Movimiento de los Focolares
Para vivir el Evangelio

Para vivir el Evangelio

sbarre (350 x 233)En la sala de espera. «Nuestro hijo y su compañera estaban en la cárcel por haber sido descubiertos vendiendo droga. En las largas esperas, antes de poder charlar con el familiar recluido, conocimos a una joven extranjera que tenía un semblante muy triste. Desde hace tres años, hace un largo recorrido a pie, para visitar con regularidad a su compañero preso. Cuando supo que de ahí en adelante, nosotros la podíamos llevar en el auto apareció finalmente una sonrisa en su rostro y nos agradecía repetidamente. En la siguiente visita, para que la espera fuera más liviana, sobre todo para los niños que acompañaban a sus madres, llevamos juguetes, caramelos y frutas. Cuando nuestro hijo se enteró de todo lo que ocurría en la sala de espera, donde existía un ambiente de mayor serenidad, mejoró su relación con nosotros». (Italia) Perdón. «Me fui a vivir con una colega de trabajo, abandonando a mi esposa y a nuestros cuatro hijos. Mi hijo mayor tomó mal mi actitud y se fue de casa. pero Mi esposa con los otros tres hijos comenzó a pedir a Dios la gracia de mi regreso al hogar. Poco a poco fui encontrando la fuerza para dejar a esa mujer. Además, para evitar verla con asiduidad, dado que ella trabajaba en mi misma empresa, dejé también el trabajo. Y volví con mi familia, permaneciendo desocupado hasta que encontré un empleo muy simple. Vivir la humildad me hacía bien. Agradezco a Dios por el apoyo que recibí de otras familias y sobre todo, por el perdón de mi esposa y de mis hijos, con quienes comencé un camino nuevo». (USA) En el teléfono. «Hace unos años, mi hijo de 23 años, murió en un accidente de auto. Desde ese momento me acompañó un sutil rencor hacia el amigo que manejaba el auto, que resultó ileso. Lo consideraba responsable de la muerte mi hijo. Ahora él está casado y tiene hijos. Un día en la iglesia, el sacerdote habló de la reconciliación, del perdón, sentí que esas palabras que iban dirigidas a mí. Con las manos temblando marqué su número de teléfono. Respondió la esposa. Se mostró sorprendida y turbada cuando le dije quién era. Le abrí el corazón: «Estuve pensando mucho en ustedes en estos días, quisiera verlos, conocer a sus hijos… Me harían muy feliz si vienen a visitarme». Ella, conmovida, prometió que pronto vendrían….Descubrí que estoy contenta y aliviada». (Suiza) Las cuentas cierran. «Soy madre de cinco hijos con problemas de salud, droga y alcoholismo, elecciones de vida que originaron familias casi todas irregulares, con tensiones y peleas. Ahora soy viuda. Estoy sola y liberty1 (350 x 263)hspace=tengo problemas que la gente ni siquiera se imagina. Por el hecho de que me muestro siempre serena, si bien mi carácter me ayuda, tengo que debo decir que pude resistir ciertas situaciones sobre todo gracias al don de la fe y al apoyo de las amistades. Hoy vivo nada más que con la pensión, pero logro igualmente ayudar mensualmente a alguna persona necesitada. Algunas veces quisiera dejar de hacerlo. En el fondo, sería más cómodo ahorrar algún dinero para la vejez. Pero es más fuerte que yo. Y veo que la providencia llega puntual y las cuentas me cierran siempre bien». (Italia)

Crisis de pareja: ¿irreversible?

Crisis de pareja: ¿irreversible?

coppia_tramonto (350 x 233)Escasa comunicación, incapacidad de acoger al otro, de ver lo positivo de su diversidad, de establecer la justa distancia con las familias de origen. Todas estas cosas son a menudo, las causas de las crisis conyugales, en una sociedad individualista que no cree en el matrimonio y en el compromiso de una relación para siempre. Este año, la experiencia del curso de Loppiano, organizado por Familias Nuevas, con la finalidad de consolidar la unidad de pareja (del 20 al 27 de Junio), llegó a su séptima edición. Esto demuestra que la voluntad de reconsiderar las diferencias, unida a una profunda comunión con los animadores y las demás familias, y a la ayuda de expertos, pueden hacer que se vuelva a poner en marcha una relación que se había atascado. Y si esto se da, entonces se pueden superar hasta las más grandes dificultades, como lo demuestra una pareja que se volvió a unir después de nueve años de separación, que ofreció un conmovedor testimonio sobre el perdón incondicional. Sin embargo, el camino para “reencontrarse” es difícil. «Al llegar, los rostros tensos y la expresión triste de las parejas, más que cualquier palabra, describían un profundo sufrimiento», cuentan Marina y Gianni Vegliach, animadores de Familias Nuevas. «Algunos hablaban de la búsqueda de sentido, otros de un cónyuge desconocido, otros de la duda si seguir caminando juntos en el futuro, otros de la imposibilidad de diálogo… Alguien dijo: ‘jamás lograré perdonarme’». «El título del curso era: Trayectoria de luz en la pareja. A medida que penetrábamos en el programa del curso – siguen los Vegliach – la espiritualidad de la unidad de los Focolares, junto al acompañamiento psicológico, a las experiencias, a los ejercicios prácticos, a los coloquios y a los momentos de relax, favoreció la transformación de los corazones y de las almas. Y esto se reflejaba en el cambio de los rostros y de las miradas, que se volvían más serenos». «Llegamos vacíos, obsesionados por la palabra fin; volvemos con la palabra inicio», decía una pareja. Entre las familias animadoras, había dos parejas que habían hecho el curso en años anteriores y que ahora deseaban ponerse a servicio de los demás, de manera que con compromiso, seriedad y competencia, supieron entrar en el túnel con quienes estaban en la oscuridad y así animar y sostener a las parejas con su propio testimonio. Durante el curso se afrontan los temas del conocimiento de sí mismos, de la diversidad, del conflicto, de la acogida. Se trata de identificar esa herida particular que requiere ser sanada, también con un adecuado apoyo psicológico, si fuera necesario. El hecho de compartir con otras parejas, ayuda a observar la situación personal desde varios puntos de vista. Además, permite encontrar la fuerza y el valor necesarios para reconstruir una relación de calidad, saliendo de esa soledad que hace que la crisis parezca irreversible. La cita cotidiana en el Santuario de la “Theotokos” y la atmósfera especial que se respira en Loppiano, la ciudadela internacional de los Focolares, en Incisa Valdarno (FI) – en la que se aprende espontáneamente a ponerse en el lugar del otro viviendo la fraternidad – contribuyeron positivamente al éxito del curso, que abrió nuevas posibilidades para “mirar juntos al mañana, compartiendo altos y bajos”, “redescubrir el diálogo, la esperanza y para volver a ocuparse el uno del otro.” Alguien dijo: «Ahora tenemos las herramientas para salir del erizo cerrado en el que nos convertimos. Esperamos seguir usándolas en el momento preciso». En invierno, para consolidar los logros, se llevará a cabo un fin de semana de verificación y evaluación. Además, del 24 al 27 de septiembre de 2015, está agendado un encuentro internacional en Castelgandolfo, abierto a unas 60 personas entre animadores y expertos, para estudiar la posibilidad de multiplicar las “trayectorias de luz” también a nivel local.  

Giordani y la familia

Giordani y la familia

giordani_famiglia_int «La función por excelencia de la familia es la de crecer y multiplicar, incrementar la vida, cooperar en la obra creadora del Creador. Su unidad no se interrumpe, sino que aumenta y se prolonga en la prole. En los hijos el amor de los dos esposos se encarna; la unidad se transforma en persona. Padre, madre, hijo, forman una vida que de alguna forma es a imagen y semejanza de la divinidad, por la que fueron creados y son vivificados. Tres puntos por los que pasa el circuito del único amor, que parte y se alimenta del amor de Dios». (Giordani, 1942) Giordani, al trazar el semblante divino de la familia, de alguna manera, anticipa lo que más adelante declararán los textos del Vaticano II, tanto cuando subraya el privilegio de los esposos de «cooperar en la obra creadora del Creador», como cuando define a la familia como espejo de la vida trinitaria, de la que deriva su designio. Ésta es una doctrina muy querida por S. Juan Pablo II, quien la eligió como tema de sus históricas catequesis sobre el amor humano, en los años ‘80. El pasado 23 de junio, la Comisión preparatoria del Sínodo divulgó el Instrumentum Laboris, sobre el cual los padres sinodales están llamados a reflexionar, en el próximo mes de octubre, para luego proponer, al Santo Padre, posibles soluciones a aplicar en favor de las familias. El documento, centrado en la vocación y en la misión de la familia, empieza con una mirada a las múltiples problemáticas que conciernen a la familia hoy y a los graves desafíos culturales y sociales que la amenazan. Sin embargo, la constatación de estas dificultades tan serias no es sólo de los tiempos actuales. En 1975, el episcopado de Quebec publicó una carta que contenía un análisis alarmante en este sentido. Giordani quedó profundamente impresionado por esto, a tal punto que citó algunos párrafos de aquella carta en uno de sus artículos. Al final de ese texto, ofreció a las familias su mensaje alto y luminoso: «Las dificultades de la vida no abaten a una familia anclada en Dios; pero en demasiados casos la arrasan, porque está anclada sólo en el dinero. La unión de los cónyuges es su fuerza, pero la unión es fruto del amor. Por lo tanto redunda en su propio beneficio, terreno y celestial al mismo tiempo, el amarse, aprovechando las pruebas, los dolores, los desengaños para santificarse. El matrimonio no une sólo a los esposos el uno al otro, en cuanto esposos, padres o madres; sino que los une a Dios. Esta unidad en Dios, del hombre y la mujer, de los padres y los hijos, es el sentido más profundo del matrimonio y de la familia». (Giordani, 1975) A cargo del Centro Igino Giordani   Textos extraídos de: Igino Giordani, Famiglia comunità d’amore, Città Nuova, Roma 2001 e Igino Giordani, La società cristiana, Città Nuova, Roma, 2010

Las personas y el planeta antes que nada

Las personas y el planeta antes que nada

Mary Robinson, Lorna Gold

Mary Robinson, Lorna Gold

Ciento ochenta personas de más de 40 naciones: ONGs, movimientos sociales, científicos, congregaciones religiosas, otros militantes del mundo católico y muchos más, se reunieron para tratar de responder concretamente a la Encíclica del papa Francisco Laudato Sí. Lorna Gold y John Mundell, procedentes de Irlanda y de los Estados Unidos respectivamente, profesionales del sector ambiental, asistieron como representantes del Movimiento de los Focolares y de Eco-One. Lorna Gold desde hace más de 13 años trabaja como ambientalista en Trocaire-Agencia de desarrollo externo de la Iglesia católica en Irlanda – y John Mundell es el presidente de una empresa de consultoría ambiental en Indianápolis conocida como Mundell & Associates, Inc., que adhiere a la Economía de Comunión. «Lo más importante de esta conferencia son las distintas personas, organizaciones, entes que se reunieron para dar una respuesta inmediata a la Encíclica del Papa – afirma Lorna Gold. Estamos aquí procedentes de todo el mundo en representación dela sociedad civil. Hay activistas como reconocida escritora a nivel mundial especializada en temas ecológicos y en la economía en la era de la globalización-, hay también personas de movimientos ecológicos, como el director de Greenpeace Kumi Naidoo-, está también presente toda la red del CIDSE – ONGs católicas que trabajan por las justicia social y global» Los tres días de congreso hicieron sentir que ya hay un movimiento en camino, para ayudar a concretar los ideales de la Encíclica Laudato Sí. Entre las experiencias presentadas está la del Dado de la Tierra®, creado por Eco-One, la red de profesionales en el campo ambiental que se inspiran en la espiritualidad de la unidad. Foto_CuboTodos tenían conciencia de las dificultades y complejidad del problema del ambiente: un problema que no se limita a la ciencia y a la tierra, sino también a la economía y a la política. A menudo las elecciones en estos ámbitos van en contra de la naturaleza y generan mayor pobreza y, según Naomi Klein, todavía se puede trabajar mucho más: «Podemos prevenir muchísimo sufrimiento. Que sea difícil no justifica no “hacer nada”». «¡Necesitamos cosas difíciles pero son posibles; en lugar de cosas fáciles pero reprochables!», afirmó. «No debemos dejar que lo difícil sea un límite para lo posible, al contrario, dejemos que lo posible se convierta en realidad». Y cambiar de ruta es posible si existe la fuerza para enfrentar el problema. La presencia de personas empeñadas en frentes tan diversos dio esperanza e hizo experimentar lo que el papa Francisco afirma en la Encíclica: el todo es más que la suma de las partes. Y otra novedad del congreso, como lo subrayó John Mundell, fue «el rol protagónico de las mujeres en la discusión y en la conversación de los cambios climáticos. Sentimos en este congreso casi como una visión futura de la Iglesia: abierta al diálogo con el mundo, una Iglesia en la cual se buscan relaciones con todas las personas de buena voluntad, para llevar adelante un mundo más unido y más vinculado con el planeta». La Encíclica Laudato Si’ nos llama a reconsiderar nuestro estilo de vida: «La Encíclica del Papa no es solo para el mundo católico», sostiene con fuerza Naomi Klein. «También yo, como feminista y judía secular, puedo decir que he sentido que la Encíclica me habla también a mí» https://vimeo.com/133043698

Francisco en Bolivia: otro mundo es posible

Francisco en Bolivia: otro mundo es posible

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Cochabamba

«Francisco llega a Bolivia en un momento histórico muy interesante. El gobierno boliviano ha lanzado varias veces un desafío al modelo actual de desarrollo que está muy de la mano con una visión capitalista de la economía y liberal de la política». Así comienza Néstor Ariñez, de Cochabamba, que comparte la experiencia del Movimiento de los Focolares y vive en la Casa de los Niños, un proyecto social animado por la espiritualidad de la unidad. No podrá estar junto al Papa, pero en esta visita lee algunos pasos importantes a partir de la historia de su familia. «Muchos movimientos indígenas han denunciado acumulación y uso discrecional de la naturaleza, desde diferentes lugares del planeta y con distintos argumentos. Francisco llega a nuestro país poco después de haberse publicado su segunda encíclica, sobre el cuidado de la casa común, en la que no sólo denuncia el uso abusivo del hombre sobre la naturaleza sino que invita a todos los seres humanos a alcanzar su plenitud por medio del respeto del lugar donde habitan. Parece haber aquí una fuerte coincidencia que tiene que ver con buscar otra manera de desarrollo, que no pase ni por la acumulación, que supone injusticia, ni por la explotación de la madre tierra. En Santa Cruz Francisco visitará la cárcel de Palmasola. Sólo pensar en ese lugar me provoca nervios y temor. Nuestros sistemas judicial, policial y carcelario, están profundamente corrompidos. Mucha gente inocente está en las cárceles, otros están allí por varios años aunque su sentencia aún no haya sido emitida. Al interior de las cárceles la violencia y la corrupción campean. En Bolivia quien entra a la cárcel sale mucho más maleado que rehabilitado. En la cárcel viven familias enteras, cientos de niños viven allí con sus padres presos, ¿Qué podríamos esperar de ellos? Las condiciones son infrahumanas porque las cárceles están hacinadas… Visitar la cárcel no es un acto de popularidad para Francisco. Es una llamada de atención simbólica para que Bolivia y todos los países latinoamericanos revisemos nuestros sistemas de justicia y nuestros sistemas carcelarios; pero no una llamada de atención cualquiera, sino más bien un anuncio de esperanza, “hagámoslo porque eso es construir el reino de Dios.” Bolivia (2)La parada que hará Francisco en la autopista de La Paz para hacerle el homenaje a Luis Espinal, contiene para mí un significado muy particular. Para empezar, yo viví mi infancia en Achachicala, allí donde miembros de una dictadura militar torturaron y mataron a Lucho. El frío y la pobreza eran los denominadores comunes en ese barrio, aunque se sentía menos hambre con el calor de los amigos. Allí aprendí la solidaridad, el valor de la amistad, la entrega de las madres por el bien de sus hijos… allí aprendí también que la pobreza no viene sola, siempre está acompañada de violencia, ignorancia, alcohol, y otras viejas brujas. Mi padre fue dirigente de los fabriles en la época del gobierno militar García Meza y por la bendición de Dios no estaba en la casa cuando los paramilitares fueron a buscarlo. La generación de mi padre, que es la de Lucho Espinal, creyó en una Bolivia distinta, en un país de libertades, ellos soñaron mejores oportunidades para nosotros, sus hijos, y por ello entregaron sus vidas. Francisco hará un homenaje no solo a Lucho, sino también a todos esos constructores de libertad. Pero también nos llamará a seguir soñando el futuro de nuestros hijos, a dejarles un país cada vez mejor, a jugarnos la vida por la libertad y la justicia que son preludios del Reino. La participación de Francisco en el encuentro de Movimientos Sociales, también me parece profética, como toda su visita. Los movimientos sociales son por definición asistémicos, es decir, que no están de la mano con partidos políticos y ni siquiera tienen alternativas claras para construir una nueva sociedad. Los movimientos sociales son contestatarios porque sus integrantes están viviendo las injusticias del sistema, por ello su lema es “Otro mundo es posible”. Creo que Francisco les dará el mensaje de no venderse a los colores políticos y de seguir trabajando por ellos mismos y sus familias y por las familias del mundo que sufren injusticia. Que sigan soñando un mundo mejor para todos, un mundo en el que se respeten todas las creencias, en el que el diálogo sea el signo de la paz, que vayan proponiendo alternativas de desarrollo, que recuperen los conocimientos ancestrales válidos en un mundo tecnificado. Creo que es el momento en el que Francisco levantará la bandera de la interculturalidad para construir la unidad, en Bolivia y en todo el continente. Finalmente, y no menos importante, me parece el encuentro con los obispos y con los religiosos. Creo que será una especie de envíopara que religiosos y religiosas y todos los evangelizadores transmitan la alegría del evangelio, trabajando en un contexto que exige a gritos justicia y libertad».

Eucaristía y modernidad

«El mundo moderno, con su laicismo, se ha alejado de Dios porque […] no se le dijo suficientemente que él era Dios, que había sido divinizado y que no era sólo un dependiente de un ser extraño y lejano, sino que misteriosamente es otro pequeño Dios, porque participaba de la naturaleza divina a través de la vida de Jesús, de modo especial a través de la Eucaristía. Cuando reflexiono sobre algunas páginas de Marx, en las cuales niega el valor de la religión porque dice que ésta aliena al hombre y lo convierte en un ser extraño a sí mismo, precisamente porque lo hace depender de algo que está fuera de él: pienso que Marx no habría tenido nunca esos pensamientos si hubiese sabido que el hombre encuentra allí su divinización y por lo tanto su autonomía, entendida en sentido trinitario […]. Lo mismo se puede también decir de Hegel, de quien Marx fue discípulo; lo mismo se puede decir de todos los inmanentistas, de todos los que negaron a Dios para poner en relieve al hombre, inclusive Sartre, Camus, y hasta los últimos. Es Sartre quien afirma: «No puede existir Dios, porque, en ese caso, no existiría yo», porque me aplastaría. Sin embargo esto no es posible porque ese Dios, que se hizo hombre, te hizo Dios, te ha hecho partícipe de la naturaleza divina […] Todos los días constatamos que no existe ningún problema de la humanidad que se pueda resolver individualmente, ni tampoco como grupo particular o como grupo nacional. Los problemas se deben resolver de forma colegiada, dando vida a la unidad que Jesús nos trajo. Y nosotros sabemos que raramente se puede crear esta unidad si no hay una vida espiritual. En síntesis, no se crea una comunidad de cuerpos, se crea una comunión de personas. Y estas personas, si no están alimentadas por algo que las unifique, no lograrán nunca la unidad. Esto que las unifica, remotamente, podría ser la ciencia, podría ser el trabajo de investigación que el hombre realiza. Pero lo que crea la unidad por excelencia es el Hombre por excelencia, es decir Jesús, es Él quien nos hace hombres y nos convierte en comunidad. […] La Eucaristía, es por un lado, un grandísimo misterio. Por el otro, es un banquete, es decir un centro de fraternidad humana natural. […] La Eucaristía es el alma; debe convertirse en el alma de esta socialidad».   Extraído de: Luz que se encarna, comentario a los doce puntos de la espiritualidad, Pascual Foresi, Cittá Nuova 2014, pp. 107-109