La familia es la base de un gran amor
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Enfrentar la crisis

En los párrafos 19-22 de *Amoris Laetitia*, el papa Francisco nos introduce con gran realismo en la historia de las familias.
No idealiza, no simplifica. Habla de una humanidad marcada por el conflicto, la violencia y la incomprensión.
La familia, lugar del amor, es también —misteriosamente— el lugar donde el dolor puede manifestarse con mayor intensidad.
La Escritura, a la que el Papa hace referencia, no oculta esta verdad: desde los orígenes, la historia del hombre está atravesada por relaciones heridas.
Es un camino en el que el amor se ve continuamente amenazado, pero también continuamente llamado a renacer.
Esta perspectiva ilumina profundamente la experiencia concreta de tantas familias.
Dejé de juzgarlo: un camino en familia

Diez años después de la publicación de *Amoris Laetitia*, la invitación es sencilla: detenerse, escuchar… y dejarse interpelar por la vida real.
Así nace este recorrido: cada mes, un breve pasaje de la Exhortación; cada mes, una historia concreta.
La voz de una familia, de una pareja, de un hijo o una hija que cuenta cómo esas palabras cobran vida en el día a día: entre alegrías inesperadas, retos educativos, fragilidades y nuevos comienzos.
Aquí no encontrarás solo reflexiones, sino experiencias vividas. Porque el papa Francisco nos recuerda que el amor se construye día a día, en los pliegues de la vida real.
Un camino para leer, pero sobre todo para reconocer. Porque, en el fondo, también habla de nosotros.
Tus hijos como renuevos de olivo (Amoris Laetitia nn. 14–18)
Cuando dejamos de juzgar a nuestros hijos, algo cambió en casa: más confianza, más diálogo.
Esta experiencia refleja el corazón del mensaje de Amoris Laetitia sobre los hijos como un don y sobre la necesidad de acoger y acompañar sin juzgar de inmediato.
Décimo aniversario de Amoris laetitia

Il 19 marzo 2016, Papa Francesco ha offerto alla Chiesa universale un luminoso messaggio di speranza riguardo all’amore coniugale e famigliare: l’Esortazione apostolica Amoris laetitia, frutto di tre anni di discernimento sinodale sostenuti dall’Anno Santo della Misericordia. In questo decimo anniversario, vogliamo rendere grazie al Signore per l’impulso dato allo studio e alla conversione pastorale della Chiesa e chiedergli il coraggio di proseguire il cammino, accogliendo sempre nuovamente il Vangelo, nella gioia di poterlo annunciare a tutti.
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