24 Oct 2018 | Focolare Worldwide
En el corazón de Europa, en Suiza, con sus 7,8 millones de habitantes, en un territorio de 41 mil km. cuadrados, en un pequeño país de gran variedad idiomática, cultural y religiosa, frecuentemente señalado como modelo exitoso de integración. La espiritualidad de la unidad, particularmente integrada en un tejido social ya orientado a las relaciones y a la recíproca acogida, si difundió rápidamente desde los comienzos de los años ’60, y se arraigó con profundas raíces. Muchas de las intuiciones sobre los desarrollos subsiguientes de la espiritualidad de los Focolares están vinculados a las estadías veraniegas de Chiara Lubich en los valles de Suiza. Desde 1975, funciona en Baar, en el Cantón de Zugo, un Centro de Formación, abierto a todos, convertido con el tiempo en el corazón de la ciudadela de los Focolares, “Eckstein” («Piedra angular») donde funcionan varias pequeñas empresas. El Centro favorece los momentos de contacto y encuentro, no sólo entre los cristianos católicos y reformados.
A fines de septiembre, en la pequeña ciudad suiza, primero en la Sala de la Intendencia y después en los locales del Centro del Movimiento, para un grupo más pequeño de superiores y responsables, tuvo lugar un encuentro para casi 400 religiosos y religiosas pertenecientes a ochenta comunidades, entre ellos unos diez de la Iglesia de la reforma y de una comunidad ortodoxa, y representantes de institutos seculares, movimientos, comunidades y familias eclesiales. Los miembros del focolar dieron un discreto aporte al evento, “tras bambalinas”. «Hoy tenemos necesidad de ayudarnos a estar uno al lado del otro, a no mirar nuestras barreras o nuestras diferencias, que deben permanecer. Debemos hacer que nuestras diversidad resplandezca en una única gran experiencia, de seguimiento de Cristo y de nuestros fundadores» afirmó el card. Joao Braz de Aviz, presente en el encuentro. En una entrevista, el Prefecto de la Congregación para la Vida Consagrada, explicó: «Todas las diversas estructuras que constituyen la Iglesia, religiosos, eremitas, monjes, monjas, hermanos, hermanas, institutos seculares, todos están buscando un camino común. En la cultura actual todo se acercó».
«Todas las diversas estructuras que constituyen la Iglesia, religiosos, eremitas, monjes, monjas, hermanos, hermanas, institutos seculares, todos están buscando un camino común. En la cultura actual todo se ha acercado». «En este momento – explica – tenemos necesidad de recorrer el camino juntos, y también nosotros de las órdenes, de las congregaciones, de la vida consagrada, precisamos un instrumento, un tipo de vida que nos acerque en todas las formas posibles. No es el mismo camino transcurrido anteriormente, el de una espiritualidad individual, que debe conservarse. Pero debemos pasar a una capacidad de mirar juntos, de mirar al otro con la atención con la que nos miramos a nosotros mismos. Esto lo que estamos aprendiendo, comenzando por nosotros los cardenales». Y concluyó: «Quisiera que todos nosotros pudiéramos, en este momento, sumar nuestras bellezas y formar esta gran unidad, recordando lo que dice el Papa Francisco: “La unidad no se construye destruyendo, sino armonizando la diversidad”. Es un camino que a veces significa un poco de esfuerzo, porque debemos aprender a salir hacia los demás, “el primer movimiento que debemos hacer es ir hacia el otro”, como dice el Papa. Si nosotros no salimos de nosotros mismos, permanecemos en el centro. Esto está naciendo aquí en Suiza, con simplicidad, como si estuviéramos todos en la escuela de María».
23 Oct 2018 | Focolare Worldwide
El 27 y el 28 de octubre próximos, en la ciudadela internacional de Loppiano (Italia), se repite el evento “24 horas de Luce”, dedicado a la Beata Chiara Luce Badano. Serán dos días de oración, performance, testimonios y música, dedicados a la historia de la beata Chiara Luce Badano, quien falleció cuando tenía tan sólo 18 años debido a un osteosarcoma. Ella es una de las «patronas» del reciente Sínodo de los jóvenes. Junto con ella, el protagonista de este año será el Evangelio, definido por la beata como “el único objetivo de mi vida”. La cita está abierta a todos y comenzará el sábado 27 de octubre con la S. Misa de las 12.00 horas en el Santuario de María Theotokos. “24 horas de Luce” es promovido por los jóvenes de los Focolares que viven en Loppiano y asisten a las Escuelas Gen, y por los centros de formación para jóvenes de todo el mundo.
23 Oct 2018 | Sin categorizar
Alegría de servir Cuando, después de muchos tratamientos inútiles, murió nuestro hijo, para mi esposa empezó un período de depresión, debido al cual incluso ver a los otros niños le causaba sufrimiento. Poco a poco nos aislamos y la vida perdió su color. Un día conocimos una comunidad donde se leía y se ponía en práctica el Evangelio. Una frase, en especial, le cambió la vida: “Hay más alegría en dar que en recibir”. Ella quedó profundamente impresionada. Después de un período de reflexión, volvió a trabajar como asistente en un centro de pediatría oncológica. A partir de ese momento se recuperó rápidamente. Un día me confesó su alegría de servir a los otros niños. R. A. – Francia La zapatera Por motivos de salud me vi obligado a permanecer algunas semanas en casa. Para mantenerme ocupado, construí una zapatera, pero el resultado fue que me deprimí porque me parecía que estaba llena de defectos. Mi esposa en cambio no hacía más que elogiarla, y lo mismo hacían los niños. Quizás en realidad no era tan despreciable. Animado, cree otros objetos útiles. Cuando regresé al trabajo, sentí una auténtica alegría de volver a ver a mis colegas. El amor me había sanado. S. V. – República Checa Carro nuevo No valía la pena reparar nuestro auto viejo, pero no nos podíamos permitir uno nuevo. Tenemos una hija autista que no puede viajar en medios públicos, ni caminar mucho. Con la fe de quien ya ha obtenido, rezamos pidiendo una solución. Tiempo después, los amigos de la parroquia encontraron para nosotros un automóvil usado pero en excelentes condiciones. Una vez más no nos faltó la ayuda de Dios. R. C. – Gran Bretaña Sin llaves Debido a la gran pobreza y desocupación de en nuestra isla hay muchos ladrones. Una noche la pequeña Nanou, mientras los papás estaban fuera de casa, salió para participar en un encuentro en la parroquia. Como no tenía llaves de casa dejó entreabierta la puesta con un ladrillo y se confió en Jesús. Al regresar encontró en la calle a sus papás que estaban regresando. El papá se enfureció al encontrar la casa abierta. Pero delante de la fe de la hija, que lo invitaba a confiar en Jesús, no pudo replicar. Sobre todo porque no sucedió nada malo. D. R. – Madagascar Soy Libre de Amar No le había prestado atención a los primeros síntomas. Disminución del tono de voz, dolor de espalda, dificultad para tragar, pérdida del equilibrio, caídas accidentales, ruptura del tabique nasal. Después, el 13 de junio de 2016, en Bolonia me diagnosticaron la ELA, Esclerosis Lateral Amiotrófica. El médico me dijo pocas palabras y me dio una escueta carta con un código. ¿Por qué yo? Durante días me venían a la mente las palabras de Pablo de Tarso: “Estamos atribulados, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados…”. Releyendo por enésima vez esa sigla pensé, SLA (sigla en italiano), también puede significar “Soy Libre de Amar”. Cuando los músculos no responden, el olfato deja de percibir el perfume, el tacto es inexistente, el gusto te abandona, siempre puedo amar. Si transformas el dolor en un don de amor, la vida de sonreirá. El hombre no está hecho para la derrota. F. S. – Italia
22 Oct 2018 | Focolare Worldwide
21 Oct 2018 | Focolare Worldwide
Ana tiene 19 años, vive en España. Empieza su relato, sin timidez, mientras camina por el palco del Aula Pablo VI. «Para conocer mejor el sector socio-sanitario, a principios de marzo fui al hospital de mi ciudad», cuenta. En el hospital, fue acogida por un trabajador social, quien en lugar de hacerle muchos discursos, le prestó una bata de enfermera, le puso en las manos una historia clínica y la acompañó a la habitación de su paciente: «Cuando entré y lo vi sentí que un escalofrío me recorría el cuerpo. Tuve que salir un momento para respirar profundamente». En la cama, había un chico un poco mayor que ella, enfermo terminal de cáncer. Ana se animó y regresó a la habitación: «¿Cómo estás?». Él la miró sorprendido y le hizo repetir la pregunta. «Antes que nada me presento –le respondió–, estoy aquí hace dos meses, tengo un osteosarcoma, me queda poco tiempo de vida y siento que lo estoy perdiendo todo: la familia, el trabajo, mi novia. La vida ya no tiene sentido». Ana quedó en shock. Millones de emociones y pensamientos pasaron por su corazón y su mente. Sin embargo, intentó entablar una conversación y contarle algo de ella y de su vida. Después de algunos minutos de silencio, el chico le preguntó: «¿Tú crees en Dios?». Una vez más tomó a Ana por sorpresa, pero le respondió que sí. «Yo, en cambio no, porque me abandonó –agregó él–, porque en pocos meses me quitará la vida. Me ha dejado muy solo». La joven andaluza se encomendó a Dios antes de replicar: «Lo que estás sintiendo ahora tiene un nombre, es ‘Jesús abandonado’. Dios no te ha abandonado. Sigue estando a tu lado más que nunca. Te está poniendo a prueba, y con lo que vives te hace una pregunta, a la cual quizás todavía no has respondido: “¿Eres capaz de seguirme también en el dolor más grande?”. Él eligió esta cruz para ti, por una razón, porque quiere que tú seas testigo de su amor. Quiere hacerte santo. Tú puedes ser santo si aceptas y acoges este dolor, si lo tomas como algo que viene de Dios y no como algo tuyo. Después sin pensar, empiezas a amar a las personas que tienes a tu alrededor, a tus padres, a tu novia, a tus amigos. Hazles ver que no le temes a la muerte porque has encontrado algo precioso que te ayuda a vivir momento por momento, sin pensar en qué será de ti mañana». «A través del trabajador social supe que algunos días después de mi visita, su salud empeoró –cuenta Ana– y que pidió recibir la unción de los enfermos, para poder irse en paz. Tiempo después, recibí esta carta…». En el palco del Aula Pablo VI un joven actor le prestó su voz a Hugo: «Hola Ana, te cuento algo de mí. Estos días han sido difíciles porque el cáncer ha avanzado velozmente, estoy más cansado, más débil, pero esas son las ocasiones en las que puedo amar más. Han sido jornadas difíciles porque he visto la muerte cada vez más cercana y esto me asustaba un poco, pero cuando sucedía, recordaba que no es la muerte quien llama, sino Dios: me llama a ir con Él al Paraíso, y esto me da la fuerza de sonreír, de amar. Ya me queda poco tiempo aquí, Ana, pero tengo que decirte que ahora no tengo miedo porque sé que estaré bien. Gracias por haberme sacado de ese hueco profundo, por haberme escuchado, pero sobre todo, gracias por haber devuelto a Dios a mi vida. Quiero que ahora tú vivas por ambos, que tú te diviertas por ambos y que realices todos tus sueños. Yo siempre estaré a tu lado y, desde el Paraíso, me haré cargo de ti todos los días, seré como tu pequeño ángel de la guarda. Le di al trabajador social una cruz para que te la entregue de mi parte. La llevo desde cuando hice la Primera Comunión, pero quiero que tú la tengas para que, cuando la mires, recuerdes que ésta es la Cruz que Dios ha querido para ti y que hay que llevarla con alegría y amando siempre. Te espero en el Paraíso, Ana». Tamara Pastorelli Fuente: www.cittanuova.it