María Voce en América Latina
Visita de María Voce y Giancarlo Faletti a América Latina, a las comunidades de los Focolares de lengua española.
Si una sociedad empezara de la nada, llegaría a la nada, surgida del impulso de anulación. Si una sociedad empezara a partir del ansia de dinero, llevaría a la lucha para conquistarlo. Si empezara del vientre terminaría en un foso. Pero la vida suscita la vida. La política está orientada por la justicia. Pero si se quedara sólo en la justicia sería estéril para aquellos ciudadanos derrotados por la competencia existente. Viceversa se completa con la caridad; y por ella la autoridad se vuelve servicio; un servicio respetuoso de la persona humana y consiente de la deuda que se tiene hacia quien está en la miseria. La política concebida de este modo se siente responsable del bien de todos los ciudadanos, también de los últimos, no le basta impedir el mal o mantener el orden externo, sino que se esfuerza por suscitar el bien, según un orden interno, es supremamente benéfica. La política fuera de la ley de Dios se transforma en una maldición para los administradores; dentro de la ley de Dios se convierte en una ayuda vigorosa para alcanzar fines individuales, familiares, profesionales. Y, si se traduce la ley de Dios se edifica la ciudad de Dios. Por la caridad se excluye al egoísmo que nos mantiene al margen y se concientiza a cada uno del deber de hacerse cargo de la comunidad; se ve el interés público, no como una categoría externa, sino como un interés común, del que no se excluye el destino de las respectivas familias y personas. De hecho se llama “bien común”. El hombre pacífico no ignora la lucha, el hombre de la caridad no ignora el odio. Apenas sale de la “celda del propio yo” encuentra al adversario. Es un hermano, pero reducido a enemigo. Y a menudo recibe un mal por el bien que hace, y a menudo se ve instigado a la venganza; y quizás durante diez, dieciséis, veinte horas, y no recibe otra cosa que estímulos de ambición y alarmas de corrupción. De modo que todo es un combate contra la lujuria y la guerra: pero combatir es vivir: un vivir como signo de contradicción.
Igino Giordani, Le due città (Las dos ciudades), Città Nuova, 1961, pp.79-83.
Conectados en directo desde muchos puntos del globo –Costa de Marfil, Zambia, Sudáfrica, Brasil, Venezuela, Corea, Tailandia, Macao, Rusia, Suecia…- tantos participaron en la cita con Chiara y las nuevas generaciones, el 11 de marzo en Castelgandolfo. Como conclusión de esta intensa tarde intervino la presidente de los Focolares, María Voce, con un gracias de corazón a cuantos vinieron para construirlo y un saludo caluroso a cuantos estaban conectados por internet. Entre las muchas manifestaciones promovidas por el Movimiento de los Focolares la fundadora, por el 4° aniversario de Chiara Lubich, son varias las que involucran a los jóvenes –como en Polonia, en Lublin, y en Manila el 10 de marzo y próximamente en Costa Rica. La intervención de María Voce sacó las conclusiones de la tarde, poniendo en evidencia el valor de la “segunda generación” de los Focolares; la relación de Chiara con los jóvenes, potencialmente todos los jóvenes del mundo, basada en la reciprocidad y en una confianza “total y contagiosa”; el saber ‘arriesgar’ de Chiara, al presentar a los jóvenes al revolucionario por excelencia, Jesús, “el hombre mundo” que ofrece la clave para “abrazar sin temor la humanidad con sus contradicciones”. No fueron dos horas de recuerdos, sino de vida, un “trampolín de lanzamiento”, para volver a emprender –juntos- el camino hacia la fraternidad universal. “Lo debemos a Chiara y al carisma que nos ha transmitido. Lo debemos a la humanidad que amamos”. Lee el discurso completo 