15 Sep 2014 | Sin categorizar
Biografia
Maria Voce, elegida presidente del Movimiento el 7 de julio de 2008, por la Asamblea general de los Focolares, es la primera focolarina que reemplaza a la fundadora, Chiara Lubich, fallecida el 14 de marzo del mismo año. El 12 de septiembre de 2014 fue elegida para un segundo mandato consecutivo. Una elección fruto de la comunión entre los 500 participantes en la Asamblea General, provenientes de todo el mundo. (más…)
15 Sep 2014 | Sin categorizar
«Alguien me preguntó si había dormido esta noche. Le respondí que sí, pero que probablemente no sucedería lo mismo ¡después del partido de ‘mi’ Real Madrid contra el Atlético!». El 13 de septiembre de 2014, Jesús Morán Cepedano, recién elegido co-presidente de los Focolares para los próximos seis años, empezó con una broma, lo que permitió aligerar la intensidad del momento. Fue tangible la alegría de toda la Asamblea, mientras María Voce le agradecía por haber aceptado compartir con ella la responsabilidad del Movimiento. También la Santa Sede expresó la necesaria confirmación del nuevo co-presidente, como prescriben los Estatutos de los Focolares, con una carta firmada por Mons. Rylko en donde le desea «que desarrolle fiel y generosamente su tarea, en unidad profunda con la Presidente, para el bien de toda la Obra de María». Y ciertamente no podía faltar el gracias de María Voce a Giancarlo Faletti, co-presidente saliente, «por haber compartido tan bien esta responsabilidad durante seis años», palabras seguidas por una standing ovation de toda la sala. En el Movimiento de los Focolares la figura del co-presidente pone de relieve el aspecto de la unidad, que encuentra su fundamento en las palabras de Jesús «Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, yo estoy en medio de ellos» (Mt 18,20). Según los Estatutos de los Focolares el primer deber del co-presidente es «estar siempre en la más profunda unidad con la presidente», como símbolo de la unidad del Movimiento «que, junto con ella o sustituyéndola, deberá servir también él».

Jesús Morán Cepedano
Jesús Morán, es un focolarino sacerdote, nació en 1957 en Cercedilla (Madrid). Durante más de 25 años vivió al servicio de los Focolares en Chile, Bolivia, México y Cubay . Es graduado en Filosofía y Teología, miembro de la Escuela Abbá, el centro interdisciplinario de estudios del Movimiento. Desde el 2008 hasta hoy tuvo la tarea de consejero general para el aspecto de la formación cultural.El trabajo de la Asamblea prosigue con la elección de las y de los consejeros generales. Muy esperada la audiencia con el Papa Francisco el 26 de septiembre en el Vaticano.
15 Sep 2014 | Sin categorizar
«Si la persona de Cristo y su enseñanza se injertó en la historia dividiéndola en dos y empujando a la humanidad al arrepentimiento, es decir al cambio, para renovarse y encarnar el hombre nuevo, en una ciudad nueva, dicha laceración, más o menos conscientemente, se verificó en el corazón de Maria, colocándola en el medio de las dos edades y de las dos mentalidades, a través de un esfuerzo, a veces amargo, para comprender a Jesús, para seguir a Jesús, para ser una con Jesús. La lección y el dolor no terminaron allí. Durante la predicación del Hijo llegó al punto en que, ya no pudo acercársele: no fue admitida en su presencia. María, en síntesis, se convirtió, como dijo la profecía de Simeón, en la madre desolada. Esa «desolada» pone el acento en la soledad, que ella padece sobre todo, cuando Jesús sale a vida pública y la deja en Nazaret, siendo ya viuda, entre una parentela adversa, y también cuando más adelante Jesús la deja como madre y pone a Juan como su hijo sustituto. Sola entre todos, la bendita entre las mujeres, la madre del género humano: la nueva Eva. Con este sufrimiento suyo Maria dolorosa colabora con la generación de la Iglesia; del pueblo de Dios, el que luego le será dado por el mismo Cristo en la persona de Juan; es decir como su descendiente: el hijo que está en el lugar de Jesús, o mejor dicho, otro Jesús. De ese modo, si la profecía de Simeón fue el comienzo del «martirio» de la Virgen, éste culminó para ella en el Calvario. Cuando una lanza de hierro traspasó el pecho de Jesús, esa lanza traspasó el alma de María. Bajo la cruz, María resultó ser netamente la mujer del pueblo que participa de la vida de Dios. Se puede decir, en cierto sentido, que Jesús tuvo necesidad de ella, no sólo para nacer, sino también para morir. Hubo un momento en el que en la cruz, abandonado por los hombres en la tierra, se sintió abandonado también por el Padre en el cielo: entonces se dirigió a la madre, a los pies de la cruz: a la madre que no había desertado y que vencía la naturaleza para no caer en esa prueba bajo la cual cualquier mujer se habría derrumbado. Luego, muerto el Hijo, la madre sigue sufriendo. El muerto, es depositado en su regazo: más impotente de cuando era niño. ¡Un Dios muerto en el regazo de una madre viuda! Y es precisamente entonces que ella se convierte en reina. Pues Jesús recapitula la humanidad, no es una parte, sino la humanidad entera de todos los tiempos, la que custodia María en su regazo, la que se hace presente en esa desolación; es la madre y la reina de la familia humana que transita por las calles del dolor. Su grandeza es similar a su angustia: el dolor de una madre, que custodia la humanidad que se desangra, bajo la culpa, en el exilio de todos los tiempos. Cuando la madre del Amor Hermoso se convierte también en madre del dolor, y los siete dones del Esposo se convierten en siete espadas, se abre en su corazón un trauma, que junto a la llaga del Hijo, conduce a toda la humanidad al Padre, volviéndola a llevar a la fuente. Ha sido la generación – la regeneración- con la sangre y las lágrimas. Es en ese momento que ella se convierte en la colaboradora del Redentor, precisamente es esa función la que la hace más verdaderamente madre del Amor Hermoso. La une a nosotros, la ensimisma con nuestra suerte. Así la humanidad renace. Y así nace la Iglesia». De: Igino Giordani, Maria modello perfetto, Città Nuova, 2001, pp. 118-127
14 Sep 2014 | Sin categorizar
No es posible construir la paz sin la contribución de las religiones. Se sienten en estos días numerosas apelaciones de líderes religiosos y civiles del calibre de Shimon Peres, con su idea de una ONU de las Religiones como antídoto a la violencia y al terrorismo global, o de encuentros interreligiosos como el recientemente promovido por la Comunidad de San Egidio. Una pieza importante y una contribución hacia un presente y un futuro de paz fue también la VIIIª Asamblea Asiática de las Religiones por la Paz (ACRP) que tuvo lugar en Incheon, Corea del Sur, desde el 25 al 29 de agosto pasado. Y no se habría podido elegir un lugar mejor para lanzar un mensaje de unidad y reconciliación entre los pueblos y los países: a pesar de ser la cuna de las principales religiones monoteístas, y “contenedora” de una extrema variedad cultural, Asia es sobre todo teatro de los principales conflictos y guerras. También los Focolares dieron su propia contribución: Christina Lee, encargada del Diálogo interreligioso del Movimiento, desarrolló una intervención en la cita previa a la Asamblea, que dedicó a las mujeres. En su intervención “Oración interreligiosa y meditación” puso en evidencia el rol de la mujer como constructora de paz en el mundo y en Asia: “que nos atrevemos a soñar – afirmaba- como una comunidad en diálogo, conformada por personas distintas por su cultura y religión, que experimentan dolor y pobreza pero que desean un ‘Asia unida’. Como primer paso, propuso la creación de un itinerario formativo para las diversas comunidades religiosas, que consista en el descubrimiento del patrimonio espiritual asiático, para dar vida a signos visibles de unidad y armonía. También la presidente de los Focolares en su mensaje auguró que un compromiso fundado en el amor, la compasión, la misericordia y la devoción, pueda contribuir a realizar la unidad y la armonía en Asia y más allá. En su mensaje el Papa Francisco remarcó que el diálogo y la cooperación entre las religiones sigue siendo el camino más seguro hacia la paz y que “sin la fraternidad es imposible la construcción de una sociedad justa y de una paz sólida”. Palabras que resonaron como un llamamiento y un augurio para los 450 participantes de la ACRP, procedentes de diecisiete países de Asia, con representaciones también de Iraq y de Kirguistán. El título “Unidad y armonía en Asia” dice mucho de las premisas y las esperanzas de esta conferencia que cuenta ya con cuarenta años de vida y representa el credo religioso de más de dos tercios de la población mundial.
A las tres comisiones de trabajo en que se distribuyeron los participantes – educación para la paz y la reconciliación; dignidad del hombre y bienestar; desarrollo y ambiente ecológico – se agregó también un cuarto grupo sobre el tema de la unificación de la península coreana y la paz en el Nordeste asiático. Este último grupo fue guiado por la Conferencia coreana de las Religiones por la Paz (KCRP), que formuló una declaración propia sosteniendo el proceso de reunificación nacional. “Pero el verdadero trabajo comienza ahora –declaró un participante- en nuestras comunidades religiosas y en los ambientes de la sociedad civil”. La “Declaración de Incheon”, documento final de la Asamblea, indica los caminos: compromiso común por la paz, llamado a trabajar por la cohesión social en el continente, trabajo por la unificación de la península coreana.
12 Sep 2014 | Sin categorizar
“Acepto” es la palabra que la Asamblea esperaba de María Voce, recién confirmada por los participantes como Presidente del Movimiento de los Focolares para los próximos seis años. Inmediatamente llegó la confirmación de la Santa Sede –como lo prevén los Estatutos de los Focolares: “Al inicio de este segundo mandato, auguramos a la Dra. María Voce una especial asistencia del Espíritu Santo y confiamos su servicio a la materna intercesión de María Santísima, de quien hoy se celebra la fiesta de su Santo Nombre”, escribe el Card. Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos. Al anunciar su aceptación, María Voce puso en evidencia la feliz coincidencia con esta fiesta: “María tenía que poner su sello en este momento. Estoy segura que seguirá haciéndolo”. Y agregó: “Toda la Obra en el mundo está creciendo en la oración y en el amor y éste es ya un fruto del trabajo que estamos haciendo juntos, gracias a todos”.
12 Sep 2014 | Sin categorizar
Capodrise (Italia) – Angelo Crescente y Emilio Donnarumma son respectivamente el alcalde y el secretario comunal de una ciudad del Sur, un contexto territorial que no es fácil y que en el imaginario colectivo nacional e internacional está asociado a realidades como la corrupción y la camorra. Emilio – quien tiene una experiencia de varias décadas en la administración pública es un convencido promotor de los valores de la fraternidad y de la participación política- desde el 2011 está al lado de Angelo, quien fue elegido como alcalde este año. Comparten con otros amigos de los Focolares los valores de la fraternidad también en campo político y quieren trabajar por su gente, garantizando la posibilidad de respetar la legalidad en la interpretación de las leyes. Entre las tareas más urgentes que les esperan, está la revisión de los balances comunales que resultan con un fuerte déficit. Rechazando hacer un «maquillaje económico», y también la tentación de culpar a las administraciones precedentes por incumplimiento, deciden construir el futuro de su ciudad junto a todas las fuerzas políticas y a los ciudadanos. «Los esfuerzos se vieron premiados con un buen resultado para el Municipio y óptimas relaciones con la oposición», cuenta Angelo. Después apareció el caso de un grupo de familias a las que les habían quitado sus casas porque habían sido construidas al margen de la normativa. Esta vez es Emilio quien cuenta: «A pesar de que se trataba de un abuso, no podíamos dejar de acoger la solicitud de ayuda de estas personas que se iban a quedar en la calle. Buscamos una vía legal para que les pudieran restituir las casas. La solución la dio la administración regional que, precisamente en ese período había publicado una ley que permitía restituir la posesión (aunque no la propiedad) de las mismas casas». No es nada extraordinario, para quien trabaja en la administración local, se podría concluir; pero la verdad es que hay formas y formas de hacer las cosas. Emilio y Angelo eligieron el “método” de la fraternidad: «Tratamos de vivirla en primera instancia entre nosotros –concluye Emilio-, es un esfuerzo cotidiano que exige compromiso pero que si se vive con constancia se llega lejos, también a las periferias de nuestras ciudades y más allá».
Salto (Estado de San Paolo – Brasil) – Milta Alves Ribeiro Maron es la asesora de educación de su ciudad y todavía recuerda la vigilia del IX Congreso sobre Educación organizado el año pasado por su Municipio. Afuera, desde las ventanas de su oficina soplaban vientos de guerra, o mejor dicho de protesta por parte de profesores, estudiantes y funcionarios de la escuela, todos contra la campaña anti-derroche y privilegios que la administración pública estaba promoviendo. «El congreso preveía tres días de conferencias, talleres y mini-cursos y nos preguntábamos si lograríamos realizarlo, ante la amenaza de manifestaciones y protestas. Algunos de los colegas me aconsejaban incluso que lo anulara para no poner en peligro al alcalde y a mí misma». Continúa Milta: «La presencia de María Luisa, mi colaboradora quien comparte conmigo la visión de juna política centrada en la fraternidad, me dio la fuerza para actuar respetando a todos: a las personas de la administración pública que habían organizado el congreso, pero también el derecho de los manifestantes de protestar y sostener sus ideas». Milta confiesa que es esos días se reforzó su relación con Dios y con esos colaboradores que compartían sus valores políticos, al buscar juntos el hilo del discurso inaugural que tenía que hacer en el congreso. «Quería que estuviese entonado con el valor de la fraternidad universal y del bien común». La mañana del Congreso Milta llegó a pie, casi “escoltada” por muchos que deseaban demostrarle su apoyo. A pesar de la presencia de los manifestantes no hubo ningún tipo de violencia. El discurso fue acogido con algunos silbidos, pero terminó con los aplausos por parte de todos. «Fue un discurso –explica Milta- que marcó un cambio. Pude hablar con todos los profesores, escuchar sus motivaciones y esto hizo que surgiera una relación de confianza entre nosotros. Al final del congreso todos nos sentíamos vencedores, o mejor dicho: había vencido la fraternidad». Fuente: www.umanitanuova.org