Movimiento de los Focolares

El hombre pacífico no ignora la lucha

Si una sociedad empezara de la nada, llegaría a la nada, surgida del impulso de anulación. Si una sociedad empezara a partir del ansia de dinero, llevaría a la lucha para conquistarlo. Si empezara del vientre terminaría en un foso. Pero la vida suscita la vida. La política está orientada por la justicia. Pero si se quedara sólo en la justicia sería estéril para aquellos ciudadanos derrotados por la competencia existente. Viceversa se completa con la caridad; y por ella la autoridad se vuelve servicio; un servicio respetuoso de la persona humana y consiente de la deuda que se tiene hacia quien está en la miseria. La política concebida de este modo se siente responsable del bien de todos los ciudadanos, también de los últimos, no le basta impedir el mal o mantener el orden externo, sino que se esfuerza por suscitar el bien, según un orden interno, es supremamente benéfica. La política fuera de la ley de Dios se transforma en una maldición para los administradores; dentro de la ley de Dios se convierte en una ayuda vigorosa para alcanzar fines individuales, familiares, profesionales. Y, si se traduce la ley de Dios se edifica la ciudad de Dios. Por la caridad se excluye al egoísmo que nos mantiene al margen y se concientiza a cada uno del deber de hacerse cargo de la comunidad; se ve el interés público, no como una categoría externa, sino como un interés común, del que no se excluye el destino de las respectivas familias y personas. De hecho se llama “bien común”. El hombre pacífico no ignora la lucha, el hombre de la caridad no ignora el odio. Apenas sale de la “celda del propio yo” encuentra al adversario. Es un hermano, pero reducido a enemigo. Y a menudo recibe un mal por el bien que hace, y a menudo se ve instigado a la venganza; y quizás durante diez, dieciséis, veinte horas, y no recibe otra cosa que estímulos de ambición y alarmas de corrupción. De modo que todo es un combate contra la lujuria y la guerra: pero combatir es vivir: un vivir como signo de contradicción.

 Igino Giordani, Le due città (Las dos ciudades), Città Nuova, 1961, pp.79-83.

Maria Voce: confianza total, contagiosa

Maria Voce: confianza total, contagiosa

Conectados en directo desde muchos puntos del globo –Costa de Marfil, Zambia, Sudáfrica, Brasil, Venezuela, Corea, Tailandia, Macao, Rusia, Suecia…- tantos participaron en la cita con Chiara y las nuevas generaciones, el 11 de marzo en Castelgandolfo. Como conclusión de esta intensa tarde intervino la presidente de los Focolares, María Voce, con un gracias de corazón a cuantos vinieron para construirlo y un saludo caluroso a cuantos estaban conectados por internet. Entre las muchas manifestaciones promovidas por el Movimiento de los Focolares la fundadora, por el 4° aniversario de Chiara Lubich, son varias las que involucran a los jóvenes –como en Polonia, en Lublin, y en Manila el 10 de marzo y próximamente en Costa Rica. La intervención de María Voce sacó las conclusiones de la tarde, poniendo en evidencia el valor de la “segunda generación” de los Focolares; la relación de Chiara con los jóvenes, potencialmente todos los jóvenes del mundo, basada en la reciprocidad y en una confianza “total y contagiosa”; el saber ‘arriesgar’ de Chiara, al presentar a los jóvenes al revolucionario por excelencia, Jesús, “el hombre mundo” que ofrece la clave para “abrazar sin temor la humanidad con sus contradicciones”. No fueron dos horas de recuerdos, sino de vida, un “trampolín de lanzamiento”, para volver a emprender –juntos- el camino hacia la fraternidad universal. “Lo debemos a Chiara y al carisma que nos ha transmitido. Lo debemos a la humanidad que amamos”. Lee el discurso completo

Maria Voce: confianza total, contagiosa

Con Chiara: una constelación de generaciones

Vuelve a ver la transmisión. Jóvenes de hoy, de ayer y de mañana: el 11 de marzo en Castel Gandolfo se realizó la tarde dedicada a Chiara Lubich y las nuevas generaciones en el en el cuarto aniversario de su fallecimiento. Estaban presentes personas de todas las edades. Son testigos de los inicios y de la especial relación que la fundadora de los Focolares entretejió con la generación del ’68, la de la contestación y la condujo sin vacilar por el camino de otra revolución: la del Evangelio. Junto a sus compañeras de la primera hora están los últimos que han llegado, quienes nunca la conocieron, pero que se han vuelto artífices del proyecto de fraternidad universal que propone su carisma y trabajan en muchas partes del mundo: de Vietnam a Argentina, de los Estados Unidos a Hungría. Precisamente allí, del 31 de agosto al 2 de septiembre, tendrá lugar el Genfest, el encuentro mundial de estos jóvenes. El contenido del programa propone un mensaje potencialmente revolucionario para las distintas generaciones y se articula en 6 cuadros: el primero se dedica al tema del cambio, característica tanto de los últimos tiempos como de los de hoy. Desde Valerio Ciprí quien expresó el deseo de novedad ínsito en la contestación de los años Sesenta en el grupo musical Gen Rosso, a Antonios, de Egipto, quien hoy día vive en una revolución en curso en su país, a tantos que dijeron su gracias a Chiara. Entre ellos estaba también Pascuale Ferrara, quien actualmente es un diplomático comprometido en varios proyectos de paz y Joao Braz de Avis, nuevo cardenal, llamado a Roma como prefecto para la Congregación de la Vida Religiosa. Libertad y justicia se concretan desde una concepción distinta de los bienes materiales que “no se mueven solos”, como recuerda Chiara en uno de los vídeos proyectados –todos muy actuales-. Pero donar el tiempo, los propios bienes, no es la única forma de “suscitar el paraíso terrestre” –como Chiara animaba a hacer en los ’70. Lo demostraron Giuseppe Milan, quien ha dejado impresa una “huella comunitaria” en algunos cursos del departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de Pádova, del que es director; Emanuele Pili, estudiante del Instituto Universitario Sophia, quien instauró una sinergia interesante con su universidad de proveniencia en Génova. Patience Molle, ingeniera, primera mujer en asumir el cargo de directora en el Ministerio de Obras Públicas en Camerún, en su labor administrativa actúa legalmente permaneciendo siempre fiel a los valores adquiridos cuando joven a través del Focolar; igual que María Chiara Campodoni, quien con treinta años, es asesora de deporte en Municipio de Faenza (Ravena). Otra “piedra angular” de la herencia de Chiara es el gran valor dado al dolor: punto de partida para otras metas. Lo expresa de manera impactante Beppe Porqueddu, quien quedó en silla de ruedas después de un accidente en moto, con dieciocho años, ha descubierto en la discapacidad una “chispa de transformación social” en un mundo que parece rechazar el límite y la enfermedad. Hoy es técnico en rehabilitación y docente en ese campo. El mensaje de Chiara, por más que está radicado en la visión de Dios como amor, no se dirige sólo a los cristianos: pasaron por el palco también Habib, un joven musulmán; Metta, budista, quien ha visto como éste la ayuda a “acercarse a la verdad”; y Andrea, que “es no creyente, pero no ateo”, quien subrayó la acogida y el respeto encontrados. La tarde se concluye con la intervención de la presidente de los Focolares, María Voce: quien pone en evidencia que “no hemos ni recordado ni celebrado, sino vivido”, y de qué forma Chiara vuelve a entregar “aquí y ahora” su mensaje a los jóvenes. Jóvenes que están llamados a acogerlo y comprometerse en primera persona: “Lo debemos al carisma y a la humanidad”. 12-03-2012  de Chiara Andreola Fuente:    Città Nuova