30 Ago 2014 | Sin categorizar
«Llegar a Tierra Santa a fines de julio, con esas noticias dramáticas que pasan los noticiosos, fue, como alguien lo definió, “una auténtica locura”. La idea del “focolar temporáneo”, o sea un Focolar de un mes en Palestina, era un proyecto que había nacido en primavera, cuando todo parecía estar tranquilo. Más adelante, pocas semanas antes de salir, la situación se precipitó: “¿Qué hacer?”, nos preguntamos. “Es éste, en cambio, el momento más oportuno para ir y testimoniar que el amor es más fuerte que el miedo”. Seguramente la presencia de los Focolares presentes en el territorio, desde hace ya decenios, era y es nuestra seguridad. Por lo tanto, el 30 de julio nos instalamos en Belén, en un pequeño apartamento. Despertarse en la ciudad donde nació Jesús, causa una fuerte impresión. “¿Es un sueño?, nos preguntábamos. Comenzamos con visitas a las familias, a los sacerdotes, a los jóvenes: todos estaban sorprendidos y felices de ver que dos focolarinos de Italia habían de verdad llegado y otro más que se unió a ellos proveniente de Jerusalén. Hubo algunos encuentros fuertes, como la Mariápolis en Nazaret, que contó con un buen número de asistentes (a pesar de la situación), a través de una carta y fotos se hicieron presentes nuestros amigos que viven en Gaza, que no podían estar físicamente presentes. Después, del 8 de agosto, en pleno conflicto, hubo un encuentro interreligioso en Jerusalén, con árabes cristianos y amigos judíos y musulmanes, todos juntos. El objetivo era el de rezar y pedir la paz. Fue una hora de ‘luz intensa’ en medio de la noche de la guerra, con momentos intensos y emotivos. Un rabino sorprendió a todos con una conmovedora oración por los niños de Gaza. Los participantes en total fueron alrededor de 80. Un pequeño milagro, dada la situación.
Nos sentimos profundamente cambiados por tres elementos: el dolor, el amor y la oración. Lo primero es el dolor por las historias que nuestros amigos nos contaban: la aspiración de un Estado, el ansia de una paz verdadera y duradera; desde tener agua hasta la libertad de moverse, y un futuro mejor para sus propios hijos y, sobre todo la aspiración de vivir en armonía y en paz con todos los vecinos. El segundo elemento es el amor: ¡cuánto amor recibimos en estas tres semanas!. Mucho más del que hemos dado. Y el tercero, la oración: momentos largos, a veces también días enteros pasados en silencio rezando por todos: por el que muere y por el que dispara; y oración para que llegue el perdón recíproco en esta tierra embebida de sangre. La característica de toda la experiencia fue la de vivir en medio de la gente, mezclados entre todos. No en un cómodo apartamento en una gran ciudad: aprendimos a racionar el agua que estaba escaseando, por ejemplo. Esta es prácticamente la vida de los palestinos. Queríamos y estamos probando el significado de pasar los “check-point” (puestros de control), lo que significa sonreír y saludar a un soldado que tiene en su espalda una ametralladora; o también ser amable con una abuela que, bajo el sol, trata de vender, plantitas de menta. En todo esto hemos experimentado la presencia de Dios. Y en Tierra Santa, a Dios lo sientes caminar a tu lado nuevamente, por estas calles. Una experiencia vivida junto con aquellos que están aquí para contribuir a que se realice el sueño de Jesús: ‘que todos sean una sola cosa’ (Jn 17, 21). Esa oración por la cual Chiara Lubich dio su vida. Un día se llegará al mundo unido también aquí en Tierra Santa: será el mundo del perdón recíproco, la verdadera agua que saciará esta sed de paz. Y ese día, todos juntos, debemos estar aquí para seguir amando» Luigi Butori (Italia)
29 Ago 2014 | Palabra de vida, Sin categorizar
«Acójanse mutuamente, como Cristo los acogió para gloria de Dios»
Estas palabras de san Pablo nos recuerdan uno de los aspectos más conmovedores del amor de Jesús: el amor con que Jesús acogió a todos durante su vida terrena, de modo particular a los más marginados, los más necesitados, los más alejados. Es el amor con el que Jesús ofreció a todos su confianza, su familiaridad, su amistad, abatiendo una a una las barreras que el orgullo y el egoísmo humano habían erigido en la sociedad de su tiempo. Jesús fue la manifestación del amor plenamente acogedor del Padre celestial por cada uno de nosotros y del amor que, en consecuencia, deberíamos tener unos por otros. Esta es la primera voluntad del Padre sobre nosotros; por ello no podríamos dar mayor gloria al Padre que la que le damos al procurar acogernos mutuamente tal como Jesús nos acogió a nosotros.
«Acójanse mutuamente, como Cristo los acogió para gloria de Dios »
¿Cómo viviremos, pues, la Palabra de vida de este mes? Esta concentra nuestra atención sobre uno de los aspectos de nuestro egoísmo que se da con más frecuencia y –digámoslo también– más difíciles de superar: la tendencia a aislarnos, a discriminar, a marginar, a excluir al otro porque es distinto de nosotros y podría perturbar nuestra tranquilidad. Para ello trataremos de vivir esta Palabra de vida ante todo dentro de nuestras familias, asociaciones, comunidades y grupos de trabajo, eliminando en nosotros los juicios, las discriminaciones, las reservas, los resentimientos, la intolerancia hacia este o aquel prójimo, tan fáciles y tan frecuentes, que tanto enfrían y comprometen las relaciones humanas y que impiden el amor recíproco bloqueándolo como la herrumbre. Y luego, en la vida social en general, proponiéndonos dar testimonio del amor acogedor de Jesús hacia cualquier prójimo que el Señor nos ponga al lado, especialmente aquellos que el egoísmo social tiende más fácilmente a excluir o marginar. Acoger al otro, al que es distinto de nosotros, es la base del amor cristiano. Es el punto de partida, el primer peldaño para construir esa civilización del amor, esa cultura de comunión a la que Jesús nos llama sobre todo hoy.
Chiara Lubich
27 Ago 2014 | Sin categorizar
Movimiento: laicos y consagrados, adultos y jóvenes, hombres y mujeres. Además, acompañarán los trabajos de la Asamblea 49 invitados, entre los cuales algunos cristianos de diferentes Iglesias. También algunos representantes de las Grandes Religiones y de culturas no religiosas pertenecientes a los Focolares. El evento ha sido preparado con una amplia participación de las comunidades de los Focolares, materializada en reflexiones y propuestas para una Asamblea que está llamada a expresarse sobre temas fundamentales para la vida del Movimiento. Según el preámbulo de sus Estatutos generales, «la norma de las normas, la premisa de toda regla» es el amor recíproco, como base de la acción del Espíritu Santo. Esta es la ‘lógica’ que ha guiado esas consultaciones en el mundo. De los trabajos preparatorios han surgido interrogantes, retos y exigencias de un pueblo vital en camino. En particular se refieren a la fidelidad a la identidad carismática, la atención a los jóvenes, ancianos y familias, la necesidad de ir más allá del propio movimiento, saliendo al encuentro de los dolores de la humanidad, con una mirada privilegiada hacia quienes padecen las más diversas necesidades. Un impulso, pues, a la acción, con una adecuada y actualizada formación espiritual y cultural, según la línea de la espiritualidad de comunión típica del carisma de los Focolares, para que Jesús, presente entre aquellos que están unidos en Su nombre (cfr. Mt18, 20), camine por las calles para salir al encuentro de los hombres y las mujeres de hoy. La totalidad de los aportes fue sintetizada en 12 grandes temas que los participantes a la Asamblea, en grupos y en plenarias, afrontarán para encaminar el Movimiento en los próximos años. Después de algunos días de retiro espiritual y de trabajo en común, la Asamblea procederá a la elección de la presidente, el copresidente y los consejeros generales para los próximos seis años. Los participantes serán recibidos por el papa Francisco el viernes 26 de septiembre en el Vaticano. La Asamblea General es el máximo órgano de gobierno del Movimiento y se reúne ordinariamente cada seis años.
26 Ago 2014 | Sin categorizar
«La Economía de Comunión es un modo de pensar, sentir y actuar distinto!» Galo Pozo, asesor empresarial de Ecuador, no habla con medios términos, cuando define el proyecto de EdC, invitando a los jóvenes asistentes a «jugarse la vida de la mejor forma posible, por este proyecto». Parece que Galo Pozo se dice estas cosas, en primer lugar, a sí mismo: en el fondo es uno de ellos, uno de los participantes de la “Summer School” (Escuela de Verano) de Economía de Comunión (EdC) que tuvo lugar desde el 11 al 15 de Agosto en “El Diamante”. la ciudadela de los Focolares situada a pocos Km de Puebla, México central. Pozo es uno de ellos porque, como dijo Luigino Bruni, Coordinador de la Comisión Internacional de la EdC, «Aquí no hay profesores ni alumnos, sino personas que aprenden unas de las otras en la comunión». Es así que 60 personas, entre estudiantes, empresarios y especialistas de Economía de Comunión acudieron desde Estados Unidos, desde Canadá, México, Honduras, Panamá, Costa Rica, Colombia, Argentina, Brasil y Ecuador. Ademàs de Francia, Suiza e Italia, para ahondar los diversos aspectos de la teoría y de la práctica de este proyecto económico. El programa de la Escuela ofreció varias lecciones, gracias a las contribuciones de Bruni y Gozo, pero también del economista suizo Luca Crivelli, del francés Anouk Grevin y del empresario brasiliano Armando Tortelli (miembros de la Comisión Internacional de la EdC), las cuales se realizaron en plenario.
También se visitaron las realidades que en el territorio ya trabajan en el espíritu de la Economía de Comunión, como la Escuela Santa María, en la vecina ciudad de Actipan, que representa un fuerte testimonio de lo que se puede realizar en un contexto de gran pobreza y deterioro de todo tipo. Allí nació una escuela frecuentada hoy en armoniosa convivencia por chicos y chicas de distintas clases sociales y condiciones económicas. Aquí toda la comunidad educativa está comprometida activamente, comenzando por las familias, todos enseñan y cada uno aprende lo que es más importante en la vida, experimentando la plenitud de ser persona en todas sus dimensiones: física, intelectual, psicológica y espiritual. Una aplicación concreta que muestra que nuestros comportamientos en la vida de la empresa, caracterizados por la creatividad, la innovación y un fuerte amor por los pobres, pueden verdaderamente transformar la realidad que nos rodea.
Fueron fundamentales también los momentos de comunión e intercambio de experiencias, que contribuyeron a crear redes de colaboración entre todos, con el fin de reforzar y desarrollar las propias iniciativas empresariales, que son los propios “sueños”, es decir, una plataformas digitales para encontrar financiamiento, una fábrica de ropa, una galería de arte, una escuela de formación para oficios, negocios online, para mencionar sólo algunas de las iniciativas surgidas a través de la comunión de los bienes, del compromiso social, siempre considerando la centralidad de la persona. «Llegamos aquí con ideas, profesiones y realidades nacionales muy distintas –escriben los jóvenes en su Manifiesto de conclusión. – La Economía de Comunión nos invita a mirar todas estas particularidades con ojos nuevos y sin fronteras, a percibir las múltiples dimensiones de la pobreza y a comprometernos libremente en cambiar el mundo día tras día. (…). No dejándonos limitar por las fronteras, deseamos encontrar alternativas al actual modelo de economía que no está en grado de responder a nuestro profundo deseo de una sociedad más fraterna y justa, donde el amor sea el mayor instrumento de transformación. Somos “ángeles con una sola ala” que para volar deben abrazarse los unos a los otros».
25 Ago 2014 | Sin categorizar

Photo: S. Baldwin/UNHCR
«Hay algunos miembros de la iglesia evangélica – explica V. – que trabajan para distribuir productos de primera necesidad a la gente. Como habíamos visto que necesitaban ayuda, nos pusimos a su disposición. El pastor evangélico estaba muy agradecido y nosotros felices de sentirnos más unidos.
Por muchos motivos no siempre logro salir con los otros jóvenes para ayudar a las personas en dificultad. Un día, mientras hacía una diligencia para la escuela donde se encontraban las familias refugiadas, vi dos recién nacidos acostados en un colchón en el suelo. Estaba oscuro y hacía calor. Tomé en mis brazos a uno de ellos. Cuando llegó la mamá nos pusimos a conversar y le pregunté si necesitaba algo. Ella me agradeció y casi avergonzada me dijo que necesitaba un pijama. Desde hacía dos varios días que dormía con la misma ropa. Regresando a casa hablé con mi familia y encontramos uno para ella. En otra ocasión me encontré a la niña de una familia que conocía. La niña estaba sola. La invité a mi casa y jugamos juntas toda la mañana.
También les llevamos lápices y cuadernos para los numerosos niños. Se divirtieron dibujando y coloreando, hicimos otros juegos con ellos y rezamos juntos. Queríamos hacerles sentir que todavía existe “el Bien” en el mundo y que no tenemos que tener miedo. Siento que éste es nuestro papel: estar de pie teniendo una fuerte relación con Dios para poder animar a los demás, dar alegría, amor y paz».
«En Qaraqosh, un pueblito del norte – dice L. – vi a un sacerdote y a una religiosa que limpiaban las calles. Después de algunos días se había acumulado la basura porque el servicio público no estaba asegurando la recolección de desechos. Involucré a mis amigos y nos pusimos a ayudarles».
«También en Erbil – agrega A. –, donde está el mayor número de familias refugiadas, nos encontramos con los jóvenes de Qaraosh para ver cómo organizarnos para ayudar en las necesidades. Nos pusimos en contacto con algunos sacerdotes y empezamos a distribuir víveres y agua a muchas personas».
Algunos quisieran dejar el país e ir con sus familiares que han decidido emigrar. «El dolor es grande – dice Aziz –, pero en el corazón hay un gran deseo de seguir y amar dondequiera que vayamos a vivir».
«Fue conmovedor -cuenta R. – ver a algunas familias del Movimiento que, a pesar de haber perdido sus casas y todo lo que tenían, quisieron participar junto con todos los miembros de los Focolares en el mundo en la iniciativa de los Jóvenes por un mundo unido “Desbloquear el diálogo”. También ellos subieron sus fotos en la red social, como señal de su compromiso de vivir por la paz, aun en medio de la tragedia».
«Los de Baghdad y Bassra no han sufrido por la situación actual –concluye R.-, aunque temen tener la misma suerte si no hay un movimiento político a nivel mundial. Esta situación es muy dolorosa, juntos nos confiamos a Dios para que dé esperanza y consuelo a estas miles de personas que han perdido literalmente todo, incluso la esperanza en un futuro sereno y seguro».
Para quien quisiera dar una ayuda para los cristianos en Irak:: IBAN JO09 ARAB 1110 0000 0011 1210 9985 98 Cuenta: 0111 210998 0 598 Swiftcode: ARABJOAX100 Asunto: Ayuda a los cristianos de Irak ARAB Bank – Amman branch Amman – Jordan
24 Ago 2014 | Sin categorizar
“Las palabras no logran expresar la gran felicidad y el cambio que siento…”, “Estos días me han dejado una huella”. Son las impresiones de primer momento de dos jóvenes, Eduardo de Abaetetuba y Leticia de Curupaiti del Parà (Norte de Brasil), después de una intensa semana transcurrida en el marco del “Proyecto Amazonia”. Iniciado por el Movimiento de los Focolares, el proyecto quiere ser una respuesta al llamado lanzado por los obispos brasileños a las distintas expresiones de la Iglesia para la evangelización de nuestra gran tierra, donde los católicos disminuyen, los sacerdotes escasean, mientras crece la adhesión a las sectas. Abaetetuba es una ciudad de este proyecto. Sumergida en la selva, surge en la ribera del Río Maratauira. Se extiende por 72 islas en donde vive la mitad de sus 150.000 habitantes. La gran mayoría de la población afronta todos los días muchos sufrimientos debido a la gran pobreza, pero tiene un carácter luchador y alegre, siempre dispuesto a darle a los demás lo mejor que tiene. Los 45 “misioneros” de los Focolares, provenientes de todo Brasil, junto a los miembros del Movimiento de la localidad y a los parroquianos de tres comunidades, fueron casa por casa (visitaron alrededor de 1900 personas), encontrando por doquier una gran acogida.
“En una familia – cuenta Laiane (Maranhão, Noreste) – encontré una señora que estaba viviendo un gran drama: en esos días habían matado a un chico, un vecino de su casa a quien consideraba su hijo. Se había hecho cargo de él desde pequeño y había hecho todo lo posible para hacerlo salir de la droga, sin lograrlo. Tenía una gran necesidad de ser escuchada. Cuando nos despedimos, no terminaba de agradecernos: “Han sido un don de Dios”. “En otra familia encontré a un anciano paralítico. Le di la Palabra de vida de ese mes: ‘Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo’; encontré su mirada, asentía con todo el corazón”. “A veces me dejo abatir por las dificultades, pero escuchando a estas personas me impresionó en qué medida la fe las ayuda a superar graves problemas”, afirma Eduardo.
El “Proyecto Amazonia” no es sólo evangelización entendida en sentido espiritual, sino servicio concreto. “En colaboración con los entes estatales –cuentan Natalia (Rio de Janeiro) y Manuela (Sergipe, Noreste) – cooperamos con una actividad social para responder a la necesidad de obtener la documentación necesaria para buscar trabajo, para tener acceso a los servicios de salud y participar en los programas sociales del gobierno”. Este proyecto tiene ya 8 años. No son pocos los frutos: revitalización de la comunidad, crecimiento de la relación con las instituciones civiles, nuevo protagonismo de la población para el desarrollo social y espiritual de la ciudad.