Movimiento de los Focolares
El diálogo: clave de cambio para construir la unidad

El diálogo: clave de cambio para construir la unidad

  “El cristianismo, a pesar de la crisis espiritual que atraviesa hoy la civilización humana, es capaz de renovarse continuamente”. En estas palabras del Rector de la Universidad Estatal Eslovaca de Trnava, Prof. Peter Blaho, está encerrado el significado más profundo de la solemne ceremonia que tuvo lugar esta mañana no en el Aula Magna del Ateneo, sino en la gran sala del Centro Mariápolis de Castelgandolfo, donde las máximas autoridades de la Universidad le otorgaron a Chiara Lubich el doctorado honoris causa en Teología.

En el palco sobresalían las banderas eslovaca, europea e italiana. Una imagen elocuente. De hecho, Eslovaquia está entre los 10 países que entrarán a la Unión Europea en mayo del 2004. De las intervenciones emergían las raíces cristianas, todavía vitales, de la cultura eslovaca que ha dado vida a la Universidad de Trnava, en el lejano 1635. Las palabras del Decano de la Facultad de Teología, el Prof. Ladislav Csontos, quien promovió el reconocimiento, revelaban el heroísmo vivido bajo el régimen comunista tanto da docentes del Instituto de Teología -fundado por los jesuitas, y después asumido desde 1992 por la Universidad de Trnava- como da estudiantes, en su mayoría sacerdotes y religiosos ordenados clandestinamente. Y se puso en evidencia la intensa actividad que permitió, a pesar del régimen, que se enriquecieran los estudios con las enseñanzas del Concilio Vaticano II. De allí deriva el estilo dialogante asumido por la Facultad en todos sus niveles: en las actividades didácticas, con seminarios científicos interdisciplinarios, con conferencias y publicaciones. “Por estos motivos –dijo el Decano, quien definió la figura y la obra de la neo-graduada– la teología de la unidad y del diálogo de Chiara Lubich está muy cercana a nuestras facultades y sus aportes son para nosotros el motivo principal para proponer este reconocimiento”. Definió a la fundadora de los Focolares como “un personaje- clave del movimiento ecuménico y del diálogo interreligioso”. Y recordó que su obra se ha hecho presente en Eslovaquia a través del Movimiento, que echó raíces todavía en los tiempos del régimen comunista, dando a quien adhirió a él gran apoyo espiritual y a la vida de la Iglesia local el espíritu del Concilio Vaticano II”.

El Rector de la Universidad habló de los “caminos” y de los “nuevos modelos” en las relaciones interpersonales abiertos por Chiara Lubich, con reflejos innovadores también en el campo económico, político y cultural, sobre la base del diálogo por ella promovido, que se basa en el mandamiento evangélico del amor. “Es necesario construir la unidad del mundo sobre esta base espiritual -afirmó- si no queremos perecer”.

Yo soy ateo, pero tú debes estar loco

 Un día viene a visitarme un amigo que me confía un gran dolor: sus padres están al borde del divorcio, después de una traición del papá durante un viaje de trabajo al extranjero. Además del dolor de ver el decaimiento del amor entre sus padres, le resulta insoportable la idea de que otra persona decida con cuál de ellos deberá ir a vivir, separándose así de su hermano a quien se siente especialmente unido.

Me siento involucrado en esa situación y experimento una profunda tristeza que no logro alejar. Además mi amigo no es creyente y temo empeorar la situación hablándole de Dios. Me arriesgaría a ser malentendido. Pero como cristiano siento el deber de trasmitir a todos el amor de Dios, yendo más allá de cualquier límite.

Finalmente, con esta luz que aclara las tinieblas, logro reconocer en C. el rostro de Jesús crucificado y abandonado, y encuentro la fuerza para decirle: “Yo, como cristiano, donaría a Dios mi dolor; pondría el problema en sus manos, para que su voluntad pueda realizarse bien, con la confianza de que cualquier cosa que Él me reserve para el futuro será lo mejor”.
Su respuesta fue: “Yo seré ateo, �pero tú debes estar realmente loco!”.
No me desanimo e insisto: “Ánimo, vale la pena intentarlo, simplemente di a Jesús: ‘Este dolor lo pongo en tus manos’; y después quédate tranquilo a la espera de que los acontecimientos maduren”. Antes de regresar a casa le digo que me puede llamar por teléfono en cualquier momento, si tiene necesidad de ayuda.

Cuando se va ciertamente la tempestad de su corazón no se ha aplacado. Al día siguiente, para mi gran alegría, me llama por teléfono para decirme que se encontró, obligado por la situación, a donar a Dios su dolor. Me siento más aliviado. Después de otros dos días, recibo una segunda llamada telefónica en la que me dice que no tendrá lugar ni la separación del hermano, ni el divorcio. La mamá encontró la fuerza para perdonar al papá y se reconciliaron.

Comentario de Chiara Lubich de la Palavra de Vida del mes de Junio

Testigos

Estas son las palabras que Jesús dirige a sus apóstoles antes de ascender al Cielo. Había llevado a cabo la misión que el Padre le había confiado: había vivido, muerto y resucitado para liberar a la humanidad del mal, reconciliarla con Dios, unificarla en una sola familia. Ahora, antes de volver al Padre, confía a sus discípulos la tarea de continuar su obra y ser sus testigos en el mundo entero.

Bien sabe Jesús que la empresa está infinitamente por encima de sus capacidades, y por eso promete el Espíritu Santo. Cuando el Espíritu descienda sobre ellos, en Pentecostés, transformará a los simples y temerosos pescadores de Galilea en valientes anunciadores del Evangelio. Nada los podrá detener. A todos los que quieran impedirles su testimonio les dirán: “Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído”1.

Jesús, a través de los apóstoles, confía la misión del testimonio a la Iglesia entera. Esa fue la experiencia de la primera comunidad cristiana de Jerusalén que, viviendo “con alegría y sencillez de corazón”, todos los días atraía a nuevos miembros2. Fue la experiencia de la primera comunidad del apóstol Juan, que anunciaban lo que habían oído, lo que habían visto con sus ojos, lo que habían contemplado y lo que sus manos habían tocado, es decir, el Verbo de la vida…3.
Con el bautismo y la confirmación también nosotros hemos recibido el Espíritu Santo que nos impulsa a dar testimonio y a anunciar el Evangelio. También a nosotros Jesús nos asegura:

“Recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos (…) hasta los confines de la tierra”

El es el don del Señor resucitado. Habita en nosotros como en su templo, nos ilumina y nos guía. Es el Espíritu de verdad que hace comprender las palabras de Jesús, las vuelve vivas y actuales, enamora de la Sabiduría, sugiere lo que tenemos que decir y cómo decirlo. Es el Espíritu de Amor que inflama con su mismo amor, nos hace capaces de amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, todas las fuerzas, y de amar a todos los que se cruzan en nuestro camino. Es el espíritu de fortaleza que infunde valentía y fuerza para ser coherentes con el Evangelio y dar siempre testimonio de la verdad. Sólo con el fuego del amor que él infunde en nuestros corazones podemos cumplir la gran misión que Jesús nos confía:

“… serán mis testigos”.

¿Cómo ser testigos de Jesús? Viviendo la vida nueva que él ha traído a la tierra, el amor, y mostrando sus frutos. Debo seguir al Espíritu Santo que, cada vez que encuentro a un hermano o una hermana, me dispone a “hacerme uno” con él o con ella, a servirlos a la perfección, que me da la fuerza de amarlos si de algún modo son enemigos; que enriquece mi corazón de misericordia para saber perdonar y para comprender sus necesidades; que me hace sentir la importancia de comunicar, cuando es oportuno, las cosas más hermosas de mi alma.

A través de mi amor, es el amor de Jesús el que se revela y  se trasmite. Sucede como con una lente que recoge los rayos del sol: acercándole una pajita, ésta se quema porque los rayos, al concentrarse, hacen que la temperatura se eleve. En cambio, si se pone la pajita directamente delante del sol, ésta no se enciende. Lo mismo pasa a veces con las personas. Es como si permanecieran indiferentes, apagados, ante la religión, pero a veces –porque Dios lo quiere- se encienden ante una persona que comparte su experiencia del amor de Dios, porque esa persona hace las veces de lente que recoge los rayos y enciende e ilumina.
Con ese amor y por ese amor de Dios en el corazón se puede llegar lejos, y compartir con muchísimas otras personas el propio descubrimiento:

“… hasta los confines de la tierra”

Los “confines de la tierra” no son solamente los geográficos. También indican, por ejemplo, personas cercanas a nosotros que no han tenido todavía la alegría de conocer verdaderamente el Evangelio. Hasta allí debe llegar nuestro testimonio.
Además queremos vivir la “regla de oro”, presente en todas las religiones: hacer a los demás lo que quisiéramos que se nos hiciera a nosotros.
Por amor a Jesús se nos pide “hacernos uno” con cada uno, en el olvido completo de uno mismo, hasta que el otro, dulcemente herido por el amor de Dios en nosotros, querrá “hacerse uno” con nosotros, en un intercambio recíproco de ayudas, de ideales, de proyectos, de afectos. Sólo entonces podremos dar la palabra, y será un regalo, en la reciprocidad del amor.
Que Dios nos haga sus testigos delante de los hombres para que Jesús, en el Cielo –como nos ha prometido- salga de testigo por nosotros delante de su Padre4.

Chiara Lubich

1) Hech 4,20;
2) cf Hech 2,46.48;
3) cf 1Jn 1,1-4;
4) cf Mt 10,32.

En Berlín cae el “muro” entre los cristianos

Ante el monumento símbolo de Berlín, la puerta de Branderburgo, se abrió, el jueves 28 de mayo, el primer Kirchentag ecuménico nacional, con una liturgia principal precedida por el arzobispo católico, Card. Georg Sterzinsky, y por el obispo luterano de la ciudad y del Land Brandeburgo, Wolfgang Huber. El evento es histórico. Por el lugar, por las dimensiones, por el empuje ecuménico que la base, casi 200 mil participantes, quiere dar. Presentes las máximas autoridades: desde el Presidente Federal Johannes Rau, al Canciller Gerhard Schroeder, al Alcalde Klaus Wowereit. Muy significativo lo que sucede ya una hora antes de la liturgia. Abriendo el programa el presentador dice: “Finalmente, finalmente, el momento tan deseado …”. No puede proseguir, porque la multitud se levanta en un grito de júbilo, casi una explosión de los deseos de todos, de las espectativas, de las esperanzas, de los dolores pasados… “El tiempo era maduro”, es el pensamiento que pasa por la mente, viendo la gente alrededor y escuchando este grito de alegría. Cuando después empieza la liturgia se intercalan momentos de alegría, de entusiasmo, con un profundísimo recogimiento. Está bien presente la conciencia de que el centro de todo es Cristo mismo. Johannes Rau, Presidente de Alemania, subraya la importancia de tal evento en la tierra donde empezó la reforma: “Lo que ha sucedido aquí en estos días es importante para toda la sociedad, mucho más allá de las Iglesias cristianas”. Fue interrumpido por muchos aplausos el mensaje del Papa, hecho con un lenguaje “evangélico”. “El Kirchentag debe convertirse en un gran signo ecuménico por el hecho de que la comunión en la fe es más fuerte y más importante de lo que todavía nos divide ”. Después anima a levantar juntos la voz en favor de los valores de la familia y de la vida. Seguidamente pasa a los sufrimientos que existen todavía por la falta de unidad entre los cristianos. “Es necesario volver a meditar las bases de nuestra fe. Estoy contento de que el Ökumenischer Kirchentag retome “el año de la Biblia” (iniciativa ecuménica de este año, en Alemania). Los animo a rezar con la Biblia, a leer y a meditar la palabra de Dios y a interpretar nuestra vida a partir del mensaje que Dios nos ha revelado y que ha sido transmitido por la comunidad de los fieles a través de los siglos”. Subraya la necesidad de la conversión como condición para el ecumenismo. “�Dios quiere que seamos uno, para que el mundo crea!”, y anima a proseguir con todos los esfuerzos por el camino ecuménico “con sensibilidad y respeto, con paciencia y valentía, respetando la verdad y con auténtico amor”. Y concluye: “Si se ponen bajo la bendición de Dios, entonces podrán llegar a ser todavía más bendición: los unos para los otros y para el mundo, sobre todo donde sufre o está herido”. Después toma la palabra Gerhard Schröder, Canciller de Alemania: “a pesar de la secularización, partirá una señal de Berlín en estos días: la Iglesia está viva, es vital. Y es atractiva sobre todo para los jóvenes”. La multitud pasa por la Brandenburger Tor. Tantos expresan la esperanza de que esto sea un acto simbólico para hacer caer también ese muro invisible que todavía divide a nuestras Iglesias. La noche siguiente se celebra una grandísima fiesta por las calles del centro de Berlín, organizada por las parroquias y otros grupos, movimientos y asociaciones. Parece que los cristianos han tomado la ciudad. Y se presentan con un estilo moderno, juvenil, atractivo, alegre, abierto… �Precisamente un cristianismo que puede volver a estar de moda! El lema y las 4 áreas de interés El lema elegido para estos días, «Sean una bendición», es profundizado también en las cuatro “áreas de interés” de la Jornada Ecuménica de las Iglesias: 1. Mostrar la fe – vivir en diálogo 2. Buscar la unidad – encontrarse en la diversidad 3. Respetar la dignidad – custodiar la libertad 4. Vivir en el mundo- actuar con responsabilidad Cada uno de estas “áreas de interés” comprende un gran número de encuentros, oraciones, mesas redondas, conferencias principales e iniciativas varias. Un libreto de 720 páginas ilustra el vasto programa de estos días.

Ha dado la vida por su hermano

“Ha dado la vida por su hermano”. Así titulaban los periódicos el trágico episodio de la muerte del Padre Nelson. Y así fue. Era párroco, director espiritual del seminario y capellán del hospital de Armenia, en Colombia. Una sobrina que trabajaba como su secretaria cuenta: “Murió viviendo la Palabra del Evangelio: dar la vida por los hermanos. Él siempre nos decía que teníamos que vivir por los otros y no por nosotros mismos”. Los ladrones, entrando en la casa parroquial, habían encerrado al P. Nelson en el baño para no ser molestados. Su hermano, casado y con hijos, vive a menos de 200 metros de la casa parroquial. Alguien le avisa que en la parroquia estaba sucediendo algo extraño, y entra escondido por la puerta de atrás: enseguida se ve con una pistola apuntada. Nelson, escuchando a su hermano aprovecha la confusión, fuerza la puerta del baño y se interpone entre ellos y su hermano diciendo a los ladrones: “�No le hagan daño!” Los ladrones disparan y lo hieren en el pecho. Era la mañana del 22 de marzo. Al día siguiente, a pesar de una tormenta tropical violentísima, la catedral estaba repleta de gente que lloraba a Nelson por el amor recibido de él. Un amor fruto de una madurez profunda y de una voluntad constante, probada desde los primeros años de su vida. Recorremos a grandes líneas su historia, a través de los mismos recuerdos del Padre Nelson, narrados hace algunos años en una entrevista para Città Nuova durante su estadía en Italia para estudiar pastoral sanitaria: «En la familia éramos 7 y vivíamos del trabajo de mi papá, un campesino. Éramos muy pobres, pero confiábamos en Dios y ese poco que teníamos estábamos contentos de compartirlo con quien tenía más necesidad que nosotros. Siempre recordaré un manzano de nuestro huerto cuyos frutos, sabrosísimos, los teníamos prohibidos, pues estaban reservados exclusivamente para los enfermos de la parroquia». Para Nelson la pobreza vivida así, evangélicamente, se transformó en una escuela de verdadera humanidad. Más difícil en cambio fue su relación con la enfermedad, con la que tuvo que entrar en confianza tempranamente: «Tenía seis años cuando, debido a un virus que ataca el sistema nervioso central, se me paralizaron las articulaciones por varios meses. Es una enfermedad siempre al acecho, que me obliga a estar continuamente bajo un tratamiento. Con los años se suman otras enfermedades, tuve que someterme a cuatro operaciones a los ojos. Por lo tanto sé algo de medicinas, de terapias, de convalecencias en el hospital. Pero entonces, siendo tan joven, no entendía muy bien el sentido de este sufrimiento, que me impedía vivir como mis coetáneos, y estaba más bien asustado». Estando de novio y con la perspectiva de formarse una familia, en cambio, se siente llamado a una donación más universal. Entiende que quizás su camino es otro. Y es así que con 21 años decide hacerse sacerdote. En los primeros años del seminario, en Manizales, la salud no parece crearle problemas. Sólo que, terminando los estudios de Filosofía y al inicio del año de experiencia pastoral, un nuevo ataque de su viejo mal lo obliga a ir al hospital, paralizado. «Si bien los médicos me aseguraban que me habría restablecido y que habría podido conducir una vida normal, caí en la crisis más negra: veía todo mi futuro en riesgo». Precisamente en ese período, gracias a un sacerdote amigo que vive la espiritualidad de los Focolares, profundiza en un aspecto de la pasión de Cristo. Identificándose con Él, reconociéndolo en cada dolor personal y de los demás y acogiéndolo, por amor, en su vida, experimenta un verdadero renacimiento interior: “Todo sufrimiento, físico o moral, adquiere un sentido para mí: y de allí una fuerza interior insólita, una sensación de paz e incluso de alegría. Había descubierto el tesoro más precioso, y aunque no hubiese llegado a ser sacerdote no me faltaba nada para realizarme como cristiano». Del 1983 al 1993 se donará sin reservas a la diócesis: vicepárroco en una gran parroquia de 10 mil almas, capellán del hospital, formador en el Seminario Mayor de Armenia, a cuya fundación contribuye. Una etapa fundamental es cuando, no sin dudarlo, Nelson decide actuar un viejo proyecto: el de frecuentar en el Camillianum de Roma un curso de pastoral sanitaria. Es una elección “preparada” por la experiencia hecha hasta ahora en carne propia, y además va al encuentro de una pregunta que para él es fundamental: �cómo vivir en modo “sano”, desde el punto de vista espiritual, la enfermedad, y así también la muerte como paso de esta vida a la otra? «Entre nosotros no había sacerdotes preparados en este campo, y sólo el deseo de poder servir mejor a mis hermanos me convenció de afrontar durante dos años, en mis condiciones, las incógnitas de una estadía más allá del océano». En agosto del ’93, habiéndose restablecido, Nelson empieza sus estudios romanos. Pero no es todo: viviendo junto a un sacerdote argentino y a uno holandés, tiene la posibilidad también de poner en práctica la espiritualidad de la unidad que ya lo había atraído en Colombia. Es una experiencia que lo afina, preparándolo para ser un apóstol especial: entre los enfermos de SIDA. No es fácil trabajar con ellos: son personas de una sensibilidad exasperada, que viven su drama en la plena conciencia de lo que les espera, y con quienes no se puede fingir. Conocerá a muchos de ellos en este período, y con cada uno una palabra, un silencio, el compartir profundamente ese dolor, la ayuda para reconciliarse con Dios. Regresando a Colombia Nelson, por deseo de su Obispo, se encargará de la pastoral sanitaria a nivel diocesano, pero su continua donación no se detiene allí. El dar la vida no se improvisa, y, como en tantos años de experiencia con las personas más variadas, Nelson nos ha saludado con un último heroico acto de amor.

Crónica inédita de las intervenciones de María en la historia

Crónica inédita de las intervenciones de María en la historia

  Es una crónica inédita que revela la fuerza de paz de María en acto en la propia historia de los pueblos, en los momentos de más grave sufrimiento, la que el prof. Tommaso Sorgi, director del Centro Igino Giordani presenta al Congreso Mariano. Pone en evidencia “la eficacia, también política, de manejar como arma la corona del rosario”. Un sólo ejemplo: habla de lo sucedido en Filipinas hace pocos años. A mediados de los años ’80, los obispos lanzan una campaña de oración por la propia conversión necesaria para obtener del Cielo la liberación de la dictadura de Marcos. Adhieren a ella 5 millones de Filipinos. El mundo asiste a un vuelco: “El dictador parte al exilio y la revolución del rosario libera al pueblo, sin esparcimiento de sangre”. Es el Magnificat en acto: María magnifica al Señor que “dispersa a los soberbios y derriba del trono a los potentes…”. El Magnificat por lo tanto, “puede ser asumido como modelo de la acción política”. Es la perspectiva abierta por el prof. Sorgi, precisamente hoy, cuando se hace urgente “dar un vuelco total a las categorías fundamentales de poder”. Sorgi propone “el Magnificat como ’magna charta’ social”. Pero esa de María – precisa- es una “soberanía de amor”. La política podría asumir de este modo “el calor de un servicio de amor”, “el alma” de la que tenemos “extrema necesidad”. Y el investigador y senador polaco Adam Biela da testimonio de cuánto la oración es fuente de inspiración y de fuerza en su compromiso político contra la corriente en favor de un verdadero desarrollo de su pueblo.

“Los grandes países civilizados y democráticos eligen la guerra como método de resolución de los conflictos”. Es la denuncia fuerte del prof. Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio, quien intervino en la segunda jornada del Congreso Mariano Internacional. Presenta “un interrogante que inquieta a todos”: “�La guerra será el nuevo futuro del mundo?”. Es especial la evidencia de que “la guerra es todavía una actividad en gran parte masculina”. A partir de allí, el prof. Riccardi resalta la fuerza “femenina” de la paz, mostrando a María como aquella que bajo la cruz, “vencida” por la violencia del homicidio del hijo, “esconde entre sus lágrimas una fuerza de vida y de esperanza” y “no se somete a la lógica del vencido y del vencedor, del amigo y del enemigo”. “El misterio de fe que vemos en María –agrega- es que el fuerte puede estar en el débil, el del pequeño en el grande, la de la vida del cuerpo en la muerte”. Hoy “María representa la fuerza de la paz en medio de los conflictos”. La “prontitud mariana”, que responde a las necesidades de los hombres “incluso no expresadas”, mostrada por María en las bodas de Caná, es subrayada por Anna Pelli, en su reflexión sobre este cuadro evangélico, uno de los Misterios de la luz que el Congreso está profundizando. Esta página del Evangelio se ve reflejada en la experiencia contada por Carmen y Maricel. Una familia atormentada por el dolor: dificultades económicas, alcohol, droga, tensiones y sus repercusiones en los hijos, ocho. En un tugurio de la periferia de Manila. Una historia de resurrección a partir del descubrimiento del amor de Dios y de María como modelo para imitar. Carmen, la mamá, cuenta cómo su vida cambió cuando fue asumida en el Centro Social de Bukas Palad y de cómo pudo volver a empezar a amar a su marido, que desde hacía años tomaba y jugaba. Maricel, una de sus hijas, logra salir del círculo de la droga en el que se encontraba desde hacía siete años, perdona al papá – que mientras tanto había cambiado de vida- y lo asiste en sus últimos días de vida. Un milagro de amor, que se abre ahora a otras familias pobres de la barriada, a las cuales Carmen y Maricel se dedican trabajando como voluntarias en Bukas Palad.

El lenguaje del Arte, que hoy ha alcanzado un momento culminante, hizo penetrar todavía más profundamente en este ‘Misterio de la luz’, es más, nos ha llavado al corazón del Evangelio: el coreógrafo Stefanescu más que representar la fiesta de las Bodas, ha preferido captar el sentido más profundo del milagro del agua que se transforma en vino, símbolo de la sangre misma que Jesús pronto habría derramado para hacer el más grande milagro, la Resurrección. Otra página de este intenso evento mariano ha sido marcada por el aporte de los nuevos carismas a la comprensión vital de María y del Rosario. Se abrió con la mesa redonda de los representantes de varios Movimientos y Comunidades eclesiales: Renovación carismática internacional, Comunidad de San Egidio, Cursillos, Schöenstatt y Legionarios de Cristo. “Gocé con el intercambio de testimonios de tantos carismas, y me parecía ver a María presente y viva en cada uno y en el seno de la Iglesia” escribió un ‘navegante’ de Paraguay, quien siguió el Congreso a través de Internet. Y desde Argentina: “La serie de los exponentes de los diversos Movimientos ha sido el testimonio de la variedad de dones que embellece a la Iglesia”. En la mañana, fue especialmente profundo el testimonio del Pbro. Pasquale Foresi, co-fundador de los Focolares y primer focolarino sacerdote. Emergió el rostro del sacerdocio renovado por la huella de María y la fecundidad de una vida gastada por la construcción de una Obra suya.

María, palabra de Dios vivida

María, palabra de Dios vivida

  “Yo no estoy de acuerdo con los atentados suicidas”. “Y yo no estoy de acuerdo con los bombardeos en sus ciudades”. Un intercambio de frases entre una joven palestina y un soldado israelí en una alcabala en los Territorios palestinos. Es una crónica “al revés” la que se cuenta desde el gran escenario, en la sala del Centro Mariápolis de Castelgandolfo, donde está en curso el Congreso Mariano Internacional promovido por ser el Año del Rosario convocado por el Papa. Su objetivo es volver a lanzar esta oración mariana definida por él como un “compendio del Evangelio”, y volver a llevar a los hombres de hoy a la búsqueda de la paz y de una nueva dimensión del Espíritu, y a “contemplar a Cristo con los ojos de María”, a ser como Él “constructores de paz” y de “un mundo más cercano al designio de Dios”. Es una crónica, la que ofrecen las muchas experiencias, que pone en evidencia la potencia del Evangelio capaz de apagar el odio con el amor al enemigo. Es un camino obligatorio “después del 11 de septiembre”, que nos ha puesto ante una bifurcación, y nos toca a nosotros tomar el camino correcto”, como dijo Mons. Piero Coda. Es lo que ha testimoniado también Dieudonné, de Burundi: 12 de sus familiares fueron masacrados bárbaramente, pero no por eso cambia su estilo de vida. Decide poner en acto el arte evangélico del amor también hacia militares que a menudo son personas ‘sin piedad’: puede suceder que los encontramos en un momento en el que necesitan ayuda, como le sucedió a él con un soldado borracho, en la orilla de un puente, a quien socorrió. Este fragmento de los testimonios injertados en el primero de los cinco cuadros programados durante el Congreso: los 5 misterios de la luz que se presentan, junto a reflexiones teológicas, ayudan a penetrar en las varias etapas de la vida de Jesús y de María. El primer cuadro, el Bautismo de Jesús: “Es una invitación a reconocer a Jesús como hijo de Dios –comentó el P. Fabio Ciardi- de modo que podamos sumergir en las aguas del Bautismo a nuestro ‘hombre viejo’ y hacernos renacer a una vida nueva, para volvernos a encontrar todos hermanos y hermanas en el corazón del único Padre”. Como puso en evidencia Mons. Domenico Sorrentino, prelado del Santuario de Pompeya, delineando la historia del Rosario, Juan Pablo II invita a dar un paso adelante con respecto al pasado: “No se limita a confiar la paz a la intercesión de María, sino que la presenta como fruto de esta oración que ‘es una oración de paz’, porque haciendo contemplar a Cristo”, “ejerce una acción pacificadora”. Es una experiencia de contemplación la que están viviendo en Castelgandolfo, no sólo las más de 1500 personas de 70 Países presentes en la sala, sino que llega a los más variados puntos del mundo gracias a la conexión con 11 satélites puestos a disposición con generosidad por ESA, Telepace, la red norteamericana EWTN y la CRC de Canadá que han permitido a muchos canales de televisión nacionales y locales y a través de Internet, transmitir todo el Congreso. Son 7000 los puntos conectados a través de Internet en el primer día. 20.000 las personas calculadas. Sólo algunos flash de los muchos mensajes e-mail llegados de todo el mundo: “Impresionante –escriben desde Amersfoort en Holanda- como la alta espiritualidad y la concreción vayan juntos”. Desde Edimburgo: “Estamos viendo la transmisión. Está llena de luz y nos hace sentir parte de la misma”.

La profunda dimensión espiritual de este evento mariano se anunciaba desde las primeras frases: “Nos detendremos sobre el Rosario que es un reiterado canto de amor a María –dijo el prof. Giuseppe Zaghì, director de la Revista Nueva Humanidad- y es también y sobre todo un abrir los ojos del alma a los misterios de la vida del Hijo de María. Y mientras nosotros abrimos nuestras mentes y nuestros corazones a Jesús, será Jesús quien hablará de María a nuestros corazones y a nuestras mentes con ese hablar que no termina en pobres palabras, sino en criaturas nuevas”.

Uno de los muchos aspectos novedosos de este evento mariano: la aportación de la dimensión carismática a la comprensión vital de María y del Rosario, aporte ofrecido con este Congreso, como respuesta al especial mensaje entregado a Chiara por el Papa, en la Plaza San Pedro, el mismo 16 de octubre 2002, día en el que relanzaba la oración del Rosario. El momento culminante ha sido la intervención de Chiara Lubich quien ha comunicado los dones de luz de los orígenes de esta Obra, el Movimiento de los Focolares, que la Iglesia ha reconocido como “Obra de María”. Chiara revive uno de los momentos más dramáticos de los inicios: «Un día, bajo un atroz bombardeo que caía directamente sobre nosotros, de bruces, cubierta de un polvo denso como el aire, mientras me ponía de pie casi por milagro, entre los alaridos de los presentes, tranquila y con mucha paz me di cuenta de que mientras estaba en peligro había experimentado un profundo dolor en el alma: el de no poder recitar más el Ave María». Más tarde comprenderá: «Pero esta Ave María, anhelada, tenía que ser dicha con palabras vivas, con personas que, como otras pequeñas María, dieran el Amor al mundo». Ese Amor que es Jesús mismo que “Hoy –agregó- podemos ‘generar’ espiritualmente, como promete el Evangelio: “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre (en mi amor, explican los Padres) yo estoy en medio de ellos” (Mt 18,20). Una tarea, ésta, definida en su homilía por el Cardenal Miloslav Vlk, arzobispo de Praga, como “primaria en la sociedad secularizada de hoy”. La fundadora de los Focolares habló de su descubrimiento del nuevo rostro de María, “de una belleza incomparable”: “toda Palabra de Dios, toda revestida de la Palabra de Dios”, y de la llamada de cada cristiano a repetir, como María, a Cristo, Verdad, Palabra, con la personalidad que Dios ha dado a cada uno”. Una visión “rica de consecuencias, por ejemplo, en el campo ecuménico”. El miércoles darán su testimonio pertenecientes a la Iglesia luterana, evangélica reformada, rumano – ortodoxa y copta – ortodoxa. Una ulterior novedad que seguirá recorriendo todo el evento es el lugar privilegiado de los espacios artísticos: desde canciones, música, danzas de varias culturas a piezas literarias -de Dante a Sartre- porque de María “no se habla, se canta. El amor florece como poesía” como canta el Gen Verde, inspirado en una meditación de Chiara.

Entrevista a Chiara Lubich

   P. �Podría ilustrar el significado del título del Congreso: “Contemplar a Cristo con los ojos de María”? R. Ninguna criatura ha conocido nunca y nunca conocerá a Jesús como María porque es inmaculada, porque es su Madre, porque es Evangelio vivido y, por lo tanto, otro Jesús. Para verLo, conocerLo y contemplarLo a Él, a través de los ojos de Ella, será necesario tratar -en la medida de lo posible- de imitarla en su continuo “sí” a la voluntad de Dios, y con ello, en cierto modo, hacerla revivir en nosotros. P. �Cuál es el valor de María, del Rosario y de la oración en el mundo de hoy? R. María y la oración tienen hoy un enorme valor. Con la presencia de un nuevo terrorismo tan terrible como el actual, efecto, como sugieren muchos, quizás de un Mal con la M mayúscula, no son suficientes los medios comunes para combatirlo, sino que es preciso recurrir al Bien con la B mayúscula, es decir, a Dios y a aquello que con Él se relaciona. De allí la importancia de la oración, como se hizo en Asís, y por lo tanto, también del Rosario. En este mundo tan dividido entre países ricos y países pobres, que es la causa más profunda del terrorismo, llamados como lo estamos a comprometernos como nunca antes a suscitar la solidaridad, el compartir, la fraternidad, para hacer, cada vez más, de la humanidad una familia, nadie mejor que María, porque es Madre universal, podrá darnos una mano. P. �Qué responder a quien no cree en la oración y en su eficacia en los hechos de la vida? R. Cuando alguien no cree en la oración, por lo general tiene poca fe en Dios. Por lo tanto es necesario ayudarlo a reavivarla. Y aquí hay muchas posibilidades a disposición. Entre ellas es muy eficaz el testimonio que nosotros los cristianos damos, cuando nos amamos recíprocamente. De hecho, a la unidad en el amor está prometida la conversión del mundo. Dice Jesús: “Que sean uno para que el mundo crea” (cfr. Jn. 17, 21). P. �Cómo conciliar María con la vida espiritual y estética de los artistas? R. Los artistas tienden a la belleza. Es más, he constatado que para ellos –si son creyentes- el mejor atributo de Dios es la belleza. Está bien Dios verdad, Dios amor, pero todavía mejor Dios belleza. Y María, la “toda bella”, es, por decir de algún modo, la encarnación de la belleza. De allí su relación con los artistas y de los artistas con Ella. Y realmente deben sentirse atraídos por Ella, si la han pintado, esculpido, cantado, en todos los tiempos y de todas las formas. P. �Cuál fue la génesis del Congreso Mariano que comenzará el lunes? R. Todo comenzó el 16 de octubre del 2002, al terminar la audiencia del Santo Padre del miércoles, después de que él firmó su carta apostólica: Rosarium Virginis Mariae. Entre las 600 personas, aproximadamente, de nuestro Movimiento, presentes en la Plaza San Pedro, estaba también yo. Y fue en esa ocasión cuando el Santo Padre me entregó un largo mensaje en el cual, entre otras cosas, se lee: “En esta recurrencia, quisiera consignar idealmente a los focolarinos la oración del Rosario. (…) Estoy seguro de que su devoción a la Virgen Santa los ayudará a darle la relevancia necesaria a la iniciativa de un año dedicado al Rosario”. Desde entonces, en todo el mundo han surgido diversas iniciativas para volver a proponer a muchos el sentido del rezo del Rosario. El congreso Mariano es una de ellas. P. �Podría decirnos dos palabras sobre el programa y las intervenciones que tendrán lugar durante los tres días del Congreso? R. Se reflexionará sobre la carta apostólica del Santo Padre sobre el Rosario y sobre los nuevos “Misterios de la luz”, con testimonios de familias, políticos, religiosos, sacerdotes y jóvenes. Se realizarán dos mesas redondas: una, reservada a los responsables de diversos Movimientos eclesiales, sobre el tema; otra, con cristianos de diversas Iglesias que comentan la carta del Papa. Los discursos serán intercalados con representaciones artísticas, muy selectas, para honrar a María, la “Toda Bella”. Las liturgias eucarísticas serán presididas por cardenales o arzobispos, entre los cuales el Cardenal Angelo Sodano, el Cardenal Miloslav Vlk, arzobispo de Praga, monseñor Rylko, secretario del Pontificio Consejo para los Laicos y otros.

Contemplar a Cristo con los ojos de María para ser como El constructores de paz

Contemplar a Cristo con los ojos de María para ser como El constructores de paz

   El Movimiento de los Focolares ha promovido, del 28 al 30 de abril de 2003 en el Centro Mariápolis de Castelgandolfo (Roma), el Congreso Mariano Internacional «Contemplar a Cristo con los ojos de María», en el Año del Rosario declarado por el Papa en “este año turbado por no pocas preocupaciones para las suertes de la humanidad” para que “contemplando a Cristo con los ojos de María” nos convirtamos en “constructores de paz” de “un mundo más cercano al designio de Dios”. EN DIRECTO POR TELEVISIÓN Y VÍA INTERNET con un programa agregado: entrevistas y varios reportajes www.focolare.org/live La prospectiva evangélica innovadora de la carta del Papa sobre el Rosario y de los Misterios de la luz serán el hilo conductor que recorrerá todo el Congreso con breves reflexiones teológicas y testimonios. De hecho lo que se pretende es revelar las riquezas y las potencialidades de renovación del Evangelio que el Rosario propone. El obispo de Pompeya, Mons. Domenico Sorrentino trazará la historia del Rosario a través de los siglos. LAS NOVEDADES – Aporte de los nuevos carismas a la comprensión vital de María y del Rosario: – lunes en la tarde: Chiara Lubich, fundadora y presidente de los Focolares; – martes en la mañana: Pbro. Pasquale Foresi, primer focolarino sacerdote, co-fundador de los Focolares; – martes en la tarde: Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio y representantes de varios Movimientos y Comunidades eclesiales. – Testimonios desde Territorios Ocupados, Estados Unidos, Burundi, Filipinas, Este Europeo: jóvenes, familias, políticos, sacerdotes y religiosos mostrarán las semillas de unidad florecidas también en los contextos más difíciles. – Acción de María en la historia de los pueblos – martes en la tarde: el prof. Tommaso Sorgi mostrará una crónica inédita de muchos acontecimientos entre los cuales el vuelco del régimen de Marcos, en Filipinas, y del conflicto en Angola. Seguirá el testimonio del Prof. Adam Biela, polaco, investigador y político. – Dimensión ecuménica: la carta del Papa y la visión de María en las diversas Iglesias: – miércoles en la mañana: mesa redonda con representantes de las Iglesias rumano-ortodoxa, copta-ortodoxa (Egipto), anglicana, evangélica reformada (Suiza), evangélica luterana (Alemania). – Dimensión interreligiosa: un canto al Padre en la lengua de María y su figura en el Islam: – miércoles en la tarde: cantará una artista hebrea, Miriam Meghnagi e intervendrá una estudiosa musulmana iraní, Sharzad Houshmand. – Aporte del arte: para expresar con el lenguaje del Arte a María, Obra de Arte de Belleza, prototipo de la Humanidad Nueva realizada. son numerosas piezas musicales, danzas y obras de arte de las diversas culturas, algunas realizadas para la ocasión, como el “debut” de Las bodas del milagro de la Compañía de Ballet Clásico Così- Stefanescu. – Transmisión en directo por televisión de todo el Congreso: El evento televisivo resultará ulteriormente enriquecido por un programa agregado que cubre los espacios de los intervalos de la sala: numerosas las entrevistas, 27 micros. La transmisión en directo se realiza gracias a la generosa disponibilidad de ESA, TELEPACE con sus 8 satélites, la norteamericana EWTN, CANÇAO NOVA de Brasil, a quienes se conectarán numerosos canales de televisión nacionales y locales. – Participantes: se esperan más de 1400, entre los cuales 20 cardinales y obispos, de más de 80 países de todos los continentes: desde Rusia a los Estados Unidos, Colombia, del Congo a Paquistán y Australia. – Presidirán las liturgias eucarísticas: los Cardenales Angelo Sodano, Secretario de Estado del Vaticano; Miloslav Vlk, arzobispo de Praga; Silvano Piovanelli, arzobispo emérito de Florencia; los Obispos: Stanislaw Rylko, Secretario del Pontificio Consejo para los Laicos, y Vincenzo Paglia, obispo de Terni. – Como nació la idea de esta iniciativa: para responder al mensaje del Papa a Chiara Lubich el 16 de octubre pasado en la plaza San Pedro, el día mismo en el que se hacía un nuevo lanzamiento en la Iglesia de la oración mariana del Rosario, escribía: “Quisiera consignar idealmente a los focolarinos la oración del Santo Rosario que he querido volver a proponer a toda la Iglesia”. Pedía “dar la necesaria relevancia a la iniciativa de un año dedicado al Rosario”. “Ofrezcan su aporte para que estos meses se conviertan para cada comunidad cristiana en una ocasión de renovación interior”.

Con una pistola apuntada a la cabeza

 

Soy médico ginecólogo, madre de 6 hijos. La otra noche, antes de participar en una reunión con otros colegas, mientras acompañaba a casa a uno de mis hijos más pequeños, el niño exclamó: “�mamá, siento nostalgia de ti! �Qué sería de nosotros si tu faltaras?”. Enseguida lo tranquilicé. Más tarde, mientras parqueaba el automóvil a la entrada de la clínica, tres jóvenes armados me ordenaron que bajara. En el momento pensé que era una broma. Pero un muchacho, apuntándome el revólver al cuello, actuaba en serio: “�Si no baja, le hago estallar todas las venas! Bajé, y mientras uno de ellos tomaba el volante, me di cuenta que realmente me estaban llevando. Las palabras de mi hijo martillaban mi corazón. Me encontré cara a cara con Dios y con un impulso del corazón le dije: “�Qué importa en la vida? Amarte importa”. Y decidí acoger la voluntad de ese momento, sin importar lo trágica y absurda que era. Pensé que podían ser mis últimos momentos y que tenía que vivirlos bien, sólo en el amor. Esto me dio una gran paz. Me interesé por ellos como una madre. Querían dinero y cuando supieron que tenía seis niños y que era médico, se callaron un poco. Después: “Señora, no se preocupe, no le va a pasar nada, �pronto volverá a encontrar el automóvil! A un cierto punto, por una divergencia entre ellos, se agredieron, discutiendo agriamente y amenazándose con la pistola. Yo me quedé con la cabeza baja, evitando mirarlos, rezando por ellos, que eran sólo un poco más grandes que mis hijos… Finalmente se detuvieron para dejarme, a pie, en medio del campo. Durante veinte minutos caminé buscando un sendero que me llevara a una calle asfaltada y a un teléfono: llamé a mi esposo para que me viniera a buscar. �La aventura había terminado! Al día siguiente me devolvieron el automóvil: dentro estaba la cartera con los documentos, dinero, cheques, el reproductor… y �ningún rasguño a la carrocería! T.N. – Brasil da I Fioretti di Chiara e dei Focolari – San Paolo Editrice

Fraternidad como categoría política: Una propuesta particularmente significativa en el marco del conflicto en Irak

Fraternidad como categoría política: Una propuesta particularmente significativa en el marco del conflicto en Irak

Una especial importancia ha asumido el momento de reflexión política, que tuvo lugar en Martigny (Suiza) el sábato 22 de marzo, en el marco de la guerra en Irak. Lo puso en evidencia el alcalde de Mollens, Stéphane Pont, moderador del Congreso que tenía como título: “El reto de una política auténtica”. La iniciativa, promovida por algunos alcaldes, suscitó gran interés superando las espectativas: participaron más de 300 políticos de todos los cantones, comprometidos a nivel nacional, cantonal y comunal, algunos provenían también de Francia y Austria, además de una delegación del Consejo Ecuménico de las Iglesias (CEC). Chiara Lubich, quien había sido invitada como orador principal, en su intervención, propuso asumir la fraternidad como categoría política, más que nunca urgente precisamente en el dramático contexto internacional actual. “La política es en su esencia amor” -dijo- lo que hace necesario desarrollar categorías mentales que tengan en cuenta la unidad fundamental entre los hombres, en el pleno respeto de las diferencias. Y concluyó lanzando un reto a Suiza: “Siendo una pequeña nación, puede convertirse para Europa en un modelo de unidad en la diversidad de las culturas y los idiomas”. “Hoy día la política es a menudo extremamente dura. Hoy se nos ha presentado una visión de la política quizás algo idealista -comentó Kipa Christophe Darbellay, miembro de la dirección de la Oficina Federal para la Agricultura- pero yo creo que es importante tener, también en la vida política, metas y perspectivas ideales. El mejor impulso para una acción política es una sólida relación con los demás y con Dios. Ésto ha sido lo que nos han presentado hoy”.

Lucia Fronza Crepaz, ex diputada italiana, presentó el desarrollo del Movimiento político de la unidad nacido en 1996 con el fin de animar el compromiso político y el debate democrático entendido como servicio a toda la sociedad y de valorar los aspectos que contribuyen a la realización del bien común, a la fraternidad universal”. Numerosos los testimonios de políticos que han mostrado con hechos esta nueva cultura política. Particularmente significativa la experiencia de Marco Fatuzzo, ex-alcalde de Siracusa (Sicilia), en la obra constructiva que logró actuar en colaboración con las fuerzas de la mayoría y de la oposición en favor de los ciudadanos en una situación difícil, complicada a veces por los condicionamientos mafiosos.

La ofensiva de la paz

La ofensiva de la paz

 Ya desde octubre pasado, desde cuando el Papa lanzó el Rosario por la paz y la familia, y había dado una consigna especial al Movimiento, se había vuelto a descubrir y difundir entre las familias, los jóvenes, los adolescentes la oración del Rosario.
Desde cuando estalló la guerra, se estan multiplicando las iniciativas por la paz, como nos cuentan los innumerables fax que llegan de todas partes del mundo. Algunos fragmentos:

Inicitativas ecuménicas e interreligiosas

NORUEGA – 23 de marzo – Vigilia de reflexión por la paz en la Mezquita de Oslo. 600 personas presentes: adultos y niños, católicos, luteranos y musulmanes. La iniciativa tuvo un eco en los medios de comunicación. Los titulares de varios periódicos: “Ninguna religión empuja a la agresión. Esta guerra no tiene nada que ver con la religión”. Nacerá ahora un comité cristiano-musulmán para dar un seguimiento a esta iniciativa.

Difundido vía e-mail un mensaje con el título “Efecto bola de nieve”: “En lugar de hacer la guerra, queremos construir la paz y la reconciliación a nuestro alrededor en lo cotidiano. Nos comprometemos con actos concretos. Por ejemplo: acoger a quien es discriminado; perdonar; no acostarnos antes de habernos reconciliado entre marido y mujer; pedir disculpas; evitar hablar mal del prójimo y en cambio poner en evidencia lo positivo; colaborar con los colegas y con los jefes, en lugar de poner obstáculos; sensibilizar a todos al hecho de que el amor es más potente que las bombas. �Estás de acuerdo también tú?”.

FILIPINAS – MANILA, 26 de marzo – Noche ecuménica de oración con pastores y laicos de otras Iglesias, en una Iglesia metodista.
27 de marzo – Noche interreligiosa por la paz con amigos de otras religiones: hebreos, musulmanes, budistas. Iniciativa acogida con gratitud especialmente por los amigos musulmanes.

ESTADOS UNIDOS – CHICAGO – Cena de beneficencia presentes también amigos musulmanes, concluida con un momento de silencio y oración y con la lectura de la oración de San Francisco Escriben: “Aun si la propaganda televisiva sigue afirmando que hay tantos en favor de la guerra, aseguramos que muchísimos no comparten estas decisiones políticas y militares y son innumerables las demostraciones y las vigilias de oración en favor de la paz”.

TEXAS – En Dallas y Austin, capital de Texas,en Houston, San Antonio, Dallas, Denver en Colorado, y en Oklahoma se están contactando a los otros Movimientos eclesiales, miembros de otras Iglesias cristianas y amigos musulmanes para reflexiones sobre la paz.
Se han lanzado de rezo cotidiano del Rosario que cubren todo el arco de la jornada.

BÉLGICA – BRUSELAS – “Tocar los tambores por la paz” – Una acción promovida por el Movimiento desde hace algunos años para sensibilizar a los niños a la no-violencia y a la responsabilidad cívica, sostenida por el Ministerio de Educación y varias Alcaldías. Involucra cada año a numerosas escuelas. Este año, por la dramática actualidad, la acción ha reunido a 60.000 niños, con ecos en la TV local y en uno de los más importantes diarios nacionales.

Iniciativa de reflexión sobre la paz ante la Basílica del Sagrado Corazón, en el centro de Bruselas con representantes de varias Iglesias y Religiones. Muchos los musulmanes. Un momento profundísimo de recogimiento grabado por una cadena televisiva nacional. Los participantes desean repetir esta experiencia ampliándola.

ALBANIA – LEZHA, 22 de marzo – Varios grupos de distintas regiones han participado en una marcha por la paz que salió de la Iglesia Católica y se concluyó en la Mezquita. Numerosa la participación de católicos y musulmanes con varias autoridades religiosas y civiles.

BULGARIA – SOFÍA – En programa, junto con los amigos ortodoxos, para el sábado 29 de marzo, una peregrinación a un monasterio ortodoxo dedicado a María en las cercanías de Sofía.

Jóvenes, muchachos y niños

Desde diciembre de 2002, los Jóvenes por un mundo unido de los Focolares lanzaron el “Rosario Planetario”: 10 Ave María cada día, o un momento de silencio para los no creyentes, en un horario prestablecido que cubre todo el planeta con una oración continua.
En muchos países se ha vuelto a lanzar el Time-out: todos los días 1 minuto de oración por la paz a las 12 m. Una cita que tuvo inicio con el 1er. Conflicto en Irak y que involucra todos los días a miles de personas en el mundo.

AUSTRIA – VIENA – Desde hace meses los jóvenes y adolescentes del Movimiento han lanzado el Operativo “Lifestyle4peace”. Proponiendo la “Regla de oro”: “haz a los demás lo que quisieras que te hicieran a ti”, la promueven como un nuevo estilo de vida por la paz. Han sido involucrados miles de jóvenes en decenas de escuelas: recogen firmas por la paz (10.000 hasta ahora), participan con sus experiencias en “Deja tu huella” (nuestro sito en Internet, donde han dejado 24.000 mensajes), se comprometen en concursos artísticos. Los premiados en los concursos acompañarán al Gen Rosso que en los próximos días traerá su espectáculo con un fuerte mensaje de fraternidad. Esta iniciativa está teniendo repercusiones en los medios de comunicación. Antes de los conciertos los presidentes de las respectivas regiones en Innsbruck, Graz, Linz y Viena premiarán a los participanes en los concursos. El patrocinio del proyecto abraza a políticos de todas las tendencias, además del cardenal Franz König y el presidente de la comunidad islámica de Austria, Anas Schakfeh.

EGIPTO – EL CAIRO – Vigilia por la paz organizada por los jóvenes de la Acción Católica junto a los del Movimiento. Participaron en ella el obispo siro-católico, sacerdotes, religiosos, jóvenes, familias, adolescentes. Oraciones, cantos, experiencias y meditaciones y una parte de la Carta del Papa sobre el Rosario y la paz. Escriben: “A la luz de las velas, 150, rezamos un misterio del rosario y propusimos a todos el Time-out. En un clima de profunda y solemne oración, cada pensamiento, preocupación, juicio caían y eran una ofrenda a Dios con una esperanza nueva, creyendo en la paz y con el compromiso de ser constructores de paz”.

ITALIA – MILÁN – Sábado 22 de marzo, junto a la Comunidad de San Egidio, fue organizada una marcha silenciosa por las calles de la ciudad, por la paz en Irak y en los 62 países donde existen conflictos. A través de testimonios, fue propuesta la paz como estilo de vida: intervinieron un joven argelino musulmán, una muchacha israelí, un budista de Sri Lanka. En una iglesia del centro, enpezó una cadena ininterrumpida de oración junto a jóvenes de varios Movimientos y Asociaciones de la diócesis.

PALERMO – Sit-In de oración promovido por los muchachos del Movimiento, el domingo 24 de marzo en una gran plaza de Palermo. La invitación a dejar la huella de la mano con la firma por la paz en una gran sábana blanca. El momento central: rezar juntos en modo nuevo el Rosario, soltanto por cada Ave María un globo con escrito “Paz”. Cada misterio fue acompañado por un testimonio del Evangelio vivido.

CASTELNUOVO VALSUGANA (TRENTO) – Una adolescente sensibilizó, clase por clase, a toda su escuela, involucrando también a los profesores y al vice-alcalde en una marcha por la paz. A quien le preguntó cómo logró hacerlo, aun siendo timidísima, dijo: “Sentía dentro que tenía que hacer algo”. Y agregó: “Desde hace dos días mi clase cambió radicalmente. Ahora estamos unidos entre nosotros”.

REPÚBLICA ESLOVACA – BRATISLAVA – Un grupo de niñas de los 4 a los 6 años, después de haber rezado el Rosario por la paz, tuvieron la idea de enviar al periódico católico nacional una carta para todos los niños. De Julia de 5 años, la primera idea: “Rezamos para que no haya ninguna guerra mundial”. Saldrá en el próximo número de Kalocke Noviny. He aquí el texto: “Queridísimos amigos: Hemos sabido que el Santo Padre ha tenido un gran dolor por el inicio de la guerra en Irak y enseguida ha rezado. También nosotros hemos empezado a rezar todos los días el Rosario o al menos una decena, para que no haya más guerra. Que nadie provoque guerras o conflictos: ni en la escuelas, ni en casa o en la cancha, ni en los medios de transporte públicos, en las calles o en el parlamento, entre los políticos. Vengan a rezar juntos, la mayor cantidad de niños posible, para que con las oraciones hagamos que pronto termine la guerra. Envíenla también a otros niños y adultos. �Gracias! �Chao!”.

En el corazón de la ciudad

BRASIL – VARGEM GRANDE PAULISTA, 24 de marzo – Jóvenes y familias preparadas con pancartas en el mercado abierto: distribuidos 8000 panfletos con las palabras de la canción del Gen Rosso: Esperanzas de Paz. Prepararon un stand para recoger gestos de adhesión a la paz. Alrededor de 1000 firmas.

SAN PABLO – Se distribuyen panfletos en el centro de la ciudad invitando a los pasantes a hacer de las caminatas por las calles, un momento de peregrinación por la paz, recitando alguna oración.

ITALIA – ROMA – Se instala un “stand de oración y testimonio por la paz” en la Iglesia de los Bergamaschi, en el corazón de Roma y de la vida político-social italiana: cada día momentos de oración, diálogo y testimonio.

ARGENTINA – BUENOS AIRES – Iniciativa de la Iglesia local junto a algunas comunidades evangélicas y organizaciones hebreas y musulmanas: ha sido instalada una Tienda de Encuentro por la paz en la famosísima Plaza de Mayo. La Tienda permanecerá abierta las 24 horas y será un espacio de oración por la paz. El Movimiento ha organizado turnos para asegurar una presencia constante.

FRANCIA – ESTRASBURGO – “Festival por la Paz y la Fraternidad”, del 29 al 30 de marzo, en Erstein, en las cercanías de Estrasburgo, en colaboración con el Rector y el presidente de la Mezquita de Estrasburgo, y con el patrocinio del alcalde, de religión hebrea.

Para que se ponga fin a la guerra: manifestar y rezar.

Para que se ponga fin a la guerra: manifestar y rezar.

Movilizarse en favor de la paz“Lo que con el Santo Padre habríamos querido que nunca sucediera ha ocurrido: la guerra en Irak”. Así inicia Chiara Lubich su mensaje al Movimiento, y invita a movilizarse en favor de la paz: “El Santo Padre, al ser informado del ataque estadounidense a Irak, después de haber puesto en acción, la semana pasada, toda posible iniciativa para salvar la paz, apesadumbrado, se retiró a rezar. Nuestra conciencia y su ejemplo nos empujan ahora, en todos los países donde estamos presentes, a dar vida a manifestaciones en favor de la paz. Chiara invita sobre todo a multiplicar las iniciativas de oración, “porque se invoca la ayuda de Dios ante un fenómeno, la guerra, donde no parece estar ausente el príncipe del Mal: por lo tanto oraciones, peregrinaciones, Santas Misas, rezo público del Rosario”. Una apasionada búsqueda “a toda costa” de la fraternidad universal – En el mensaje a una escuela de formación de familias musulmanas del Movimiento de los Focolares, que empezó el 26 de marzo en Argelia, Chiara escribe: “Estamos viviendo momentos difíciles en las relaciones internacionales, momentos que nos exigen una medida mayor en la fe en el amor misericordioso del Único Dios, una apasionada búsqueda ‘a toda costa’ de la fraternidad universal, una más generosa y totalitaria inmersión de nuestra vida en los valores de nuestro Ideal: un Ideal donde el amor recíproco, la acogida y la solidaridad preparan el adviento del mundo unido. Se que tantas realidades a nuestro alrededor nos empujan quizás en sentido contrario, pero nostros sabemos y creemos que el único ambiente donde puede vivir la justicia es el amor fraterno, ese amor que encontramos en Dios. Les deseo que vivan juntos una fecunda experiencia espiritual, que los haga crecer, sea en el amor entre ustedes que en el testimonio de fe que han de ofrecer a sus comunidades. Una familia que vive según la voluntad de Dios es como una lámpara que ilumina los caminos de los hombres y su convivencia. Estoy con ustedes con todo mi amor”.

Podían ser mis últimos minutos de vida

 

Vivo en Río de Janeiro: una ciudad entre las más bellas del mundo. Desde hace tiempo vivo la Palabra de Vida y entrego la hojita con el comentario de Chiara a varias personas. Había salido del trabajo un poco más tarde esa noche, pero no quería volver a casa sin haber entregado la última hojita a una familia que visitaba todos los meses. Por eso llamé por teléfono a mi mamá, para decirle mi programa. Para llegar antes pensé en tomar un taxi. Por el retrovisor vi la cara del taxista que me dice: “Entraste en el automóvil equivocado, éste es un taxi robado, ahora vendrás conmigo”. Me da un escalofrío: es un ladrón �dónde me llevará? El taxi se dirige fuera de la ciudad. Llegamos delante de un Motel, una casa de prostitución, y allí me hace bajar, empujándome dentro una habitación. Mientras que él permanece en la recepción, me siento sobre la cama: �qué será de mí? Podía ser mi último momento de vida… Entonces me acordé de la Palabra de Vida que traía y empecé a leerla lentamente. Esa persona entra y cierra la puerta, se sienta a mi lado y me pone un brazo en la espalda: “�Qué estás haciendo?” Le explico que se trataba de un comentario al Evangelio, una frase de Jesús que intentaba poner en práctica. “�Léemela en voz alta!”, me dice en tono agresivo. Pienso en vivir ese momento con solemnidad, leyendo palabra por palabra con amor. No llego ni siquiera al final de la página que él, arrancándome la hoja de las manos, me dice: “Vete, vete, �eres demasiado buena!”. La Palabra me ha salvado. M.A.C. – Río de Janeiro (De “Las Florecillas de Chiara y los Focolares” – Editorial San Pablo)

«La guerra es un homicidio en grande «

«La guerra es un homicidio en grande «

 

«La guerra es un homicidio en grande» Reeditado, después de 50 años de su primera edición, el volumen “La inutilidad de la guerra” de Igino Giordani GIAMPAOLO MATTEI

Un puñetazo en el estómago. Es lo que te deja la lectura de un libro con el título “La inutilidad de la guerra” – tiene una elocuencia tan fuerte que te deja con la espalda en la pared. Hace todavía más significativa la experiencia de tener que ver con estas páginas, la constatación de que han sido escritas exactamente hace 50 años. Llevan la firma de Igino Giordani (1894-1980), político, periodista, escritor, gran protagonista de la vida eclesial y de la vida italiana. La editorial Città Nuova ha decidido volver a proponer el libro de Giordani (Roma 2003, 116 páginas – euro 6,50) en un período histórico que demuestra tener más que nunca necesidad de palabras veraces, claras, esenciales. Existen obras –se lee en el prefacio- que tienen el sabor de una perenne actualidad. Nacen seguramente por el empuje de problemas contingentes, pero producen una enseñanza que traspasa la condición histórica y se pone al servicio de todos los hombres, en todos los tiempos, en cualquier lugar. Es precisamente de esta constatación que ha surgido la idea de reeditar el libro escrito por Igino Giordani en 1953, cuando la “guerra fría” estaba congelando las posiciones geopolíticas y cristalizando la división de las conciencias. Hoy el texto no sólo permite respirar ese clima de “ya para que”, teniendo entre manos, se podría decir, los pedazos del muro de Berlín: es realmente una experiencia de enorme trascendencia histórica y política. Pero en estas horas tan difíciles nos cae como gran puñetazo en el estómago, porque demuestra, con cifras en mano, la inutilidad de la guerra, su intrínseca y evidente estupidez. Y –atención- Giordani sabe exactamente de lo qué está hablando porque él estuvo en el frente, mereciendo además, durante la catástrofe de la Primera Guerra Mundial, una alta condecoración. No es alguien desprovisto, no habla por “bellaquería” según la habitual, ridícula, acusación que se le hace a cuantos se alinean de parte de la paz: además los verdaderos valientes son los constructores de paz y no los que se esconden detrás de misiles, cañones, fusiles o cualquier otra cosa. Giordani afirma con claridad, agotando todos sus razonamientos, que la paz es el resultado de un proyecto que se ha de realizar con paciencia y con seriedad y no una linda palabra sólo para llenarse la boca, no es una mampara para esconder quien sabe cuáles intereses. Leer las cien páginas del libro es desconcertante precisamente porque parece escrito esta mañana y no hace 50 años. Realmente la historia es “maestra de vida” según el antiguo proverbio. Lástima que a menudo los hombres sean pésimos estudiantes. Ya la primera frase del libro de Giordani te deja clavado y te obliga enseguida a subrayarla con el lápiz: “La guerra es un homicidio en grande”. Y es así que señala la retórica, la mentira, los intereses que acompañan a todo conflicto dondequiera que se combata: “Como la peste sirve para apestar, así la guerra sirve para matar”. Punto y basta. Levantas los ojos y sientes una sensación de orgullo. Sí, joven católico, te sientes orgulloso de pertenecer a una cultura que ha sido entretejida por personas de este espesor. Giordani no era el único, desatinado y contra la corriente. Giordani es uno de los tantos protagonistas del mundo católico que han contribuido en forma decidida, y hoy quizás olvidada, al desarrollo del pueblo italiano con proyectos de vida y de esperanza. Es un hecho que entusiasma, todavía antes que un deber, conocer los pensamientos de estos hombres tan cercanos a nosotros y tan espiritualmente ricos como para no pasar nunca de moda. Como excombatiente de trinchera demuestra que la guerra es inútil La lectura del libro de Giordani apasiona y es difícil incluso interrumpirla. Después de un puñado de páginas debes volver a sacarle punta al lápiz porque la has gastado haciendo marcas en cada línea. El autor es polémico y polemista de raza, pero sin dejar de ser hermano de cada persona, también de quien piensa en un modo diametralmente opuesto. No ofende a los hombres, pero como incansable luchador, como excombatiente de trinchera, se lanza contra la guerra y demuestra, precisamente, que es inútil. No afloja la presa. Giordani tiene una forma muy personal de expresarse, arrastrante, apasionado, evidentemente impulsado por el deseo de comunicar ideas. Es un estado de misión permanente. Está en el corazón de la Iglesia. Él no es un escritor puro, está “más allá”, es “más”. Sabe elegir las palabras apropiadas y, si es necesario, inventa expresiones fascinantes. Tiene el lenguaje típico de los místicos y se reconoce en sus palabras el eco de los Padres de la Iglesia. Es un libro de historia, es un libro de vida, es un libro de oración. Es un libro que se alinea contra la tentación de la resignación ante las decisiones de los potentes de turno. Giordani sostiene que toda persona es protagonista de la paz. “Si quieres la paz, prepara la paz” es su gran mensaje que involucra a todas las categorías humanas. “Sólo los locos y los incurables pueden desear la muerte –escribe-. La muerte es la guerra. La misma no es querida por el pueblo; es querida por las minorías a las cuales la violencia física les sirve para asegurarse ventajas económicas o, también, para satisfacer pasiones deterioradas. Sobre todo hoy, con el costo, las muertes y las ruinas, la guerra se manifiesta como una “matanza inútil””. “Matanza, y además inútil”. Estas palabras pertenecen a Benito XV. Giordani respira con ambos pulmones el magisterio de los papas y en el recorrido del libro nunca pierde de vista los pasos de los Sucesores de Pedro. “La guerra – afirma- es siempre una derrota también para quien vence en el campo de batalla. Con el dinero invertido en esta “inútil matanza” se podrían afrontar, finalmente, y con decisión, problemas dramáticos como el hambre y la pobreza, tantas enfermedades podrían ser finalmente erradicadas. Es un hecho de justicia. De este modo no valen de nada los mil pretextos, siempre los mismos, usados para justificar la guerra. Y no es una buena “excusa” la “rapidez” de las operaciones militares: aquí Giordani es despreciador y recuerda que, en el juicio de Hitler, la Segunda Guerra Mundial habría debido ser “la guerra relámpago” y que, según Salandra, la Primera tenía que ser “un paseo”. Agrega con ímpetu: “No creo que exista ningún Jefe de Estado que haya admitido haber hecho una guerra con el fin de robar; siempre ha declarado hacerla con fines más nobles, uno más altruista, más ideal que el otro. Y –puerilidad del odio- siempre la rapacidad se le achaca al enemigo y la idealidad al amigo”. Volcar una macabra perspectiva de la historiografía La lógica dice que quien hace la guerra se equivoca, no resuelve nada y de todas formas sale perdiendo. El pueblo no la quiere. Y se comente un gran error engañándose con las biografías de personajes que han desencadenado matanzas indecibles –desde Hitler hasta Stalin- ignorando a los verdaderos conductores de la humanidad como -escribe Giordani- por ejemplo un Cottolengo o un don Orione. Es un hecho cultural lograr volcar esta macabra perspectiva de la historiografía. Giordani indica el camino del diálogo para buscar una solución siempre y de todas formas, sin dejar paso al cansancio. Afirma que la miseria y la avaricia son las primeras causas de las guerras cuya raíz es el miedo. Pero existe una esperanza, una alternativa: se llama caridad y la encarnó Cristo quien quiso redimir también a la política para llevarla a una función de paz, de vida. “Los enemigos se aman. Ésta es la posición del cristianismo -escribe Giordani-. Si se empezara una política de la caridad, se descubriría que la misma coincide con la más iluminada racionalidad, y se revelaría, también económicamente y socialmente, como un buen negocio”. Define como crimen toda guerra, agresiva o preventiva que sea. De hecho es una acción contra la justicia, porque la verdadera justicia hace surgir la paz. Las referencias que Giordani dedica a San Francisco y a Dante son de una solicitud espiritual muy elevada. Afirma. “Para merecerse el nombre de hijos de Dios los cristianos deben trabajar por la paz”. Sin timidez y con valentía, viviendo el ministerio de la reconciliación, abatiendo todo muro de separación, perdonando a cuantos nos hacen daño, reconduciendo a la unidad a quien está lejos. Cita al alemán Max Josef Metzger, asesinado por los nacistas en 1944: “Nosotros debemos organizar la paz así como otros han organizado la guerra”. No es serio, no es creíble hablar de paz mientras se prepara la guerra. “La obra pacificadora empieza por mí y por tí…” concluye Giordani. Para remover la guerra no basta eliminar las armas, es necesario sobre todo reconstruir una conciencia, una cultura de paz. Es una obra urgentísima que los hombres de fe acompañan con la estrategia de la oración. He aquí la misión de los cristianos de hoy en la historia: realizar el Evangelio de la Paz”.

«La guerra es un homicidio en grande»

«La guerra es un homicidio en grande»

Un puñetazo en el estómago. Es lo que te deja la lectura de un libro con el título “La inutilidad de la guerra” – tiene una elocuencia tan fuerte que te deja con la espalda en la pared. Hace todavía más significativa la experiencia de tener que ver con estas páginas, la constatación de que han sido escritas exactamente hace 50 años. Llevan la firma de Igino Giordani (1894-1980), político, periodista, escritor, gran protagonista de la vida eclesial y de la vida italiana.

La editorial Città Nuova ha decidido volver a proponer el libro de Giordani (Roma 2003, 116 páginas – euro 6,50) en un período histórico que demuestra tener más que nunca necesidad de palabras veraces, claras, esenciales. Existen obras –se lee en el prefacio- que tienen el sabor de una perenne actualidad. Nacen seguramente por el empuje de problemas contingentes, pero producen una enseñanza que traspasa la condición histórica y se pone al servicio de todos los hombres, en todos los tiempos, en cualquier lugar. Es precisamente de esta constatación que ha surgido la idea de reeditar el libro escrito por Igino Giordani en 1953, cuando la “guerra fría” estaba congelando las posiciones geopolíticas y cristalizando la división de las conciencias.

Hoy el texto no sólo permite respirar ese clima de “ya para que”, teniendo entre manos, se podría decir, los pedazos del muro de Berlín: es realmente una experiencia de enorme trascendencia histórica y política. Pero en estas horas tan difíciles nos cae como gran puñetazo en el estómago, porque demuestra, con cifras en mano, la inutilidad de la guerra, su intrínseca y evidente estupidez.

Y –atención- Giordani sabe exactamente de lo qué está hablando porque él estuvo en el frente, mereciendo además, durante la catástrofe de la Primera Guerra Mundial, una alta condecoración. No es alguien desprovisto, no habla por “bellaquería” según la habitual, ridícula, acusación que se le hace a cuantos se alinean de parte de la paz: además los verdaderos valientes son los constructores de paz y no los que se esconden detrás de misiles, cañones, fusiles o cualquier otra cosa. Giordani afirma con claridad, agotando todos sus razonamientos, que la paz es el resultado de un proyecto que se ha de realizar con paciencia y con seriedad y no una linda palabra sólo para llenarse la boca, no es una mampara para esconder quien sabe cuáles intereses.

Leer las cien páginas del libro es desconcertante precisamente porque parece escrito esta mañana y no hace 50 años. Realmente la historia es “maestra de vida” según el antiguo proverbio. Lástima que a menudo los hombres sean pésimos estudiantes. Ya la primera frase del libro de Giordani te deja clavado y te obliga enseguida a subrayarla con el lápiz: “La guerra es un homicidio en grande”. Y es así que señala la retórica, la mentira, los intereses que acompañan a todo conflicto dondequiera que se combata: “Como la peste sirve para apestar, así la guerra sirve para matar”. Punto y basta.

Levantas los ojos y sientes una sensación de orgullo. Sí, joven católico, te sientes orgulloso de pertenecer a una cultura que ha sido entretejida por personas de este espesor. Giordani no era el único, desatinado y contra la corriente. Giordani es uno de los tantos protagonistas del mundo católico que han contribuido en forma decidida, y hoy quizás olvidada, al desarrollo del pueblo italiano con proyectos de vida y de esperanza. Es un hecho que entusiasma, todavía antes que un deber, conocer los pensamientos de estos hombres tan cercanos a nosotros y tan espiritualmente ricos como para no pasar nunca de moda.

Como excombatiente de trinchera demuestra que la guerra es inútil

La lectura del libro de Giordani apasiona y es difícil incluso interrumpirla. Después de un puñado de páginas debes volver a sacarle punta al lápiz porque la has gastado haciendo marcas en cada línea. El autor es polémico y polemista de raza, pero sin dejar de ser hermano de cada persona, también de quien piensa en un modo diametralmente opuesto. No ofende a los hombres, pero como incansable luchador, como excombatiente de trinchera, se lanza contra la guerra y demuestra, precisamente, que es inútil. No afloja la presa.

Giordani tiene una forma muy personal de expresarse, arrastrante, apasionado, evidentemente impulsado por el deseo de comunicar ideas. Es un estado de misión permanente. Está en el corazón de la Iglesia. Él no es un escritor puro, está “más allá”, es “más”. Sabe elegir las palabras apropiadas y, si es necesario, inventa expresiones fascinantes. Tiene el lenguaje típico de los místicos y se reconoce en sus palabras el eco de los Padres de la Iglesia. Es un libro de historia, es un libro de vida, es un libro de oración.

Es un libro que se alinea contra la tentación de la resignación ante las decisiones de los potentes de turno. Giordani sostiene que toda persona es protagonista de la paz. “Si quieres la paz, prepara la paz” es su gran mensaje que involucra a todas las categorías humanas. “Sólo los locos y los incurables pueden desear la muerte –escribe-. La muerte es la guerra. La misma no es querida por el pueblo; es querida por las minorías a las cuales la violencia física les sirve para asegurarse ventajas económicas o, también, para satisfacer pasiones deterioradas. Sobre todo hoy, con el costo, las muertes y las ruinas, la guerra se manifiesta como una “matanza inútil””. “Matanza, y además inútil”. Estas palabras pertenecen a Benito XV. Giordani respira con ambos pulmones el magisterio de los papas y en el recorrido del libro nunca pierde de vista los pasos de los Sucesores de Pedro.

“La guerra – afirma- es siempre una derrota también para quien vence en el campo de batalla. Con el dinero invertido en esta “inútil matanza” se podrían afrontar, finalmente, y con decisión, problemas dramáticos como el hambre y la pobreza, tantas enfermedades podrían ser finalmente erradicadas. Es un hecho de justicia. De este modo no valen de nada los mil pretextos, siempre los mismos, usados para justificar la guerra. Y no es una buena “excusa” la “rapidez” de las operaciones militares: aquí Giordani es despreciador y recuerda que, en el juicio de Hitler, la Segunda Guerra Mundial habría debido ser “la guerra relámpago” y que, según Salandra, la Primera tenía que ser “un paseo”. Agrega con ímpetu: “No creo que exista ningún Jefe de Estado que haya admitido haber hecho una guerra con el fin de robar; siempre ha declarado hacerla con fines más nobles, uno más altruista, más ideal que el otro. Y –puerilidad del odio- siempre la rapacidad se le achaca al enemigo y la idealidad al amigo”.

Volcar una macabra perspectiva de la historiografía

La lógica dice que quien hace la guerra se equivoca, no resuelve nada y de todas formas sale perdiendo. El pueblo no la quiere. Y se comente un gran error engañándose con las biografías de personajes que han desencadenado matanzas indecibles –desde Hitler hasta Stalin- ignorando a los verdaderos conductores de la humanidad como -escribe Giordani- por ejemplo un Cottolengo o un don Orione. Es un hecho cultural lograr volcar esta macabra perspectiva de la historiografía.

Giordani indica el camino del diálogo para buscar una solución siempre y de todas formas, sin dejar paso al cansancio. Afirma que la miseria y la avaricia son las primeras causas de las guerras cuya raíz es el miedo. Pero existe una esperanza, una alternativa: se llama caridad y la encarnó Cristo quien quiso redimir también a la política para llevarla a una función de paz, de vida. “Los enemigos se aman. Ésta es la posición del cristianismo -escribe Giordani-. Si se empezara una política de la caridad, se descubriría que la misma coincide con la más iluminada racionalidad, y se revelaría, también económicamente y socialmente, como un buen negocio”.

Define como crimen toda guerra, agresiva o preventiva que sea. De hecho es una acción contra la justicia, porque la verdadera justicia hace surgir la paz. Las referencias que Giordani dedica a San Francisco y a Dante son de una solicitud espiritual muy elevada. Afirma. “Para merecerse el nombre de hijos de Dios los cristianos deben trabajar por la paz”. Sin timidez y con valentía, viviendo el ministerio de la reconciliación, abatiendo todo muro de separación, perdonando a cuantos nos hacen daño, reconduciendo a la unidad a quien está lejos. Cita al alemán Max Josef Metzger, asesinado por los nacistas en 1944: “Nosotros debemos organizar la paz así como otros han organizado la guerra”. No es serio, no es creíble hablar de paz mientras se prepara la guerra.

“La obra pacificadora empieza por mí y por tí…” concluye Giordani. Para remover la guerra no basta eliminar las armas, es necesario sobre todo reconstruir una conciencia, una cultura de paz. Es una obra urgentísima que los hombres de fe acompañan con la estrategia de la oración. He aquí la misión de los cristianos de hoy en la historia: realizar el Evangelio de la Paz”.

GIAMPAOLO MATTEI

El valor de la coherencia, a costa de arriesgar el trabajo

Soy estudiante de Derecho y al mismo tiempo trabajo en un ministerio de Paraguay. A menudo me encuentro en la situación de tener que ir contra la corriente y contra una mentalidad que se opone al proyecto de Dios, y de tener que defender mis principios hasta las últimas consecuencias. Una persona importante en mi ambiente de trabajo, que gozaba de ciertos privilegios, tenía un comportamiento claramente deshonesto. Y para justificarse solía argumentar: “Si has decidido ser abogado y no cometer ninguna ilegalidad, pierdes tu tiempo y terminarás tranquilamente muerta de hambre”. Yo en cambio sentía que eso no era verdad. Tenía la prueba de que muchas otras personas vivían con coherencia. Tenía que decírselo, ciertamente con caridad, pero tenía que hacerlo, a pesar de que me daba cuenta de que era un riesgo. Pero más fuerte era “esa” voz interior, que me daba la certeza de que también es “amor” decirle al otro lo que no está bien. Como temía, por haber manifestado mis convicciones pierdo el trabajo. Sufrí terriblemente, pero al mismo tiempo me sentía tranquila porque sabía que había actuado correctamente. Era más fuerte en mí la conciencia de tener un Padre para quien todo es posible y que me ama sin medida. �No está escrito en el Evangelio que el Padre que cuida las aves del cielo, todavía más, se habría ocupado de nosotros? Ciertamente parecía humanamente imposible en la situación económica y laboral que vive Paraguay, sin embargo esa misma noche me llegaron dos propuestas de empleo y para el día siguiente tenía la cita para la primera entrevista de trabajo. Además el nuevo trabajo está más directamente relacionado con mis estudios y por lo tanto es más interesante y formativo. En mi corazón es infinita la gratitud al Padre. Es un nuevo reto que se abre ante mí y me ofrece miles de oportunidades de amar y servir. P.C. – Paraguay Da “I Fioretti di Chiara e dei Focolari” – San Paolo Editrice

Oración Planetaria

Oración Planetaria

«Las dificultades que el horizonte mundial presenta nos inducen a pensar que sólo una intervención desde lo Alto, capaz de orientar los corazones de cuantos viven situaciones conflictivas y de cuantos rigen las suertes de las Naciones, puede hacer esperar en un futuro menos oscuro”. Así dijo el Papa, durante el Angelus del 9 de febrero, refiriéndose a una frase de la Carta Apostólica, en la que vuelve a lanzar la antigua oración mariana del Rosario.

La respuesta de los jóvenes: el Rosario Planetario por la Paz. La adhesión ha sido entusiasta: en cada momento de las 24 horas (gracias a la diversidad de horario) hay jóvenes que rezan el Rosario con la intención especial de la paz, dondequiera que esté amenazada o exista ya un conflicto en acto, como en Tierra Santa, Costa de Marfil, el Congo… Para quien quiera unirse a esta iniciativa de los Jóvenes por un Mundo Unido, he aquí los grupos según el horario: Horario italiano – Horario local – Lugares 1 —-> 18 México, América Central 2 —-> 20 Chile, Perú, Colombia 3 —-> 22 Argentina, Uruguay, Venezuela 4 —-> 8 India 5 —-> 8,10 Paquistán, Tailandia 6 —-> 12 Singapur, Vietnam 7 —-> 14 Filipinas, Hong Kong, Australia (Perth) 8 —-> 8 Alemania 8 —-> 16 Corea, Japón 9 —-> 9 Bélgica, Holanda 9 —-> 8 Gran Bretaña, Irlanda, Costa de Marfil 9 —-> 18 Australia 10 —> 10 Italia: Emilia Romagna, Lazio, Sicilia, Toscana 11 —> 11 Italia: Lombardia, Campania, Roma; Medio Oriente 12 —> 12 Austria, Suiza 12 —> 11 Portugal 13 —> 13 Francia 14 —> 14,15 Polonia, Rusia 15 —> 15 Rep. Checa, Eslovaquia 15 —> 17 Kenia 16 —> 16,15 Croacia 16 —> 18 Madagascar 17 —> 17 Eslovenia 18 —> 18 Congo 18 —> 14 Brasil 19 —> 19 Camerún 20 —> 20 Sudáfrica; Italia: Abruzzo 21 —> 21 Hungría; Italia: Cerdeña 22 —> 22 Madrid; Barcelona; Italia: Triveneto, Piemonte 23 —> 14 USA: San Antonio, Los Angeles; Canadá Oeste 24 —> 16 USA: Nueva York, Chicago; Canadá: Toronto

El secreto de la paz

Las dificultades que presenta el panorama mundial en este comienzo del nuevo Milenio nos inducen a pensar que sólo una intervención de lo Alto, capaz de orientar los corazones de quienes viven situaciones conflictivas y de quienes dirigen los destinos de las Naciones, puede hacer esperar en un futuro menos oscuro.

El Rosario es una oración orientada por su naturaleza hacia la paz, por el hecho mismo de que contempla a Cristo, Príncipe de la paz y “nuestra paz” (Ef 2, 14). Quien interioriza el misterio de Cristo –y el Rosario tiende precisamente a eso– aprende el secreto de la paz y hace de ello un proyecto de vida. Además, debido a su carácter meditativo, con la serena sucesión del Ave Maria, el Rosario ejerce sobre el orante una acción pacificadora que lo dispone a recibir y experimentar en la profundidad de su ser, y a difundir a su alrededor, paz verdadera, que es un don especial del Resucitado (cf. Jn 14, 27; 20, 21).

Es además oración por la paz por la caridad que promueve. Si se recita bien, como verdadera oración meditativa, el Rosario, favoreciendo el encuentro con Cristo en sus misterios, muestra también el rostro de Cristo en los hermanos, especialmente en los que más sufren. �Cómo se podría considerar, en los misterios gozosos, el misterio del Niño nacido en Belén sin sentir el deseo de acoger, defender y promover la vida, haciéndose cargo del sufrimiento de los niños en todas las partes del mundo? �Cómo podrían seguirse los pasos del Cristo revelador, en los misterios de la luz, sin proponerse el testimonio de sus bienaventuranzas en la vida de cada día? Y �cómo contemplar a Cristo cargado con la cruz y crucificado, sin sentir la necesidad de hacerse sus “cireneos” en cada hermano aquejado por el dolor u oprimido por la desesperación? �Cómo se podría, en fin, contemplar la gloria de Cristo resucitado y a María coronada como Reina, sin sentir el deseo de hacer este mundo más hermoso, más justo, más cercano al proyecto de Dios?

En definitiva, mientras nos hace contemplar a Cristo, el Rosario nos hace también constructores de la paz en el mundo. Por su carácter de petición insistente y comunitaria, en sintonía con la invitación de Cristo a “orar siempre sin desfallecer” (Lc 18,1), nos permite esperar que hoy se pueda vencer también una ’batalla’ tan difícil como la de la paz. De este modo, el Rosario, en vez de ser una huida de los problemas del mundo, nos impulsa a examinarlos de manera responsable y generosa, y nos concede la fuerza de afrontarlos con la certeza de la ayuda de Dios y con el firme propósito de testimoniar en cada circunstancia la caridad, “que es el vínculo de la perfección” (Col 3, 14).

(Parágrafo n. 40)

No había lugar para otro hijo… pero el amor va más allá

 Vivo en Río Grande, una ciudad del Estado de Río Grande do Sud, y estoy casada desde hace 25 años. Cuando quedé embarazada de la cuarta hija, teníamos una pequeña casa que no tenía espacio para otra camita. Sentía una gran aprensión y temor por el futuro, también porque nuestra situación económica era muy precaria. Pero no podía dejar de escuchar “aquella voz” que sentía en lo más íntimo: me decía que no me inquietara, que lanzara toda preocupación en el corazón del Padre, es más que me dejara llevar de la mano y guiar por Él como un niño que se abandona en sus brazos.
Con mi esposo, recordando el Evangelio donde Jesús dice que todo lo que pidamos unidos al Padre en Su nombre Él lo concede, lo hicimos.
Algunos días después, una vecina, que había sabido de mi embarazo, llegó trayéndome el ajuar de una de sus sobrinas e incluso la cuna y el colchón. Era la respuesta.
Seguidamente, permaneciendo fieles a Su voluntad y sabiendo soportar con paciencia la desaprobación de nuestros familiares y amigos por cada niño que nacía, hemos siempre experimentado la paternidad de Dios, que de mil modos ha proveído a nuestras necesidades. Fue así tanto para el nacimiento de los otros tres hijos, como para la reestructuración de nuestra casa… Hoy día los hijos más grandes han empezado a trabajar y verdaderamente nunca nos ha faltado nada.

L.F. – Río Grande (Brasil)

De “I Fioretti di Chiara e dei Focolari” – San Paolo Editrice

Sentía que estaba cayendo en la nada….. después la fuerza para llegar al tratamiento

No tenía la capacidad de admitir que estaba enfermo de alcoholismo. Por otro lado sentía vergüenza porque no lograba resistir ante el alcohol, pero rechazaba todo intento de los demás de ayudarme. En esta creciente angustia le imploré a Dios que me concediera la gracia.
Era evidente, yo era frágil como un vaso de arcilla, pero estaba seguro de que Él me podía abrir de par en par una vía de salida.
Una mañana en un almacén de muebles, empecé un coloquio personal, abierto, profundo, con un amigo. No era una simple conversación, sino un intercambio esencial, exigente, con momentos durísimos, pero saludables: el amigo me ofreció cualquier tipo de apoyo, con tal de que yo me decidiera a salir de mi enfermedad.
Este sacar al sol mi situación y admitir por mi parte la debilidad, me liberó. Me sentía profundamente nada, pero al mismo tiempo estaba seguro del amor de Dios, en quien confiaba, y del amor de mi amigo. Y advertí la fuerza de encaminarme hacia un fuerte tratamiento a nivel médico, psíquico y espiritual: un camino exigente y duro.
Poco a poco desapareció la sensación de aislamiento. Experimenté el perdón y empecé a perdonar también yo. Conquisté la sinceridad y también la justa humildad, conociendo mis virtudes y mis defectos. A un cierto punto dejé de lado todas mis metas, abandonándome a los planes de Dios y elegiendo como nunca antes a Jesús Crucificado como mi único bien. Me pareció el boleto de entrada a una nueva vida.
Ahora vivo con una alegría de todo especial, como una persona que ha renacido. A pesar de que en el trabajo el alcohol está siempre a la mano, ya ha pasado un año y medio sin recaídas. Los médicos se maravillan y lo consideran un milagro. Yo veo la gracia recibida.

X.E. Austria

“Mina de oro”: sobre las huellas de los grandes santos españoles

Al encontrar a Ignacio en Manresa, a Teresa en Ávila, a Juan de la Cruz en Segovia, encontré a gigantes de la santidad que alcanzaron gloriosamente la meta, recorriendo un camino espiritual que conduce individualmente a Dios.

Los episodios extraordinarios de sus vidas, las palabras santas que dijeron, esas divinas que escucharon, los diversos ambientes que los recuerdan y que todavía conservan el perfume del amor ardentísimo a Dios de estas almas elegidas, produjeron en mí un notable, fuerte efecto. Excavaron un deseo insaciable: ir a fondo, desarrollar al máximo nuestra relación personal con Dios. Advertí dentro de mí la urgencia, la necesidad y la belleza de revisar los momentos sagrados que la voluntad de Dios sobre nosotros ha reservado para esta finalidad, y de poner en práctica, con un empeño multiplicado, los momentos de oración durante la jornada. Para nosotros son “el vestido” que nos ponemos, la premisa para poder salir a amar a los hermanos.

Sí: �el vestido! Pero �de qué vestido se trata? Es el vestido de oro de la unión con Dios. Es y debe ser oro, oro, oro. Y puede convertirse en una mina de oro si lo mejoramos amando, por Dios, a los hermanos.

Empecé a vivir así, tratando de perfeccionar, casi de esculpir esos momentos.

�Y cuál fue el primer resultado?

Tal vez porque “A quien tiene le será dado”, cada día que pasa experimento el empuje de hacerlo mejor, cada vez mejor, como si nunca fuera suficiente.

Pero el efecto más fuerte, extraordinario yo diría, de todo este empeño ha sido, paradójicamente, ver con mayor claridad y precisión y sentirme atraída por todas esas palabras de la Escritura, del Nuevo Testamento, que mejor corresponden al aspecto típico, sobre todo comunitario de nuestra espiritualidad y permiten su realización. Por ejemplo: “Que todos sean uno” (cf. Jn 17, 21), y aquí son necesarios los hermanos; “Ámense mutuamente como yo los he amado” (cf.Jn 15,12), y aquí se necesita el hermano; “Ámense profundamente los unos a los otros” (cf 1Ped 4,8), etc. Palabras que se refieren a mí con mis hermanos. Palabras que, si bien las ponemos en práctica después de habernos puesto el vestido que les dije, sin duda deben, de algún modo, por una trama divina, precederlo, para que nuestra vida se realice plena y cristianamente.

�Acaso no es necesario dejar la ofrenda en el altar – una de nuestras prácticas – para reconciliarse con el hermano, si hiciera falta?

Pero esto no es todo. Advertí la atracción, la importancia que tienen para nosotros otras Palabras de la Escritura que alcanzan sin duda, la necesaria, cristiana renuncia, la anulación de sí tan admirada por ejemplo en los santos españoles. Anulación que no es perseguida directamente sino por medio de lo que nosotros llamamos la visibilidad de nuestras acciones para la gloria de Dios. Son por ejemplo: “Ustedes son la luz del mundo (…) debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo” (Mt 5,14-16). “Glorifiquen al Padre que está en el cielo” , y no a nosotros; otra vez la renuncia a sí mismo, a nosotros.

Sentí también la atracción de otras Palabras que piden que mostremos al mundo no tanto las renuncias que el Evangelio requiere a todos los cristianos, cuanto la riqueza y la belleza de los dones de Dios, que como Padre nos da. Como esa referida al “céntuplo” que el Evangelio promete a quien deja todo (y aquí está la pobreza, el desapego); o la que dice ”Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, �cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe! ” (Mt 6,28-30). Siempre y cuando tengamos fe en él, renunciando – y aquí está la anulación – a preocuparnos.

Son aspectos que nos parece que pueden mostrar un rostro nuevo de la Iglesia: el del Resucitado.

Tendremos la oportunidad de seguir profundizando estos aspectos de la vida cristiana. Pero es necesario renacer espiritualmente, viviendo este lema: “Oro más oro = mina de oro”. Es decir, oro, ahondando en la unión con Dios, en la oración; más oro, amando, amando a los demás, amando desde la mañana hasta la noche, amando siempre. Si recogemos amor en la unión con Dios, y recogemos amor amando a los hermanos, nuestro corazón se vuelve una mina de oro, y puede derramar este oro sobre el mundo.

Suscitar por doquier fragmentos de fraternidad por la paz entre los pueblos: el compromiso de cristianos e hindúes

Suscitar por doquier fragmentos de fraternidad por la paz entre los pueblos: el compromiso de cristianos e hindúes

   

Chiara Lubich salió el 4 de enero para un nuevo viaje a India. En programa encuentros de diálogo con hindús y miembros de otras religiones, y con la Iglesia local: Obispos, sacerdotes, religiosos, y adherentes a muevos movimientos y comunidades eclesiales. Etapar previstas: Mumbai (Bombay), Coimbatore (en el Tamil Nadu), Delhi. El viaje apunta a consolidar el diálogo iniciado hace dos años con algunas instituciones gandhianas en el Tamil Nadu y con la Universidad Somaiya de Mumbai, y a profundizar los contactos establecidos con el Movimiento Swadhyàya con ocasión de la Jornada de oración por la paz, de Asís, del 24 de enero de 2002. En especial, en seno a este último, el jueves 16 de enero, en un estadio de Mumbai, encontrará a miles de jóvenes del Movimiento hindú Swadhyàya, difundido en todo el País.

El evento que ha suscitado sorpresa recíproca por los muchos elementos comunes ha sido el encuentro con la Swadhyaya Family, un vasto movimiento hindú con más de 8 millones de adherentes, fundado por Shri Pandurang Shastri Athavale, conocido como Dada-ji (maestro, hermano mayor). Enseña que Dios reside en cada ser humano y que el cumplimiento de la unidad espiritual llevará a la solución de los problemas mundiales. El primer contacto tuvo lugar precisamente con ocasión de la Jornada de la paz de Asís, en la que tomaron la palabra sólo dos mujeres: Didi Talwakar, hija y heredera espiritual del fundador de la Swadhyaya Family y Chiara Lubich. En el primer encuentro, que tuvo lugar en Rocca di Papa, fue común el descubrimiento de la sintonía entre el espíritu de la Swadhyaya Family y del Movimiento de los Focolares. Y esto les hizo experimentar una profunda fraternidad. En Mumbai/Bombay se registraron otros dos importantes encuentros que han señalado una profundización en el diálogo iniciado hace dos años, cuando Chiara Lubich realizó su primer viaje a India: en el Somaiya College, instituto a nivel universitario con 25.000 estudiantes y más de 30 facultades y departamentos, una de las instituciones hindúes más comprometidas en el diálogo interreligioso; y en el Bharatiya Vidya Bhavan, centro cultural parauniversitario que cuenta con un centenar de sedes en India y quince en el extranjero, nacido para el redescubrimiento de las raíces de la cultura hindú y para su desarrollo. Un organismo del que hacen parte hindúes, musulmanes, cristianos, zoroastrianos y budistas. Chiara llegó a India el 4 de enero. El primer encuentro lo tuvo con el Cardenal Dias, arzobispo de Mumbai y con su predecesor el Cardenal Simon Pimenta, para iniciar su viaje en plena comunión con la Iglesia local. El Cardenal Dias la había invitado también a llevar su carisma de unidad al clero, seminaristas, religiosos, y religiosas de la diócesis, con quieres Chiara se encontró el 9 de enero; y a participar, el 12 de enero, en el 3� Encuentro de los Movimientos Eclesiales que han emprendido un camino de comunión: estaban presentes más de 3500 personas, de 16 Movimientos y asociaciones. Chiara Lubich acaba de regresar de India, mientras que sus colaboradores han viajado a Coimbatore, en el Tamil Nadu, y proseguirán después para Delhi. Allí les espera un denso programa de encuentros con el mundo hindú y con las iglesias locales. (27-01-2003)

[:it]Rinascita dopo la crisi degli anni post-conciliari

 

 

El Padre M., religioso holandés, misionero del Verbo Divino, se traslada a Brasil en un período difícil para la vida religiosa. Precisamente en esos años entra en contacto con la Espiritualidad de la Unidad. En la comprensión de las palabras de Jesús “Donde dos o más están unidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt. 18, 20), encuentra la llave para responder a esa situación de crisis: será Jesús entre los suyos quien resplandecerá y atraerá a muchos. Poco a poco el seminario se reaviva. Se multiplican las iniciativas sociales. Florecen las vocaciones.   Nací en Holanda, pero desde 1958 mi nueva patria es Brasil, tierra a la que llegué como misionero del Verbo Divino, con el deseo profundo de dar mi vida por esta tierra. En los años después del Concilio, en medio de la gran crisis de la vida religiosa, tuve la oportunidad de participar en un curso de formación para religiosos animado por el Movimiento de los Focolares. Un punto fundamental del curso fue la comprensión de la palabra del Evangelio: “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt. 18, 20). Descubrí así que Jesús presente en medio nuestro posee en sí todos los dones, todos los carismas, todos los fundadores de las varias familias religiosas.   Regresar de aquél curso fue duro: nuestro seminario mayor de San Pablo estaba prácticamente vacío y abandonado después de la crisis vocacional de los años ’70. En aquél ambiente de desazón y abandono general, entendí que tenía que tener confianza en la experiencia hecha: Jesús presente en medio nuestro ciertamente sería capaz de generar una vida nueva, en pleno acuerdo con las exigencias de la vida religiosa renovada propuesta por el Concilio. Y así sucedió:   También otro de mis compañeros había descubierto esta vida de unidad y a él el padre provincial lo llamó para que asumiera la dirección del seminario vacío. Ya éramos amigos antes, pero desde ese momento tratamos de que nuestras relaciones se profundizaran. Los otros hermanos de nuestro pequeño grupo empezaron a advertir un interés siempre mayor por esta vida y por la comunidad. También el seminario, antes criticado duramente, empezó a ser bien visto.   Misionarios del Verbo Divino La vida de comunión nos lleva a descubrir la experiencia de San Arnaldo Janssen, fundador de la congregación de los Misioneros del Verbo Divino. Los jóvenes religiosos sienten cada vez más vivo el deseo de responder con generosidad al llamado a lanzarse en la aventura misionera. Este redescubrimiento de la identidad misionera nos lleva a dar también un paso bastante significativo a nivel estructural en la evolución del noviciado. Entendemos que “formación” y “misión” son dos realidades inseparables y que, por lo tanto, es bueno trasladar el noviciado a un ambiente de “misión”. Para ello elegimos la diócesis misionera de Registro, región del Brasil extremamente pobre y sin comodidades, donde los Padres viven y trabajan desde hace más de cincuenta años al servicio del pueblo y de la Iglesia.   Amar a Jesús en los pobres La experiencia del noviciado en un lugar de gran sufrimiento, donde la muerte parece tener la última palabra, nos hace vivir un aspecto de Jesús que encontramos a menudo en el Evangelio: la compasión, el sufrir con los otros, el participar en el sufrimiento de los hermanos, el compartir el dolor de tanta gente reducida a la miseria. Jesús presente entre nosotros nos enseña a ver su presencia en el pobre y en el rico. Esto nos ayuda a ser una presencia de ese amor que genera fraternidad entorno a sí, un signo visible “de los cielos nuevos y la tierra nueva”.      

Palabra de vida Diciembre 2002

Estas palabras marcan el comienzo de la divina aventura de María. El ángel acaba de revelarle el proyecto de Dios sobre ella: ser madre del Mesías. Antes de dar su consentimiento, María ha querido tener constancia de que fuera realmente la voluntad de Dios y, una vez comprendido que era eso lo que él quería, no dudó un momento en adherir plenamente. Desde entonces María ha seguido abandonándose completamente al querer de Dios, aún en los momentos más dolorosos y trágicos.
Precisamente porque cumplió, no su voluntad, sino la voluntad de Dios, porque puso toda su confianza en lo que Dios le pedía, todas las generaciones la llaman feliz (cf. Lc 1,48) y ella se realizó plenamente hasta llegar a ser la Mujer por excelencia.
En efecto, éste es precisamente el fruto de cumplir la voluntad de Dios: se realiza nuestra personalidad, conquistamos nuestra libertad, alcanzamos nuestro verdadero ser. De hecho, Dios nos ha pensado desde siempre a cada uno, nos ha amado desde toda la eternidad; desde siempre tenemos un lugar en su corazón. También a nostros Dios nos quiere revelar, como a María, lo que ha pensado de cada uno, quiere hacernos conocer nuestra verdadera identidad. “¿Quieres que yo haga de ti y de tu vida una obra maestra? – parece decirnos –. Sigue el camino que te indico y llegarás a ser lo que siempre has sido en mi corazón. Yo te he pensado y amado, he pronunciado tu nombre, desde toda la eternidad. Diciéndote mi voluntad te revelo tu verdadero yo”.
Por eso su voluntad no es, entonces, una imposición que coarta, sino la manifestación de su amor por nosotros, de su proyecto sobre nosotros; y es sublime como Dios mismo, fascinante y extasiante como su rostro: es Dios mismo que se da. La voluntad de Dios es un hilo de oro, una trama divina que entreteje toda nuestra vida terrenal y continúa más allá; va de la eternidad a la eternidad; primero en la mente de Dios, luego en esta tierra y, finalmente, en el Paraíso.
Pero, para que el plan de Dios se realice plenamente pide mi consentimiento, tu consentimiento, como se lo pidió a María. Sólo así se realiza la palabra que ha pronunciado sobre mí, sobre ti. También nosotros, como María, estamos llamados a decir, entonces:

«Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho»

Ciertamente no siempre nos resulta claro cuál es su voluntad. También nosotros, como María, tendremos que pedir luces para comprender lo que Dios quiere. Hay que escuchar bien su voz dentro de nosotros, con total sinceridad, buscando el consejo a quien puede ayudarnos, si es necesario. Pero una vez comprendida su voluntad hay que decirle enseguida que sí. Si hemos comprendido, en efecto, que su voluntad es lo más grande y más hermoso que puede darse en nuestra vida, no nos “resignaremos” a tener que hacer la voluntad de Dios, sino que nos alegrará “poder” hacer la voluntad de Dios, poder seguir su proyecto, de modo que suceda lo que él ha pensado para nosotros. Es lo mejor, lo más inteligente que podemos hacer.
Las palabras de María –“Yo soy la servidora del Señor”– son entonces nuestra respuesta de amor al amor de Dios. Ellas nos mantienen siempre con la mirada puesta en él, a la escucha, en obediencia, con el único deseo de realizar lo que él quiere para ser como él nos quiere.
A veces, sin embargo, lo que él nos pide puede parecernos absurdo. Creemos que sería mejor hacer de otra manera, querríamos tomar nosotros en manos nuestra vida. Hasta tendríamos ganas de darle consejos a Dios, de decirle nosotros cómo hacer o no hacer. Pero si creo que Dios es amor pongo mi confianza en él, sé que todo lo que predispone en mi vida y en la vida de todos los que me rodean es por mi bien, por su bien. Entonces me entrego a él, me abandono con plena confianza en su voluntad y la quiero con todo mi ser, hasta ser una misma cosa con ella, sabiendo que dar acogida a su voluntad es recibirlo a él, abrazarlo, alimentarse de él.
Nada, hay que creerlo, sucede por casualidad. Ningún acontecimiento gozoso, indiferente o doloroso, ningún encuentro, ninguna situación de familia, de trabajo, de escuela, ninguna condición de salud física o moral es sin sentido. En cambio todo –acontecimientos, situaciones, personas– trae un mensaje de parte de Dios, todo contribuye a la realización del plan de Dios, que descubriremos poco a poco, día a día, haciendo, como María, la voluntad de Dios.

«Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho»

“Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho”.
¿Cómo vivir esta Palabra, entonces? Nuestro sí a la Palabra de Dios significa concretamente hacer bien, por completo, en cada momento, la acción que la voluntad de Dios nos pide. Ponerse con todo en esa obra, eliminando cualquier otra cosa, dejando de lado pensamientos, deseos, recuerdos, acciones que no tengan que ver con ello.
Ante cada voluntad de Dios dolorosa, gozosa, indiferente, podemos repetir: “que se cumpla en mí lo que has dicho”, o bien, como nos ha enseñado Jesús en el Padre Nuestro: “hágase tu voluntad”. Digámoslo antes de cada acción que emprendemos: “venga”, “hágase”. Entonces realizaremos momento a momento, piedrita a piedrita, el maravilloso, único e irrepetible mosaico de nuestra vida que el Señor ha pensado desde siempre para cada uno de nosotros.

Chiara Lubich

 

«El Resucitado»: una confirmación de la fe

Quisiera comunicar una idea, una intuición, quizás una luz que he recibido hace un tiempo. Se podría denominar: “Confirmación de la fe”. Una circunstancia providencial me ha llevado a profundizar la realidad de Jesús que, después del abandono y de la muerte en la cruz, ha resucitado. No sólo: he tenido la ocasión de meditar intensamente, con la mente y con el corazón, muchos detalles de la resurrección de Jesús y de su vida después de las resurrección. Y me he quedado estupefacta (es la palabra exacta) por la majestuosidad, la grandiosidad que emanaba de este acontecimiento divino: por la unicidad del Resucitado, por este hecho sobrenatural que, por lo que sé, es único en el mundo. Por lo tanto no puedo detenerme a ponerlo de relieve. La resurrección de Jesús es lo que principalmente caracteriza el cristianismo, lo que distingue a su Fundador, Jesús. El hecho es que ha resucitado, �Resucitado de la muerte! Pero no del mismo modo que los otros resucitados, como Lázaro por ejemplo, que después, llegado el momento, murió. Jesús ha resucitado para no morir más, para seguir viviendo, también como hombre, en el Paraíso, en el corazón de la Trinidad. �Y lo han visto 500 personas! Y ciertamente no era un fantasma. Era Él, precisamente Él: «Trae aquí tu dedo, aquí están mis manos; extiende tu mano, y métela en mi costado» (Jn. 20,27), dijo a Tomás. Y comió con los suyos y les habló y se quedó con ellos durante 40 días. Había renunciado a su infinita grandeza por amor a nosotros y se había hecho pequeño, como uno de nosotros, hombre entre los hombres, tan pequeños que desde un avión no se pueden ni siquiera ver. Pero, como resucitó, rompió, superó todas las leyes de la naturaleza, del cosmos entero, y se mostró, con ello, más grande que todo lo que existe, que todo lo que había creado, que todo lo que se puede pensar. De modo que también nosotros, sólo con intuir esta verdad, no podamos no verlo como Dios, no podamos no hacer como Tomás y, arrodillándonos delante de Él, en adoración, confesar y decirle con el corazón en la mano: “Señor mío y Dios mío”. Aunque si nunca lo sabré describir bien, es éste el efecto que ha hecho en mí la luz del Resucitado. Ciertamente, lo sabía, seguramente lo creía, �y cómo! Pero aquí he visto. Aquí mi fe se ha convertido en claridad, certeza, razonable, diría. Y he visto con otros ojos lo que ha hecho en aquellos nuevos, fabulosos, días sobre la tierra. Después de que el ángel bajó del Cielo, apartó la piedra de su sepulcro y lo anunció, he aquí el Resucitado que se el aparece primero a la Magdalena, antes pecadora, porque Él se había hecho carne por los pecadores. Lo vemos en el camino de Emaús, grande e inmenso como era, convirtiéndose en el primer exegeta que explica a los dos discípulos la Escritura. Lo vemos como fundador de su Iglesia, que exhala su aliento sobre sus discípulos, para darles el Espíritu Santo; lo vemos decirle palabras extraordinarias a Pedro, a quien pone como jefe de su Iglesia. Lo vemos mandar a los discípulos al mundo a anunciar el Evangelio, el nuevo Reino por Él fundado, en nombre de la Santísima Trinidad desde donde había descendido y a donde regresaría con la ascensión, en cuerpo y alma. Todas cosas que conocía, pero que ahora eran nuevas por ser absolutamente verdaderas para la fe y para la razón. Y porque Resucitado, también las palabras que había dicho anteriormente, antes de la muerte, adquirían una luminosidad única, expresaban verdades irrefutables. Y entre todas en primer lugar aquellas en las que anuncia también nuestra resurrección. Lo sabía y lo creía porque soy cristiana. Pero ahora estoy doblemente segura: resucitaré, resucitaremos. Entonces puedo decir a mis muchos, a nuestros muchos amigos que han ido al Más Allá y, que tal vez, nosotros inconscientemente pensábamos perdidos, no tanto: adiós, sino HASTA PRONTO, HASTA PRONTO para no dejarnos nunca más. Porque hasta aquí llega el amor de Dios por nosotros. No sé si he logrado expresar, al menos en parte, la gracia que he recibido: una confirmación de la fe. Que el Señor haga de modo que la haya podido comunicar.  

Palabra de vida Noviembre 2002

Jesús acaba de salir del templo. Los discípulos le hacen notar, con orgullo, la imponencia y la belleza del edificio. Entonces dice: “¿Ven todo esto? Les aseguro que no quedará aquí piedra sobre piedra: todo será destruido”. Luego asciende al monte de los Olivos, se sienta y, mirando a la ciudad de Jerusalén, que tiene al frente, comienza a hablar de su destrucción y del fin del mundo.
¿Cómo será el fin del mundo – le preguntan los discípulos –, y cuándo llegará? Es una pregunta que también se han planteado las sucesivas generaciones cristianas, una pregunta que se plantea todo ser humano. En efecto, el futuro es misterioso y muchas veces despierta temor. También hoy hay quienes preguntan a los magos o averiguan en el horóscopo para saber cómo será el futuro, qué sucederá…
La respuesta de Jesús es cristalina: el fin de los tiempos coincide con su venida. Él, Señor de la historia, volverá. Es él el punto luminoso de nuestro futuro.
Pero, ¿cuándo se dará ese encuentro? Nadie lo sabe, puede suceder en cualquier momento. Nuestra vida, en efecto, está en sus manos. Él nos la dio: él puede volver a tomarla en cualquier momento, sin preaviso. Aunque nos advierte: tendrán ocasión de estar preparados a ese acontecimiento, si vigilan.

«Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora»

Lo que Jesús nos recuerda, antes que nada, con estas palabras, es que él vendrá. Nuestra vida en la tierra concluirá y comenzará una vida nueva, que no tendrá fin. Hoy nadie quiere oír hablar de muerte… A veces se hace de todo para distraerse, sumergiéndose por completo en las ocupaciones cotidianas, al punto de olvidar al mismo que nos ha dado la vida y que nos la volverá a pedir para introducirnos en su plenitud, en la comunión con su Padre, en el Paraíso.
¿Estaremos dispuestos a ese encuentro? ¿Tendremos la lámpara encendida, como las vírgenes prudentes que esperan al esposo? Es decir, ¿estaremos en el amor? ¿O bien nuestra lámpara se habrá apagado porque, tomados por el cúmulo de cosas que hacer, por alegrías efímeras, por la posesión de los bienes materiales, nos hemos olvidado de lo único necesario: amar?

«Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora»

¿Cómo hacer para permanecer vigilantes? Sabemos, antes que nada, que vigila bien el que ama. Lo sabe la esposa que espera al marido que llegará tarde del trabajo o que está regresando de un largo viaje; lo sabe la madre que se preocupa por el hijo que no ha vuelto todavía a casa; lo sabe el enamorado que no ve la hora de encontrarse con su amada… Quien ama sabe esperar, por más que el otro tarde.
A Jesús se lo espera si se lo ama y se desea ardientemente estar con él.
Y se lo espera amando concretamente, sirviéndolo, por ejemplo, en quien tenemos al lado, o comprometiéndonos en la edificación de una sociedad más justa. Cuando cuenta la parábola del siervo fiel que, esperando el regreso del patrón, se ocupa de sus servidores y de las cuestiones de la casa, es el mismo Jesús quien nos invita a vivir de esta manera; o la de los siervos que, a la espera del regreso del patrón, no se quedan inactivos, sino que hacen fructificar los talentos recibidos.

«Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora»

Precisamente porque no sabemos el día ni la hora de su venida, podemos concentrarnos más fácilmente en el hoy que se nos da, en el afán de cada día, en el presente que la Providencia nos ofrece vivir.
Recuerdo ahora una oración que me nació espontáneo, en una ocasión, dirigirle a Dios. Decía así:
“Jesús,
hazme hablar siempre
como si fuera la última
palabra que pronuncio.
Hazme actuar siempre
como si fuera la última
acción que realizo.
Hazme sufrir siempre
como si fuera el último
dolor que he de ofrecerte.
Hazme rezar siempre
como si fuera la última
posibilidad,
que tengo aquí en la tierra,
de hablar a solas contigo”.

Chiara Lubich

 

[:it]Il mistero di Gesù crocefisso e abbandonato, chiave per l’unità tra le Chiese[:en]The mystery of Jesus crucified and forsaken key to unity among the Churches

[:it]Il mistero di Gesù crocefisso e abbandonato, chiave per l’unità tra le Chiese[:en]The mystery of Jesus crucified and forsaken key to unity among the Churches

“El espíritu que anima el Movimiento es en cierto sentido el mismo espíritu que anima nuestro Consejo, nacido con la intención de formar una fraternidad de Iglesias”, dijo el Secretario General del Consejo ecuménico de las Iglesias, el pastor luterano Konrad Raiser, motivando la invitación a la fundadora del Movimiento de los Focolares a la Sesión Plenaria de los miembros del Consejo. Y agrega: “Es el compromiso de Chiara Lubich y de sus amigos, de traducir la espiritualidad de la unidad en formas nuevas de convivencia, lo que nos acerca, especialmente en un momento en el que el Consejo Ecuménico está en búsqueda de una nueva expresión”.

El encuentro tuvo lugar en el auditorium de la moderna construcción que acoge, en Ginebra, a la mayor organización ecuménica mundial. Abraza 342 Iglesias, de 157 Países. Cuenta con más de 50 años de vida. A Chiara Lubich habían pedido que hablara del corazón de su carisma, de la “llave” que abre a la unidad: Jesús crucificado y abandonado. Sus palabras hacen penetrar en el misterio de amor de un Dios que llega a gritar el abandono del Padre, para reunirnos nuevamente con Él y entre nosotros. Un Dios que asume todos los rostros del dolor, de los traumas de las divisiones, para devolver “al ciego la luz, al desesperado la esperanza, al fracasado la victoria, al separado la unidad”. Chiara muestra que en Jesús abandonado “está también ‘la luz para recomponer la plena comunión visible de la única Iglesia de Cristo’”. “Podemos verlo -dice- como ‘el crucificado ecuménico’.” “He sentido en su discurso –dijo enseguida después el Pastor Raiser- el eco de una intuición que ha sido el fundamento de la búsqueda de unidad que había sido fijada como programa desde 1925: ‘más nos acercamos a la cruz de Cristo, más nos acercamos los unos a los otros. Es bajo la cruz que podemos tender nuestros brazos unos hacia otros’.” En una entrevista el Obispo de Basilea, Kurt Koch, vice-presidente de la Conferencia Episcopal Suiza, da a la crisis del movimiento ecuménico una interpretación positiva: “Se puede hablar de crisis en el sentido que es hora de encontrar nuevos caminos. Sólo si reconocemos a Jesús abandonado en este cuerpo desgarrado de Cristo y asumimos este dolor, podremos encontrar nuevos caminos para llegar a la unidad”. Servicio de la Radio Vaticana

«Espiritualidad de la unidad»

«Espiritualidad de la unidad»

La Dra. Chiara Lubich, fundadora y presidente del Movimiento de los Focolares para la renovación espiritual y social, ha visitado el Consejo Ecuménico de las Iglesias el 28 de octubre, para una celebración ecuménica y para un diálogo sobre la “espiritualidad de la unidad” que toca todos los campos de la vida y de la sociedad. Después de un rico intercambio, la Dra. Lubich y el Rev. Dr. Konrad Raiser, Secretario General de la CEC, han formulado un mensaje común en el que ponen en evidencia una «renovada esperanza para el camino ecuménico común».

Texto integral del mensaje común presentado el 28 de octubre del 2002:

Es con un sentimiento de profunda gratitud que les escribimos, considerando que la tarea del consejo Ecuménico de las Iglesias es la de trabajar en favor de la unidad cristiana. Hoy aquí en el CEC de Ginebra, ha florecido en nuestros corazones una nueva confianza. Han tenido lugar encuentros y coloquios que nos hacen mirar al futuro más serenamente y nos abren nuevas perspectivas. La conferencia en el Instituto Ecuménico de Bossey, el culto en la Catedral protestante de St. Pierre en Ginebra y el encuentro de hoy, que constituye un evento importante durante el cual los participantes –Obispos de varias Iglesias reunidos en estos días para un congreso ecuménico en las cercanías de Ginebra, representantes del Movimiento de los Focolares y la directiva del Consejo Ecuménico de las Iglesias –han compartido oraciones y han intercambiado pensamientos y experiencias que nos inspiran a nosotros y a nuestras Iglesias a corresponder a nuestro llamado y finalidad comunes. Estábamos bien al corriente de cómo las Iglesias miembros del CEC desde hace varias décadas se han dedicado a una continua búsqueda, con un esfuerzo incansable, a favor de la unidad, y se habían notado las conquistas alcanzadas. Al mismo tiempo teníamos presentes las dificultades surgidas en este último período, en el cual se habla de estancamiento, de un período invernal para el ecumenismo. Y bien, con una y otra cosa en el corazón, durante esta jornada, nos parece que con la ayuda del Señor, hemos renovado la esperanza en nuestro camino ecuménico común a través de una espiritualidad de vida que podría llamarse “espiritualidad de la unidad”, que es un camino a la conversión del corazón. Si las Iglesias se reúnen para hacer visible la unidad buscada sinceramente, convendría cambiar la actitud hacia Dios y entre ellas. Ellas están llamadas a la metanoia y a la kenosis, en las cuales encontramos el modo de poner en práctica la más genuina penitencia y de vivir la más auténtica humildad. Lo importante ciertamente es no menospreciar la oración. Si no nos aferramos a seguridades falsas, si encontramos en Dios nuestra verdadera y única identidad, si tenemos el valor de ser abiertos y vulnerables recíprocamente, entonces empezaremos a vivir como peregrinos en camino. Descubriremos el Dios de las sorpresas que nos guía por caminos nunca antes recorridos, descubriremos al uno y al otro como verdaderos compañeros de viaje. Esta espiritualidad exige que nos despojemos de nosotros mismos, como Cristo (cfr. Fil. 2,6) Ella conduce a la conversión del corazón de cristianos aislados, que de este modo se encuentran codo a codo y aprenden de las experiencias espirituales, de la teología y de las tradiciones de los demás, que también anhelan ser fieles a Cristo. Será Él quien nos ayudará a amar la Iglesia del otro como la propia, premisa necesaria para una unidad visible. Tal espiritualidad debe penetrar en nuestras Iglesias mientras tratan de dar testimonio de esa unidad por la cual ha rogado el Señor: “que todos sean uno”. Esto es posible gracias al Espíritu Santo que –porque somos bautizados en Jesús, muerto y resucitado- nos hace capaces de vivir más allá de nosotros mismos, entrando en la realidad del otro. Con estos pensamientos, con esta esperanza y esta disposición, en los días pasados, hemos podido experimentar, nosotros -laicos, pastores, sacerdotes, obispos, responsables de Iglesias- que significa ser ya, en cierto modo, por la presencia del Resucitado entre nosotros, (“Donde dos o tres están reunidos en Mí nombre, yo estoy en medio de ellos” – Mt. 18, 20), un sólo pueblo cristiano. Hemos vivido un nuevo diálogo, el de la vida, un diálogo del pueblo que es necesario promover aún más. Un diálogo complementario al teológico y a otras formas de diálogo tradicional entre las distintas Iglesias; que las favorece y acelera hacia la plena realización del Testamento de Jesús: “Que todos sean uno para que el mundo crea” (cfr. Jn. 17,21). Con el deseo de continuar, también con todos ustedes, este camino, aseguramos y pedimos su oración a Aquél que todo lo puede. Konrad Raiser Secretario General del Consejo Ecuménico de las Iglesias Chiara Lubich Presidente e Fundadora del Movimiento de los Focolares  

La radicalidad del amor para renovar las Iglesias y responder a la situación mundial actual

Un testimonio ecuménico sorprendente y rico de esperanza en la ciudad de Calvino: fue la expresión de el más importante periódico de Ginebra que presentaba ayer la celebración ecuménica de esta mañana, que tuvo lugar en el marco solemne y austero de la antigua Catedral de San Pedro de Ginebra, centro de irradiación de la Reforma protestante. Y así fue. La Catedral repleta con más de mil quinientas personas; en el centro de la Mesa de la Santa Cena, al lado del Presidente de la Iglesia protestante de Ginebra, una mujer católica: Chiara Lubich. “Nosotros, hoy –dijo el Pastor protestante Joel Stroudinsky delante de obispos de varias Iglesias y de diversos Países, representantes de organismos ecuménicos, entre los cuales el cardenal Miloslav Vlk- debemos ser testigos de la pasión del Evangelio, de la fuerza de la Palabra que transforma el mundo en sus múltiples aspectos: social, económico y político”. Y aquí, presentando a Chiara Lubich, habló de su potente testimonio, de la acción del Espíritu de Dios en el mundo. “La acogemos hoy –dijo- en esta comunión especial, que nace de la común pasión por el Evangelio”. La palabra de Chiara se injertó en el culto dominical, en un clima de intensa oración. Era el misterio del amor, típico de la vocación de la mujer, que resaltaba en su fuerte mensaje. Chiara empezó su discurso haciendo referencia a una importante festividad de esta Iglesia: que se celebra el 3 de noviembre, la fiesta misma de la Reforma. “Recuerda a todas las Iglesias –dijo- la urgencia de esa continua reforma auspiciada por el Concilio”. Y aquí habló de la acción del Espíritu que a lo largo de la historia ha suscitado siempre nuevas corrientes espirituales para hacer renacer un vida evangélica radical, hasta hoy, con el florecimiento de nuevos carismas. Refiriéndose a temas de candente actualidad precisamente en estos momentos, como la opresión de los pueblos, la pobreza y el terrorismo, lanzó un fuerte llamado a la radicalidad de ese amor que sabe dar la vida y suscita la reciprocidad. “Sólo este testimonio entre las Iglesias nos hace visibles –dijo- y portadores de ese amor del cual el mundo tiene necesidad. Es ésta -concluyó- la reforma de las reformas que el Cielo nos pide; lo repite y lo grita con las presentes circunstancias que permite”. Servicio de la Radio Vaticana

«Sin espiritualidad, el ecumenismo no sobrevivirà»

«Sin espiritualidad, el ecumenismo no sobrevivirà»

En el mundo ecuménico está emergiendo con fuerza una exigencia de espiritualidad. Dijo ayer el teólogo ortodoxo rumeno Ioan Sauca, rector del Instituto ecuménico de Bossey, presentando a Chiara Lubich y motivando así la invitación a exponer su típica “espiritualidad de comunión”, ante el cuerpo docente y los estudiantes, futuros teólogos y ministros, que de todo el mundo son enviados por sus Iglesias para especializarse en este “laboratorio ecuménico”, como lo definió. «Sin una espiritualidad ecuménica –había dicho el Prof. Sauca- tendremos sólo un ecumenismo de eslogan. Si no vivimos la caridad, el ecumenismo no florecerá».

Chiara Lubich, tomando la palabra, dio testimonio de la acción del Espíritu Santo que, con el don de un carisma para la unidad, ha suscitado una nueva espiritualidad. Puso en evidencia el corazón de este carisma que ha provocado desde los primeros días un “salto en la calidad de vida”: la presencia vital de Jesús, con sus dones de “alegría, paz, abundancia de luz”, por Él prometida “a dos o más reunidos en Su nombre”, es decir en Su amor, ese amor recíproco exigente que pide la medida de la vida.  

«El hecho es –dice Chiara- que el Espíritu Santo, en este tiempo de transición, ofrece de este modo a los diálogos ecuménicos en todos los niveles, la posibilidad de ser ya “uno” en Jesús, de sentirnos ya una sola familia cristiana, porque es Cristo quien nos une». Es la experiencia de ese “diálogo del pueblo” que da origen a una «vida nueva para la plena y visible comunión a la que deseamos contribuir». La presencia, en la sala de Bossey, de los obispos de varias Iglesias amigos de los Focolares, reunidos en las cercanías de Ginebra para su congreso anual, promovido por el Card. Miloslav Vlk, arzobispo de Praga, era un testimonio visible.

La aventura ecuménica de los Focolares, empezó precisamente por este testimonio de vida evangélica que impresionó a algunos pastores luteranos en Alemania, todavía en 1960. Y es por este testimonio dado el año pasado en un encuentro ecuménico en la Suiza alemana que se deben las citas de estos días.

[:it]’La spiritualità dell’unità’ al centro della visita di Chiara Lubich a Ginevra[:en]Chiara Lubich’s visit to Geneva

Del comunicado del Consejo mundial de las Iglesias (traducción propia) El tema de la “espiritualidad de la unidad”, que abraza todos los ámbitos de la vida, está en el centro del mensaje de Chiara Lubich y es de gran interés para los organismos que la invitaron a Ginebra: el Consejo Mundial de las Iglesias, la Iglesia Protestante de Ginebra y el Instituto Ecuménico de Bossey. El reverendo Dr. Konrad Raiser, secretario general del Consejo Mundial de las Iglesias, dirigiendo la invitación a Chiara Lubich, subrayaba su “contribución vital al movimiento ecuménico”. Afirmaba que “sus numerosas iniciativas no solo en el campo espiritual y religioso, sino también en el ámbito político, económico y social, demuestran la potencialidad del testimonio en comun y la necesidad del compromiso para recomponer la comunión”. “Todo esto – agregaba – pone en evidencia la importancia de la espiritualidad en el contexto actual y su preciosa y decisiva contribución no sólo para la unidad de las Iglesias, sino de la entera familia humana” . El programa de la visita de Chiara Lubich comprende: un seminario para estudiantes y cuerpo de profesores del Instituto Ecuménico de Bossey, sábadp 26 de octubre; la celebración ecuménica en la Catedral reformada de San Pedro, domingo 27 de octubre 10 hs. Lunes 28 de octubre, en el Consejo mundial de las Iglesias se sostendrá un debate público sobre el tema: “Espiritualidad y comunión” y un intercambio de puntos de vista sobre espiritualidad y procesos socio-económicos y políticos. Esta visita coincide con el encuentro anual ecuménico internacional de los obispos amigos del Movimiento, promovido por el cardenal Miloslav Vlk, arzobispo de Praga. Los obispos estarán presentes en los varios acontecimientos previstos durante la visita de Chiara Lubich a Ginebra. Esta es la tercer visita de Chiara Lubich al Consejo Mundial de las Iglesias. Las visitas precedentes tuvieron lugar en 1967 y 1982.

 

Nuestra vocación es poner de relieve a María

P. Esta mañana en la plaza San Pedro estaban presentes un nutrido grupo de focolarinos, de adherentes al Movimiento fundado por Chiara Lubich. El Papa les entregó una carta, es un Movimiento que sin ninguna duda, más que los demás…, está fundado sobre un carisma mariano. Hemos entrevistado a Chiara Lubich. Escuchemos lo que nos dijo acerca del rosario y de su experiencia personal de rezarle a María. R. A mí me parece que el Espíritu Santo en el Papa va al mismo paso que el Espíritu Santo en el mundo. Ahora se habla mucho del perfil mariano de la Iglesia, es decir, ese perfil al que se refirió von Balthasar, que abraza al perfil petrino y a los demás perfiles. Y el Papa, en sintonía con esto, vuelve a proponer esta oración maravillosa que ahora realmente se volvió un esplendor. P. El Papa agrega cinco nuevos misterios al rosario, los “misterios de la luz”. �Qué significa? R. Yo creo que es algo importantísimo, porque después de la tradición que tenemos, de recitar el rosario en una determinada manera, ahora se agregan otros cinco misterios, que son muy necesarios porque completan a los demás. Antes se llegaba hasta el bautismo, y desde allí hasta el comienzo de la pasión no había nada en el rosario, faltaba la vida pública de Jesús, llena de luz, donde él se manifiesta hijo de Dios. Entonces me alegró mucho. El rosario es una síntesis de todo el Evangelio, por eso –como dice el Papa- es una oración contemplativa. Recitándolo, y pensando en cada misterio, se puede revivir toda la vida de Jesús, naturalmente junto a María. Y esto es importante, porque no es una oración para recitar de cualquier manera, un Ave María después de otro. Es una contemplación. Es un resumen de toda la verdad cristiana. Y después del trágico atentado del 11 de setiembre, en el cual el Papa mismo dijo que intervinieron las fuerzas del Mal con la M mayúscula, había que oponer las fuerzas del Bien con la B mayúscula. Es decir, �no tanto las guerras, cuanto la oración! Nosotros, además, sentimos que en el mundo es urgente la distribución de los bienes, para poder acallar el terrorismo. Por eso el rosario, que ahora resulta tan nuevo, es lo que se necesita en este momento. P. Chiara, hoy el Papa le entregó una carta en la cual encomienda al Movimiento de los Focolares el rezo del rosario. R. Nuestro Movimiento, en realidad, se llama “Obra de María”, aunque se lo conozca más por “Movimiento de los Focolares”. Nuestra norma es esta: tratar de repetir a María y de ser una continuación suya, así como nos es posible. Ahora, el hecho que a nosotros nos haya confiado … mientras tanto es un gran honor, también un compromiso, y es una gran alegría, porque nuestra vocación -quisiera decir- es poner de relieve a María. P. María, como figura que nos ayuda a encarnar a Cristo, también nos ayuda a comprenderlo, es una mediadora. R. �Sin ninguna duda, sin ninguna duda! Ella es el fondo blanco sobre el cual brilla Jesús. Yo creo que no se puede llegar a Cristo sin María. Es el camino que el Espíritu Santo, que la Trinidad encontró para traer a Cristo a la tierra. P. �Quién es María para usted? R. Para mí María es algo muy grande. Ella es el concentrado de todos los carismas, sobre todo del carisma de los carismas, que es el amor, que es la caridad. Para mí María es la figura del cristiano, particularmente de la mujer. Ahora, que tratan de que la mujer imite al hombre, que se ponga a la par suya, con medios que nosotros no podemos compartir, por ejemplo haciéndola sacerdote… Yo creo en cambio que la vocación de la mujer es imitar a María. Ella es portadora del amor, lo único que quedará en la otra vida; porque muchas cosas que aquí existen, por ejemplo la jerarquía y los sacramentos, en el más allá no existirán, quedará sólo el amor. Y ella es el testimonio de lo que quedará. P. �Qué puede decirle a alguien que considera el rosario como una simple oración repetitiva, que no logra intuir su gran espiritualidad. �Cómo se puede encontrar a María en el rosario? R. Recuerdo que una vez me encontraba en Asís acompañando a un grupo de evangélicos, y sobre unas piedras encontramos un rosario. Un Pastor tomó este rosario y me preguntó: �Para qué sirve? �Para qué repiten siempre Dios te salve María, Dios te salve María…?”. Yo contesté: Cuando se ama a una persona, se le quiere decir mil veces ‘te amo’, ‘te amo’, ‘te amo’. No es una repetición, es una exigencia del corazón. Y como Ella es nuestra madre, nuestro modelo, es la que nos ha dado lo más precioso que tenemos, Jesús, por eso hay que decírselo mil veces. Las 150 veces que repetimos cada día “Dios te salve María”, tienen este significado.