecería a quienes dominan, porque callar significa terminar apoyando a quienes maltratan, esclavizan, exprimen y quieren invisibilizar a demasiados hombres y mujeres”. Y Binaghi habló de la red de colaboración nacida entre los “obispos de frontera” responsables de la pastoral migratoria en Colombia, Costa Rica y Panamá, especialmente para afrontar la crítica situación en Darién, por donde pasan cada día cientos de migrantes. “El debate y la comunicación han creado comunidad, y el trabajo que antes estaba fragmentado ahora es más sinérgico e incisivo”.

La actriz Stefania Bogo tiene la tarea de brindar dos momentos de reflexión con la lectura artística de algunos pasajes de la reciente encíclica del Papa Francisco, Dilexit nos y La atracción del mundo moderno, de Chiara Lubich.

Erica Tossani, presidenta de la Asamblea Sinodal de la Iglesia Italiana, explicó la importancia de escuchar, lo cual “no es simplemente una acción pasiva, un silencio a la espera de ser llenado por las palabras de otros. Es una actitud activa que implica atención, discernimiento y disposición a ser cuestionado. Sin escucha, la comunicación se reduce a polarización y oposición estéril”.

Entre las experiencias sinodales se encuentra la de Paolo Balduzzi, corresponsal del programa A sua immagine del canal italiano Rai 1. “Las historias que se cuentan —explica— nacen de un diálogo compartido con todo el equipo editorial. Para mí, cada entrevista es un encuentro. Y la sinodalidad parte de este encuentro con mi interlocutor; es decir, implica adentrarse en su historia, en su experiencia, e intentar comprender juntos los aspectos más esenciales de la historia”.

La historia de Mariella Matera, blogger de Alumera, un espacio de evangelización en redes sociales, quien cuenta la historia de una comunicadora fascinada por la idea de transmitir el Evangelio a través de internet. “¿Cómo puedo ser un pequeño puente entre la red y Cristo?”, se pregunta. Alumera, en el dialecto calabrés (sur de Italia), es la antigua lámpara de aceite. Así como la lámpara, mientras tiene aceite, no se apaga, así también, mientras tenga el amor de Cristo en mí, no puedo permanecer callada”.

Por último, Anita Tano, responsable de comunicaciones de United World Project-NetOne Argentina. Relató la experiencia del Genfest 2024 en Brasil, el evento juvenil del Movimiento de los Focolares con el tema Juntos para Cuidar. A través de intercambios culturales, arte y talleres, el objetivo fue reconocer la comunicación como una herramienta para cuidar la “vida de uno mismo, de los demás y del planeta”. Un mensaje que destacó la diferencia entre estar simplemente “conectados” y estar verdaderamente “unidos”.

La transmisión en vivo fue moderada por Enrico Selleri, conductor y autor de los canales de la Iglesia italiana Tv2000 e InBlu2000, y Sara Fornaro, editora jefe web de la revista italiana Città Nuova y fue promovida por NetOne junto con la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, el Dicasterio para la Comunicación, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Vatican Media, el Camino Sinodal de la Iglesia en Italia, TV2000, InBlu2000 y SIR (de la Conferencia Episcopal Italiana), el Instituto Universitario Sophia, Weca (Asociación de Católicos Web Italianos), el grupo editorial Città Nuova y la Universidad Pontificia de la Santa Cruz.

Para más información y mantenerse en contacto: net4synodcom@gmail.com

www.youtube.com/@SynodalCommunicationNetwork

Lorenzo Russo

Fotos: © Pixabay

El Padre Enrico Pepe: una vida dedicada totalmente a la unidad y a la Iglesia

El Padre Enrico Pepe: una vida dedicada totalmente a la unidad y a la Iglesia

«Creo que el Padre Pepe, después del Padre Silvano Cola, ha sido el sacerdote focolarino más carismático que he conocido», así se expresó un sacerdote italiano cuando supo de la noticia del fallecimiento del Padre Enrico Pepe, ocurrido el 2 de marzo de 2025 en el focolar sacerdotal de Grottaferrata (cerca de Roma). «Era una persona que tenía una mirada pura. Veía a las personas en la verdad y también con misericordia», así decía otro sacerdote de los Estados Unidos. Y el Cardenal João Braz De Aviz, prefecto emérito del Dicasterio para la vida consagrada, en la homilía del funeral que él presidió: «Agradezco al Señor por cómo el Padre Pepe nos cuidó a nosotros sacerdotes, ayudando a muchos a no extraviar el regalo de la vida cristiana y del sacerdocio ministerial, porque nos consolidó en la búsqueda continua de la unidad entre nosotros, con la Iglesia y con la Obra de María».

Pues bien, ¿quién era el Padre Enrico Pepe? Él mismo nos cuenta algo en su libro Un’avventura nell’unità (Una aventura en la unidad), Città Nuova, 2018).

Enrico nació el 15 de noviembre de 1932 en el pueblo de Cortino (en la provincia de Téramo, Italia), y era el primero de nueve hermanos y hermanas. Aun en medio de las sombras de la guerra, vivió una infancia feliz. Volvía siempre de buen grado a esos lugares, también para encontrarse con el calor de su familia: la “tribu” Pepe, con 76 entre sobrinos y sobrinos nietos.

Ya en la adolescencia, siente la vocación al sacerdocio y entra al seminario. Vive un momento de duda cuando una joven le expresa su afecto, pero justamente en esa circunstancia renueva con mayor conciencia su elección.

Es ordenado sacerdote en 1956 y en 1958 el obispo lo manda a Cerchiara, un pueblo a los pies de los Apeninos, dividido entre dos facciones políticas que impactan también la parroquia. El Padre Enrico, con su “astucia” evangélica, consigue hacerse camino y la situación se tranquiliza.

En 1963 conoce el Movimiento de los Focolares. Con el Padre Annibale Ferrari cada quince días van a Roma a encontrarse con el Padre Silvano Cola en el primer focolar sacerdotal. Un año más tarde, le propusieron ir a Palmares en el Noreste de Brasil, desde donde el obispo Monseñor Acacio Rodrigues había recurrido a los Focolares por la gran falta de sacerdotes. En 1965 el Padre Pepe fue nombrado párroco en Ribeirão, en una zona de cultivo de la caña de azúcar, con candentes problemas sociales y morales. Él da una respuesta pastoral iluminada por el Concilio Vaticano II y por su sentido común. Allí, con los años, nacerá un focolar sacerdotal del que también participaba muy a menudo el mismo obispo Acacio.

Tras haber transcurrido algunos meses en su Italia natal, parte nuevamente a Brasil, pero esta vez para dedicarse completamente al Movimiento y transmitir el espíritu de la unidad entre los sacerdotes. En 1972, con ese objetivo, se traslada a la Mariápolis Araceli, la ciudadela de los Focolares, cerca de San Pablo. «La Iglesia en Brasil –escribirá años después al Papa Francisco– atravesaba en ese entonces una crisis tremenda, sobre todo en el clero. Junto a los focolarinos y las focolarinas empecé a ofrecer a los sacerdotes y a los seminaristas diocesanos y religiosos la espiritualidad de la unidad. De esa manera se despertó una vida nueva, dinámica, en muchas diócesis y congregaciones religiosas». Con un fruto inesperado: «Al comienzo de la década de 1980, la Santa Sede empezó a nombrar obispos a algunos sacerdotes que vivían esta espiritualidad».

En 1984 le piden al Padre Pepe que vaya a formar parte del Centro Sacerdotal de los Focolares en la localidad de Grottaferrata (cerca de Roma), para tener a su cargo, junto con el Padre Silvano Cola, a los miles de sacerdotes que viven la espiritualidad de la unidad y coordinar la vida que florece en muchas parroquias de todo el mundo. En el tiempo libre, trabaja en la recopilación de vidas de Mártires y Santos. De allí nacerá un libro de la editorial Città Nuova, tan apreciado que se le pide que lo amplíe a tres volúmenes.

En 2001, estalla el caso del arzobispo de Zambia Milingo. Cuando éste se arrepiente, la Santa Sede busca a quién encomendarlo para que pueda recuperarse, y se dirige al Movimiento de los Focolares, Se le asigna al Padre Pepe esa tarea. Años más tarde, el Cardenal Bertone, en ese momento Secretario del Dicasterio para doctrina de la fe, le escribirá al Padre Pepe: «Nos conocimos en un momento especial de la vida de la Iglesia de Roma, sin que nos hubiéramos encontrado nunca, pero percibimos una tal convergencia de ideales, de misión y de transmisión del amor misericordioso de Dios, que todo ello selló nuestras relaciones».

Durante los últimos años, su salud le presenta nuevos retos. «En Brasil –comenta el Padre Pepe– he pisado tantos aeropuertos… y ahora me encuentro a menudo en la pista de despegue, listo para el último vuelo, el más bonito, porque nos lleva a lo Alto».

Hubertus Blaumeiser

Nostalgia del infinito

Nostalgia del infinito

La nostalgia es un sentimiento determinante para enfrentarse a los interrogantes morales, filosóficos y espirituales del ser humano. Etimológicamente significa «dolor del retorno», en un sentido a veces indeterminado porque no siempre se refiere a un pasado hecho de lugares, personas o acontecimientos concretos, sino más bien a una emoción profunda que nos hace anhelar algo bello, justo y universal, como si, en el fondo, supiéramos que formamos parte de ello o que estamos llamados a ello.

El tema del exilio atraviesa la historia del pensamiento humano: el viaje de Ulises (“La Ilíada y la Odisea” de Homero) es un viaje que remite al infinito porque siempre queda inacabado, pero conlleva una experiencia de sabiduría.

(…)

“Ten siempre a Ítaca en tu mente. Llegar allí es tu destino. Mas no apresures nunca el viaje. Mejor que dure muchos años (…) Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado. Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, entenderás ya qué significan las Ítacas.”[1]

Cada relato de exilio, desde las civilizaciones más antiguas hasta nuestros días, plantea preguntas existenciales fundamentales no solo para su tiempo: ¿existe un «hilo» que dé sentido a la historia? Esta pregunta también puede formularse a nivel personal: ¿Qué sentido tiene lo que estoy viviendo o lo que he vivido? ¿Por qué el mal, el dolor, la muerte? Son cuestiones no siempre expresadas, pero profundamente presentes en las investigaciones más recientes sobre las necesidades auténticas de los jóvenes. A menudo, la nostalgia del infinito se describe como melancolía, soledad del alma, búsqueda de un por qué.[2].

Y sin embargo estos interrogantes tienen dificultades para emerger: estamos distraídos por cosas que nos suceden, por las mil preocupaciones que nos atenazan el alma, por pensamientos que nos importunan. Tal vez no nos detenemos lo suficiente para descubrir a nuestro alrededor pequeñas respuestas que podrían ser un faro que nos ayude a no perder el sentido de nuestro camino.

Intentemos, entonces, buscar de todas las maneras posibles esas oportunidades -en tiempos y espacios de escucha, con reflexiones compartidas- y junto a quienes viajan con nosotros en el camino de la existencia: nuestra comunidad, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo, tratemos de trabajar, de confrontarnos sin perder la confianza en que las cosas pueden cambiar para mejor. También nosotros nos sentiremos transformados.

En las comunidades cristianas de todo el mundo, este mes se celebra la Pascua. El mensaje de los «tres días» es profundo y sigue interpelando a todas las personas capaces de hacerse preguntas y de dialogar[3]. El misterio del dolor, la capacidad de «permanecer» en las heridas de la humanidad, la fuerza de recomenzar son valores presentes en cada corazón y acompañan nuestro viaje a través de los desiertos guiando la historia y nuestra vida.

© Foto da StockSnap/Pixabay

——————————–

LA IDEA DEL MES, es elaborada por el «Centro para el diálogo con personas de convicciones no religiosas» del Movimiento de los Focolares. Se trata de una iniciativa nacida en 2014 en Uruguay para compartir con amigos no creyentes los valores de la Palabra de Vida que es la frase de la Escritura que los miembros del Movimiento se esfuerzan por poner en práctica en su vida cotidiana. Actualmente LA IDEA DEL MES es traducida a 12 idiomas y se distribuye en más de 25 países, con adaptaciones del texto según las diferentes sensibilidades culturales.


[1]Konstandinos P. Kavafis. Poesie, Mondadori, Milano 1961

[2]Istituto Giuseppe Toniolo: Cerco, dunque credo? (Vita e Pensiero, 2024) cura di R. Bichi e P. Bignardi

[3]Convegno Internazionale “Il senso nel dolore?” (Castel Gandolfo, 2017) https://www.cittanuova.it/senso-neldolore/?ms=006&se=007

«Mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?» (Is 43, 19).

«Mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?» (Is 43, 19).

El exilio en Babilonia y la destrucción del templo de Jerusalén habían provocado en el pueblo de Israel un trauma colectivo y les había planteado un interrogante teológico: ¿sigue estando Dios con nosotros, o nos ha abandonado? El fin de esta parte del libro de Isaías es ayudar al pueblo a entender lo que Dios está obrando, a fiarse de Él y así poder volver a la patria. Y precisamente en la experiencia del exilio es donde se revela el rostro de Dios creador y salvador.

«Mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?».

Isaías recuerda el amor fiel de Dios por su pueblo. Su fidelidad se mantiene constante incluso durante el tiempo dramático del exilio. Aunque las promesas que había hecho a Abrahán se ven inalcanzables y el pacto de la Alianza pasa por momentos críticos, el pueblo de Israel sigue siendo un lugar especialmente privilegiado de la presencia de Dios en la historia.

El libro profético aborda preguntas existenciales, fundamentales no solo para aquel tiempo: ¿quién lleva las riendas del discurrir y del sentido de la historia? Esta pregunta se puede plantear también a título personal: ¿quién tiene en mano el destino de mi vida? ¿Qué sentido tiene lo que estoy viviendo o lo que he vivido?

«Mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?».

Dios actúa constantemente en la vida de cada uno, haciendo «algo nuevo». Si no siempre nos damos cuenta de ello o conseguimos entender su sentido y su alcance es porque aún son brotes o porque no estamos dispuestos a reconocer lo que Él está obrando. Distraídos por cosas que nos suceden, por las mil preocupaciones que nos atenazan el alma, por pensamientos que nos importunan, quizá no nos paramos suficientemente a observar esos brotes, que son la certeza de su presencia. Él nunca nos ha abandonado, y crea y recrea una y otra vez nuestra vida.

«Nosotros somos ese “algo nuevo”, la “nueva creación” que Dios ha engendrado. […] No sigamos mirando al pasado añorando todo lo bello que nos ha sucedido o lamentando nuestros fallos: creamos con fuerza en la acción de Dios, que puede seguir realizando algo nuevo» .[1].

«Mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?».

Junto con quienes comparten con nosotros el camino de nuestra existencia, nuestra comunidad, los amigos y los compañeros de trabajo, hagamos la prueba de trabajar, compartir y no perder la confianza de que las cosas pueden cambiar a mejor.

2025 es un año especial porque la fecha de la Pascua ortodoxa coincide con la de las otras denominaciones cristianas. Que este acontecimiento, la fiesta de la Pascua común, pueda ser un testimonio de la voluntad de las Iglesias por continuar dialogando sin descanso para afrontar juntos los desafíos de la humanidad y promover acciones conjuntas.

Preparémonos, pues, a vivir este tiempo pascual con alegría plena, fe y esperanza. Así como Cristo ha resucitado, también nosotros, después de haber atravesado nuestros desiertos, dejémonos acompañar en este viaje por Aquel que guía la historia y nuestra vida.

Patrizia Mazzola y el equipo de la Palabra de vida
©Foto di Adina Voicu da Pixabay


[1] Cf. C. LUBICH, Palabra de vida, marzo 2004: Ciudad Nueva n. 407 (2004/3), p. 23

Arturo, invisible

Arturo, invisible

Era una tarde preciosa, un clima ideal. El malecón de Lima estaba lleno de gente: familias enteras disfrutando de la playa, padres e hijos que llegaban con sus tablas y el equipo para practicar surf, escuelas de surf con sus maestros, turistas y gente vendiendo bebidas y todo lo necesario para ofrecer a ese enjambre de posibles compradores.

Estábamos acompañando a un amigo del norte del Perú que había venido a visitarnos. Con Marcelo lo llevamos hasta los lugares más amenos y atractivos. Al horizonte se veían los surfistas cabalgar con destreza las altas olas del océano Pacífico, que de pacífico tiene bien poco o nada. ¡Un verdadero espectáculo! El sol se preparaba para la última escena del día con una puesta exclusiva, pintando el cielo de un anaranjado rojizo fuego.

En ese hermoso contexto, donde solo una cierta clase social puede acceder, todo se desarrollaba a las mil maravillas. En el medio de la multitud, noté a un hombrecillo delgado como un palillo cargando cuatro bolsas de reciclado que él mismo había ido recolectando: cartones, botellas de plástico, de vidrio, otros materiales de descarte… Este ser diminuto, completamente invisible en ese ambiente, se preparaba para subir unas altas escaleras que llevan al pasaje aéreo que atraviesa la autopista de un lado al otro, de la playa a la carretera. Parecía una hormiguita con una carga tres veces su peso.

En esa multitud sin rostro, su presencia atrajo toda mi atención. “Ven, siéntate un ratito junto a mí”, le dije, señalándole el lugar vacío a mi derecha del banco en el que estaba sentado. Me miró sorprendido y sonriente. Dejó sus bolsas y se sentó. “Hola, me llamo Gustavo, ¿y tú?”. “Arturo”, respondió con una amplia sonrisa que mostraba una boca desdentada. Me explicó que venía de lejos y que tenía que pasar al otro lado de la autopista, subiendo la impresionante escalera, para tomar el bus que lo llevaría hasta su casa. Allí, en su barrio, vendería todo el material descartado que había recolectado. Era su trabajo cotidiano para lograr sobrevivir, él y su familia.

Marcelo le ofreció 5 soles, el precio del pasaje en bus. Lo saludamos estrechando calurosamente su mano llena de sudor, deseándole buena suerte. Mientras subía las escaleras, cargando con sus bolsas, cada tanto dirigía su mirada hacia nosotros y nos regalaba su sonrisa desdentada.

En medio de la multitud sin rostro, Arturo pasó a ser la persona más importante, la que tocó nuestros corazones, la que nos movilizó interiormente, quien nos conectó con las bienaventuranzas, con el modo de mirar de Dios.

Gustavo E. Clariá

África: continente de esperanza

África: continente de esperanza

El continente africano está formado por 54 Estados. Está atravesado por el Ecuador y los trópicos de Cáncer y Capricornio, por lo que gran parte del territorio se ubica en la zona tórrida y se caracteriza por desiertos, sabanas y selvas tropicales. Es el continente con mayor superficie afectada por clima árido y cálido. Treinta millones de kilómetros cuadrados con aproximadamente mil cuatrocientos millones de habitantes.

Jesús Morán, copresidente del Movimiento de los Focolares, acompañado de algunos miembros del Centro internacional visitó algunos países del este y oeste del continente entre el 13 de enero y el 9 de febrero de 2025. Margaret Karram, presidente del Movimiento de los Focolares, se conectó en directo en nueve ocasiones, especialmente durante los días dedicados a los encuentros con las comunidades locales.

Un viaje que recordaremos durante mucho tiempo”, ha dicho Jesús Morán. “Este viaje ha quedado grabado en nuestros corazones”, añadió Margaret Karram “Muchos lo han definido como un ‘viaje histórico’. Yo todavía tengo presente, aunque los he visto a través de las conexiones, sus rostros, sus sonrisas, su decisión”. “Me ha impactado mucho el testimonio de las comunidades del Movimiento al vivir el Evangelio con radicalidad. Creo que pueden enseñarnos mucho”.

Costa de Marfil, Sierra Leona, Kenia, Ruanda, Burundi fueron las etapas de este viaje, pero a muchas de las reuniones asistieron muchas otras personas de varios otros países africanos.

Es imposible resumir la intensidad y riqueza de la vida que se vive en cada comunidad. Volvemos a proponer aquí una parte de la Conexión del 15 de marzo de 2025 en la que repasamos este viaje, una inmersión en la vida y la cultura del continente africano.

Llamados a la esperanza, protagonistas del diálogo

Llamados a la esperanza, protagonistas del diálogo

Del 26 al 29 de marzo de 2025, en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo (Italia), se celebrará el Congreso ecuménico cuyo título es: Called to hope – Key players of dialogue (Llamados a la esperanza, protagonistas del diálogo). Ha sido promovido por el Centro Uno, secretaría internacional para la unidad de los cristianos del Movimiento de los Focolares; participarán más de 250 fieles de 20 Iglesias cristianas provenientes de más de 40 países de 4 continentes, entre ellos Filipinas, Serbia, Bulgaria, Eslovaquia, Irlanda, Venezuela, Estados Unidos, etc. El evento será traducido en 15 idiomas y se transmitirá en directo on line.

El jueves 27 de marzo en Roma, en la Basílica de San Pablo Extramuros (a las 16:00 h.), está prevista una oración ecuménica de reconciliación y por la paz, abierta a todos.

En el programa del congreso se profundizarán, además, los tres eventos y aniversarios que se celebran este año: en el contexto del Año Jubilar “Peregrinos de la Esperanza” de la Iglesia Católica, recordaremos los 1.700 años del Concilio de Nicea, la coincidencia de la fecha de celebración de la Pascua para todas las Iglesias, y los 60 años desde la abolición de las excomuniones recíprocas entre la Iglesia de Roma y la Iglesia de Constantinopla.

Entre las personalidades ecuménicas presentes intervendrán: Mons. Andrea Palmieri, Subsecretario del Dicasterio vaticano para la Unidad de los Cristianos; Mons. Derio Olivero, Presidente de la Comisión episcopal para el ecumenismo y el diálogo de la Conferencia Episcopal Italiana; Prof. Dr. Martin Illert, representante del Consejo Mundial de las Iglesias (CMI); Arzobispo Khajag Barsamian, representante de la Iglesia apostólica armenia ante la Santa Sede, Dra. Natasha Klukach, Directora de Investigación y Operaciones del Foro Cristiano Global; Dr. William Wilson (en video mensaje), Presidente de la Fraternidad Mundial Pentecostal; Dra. Elisabeth Newman de la Alianza Bautista Mundial, Dra. Margaret Karram y Dr. Jesus Morán, Presidenta y Copresidente del Movimiento de los Focolares.

¿Por qué es urgente trabajar por el ecumenismo?

En este tiempo de divisiones y grandes retos –guerras, flujos de refugiados en todo el mundo, injusta distribución de la riqueza, daños casi irreversibles al ecosistema terrestre─ como cristianos estamos llamados a testimoniar juntos la esperanza del Evangelio y a ser protagonistas de diálogo y unidad, comprometiéndonos a vivir juntos por la paz, a construir fraternidad, a difundir esperanza. La unidad de los cristianos es determinante para restaurar la paz allá donde falta.

Stefania Tanesini

Argentina: Inundación en Bahía Blanca, un milagro inesperado

Argentina: Inundación en Bahía Blanca, un milagro inesperado

Bahía Blanca es una ciudad ubicada junto al mar, justo donde comienza la Patagonia Argentina. Con 370.000 habitantes, es el centro económico, religioso y cultural de toda una vasta región. A pocos kilómetros, otras 80.000 personas, viven en la ciudad de Punta Alta. Juntas, cuentan con un Polo Petroquímico importantísimo, un grupo de 7 diferentes puertos (multipropósito, cerealero, de frutas, pesca, gas, petróleo y fertilizantes) y la principal Base de la Marina Argentina.

En esta región, la media de lluvias que se puede esperar que caiga en todo un año es de 650 mm., pero el viernes 7 marzo 2025, se precipitaron 400 mm en apenas 7 horas. Semejante cantidad de agua, en su recorrido hacia el mar, aumentó su velocidad y arrasó con todo lo que encontró a su paso. Puentes, canales, vías férreas, rutas, calles, automóviles, casas, comercios… y personas.

La población se encontró de repente con una escena dantesca de proporciones inimaginables, como si se hubiera tratado de un tsunami. Un corte abrupto del servicio de energía eléctrica, interrumpió también las comunicaciones telefónicas y de esta manera nadie tenía una idea de cómo estarían las otras personas, la familia, amistades y compañeros de trabajo.

Sin embargo, algo dentro de esta comunidad despertó y el conjunto de todas las leyes universales se comprimió en un sólo verbo: Servir.

A medida que el agua y el barro lo iban permitiendo, miles y miles de personas comenzaron a volcarse a las calles. Cada uno realizaba un primer chequeo de daños en su propia casa, pero inmediatamente la mirada se trasladaba al vecino, para ver si necesitaba ayuda. Quien lograba acomodarse un poco, se ponía a total disposición para ayudar a los demás. Todos fuimos testigos y protagonistas de un milagro gigantesco que se multiplicó, con una creatividad y una contundencia maravillosas.

Sólo valía la entrega de tus proprias manos, ayudando a retirar el agua y el barro de las casas, limpiando, ordenando, buscando trapos, baldes con agua, desinfectante, llevando heridos a los centros de salud, atendiendo mascotas, alojando a otras personas que lo perdieron todo, empujando, alentando, abrazando, compartiendo cada dolor. Nadie se daba el permiso de quejarse demasiado: “Para mí fue muy difícil, pero al lado de lo que le tocó a otros…” se decían.

Mientras ayudaba a unos amigos, se acercó un matrimonio repartiendo empanadas gratuitamente. Otros, algo para beber. Quienes disponían de algún generador de energía lo ofrecían para recargar las baterías de los teléfonos. Otros ofrecían bombas para retirar el agua. Una óptica ofrecía lentes gratuitamente para quienes habían perdido los suyos. Una señora regalaba desinfectantes, un médico recorría los domicilios, un señor ofrecía sus servicios de albañilería y otro de mecánico automotor. Todo circulaba: Velas, alimentos, ropa, pañales, colchones, agua potable, escobas, manos, más manos y más manos.

Y luego llegó la solidaridad de todo el país y de personas del mundo entero. En camión, en tren, en bus, en camionetas… toneladas de donaciones, que necesitaban de más voluntarios para la carga, descarga, clasificación y entrega. Voluntarios que no dejaban de multiplicarse. Y también dinero, entregado con muchísima generosidad. Parroquias, clubes, escuelas, empresas, todas las organizaciones existentes dieron todo lo que pudieron. Y también otro tipo de organización: los grupos de amigos. Como una especie de patrullas, espontáneamente cada grupo de amigos se puso en sus hombros un pequeño sector de la ciudad en donde se veía que sería más difícil que la ayuda gubernamental pudiera llegar a tiempo. Recorren aún hoy casa por casa, puerta por puerta y anotan todo tipo de necesidades. Luego se encargan de cubrir puntualmente aquello que fuera necesario.

Todas las manos de esas personas, aún sin saberlo, sin creerlo o sin imaginarlo se han transformado en “manos divinas”. Porque es la manera más concreta que Dios utiliza para llegar a quién lo necesita. Personalmente viví momentos de mucha preocupación al no poder saber cómo se encontrarían mis hermanos, o mis amigos. Quería llegar a ellos, pero resultaba imposible. Entonces decidí brindar mi ayuda allí donde pudiera llegar. Figurativamente lo llamé mi “metro cuadrado”. Más tarde pude llegar hasta mis seres queridos y encontré en cada caso que muchísimas otras personas, desconocidas, habían estado ayudando allí, donde yo no había podido.

Luego de varios días, en algunos sectores de la ciudad el agua no termina de retirarse. El dolor y las dificultades persisten. Las pérdidas han sido enormes. Y aun así encontrarás por todos lados gente con grandes ojeras y muchos dolores musculares, por haber estado brindándose casi sin descanso. Pero con el corazón a flor de piel y la plenitud en la mirada, por haberlo dado todo por los demás.

Juan Del Santo (Bahía Blanca, Argentina)
Foto: © Focolari Bahia Blanca

Chiara Lubich: “El prójimo es otro tú”

Chiara Lubich: “El prójimo es otro tú”

¿Con qué ojos miramos el mundo y a nuestros compañeros de viaje en la aventura de la vida? Es una pregunta de vital importancia, en una época como la nuestra, marcada por la polarización y los desacuerdos, por la soledad y las distancias entre los que tienen y los que no tienen. Por no hablar de la presencia cada vez más invasora de la inteligencia artificial. Sin embargo, crece al mismo tiempo la sed de armonía y de verdad.

Chiara Lubich decía que todo depende de los «ojos» con los que miremos a las personas. Si miro con el ojo del corazón, que es el ojo del Amor, no nos detendremos en las apariencias, sino que captaremos la realidad más profunda que se esconde en cada ser humano. Y de la mirada del corazón procede la acción, la calidad de la relación, el hacerse prójimos, cercanos al otro (1).

En 1961 Chiara escribe:

Mira el video

  1. Cfr. Vicinanza, lo stile di Dio nella vita e nel pensiero di Chiara Lubich, A cura di Povilus J. e Ciccarelli L., Città Nuova Editrice, Roma, p. 5.
  2. Ibid. pp. 99-100.
“Si contemplo Roma…”

“Si contemplo Roma…”

Una exposición dedicada a Chiara Lubich (1920-2008), testigo e inspiradora del valor universal de la fraternidad. Una etapa para quienes visitan Roma. Al centro de la exposición está el tema de la ciudad, como lugar privilegiado para construir relaciones fraternas, abiertas al mundo. La exposición multimedia ha sido realizada por el Centro Chiara Lubich con la Fundación Museo histórico del Trentino.

Se puede visitar de lunes a viernes en horario: 10:00-12:30 y 14:00-17:00. Los sábados entre las 10:00 y las 13:00.

Información

Una humanidad, un planeta: el liderazgo sinodal

Una humanidad, un planeta: el liderazgo sinodal

El Movimiento Político por la Unidad junto con la ONG New Humanity, expresiones ambas del Movimiento de los Focolares, con el apoyo de Porticus, promueven el proyecto político que lleva como título “Una humanidad, un planeta: liderazgo sinodal”. Dirigido a jóvenes entre los 18 y los 40 años con experiencia en representación política, liderazgo gubernamental o en los movimientos sociales, el programa ofrece formación académica, mentoring (mentoría) personalizado y un hackathon en Roma con expertos internacionales.

Objetivo: reforzar la participación de los jóvenes políticos en los procesos de advocacy político a nivel global, a través de un itinerario de reflexión y acción colaborativa entre líderes socio-políticos, generando una red global de jóvenes líderes provenientes de los distintos continentes. Un reto para superar las actuales crisis (sociales, ambientales, políticas y económicas) y ser una contribución en la creación de una red de liderazgo para la generación y el desarrollo de estrategias políticas a nivel internacional.

El programa comenzará a finales de abril de 2025, la fecha última para la presentación de las solicitudes es el 31 de marzo, tendrá la duración de dos años y será totalmente gratuito. Están previstos aportes de prestigiosas instituciones académicas y ONG internacionales. La implementación será mixta, de manera presencial y online, a través de módulos interactivos con expertos provenientes de todo el mundo, entre los cuales importantes líderes políticos y docentes de reconocidas universidades. Está en programa un evento de una semana en Roma –del 6 al 12 de octubre de 2025– con huéspedes de nivel internacional, para crear juntos propuestas de acciones de colaboración a nivel global con la finalidad de resolver los actuales retos sociales, ambientales y económicos.

El idioma no debería ser un obstáculo, ya que en los encuentros sincronizados habrá traducciones en castellano, portugués, francés, inglés, italiano u otros idiomas según las exigencias.

¿Qué ofrece el programa?

Es un proceso de acción colectiva global que integra formación, relaciones, instrumentos y encuentros. Ofrece experiencias e herramientas para aumentar la calidad de la política y así mejorar la incidencia en la transformación social. Están previstos espacios de formación y construcción colectiva de conocimientos, con intercambio con docentes y expertos internacionales, además de espacios de reflexión entre los participantes. Los jóvenes intervinientes estarán acompañados siempre por un mentor con experiencia política para mejorar su propio proyecto político en un ámbito social, económico y ambiental, y serán integrados –a partir del segundo año– a una red global de 600 jóvenes líderes provenientes de los diferentes continentes.

A la conclusión se les entregará un diploma formal que certifica la participación en el programa.

Para mayores informaciones hacer click aquí o contactar politicalinnovation@mppu.org

Noticias actualizadas en los canales Instagram, Facebook, LinkedIn de mppu_international

Lorenzo Russo

Foto: © Pexels

Vivir el Jubileo viviendo en Roma

Vivir el Jubileo viviendo en Roma

En este año dedicado al Jubileo de la Esperanza, los Gen4 de Roma – los niños del Movimiento de los Focolares – han iniciado un camino por etapas para profundizar en la historia del cristianismo y entender cómo vivir el Jubileo en su ciudad que acoge a millones de peregrinos de todo el mundo. Las etapas se refieren a las basílicas vaticanas en Roma: San Pedro, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros, Santa María la Mayor. Como guía buscaron la ayuda del Padre Fabio Ciardi, OMI, profesor de teología espiritual y autor de numerosos libros y publicaciones.

Primera etapa: Basílica de San Pedro

En octubre de 2024, dos meses después del inicio del Jubileo, 33 niños y otros tantos adultos, antes de entrar en la Basílica de San Pedro, pudieron vivir la experiencia de una realidad muy especial, situada junto a la residencia donde se aloja el Papa Francisco. Es el Dispensario de Santa Marta, un lugar donde el Evangelio se hace carne cada día y se manifiesta a través de la ayuda a cientos de madres y niños. Una oportunidad para explicar a los Gen4 cómo pueden vivir concretamente el Jubileo ayudando a los demás.

“Se trata de un auténtico centro médico familiar, que inició esta obra de atención a los niños pobres y a sus familias en 1922 – explica el padre Fabio -. Hoy son más de 400 los niños que, junto con sus madres, son atendidos gratuitamente por unos sesenta médicos voluntarios. “Se trata en su mayoría de personas sin permiso de residencia y sin asistencia sanitaria”. Consultas ginecológicas y pediátricas, pero también visitas al dentista para personas sin techo.

El padre Fabio luego vincula su relato con la historia de San Pedro a través de algunos dibujos. Los niños escuchan en solemne silencio su voz a través de los auriculares: “Jesús encuentra a Simón el pescador y le invita a seguirlo. «Ven conmigo», le dice, «te haré pescador de hombres». Y le da un nombre nuevo, lo llama Pedro, que significa roca, porque quiere edificar sobre él su Iglesia”. Y mientras continúa la historia, nos trasladamos a la basílica para orar ante la tumba de San Pedro. “Pedro llegó a Roma. Cuando Nerón quemó la ciudad culpó a los cristianos y Pedro fue asesinado en el circo del emperador Calígula que Nerón había restaurado… y finalmente la tumba de San Pedro en su basílica”. Hay una atmósfera de recogimiento entre los Gen4, a pesar de la gran afluencia de turistas en esta tarde de sábado romano. Dirigiéndonos hacia la Puerta Santa se camina descubriendo algunas obras de arte. “Esta Virgen era muy querida por Chiara Lubich”, dice el padre Fabio en la nave derecha: “cada vez que venía a la basílica se paraba aquí para rezar a María”.

La etapa en San Juan de Letrán

Llega así la segunda etapa en enero de 2025. Esta vez el grupo es más numeroso: 140 personas, incluidos 60 niños, siempre bajo la guía experta del padre Fabio, se reunieron para descubrir la Basílica de San Juan de Letrán, llena de sorpresas y tesoros vinculados a la historia del cristianismo. Atentos y curiosos, con los auriculares puestos, durante poco más de dos horas los Gen4 permanecieron escuchando el intenso relato del Padre Fabio.

“Ha sido bonito contar la historia del obelisco, explicar el significado del claustro – escribe el padre Fabio en su blog -, ha sido bonito contar las historias de San Juan Bautista y San Juan Evangelista y dejar que los niños fueran y descubrieran sus estatuas en la basílica. Ha sido bonito mostrar la antigua silla del Papa y la actual, en la que se sienta para tomar posesión de su cargo. Ha sido hermoso señalar las reliquias de la mesa en la que Jesús celebró la Última Cena y aquella en la que Pedro celebraba aquí en Roma. Ha sido bonito cruzar juntos la Puerta Santa… Ha sido bonito estar con los niños y contarles cosas bonitas…”

Los niños ya han construido una relación especial con el padre Fabio. Caminan junto a él en la basílica, le estrechan la mano, le hacen preguntas para aprender más. “Pero, ¿cómo es el Paraíso?”, pregunta un Gen4. “Imagina un día de escuela con muchas tareas. Cuando terminas, vuelves a casa y la encuentras hermosa, acogedora, cálida, con tus padres, abuelos, amigos que te dan alegría y atención. Te sientes feliz en ese momento, ¿verdad? Y así es el Paraíso: un lugar donde te sientes bien, ¡donde te sientes como en casa!”. Esta etapa también termina. Regresamos a casa felices y conscientes de que el Jubileo debe ser para nosotros un momento para dar esperanza y felicidad a los más desfavorecidos, a nuestros pobres, a los que sufren.

El viaje sigue, pero las buenas oportunidades se renuevan con las otras generaciones.

A la espera de continuar este viaje con los Gen4, los Gen3 (40 adolescentes), los Gen2 (30 jóvenes) y un grupo de adultos, fascinados por la experiencia positiva que los niños estaban viviendo con el Padre Fabio, quisieron hacer el mismo itinerario, siempre guiados por él.

“Primero los niños, luego los adolescentes, luego los jóvenes y los adultos. San Juan de Letrán, San Pedro, San Pablo y Santa María la Mayor. Así vivo y hago vivir el Jubileo”, escribe el padre Fabio en su blog. “Hablo de historia, de arte, de espiritualidad, porque todo está entrelazado, lo humano y lo divino, el pasado y el presente. Son monumentos vivos, que después de cientos de años siguen hablando y siguen contando cosas siempre bellas”.

Y los jóvenes agradecieron al Padre Fabio “por haber preparado nuestros corazones para tan bella experiencia, nos ayudó a recorrer juntos esta etapa del Año Santo, con profundidad e ironía. “Nos gustó mucho el ambiente que has conseguido crear, despertando en nosotros el deseo de visitar juntos otros lugares romanos importantes para los primeros cristianos y el deseo de profundizar en el significado de ser peregrinos en camino hacia la meta del Paraíso”.

Lorenzo Russo

Instituto Universitario Sophia: se ha inaugurado el año académico 2024-2025

Instituto Universitario Sophia: se ha inaugurado el año académico 2024-2025

El martes 4 de marzo se ha inaugurado el 17º año académico del Instituto Universitario Sophia en Loppiano (provincia de Florencia, Italia). La ceremonia se llevó a cabo en el Aula Magna del Instituto, en presencia de toda la comunidad académica y de una representación de la rica red de relaciones y colaboraciones que el Instituto Universitario Sophia, en estos 17 años de vida, ha sabido establecer con las Instituciones, con las otras Universidades y las realidades del tercer sector.

Intervinieron: el Rector Declan O’Byrne; el Gran Canciller del Instituto, S. E. Mons. Gherardo Gambelli, Arzobispo de Florencia; la Vice Canciller, la Doctora Margaret Karram, Presidente del Movimiento de los Focolares, el obispo de Fiesole (Italia), S. E. Mons. Stefano Manetti; el alcalde de Figline e Incisa Valdarno, Valerio Pianigiani; Paolo Cancelli, director de la Oficina para el desarrollo de la Pontificia Universidad Antonianum; Marco Salvatori, Presidente del Centro Internacional de Estudiantes ‘Giorgio La Pira’.

Momento central de la ceremonia fue el discurso inaugural, que tuvo como título “Diálogo, religiones, geopolítica” desarrollado por Fabio Petito, Profesor de Relaciones Internacionales y Director de la Freedom of Religion or Belief & Foreign Policy Initiative en la Universidad de Sussex, como así también coordinador científico del Programa Religiones y Relaciones Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores italiano y del ISPI (Instituto para los estudios de Política Internacional). Petito hizo hincapié en que actualmente, “la religión parece formar parte e incluso estar, a veces, en el centro del actual escenario de inestabilidad y crisis internacional”. Sin embargo, aunque se trate de un fenómeno menos visible en su globalidad , “no se puede negar que en el último cuarto de siglo ha habido un significativo crecimiento del esfuerzo de los representantes de las comunidades religiosas por responder a la violencia y a las tensiones políticas, a través de iniciativas de diálogo y colaboración interreligiosa”. De esa forma Petito subrayó la importancia de que lugares como el Instituto Universitario Sophia pueden llegar a tener al profundizar y difundir la cultura del encuentro y “hacer florecer pequeñas semillas de esperanza y frutos de unidad y fraternidad humana”.

En el característico estilo de Sophia, que es una comunidad académica y un laboratorio de vida, formación, estudio e investigación, tras el discurso de apertura hubo un momento de diálogo, moderado por el periodista y vaticanista Andrea Gagliarducci (Eternal Word Television Network y ACI Prensa). Participaron en él como protagonistas el Gran Canciller Mons. Gherardo Gambelli, en su primera visita al Instituto, la Vice Gran Canciller Doctora Margaret Karram y seis estudiantes de la Universidad.

El diálogo, a partir de las historias personales de los jóvenes provenientes de Tierra Santa, Filipinas, Argentina, Kosovo, Sierra Leona y Perú, tocó temas de importancia global y de candente actualidad: el valor de la diplomacia desde abajo para la resolución de los conflictos y búsqueda de la paz; el compromiso por una economía más justa y equitativa, con la experiencia de la Economy of Francesco; el rol de los jóvenes del Mediterráneo en la construcción de una cultura del encuentro; el valor de la

reconciliación y del diálogo interreligioso, en particular entre cristianos y musulmanes con la experiencia sophiana de Wings of Unity; las esperanzas de los jóvenes africanos comprometidos en el proyecto Together for a New Africa, para el cambio y el bien común de su continente; las inquietudes y las fragilidades de los jóvenes en busca de una vocación y realización en el mundo globalizado.

La inauguración del año académico 2024-25 ha puesto de manifiesto, una vez más, la capacidad de esta aún pequeña realidad académica de formar jóvenes preparados para afrontar la complejidad del mundo actual, en una perspectiva trans-disciplinaria y de trabajar en sinergia con especialistas de varios campos e Instituciones para promover en lo concreto de la vida social el diálogo entre las culturas, dando impulso al crecimiento interior, intelectual y social de las personas en una dinámica de reciprocidad.

El Gran Canciller del Instituto, S. E. Mons. Gherardo Gambelli, Arzobispo de Florencia: “Entre los objetivos del Instituto se encuentra el de “promover en lo concreto de la vida social el diálogo entre las culturas, dando impulso al crecimiento interior, intelectual y social de las personas en una dinámica de reciprocidad”. Varias palabras-clave surgen en este proyecto: promoción, vida social, diálogo, crecimiento interior, intelectual y social, reciprocidad. Términos todos dirigidos hacia el crecimiento personal, haciendo que cada uno sea capaz no sólo de saber habitar de una manera digna el “nosotros” de la comunidad en la que está insertado, sino también de sentirse cada vez más habitado por ese “nosotros” al que pertenece. Un “nosotros” que no quiere contraponerse a un hipotético “ustedes”, sino que se vuelve capaz día tras día de abrazar todo lo que se presenta con el rostro del otro, del distinto, del descartado”.

La Vice Gran Canciller, Doctora Margaret Karram, Presidenta del Movimiento de los Focolares: “Es importante que en una institución como la nuestra se ponga de relieve el diálogo y el rol de las religiones en la actual situación mundial, en la que – como estamos viendo en estos últimos días– personas y pueblos corren el riesgo de hundirse en la desorientación y el abatimiento. […] También el Instituto Universitario Sophia, en cuanto ‘casa’ de una cultura basada en el Evangelio, está comprometido con y en la Iglesia a brindar respuestas y orientaciones a la luz del Carisma de la unidad. Nos corresponde ahora a nosotros la tarea de ir adelante con valentía y comprometernos a fin de que se reconozca aún más el aporte de este Instituto Universitario para la promoción de la cultura de la unidad que contribuye a construir la paz y la fraternidad entre personas y pueblos”.

Declan O’Byrne, Rector del Instituto Universitario Sophia: “Juntos, como comunidad académica unida por un ideal común, sigamos construyendo Sophia como un faro de sabiduría y unidad en el panorama de la educación superior. Que nuestro compromiso colectivo pueda seguir iluminando las mentes, inspirar los corazones y transformar la sociedad, paso a paso, hacia esa civilización del amor a la que todos aspiramos”.

Valerio Pianigiani, alcalde de Figline e Incisa Valdarno: “Frente a divisiones y violencias que no pueden dejarnos indiferentes, el saber, el conocimiento, la tolerancia y la comprensión del mundo que nos circunda pueden ser el antídoto contra la brutalidad y las divisiones. Un puente que ayuda a la comprensión del otro, en la óptica de trabajar todos juntos y de comprometerse por un bien común. Doy las gracias a los que trabajan en este Instituto con pasión y compromiso día a día, para cultivar mentes cada vez más conscientes, aquí también, en Figline e Incisa Valdarno, una comunidad que crece firmemente en el valor de la paz, de la solidaridad y del diálogo”.

Stefano Manetti, obispo di Fiesole: “El compromiso de dialogar y comunicar con todos acorta las distancias, elimina las marginaciones, se vuelve un signo de esperanza evangélico que necesitamos muchísimo. Por ello, les deseo a los docentes y a los estudiantes que sigan rescatando a los últimos, a través del regalo de las relaciones y la compartición de los temas culturales, para seguir siendo ‘ángeles de la esperanza’ para todos aquellos con quienes ustedes se encuentren en su camino”.

Paolo Cancelli, director de la Oficina para el desarrollo de la Pontificia Universidad Antonianum: “Estamos convencidos de que debemos trabajar juntos en la cultura del diálogo como camino, en la colaboración común como conducta, en el conocimiento recíproco como método y criterio. […] Debemos poner en el centro la humildad, la vocación de estar el servicio de un proceso en el que tenemos una certeza: nadie se salva solo. Y justamente en esa lógica, que es la de la sinfonía de las diversidades, ha llegado el momento de poner en el terreno nuestros talentos, nuestras emociones, nuestras voluntades, para construir la que es la oportunidad de un futuro distinto. Un futuro en el que la fraternidad y la armonía puedan de alguna manera acompañarnos en esa sinfonía de las diversidades que hacen auténtica la misión universitaria. Creo que a nivel académico y a nivel científico, ésta se realiza si hay una acción inter y trans-disciplinaria. Delante de nosotros tenemos un poliedro de complejidad y no podemos resolver situaciones solos, desde una única materia. Necesitamos la idea de estar juntos”.

Marco Salvadori, Presidente del Centro Internacional de Estudiantes ‘Giorgio La Pira’: “Con gran alegría les traigo el saludo del Centro Internacional de estudiantes ‘Giorgio La Pira’. La inauguración de un nuevo año académico siempre es un momento de gran entusiasmo y reflexión. Es la oportunidad de mirar hacia adelante, de recoger los retos y de dar nuestro aporte a la construcción de un mundo más justo y sustentable a través del estudio, el compromiso y la dedicación. Lo que hoy celebramos no es sólo el comienzo de un nuevo año académico, sino también la posibilidad de aprender, de crecer juntos y construir vínculos duraderos entre culturas y generaciones. Entonces, les deseo a todos, particularmente a los jóvenes estudiantes, un año rico de descubrimientos y de crecimiento personal y profesional”.

Guatemala: un focolar en el corazón indígena del país

Guatemala: un focolar en el corazón indígena del país

Marta, Lina, Efi y Moria, cuatro mujeres, focolarinas, que en su vida recorrieron distintos caminos y que ahora coincidieron entre sueños, realidad y ofrecimiento para trasladarse desde los focolares precedentes, a Chimaltenango para empezar la experiencia de una convivencia en una ciudad donde pobreza, interculturalidad y fracturas entre etnias son pan cotidiano.

Chimaltenango es una ciudad de Guatemala, distante 50 km. de la capital, a 1800 metros sobre el nivel del mar. Casi 120.000 habitantes de 23 pueblos indígenas distintos que se han ido congregando allí por la supervivencia económica.

“Yo estuve muchos años en Argentina -comienza Efi, originaria de Panamá-. Después estuve algunos años en México y poco antes de la pandemia llegué a Guatemala donde estuve solo 3 meses y tuve que partir para Panamá para acompañar a mi mamá que enfermó y luego falleció”. Fue un año que sirvió también para replantearme muchas cosas, hacer un balance de lo vivido hasta entonces y renovar la elección de la donación a Dios hecha años atrás”. Regresó a Guatemala con este proyecto en Chimaltenango.

“Crecí en un ambiente rural, con gente muy simple y mi sueño fue siempre hacer algo por los más humildes -afirma Efi-. Aquí la pobreza es muy grande. Y también están las comunidades indígenas, hay gente que ha conocido la espiritualidad del Movimiento y que por la pandemia y la realidad social en la que viven han quedado al margen”.

Lina, es guatemalteca, de origen maya, kaqchikel. Explica que una de las fracturas más evidentes es entre indígenas y mestizos (también llamados “ladinos” en Guatemala, englobando a todos los que no son indígenas). No existen relaciones fraternas, no hay diálogo. “Para mí -dice-, siempre fue un objetivo lograr superar esa fractura. Desde el momento en que tuve el primer contacto con los Focolares, pensé que esta es la solución para mi cultura, para mi pueblo, para mi gente”. Recuerda el momento en diciembre de 2007, cuando al finalizar el período de formación saludó a Chiara Lubich, diciéndole “Yo soy indígena y me comprometo a llevar a mi pueblo kaqchikel esta luz. Yo sentía que era un compromiso expresado frente a ella, pero hecho a Jesús”. De regreso a Guatemala se dedicó con esmero a acompañar a las nuevas generaciones siempre con la mirada puesta en generar vínculos de unidad tanto en las comunidades indígenas como en la ciudad.

Marta también es guatemalteca. Mestiza. En sus primeros años de focolar también pudo dedicarse a difundir el carisma de la unidad en las comunidades indígenas. Más tarde tuvo que ocuparse de gestionar el Centro Mariápolis, la casa para encuentros en la ciudad de Guatemala. Trabajo intenso durante 23 años y vio desarrollarse el proceso de la reconciliación nacional y de la reivindicación de los pueblos indígenas, ya que las distintas comunidades indígenas elegían al Centro Mariápolis como lugar de encuentro. Se trasladó un período a México para reconstituirse después de tanta entrega. En ese tiempo se hablaba de identidad. Y la pregunta surgió espontáneamente “¿Yo qué identidad tengo? ¿Cuáles son mis raíces?”. La respuesta la encontró en la Virgen de Guadalupe que, que cuando se apareció en México en 1531, se mostró en el poncho de Juan Diegocon características somáticas típicas de los pueblos nativos americanos. “Para mí era entender que yo era mestiza como ella, que tiene las dos raíces y que puede dialogar tanto con uno como con el otro”.

Moria, que es de Chimaltenango, por motivos de salud vive con su familia y forma parte del focolar lo mismo que Lidia, focolarina casada que vive en la ciudad de Guatemala.

Historias que se entretejen hasta llegar a instalarse en esta ciudad que reúne tantas proveniencias, muchas culturas en una única cultura. “Nuestro deseo es estar con la gente, acercarnos”. “En las cosas simples, de cada día -dice Efi-, ese saludo, esa sonrisa, ese detenerse, estar con esa señora que no sabe ni siquiera hablar en español porque hablan su lengua y no nos entendemos”, y cuenta: “un día necesitaba comprar un pan. Voy al mercado y están las vendedoras sentadas sobre una esterilla de mimbre. Si quiero entrar en diálogo con ella me pongo al mismo nivel, me agacho, y como es un lugar de comercio trato de ser honesta con ella”.

“Desde que llegamos nos hemos propuesto volver a tomar contacto con las personas que conocieron la espiritualidad de la unidad en algún momento -interviene Lina- visitarlos en sus casas, siempre llevando algo, una fruta, por ejemplo, como se hace en estos pueblos ”. De ese modo, se crea un círculo de reciprocidad y se acercan al focolar. La casa se llena de voces de las mamás con sus niños, también jóvenes y a veces algún papá que se anima y las acompaña. Y así, sin buscarlo, se va creando la comunidad en torno a este novel focolar en el corazón de la cultura indígena de Guatemala.

Carlos Mana
Fotos: © Focolar Chimaltenango

“¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?” (Lc 6,41).

“¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?” (Lc 6,41).

Jesús desciende de la montaña tras una noche de oración y elige a sus discípulos. Al llegar a una llanura les dirige un largo discurso que comienza con la proclamación de las Bienaventuranzas.

En el texto de Lucas, a diferencia del Evangelio de Mateo, son solo cuatro y se refieren a los pobres, los que tienen hambre, los que sufren y los afligidos, con el añadido de otras tantas advertencias a los ricos, los hartos y los arrogantes [1]. Jesús convierte esta predilección de Dios por los últimos en su misión cuando, en la sinagoga de Nazaret [2], afirma que está lleno del Espíritu del Señor y que trae a los pobres la buena nueva, la liberación a los cautivos y la libertad a los oprimidos.

Luego continúa exhortando a sus discípulos a amar incluso a los enemigos [3]. un mensaje que encuentra su motivación última en el comportamiento del Padre celestial: “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo” (Lc 6,36).

Esta afirmación es también el punto de partida de lo que sigue: “No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados, perdonad y seréis perdonados” (Lc 6,37).
Luego, Jesús amonesta mediante una imagen intencionadamente disparatada:

“¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?”

Jesús conoce nuestro corazón de verdad. ¡Cuántas veces en la vida de todos los días hacemos esta triste experiencia! Es fácil criticar –y con rigor– errores y debilidades en un hermano o en una hermana, sin tener en cuenta que de ese modo nos atribuimos una prerrogativa que corresponde solo a Dios. La cuestión es que para “sacarnos la viga“ del ojo nos hace falta esa humildad que nace de ser conscientes de que somos pecadores que necesitan continuamente del perdón de Dios. Solo quien tiene la valentía de darse cuenta de su propia “viga“, de aquello de lo que tiene que convertirse, podrá entender sin juzgar y sin exagerar las fragilidades y flaquezas propias y de los demás.

Sin embargo, Jesús no invita a cerrar los ojos y dejar correr las cosas. Él quiere que sus seguidores se ayuden mutuamente a avanzar por el camino de una vida nueva. También el apóstol Pablo pide con insistencia que nos preocupemos de los demás: de corregir a los indisciplinados, confortar a los pusilánimes, sostener a los débiles y ser pacientes con todos[4]. Solo el amor es capaz de un servicio semejante.

“¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?”

¿Cómo poner en práctica esta Palabra de Vida?

Además de lo que ya hemos dicho, empezando por este tiempo de Cuaresma, podemos pedirle a Jesús que nos enseñe a ver a los demás como Él los ve, como Dios los ve. Y Dios ve con los ojos del corazón, porque su mirada es una mirada de amor. Luego, para ayudarnos mutuamente, podríamos restablecer una práctica que fue determinante para el primer grupo de chicas de los Focolares en Trento.

“En los inicios –cuenta Chiara Lubich a un grupo de amigos musulmanes– no siempre era fácil vivir la radicalidad del amor. […] También entre nosotras y en nuestras relaciones podía depositarse algo de polvo, y la unidad podía languidecer. Esto ocurría, por ejemplo, cuando nos dábamos cuenta de los defectos e imperfecciones de los demás y los juzgábamos, de modo que la corriente de amor recíproco se enfriaba. Para reaccionar ante esta situación se nos ocurrió un día sellar un pacto entre nosotras, y lo llamamos ‘pacto de misericordia’. Decidimos, cada mañana, ver nuevo al prójimo con el que nos encontrásemos –en casa, en clase, en el trabajo, etc.– y no recordar en absoluto sus defectos, sino cubrirlo todo con el amor. […] Era un compromiso fuerte, que asumimos todas juntas y que nos ayudaba a ser siempre las primeras en amar, a imitación de Dios misericordioso, el cual perdona y olvida” [5].

Augusto Parody Reyes y el equipo de la Palabra de vida


[1]Cf. Lc 6, 20-26

[2]Cf. Lc 4, 16-21

[3]Cf. Lc 6, 27-35

[4] Cf. 1 Ts 5, 14

[5] C. LUBICH, «El amor al prójimo», Charla con un grupo de musulmanes, Castel Gandolfo 1-11-2002. Cf. El amor recíproco, Ciudad Nueva, Madrid 2013, pp. 109-110.

©Fotos – Yan Krukov-Pexels

Mirarnos sin juzgar

Mirarnos sin juzgar

Parece evidente que estamos hechos para la relación. De hecho, toda nuestra vida está
entrelazada de relaciones. Pero a veces corremos el riesgo de dañarlas con juicios duros y superficiales.

A] lo largo de la historia encontramos múltiples imágenes que ya forman parte del lenguaje común. Por ejemplo, en la tradición antigua encontramos una expresión muy conocida que dice: «¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que está en el tuyo?»[1]; igualmente proverbial es la imagen de las dos alforjas: una delante de los ojos, con los defectos de los demás, que vemos fácilmente, y la otra en la espalda, con nuestros defectos, que por lo tanto nos cuesta reconocer [2] y como dice el proverbio chino, «el hombre es ciego a sus propios defectos, pero tiene ojos de águila para los de los demás».

Esto no significa aceptar lo que sucede indiscriminadamente. Ante la injusticia, la violencia o el abuso no podemos cerrar los ojos. Es necesario comprometerse con el cambio, comenzando por mirarnos antes que nada a nosotros mismos, escuchando con sinceridad nuestra propia conciencia para descubrir qué debemos mejorar. Solo así podremos preguntarnos cómo ayudar concretamente a los demás, incluso con consejos y correcciones.

Se necesita «otro punto de vista» que me ofrezca una perspectiva diferente a la mía,
enriqueciendo mi ‘verdad’ y ayudándome a no caer en la autorreferencialidad y en esos
errores de valoración que, en el fondo, forman parte de nuestra naturaleza humana.

Hay una palabra que puede parecer antigua, pero que se enriquece con significados
siempre nuevos: misericordia, que debemos vivir, en primer lugar, hacia nosotros mismos y luego hacia los demás. De hecho, solo si somos capaces de aceptar y perdonar nuestros propios límites podremos acoger las debilidades y los errores de los demás. Es más, cuando nos damos cuenta de que inconscientemente nos sentimos superiores y con derecho a juzgar, se vuelve indispensable estar dispuestos a dar «el primer paso» hacia el otro para evitar que la relación se deteriore.

Chiara Lubich cuenta a un grupo de musulmanes su experiencia en la pequeña casa de
Trento, donde comenzó su aventura con sus primeras compañeras. No todo era sencillo y no faltaban las incomprensiones: «No siempre era fácil vivir la radicalidad del amor. […] También entre nosotras y en nuestras relaciones, podía depositarse algo de polvo, y la unidad podía languidecer. Esto ocurría, por ejemplo, cuando nos dábamos cuenta de los defectos e imperfecciones de los demás y los juzgábamos, de modo que la corriente de amor recíproco se enfriaba. Para reaccionar ante esta situación se nos ocurrió un día sellar un pacto entre nosotras, y lo llamamos «pacto de misericordia». Decidimos, cada mañana, ver nueva a la persona que encontráramos —en casa, en clase, en el trabajo, etc.— sin recordar en absoluto
sus defectos, cubriéndolo todo con amor. […]«[3].
Un verdadero «método» que vale la pena poner en práctica en los grupos de trabajo, en la familia y en las asambleas de cualquier tipo.

© Foto di Cottonbro studioPexels


LA IDEA DEL MES, está elaborada por el «Centro para el diálogo con personas de convicciones no religiosas» del Movimiento de los Focolares. Se trata de una iniciativa nacida en 2014 en Uruguay para compartir con amigos no creyentes los valores de la Palabra de Vida que es la frase de la Escritura que los miembros del Movimiento se esfuerzan por poner en práctica en su vida cotidiana. Actualmente LA IDEA DEL MES es traducida a 12 idiomas y se distribuye en más de 25 países, con adaptaciones del texto según las diferentes sensibilidades culturales. dialogue4unity.focolare.org


[1] (Lc 6,41)

[2] Esopo (μῦθοι) , Fedro (Fabulae)

[3] C. Lubich, L’amore al prossimo, Conversazione con gli amici musulmani, Castel Gandolfo, 1° novembre 2002. Cf. C. Lubich, L’Amore reciproco, Città Nuova, Roma 2013, pp. 89-90.

Querido Papa Francisco

Querido Papa Francisco

Querido Papa Francisco, tal vez no lo recuerda, pero nos conocimos el 26 de septiembre de 2014, cuando Ud. recibió en audiencia privada a una delegación del Movimiento de los Focolares. Yo formaba parte de ese grupo, Luciana Scalacci de Abbadia San Salvatore, en representación de las culturas no religiosas que también tienen una casa en los Focolares. Soy una de esas personas que –como me dijo una vez Jesús Morán– “ayudaron a Chiara Lubich a abrir nuevas pistas para el carisma de la unidad”. Soy una persona no creyente que ha recibido mucho del Movimiento.

En ese día extraordinario, tuve el privilegio de intercambiar con Ud. algunas palabras que nunca olvidaré, y que aquí le transmito.

Luciana: «Santidad, cuando Ud. asumió el cargo de obispo de Roma, yo le escribí una carta, aun sabiendo que Ud. no tendría la oportunidad de leerla, por las tantas cartas que recibe, pero para mí era importante hacerle llegar mi afecto y mis buenos deseos, porque yo, Santidad, no me reconozco en ninguna fe religiosa, pero desde hace más de 20 años formo parte del Movimiento de los Focolares, que me devolvió la esperanza de que todavía es posible construir un mundo unido».

Papa: «Rece por mí, o mejor dicho, Ud. que no es creyente, piense en mí con fuerza, piense en mí siempre, lo necesito».

Luciana: «Pero mire, Santidad, que a mi manera yo rezo por usted.».

Papa: «¡Eso! una oración laica y piense en mí con mucha fuerza, lo necesito».

Luciana: «Santidad, ¡buena salud, con coraje, con fuerza! La Iglesia Católica y el mundo tiene necesidad de usted. La Iglesia Católica tiene necesidad de Ud.».

Papa: «Piense en mí con fuerza y rece laicamente por mí».

Ahora, querido Papa Francisco, Ud. está en una cama de hospital, y yo también estoy en las mismas condiciones. Ambos delante de la fragilidad de nuestra humanidad. Quería asegurarle que no dejo de pensar en Ud. y rezar laicamente por Ud. Ud. rece cristianamente por mí. Con afecto,

Luciana Scalacci
(Fuente: Città Nuova– Foto: ©VaticanMedia)

En oración por el Papa Francisco

En oración por el Papa Francisco

La presidenta del Movimiento de los Focolares, Margaret Karram, ha enviado al Santo Padre un mensaje en el que le asegura su afectuosa cercanía y ferviente oración.

“Pido a la Virgen que le haga sentir su amor maternal y esa ternura que usted siempre nos recomienda tener por el bien de cada prójimo y de cada pueblo”, escribió la Presidenta.

“Infinitamente agradecidos por su vida completamente entregada a Dios y al bien de la humanidad” –añade– “le envío el abrazo de todo el Movimiento de los Focolares en el mundo, que constantemente reza y ofrece por usted”.

Foto: © Raffaelle OreficeCSC Audiovisivi

Proximidad y libertad

Proximidad y libertad

Margaret, ¿por qué has elegido la proximidad como tema del año para el Movimiento de los Focolares?

Me preguntaba en qué mundo vivimos y me parece que en este momento de la historia hay mucha soledad y mucha indiferencia. También hay una escalada de violencia, de guerras que ocasionan tanto dolor en todo el mundo. Además, pensé en la tecnología que nos ha conectado con modos nunca antes conocidos, pero al mismo tiempo nos hace cada vez más individualistas. En un mundo como este creo que la proximidad pueda ser un antídoto; una ayuda para superar estos obstáculos y curar estos “males» que nos alejan a unos de otros.

¿Por dónde podemos empezar?

Llevo meses haciéndome esta pregunta. Me parece que necesitamos volver reaprender a acercarnos a las personas, reaprender a mirar y tratar a todos como hermanos y hermanas. Sentí que antes que nada tenía que hacer un examen de conciencia sobre mi actitud. Las personas a las que me acerco cada día ¿son para mí hermanos, son hermanas? ¿O soy indiferente hacia ellos o incluso los considero enemigos? Me hice muchas preguntas. He descubierto que a veces quiero evitar a una persona, porque posiblemente me moleste, me incomode o quiera hablarme de situaciones difíciles. Por todo esto, mi reflexión sobre la proximidad ─que presenté a mediados de noviembre a los responsables del Movimiento de los Focolares─ la titulé así: «¿Quién eres tú para mí?».

¿Podrías decirnos algunas de las principales ideas que has desarrollado bajo este título?

Con gusto. Mencionaré cuatro reflexiones. La primera proximidad que experimenta nuestra alma es la del contacto con Dios. Es Él mismo quien se transmite a nuestros prójimos a través de nosotros. El deseo de amar al otro es un movimiento que de Dios en mí quiere ir hacia Dios en el otro.

Una segunda reflexión: la proximidad es dinámica. Exige una apertura total, es decir, acoger a las personas sin reservas; entrar en su forma de ver las cosas. ¡No estamos hechos en serie! Cada uno de nosotros es único, con un carácter, una mentalidad, una cultura, vida e historia diferentes. Reconocer y respetar esto nos pide salir de nuestros esquemas mentales y personales.

Hablabas de un tercer aspecto…

Sí. El tercer aspecto que quiero subrayar es que la proximidad no necesariamente coincide con la cercanía, con el ser semejantes, con la pertenencia a un mismo horizonte cultural. La parábola del buen samaritano (Lucas 10,25-37) lo expresa muy bien. Me llamó la atención la actitud del samaritano: el hombre que había caído entre los bandidos era una persona desconocida para él, incluso de otro pueblo. Era una persona distante tanto por cultura como por tradición. Pero el samaritano se hizo su prójimo. Este es el punto clave para mí. Cada uno tiene su dignidad, más allá del pueblo y de la cultura de donde proviene o de su carácter. El samaritano no se acercó solo para ver si esta persona estaba herida y después alejarse o en cualquier caso pedir ayuda. Se hizo prójimo y cuidó a la persona. El cuarto aspecto…

… sería…

…dejarnos herir. Para que la proximidad produzca frutos, nos pide a cada uno no tener miedo y dejarnos herir por el otro.

Esto significa: dejarnos cuestionar, exponernos a preguntas para las que no tenemos respuestas; estar dispuestos a mostrarnos vulnerables; quizás presentarnos como débiles e incapaces. El efecto de tal actitud puede resultar sorprendente. Imagínese, un niño de nueve años me escribió que para él la proximidad significa «levantar el corazón del otro». ¿No es este un maravilloso efecto de la proximidad? Levantar el corazón de los demás.

¿Qué cambiaría en el Movimiento de los Focolares si viviéramos bien la proximidad?

Si realmente la vivimos bien cambiarán muchas cosas. Lo deseo, lo espero y rezo para que así sea. Pero también quiero subrayar que muchos en el Movimiento de los Focolares ya viven la proximidad. Hay innumerables iniciativas, muchos proyectos en favor de la paz y de ayuda a los necesitados. Incluso hemos abierto focolares para dar asistencia y acogida a los inmigrantes o para el cuidado de la naturaleza.

¿Y qué debería cambiar?

La calidad de las relaciones entre las personas. A veces es más fácil tratar bien a las personas ajenas al Movimiento y es más difícil entre nosotros que somos parte de una misma familia. Corremos el riesgo de vivir entre nosotros relaciones de «buena educación»: no nos lastimamos, pero, me pregunto, ¿es esta una relación auténtica?

Por eso espero que, más allá de los proyectos, la proximidad se convierta en un estilo de vida cotidiano; que nos preguntemos varias veces durante el día: ¿Estoy viviendo esta proximidad? ¿Cómo la vivo? Una expresión importante de la proximidad es el perdón. Ser misericordiosos con los demás y con nosotros mismos.

¿Qué mensaje contiene para la sociedad?

La proximidad no es solo una actitud religiosa o espiritual, sino también civil y social. Es posible vivirla en cualquier ámbito. En el campo de la educación por ejemplo o de la medicina, incluso en la política, donde quizás sea más difícil. Si la vivimos bien, podemos tener una influencia positiva en las relaciones allí donde estemos.

¿Y para la Iglesia?

La Iglesia existe porque con la venida de Jesús, Dios se hizo prójimo. La Iglesia, las Iglesias, están llamadas, por consiguiente, a dar testimonio de una proximidad vivida. Recientemente la Iglesia católica vivió el Sínodo. Pude participar en las dos sesiones en el Vaticano. Éramos más de 300 personas, cada una de una cultura diferente. ¿Qué hicimos? Un ejercicio de sinodalidad, un ejercicio de escucha, de conocimiento profundo, de acogida del pensamiento de los demás, de sus desafíos y de sus dolores. Todas ellas son características de la proximidad.

El título del Sínodo era «Caminar juntos». Este camino involucró a muchas personas en todo el mundo. El logo del Sínodo expresó el deseo de ampliar la carpa de la Iglesia para que nadie se sienta excluido. Me parece que este sea el verdadero significado de la proximidad: que no se excluya a nadie; que todos se sientan acogidos, tanto los que frecuentan la Iglesia como los que no se reconocen en ella o los que incluso se han alejado por diversos motivos.

Me gustaría mencionar por un momento los límites de la proximidad. ¿Cómo vivirla bien?

Es una pregunta importante. ¿Hay límites a la proximidad? Como primera respuesta diría que no debería haber límites.

¿Pero?

No podemos estar seguros de que lo que para nosotros, o para mí, es cercanía y solidaridad, lo sea para el otro. En una relación nunca puede faltar el respeto a la libertad y a la conciencia del otro. Estas dos cosas son esenciales en toda relación. Por eso es importante que cuando nos acerquemos a una persona, lo hagamos siempre con delicadeza y no como algo que se impone. Es el otro quien decide cuánta y qué tipo de proximidad quiere.

Hay mucho que aprender, ¿verdad?

Absolutamente sí. Hemos cometido varios errores. Pensando que amábamos al otro, lo hemos herido. Por el deseo de comunicar nuestra espiritualidad hemos construido relaciones en las que el otro no siempre se sintió libre. A veces me parece que, con la buena intención de amar a una persona, la hemos aplastado. No hemos tenido suficiente delicadeza y respeto de la conciencia del otro, de la libertad del otro, del tiempo del otro. Y esto ha llevado a ciertas formas de paternalismo e incluso de abusos.

Sin duda es una situación muy dolorosa la que estamos afrontando y en la que las víctimas tienen una importancia única, verdaderamente única. Porque solos no logramos entender suficientemente lo que sucedió. Son las víctimas las que nos ayudan a comprender los errores que cometimos y a tomar las medidas necesarias para garantizar que estas cosas no vuelvan a suceder.

¿Un último deseo?

Espero que este tema pueda devolvernos a la esencia de lo que Jesús mismo nos dio en el Evangelio. Él nos dio muchos ejemplos de lo que significa vivir la proximidad.

Hay un pensamiento de Chiara Lubich que resonó muy fuertemente en mí al pensar en este tema. Dice: «Hay quienes hacen las cosas ‘por amor’, y hay quienes hacen las cosas tratando de ‘ser Amor’. El Amor habita en Dios y Dios es Amor. Pero el Amor que es Dios, es luz, y con la luz vemos si nuestra forma de acercarnos y servir a nuestro hermano está en conformidad con el Corazón de Dios, así como nuestro hermano lo desearía, como soñaría si a su lado no estuviésemos nosotros, sino Jesús».

Gracias de corazón, Margaret, por tu pasión por la proximidad vivida con decisión y respeto.

Peter Forst
(Publicado en la revista Neu Stadt)
Foto: © Austin Im-CSC Audiovisivi

Año jubilar: ¿tiene significado solamente para los católicos?

Año jubilar: ¿tiene significado solamente para los católicos?

El Año Santo tiene sus raíces espirituales en la tradición hebraica, en la que se festejaba cada 50 años un “jubileo” que regalaba la libertad a esclavos y prisioneros. En la Iglesia Católica el Papa Bonifacio VIII proclamó por primera vez un Año Santo en el 1300. A partir de ese inicio, una “indulgencia” acompaña el Año Santo, que los fieles –si cumplen con determinadas condiciones– pueden obtener pasando a través de la “Puerta Santa”.

Sin embargo, los cristianos luteranos como yo, por lo general, no se sienten bien frente a la palabra “indulgencia”, pues ella nos recuerda el período de la Reforma y el escándalo de la venta de las indulgencias en la Iglesia Católica. Esa práctica fue prohibida ya por el Concilio de Trento y por lo tanto ya no existe. Pero he notado que el término “indulgencia” aún se encuentra cargado de malentendidos entre los creyentes de todas las confesiones: una de las ideas más difundidas es que la indulgencia puede perdonar los pecados de alguien. Pero según la enseñanza de la Iglesia Católica no es así en absoluto. El perdón de los pecados se da –como sucede también en la Iglesia Luterana– a través de la confesión, la penitencia y la absolución por parte de un pastor (o una pastora) que actúa en nombre de Jesús.

Desde mi punto de vista, en cambio, la indulgencia tiene que ver con una dimensión psicológica del pecado, lo que a menudo queda en la memoria (incluso después de la absolución), probablemente una herida o un sentimiento de miedo o tristeza… Pero en cualquier caso, hay un trabajo psicológico por hacer. Entonces, en el hecho de pasar a través de la “Puerta Santa” veo una invitación a abrir una puerta en mi corazón hacia la compasión y la reconciliación, para dejar lo que me bloquea en el camino hacia la verdadera libertad y la paz auténtica. Es una decisión consciente, de un proceso que se inicia. Lo fundamental, desde el punto de vista cristiano, es que el buen resultado de ese proceso no depende de mí, sino de las manos de aquel que tiene el mundo en sus manos. Solamente su gracia puede curar, en definitiva, las heridas en mi vida o reconciliar a la humanidad.



«En el hecho de atravesar la ‘Puerta Santa’
veo una invitación a abrir una puerta
en mi corazón hacia la compasión
y la reconciliación,
para dejar lo que me bloquea
en el camino hacia la verdadera libertad
y la paz auténtica».

Corinna Mühlstedt
ha publicado recientemente, junto con el abad Notkar Wolff,
una guía espiritual ecuménica de Roma para el Año Santo.

Para mí, pasar por esa puerta quiere significar simbólicamente la decisión de seguir (con renovadas fuerzas) a Jesús y emprender el camino de la vida verdadera. Como él dice en el Evangelio de Juan (10,9): “Yo soy la puerta. El que por mí entrare, se salvará”. Para mi gran alegría, la Bula de Convocación del Jubileo Ordinario “La esperanza no defrauda”, en la que el Papa Francisco anuncia el Año Santo 2025, tiene una clara dimensión ecuménica. Ella parte de la gracia de Dios, de la que todos los seres humanos son partícipes, y define el Año Santo como “una invitación a todas las Iglesias y Comunidades eclesiales a proceder en el camino hacia la unidad visible, a no cansarse de buscar formas adecuadas para corresponder plenamente a la oración de Jesús: ‘Para que sean una sola cosa’ (Juan, 17,21).[1]

Por ello, el tema de la “esperanza” para el Año Santo 2025 resuena positivamente en todos los cristianos. La Federación Luterana Mundial ha escogido como lema para el año 2025 «Compartir la esperanza». Y el Consejo Ecuménico de las Iglesias espera un “Año Ecuménico” a lo largo del “camino de la justicia, de la reconciliación y de la unidad”. Si de la buena voluntad nacen acciones concretas, entonces en el Año Santo 2025 podrían abrirse puertas para el ecumenismo, che acerquen a los cristianos separados. “Dejémonos desde ahora atraer por la esperanza –escribe el Papa Francisco– y permitamos que a través de nosotros se vuelva contagiosa para los que la desean”. [2]

Corinna Mühlstedt

[1] [1] Papa Francisco, Spes non confundit, Bula de Convocatoria del Jubileo Ordinario del Año 2025, 9 de mayo de 2024, 17.
[2] Papa Francisco, ibidem, 25.

El Movimiento de los Focolares es promotor e invita a participar del congreso ecuménico interenacional cuyo título es:
“Called to hope – key players of dialogue” (Llamados a la esperanza – protagonistas del diálogo)
que se llevará a cabo del 26 al 29 de marzo de 2025.
En tiempos de división y grandes retos, como cristianos estamos llamados juntos a dar testimonio de la esperanza del Evangelio
y ser protagonistas de diálogo y unidad, comprometiéndonos a vivir por la paz, construir fraternidad y difundir esperanza.
Mesas redondas, entrevistas, testimonios que quieren ofrecer un método y una espiritualidad al diálogo, junto a buenas prácticas e itinerarios que ya están en marcha.
Ver la invitación

Evangelio vivido: “Examínenlo todo y quédense con lo bueno” (1Ts 5, 21).

Evangelio vivido: “Examínenlo todo y quédense con lo bueno” (1Ts 5, 21).

Me encuentro regularmente con el equipo sinodal de la parroquia. Somos siete personas elegidas por un año en una asamblea local, y el objetivo es trabajar en la puesta en acción del proceso sinodal. A veces, al final del día, nos encontramos cargando con el cansancio y las preocupaciones personales, por más de que tratemos de no pensar en ello y ponernos al servicio de la comunidad.

En una reunión, con el pretexto de la “semana de la dulzura” que se celebraba en esos días, llevé un turrón a cada uno. Todos nos sentíamos felices como niños, fue como un momento de distensión y la actitud cambió. Me di cuenta de que la comunión se construye con pequeños gestos.

(C.P. – Argentina)

Sorpresivamente Marc y María Antonia, de unos cincuenta años, reciben en herencia del padrino de Marc, un tío soltero que lo quería mucho, una pequeña empresa de máquinas industriales. Tras pensarlo cuidadosamente, deciden mantenerla para ellos en lugar de venderla; por un lado para preservar los puestos de trabajo (seis empleados) y por otro lado con la ilusión de trabajar por cuenta propia involucrando a su hijo que ha estudiado ingeniería de los materiales.

A pesar del entusiasmo, la dedicación y el esfuerzo de todos ellos, pasan un momento feo. La empresa no funciona. Al año de haberse puesto al timón, se ven obligados a despedir a dos trabajadores y a devolver las máquinas que no han podido pagar totalmente. También tienen algunas deudas con los bancos y con la familia.

Por la noche, cuando regresan a casa exhaustos, empiezan a pensar que quizá se han equivocado; pero no se rinden, vuelven a empezar y buscan nuevos clientes. Poco a poco, la empresa arranca, ya no tiene pérdidas y pueden comenzar a pagar las deudas. Pero lo que les queda para su sustento es bastante poco.

El momento difícil se alarga. Pero luego llega un nuevo cliente que propone efectuar un pedido amplio y periódico que les daría la tan esperada tranquilidad económica. Se ponen muy contentos. Pero se dan cuenta de que lo que deberían producir sirve para una industria de armamentos, concretamente algunas partes de cañones. Sienten un gran malestar interior. ¿Pueden hacer la vista gorda y actuar como si nada? En realidad, si ese material no lo producen ellos, lo realizará algún otro…

Hablan mucho entre ellos y se consultan también con Pedro. Pasan más de una noche en blanco. No quieren ser partícipes, aunque sólo sea indirectamente, de la muerte violenta de nadie. Rechazan la propuesta.

Tras esa difícil decisión, increíblemente la empresa tuvo otros pedidos y consiguió ir adelante, no obstante las dificultades.

(A.M. Spagna – de la Revista LAR)

Estamos juntando fondos para poder viajar de nuestro país, las Filipinas, a Roma y participar en el Jubileo de los Jóvenes. En estos días dos señoras mayores han venido a traernos algunas monedas de su alcancía. Una de ellas, entregándonos el dinero, nos dijo: “Este dinero ha sido ahorrado y guardado durante un año sobre un pequeño altar que tengo en mi casa”. Su humilde pero profundo regalo, nacido de la fe y del sacrificio, nos dejó asombrados”.

(algunos jóvenes de las Filipinas)

Recogido por Carlos Mana

Foto: © Jonathan en Pixabay

Un jubileo, muchos jubileos

Un jubileo, muchos jubileos

Muy conocido y vivido concretamente en todo el mundo por muchos católicos es el Año Jubilar que, en este 2025, tiene como tema “Peregrinos de la esperanza”. Millones de personas visitarán Roma o visitarán las iglesias jubilares en las diversas diócesis del mundo, experimentando la gracia de la misericordia de Dios a través de la oración de perdón, el propósito de conversión y el pasar la Puerta Santa, que nos recuerda simbólicamente que Cristo es “la puerta”. “Peregrinos de la Esperanza” porque estamos llamados a la esperanza.

Mucho menos conocido es que 2025 marca otros dos aniversarios importantes de gran significado ecuménico: el 1.700 aniversario del Concilio de Nicea y el 60º aniversario del levantamiento de las excomuniones mutuas entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa de Constantinopla.

¿Por qué sigue siendo tan importante celebrar una reunión de la Iglesia que tuvo lugar hace 1.700 años? ¿Y por qué entonces el papa Francisco, el patriarca ecuménico de Constantinopla Bartolomé I y otros líderes de varias Iglesias eligieron viajar a Nicea en Turquía el 24 de mayo de 2025 para una conmemoración conjunta? Cada domingo, los cristianos de todas las Iglesias profesan la misma fe afirmada en aquel Concilio. Precisamente en Nicea se selló el fundamento de nuestra fe, el Dios Uno y Trino, Jesucristo verdadero Hombre y verdadero Dios. Conscientes de este fundamento común, orar por la unidad no es sólo una oración para lograrla, sino también una celebración de acción de gracias por la unidad que, en realidad, ya está presente.

El Concilio de Nicea, de hecho, también había fijado una fecha para celebrar la Pascua, pero con el cambio de calendario en Occidente, implementado por el Papa Gregorio XIII, la fecha de esta celebración a menudo no coincide para las Iglesias de oriente y occidente. Este año, por una circunstancia fortuita, las fechas coinciden: será para todos el 20 de abril de 2025. Muchos cristianos en el mundo, entre ellos el papa Francisco y el patriarca Bartolomé, están promoviendo la creación de un calendario común que permita que esta festividad, que es el centro de la fe cristiana, siempre coincida.

El Movimiento de los Focolares aprovecha esta ocasión para celebrar estos aniversarios con un congreso ecuménico internacional titulado: “Llamados a la esperanza – Actores del diálogo”. En un tiempo de división y de grandes desafíos, como cristianos estamos llamados a unirnos para dar testimonio de la esperanza del Evangelio y ser protagonistas del diálogo y de la unidad, comprometiéndonos a vivir por la paz, a construir fraternidad, a difundir esperanza. Mesas redondas, entrevistas, testimonios quieren ofrecer método y espiritualidad para dialogar junto a las buenas prácticas y caminos ecuménicos ya existentes.

Link a la invitación

Foto Nicea: © Di QuartierLatin1968 – Opera propria, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4675764

Apóstoles de la esperanza contra la trata de personas

Apóstoles de la esperanza contra la trata de personas

En este mes de febrero celebramos la 11ª edición de la Jornada Mundial de oración y reflexión contra la Trata de Personas, que se celebra cada año el 8 de febrero con motivo de la festividad de Santa Josefina Bakhita, la monja sudanesa que de niña vivió la dramática experiencia de ser víctima de trata.

Este año el evento se inspira en la invitación del Papa Francisco a ser peregrinos de paz y apóstoles de la esperanza y se enmarca en los eventos vinculados al Jubileo 2025. El tema elegido es: Embajadores de la esperanza: Juntos contra la Trata de Personas.

Celebrada en todo el mundo, la Jornada Mundial de oración y reflexión contra la Trata de Personas fue instaurada por el Papa Francisco en 2015. La coordinación, confiada a Talitha Kum, se vale de una red de organizaciones – entre ellas el Movimiento de los Focolares – con el objetivo de rezar juntos, reflexionando colectivamente sobre las realidades de la trata de personas y apoyando a las víctimas, los sobrevivientes y las poblaciones vulnerables. En particular, esta iniciativa tiene como objetivo promover y ayudar a las mujeres, los niños, los migrantes, los refugiados y los jóvenes.

Este año, durante la semana del 4 al 10 de febrero, se realizarán diversos eventos orientados a crear conciencia sobre el tema. Más de 100 representantes de diferentes organizaciones asociadas (jóvenes de todo el mundo, simpatizantes y activistas, supervivientes, refugiados, migrantes y figuras públicas de la industria del arte y el cine) se reúnen en Roma para promover un llamamiento a la esperanza, la paz, el amor y la unidad de la Iglesia católica con el fin de sanar las heridas del mundo. Entre los diversos eventos, el 6 de febrero, de las 16 a las 19 horas (hora italiana), el Gen Verde participará en el evento “Invocar la esperanza y promover eventos de sanación” en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.

Pero el evento central será la peregrinación online prevista para el 7 de febrero de las 11.30 a las 16.30 (hora italiana): un maratón de oración y reflexión a través de todos los continentes y disponible en cinco idiomas.

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó recientemente la Declaración “Dignitas Infinita” que se refiere a las graves violaciones de la dignidad humana, como la trata de personas descrita como “una actividad innoble, una vergüenza para nuestras sociedades que pretenden ser civilizadas”. Asimismo, subraya la importancia de combatir fenómenos como “el tráfico de órganos y tejidos humanos, la explotación sexual de niños y niñas, el trabajo esclavo, incluida la prostitución, el tráfico de drogas y de armas, el terrorismo y el crimen organizado internacional”. También se mencionan las repercusiones de este crimen contra la humanidad. “La trata de personas desfigura la humanidad de la víctima, ofendiendo su libertad y su dignidad”.

Actualmente se estima que 50 millones de personas están afectadas por la esclavitud moderna en todo el mundo. Quienes más sufren las consecuencias son las mujeres y los niños. El Año Jubilar y el tema de la esperanza resaltan la importancia de promover este valor también a través de acciones concretas como la lucha global contra la horrible realidad de la trata de personas. Por eso estamos llamados a la acción, a ser embajadores de esperanza, porque la dignidad y la fraternidad humana que todos defendemos están en grave peligro.

Para información: www.preghieracontrotratta.org

Lorenzo Russo