23 Dic 2012 | Sin categorizar
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¡Es Navidad!
El Verbo se ha hecho hombre y ha encendido el amor en la tierra.
¡Es Navidad!
Y quisiéramos que este día no pasase jamás.
Enséñanos, Señor, a perpetuar tu presencia entre los hombres.
¡Es Navidad!
¡Que tu amor encendido en la tierra inflame nuestros corazones para que nos amemos como tú quieres!
Entonces estarás entre nosotros.
Y, si nos amamos, cada día puede ser Navidad.
Chiara Lubich
De Y vuelve la Navidad, Editorial Ciudad Nueva, Madrid 1997, pag. 80 |
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22 Dic 2012 | Sin categorizar
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«Me parece que Dios nos ofrece en este año que comienza un año jubilar, no solo en el sentido de la alegría sino en el sentido de un año en el que se recomienza, se perdonan todas las deudas. Queremos partir desde cero, con un pacto de misericordia, concreto, verdadero, profundo.
Un año en el que ofrecemos perdón y pedimos perdón. Y declaramos oficialmente que pondremos todas nuestras fuerzas en mejorar nuestras relaciones. Estamos sostenidos en este esfuerzo por el compromiso de vivir el amor al hermano con renovada intensidad.
Teniendo una misericordia que todo lo espera, que protege siempre, que da confianza, que cree, experimentaremos una amnistía completa en el corazón, un perdón recíproco universal.
A todos ¡Feliz Navidad! como “hijos de Dios” (Jn 1,12), pues Jesús nos da el poder serlo».
Maria Voce
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21 Dic 2012 | Sin categorizar

Chiara Lubich – Navidad 1955
«Él, que entró en la historia hace dos mil años, quiere entrar en nuestra vida, pero el camino en nosotros está lleno de obstáculos. Hay que allanar montículos, quitar los peñascos. ¿Cuáles son los obstáculos que pueden obstruirle en camino a Jesús?
Son todos los deseos que surgen en nuestra alma y que no concuerdan con la voluntad de Dios; son los apegos que la oprimen. Deseos mínimos de hablar o de callar cuando habría que hacer lo contrario; deseos de afirmarse, de estima, de afecto. Deseos de cosas, de salud, de vida… cuando Dios no lo quiere. Deseos peores, de rebelión, de juzgar, de venganza…Todos ellos surgen en nuestra alma invadiéndola por completo. Hay que apagar con decisión estos deseos, eliminar estos obstáculos, ponerse nuevamente en la voluntad de Dios y preparar así el camino del Señor.
Es necesario -dice la Palabra- enderezar sus sendas.
Enderezar: así, tal cual. Porque los deseos desvían nuestro camino. Al apagarlos nos volvemos a situar en el rayo de la voluntad de Dios y encontramos nuevamente el camino. Pero hay un modo que nos asegura que caminamos por una senda recta, que nos lleva con certeza a la meta: a Dios.
Éste tiene un paso obligado: se llama hermano.
Lancémonos de nuevo, en esta Navidad, a amar a cada hermano que encontremos durante el día. Encendamos en nuestro corazón ese ardentísimo deseo tan digno de alabanza y que seguramente Dios quiere: el deseo de amar a cada prójimo, haciéndonos uno con él en todo, con amor desinteresado y sin límites.
El amor reavivará relaciones y personas y no permitirá que surjan deseos egoístas, es más, será su mejor antídoto. Así, esta Navidad podremos preparar como regalo para Jesús que viene, nuestro fruto: preciado, jugoso; y nuestro corazón:inflamado y consumido por el amor».
Chiara Lubich
De: Y vuelve la Navidad, Editorial Ciudad Nueva, Madrid, pgs. 75-77
15 Dic 2012 | Sin categorizar
«En la situación que Siria está viviendo – desgarrada por un conflicto alimentado por la ignorancia, por la división y el sectarismo confesional-, como padre y marido tuve que decidir si quedarme en el País que amo o emigrar por el bien de mi familia.
Hacía algunos meses que había comprado los boletos de avión y comenzado los trámites necesarios para irnos, pero, en el fondo del corazón, no estaba tranquilo, aunque tenía una oportunidad de trabajo en Beirut. Sentía que tenía una misión que ofrecer por mi gente y por mi País. En ese momento la situación en Aleppo, mi ciudad, no era tan grave pero todos sentíamos que lo peor estaba por llegar. Y, fue así, la situación se precipitó rápidamente.
Al principio, decidí que se irían para Beirut mi esposa y mis hijos y que yo me quedaría solo en Aleppo. Pero mi esposa no estaba de acuerdo: “¡O nos vamos todos o nos quedamos todos juntos!” Por eso, en lugar de dejar el País para protegernos del caos y de la muerte, elegimos juntos como familia, quedarnos.
No soy una persona acostumbrada a rezar, pero sentí en ese momento que Dios me pedía algo. Fui a la Iglesia y le ofrecí a El mi vida y la vida de mi familia: «Nuestro futuro está en Tus manos». Me sentí inundado por una gran paz interior a pesar de la tensión que se respiraba.
Con algunos amigos cristianos tratamos de comprender las necesidades de nuestra comunidad tratando de responder con ayudas, incluso simples. Un día, mientras estaba trabajando en la reparación de la Iglesia, me puse a hablar con el párroco de las difíciles condiciones de vida de muchas familias y del problema de encontrar la leche para los niños. Enseguida nos pusimos a buscar este alimento básico, pero en los supermercados no había más. Al final, logramos conseguir solo cuatro cajas. ¿Cómo hacer para asegurarle la leche a los niños de esas familias que pertenecían a la clase media pero que ahora no tenían ningún ingreso? Sin programas en la cabeza comenzamos a anotar las necesidades. Al principio, en la lista figuraban 300 familias! Pedimos donaciones a mucha gente, recibiendo solo 300 L.S. (equivalente a cuatro dólares). Era imposible hacer algo con una cantidad tan irrisoria, pero fue justo en ese momento que una persona, que conoció esta situación, intervino cubriendo todas las necesidades urgentes a través de la Caritas de Siria!
Un día preparé una canasta de alimentos, como si fuese para mi familia. Luego se lo llevé a una persona que, con sorpresa, no lo quería. Pero cuando le dije: «Esta canasta la preparé para mi y lo que es mío es tuyo», conmovida lo aceptó.
Mientras tanto, las familias más necesitadas habían aumentando, pasando de 300 a 1.500, por lo que no lográbamos asegurarles ni siquiera los productos de primera necesidad. Pensamos, entonces, pedir ayuda a la organización humanitaria “Media Luna Rosa”. Cuando nos preguntaron si ofrecíamos ayuda a gente de todas las confesiones religiosas, estaba presente, por casualidad una persona que conocía el Centro para los niños sordomudos que dirijo con mi esposa y sabía que nos ocupamos de los musulmanes y de los cristianos del mismo modo. Hizo así un gesto de consentimiento al responsable de la Asociación que nos permitió tener acceso a sus almacenes. ¡Fue grande la sorpresa por la gran cantidad de ayuda recibida!»
Jean – Aleppo
Fuente: Città Nuova online
14 Dic 2012 | Sin categorizar

Cuando nos toman el pelo – «Un día me saqué un cero en matemática, mis amigas se burlaron de mí. El maestro me castigó y yo lloré. Otro día en cambio mis amigas se sacaron cero en geografía y yo tuve 10. Me acerqué para consolarlas, empecé a jugar con ellas y así se consolaron». (Rita – 9 años, RCA)
Pidan y se les dará – «Un domingo en Misa, el párroco pedía dinero para algo. Volviendo a casa le pregunté e mi mamá, porque no había entendido bien. Me explicó que pedía un aporte de parte de todos para agrandar la Iglesia, que era demasiado pequeña para todos los fieles. Yo no tenía dinero pero habría querido ayudar. Se lo pedí a Jesús. Poco tiempo después recibí mi boletín de notas. Fui la 1° de la clase. Mi papá estaba muy contento porque había sido aplicada. Mi dio 200 francos y yo los puse en un sobre para dar mi aporte a la Iglesia». (Raissa -9 años, RCA)
Si Dios es amor, también nosotros tenemos que amarnos – «En mi clase hay una niña que nunca comparte nada con los demás también cuando podría. En estos día vino a la escuela con un libro roto. Preguntó a los compañeros: “¿Alguno tiene cinta plástica para reparar mi libro?”. Mis compañeros le contestaron: “La cinta la tenemos, pero no te la damos, ¡Porque tú nunca nos das nada!”. Pero yo dije: “Yo lo mismo se la presto porque Dios es amor. Nos ama. También nosotros tenemos que amarnos”. Y le dije a mi compañera: “Aquí está la cinta plástica. Puedo ayudarte a reparar tu libro, y sentí una gran alegría en mi corazón”. (Rainatou – 8 años, RCA)
No debes tener miedo – «Transcurrimos días difíciles por los enfrentamientos en las calles y la paz amenazada. Algunas familias se organizaron para difundir signos de concordia, y también los niños participaron. Magda, de 8 años, empezó a elegir algunas de sus cosas para donarlas a los refugiados. Una amiga quiso hacer lo mismo. Prepararon juntas un lindo paquete, para distribuirlo junto con los adultos. Llegado el momento de la entrega, la situación en la ciudad se había agravado. La familia de Magda no se escapó porque la niña quería llevar a término su iniciativa. Había disturbios debajo de su casa, y Magda le dijo a su mamá: “Tú no debes tener miedo. Quizás Dios nos hace vivir esto para hacernos ver un milagro”».
Como los primeros cristianos – «Vivimos momentos peligrosos, pero a pesar de esto, un grupo de niñas, que tienen en su corazón a los niños de Siria, quisieron hacer algo para ayudarlos. Una idea fue esta: hacer galletas y tortas para vender. El párroco, cuando lo supo dijo: “Ustedes que son pequeñitas son como los primeros cristianos, que se ayudaban entre ellos cuando tenían necesidad”. El día de la venta conquistaron el corazón de todos: desde la señora que preparó una torta de alta repostería con la bandera de Siria, a la pareja que hizo llegar un sobre con 1000 €, aunque no pudo comprar torta, porque, después de la primera Misa ya todas se habían vendido. En Egipto los niños fueron los pioneros de la comunidad de los Focolares en las actividades para ayudar a Siria».
Ustedes son mis hermanas – «En la playa nos encontramos con un señor que cargaba muchas bolsas. Estaba cansado. Hicimos que se sentara en nuestra silla. Tenía sed y pidió agua natural. Mamá tenía sólo agua con gas, entonces yo se la pedí a la señora de la sombrilla vecina. El señor nos agradeció: “Gracias por todo, ¡ustedes son mis hermanas!”. Yo miré a mi mamá y le dije: “¿Mamá te recuerdas la cancioncita? Quien para a nuestro lado es Jesús… que un día me dirá ‘Gracias cuando me sonreíste y cuidaste de mí!” Entonces recordé que en el corazón de ese señor estaba Jesús». (Benedetta – Italia).
13 Dic 2012 | Sin categorizar
El 7 de diciembre de 1943, Chiara Lubich no tenía en su corazón ninguna intención de fundar un Movimiento. Simplemente se “casaba con Dios”, se consagraba a él y esto era todo para ella. Sólo más tarde se le atribuyó a esa fecha el inicio simbólico del Movimiento de los Focolares. En todo caso, como escribe Chiara más tarde, ese día “la alegría interior era inexplicable, secreta, pero contagiosa” .
En Brasilia, el 7 de diciembre pasado, el Senado Federal reunido en sesión plenaria, quiso recordar, con una ceremonia solemne, esa fecha y a la fundadora de los Focolares Chiara Lubich. Estaban presentes grandes personalidades de la política brasileña.
Presidida por el senador Wellington Dias, la sesión solemne tuvo lugar en el Aula del Senado, y contó con la participación de Luiza Erundina , miembro del Congreso, con el senador Pedro Simon, el diputado por el Estado Amazonas, José Ricardo Wendling, el juez federal, Reinaldo Fonseca y el Secretario de Justicia y Derechos Humanos del Estado de Acre, Nilson Mourao. Monseñor Marcony, párroco de la Catedral de Brasilia trajo su saludo.

Diputada Luiza Erundina (PSB-SP)
Guliana Fonseca, a nombre de los Focolares, leyó el mensaje de la Presidente del Movimiento, Maria Voce, donde agradecía a «cuantos han promovido, sostenido y concretado la iniciativa”. Mencionó, entre las distintas realizaciones del Movimiento en Brasil, las tres ciudadelas de testimonio y, en modo especial, el proyecto de la Economía de Comunión (EDC) «nacido en 1991, precisamente en el contexto social brasileño y que ya se está afirmando en otras partes del mundo«.
Concluyó el mensaje diciendo: «Aprovecho la ocasión para renovar el compromiso de colaborar con tantos ‘hombres y mujeres de buena voluntad’, para que la sociedad se oriente hacia fuertes valores éticos, como la justicia, la igualdad, la libertad, la solidaridad, el bien común, la paz (…) Para la construcción de una civilización que apunta a hacer de la humanidad una gran familia, en el pleno respeto de las culturas y tradiciones religiosas”.
También tomaron la palabra Sergio Previdi, presidente del Movimiento Político por la Unidad brasileño (MPPU) , y André Rodrigues Pereira, quien a nombre de los jóvenes de los Focolares presentó el “United World Project” lanzado en el Genfest 2012.
Fuente / galería fotográfica: www.focolares.org.br