En la tarde del 1 de octubre, en el Centro Internacional Mariápolis del Movimiento de los Focolares en Castel Gandolfo, Roma, se inauguró la Conferencia Raising Hope con la participación de Su Santidad León XIV y otras personalidades como Arnold Schwarzenegger, exgobernador de California, y la Honorable Marina Silva, Ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático de Brasil.
La sesión combinó testimonios, momentos espirituales y artísticos, en acción de gracias por el décimo aniversario de la encíclica Laudato Si’. Representando al Movimiento Laudato Si’, Christina Leaño, directora asociada, e Igor Bastos, director de Brasil, presidieron la apertura de la jornada.
Un momento icónico fue cuando el Papa León XIV tocó y bendijo un trozo de hielo, de más de 20.000 años, desprendido, debido al cambio climático, de un glaciar en Groenlandia; y también bendijo agua traída de distintos rincones del planeta, como gesto simbólico que encarnó compasión y preocupación por el grito de la tierra y de los pobres.
Laudato si’, ¿qué queda por hacer?
“Esta encíclica ha inspirado profundamente a la Iglesia católica y a muchas personas de buena voluntad”, comenzó diciendo León en su discurso sobre Laudato Si’, “la cual abrió un fuerte diálogo, grupos de reflexión y programas académicos”. El Papa hizo mención a cuánto se extendió la encíclica de su predecesor “en cumbres internacionales, en el diálogo ecuménico e interreligioso, en círculos económicos y empresariales, en estudios teológicos y bioéticos”.
Dando gracias al Padre celestial “por este don que hemos heredado del Papa Francisco”, León se detuvo a mencionar que los desafíos ambientales y sociales hoy son aún más urgentes. Ante el aniversario debemos preguntarnos, “¿qué queda por hacer? ¿Qué hay que hacer ahora para garantizar que el cuidado de nuestra casa común y la escucha del clamor de la tierra y de los pobres no parezcan meras modas pasajeras o, peor aún, se vean y se sientan como cuestiones divisorias?”, indagó.
Volver al corazón: de la recopilación de datos al cuidado
“Hoy más que nunca es necesario volver al corazón, lugar de la libertad y de las decisiones auténticas”, afirmó entonces el Pontífice, porque aunque este “incluye la razón”, también “la trasciende y la transforma”. “El corazón es el lugar donde la realidad externa tiene mayor impacto, donde se lleva a cabo la búsqueda más profunda, donde se descubren los deseos más auténticos, donde se encuentra la identidad última de cada uno y donde se forjan las decisiones”.
En este aspecto, señaló que “solo volviendo al corazón puede tener lugar una verdadera conversión ecológica”. “Debemos pasar de la recopilación de datos al cuidado; y del discurso medioambiental a una conversión ecológica que transforme los estilos de vida tanto personales como comunitarios”, afirmó.
León recordó a los presentes que esta experiencia de conversión nos orienta hacia el Dios vivo: “No podemos amar a Dios, a quien no vemos, mientras despreciamos a sus criaturas. Tampoco podemos llamarnos discípulos de Jesucristo sin participar en su visión de la creación y su cuidado por todo lo que es frágil y herido”.
No hay lugar para la indiferencia ni la resignación
Antes de concluir su discurso, el Papa miró con esperanza las próximas cumbres internacionales —la COP30 de 2025, la sesión del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial y la Conferencia del Agua de 2026—, “para que escuchen el clamor de la tierra y de los pobres”.
Ha anche incoraggiato i giovani, i genitori e coloro che lavorano nelle amministrazioni e istituzioni a contribuire a “trovare soluzioni alle sfide culturali, spirituali ed educative di oggi, lottando sempre con tenacia per il bene comune.”
Finalmente reflexionó: “Dios nos preguntará si hemos cultivado y cuidado del mundo que creó y de nuestros hermanos y hermanas. ¿Qué responderemos?”.
1.5 billones de católicos pueden involucrarse
El actor y exgobernador de California, fundador del Instituto USC Schwarzenegger de Políticas Estatales y Globales, de la Iniciativa Climática Schwarzenegger, Arnold Schwarzenegger, inició su discurso felicitando al Santo Padre por la instalación de paneles solares en los techos del Vaticano: “Estoy junto a un héroe”, afirmó.
“Hay 1.5 billones de católicos, ese poder y esa fuerza hay que usarlo para involucrarse en el movimiento climático”, mencionó Schwarzenegger al tiempo que hizo un llamamiento a hablar más de la contaminación: “La persona común y corriente no entiende cuando hablamos de carbón cero o de las temperaturas en aumento. En lugar de hablar a la cabeza, tenemos que hablar al corazón. Podemos poner fin a la contaminación si trabajamos juntos, porque Dios nos puso en la tierra para que la convirtiéramos en un lugar mejor”, indicó.
Hacia la COP de la esperanza
Posteriormente fue el turno de la honorable Marina Silva, Ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático de Brasil, jefa de la presidencia conjunta de la COP30. En su discurso se mostró inspirada por los valores cristianos al participar de la conferencia.
Con ánimo, afirmó: “Estoy segura de que el Papa hará una gran aportación para que la COP30 pase a la historia y se convierta, como todos deseamos ardientemente, en la COP de la esperanza, para preservar y cultivar todas las formas de vida que son parte del hermoso jardín que Dios nos ha regalado”.
De las lágrimas a la esperanza
En el escenario, el Papa estuvo acompañado por la Dra. Lorna Gold, directora ejecutiva del Movimiento Laudato Si’ y presidenta del Comité Organizador de la Conferencia; Margaret Karram, teóloga y presidente del Movimiento de los Focolares; el sacerdote Jesús Morán; y Yeb Saño, presidente de la Junta Directiva del Movimiento Laudato Si’, que compartió con el Pontífice su propia historia, en Filipinas, en contacto directo con múltiples catástrofes climáticas, e introdujo a los testimonios principales.
Posteriormente, se produjo un momento simbólico espiritual en el que representantes de distintos países como Timor Oriental, Irlanda, Brasil, Zambia y México trajeron agua desde su tierra, para ponerla en común en un cuenco en el escenario. Ellos encarnaron el clamor de los pueblos originarios, de la vida silvestre, los ecosistemas, las generaciones futuras, los migrantes, los pobres y la tierra que gime.
De las lágrimas a la esperanza, y con una audiencia de pie, el Papa León se acercó a tocar el hielo glacial y proclamó la bendición sobre el agua y sobre todos los presentes: “Que trabajemos por el florecimiento de toda la creación”, exclamó. Los artistas Adenike, Gen Verde y los Pacific Artists for Climate Justice animaron con momentos musicales el encuentro.
Un trozo de glaciar de Groenlandia
El hielo recorrió más de 5000 kilómetros desde los fiordos de Nuuk, Groenlandia, hasta Castel Gandolfo, Roma. El artista Olafur Eliasson organizó el traslado del hielo a Roma para la ocasión con el apoyo del geólogo Minik Rosing. Recogido en el fiordo de Nuup Kangerlua, el bloque de hielo se había desprendido de la capa de hielo de Groenlandia y se estaba derritiendo en el océano. La vasta capa de hielo de Groenlandia es uno de los reguladores climáticos más importantes de la Tierra. Formada por nieve compactada durante decenas de miles de años, contiene capas de más de 100 000 años de antigüedad que albergan burbujas de aire antiguo que registran la historia de la atmósfera terrestre. El Centro de Información sobre la Tierra de la NASA estima que la capa de hielo de Groenlandia está perdiendo aproximadamente 270 000 millones de toneladas al año como consecuencia del cambio climático. A medida que el hielo libera agua de deshielo en el océano, nos recuerda que nuestra relación global con las capas de hielo es existencial: nos vinculan con el pasado, dan forma a nuestro clima actual y, dependiendo de nuestro cuidado o negligencia, determinarán nuestro futuro común. Si el hielo se derrite por completo, la NASA predice que el nivel del mar aumentará unos siete metros (23 pies), lo que modificará las costas y desplazará a millones de personas en todo el mundo.
Del 1 al 3 de octubre de 2025 se celebrará en Castel Gandolfo (Italia) la conferencia internacional “Raising Hope for Climate Justice” (Brindando Esperanza por la Justicia Climática) un encuentro histórico que conmemora el décimo aniversario de la encíclica Laudato Si’ y busca impulsar una respuesta global frente a la crisis climática y ecológica desde la fe, la política y la sociedad civil.
El evento contará con la participación de Su Santidad el Papa León XIV, junto con líderes de alto nivel como la ministra de Medio Ambiente de Brasil Marina Silva y el exgobernador de California Arnold Schwarzenegger, así como obispos, responsables de organismos internacionales, líderes indígenas, expertos en clima y biodiversidad, y representantes de la sociedad civil. Durante tres días, se sucederán conferencias, paneles de discusión, momentos espirituales y encuentros culturales que pondrán de relieve el camino recorrido desde la publicación de Laudato Si’ y los pasos urgentes que deben darse de cara a la COP30 en Brasil.
«En un tiempo marcado por retos globales y profundas heridas —declara Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, que es socio del evento—, nuestro compromiso por la unidad y la paz no puede excluir el compromiso por una justicia climática que ponga en el centro la dignidad humana y el cuidado de la creación. Como Focolares, queremos colaborar con todos para cuidar y salvaguardar nuestra casa común, viviendo con una nueva responsabilidad la proximidad con los pobres y la solidaridad entre generaciones para un futuro sostenible».
La conferencia será presencial en Castel Gandolfo y contará con retransmisión en directo, lo que permitirá a miles de personas y medios de comunicación de todo el mundo seguir los mensajes clave y participar en la conversación global.
No sé si te ha pasado alguna vez, pero a veces, tras un gran incendio forestal, cuando todo está quemado, desnudo, cubierto de ceniza, sin vida, se vislumbra el brote de una pequeña planta. Justo ahí, donde todo parecía muerto. Al observarla, siento una sensación maravillosa: allí donde la vida parecía terminar, la naturaleza es más fuerte. Crece, vence, vive, incluso cuando parece imposible. Es en esos momentos que comprendo lo maravilloso que es vivir en un planeta capaz de regenerarse, a pesar de sus heridas.
Pero ¿cuánto tiempo más podrá hacerlo?
El 2 de julio se publicó el Mensaje del Santo Padre León XIV para la X Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebrará el lunes 1 de septiembre de 2025, titulado Semillas de Paz y Esperanza. ¡Qué espléndido legado nos dejó Francisco con su Encíclica Laudato si’ , publicada hace diez años: tan oportuna, importante y valiosa! Y me parece muy hermoso que el Papa León XIV recoja plenamente este legado, anunciando el mes dedicado al Cuidado de la Creación (del 1 de septiembre al 4 de octubre), que comienza precisamente con esta jornada de oración.
Pero ¿qué anuncia realmente este Mensaje?
Volviendo al ejemplo del incendio forestal, León XIV nos recuerda que la semilla “se entrega por completo a la tierra y allí, con la fuerza impetuosa de su don, brota la vida, incluso en los lugares más insospechados, con una sorprendente capacidad de generar futuro”. Luego se dirige a nosotros, los habitantes de este mundo, recordándonos que “en Cristo somos semillas”. No solo eso, sino “semillas de paz y esperanza”.
Una invitación firme y clara a vivir la iniciativa ecuménica del “Tiempo de la Creación”, del 1 de septiembre al 4 de octubre: un mes de iniciativas que se deben idear, preparar e implementar, para poner cada vez más énfasis en el cuidado de nuestra “casa común”, que todos habitamos, independientemente de nuestras diferencias. “Junto con la oración, son necesarias la voluntad y las acciones concretas que hagan perceptible esta ‘caricia de Dios’ sobre el mundo”, afirma el Papa León. Y también: “Parece que aún no se tiene conciencia de que destruir la naturaleza no perjudica a todos del mismo modo: pisotear la justicia y la paz significa afectar sobre todo a los más pobres, a los marginados, a los excluidos. (…) Trabajando con dedicación y ternura se pueden hacer germinar muchas semillas de justicia, contribuyendo así a la paz y a la esperanza”.
Todos están llamados a participar: individualmente o en grupos, en asociaciones, organizaciones, empresas… ¿por qué no? Cada uno con sus propias ideas, su propio compromiso.
En su Mensaje, el Papa León XIV escribe: “La encíclica Laudato si’ ha acompañado a la Iglesia católica y a muchas personas de buena voluntad durante diez años. Que siga inspirándonos y que la ecología integral sea cada vez más elegida y compartida como camino a seguir. Así se multiplicarán las semillas de esperanza, que debemos “cuidar y cultivar” con la gracia de nuestra gran e inquebrantable Esperanza, Cristo Resucitado”.
¿Y qué hace el Papa? Él lo inicia todo, promoviendo primero estas iniciativas. Instituye, por primera vez en la historia de la Iglesia, la “Misa por el Cuidado de la Creación”, oficializada mediante el Decreto sobre la Misa pro custodia creationis. El Papa León XIV utilizó esta nueva fórmula el 9 de julio de 2025, durante una Eucaristía privada que celebró en Borgo Laudato Si’, durante su estancia en Castel Gandolfo (Roma). A partir de ahora, cualquier persona puede solicitar celebrar una Misa con esta intención: la de ser fieles custodios de lo que Dios nos ha confiado: en nuestras decisiones diarias, en las políticas públicas, en la oración, en el culto y en nuestra forma de vivir en el mundo.
El título Semillas de Paz y Esperanza parece hoy una profecía cautivadora. Son quizás las únicas palabras que, en estos tiempos oscuros para la humanidad, siguen teniendo significado. Son las palabras que nos permiten recomenzar, sembrar, creer que esa hierba fresca seguirá creciendo incluso donde la tierra parece reseca y muerta. Acciones como estas me hacen comprender que todas las Iglesias se mantienen firmes en las cuestiones esenciales para la vida de la humanidad. Y, sobre todo, que nunca dejan de pensar en el futuro de las nuevas generaciones.
Soy Letícia Alves y vivo en Pará en el norte de Brasil.
En 2019 participé en el Proyecto Amazonia, y durante 15 días con un grupo de voluntarios dedicamos nuestras vacaciones a convivir con la gente de la baja Amazonia, en la ciudad de Óbidos, Brasil.
Antes de embarcarme en esta aventura, me preguntaba si sería capaz de entregarme por completo a esta experiencia, ambientada en una realidad tan diferente a la mía. Durante el proyecto visitamos algunas comunidades ribereñas que viven a orillas del río Amazonas, y todos nos acogieron con un cariño sin igual.
Prestábamos servicios sanitarios, jurídicos y de apoyo familiar, pero lo más importante era escuchar profundamente y participar de las vidas, de las historias y de las dificultades de quienes encontrábamos. Las historias eran de lo más diversas: la falta de agua potable, la del niño que tenía un cepillo de dientes para toda la familia, o incluso el hijo que quería matar a su madre… Cuanto más escuchábamos, más comprendíamos el sentido de nuestra presencia allí.
«El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye el esfuerzo de unir a TODA la familia humana»
LS, 13
Y entre tantas historias, pude comprobar hasta qué punto podemos marcar la diferencia en la vida de las personas: hasta qué punto una simple escucha marca la diferencia, hasta qué punto una botella de agua potable marca la diferencia.
El proyecto fue más que especial. Pudimos plantar una semilla de amor en medio de tanto dolor y «construir juntos» nos hizo crecer. Cuando Jesús está presente entre nosotros, todo se hace inspirador, lleno de luz y de alegría.
No fue algo que viví durante 15 días y se acabó, sino que fue una experiencia que realmente transformó mi vida, sentí una fuerte presencia de Dios y eso me dio las fuerzas para abrazar el dolor de la humanidad que tengo a mi alrededor y en esta construcción diaria de un mundo unido.
Me llamo Francisco. Nací en Juruti, en el Amazonas, en un pueblo cerca de Óbidos. Me quedé sorprendido cuando supe que personas de varias partes de Brasil atravesaban todo el país para donarse, para cuidar de mi pueblo y quise unirme a ellos.
Lo que más me impresionó fue la felicidad de todos, de los voluntarios y de la población local, que aun viviendo con tan pocos bienes materiales experimentaban la grandeza del amor de Dios.
Después de vivir el proyecto Amazonia en Óbidos, volví a Juruti con una nueva perspectiva y el deseo de continuar esta misión, pero en mi propia ciudad. Allí vi las mismas necesidades que había encontrado en Óbidos. Este deseo se convirtió no sólo en el mío, sino en el de toda nuestra comunidad, que abrazó la causa. Juntos pensamos y dimos vida al proyecto Amazonia en la comunidad de São Pedro con el objetivo de escuchar y responder al «grito» de los que más lo necesitan, que a menudo no son escuchados. Elegimos una comunidad del continente, empezamos a hacer un seguimiento de sus necesidades y después fuimos en busca de profesionales voluntarios.
Con la colaboración de varias personas, llevamos a toda la comunidad la vida del Evangelio, asistencia médica, asesoramiento psicológico, medicamentos y atención odontológica. Sobre todo, tratamos de detenernos para escuchar las dificultades y las alegrías de aquellos con los que nos encontrábamos.
Tengo una certeza: para construir un mundo más fraterno y unido, estamos llamados a escuchar el grito de los que sufren a nuestro alrededor y a actuar, con la seguridad que ¡nada es pequeño de lo que hacemos con amor y puede cambiar el mundo!
Agustín y Patricia y sus dos hijos son una familia argentina. Tras un curso en Sophia ALC, la sede latinoamericana del Instituto Universitario con sede en la ciudadela internacional de Loppiano (Italia), fueron en busca de sus raíces entre los pueblos originarios y nació un fuerte compromiso por el diálogo intercultural.
La edición 2025 del tradicional festival de los jóvenes en la ciudadela de los Focolares escenifica las fragilidades y los conflictos vividos por los jóvenes de hoy y los transforma en una experiencia artística inmersiva y de esperanza. Muchos talleres y un espectáculo final en vivo para decirles a todos: «You are born to bloom», “Has nacido para florecer”.
«Recuerda que has nacido para florecer, para ser feliz». Éste es el mensaje que, con ocasión del Día del Trabajador, los jóvenes organizadores del Primero de mayo de Loppiano (en la localidad de Figline-Incisa Valdarno, Italia) quieren dar a sus coetáneos, que participarán en la edición 2025 del tradicional festival que desde el año 1973 se lleva a cabo en la ciudadela internacional del Movimiento de los Focolares.
El tema
Dentro del significado del título de la manifestación, que es “You are born to bloom (has nacido para florecer), la valentía de florecer”, están las fragilidades, las heridas y los conflictos que viven los chicos y los jóvenes de hoy; todo ello sublimado en una experiencia artística, inmersiva y de crecimiento.
«Creemos que ese conflicto, que a menudo nos golpea en las fases más difíciles de la vida podría llegar a ser una oportunidad para renacer más fuertes y conscientes de quiénes somos –explican Emily Zeidan, muchacha siria, y Marco D’Ercole, italiano, del equipo internacional de los jóvenes organizadores del festival–. Como decía el papa Francisco, “el conflicto es como un laberinto”, no tenemos que tener miedo de atravesarlo, porque “los conflictos nos hacen crecer”. Sin embargo, “de ese laberinto no podemos salir solos; salimos en compañía de otros que nos ayudan”. Así pues, en el día del Primero de Mayo de Loppiano queremos recordar a todos la belleza de los unos y de los otros, incluso en los momentos de vulnerabilidad».
Un tema di stringente attualità quello del 1° maggio a Loppiano, se si considera che in Italia, 1 minore su 5 soffre di un disturbo mentale (depressione, ritiro sociale, rifiuto scolastico, autolesionismo, ansia, disturbi del comportamento alimentare, tendenze suicide), secondo i dati della Società italiana di Neuropsichiatria dell’Infanzia e dell’Adolescenza. Gli under 35, invece, vivono la precarietà lavorativa, sono sotto retribuiti, subiscono disuguaglianza territoriale e di genere (“Giovani 2024: il bilancio di una generazione”, EURES), non si sentono compresi dagli adulti nelle loro esigenze e nel vissuto, in particolare, quando si parla di paure e fragilità, aspirazioni e sogni.
«El papa Francisco tenía una gran confianza en nosotros los jóvenes. No dejaba pasar ninguna ocasión para recordarnos que el mundo nos necesita, necesita de nuestros sueños, de grandes horizontes a los que apuntar juntos, para “colocar las bases de la solidaridad social y de la cultura del encuentro”», remarcan Emily y Marco. Por ello, este “You are Born to Bloom(has nacido para florecer)” será un espectáculo que habremos construido juntos, en donde el público no es simplemente un espectador sino parte integrante de la narración: todo aquel que participe se verá llamado a ser protagonista del espectáculo, dando lo mejor de sí junto con los demás.
El programa
Por la mañana, los participantes del festival del Primero de Mayo de Loppiano tendrán la oportunidad de explorar sus propias fragilidades y bellezas a través de talleres artísticos (workshops), motivacionales y experienciales guiados por psicólogos, formadores, counselors, artistas y performers.
Entre ellos estará también el Gen Verde International Performing Arts Group que preparará a los jóvenes a subir al escenario y formar parte del elenco de las coreografías, de los coros, de la compañía teatral y de la banda musical en el espectáculo final. Los talleres del Gen Verde se llevan a cabo en el ámbito del proyecto “M.E.D.I.T.erraNEW: Mediation, Emotions, Dialogue, Interculturality, Talents to foster youth social inclusion in the Mare Nostrum (Mediación, Emociones, Diálogo, Interculturalidad, Talentos para promover la inclusión social de los jóvenes en el Mediterráneo)”, Erasmus Plus – Juventud – partenariado de cooperación.
El festival culminará con la construcción colectiva del show en vivo: todos los participantes serán parte activa de la historia, no habrá distancia entre el escenario y el público.
Entre los artistas que han confirmado su presencia se encuentran Martinico y la banda AsOne.
“You are born to bloom, la valentía de florecer” se realiza con el aporte de Fondazione CR Firenze.
El Primero de Mayo de Loppiano es un evento de la Semana Mundo Unido 2025 (1-7 de mayo de 2025), taller y exposición global de sensibilización a la fraternidad y a la paz.
Para informaciones y reservas, se puede contactar a: primomaggio@loppiano.it – +39 055 9051102 www.primomaggioloppiano.it