28 Jul 2015 | Sin categorizar
La Escuela de Verano se desarrollará bajo el título De la empatía a la reciprocidad: la contribución de la psicología a una sociedad multicultural y reunirá a jóvenes de todo el mundo del área de la psicología. El programa se articulará a través de talleres, debates, diálogo, intercambio,… Se desarrollará del 3 al 6 de septiembre en el CM Luminosa (a 26 km de Madrid) y está organizado por Psicología y Comunión. Cuota general (comida y alojamiento): 120 € – Jóvenes menores de 25 años: 100 € Para más detalles, información y preinscripción, en el correo electrónico en italiano o en castellano.
28 Jul 2015 | Palabra de vida, Sin categorizar
En estas palabras está contenida toda la ética cristiana. El actuar humano, si quiere ser como Dios lo concibió al crearnos, es decir, auténticamente humano, debe estar animado por el amor. Para llegar a la meta, el camino –metáfora de la vida– debe estar guiado por el amor, compendio de toda la ley. El apóstol Pablo dirige esta exhortación a los cristianos de Éfeso como conclusión y síntesis de lo que acaba de escribirles sobre el modo de vivir cristiano: pasar del hombre viejo al hombre nuevo, ser auténticos y sinceros unos con otros, no robar, saber perdonarse, obrar el bien… En una palabra, «caminar en el amor». Convendrá leer entera la frase de la que está sacada esta incisiva palabra que nos va a acompañar durante todo el mes: «Sean imitadores de Dios, como hijos queridos, y caminen en el amor como Cristo que los amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor». Pablo está convencido de que todo comportamiento nuestro debe tener como modelo el de Dios. Si el amor es la señal distintiva de Dios, debe serlo también de sus hijos: en esto deben imitarlo. Pero ¿cómo podemos conocer el amor de Dios? Para Pablo está clarísimo: éste se revela en Jesús, quien muestra cómo y cuánto ama Dios. El apóstol lo ha experimentado en primera persona: «Me amó y se entregó por mí» (Ga 2, 20), y ahora lo revela a todos para que se convierta en la experiencia de toda la comunidad. «Caminen en el amor». ¿Cuál es la medida del amor de Jesús, sobre el cual debemos modelar nuestro amor? Como sabemos, no tiene límites, no excluye a nadie ni muestra preferencias por nadie. Jesús murió por todos, incluidos sus enemigos, quienes lo estaban crucificando, tal como el Padre, que por su amor universal hace salir el sol y manda la lluvia sobre todos, buenos y malos, pecadores y justos. Jesús supo preocuparse sobre todo por los pequeños y de los pobres, por los enfermos y por los excluidos; amó con intensidad a sus amigos; estuvo especialmente cerca de sus discípulos… No escatimó su amor, llegó al extremo de entregar la vida. Y ahora llama a todos a compartir su mismo amor, a amar como Él amó. Puede darnos miedo esta llamada por ser demasiado exigente. ¿Cómo podemos ser imitadores de Dios, que ama a todos, siempre, tomando la iniciativa? ¿Cómo amar con la medida del amor de Jesús? ¿Cómo estar «en el amor», tal como nos requiere la Palabra de vida? Sólo es posible si antes hemos hecho nosotros mismos la experiencia de ser amados. En la frase «caminen en el amor como Cristo que los amó», la expresión «como» puede significar también «porque». «Caminen en el amor». Aquí caminar1 equivale a actuar, a comportarse, como indicando que cualquier acción nuestra debe estar inspirada y movida por el amor. Pero quizá no sea casual que Pablo utilice esta palabra dinámica para recordarnos que a amar se aprende, que hay todo un camino por recorrer para alcanzar la generosidad del corazón de Dios. Él usa también otras imágenes para indicar la necesidad de progresar constantemente, como el crecimiento que lleva a los recién nacidos hasta la edad adulta (cf. 1 Co 3, 1-2), el desarrollo de una plantación, la construcción de un edificio, la carrera en el estadio para conquistar el premio (cf. 1 Co 9, 24). Nunca podemos decir que lo hemos conseguido. Hace falta tiempo y constancia para alcanzar la meta, sin rendirse ante las dificultades, sin dejarse nunca desanimar por los fracasos y errores, dispuestos siempre a volver a empezar sin resignarse a la mediocridad. Agustín de Hipona, quizá pensando en su sufrido camino, escribía a propósito de esto: «No te contentes con lo que eres si quieres llegar a lo que aún no eres, pues donde hallaste complacencia en ti, allí te quedaste. Y si has dicho: “Es suficiente”, también pereciste. Añade siempre algo, camina continuamente, avanza sin parar; no te pares en el camino, no retrocedas, no te desvíes. Quien no avanza, queda estancado»[1]. «Caminen en el amor». ¿Cómo proceder con más celeridad por el camino del amor? Puesto que la invitación se dirige a toda la comunidad –«caminen»– será útil ayudarse mutuamente. En verdad es triste y difícil emprender un viaje uno solo. Podríamos comenzar buscando la ocasión de repetirnos de nuevo entre nosotros –amigos, familiares, miembros de la misma comunidad cristiana…– la voluntad de caminar juntos. Podríamos compartir las experiencias positivas de cómo hemos amado, para aprender así unos de otros. Podemos comunicar, a quienes puedan comprendernos, los errores cometidos y las desviaciones del camino, para corregirnos. También la oración en comunidad podrá darnos luz y fuerza para avanzar. El camino es estar unidos entre nosotros y con Jesús en medio de nosotros, así, recorreremos hasta el final nuestro «santo viaje»: sembraremos amor en torno a nosotros y alcanzaremos la meta: el Amor.
Fabio Ciardi
[1] Agustín de Hipona, Sermón 169, 8.
22 Jul 2015 | Sin categorizar
En la sala de espera. «Nuestro hijo y su compañera estaban en la cárcel por haber sido descubiertos vendiendo droga. En las largas esperas, antes de poder charlar con el familiar recluido, conocimos a una joven extranjera que tenía un semblante muy triste. Desde hace tres años, hace un largo recorrido a pie, para visitar con regularidad a su compañero preso. Cuando supo que de ahí en adelante, nosotros la podíamos llevar en el auto apareció finalmente una sonrisa en su rostro y nos agradecía repetidamente. En la siguiente visita, para que la espera fuera más liviana, sobre todo para los niños que acompañaban a sus madres, llevamos juguetes, caramelos y frutas. Cuando nuestro hijo se enteró de todo lo que ocurría en la sala de espera, donde existía un ambiente de mayor serenidad, mejoró su relación con nosotros». (Italia) Perdón. «Me fui a vivir con una colega de trabajo, abandonando a mi esposa y a nuestros cuatro hijos. Mi hijo mayor tomó mal mi actitud y se fue de casa. pero Mi esposa con los otros tres hijos comenzó a pedir a Dios la gracia de mi regreso al hogar. Poco a poco fui encontrando la fuerza para dejar a esa mujer. Además, para evitar verla con asiduidad, dado que ella trabajaba en mi misma empresa, dejé también el trabajo. Y volví con mi familia, permaneciendo desocupado hasta que encontré un empleo muy simple. Vivir la humildad me hacía bien. Agradezco a Dios por el apoyo que recibí de otras familias y sobre todo, por el perdón de mi esposa y de mis hijos, con quienes comencé un camino nuevo». (USA) En el teléfono. «Hace unos años, mi hijo de 23 años, murió en un accidente de auto. Desde ese momento me acompañó un sutil rencor hacia el amigo que manejaba el auto, que resultó ileso. Lo consideraba responsable de la muerte mi hijo. Ahora él está casado y tiene hijos. Un día en la iglesia, el sacerdote habló de la reconciliación, del perdón, sentí que esas palabras que iban dirigidas a mí. Con las manos temblando marqué su número de teléfono. Respondió la esposa. Se mostró sorprendida y turbada cuando le dije quién era. Le abrí el corazón: «Estuve pensando mucho en ustedes en estos días, quisiera verlos, conocer a sus hijos… Me harían muy feliz si vienen a visitarme». Ella, conmovida, prometió que pronto vendrían….Descubrí que estoy contenta y aliviada». (Suiza) Las cuentas cierran. «Soy madre de cinco hijos con problemas de salud, droga y alcoholismo, elecciones de vida que originaron familias casi todas irregulares, con tensiones y peleas. Ahora soy viuda. Estoy sola y
tengo problemas que la gente ni siquiera se imagina. Por el hecho de que me muestro siempre serena, si bien mi carácter me ayuda, tengo que debo decir que pude resistir ciertas situaciones sobre todo gracias al don de la fe y al apoyo de las amistades. Hoy vivo nada más que con la pensión, pero logro igualmente ayudar mensualmente a alguna persona necesitada. Algunas veces quisiera dejar de hacerlo. En el fondo, sería más cómodo ahorrar algún dinero para la vejez. Pero es más fuerte que yo. Y veo que la providencia llega puntual y las cuentas me cierran siempre bien». (Italia)
14 Jul 2015 | Sin categorizar
Escasa comunicación, incapacidad de acoger al otro, de ver lo positivo de su diversidad, de establecer la justa distancia con las familias de origen. Todas estas cosas son a menudo, las causas de las crisis conyugales, en una sociedad individualista que no cree en el matrimonio y en el compromiso de una relación para siempre. Este año, la experiencia del curso de Loppiano, organizado por Familias Nuevas, con la finalidad de consolidar la unidad de pareja (del 20 al 27 de Junio), llegó a su séptima edición. Esto demuestra que la voluntad de reconsiderar las diferencias, unida a una profunda comunión con los animadores y las demás familias, y a la ayuda de expertos, pueden hacer que se vuelva a poner en marcha una relación que se había atascado. Y si esto se da, entonces se pueden superar hasta las más grandes dificultades, como lo demuestra una pareja que se volvió a unir después de nueve años de separación, que ofreció un conmovedor testimonio sobre el perdón incondicional. Sin embargo, el camino para “reencontrarse” es difícil. «Al llegar, los rostros tensos y la expresión triste de las parejas, más que cualquier palabra, describían un profundo sufrimiento», cuentan Marina y Gianni Vegliach, animadores de Familias Nuevas. «Algunos hablaban de la búsqueda de sentido, otros de un cónyuge desconocido, otros de la duda si seguir caminando juntos en el futuro, otros de la imposibilidad de diálogo… Alguien dijo: ‘jamás lograré perdonarme’». «El título del curso era: Trayectoria de luz en la pareja. A medida que penetrábamos en el programa del curso – siguen los Vegliach – la espiritualidad de la unidad de los Focolares, junto al acompañamiento psicológico, a las experiencias, a los ejercicios prácticos, a los coloquios y a los momentos de relax, favoreció la transformación de los corazones y de las almas. Y esto se reflejaba en el cambio de los rostros y de las miradas, que se volvían más serenos». «Llegamos vacíos, obsesionados por la palabra fin; volvemos con la palabra inicio», decía una pareja. Entre las familias animadoras, había dos parejas que habían hecho el curso en años anteriores y que ahora deseaban ponerse a servicio de los demás, de manera que con compromiso, seriedad y competencia, supieron entrar en el túnel con quienes estaban en la oscuridad y así animar y sostener a las parejas con su propio testimonio. Durante el curso se afrontan los temas del conocimiento de sí mismos, de la diversidad, del conflicto, de la acogida. Se trata de identificar esa herida particular que requiere ser sanada, también con un adecuado apoyo psicológico, si fuera necesario. El hecho de compartir con otras parejas, ayuda a observar la situación personal desde varios puntos de vista. Además, permite encontrar la fuerza y el valor necesarios para reconstruir una relación de calidad, saliendo de esa soledad que hace que la crisis parezca irreversible. La cita cotidiana en el Santuario de la “Theotokos” y la atmósfera especial que se respira en Loppiano, la ciudadela internacional de los Focolares, en Incisa Valdarno (FI) – en la que se aprende espontáneamente a ponerse en el lugar del otro viviendo la fraternidad – contribuyeron positivamente al éxito del curso, que abrió nuevas posibilidades para “mirar juntos al mañana, compartiendo altos y bajos”, “redescubrir el diálogo, la esperanza y para volver a ocuparse el uno del otro.” Alguien dijo: «Ahora tenemos las herramientas para salir del erizo cerrado en el que nos convertimos. Esperamos seguir usándolas en el momento preciso». En invierno, para consolidar los logros, se llevará a cabo un fin de semana de verificación y evaluación. Además, del 24 al 27 de septiembre de 2015, está agendado un encuentro internacional en Castelgandolfo, abierto a unas 60 personas entre animadores y expertos, para estudiar la posibilidad de multiplicar las “trayectorias de luz” también a nivel local.
12 Jul 2015 | Sin categorizar
«La función por excelencia de la familia es la de crecer y multiplicar, incrementar la vida, cooperar en la obra creadora del Creador. Su unidad no se interrumpe, sino que aumenta y se prolonga en la prole. En los hijos el amor de los dos esposos se encarna; la unidad se transforma en persona. Padre, madre, hijo, forman una vida que de alguna forma es a imagen y semejanza de la divinidad, por la que fueron creados y son vivificados. Tres puntos por los que pasa el circuito del único amor, que parte y se alimenta del amor de Dios». (Giordani, 1942) Giordani, al trazar el semblante divino de la familia, de alguna manera, anticipa lo que más adelante declararán los textos del Vaticano II, tanto cuando subraya el privilegio de los esposos de «cooperar en la obra creadora del Creador», como cuando define a la familia como espejo de la vida trinitaria, de la que deriva su designio. Ésta es una doctrina muy querida por S. Juan Pablo II, quien la eligió como tema de sus históricas catequesis sobre el amor humano, en los años ‘80. El pasado 23 de junio, la Comisión preparatoria del Sínodo divulgó el Instrumentum Laboris, sobre el cual los padres sinodales están llamados a reflexionar, en el próximo mes de octubre, para luego proponer, al Santo Padre, posibles soluciones a aplicar en favor de las familias. El documento, centrado en la vocación y en la misión de la familia, empieza con una mirada a las múltiples problemáticas que conciernen a la familia hoy y a los graves desafíos culturales y sociales que la amenazan. Sin embargo, la constatación de estas dificultades tan serias no es sólo de los tiempos actuales. En 1975, el episcopado de Quebec publicó una carta que contenía un análisis alarmante en este sentido. Giordani quedó profundamente impresionado por esto, a tal punto que citó algunos párrafos de aquella carta en uno de sus artículos. Al final de ese texto, ofreció a las familias su mensaje alto y luminoso: «Las dificultades de la vida no abaten a una familia anclada en Dios; pero en demasiados casos la arrasan, porque está anclada sólo en el dinero. La unión de los cónyuges es su fuerza, pero la unión es fruto del amor. Por lo tanto redunda en su propio beneficio, terreno y celestial al mismo tiempo, el amarse, aprovechando las pruebas, los dolores, los desengaños para santificarse. El matrimonio no une sólo a los esposos el uno al otro, en cuanto esposos, padres o madres; sino que los une a Dios. Esta unidad en Dios, del hombre y la mujer, de los padres y los hijos, es el sentido más profundo del matrimonio y de la familia». (Giordani, 1975) A cargo del Centro Igino Giordani Textos extraídos de: Igino Giordani, Famiglia comunità d’amore, Città Nuova, Roma 2001 e Igino Giordani, La società cristiana, Città Nuova, Roma, 2010
9 Jul 2015 | Sin categorizar

Mary Robinson, Lorna Gold
Ciento ochenta personas de más de 40 naciones: ONGs, movimientos sociales, científicos, congregaciones religiosas, otros militantes del mundo católico y muchos más, se reunieron para tratar de responder concretamente a la Encíclica del papa Francisco Laudato Sí. Lorna Gold y John Mundell, procedentes de Irlanda y de los Estados Unidos respectivamente, profesionales del sector ambiental, asistieron como representantes del Movimiento de los Focolares y de Eco-One. Lorna Gold desde hace más de 13 años trabaja como ambientalista en Trocaire-Agencia de desarrollo externo de la Iglesia católica en Irlanda – y John Mundell es el presidente de una empresa de consultoría ambiental en Indianápolis conocida como Mundell & Associates, Inc., que adhiere a la Economía de Comunión. «Lo más importante de esta conferencia son las distintas personas, organizaciones, entes que se reunieron para dar una respuesta inmediata a la Encíclica del Papa – afirma Lorna Gold. Estamos aquí procedentes de todo el mundo en representación dela sociedad civil. Hay activistas como – reconocida escritora a nivel mundial especializada en temas ecológicos y en la economía en la era de la globalización-, hay también personas de movimientos ecológicos, como el director de Greenpeace – Kumi Naidoo-, está también presente toda la red del CIDSE – ONGs católicas que trabajan por las justicia social y global» Los tres días de congreso hicieron sentir que ya hay un movimiento en camino, para ayudar a concretar los ideales de la Encíclica Laudato Sí. Entre las experiencias presentadas está la del Dado de la Tierra®, creado por Eco-One, la red de profesionales en el campo ambiental que se inspiran en la espiritualidad de la unidad.
Todos tenían conciencia de las dificultades y complejidad del problema del ambiente: un problema que no se limita a la ciencia y a la tierra, sino también a la economía y a la política. A menudo las elecciones en estos ámbitos van en contra de la naturaleza y generan mayor pobreza y, según Naomi Klein, todavía se puede trabajar mucho más: «Podemos prevenir muchísimo sufrimiento. Que sea difícil no justifica no “hacer nada”». «¡Necesitamos cosas difíciles pero son posibles; en lugar de cosas fáciles pero reprochables!», afirmó. «No debemos dejar que lo difícil sea un límite para lo posible, al contrario, dejemos que lo posible se convierta en realidad». Y cambiar de ruta es posible si existe la fuerza para enfrentar el problema. La presencia de personas empeñadas en frentes tan diversos dio esperanza e hizo experimentar lo que el papa Francisco afirma en la Encíclica: el todo es más que la suma de las partes. Y otra novedad del congreso, como lo subrayó John Mundell, fue «el rol protagónico de las mujeres en la discusión y en la conversación de los cambios climáticos. Sentimos en este congreso casi como una visión futura de la Iglesia: abierta al diálogo con el mundo, una Iglesia en la cual se buscan relaciones con todas las personas de buena voluntad, para llevar adelante un mundo más unido y más vinculado con el planeta». La Encíclica Laudato Si’ nos llama a reconsiderar nuestro estilo de vida: «La Encíclica del Papa no es solo para el mundo católico», sostiene con fuerza Naomi Klein. «También yo, como feminista y judía secular, puedo decir que he sentido que la Encíclica me habla también a mí» https://vimeo.com/133043698