24 Nov 2014 | Sin categorizar

«Crear una red de mujeres, trascendiendo la diversidad de religiones y culturas, profundizar los textos sagrados para recuperar el lugar de la mujer en la sociedad de hoy y promover el diálogo interreligioso con una dimensión más humana». Estas son algunas de las conclusiones del Simposio internacional que tuvo lugar los días 12 y 13 de noviembre pasados, en Rabat, capital de Marruecos.
Fue organizado por el Centro de Estudios sobre la Mujer en el Islam (Centre for Women’s Studies in Islam), afiliado al Consejo de Ulema de Marruecos (Moroccan Council of Ulama). El simposio se desarrolló en el marco del Diálogo Estratégico entre Marruecos y EEUU bajo el alto patrocinio del Rey Mohammed VI.
Estuvieron presentes un centenar de expertas procedentes de 25 naciones, en su mayoría musulmanas, pero también cristianas y judías, estudiosas y comprometidas en el campo jurídico y en los organismos que trabajan a favor de los derechos de las mujeres.
El encuentro, cuyo título fue “Mujeres en el corazón del monoteísmo: una historia plural”, quiso enfrentar la importante contribución de las mujeres en el diálogo interreligioso, donde a menudo su voz permanece marginada.
El Simposio comenzó con una mirada sobre el rol de la mujer en la historia de las tres religiones monoteístas. Luego, se subrayó la importancia de partir de los textos sagrados, más que de la lógica de la ruptura, con el objetivo de reencontrar la dignidad de la mujer aspirando a una mayor igualdad entre varón y mujer, sea en el nivel espiritual, como moral y social. De allí surgió la necesidad de interpretaciones correctas de los textos sobre la figura femenina, a menudo condicionados por la costumbre de la época y por otros factores: políticos, económicos y sociales.

Christina Lee, corresponsable del diálogo interreligioso de los Focolares, presentó la experiencia del Movimiento de los Focolares fundado por una mujer, Chiara Lubich, en el campo del diálogo interreligioso. Ella habló del “genio femenino” – como lo definió Juan Pablo II -, es decir, de esa capacidad de las mujeres de vivir por los demás, de ocuparse de los demás y de entrelazar vínculos entre las personas. Esta visión fue apreciada por la profundidad, la espiritualidad y las perspectivas futuras.
Hubo otras importantes intervenciones que se refirieron a las variadas formas de diálogo establecidas por las mujeres de hoy con sus dificultades, esperanzas y testimonios. La profesora Aicha Hajjami de Marruecos se preguntaba por qué en muchas naciones islámicas persisten aún ciertas leyes injustas hacia las mujeres. «Es una situación que exige una profunda reflexión – agregaba- sobre cómo lograr que tales leyes sean modificadas según los valores sostenidos por el Islam».
Yolande Iliano, presidente de Religions for Peace Europe, dio un testimonio sobre cómo la sensibilidad femenina puede dar vida a compromisos colectivos interreligiosos a nivel social y político.
No faltaron las jóvenes con sus experiencias y expectativas, que manifestaron el rol crucial que la mujer debe desempeñar para construir la unidad de la familia humana. Como afirmaba la profesora Asma Lamrabet, directora del Centro de Estudios, «el simposio fue ya una realidad y un desafío, no más solamente un sueño».
22 Nov 2014 | Sin categorizar
Jesús Morán, filósofo y teólogo español, fue elegido como nuevo copresidente del Movimiento de los Focolares durante la Asamblea general de 2014, que tuvo lugar el pasado mes de septiembre. Lo entrevistamos:
«Conocí el ideal de la unidad – son sus primeras palabras – cuando recién terminé los estudios en el liceo clásico y me preparaba para entrar en la facultad de filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid. Eran tiempos de gran agitación político-social en España. El deseo de cambio era muy fuerte. La sociedad y en especial los jóvenes reclamaban libertad y democracia. Si elegí la carrera de filosofía fue porque los religiosos del liceo donde estudié nos inculcaron un cristianismo comprometido en la transformación social. El encuentro con la espiritualidad de Chiara Lubich fue como hallar la figura de lo que quería ser. Esta espiritualidad, además de cambiar la sociedad, podía cambiarme a mí mismo y esto era lo que en el fondo más deseaba. En la libertad de amar encontré la respuesta a todas mis exigencias».
«Viví en América Latina la mayor parte de mi vida – sigue Jesús Morán –. Llegué a Chile a los 23 años y dejé México cuando tenía 50. Allí viví mis primeras experiencias laborales y pude palpar la historia de pueblos milenarios con sus contrastes, sus inmensas riquezas culturales y su drama de identidad. De América Latina aprendí el valor inconmensurable de la vida, de la naturaleza y de las relaciones interpersonales. Fue una escuela de socialidad. Ese continente me dio el sentido del pensamiento orgánico, de la cultura que se vuelve praxis cotidiana e historia, de la religiosidad que toca las cuerdas más íntimas del corazón».
La experiencia de los últimos años en el Centro del Movimiento, confiesa, lo enriqueció de una mirada más universal, además de una intensa maduración humana y espiritual.
«En mi vida fueron especialmente luminosos algunos momentos vividos con Chiara Lubich en los que sentí su maternidad para conmigo».
Han pasado algo más de dos meses desde su elección como copresidente y nos cuenta que está viviendo «una experiencia de Dios fortísima y al mismo tiempo muy sencilla. Nunca como en este tiempo me he sentido tan profundamente amado por muchas personas. Estoy infinitamente agradecido con Dios por esto».
Cuando le preguntamos si según su opinión pasó algo nuevo en la Asamblea de 2014, contesta:
«La Obra de María vive un momento crucial de cara a su futuro. Se trata de verificar hasta qué punto esta primera generación entendió realmente el don carismático que Dios le hizo a la Iglesia y a la humanidad con Chiara Lubich. De esto depende que la encarnación del carisma esté a la altura de este don. Es un momento de fuerte y nueva autoconsciencia que debe llevar como fruto una radicalidad de vida igual a la de los primeros tiempos del Movimiento, aunque distinta. Es el momento de la “fidelidad creativa”. Tanto más fieles cuanto más creativos, y viceversa, tanto más creativos cuanto más fieles. Obviamente, esto significa actualización del carisma en todos los frentes, nuevo impulso apostólico, dilatación de la capacidad de diálogo a 360 grados. Me parece que la Asamblea, con su documento programático y con el toque final del mensaje de Papa Francisco, se ha orientado en este sentido».
Con respecto a su opinión sobre posibles contraposiciones entre formación espiritual y formación cultural, afirma:
«En Chiara nunca hubo contraposición entre vida y pensamiento. De hecho, ella sintió el impulso de retomar los libros en seguida después de una experiencia mística. Considero este hecho muy significativo. Chiara es la fundadora de la Escuela Abba y del Instituto Universitario Sophia. Como todos los grandes fundadores, ella estaba plenamente consciente de que un carisma que no se transforma en cultura no tiene futuro».
Finalmente le preguntamos qué es lo que pide para él y para el Movimiento:
«Un don que pido todos los días es el del discernimiento y la docilidad al Espíritu, sin temor».
Entrevista de Aurora Nicosia
19 Nov 2014 | Sin categorizar
Cielo Lee, Young-Hee trabaja como enfermera a domicilio para un hospital en Seúl. En Corea, el porcentaje de suicidios de los ancianos que tienen más de 80 años, es el más alto del mundo. «Después de haber leído algunos datos, empecé a trabajar con mucho empeño para la prevención, porque el 50% de mis pacientes pertenecen a esta franja etaria». Luego de una experiencia negativa con una paciente fuertemente deprimida, Cielo Lee, decidió organizar un curso sobre prevención del suicidio dirigido a 100 educadores de los ancianos y otros 30 voluntarios que prestan sus servicios en las parroquias. “Visitando cada semana a unos 40 pacientes de alto riesgo, junto a otro colega evaluamos su estado anímico según parámetros sanitarios. Basándonos en los resultados, decidimos visitar 2 veces por semana a las 10 personas que se encontraban en una situación de mayor riesgo».
El proyecto “Gate-keeper” – que literalmente significa “guardianes”, pero también una especie de “guardaespaldas” – es uno de los servicios públicos promovido por el gobierno de Seúl. Se realiza en cada barrio de la capital para prevenir los suicidios con la estrecha colaboración de las estructuras sanitarias locales. «En este proyecto – explica Cielo Lee – brindamos formación también a los ancianos para que sean gate-keeper. Junto a los enfermeros, estos coetáneos van a visitar a los pacientes dando consejos útiles para su salud».
«Con el deseo de proteger la vida incluso de una sola persona, comuniqué la idea a una religiosa, enfermera jefe, de mi lugar trabajo y luego 60 de mis colegas enfermeras participaron en este curso de prevención».
Uno de los pacientes padecía una enfermedad grave desde hacía 10 años: «Visitando su casa – cuenta – antes de entrar rezaba y luego trataba de escuchar bien lo que él me comunicaba. Desde hace un tiempo este paciente se ha acercado a la oración y está recuperando condiciones estables».
Una amiga, después de haber perdido a su hijo mayor, sufría de insomnio. Lograba dormir sólo con la ayuda de fármacos. Pero, luego de haber asistido al curso, empezó a cuidar a una anciana sin familia que vivía cerca de su casa. Ahora logra dormir sin medicinas y agradece el hecho de poder ayudar a otros.
«Un día suena el teléfono» – sigue Cielo Lee en su relato. «Era del centro de salud mental donde trabajo. Me decían que el alcalde de Seúl le daría un reconocimiento a una persona en cada barrio y ¡además que mi nombre había sido propuesto por unanimidad! Unos días más tarde recibí otro premio de parte del director del hospital».
Para los miembros del Movimiento de los Focolares en Seúl que participaron al curso fue, como ellos mismos escribieron, «una ocasión preciosa para profundizar en el conocimiento del misterio de la vida e ir hacia las periferias existenciales».
18 Nov 2014 | Sin categorizar

«Agradezco ante todo a Su Eminencia, el Card. Stanisław Ryłko, por haberme invitado a participar en esta rueda de prensa. Aprovecho la ocasión para agradecer públicamente al Pontificio Consejo para los Laicos por haber promovido este 3er Congreso mundial y con ello pienso que interpreto el sentir también de muchos Movimientos Eclesiales y nuevas Comunidades que hoy enriquecen la Iglesia y la sociedad.
¿Qué se espera el Movimiento de los Focolares – y quizás también los otros Movimientos – de este Congreso?
Ante todo, considero que ha sido convocado en un momento propicio y por varios motivos: Estamos de lleno en el 50° aniversario del Concilio Vaticano II. Y la Iglesia entera, por lo tanto todos nosotros, nos encontramos examinándonos sobre sus grandes intuiciones y su enseñanza. El Vaticano II continúa siendo, y hoy más que nunca, en un modo particular para nosotros los laicos, estímulo y espejo de nuestra función, vocación y responsabilidad en relación a la Iglesia y al mundo contemporáneo.
Otro motivo de estímulo es la persona de Pablo VI, venida en escena con ocasión de su beatificación, con lúcido y a menudo profético magisterio, como Papa del diálogo y como Papa de los laicos.
Otro gran motivo son las preguntas que el Papa Francisco continúa haciendo a toda la Iglesia, como institución y como pueblo de Dios. Por esto también, cuantos formamos parte del Movimiento de los Focolares sentimos el deber de dejarnos interrogar por sus palabras y por sus elecciones. No basta admirar, sino que estamos trabajando para que puedan interpelarnos profundamente, en cuanto a radicalidad, apertura y concreción. .
El programa del próximo 3er Congreso, por lo que sabemos hasta el momento, recorre nuevamente las grandes solicitudes de la Evangelii gaudium. Con esas, el Papa Francisco impulsa y acompaña a la Iglesia hacia la máxima expansión: nos hace penetrar en todas las «periferias», para las que existimos, con el deber de ofrecer – con nuestro ser y con nuestro actuar – la luz que viene de la certeza de que «Dios nos ama inmensamente».
Querría referirme brevemente a nuestra Asamblea general, realizada hace dos meses con la participación de casi 500 representantes de 137 naciones, de todas las ramas, generaciones y diálogos que constituyen el Movimiento, y que prácticamente se concluyó el pasado 26 de septiembre con la Audiencia privada con el Papa Francisco.
En esa ocasión, el Papa Bergoglio, recorriendo el camino de la Iglesia llamada a una nueva evangelización a 50 años del Concilio Vaticano II, quiso dar en consigna al Movimiento tres «verbos». En ellos descubro una prospectiva que – me parece – puede inspirar, solicitar e interesar también a otras realidades asociativas de la Iglesia.
Primero: contemplar. Contemplar a Dios y vivir en compañía de los hombres; perseverar en el amor recíproco, dijo el Papa citando un escrito de nuestra fundadora Chiara Lubich, la cual – decía – «inspirada por Dios como respuesta a los signos de los tiempos» escribió: «He aquí el gran atractivo de nuestro tiempo: penetrar en la más alta contemplación y permanecer mezclados entre todos, hombres junto a los hombres».
Segundo: salir. Cito: «Salir (…) para comunicar generosamente a todos el amor de Dios » con respeto, gratuidad y creatividad. «Para esto es necesario hacerse experto en ese arte que se llama ‘diálogo’ y que no se aprende barato. No podemos contentarnos con medias medidas», sino «con la ayuda de Dios, apuntar a lo alto y ampliar la mirada». Salir con valentía a donde están los «gemidos de nuestros hermanos, las llagas de la sociedad y los interrogantes de la cultura de nuestro tiempo».
Tercero: hacer escuela. El Papa Francisco recordó la expresión de Juan Pablo II en la Novo millennio ineunte, con la que invitaba a toda la Iglesia a ser «casa y escuela de comunión» (cfr. n. 43). Y añadió: «Vosotros habéis tomado en serio esta consigna. Es necesario formar, como exige el Evangelio a hombres y mujeres nuevos y para ese fin se necesita una escuela de humanidad con la medida de la humanidad de Jesús. (…) Sin una adecuada obra de formación a las nuevas generaciones, es ilusorio pensar en poder realizar un proyecto serio y duradero al servicio de una nueva humanidad ». Hay que formar a «hombres-mundo», dijo citando una expresión «que Chiara Lubich había acuñado en su tiempo y que sigue siendo de gran actualidad… Hombres y mujeres con el alma, el corazón, la mente de Jesús y por esto, capaces de reconocer y de interpretar las necesidades, las preocupaciones y las esperanzas que se albergan en el corazón de cada hombre ».
Estos tres verbos se funden después con las tres palabras que habían emergido de la Asamblea general de los Focolares, tratan de captar lo esencial de las 3.650 instancias que se habían recibido en los meses de preparación de las comunidades de los Focolares de todo el mundo y ofrecer pistas y orientaciones para el futuro. Tres palabras que indican en extrema síntesis el compromiso y las prospectivas del Movimiento en los próximos años: «en salida, juntos, oportunamente preparados«.
Este próximo 3er Congreso de los Movimientos Eclesiales y de las nuevas Comunidades se coloca en una historia común y fecunda, que ha visto a los Movimientos nacer, desarrollarse y dar la propia aportación a la Iglesia y a la humanidad según el carisma específico del que cada uno era portador. Pero no solo. Muy a menudo, particularmente a partir del momento de fundación de Pentecostés ’98, ha visto también a varios Movimientos y/o comunidades juntas colaborar en algunos proyectos y en distintas ocasiones.

El Pontificio Consejo para los Laicos nos ha acompañado siempre, en este trabajo común dándonos así la garantía de que cuanto aportaba cada Movimiento servía para la realización de un proyecto a beneficio de todo el cuerpo eclesial, vigilando siempre con amor y discernimiento para valorizar lo bueno y hacer caer cuanto fuera accesorio. Cuántas veces el Movimiento de los Focolares se ha sentido sostenido en el colaborar con su carisma de la unidad a los más variados encuentros, a veces complejos, como por ejemplo las Jornadas de la Juventud o los Congresos de los Laicos, como el de Corea…
Nos auguramos que el próximo Congreso, para continuar con esta trayectoria, signifique un paso de madurez, es decir, que reflexiones y comparaciones, comunión de éxitos y de derrotas, de experiencias y de proyectos, pongan las condiciones para que Dios, Señor de la historia, pueda sacar de él no sólo frutos de comunión y de enriquecimiento recíproco, sino el fruto de orientar mayormente a todos, y a todos juntos, a mirar y a vivir siempre y con alegría renovada, por el único gran fin de la Iglesia de Cristo: «Padre que sean una sola cosa… que todos sean uno» (Jn 17,21). Éste es el «sueño de Dios». Esperamos saber responder a las expectativas más profundas de los hombres y de las mujeres de hoy y contribuir para hacer de la humanidad una sola gran familia.
Con esta disposición nos preparamos a encontrarnos con todos los participantes del Congreso».
De la intervención de Maria Voce en la rueda de prensa de presentación del 3er congreso de Movimientos Eclesiales y nuevas Comunidades
18 Nov 2014 | Sin categorizar

El III Congreso mundial en el Vaticano fue presentado por el Presidente del Dicasterio, el Cardenal Stanislaw Rylko, junto con el “secretario Mons. Josef Clemens. Las expectativas de los Movimientos y de las Comunidades fueron expresadas por María Voce, presidente de los Focolares, y Jean-Luc Moens, responsable de las relaciones internacionales de las “Communauté de l’Emmanuel”
Se trata de la tercera etapa de un “crecimiento hacia la madurez eclesial”. La primera manifestación fue en 1998 y sucesivamente en el 2006, concomitantemente con las dos grandes asambleas de los Movimientos. La primera con Juan Pablo II –quien definía el fenómeno de los Movimientos como una “corriente de gracia”, afirmando que la Iglesia se esperaba de ellos “frutos maduros de comunión y de compromiso” – y la segunda con Benedicto XVI, quien veía en este camino “una provocación saludable” para la Iglesia, “minorías creativas” decisivas para el futuro de la humanidad.
El Papa Francisco se encontró con los Movimientos y las nuevas comunidades el 18 de mayo de 2013, y ahora el tercer Congreso mundial toma la línea de su Exhortación Evangelii Gaudium. En la misma, Francisco le pide a los movimientos que “sean verdaderos protagonistas de una nueva etapa de la misión evangelizadora de la Iglesia, caracterizada por la alegría”, dirigida hacia las “periferias geográficas y existenciales de nuestro mundo”, “cercana a todos los pobres, sufrientes y excluidos – amargo producto de la cultura del descarte hoy dominante”.
Ante los periodistas, el cardenal Stanislaw Rylko hizo propia la pregunta que muchos se plantean. ¿Cómo es posible “en un mundo que de forma tan radical rechaza a Dios, todavía hay tantos hombres y mujeres, adultos y jóvenes que descubren la alegría y la belleza de ser cristianos” y “eligen a Cristo y su Evangelio como brújula segura de su existencia?”. La variedad y la riqueza de los nuevos carismas “proponen itinerarios pedagógicos” de vida cristiana de “impresionante eficacia, capaces de cambiar la vida de las personas y de despertar en ellas un extraordinario entusiasmo evangelizador”, con “su fantasía misionera, con su capacidad de encontrar modos y caminos siempre nuevos de testimoniar y de anunciar el Evangelio”
Mons. Josef Clemens, Secretario del Pontificio Consejo para los laicos subrayó el contenido de los tres días: el contexto y los diversos aspectos de la evangelización, la purificación de los obstáculos e impedimentos, el dinamismo y la colaboración entre los carismas, el rol de las mujeres y los programas de inclusión de los pobres.
Maria Voce, presidente de los Focolares, puso en evidencia que el Concilio Vaticano II es para los laicos un “incentivo y espejo” de la propia “vocación y responsabilidad dentro de la Iglesia y en el mundo contemporáneo”. Al expresar las expectativas de los laicos auguró que el Congreso “marque un paso de madurez” y que además “las reflexiones y los diálogos, la puesta en común de éxitos y derrotas, de las experiencias y de los proyectos, establezcan las condiciones para que Dios, Señor de la historia, pueda extraer de todo el conjunto no sólo los frutos de comunión y de enriquecimiento recíproco”, sino que pueda orientar a todos juntos “a mirar y a vivir siempre y con alegría renovada por la única gran finalidad de la iglesia de Cristo: ‘Padre, que sean una sola cosa….que todos sean uno’. Éste es el ‘sueño de Dios’. Esperemos que sepamos responder a las expectativas más profundas de los hombres y de las mujeres de hoy y contribuir a que la humanidad sea una sola gran familia”.
“Queremos avanzar en el camino de conversión pastoral” que nos pide el Papa, y sobre todo “hacer una ‘experiencia de comunión’”, dijo Jean-Luc Moens de la Communauté de l’Emmanuel, quien afirmó “para nosotros es muy interesante descubrir cómo el Espíritu Santo trabaja en los demás. El Congreso será una ocasión única para realizar este descubrimiento recíproco”.
Información: www.laici.va
De la intervención de Maria Voce en la rueda de prensa de presentación del 3er Congreso de los Movimientos Eclesiales y de las Nuevas Comunidades
16 Nov 2014 | Sin categorizar
http://vimeo.com/110344328