12 Sep 2020 | Sin categorizar
Emmanuel y Annick del Movimiento de los Focolares dedican su tiempo libre a la Cruz Roja francesa. Desde los comienzos de la crisis sanitaria causada por el coronavirus, en todo el territorio francés se emprendieron acciones de apoyo a personas en dificultad. Esta pareja ayudó en dos de ellas. La primera actividad consistía en organizar la entrega de medicamentos o víveres a personas que no podían hacer las compras solas. Emmanuel, que es ingeniero y trabaja en la Universidad de Estrasburgo, transcurrió el período de su voluntariado trabajando casi full time para coordinar la acción para toda la provincia de Bas-Rhin (alrededor de la ciudad de Estrasburgo). “Organizar los equipos y facilitar el flujo de informaciones –nos dice– fue un gran trabajo logístico. A pesar de que a veces no conseguía salir de casa durante tres días, no me sentía solo. Por el contrario puedo decir que tengo la frustración de haber trabajado duro sin haber podido ver casi nunca a los beneficiarios de mi trabajo». En ese período, los pedidos estallaron, sobre todo de alimentos. De hecho, muchas asociaciones de asistencia social tuvieron que cerrar, porque la mayoría de los voluntarios estaban obligados a quedarse en casa por la edad. La otra actividad fue lanzada del 29 de abril al 31 de julio de 2020 por el Parlamento Europeo en Estrasburgo, con la decisión de volver a abrir sus cocinas para preparar 500 comidas por día. La Prefectura era resonsable de la búsqueda de los beneficiarios de la comida a nivel local y la Cruz Roja francesa de la entrega. Annick, que siguió su trabajo de enfermera y su actividad de voluntariado, dice: «Veíamos a las personas felices de recibir algo. Aunque algunos quedaron sorprendidos e incrédulos –pensando en controles escondidos– esperaban ansiosamente esa comida”. «Las instituciones invirtieron enormemente en el corazón de la crisis», observa Emmanuel. ¿Qué significa este compromiso para Emmanuel y Annick? “Me alimento de la espiritualidad de los Focolares, pero la expresión de nuestra vida es en la sociedad, es dar (y dar de nosotros mismos) concretamente en el mundo», responde Annick. Emmanuel añade: «Es importante no quedarse en nuestro rincón, con personas de los Focolares, sino actuar en el mundo. Además, los siete principios de la Cruz Roja que son la humanidad, la unidad, la universalidad, la neutralidad, la independencia, la imparcialidad y el servicio voluntario, están muy en armonía con el “arte de amar” y la “Regla de oro”. «En el contexto tenso de la crisis, la calidad de las relaciones humanas entre voluntarios y beneficiarios en el campo y en la organización fue importante. Por ejemplo, fui mediador entre los voluntarios cuando surgieron tensiones. El carisma de la unidad de los Focolares fue de gran ayuda para mí, para comprender las situaciones, perder mi idea, vivir el momento presente”, comparte Emmanuel. «Este período hizo surgir lo bueno o lo malo que hay en nosotros”, observa Annick. Su esposo está feliz de constatar que ha generado nuevas ideas para la acción, particularmente con relación a la divergencia digital o a la pobreza relacional. «La gran lección de la pandemia para muchos es la conciencia de que no podemos vivir el uno sin el otro –dice. La interdependencia fue la gran batalla de Chiara Lubich al final de su vida … Mi optimismo me lleva a creer que muchas personas quedarán involucradas en las asociaciones y desarrollarán su sentido del voluntariado”.
Émilie Tévané
Fuente: Nouvelle Cité, N°604, julio-agosto 2020, p. 41.
10 Sep 2020 | Sin categorizar
El encuentro anual de los delegados de los Focolares de todo el mundo con los miembros del Consejo General del Movimiento tendrá lugar por videoconferencia desde el jueves 10 de septiembre hasta el sábado 12 de septiembre. El llamamiento de la presidenta Maria Voce. “Debemos olvidarnos de nosotros mismos y estar, como Movimiento, más disponibles a acoger el dolor del mundo”. Con este contundente llamado, la presidenta Maria Voce dio una clara indicación al congreso internacional de los responsables de los Focolares que está a punto de comenzar este jueves 10 de septiembre, vía videoconferencia. En un discurso durante un reciente encuentro con el Consejo general de los Focolares, Maria Voce comunicó su consternación ante los numerosos sufrimientos que diariamente informan los medios de comunicación, especialmente en este período de pandemia. Y compartió una pregunta con sus colaboradores más cercanos: “¿Quién puede absorber todo este dolor? Me parece que Dios nos pide estar más cerca de este dolor en el mundo, más disponibles para acogerlo, amarlo, a rezar… pero también para hacer algo más”. Una respuesta que es tanto un programa espiritual como de acción. El programa del encuentro de los delegados del Movimiento de todo el mundo con el Consejo General (10-12 de septiembre) se desarrollará a través de videoconferencia y se caracterizará por un amplio intercambio sobre los desafíos locales, propios de los diferentes contextos geográficos, pero también comunes, de este período en particular; con su enorme sufrimiento y su nuevo potencial. En el diálogo y en el compartir se intentará identificar la contribución específica de los Focolares a los cambios de época en curso, presentes y futuros. Esta temática seguramente no se agotará en estos días, sino que también quedará sobre la mesa para la próxima Asamblea General del Movimiento, inicialmente prevista para la primera quincena de septiembre de 2020 pero que debido a la emergencia Covid-19 se ha pospuesto para el inicio del próximo año: del 24 de enero al 7 de febrero de 2021. Durante la próxima conferencia, los delegados del Movimiento también serán informados sobre las modalidades propuestas por la Comisión preparatoria de la Asamblea general para aprovechar el tiempo “ganado” en vista de una participación cada vez mayor de todos los miembros del Movimiento en la preparación de la Asamblea.
Joachim Schwind
9 Sep 2020 | Sin categorizar
Un sacerdote recorre muchos kilómetros todos los días, desde hace meses, en bicicleta o con una camioneta para estar cerca de su comunidad. Una experiencia, vivida junto a un equipo de parroquianos, que ha unido y ampliado horizontes, con efectos también en la pos-pandemia.
Si los periodos de encierro y las normas de distanciamiento social nos obligan a no acudir a lugares de como la parroquia, ¿por qué no puede ser el párroco quien haga de puente y vínculo entre todos? Esto es lo que está haciendo el padre Clint Ressler, un sacerdote católico de los Estados Unidos, que todos los días desde el inicio de la pandemia, recorre a lo largo y ancho el territorio de su parroquia de Santa María de la Medalla Milagrosa en la ciudad de Texas, para visitar a sus feligreses. Padre Clint, ¿cómo ha cambiado la vida en su parroquia durante esta pandemia? Es cierto que la pandemia está cambiando drásticamente la forma en que mantenemos las relaciones y las acrecentamos. Siento mucho más fuerte en mí la conciencia de que Dios nos llama a la corresponsabilidad. Como pastor, me siento aliviado y rodeado de un gran equipo, fuerte y muy motivado. Quizás, también debido al hecho de que estamos más enfocados en lo esencial de nuestra misión, experimentamos alegría y gratitud al ver los frutos de nuestro esfuerzo. Antes de la pandemia, mis días estaban llenos de contacto con tanta gente. Puede ser que en ocasiones haya estado demasiado ocupado con proyectos o reuniones o con estar presente y atento a cada persona. Ahora, también porque en todos hay necesidad de comunión, de relaciones auténticas, me encuentro más en mi “ser” que en mi “hacer”. La relación entre los grupos parroquiales y otros que ofrecen un servicio parroquial es más personal, con contactos a través del teléfono, las redes sociales e incluso con visitas breves. Me parece que este gran deseo de vivir la comunión, que Dios ha puesto en nuestro corazón, encuentra su camino para superar las dificultades. ¿Qué hizo para seguir estando cerca de sus parroquianos? Quizás también porque hay menos reuniones y una mayor atención a la misión esencial, no me siento tan ocupado como antes de la pandemia. Luego, está la voz de Dios dentro que sugiere ir más despacio, confiar en Él y tener paciencia. Al comienzo de la pandemia, trataba de visitar a muchos parroquianos, en bicicleta o con una camioneta. En los primeros meses, visité a doce familias al día. Ahora voy a un ritmo más lento; hago menos visitas, pero trato de pasar más tiempo con las personas. ¿Puede contarnos el momento más bonito y más difícil de estas visitas? No es fácil elegir un solo episodio. Una vez llegué a la casa de una familia que había perdido su casa unos días antes a causa de un incendio. Los niños se quedaron no solo sin techo, sino también sin juguetes. Un vecino le ofreció hospitalidad de inmediato y llevó a esta familia a su casa. Fue la visita más triste, pero la más edificante. Me llamó la atención cómo esta experiencia cambió repentinamente el llamado del Papa Francisco a ser “discípulos misioneros” de palabras hermosas a algo que podría y debería ser vivido desesperadamente. En su opinión, ¿qué traerá esta experiencia de positivo en la vida de su comunidad parroquial incluso después del final de la pandemia? La pandemia ha ayudado a muchas personas a familiarizarse con la “fe online”. Los parroquianos se han vuelto más expertos en el uso de los medios tecnológicos n general, pero también en lo que concierne a su fe. Personalmente, me edifica cómo nuestros feligreses se cuidan unos a otros. Creo que después de la pandemia veremos los frutos de esta cercanía y estas expresiones concretas de reciprocidad. Con la pandemia, el sentido de solidaridad se ha vuelto aún mayor; nos sentimos llamados a vivir la solidaridad no solo con los cercanos, sino también en las necesidades y desafíos del mundo entero. Sentimos que “estamos todos juntos” en esta situación. Y espero que esto permanezca en nuestros corazones y en todo lo que hacemos, incluso después de la pandemia. Ud. conoce y vives la espiritualidad de los Focolares, ¿qué influencia tiene en tu vida como sacerdote y párroco, en general y especialmente en este período de pandemia? La responsabilidad de una parroquia puede ser pesada y compleja y requiere discernimiento y decisiones difíciles. Sin embargo, si trato de concentrarme en el amor concreto, no parece tan abrumador. Evidentemente, todo comienza con la unión con Dios. Como sacerdote y sobre todo como pastor, se me encomendó una tarea que implica influencia y autoridad. A veces, siendo el líder, puedo caer en un “enfoque empresarial” que valora la eficiencia, evita riesgos y evalúa resultados. La espiritualidad de los Focolares, el testimonio de Jesús, me llama al servicio, a la humildad y a la fidelidad en la paciencia. Comprendí que para nosotros el punto de partida fundamental para descubrir la voluntad de Dios es vivir con Jesús en medio. En otras palabras, debemos ser “Iglesia”, el cuerpo místico de Cristo. Mientras que por la gracia de Dios vivimos y crecemos en estas relaciones recíprocas, podemos escuchar la voz “sutil” del Espíritu Santo. Creo que estos años de vida con el Movimiento de los Focolares han arraigado en mí el deseo de llevar este tipo de discernimiento a la parroquia, con el personal parroquial, con el consejo pastoral, y con cada grupo y comisión.
Anna Lisa Innocenti
7 Sep 2020 | Sin categorizar
Todos estamos vinculados como miembros de un único cuerpo. Si uno es más débil, interviene el otro. Esta es la sencilla, pero sorprendente lógica evangélica que Chiara Lubich nos presenta en el siguiente escrito, hoy más actual que nunca He visto a un hombre escayolado en una sala de hospital. Tenía inutilizados el tórax y un brazo, el brazo derecho. Con el izquierdo se las arreglaba para hacerlo todo… como podía. La escayola era una tortura, pero el brazo izquierdo, aunque estaba más cansado por la noche, se robustecía trabajando por los dos. Nosotros somos miembros unos de los otros y el servicio recíproco es nuestro deber. Jesús no solo nos lo ha aconsejado, sino que nos lo ha mandado. Cuando, por caridad, sirvamos a alguien, no nos creamos santos. Si el prójimo es impotente, debemos ayudarle, y ayudarle como él mismo se ayudaría, si pudiera. De otro modo, ¿qué clase de cristianos somos? Si después, cuando llegue nuestra hora, tenemos necesidad de la caridad del hermano, no nos sintamos humillados. En el juicio final oiremos repetir a Jesús: “Estaba… enfermo… y me visitasteis,… estaba encarcelado, estaba desnudo, hambriento”[1]…, pues a Jesús le gusta ocultarse precisamente en el que sufre, en el necesitado. Por tanto sintamos nuestra dignidad también por ello y demos gracias de todo corazón a quien nos ayuda, pero reservemos el más profundo agradecimiento para Dios, que ha creado el corazón humano caritativo; para Cristo que difundiendo con su sangre la Buena Nueva y sobre todo “su” mandamiento, ha impulsado a un inmenso número de corazones a moverse en ayuda recíproca.
Chiara Lubich
Extraído de: Chiara Lubich, Estaba enfermo, en: Chiara Lubich, El atractivo de nuestro tiempo. Escritos espirituales /1, Ed. Ciudad Nueva, Madrid 1995, 59-60. [1] Mt 25,35-36.
5 Sep 2020 | Sin categorizar
En el trabajo, en la familia, en cada situación, para Omar y Lina, musulmanes, los valores del diálogo y del encuentro también entre distintas religiones están en el centro. By Stefania Tanesini and Dalma Tímár. https://vimeo.com/430370911
3 Sep 2020 | Sin categorizar
Algunos proyectos solidarios llevados a cabo por la Asociación “Goccia dopo goccia”, también en colaboración con otras organizaciones que operan en el Sudeste Asiático.
Las víctimas del coronavirus en todo el mundo siguen siendo muy altos. Pero muchas más son las personas que, a pesar de no haber contraído el virus, debido a la situación económica y social creada, se encuentran en condiciones de pobreza extrema privadas, en algunos casos, incluso de lo necesario para vivir. También en estas situaciones se multiplican las iniciativas solidarias, fruto de redes que en ocasiones trascienden las fronteras nacionales. En Vietnam, por ejemplo, el área de Long An, al sur de la ciudad de Ho Chi Minh, tiene situaciones de pobreza muy profundas. Aquí son los estratos vulnerables de la sociedad los que se ven afectados por las consecuencias de la pandemia. Muchos, incluso entre los ancianos, que vivían de la venta de billetes de lotería, con el bloqueo de actividades, se vieron obligados a permanecer encerrados en casa, muy a menudo reducidos al hambre. En esta región es donde opera la asociación “Goccia dopo goccia” con sede en Suiza, coordinada por un focolarino italiano, Luigi Butori, que vive en Asia desde hace muchos años. Entre los voluntarios y simpatizantes del mismo, en varios países del mundo, hay muchos amigos del Movimiento de los Focolares. “Goccia dopo Goccia” ha estado trabajando desde hace algunos años implementando más de 20 proyectos solidarios en Tailandia, Myanmar y Vietnam.
En Long An, la asociación distribuye alrededor de 40 raciones de leche y alimentos cada mes. Entre las personas atendidas, además de los ancianos, también discapacitados, adultos solos, niños abandonados con sus abuelos o personas que sufren las consecuencias de accidentes graves, como An, de 14 años, que quedó paralizada y obligada a vivir en una cama. A nivel local, la asociación cuenta con una persona que interviene cuando es necesario. Gracias a estos colaboradores voluntarios locales intenta llegar a los “últimos de los últimos” y aportar, además de ayuda material, también un apoyo que les haga sentir que no están solos en este período dramático de la historia humana. Esto, para los responsables de “Goccia dopo goccia” es un elemento muy importante de su actividad: hacer sentir a las personas que no están abandonadas, sino que hay alguien que las cuida, empezando por una sonrisa. El proyecto de Long An va adelante desde hace aproximadamente dos años y se sostiene con la ayuda de niños de algunas clases y varias familias en diferentes países del mundo. Mucha gente que envía pequeñas sumas de dinero y que, como dice el nombre de la asociación, como muchas pequeñas gotas permiten llevar grandes cantidades de ayuda. Pero “Goccia dopo goccia” también opera a lo largo de la frontera entre Tailandia y Myanmar, con otro proyecto que apoya a los niños Karen en varios pueblos de Mae Sot, en el campo de refugiados de Mae La, en el orfanato Heavenly Home. Incluso en período de pandemia los voluntarios de “Goccia dopo goccia” han afrontado recientemente un largo viaje para visitarlos y también entregarles ayuda material. “Tres días maravillosos – dicen – en los que recibimos mucho más de lo que dimos”. Y, finalmente, durante el período de difusión de Covid-19 “Goccia dopo goccia” pudo colaborar con Caritas Singapur y Caritas Vietnam, junto con otras Asociaciones que operan en el Sudeste Asiático, para un proyecto destinado a distribuir 1.200 paquetes-compra a familias en la zona de Binh Thanh de la ciudad de Ho Chi Minh.
Anna Lisa Innocenti
Aquí el video de la acción