8 Sep 2005 | Sin categorizar
Colombia: un país atormentado por la guerrilla y el narcotráfico, llagas que sin embargo no han truncado la vitalidad y el deseo de reaccionar de la población. Como en otros países del “Nuevo Continente” no faltan las señales de un despertar precisamente a partir de las nuevas generaciones. Es por ellos que en Tocancipá, importante zona industrial en desarrollo en las cercanías de la capital, tuvo lugar un encuentro de jóvenes de varios países de América Latina, con la finalidad de unir fuerzas por la paz en Colombia y en todo el continente. El título del congreso, que se realizó del 8 al 10 de septiembre, fue: “Fraternidad, una razón política para la paz”. Lo promovieron los jóvenes del Movimiento de los Focolares comprometidos en política, la “Generación Tercer Milenio” y la Fundación “País Tierra Prometida”. Un reto que no es poco, si se considera que Colombia sufre desde hace 20 años un grave conflicto interno entre la guerrilla y el gobierno que provoca cada año miles de muertos entre la población civil, sindicalistas, políticos, activistas de los derechos humanos y periodistas. Al menos son 2 millones las personas que se han visto obligadas a escapar del campo a las ciudades -es el triste fenómeno de los desplazados- abandonando casas y bienes. El encuentro colombiano tuvo lugar a una semana de distancia de la conclusión del Primer Parlamento Universitario Latinoamericano, que se reunió en Buenos Aires, y a pocos meses del reciente encuentro de Rosario, “Ciudades por la Unidad”, primer encuentro de alcaldes de América Latina, promovido por el Movimiento internacional Político por la Unidad (MPPU) de Argentina, Brasil, Uruguay, en el que también los jóvenes han sido protagonistas. Además, hace un año, nacieron las Escuelas de Formación política para los jóvenes, del MPPU, en Argentina. Otras tantas señales de un nuevo fermento en acto del nuevo continente. “Sin ti, a la paz le falta algo” es la invitación que los jóvenes han dirigido a sus coetáneos. El costo de participación: el compromiso de hacer de la fraternidad la guía de cada acción.
Entre los objetivos de esta iniciativa: escuchar a los jóvenes sobre las problemáticas de los países del hemisferio latinoamericano, proponer juntos soluciones concretas que puedan incidir en manera directa en favor del bien común de las comunidades de pertenencia, promover la interacción entre los jóvenes y las instituciones públicas y privadas, y ponerse en red con cuantos trabajan en la construcción de una sociedad pacífica, justa, digna, solidaria, autónoma y fraterna.
En programa la presentación de la experiencia de las Escuelas de formación social y política de Argentina, y de la “práctica de la fraternidad” en una ciudad. Entre los temas afrontados en las mesas redondas: ‘Conflicto y paz’, fraternidad como método de acción para la paz en el contexto de la problemática latinoamericana, en especial en Colombia; ‘Economía’, la necesidad de fundar un nuevo paradigma, la Economía de Comunión. Proseguieron con trabajos de grupo
8 Sep 2005 | Focolare Worldwide
30 Ago 2005 | Sin categorizar
25 Ago 2005 | Sin categorizar
Queridos amigos musulmanes:
Me es grato acogeros y dirigiros mi cordial saludo. Estoy aquí para encontrarme con los jóvenes venidos de todas las partes de Europa y del mundo. Los jóvenes son el futuro de la humanidad y la esperanza de las naciones. Mi querido predecesor, el Papa Juan Pablo II, dijo un día a los jóvenes musulmanes reunidos en el estadio de Casablanca, en Marruecos: «Los jóvenes pueden construir un futuro mejor si ponen en primer lugar su fe en Dios y se empeñan en edificar con sabiduría y confianza un mundo nuevo según el plan de Dios» (Insegnamenti, VIII/2, 1985, p. 500). Ésta es la perspectiva desde la que me dirijo a vosotros, queridos amigos musulmanes, para compartir con vosotros mis esperanzas y haceros partícipes de mis preocupaciones, en estos momentos particularmente difíciles de la historia de nuestro tiempo.
Estoy seguro de interpretar también vuestro pensamiento al subrayar, entre las preocupaciones, la que nace de la constatación del difundido fenómeno de terrorismo. Continúan cometiéndose en varias partes del mundo actos terroristas, que siembran muerte y destrucción, dejando a muchos hermanos y hermanas nuestros en el llanto y la desesperación. Los que idean y programan estos atentados demuestran querer envenenar nuestras relaciones, recurriendo a todos los medios, incluso a la religión, para oponerse a los esfuerzos de convivencia pacífica, leal y serena. El terrorismo, de cualquier origen que sea, es una opción perversa y cruel, que desdeña el derecho sacrosanto a la vida y corroe los fundamentos mismos de toda convivencia civil. Si conseguimos juntos extirpar de los corazones el sentimiento de rencor, contrastar toda forma de intolerancia y oponernos a cada manifestación de violencia, frenaremos la oleada de fanatismo cruel, que pone en peligro la vida de tantas personas, obstaculizando el progreso de la paz en el mundo. La tarea es ardua, pero no imposible. En efecto, el creyente sabe que puede contar, no obstante su propia fragilidad, con la fuerza espiritual de la oración.
Queridos amigos, estoy profundamente convencido de que hemos de afirmar, sin ceder a las presiones negativas del entorno, los valores del respeto recíproco, de la solidaridad y de la paz. La vida de cada ser humano es sagrada, tanto para los cristianos como para los musulmanes. Tenemos un gran campo de acción en el que hemos de sentirnos unidos al servicio de los valores morales fundamentales. La dignidad de la persona y la defensa de los derechos que de tal dignidad se derivan deben ser el objetivo de todo proyecto social y de todo esfuerzo por llevarlo a cabo. Éste es un mensaje confirmado de manera inconfundible por la voz suave pero clara de la conciencia. Un mensaje que se ha de escuchar y hacer escuchar: si cesara su eco en los corazones, el mundo estaría expuesto a las tinieblas de una nueva barbarie. Sólo se puede encontrar una base de avenencia reconociendo la centralidad de la persona, superando eventuales contraposiciones culturales y neutralizando la fuerza destructora de las ideologías.
En el encuentro que he tenido en abril con los Delegados de las Iglesias y Comunidades eclesiales y con representantes de diversas Tradiciones religiosas, dije: «Os aseguro que la Iglesia quiere seguir construyendo puentes de amistad con los seguidores de todas las religiones, para buscar el verdadero bien de cada persona y de la sociedad entera» (L’Osservatore Romano, 25 abril 2005, p. 4). La experiencia del pasado nos enseña que el respeto mutuo y la comprensión no siempre han caracterizado las relaciones entre cristianos y musulmanes. Cuántas páginas de historia dedicadas a las batallas y las guerras emprendidas invocando, de una parte y de otra, el nombre de Dios, como si combatir al enemigo y matar al adversario pudiera agradarle. El recuerdo de estos tristes acontecimientos debería llenarnos de vergüenza, sabiendo bien cuántas atrocidades se han cometido en nombre de la religión. La lección del pasado ha de servirnos para evitar caer en los mismos errores. Nosotros queremos buscar las vías de la reconciliación y aprender a vivir respetando cada uno la identidad del otro. La defensa de la libertad religiosa, en este sentido, es un imperativo constante, y el respeto de las minorías una señal indiscutible de verdadera civilización.
A este propósito, siempre es oportuno recordar lo que los Padres del Concilio Vaticano II han dicho sobre las relaciones con los musulmanes. «La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, vivo y subsistente, misericordioso y omnipotente, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse por entero, como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica se refiere de buen grado […]. Si bien en el transcurso de los siglos han surgido no pocas disensiones y enemistades entre cristianos y musulmanes, el santo Sínodo exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, ejerzan sinceramente la comprensión mutua, defiendan y promuevan juntos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres» (Declaración Nostra Aetate, n. 3).
Vosotros, estimados amigos, representáis algunas Comunidades musulmanas en este País en que he nacido, estudiado y pasado una buena parte de mi vida. Precisamente por eso deseaba encontraros. Guiáis a los creyentes del Islam y los educáis en la fe musulmana. La enseñanza es el vehículo por el que se comunican ideas y convicciones. La palabra es la vía maestra en la educación de la mente. Tenéis, por tanto, una gran responsabilidad en la formación de las nuevas generaciones. Juntos, cristianos y musulmanes, hemos de afrontar los numerosos desafíos que nuestro tiempo nos plantea. No hay espacio para la apatía y el desinterés, y menos aún para la parcialidad y el sectarismo. No podemos ceder al miedo ni al pesimismo. Debemos más bien fomentar el optimismo y la esperanza. El diálogo interreligioso e intercultural entre cristianos y musulmanes no puede reducirse a una opción temporánea. En efecto, es una necesidad vital, de la cual depende en gran parte nuestro futuro. Los jóvenes, procedentes de tantas partes del mundo están aquí, en Colonia, como testigos vivos de solidaridad, de hermandad y de amor. Ellos son la primicia de un alba nueva para la humanidad. Os deseo de todo corazón, queridos amigos musulmanes, que el Dios misericordioso y compasivo os proteja, os bendiga y os ilumine siempre. El Dios de la paz conforte nuestros corazones, alimente nuestra esperanza y guíe nuestros pasos por los caminos del mundo.
25 Ago 2005 | Sin categorizar
Queridos jóvenes: En nuestra peregrinación con los misteriosos Magos de Oriente hemos llegado al momento que san Mateo describe así en su Evangelio: «Entraron en la casa (sobre la que se había parado la estrella), vieron al niño con María, y cayendo de rodillas lo adoraron» (Mt 2,11). El camino exterior de aquellos hombres terminó. Llegaron a la meta. Pero en este punto comienza un nuevo camino para ellos, una peregrinación interior que cambia toda su vida. Porque seguramente se habían imaginado a este Rey recién nacido de modo diferente. Se habían detenido precisamente en Jerusalén para obtener del Rey local información sobre el Rey prometido que había nacido. Sabían que el mundo estaba desordenado y por eso estaban inquietos. Estaban convencidos de que Dios existía, y que era un Dios justo y bondadoso. Tal vez habían oído hablar también de las grandes profecías en las que los profetas de Israel habían anunciado un Rey que estaría en íntima armonía con Dios y que, en su nombre y de parte suya, restablecería el orden en el mundo. Se habían puesto en camino para encontrar a este Rey; en lo más hondo de su ser buscaban el derecho, la justicia que debía venir de Dios, y querían servir a ese Rey, postrarse a sus pies, y así servir también ellos a la renovación del mundo. Eran de esas personas que «tienen hambre y sed de justicia» (Mt 5, 6). Un hambre y sed que les llevó a emprender el camino; se hicieron peregrinos para alcanzar la justicia que esperaban de Dios y para ponerse a su servicio. Aunque otros se quedaran en casa y les consideraban utópicos y soñadores, en realidad eran seres con los pies en tierra, y sabían que para cambiar el mundo hace falta disponer de poder. Por eso, no podían buscar al niño de la promesa si no en el palacio del Rey. No obstante, ahora se postran ante una criatura de gente pobre, y pronto se enterarán de que Herodes – el Rey al que habían acudido – le acechaba con su poder, de modo que a la familia no le quedaba otra opción que la fuga y el exilio. El nuevo Rey era muy diferente de lo que se esperaban. Debían, pues, aprender que Dios es diverso de cómo acostumbramos a imaginarlo. Aquí comenzó su camino interior. Comenzó en el mismo momento en que se postraron ante este Niño y lo reconocieron como el Rey prometido. Pero debían aún interiorizar estos gozosos gestos. Debían cambiar su idea sobre el poder, sobre Dios y sobre el hombre y, con ello cambiar también ellos mismos. Ahora habían visto: el poder de Dios es diferente al poder de los grandes del mundo. Su modo de actuar es distinto de como lo imaginamos, y de como quisiéramos imponerle también a Él. En este mundo, Dios no le hace competencia a las formas terrenales del poder. No contrapone sus ejércitos a otros ejércitos. Cuando Jesús estaba en el Huerto de los olivos, Dios no le envía doce legiones de ángeles para ayudarlo (cf. Mt 26,53). Al poder estridente y pomposo de este mundo, Él contrapone el poder inerme del amor, que en la Cruz – y después siempre en la historia – sucumbe y, sin embargo, constituye la nueva realidad divina, que se opone a la injusticia e instaura el Reino de Dios. Dios es diverso; ahora se dan cuenta de ello. Y eso significa que ahora ellos mismos tienen que ser diferentes, han de aprender el estilo de Dios. Habían venido para ponerse al servicio de este Rey, para modelar su majestad sobre la suya. Éste era el sentido de su gesto de acatamiento, de su adoración. Una adoración que comprendía también sus presentes – oro, incienso y mirra –, dones que se hacían a un Rey considerado divino. La adoración tiene un contenido y comporta también una donación. Los personajes que venían de Oriente, con el gesto de adoración, querían reconocer a este niño como su Rey y poner a su servicio el propio poder y las propias posibilidades, siguiendo un camino justo. Sirviéndole y siguiéndole, querían servir junto a Él la causa de la justicia y del bien en el mundo. En esto, tenían razón. Pero ahora aprenden que esto no se puede hacer simplemente a través de órdenes impartidas desde lo alto de un trono. Aprenden que deben entregarse a sí mismos: un don menor que éste es poco para este Rey. Aprenden que su vida debe acomodarse a este modo divino de ejercer el poder, a este modo de ser de Dios mismo. Han de convertirse en hombres de la verdad, del derecho, de la bondad, del perdón, de la misericordia. Ya no se preguntarán: �Para qué me sirve esto? Se preguntarán más bien: �Cómo puedo servir a que Dios esté presente en el mundo? Tienen que aprender a perderse a sí mismos y, precisamente así, a encontrarse a sí mismos. Saliendo de Jerusalén, han de permanecer tras las huellas del verdadero Rey, en el seguimiento de Jesús. Queridos amigos, podemos preguntarnos lo que todo esto significa para nosotros. Pues lo que acabamos de decir sobre la naturaleza diversa de Dios, que ha de orientar nuestras vidas, suena bien, pero queda algo vago y difuminado. Por eso Dios nos ha dado ejemplos. Los Magos que vienen de oriente son sólo los primeros de una larga lista de hombres y mujeres que en su vida han buscado constantemente con los ojos la estrella de Dios, que han buscado al Dios que está cerca de nosotros, seres humanos, y que nos indica el camino. Es la muchedumbre de los santos – conocidos o desconocidos – mediante los cuales el Señor nos ha abierto a lo largo de la historia el Evangelio, hojeando sus páginas; y lo está haciendo todavía. En sus vidas se revela la riqueza del Evangelio como en un gran libro ilustrado. Son la estela luminosa que Dios ha dejando en el transcurso de la historia, y sigue dejando aún. Mi venerado predecesor, el Papa Juan Pablo II, ha beatificado y canonizado a un gran número de personas, tanto de tiempos recientes como lejanos. En estas figuras ha querido demostrarnos cómo se consigue ser cristianos; cómo se logra llevar una vida del modo justo: a vivir a la manera de Dios. Los beatos y los santos han sido personas que no han buscado obstinadamente la propia felicidad, sino que han querido simplemente entregarse, porque han sido alcanzados por la luz de Cristo. De este modo, ellos nos indican la vía para ser felices y nos muestran cómo se consigue ser personas verdaderamente humanas. En las vicisitudes de la historia, han sido los verdaderos reformadores que tantas veces han remontado a la humanidad de los valles oscuros en los cuales está siempre en peligro de precipitar; la han iluminado siempre de nuevo lo suficiente para dar la posibilidad de aceptar – tal vez en el dolor – la palabra de Dios al terminar del obra del creación: «Y era muy bueno». Basta pensar en figuras como san Benito, san Francisco de Asís, santa Teresa de Ávila, san Ignacio de Loyola, san Carlos Borromeo, a los fundadores de las órdenes religiosas del siglo XVIII, que han animado y orientado el movimiento social, o a los santos de nuestro tiempo: Maximiliano Kolbe, Edith Stein, Madre Teresa, Padre Pío. Contemplando estas figuras comprendemos lo que significa «adorar» y lo que quiere decir vivir a medida del niño de Belén, a medida de Jesucristo y de Dios mismo. Los santos, hemos dicho, son los verdaderos reformadores. Ahora quisiera expresarlo de manera más radical aún: sólo de los santos, sólo de Dios, proviene la verdadera revolución, el cambio decisivo del mundo. En el siglo pasado hemos vivido revoluciones cuyo programa común fue no esperar nada de Dios, sino tomar totalmente en las propias manos la causa del mundo para transformar sus condiciones. Y hemos visto que, de este modo, un punto de vista humano y parcial se tomó como criterio absoluto de orientación. La absolutización de lo que no es absoluto, sino relativo, se llama totalitarismo. No libera al hombre, sino que le priva de su dignidad y lo esclaviza. No son las ideologías las que salvan el mundo, sino sólo dirigir la mirada al Dios viviente, que es nuestro creador, el garante de nuestra libertad, el garante de lo que es realmente bueno y auténtico. La revolución verdadera consiste únicamente en mirar a Dios, que es la medida de lo que es justo y, al mismo tiempo, es el amor eterno. Y, �qué puede salvarnos, si no es el amor? Queridos amigos, permitidme que añada sólo dos breves ideas. Muchos hablan de Dios; en el nombre de Dios se predica también el odio y se practica la violencia. Por tanto, es importante descubrir el verdadero rostro de Dios. Los Magos de Oriente lo encontraron cuando se postraron ante el niño de Belén.«Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre», dijo Jesús a Felipe (Jn 14,9). En Jesucristo, que por nosotros permitió que su corazón fuera traspasado, en Él se ha manifestado el verdadero rostro de Dios. Lo seguiremos junto con la muchedumbre de los que nos han precedido. Entonces iremos por el camino justo. Esto significa que no nos construimos un Dios privado, un Jesús privado, sino que creemos y nos postramos ante el Jesús que nos muestran las Sagradas Escrituras, y que en la gran comunidad de fieles llamada Iglesia se manifiesta viviente, siempre con nosotros y al mismo tiempo siempre ante de nosotros. Se puede criticar mucho a la Iglesia. Lo sabemos, y el Señor mismo nos lo ha dicho: es una red con peces buenos y malos, un campo con trigo y cizaña. El Papa Juan Pablo II, que nos ha mostrado el verdadero rostro de la Iglesia en los numerosos santos que ha proclamado, también ha pedido perdón por el mal causado en el transcurso de la historia por las palabras o los actos de hombres de la Iglesia. De este modo, también a nosotros nos ha hecho ver nuestra verdadera imagen, y nos ha exhortado a entrar, con todos nuestros defectos y debilidades, en la muchedumbre de los santos que comenzó a formarse con los Magos de Oriente. En el fondo, consuela que exista la cizaña en la Iglesia. Así, no obstante todos nuestros defectos, podemos esperar estar aún entre los que siguen a Jesús, que ha llamado precisamente a los pecadores. La Iglesia es como una familia humana, pero es también al mismo tiempo la gran familia de Dios, mediante la cual Él establece un espacio de comunión y unidad en todos los continentes, culturas y naciones. Por eso nos alegramos de pertenecer a esta gran familia; de tener hermanos y amigos en todo el mundo. Justo aquí, en Colonia, experimentamos lo hermoso que es pertenecer a una familia tan grande como el mundo, que comprende el cielo y la tierra, el pasado, el presente y el futuro de todas las partes de la tierra. En esta gran comitiva de peregrinos, caminamos junto con Cristo, caminamos con la estrella que ilumina la historia. «Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron» (Mt 2,11). Queridos amigos, ésta no es una historia lejana, de hace mucho tiempo. Es una presencia. Aquí, en la Hostia consagrada, Él está ante nosotros y entre nosotros. Como entonces, se oculta misteriosamente en un santo silencio y, como entonces, desvela precisamente así el verdadero rostro de Dios. Por nosotros se ha hecho grano de trigo que cae en tierra y muere y da fruto hasta el fin del mundo (cf. Jn 12,24). Él está presente, como entonces en Belén. Y nos invita a esa peregrinación interior que se llama adoración. Pongámonos ahora en camino para esta peregrinación del espíritu, y pidámosle a Él que nos guíe. Amén.
25 Ago 2005 | Focolare Worldwide
Queridos jóvenes: Ante la sagrada Hostia, en la cual Jesús se ha hecho pan para nosotros, que interiormente sostiene y nutre nuestra vida (cf. Jn 6,35), hemos comenzado ayer tarde el camino interior de la adoración. En la Eucaristía la adoración debe llegar a ser unión. Con la Celebración eucarística nos encontramos en aquella “hora” de Jesús, de la cual habla el Evangelio de Juan. Mediante la Eucaristía, esta “hora” suya se convierte en nuestra hora, su presencia en medio de nosotros. Junto con los discípulos Él celebró la cena pascual de Israel, el memorial de la acción liberadora de Dios que había guiado a Israel de la esclavitud a la libertad. Jesús sigue los ritos de Israel. Pronuncia sobre el pan la oración de alabanza y bendición. Sin embargo, sucede algo nuevo. Él da gracias a Dios non solamente por las grandes obras del pasado; le da gracias por la propia exaltación que se realizará mediante la Cruz y la Resurrección, dirigiéndose a los discípulos también con palabras que contienen el compendio de la Ley y de los Profetas: “Esto es mi Cuerpo entregado en sacrificio por vosotros. Este cáliz es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre”. Y así distribuye el pan y el cáliz, y, al mismo tiempo, les encarga la tarea de volver a decir y hacer siempre en su memoria aquello que estaba diciendo y haciendo en aquel momento. �Qué está sucediendo? �Cómo Jesús puede repartir su Cuerpo y su Sangre? Haciendo del pan su Cuerpo y del vino su Sangre, Él anticipa su muerte, la acepta en lo más íntimo y la transforma en una acción de amor. Lo que desde el exterior es violencia brutal, desde el interior se transforma en un acto de un amor que se entrega totalmente. Esta es la transformación sustancial que se realizó en el cenáculo y que estaba destinada a suscitar un proceso de transformaciones cuyo último fin es la transformación del mundo hasta que Dios sea todo en todos (cf. 1 Cor 15,28). Desde siempre todos los hombres esperan en su corazón, de algún modo, un cambio, una transformación del mundo. Este es, ahora, el acto central de transformación capaz de renovar verdaderamente el mundo: la violencia se transforma en amor y, por tanto, la muerte en vida. Dado que este acto convierte la muerte en amor, la muerte como tal está ya, desde su interior, superada; en ella está ya presente la resurrección. La muerte ha sido, por así decir, profundamente herida, tanto que, de ahora en adelante, no puede ser la última palabra. Ésta es, por usar una imagen muy conocida para nosotros, la fisión nuclear llevada en lo más íntimo del ser; la victoria del amor sobre el odio, la victoria del amor sobre la muerte. Solamente esta íntima explosión del bien que vence al mal puede suscitar después la cadena de transformaciones que poco a poco cambiarán el mundo. Todos los demás cambios son superficiales y no salvan. Por esto hablamos de redención: lo que desde lo más íntimo era necesario ha sucedido, y nosotros podemos entrar en este dinamismo. Jesús puede distribuir su Cuerpo, porqué se entrega realmente a sí mismo. Esta primera transformación fundamental de la violencia en amor, de la muerte en vida lleva consigo las demás transformaciones. Pan y vino se convierten en su Cuerpo y su Sangre. Llegados a este punto la transformación no puede detenerse, antes bien, es aquí donde debe comenzar plenamente. El Cuerpo y la Sangre de Cristo se nos dan para que a su vez nosotros mismos seamos transformados. Nosotros mismos debemos llegar a ser Cuerpo de Cristo, sus consaguíneos. Todos comemos el único pan, y esto significa que entre nosotros llegamos a ser una sola cosa. La adoración, hemos dicho, llega a ser, de este modo, unión. Dios no solamente está frente a nosotros, como el Totalmente otro. Está dentro de nosotros, y nosotros estamos en Él. Su dinámica nos penetra y desde nosotros quiere propagarse a los demás y extenderse a todo el mundo, para que su amor sea realmente la medida dominante del mundo. Yo encuentro una alusión muy bella a este nuevo paso que la Última Cena nos indica con la diferente acepción de la palabra “adoración” en griego y en latín. La palabra griega es proskynesis. Significa el gesto de sumisión, el reconocimiento de Dios como nuestra verdadera medida, cuya norma aceptamos seguir. Significa que la libertad no quiere decir gozar de la vida, considerarse absolutamente autónomo, sino orientarse según la medida de la verdad y del bien, para llegar a ser, de esta manera, nosotros mismos, verdaderos y buenos. Este gesto es necesario, aun cuando nuestra ansia de libertad se resiste, en un primer momento, a esta perspectiva. Hacerla completamente nuestra será posible solamente en el segundo paso que nos presenta la Última Cena. La palabra latina adoración es ad-oratio, contacto boca a boca, beso, abrazo y, por tanto, en resumen, amor. La sumisión se hace unión, porque aquel al cual nos sometemos es Amor. Así la sumisión adquiere sentido, porque no nos impone cosas extrañas, sino que nos libera desde lo más íntimo de nuestro ser. Volvamos de nuevo a la Última Cena. La novedad que allí se verificó, estaba en la nueva profundidad de la antigua oración de bendición de Israel, que ahora se hacía palabra de transformación y nos concedía el poder participar en la hora de Cristo. Jesús no nos ha encargado la tarea de repetir la Cena pascual que, por otra parte, en cuanto aniversario, no es repetible a voluntad. Nos ha dado la tarea de entrar en su “hora”. Entramos en ella mediante la palabra del poder sagrado de la consagración, una transformación que se realiza mediante la oración de alabanza, que nos sitúa en continuidad con Israel y con toda la historia de la salvación, y al mismo tiempo nos concede la novedad hacia la cual aquella oración tendía por su íntima naturaleza. Esta oración, llamada por la Iglesia “oración eucarística”, hace presente la Eucaristía. Es palabra de poder, que transforma los dones de la tierra de modo totalmente nuevo en la donación de Dios mismo y que nos compromete en este proceso de transformación. Por esto llamamos a este acontecimiento Eucaristía, que es la traducción de la palabra hebrea beracha, agradecimiento, alabanza, bendición, y asimismo transformación a partir del Señor: presencia de su “hora”. La hora de Jesús es la hora en la cual vence el amor. En otras palabras: es Dios quien ha vencido, porque Él es Amor. La hora de Jesús quiere llegar a ser nuestra hora y lo será, si nosotros, mediante la celebración de la Eucaristía, nos dejamos arrastrar por aquel proceso de transformaciones que el Señor pretende. La Eucaristía debe llegar a ser el centro de nuestra vida. No se trata de positivismo o ansia de poder, cuando la Iglesia nos dice que la Eucaristía es parte del domingo. En la mañana de Pascua, primero las mujeres y luego los discípulos tuvieron la gracia de ver al Señor. Desde entonces supieron que el primer día de la semana, el domingo, sería el día de Él, de Cristo. El día del inicio de la creación sería el día de la renovación de la creación. Creación y redención caminan juntas. Por esto es tan importante el domingo. Es bonito que hoy, en muchas culturas, el domingo sea un día libre o, juntamente con el sábado, constituya el denominado “fin de semana” libre. Pero este tiempo libre permanece vacío si en él no está Dios. �Queridos amigos! A veces, en principio, puede resultar incómodo tener que programar en el domingo también la Misa. Pero si os empeñáis, constataréis más tarde que es exactamente esto lo que le da sentido al tiempo libre. No os dejéis disuadir de participar en la Eucaristía dominical y ayudad también a los demás a descubrirla. Ciertamente, para que de esa emane la alegría que necesitamos, debemos aprender a comprenderla cada vez más profundamente, debemos aprender a amarla. Comprometámonos a ello, �vale la pena! Descubramos la íntima riqueza de la liturgia de la Iglesia y su verdadera grandeza: no somos nosotros los que hacemos fiesta para nosotros, sino que es, en cambio, el mismo Dios viviente el que prepara una fiesta para nosotros. Con el amor a la Eucaristía redescubriréis también el sacramento de la Reconciliación, en el cual la bondad misericordiosa de Dios permite siempre iniciar de nuevo nuestra vida. Quien a descubierto a Cristo debe llevar a otros hacia Él. Una gran alegría no se puede guardar para uno mismo. Es necesario transmitirla. En numerosas partes del mundo existe hoy un extraño olvido de Dios. Parece que todo marche igualmente sin Él. Pero al mismo tiempo existe también un sentimiento de frustración, de insatisfacción de todo y de todos. Dan ganas de exclamar: �No es posible que la vida sea así! Verdaderamente no. Y de este modo, junto a olvido de Dios existe como un boom de lo religioso. No quiero desacreditar todo lo que se sitúa en este contexto. Puede darse también la alegría sincera del descubrimiento. Pero exagerando demasiado, la religión se convierte casi en un producto de consumo. Se escoge aquello que place, y algunos saben también sacarle provecho. Pero la religión buscada a la “medida de cada uno” a la postre no nos ayuda. Es cómoda, pero en el momento de crisis nos abandona a nuestra suerte. Ayudad a los hombres a descubrir la verdadera estrella que indica el camino: �Jesucristo! Tratemos nosotros mismos de conocerlo siempre mejor para poder guiar también, de modo convincente, a los demás hacia Él. Por esto es tan importante el amor a la Sagrada Escritura y, en consecuencia, conocer la fe de la Iglesia que nos muestra el sentido de la Escritura. Es el Espíritu Santo el que guía a la Iglesia en su fe creciente y la ha hecho y hace penetrar cada vez más en las profundidades de la verdad (cf. Jn 16,13). El Papa Juan Pablo II nos ha dejado una obra maravillosa, en la cual la fe secular se explica sintéticamente: el Catecismo de la Iglesia Católica. Yo mismo, recientemente, he podido presentar el Compendio de tal Catecismo, que ha sido elaborado a petición del difunto Papa. Son dos libros fundamentales que querría recomendaros a todos vosotros. Obviamente, los libros por sí solos no bastan. �Construid comunidades basadas en la fe! En los últimos decenios han nacido movimientos y comunidades en los cuales la fuerza del Evangelio se deja sentir con vivacidad. Buscad la comunión en la fe como compañeros de camino que juntos van siguiendo el itinerario de la gran peregrinación que primero nos señalaron los Magos de Oriente. La espontaneidad de las nuevas comunidades es importante, pero es asimismo importante conservar la comunión con el Papa y con los Obispos. Son ellos los que garantizan que no se están buscando senderos particulares, sino que a su vez se está viviendo en aquella gran familia de Dios que el Señor ha fundado con los doce Apóstoles. Aún, una vez más, debo volver a la Eucaristía. “Porque aún siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan” dice san Pablo (1 Cor 10,17). Con esto quiere decir: puesto que recibimos al mismo Señor y Él nos acoge y nos atrae hacia sí, seamos también una sola cosa entre nosotros. Esto debe manifestarse en la vida. Debe mostrase en la capacidad de perdón. Debe manifestarse en la sensibilidad hacia las necesidades de los demás. Debe manifestarse en la disponibilidad para compartir. Debe manifestarse en el compromiso con el prójimo, tanto con el cercano como con el externamente lejano, que, sin embargo, nos mira siempre de cerca. Existen hoy formas de voluntariado, modelos de servicio mutuo, de los cuales justamente nuestra sociedad tiene necesidad urgente. No debemos, por ejemplo, abandonar a los ancianos en su soledad, no debemos pasar de largo ante los que sufren. Si pensamos y vivimos en virtud de la comunión con Cristo, entonces se nos abren los ojos. Entonces no nos adaptaremos más a seguir viviendo preocupados solamente por nosotros mismos, sino que veremos donde y como somos necesarios. Viviendo y actuando así nos daremos cuenta bien pronto que es mucho más bello ser útiles y estar a disposición de los demás que preocuparse solo de las comodidades que se nos ofrecen. Yo sé que vosotros como jóvenes aspiráis a cosas grandes, que queréis comprometeros por un mundo mejor. Demostrádselo a los hombres, demostrádselo al mundo, que espera exactamente este testimonio de los discípulos de Jesucristo y que, sobre todo mediante vuestro amor, podrá descubrir la estrella que como creyentes seguimos. �Caminemos con Cristo y vivamos nuestra vida como verdaderos adoradores de Dios! Amén.
25 Ago 2005 | Focolare Worldwide
“Una intuición profética” del “inolvidable” predecesor, destinada a dar comienzo a una “gran primavera de esperanza” para Europa y el mundo: así definió Benedicto XVI la Jornada Mundial de la Juventud. El miércoles 24 de agosto, en la audiencia general, el Papa habló de su experiencia en Alemania, recorriendo sus etapas y sus momentos más significativos, delante de 7000 personas de cuatro continentes que colmaban el Aula Pablo VI, entre las cuales sobresalían una delegación interreligiosa proveniente de Nagasaki y una de religiosos budistas. De la intervención de Benedicto XVI: La Providencia divina ha querido que mi primer viaje pastoral fuera de Italia tuviera como meta precisamente mi país de origen y con motivo del gran encuentro de los jóvenes del mundo, veinte años después de la institución de la Jornada Mundial de la Juventud, surgida de la intuición profética de mi inolvidable predecesor.
El abrazo con los jóvenes participantes en la Jornada Mundial de la Juventud comenzó desde mi llegada al aeropuerto de Colonia-Bonn y fue haciéndose cada vez más emocionante al recorrer el Rhin desde el muelle de Rodenkirchenerbrucke hasta Colonia, escoltados por cinco embarcaciones en representación de los cinco continentes. Luego fue sumamente sugerente el alto ante el embarcadero del Poller Rheinwiesen, donde estaban presentes miles y miles de jóvenes, con los que mantuve el primer encuentro oficial, llamado oportunamente «fiesta de la acogida», que tenía como lema las palabras de los Magos: «�Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?» (Mateo 2, 2). Fueron precisamente los Magos los «guías» para esos jóvenes peregrinos hacia Cristo. Qué significativo es el hecho de que todo esto haya tenido lugar mientras nos encaminamos hacia la conclusión del Año Eucarístico, convocado por Juan Pablo II! «Hemos venido a adorarle», el tema del Encuentro, invitó a todos a seguir a los Magos, y a cumplir junto a ellos un viaje interior de conversión hacia el Emanuel, el Dios con nosotros, para conocerle, encontrarle, adorarle, y, después de haberle encontrado y adorado, volver a comenzar llevando en el espíritu, en nuestra intimidad, su luz y alegría.
En Colonia, los jóvenes han podido profundizar en varias ocasiones en estos temas espirituales y han sido estimulados por el Espíritu Santo a ser testigos de Cristo, que en la Eucaristía prometió quedarse realmente presente entre nosotros hasta el final del mundo. Vuelvo a pensar en varios momentos que tuve la alegría de compartir con ellos, especialmente en la vigilia del sábado por la noche y en la celebración conclusiva del domingo. A estas sugerentes manifestaciones de fe se unieron millones de otros jóvenes de todos los rincones de la tierra, gracias a las providenciales transmisiones de radio y televisión. Pero quisiera evocar aquí un encuentro singular, el de los seminaristas, jóvenes llamados a un seguimiento más radical de Cristo, maestro y pastor. Quise que hubiera un momento específico dedicado para ellos para resaltar también la dimensión vocacional típica de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Muchas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada han surgido en estos veinte años precisamente durante las Jornadas Mundiales de la Juventud, ocasiones privilegiadas en las que el Espíritu Santo deja escuchar su llamada. En el contexto lleno de esperanza de las Jornadas de Colonia, se enmarca muy bien el encuentro con los representantes de las demás iglesias y comunidades eclesiales. El papel de Alemania en el diálogo ecuménico es importante, ya sea por la triste historia de divisiones, ya sea por el papel significativo que ha desempeñado en el camino de la reconciliación. Deseo que el diálogo, como intercambio recíproco de dones y no sólo de palabras, contribuya además a hacer crecer y madurar esa «sinfonía» ordenada y armoniosa que es la unidad católica. En esta perspectiva, las Jornadas Mundiales de la Juventud representan un válido «laboratorio» ecuménico. Y, �cómo no revivir con emoción la visita a la Sinagoga de Colonia, en la que tiene su sede la comunidad judía más antigua de Alemania? Con los hermanos judíos recordé la Shoá, y el sexagésimo aniversario de la liberación de los campos de concentración nazis. Este año se celebra, además, el cuadragésimo aniversario de la declaración conciliar «Nostra aetate», que inauguró una nueva estación de diálogo y de solidaridad espiritual entre judíos y cristianos, así como de estima por las demás grandes tradiciones religiosas. Entre estas, ocupa un lugar particular el Islam, cuyos seguidores adoran al único Dios y se remontan con gusto al patriarca Abraham. Por este motivo, quise encontrarme con los representantes de algunas comunidades musulmanas, a los que manifesté las esperanzas y las preocupaciones del difícil momento histórico que estamos viviendo, deseando que se extirpe el fanatismo y la violencia y que juntos podamos colaborar siempre en la defensa de la dignidad de la persona humana y tutelar sus derechos fundamentales.
Queridos hermanos y hermanas, desde el corazón de la «vieja» Europa, que en el siglo pasado, por desgracia, experimentó horrendos conflictos y regímenes inhumanos, los jóvenes han vuelto a lanzar a la humanidad de nuestro tiempo el mensaje de la esperanza que no decepciona, pues está fundada sobre la Palabra de Dios, hecha carne en Jesucristo, muerto y resucitado por nuestra salvación. En Colonia, los jóvenes han encontrado y adorado al Emmanuel, el Dios con nosotros, en el misterio de la Eucaristía y han comprendido mejor que la Iglesia es la gran familia por la que Dios forma un espacio de comunión y de unidad entre todo continente, cultura y raza, por así decir, una «gran comitiva de peregrinos» guiados por Cristo, estrella radiante que ilumina la historia. Jesús se hace nuestro compañero de viaje en la Eucaristía, y en la Eucaristía –así decía en la homilía de la celebración conclusiva tomando de la física una imagen muy conocida– produce la «fisión nuclear» en el corazón más escondido del ser. Sólo esta íntima explosión del bien que vence al mal puede dar vida a otras transformaciones necesarias para cambiar el mundo. Recemos, por tanto, para que los jóvenes de Colonia lleven consigo la luz de Cristo, que es verdad y amor, y la difundan por doquier. De este modo podremos asistir a una nueva primavera de esperanza en Alemania, en Europa y en todo el mundo. (Traducción del original italiano realizada por Zenit)
22 Ago 2005 | Focolare Worldwide
17 Ago 2005 | Sin categorizar
16 Ago 2005 | Sin categorizar
13 Ago 2005 | Sin categorizar
11 Ago 2005 | Sin categorizar
�Es posible la convivencia pacífica en nuestra sociedad, cada vez más multicultural, multiétnica, multirreligiosa? El diálogo entre las religiones será el centro del “Festival por un mundo unido”. Jueves 18 de agosto, a las 8.00 p.m., en el Friedenspark, el ‘Parque de la Paz’ de Colonia, jóvenes de varios países –Israel, Egipto, Siria, Líbano, Colombia, Argentina, Brasil, Madagascar, Alemania, Austria y Bélgica- darán su testimonio de fraternidad vivida en ambientes a menudo caracterizados por tensiones sociales y políticas, por la indiferencia y el individualismo. Se desarrollará en el ámbito del “Colourdome”, uno de los aportes de los Jóvenes por un mundo unido, de los Focolares, a la Jornada Mundial de la Juventud 2005. Un anticipo: Ossama es egipcio. Trabaja en la oficina de una agencia de transporte. Casi todos sus colegas son musulmanes… Es un reto. Los primeros días se siente asaltado por una sensación de inseguridad. Se esfuerza por vivir en base a la “regla de oro” que tantas religiones tienen en común: “Haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti” (Mt. 7, 12). Empieza con gestos muy pequeños, como preparar el té para los obreros que regresan cansados después de haber cargado los camiones. Poco a poco caen todas las barreras y nace una verdadera amistad. Ages, del Sureste asiático. En Asia los cristianos son una minoría entre los budistas, hindúes y musulmanes. Y no se puede dar por descontado que se sabe dialogar: es un arte que se debe aprender. Para ello Ages ha ido a Tagaytay, la ciudadela del Movimiento de los Focolares en Filipinas. Allí tienen lugar los cursos de la “Escuela para las Religiones Orientales”, en los que participan jóvenes de religiones diversas provenientes de Corea, Japón, Hong Kong, Singapur, Indonesia y Tailandia. También acciones concretas en el ámbito político pueden contribuir al acercamiento entre las religiones De ellas habla Sylwin de Cebú. Reaccionando ante la difundida apatía política, los jóvenes de los Focolares, de Filipinas, se han comprometido en la promoción de una participación activa en las próximas elecciones presidenciales: desde el año pasado, han hecho nacer el “White Forum”. Usan todos los medios de comunicación: TV, radio, prensa, contactos en las parroquias, en las escuelas, involucrando así varias organizaciones juveniles. También los jóvenes de otras religiones se han unido a su proyecto.
10 Ago 2005 | Focolare Worldwide
4 Ago 2005 | Focolare Worldwide
De la presentación: «Crece el miedo del Islam, y esta encuesta la combate contando historias de buena convivencia: más de 150, ambientadas en nuestro país o vividas por italianos esparcidos por el mundo. El libro está inspirado en la idea de que la buena convivencia es frecuente, pero que alguien lo cuente es raro. La narración pasa por eventos mínimos, como un gesto o una palabra de reconocimiento ocasionales, hasta las elecciones de vida hechas por inmigrantes que han recibido ayuda y quieren corresponder. Es frecuente el descubrimiento de historias singulares: un tunecino que hace de sacristán en Milán, un ingeniero de origen siria alcalde de un pueblito de Abruzzo, un empresario piamontés que tiene seis empleados musulmanes sobre los treinta de su empresa y los trata como a hijos, jóvenes turcos y de otros países que estudian en la Gregoriana, unos diez emigrantes islámicos en contacto con el Movimiento de los Focolares, familias observantes que mandan a sus hijos a las escuelas de las monjas o eligen para ellos la enseñanza de la religión católica. Serán entrevistados musulmanes que trabajan en la Asociación Católica de Trabajadores Italianos (ACLI), en Cáritas, en el Centro Astalli e incluso en el Vaticano». La encuesta ha sido conducida con la colaboración de Ciro Fusco y de Emilio Vinciguerra y con el aporte del Servicio Nacional para el Proyecto cultural de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI). Islam – Historias italianas de buena convivencia, de Luigi Accattoli, Ediciones Dehoniane, Bolonia 2004, pp. 222
4 Ago 2005 | Sin categorizar
Roxana y Susan, la primera es médico, la segunda ingeniero: ambas chiítas iraníes, han conocido el Movimiento de los Focolares en 1990 y desde entonces colaboran con el mismo. La de ellas es una historia singular, así narrada por Roxana: «Cuando estalló la revolución en nuestro país, teníamos 12 años y nos lanzamos con entusiasmo a trabajar por la paz y para que ya no hubiesen más pobres en nuestra sociedad. Pero nos sentíamos pequeñas ante una problemática tan grande: incluso nuestra fe vacilaba y poco a poco nos fuimos alejando de la práctica religiosa y de Dios. Después de graduarnos nos transferimos a Italia para continuar los estudios».
«Después del encuentro con los Focolares –cuenta Susan- hemos descubierto una nueva relación con Dios, nunca antes experimentada. Ese Dios, un tiempo tan lejano, ahora estaba vivo y nos acompañaba en cada momento. Poco a poco nació en nosotros el deseo de profundizar en nuestra religión. Hemos empezado a rezar».
Roxana describe con detalles el redescubrimiento del Islam que siguió: «Fue como si nuestra religión y la cultura de nuestro pueblo se iluminaran bajo una luz nueva. Por ejemplo, volviendo a leer algunas poesías escritas a lo largo de los siglos, hemos encontrado allí la presencia de Dios-Amor: esas palabras, tantas veces repetidas de memoria en la escuela y nunca entendidas, ahora adquirían pleno significado. Rumi, un poeta nuestro, escribe una bellísima poesía: “Con el amor las espinas se transforman en flores… con el amor, el dolor se convierte en alegría”. Un día pensé en escribir una carta a mi tío. Le hablé de cómo me sentía amada por Dios, no obstante los problemas que nunca faltan. Poco tiempo después recibí su respuesta: escribía que era bello sentir a Dios tan cerca y que en el Corán está escrito que Dios está dentro de nosotros como las venas de nuestro cuerpo. Me vinieron a la mente las palabras del Profeta (que la paz esté con Él) quien entre otras cosas dice: “A quien trata de acercarse a mi un palmo, lo acercaré codo; a quien se acerque un codo, yo me acercaré dos pasos, si alguien camina hacia mí, yo correré hacia él”. Me parecía que sólo había caminado hacia Dios y Él había corrido hacia mí, llenándome de su alegría y plenitud ».
Sacado de: Islam – Historias italianas de buena convivencia, de Luigi Accattoli, Ediciones Devoniane, Bolonia 2004, pp. 222
4 Ago 2005 | Focolare Worldwide
Livio no sólo tiene seis trabajadores musulmanes, sobre un total de treinta –en su empresa de cromado de marmitas, piezas de automóviles y motocicletas, de telares y sillas de ruedas- sino que también es animador del “Grupo de los amigos de Marene (CN) y sus alrededores” que está inspirado en la “regla de oro” del Evangelio: “Haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti” (Lc. 6,31). De ese grupo, que comprende también a musulmanes y no creyentes, ha nacido, como un retoño, otro grupo completamente autónomo, compuesto totalmente por senegaleses, que tiene adherentes en Senegal y en Piemonte. Los dos grupos colaboran y –dice Livio- «de una cosa nace otra cosa». Escuchémoslo: «Nuestra aventura tiene menos de diez años. En 1995 participé en un congreso focolarino en Loppiano, abierto a amigos de “convicciones diversas”, donde escuché la propuesta del arte de amar cristiano, como un ideal para proponer a todos. Regresando a casa, le dije a mi esposa, que quería hacer una experiencia distinta, que nunca había intentado en la vida: la del amor desinteresado. Y desde ahora la estamos haciendo con la ayuda de nuestros cuatro hijos. «El grupo nació en 1997. Tiene un local que hemos adaptado para este fin y allí nos vemos todas las semanas. Vienen personas de todas las edades, color y credo. Familiares, vecinos, parientes, amigos y dependientes. Uno atrae al otro. Nos encontramos para escucharnos, ayudarnos y ayudar. «Los musulmanes llegaron así: al primero lo conocimos en una situación de necesidad y decidimos asumirlo aprovechando un pedido más grande de lo común. Lo ayudamos también a encontrar un alojamiento, y se injertó bien en la empresa y nos hizo conocer a otros de sus amigos. A través de los senegaleses que trabajaban con nosotros, supimos que tantos inmigrantes africanos de esta zona provenían de una región de Senegal. Uno de ellos, con su esposa y sus hijos, es nuestro amigo, y ha sido él quien ha llevado la propuesta del ideal a su país. Él y sus amigos siempre dicen que cuando están con nosotros se sienten en familia ». Tomado de: Islam – Historias italianas de buena convivencia, de Luigi Accattoli, Ediciones Devoniane, Bolonia 2004, pp. 222
4 Ago 2005 | Sin categorizar
Chiara Lubich en contacto con el Islam
Presidente, seis mil musulmanes participan en las actividades, es más forman parte –si entendí bien- de los Focolares: ?no teme que su Movimiento pueda recibir una influencia no controlable?
«No lo pienso. La participación en las actividades del Movimiento, sobre todo el formar parte en diversos modos, no es una improvisación. Ésta exige un serio entrenamiento de vida, compartir objetivos en modo fuerte, atento y participativo. Esto crea entre los miembros del Movimiento, más allá de las diferencias, una profunda unidad espiritual, radicada sobre grandes y reales valores sinceramente compartidos. Unidad que no cancela las diferencias sino que hace de ellas, por el contrario, elementos de enriquecimiento recíproco y –paradójicamente- lleva a una apertura y a una comprensión más profunda de las riquezas de los demás y también de las propias ».
Juzgando por el número de musulmanes involucrados en sus iniciativas, se diría que el Islam constituye hoy – para ustedes – un interlocutor privilegiado, respecto a las otras religiones…
«No diría. Son numerosos también los hebreos con los cuales mantenemos relaciones muy vivas y cordiales. Además tenemos interlocutores en el mundo hindú y en el mundo budista, sobre todo en Tailandia y en Japón –pensemos, por lo que respecta a éste último, a la gran amistad espiritual con el vastísimo Movimiento de la Rissho Kosei-Kai. Y no quiero olvidar los numerosísimos participantes en el espíritu y en las actividades del Movimiento, en África, de las religiones tradicionales: están involucrados grupos tribales enteros, como en Camerún. Los contactos con estas realidades espirituales y culturales tienen lugar a varios niveles: desde el compartir de los aspectos concretos de la vida cotidiana, dolores y alegrías, al poner en común los bienes espirituales y la repartición de los bienes materiales; hasta los encuentros de expertos alrededor de las verdades profesadas por cada uno, para conocerse mejor y conocer las riquezas que Dios siembra en las culturas del hombre. A propósito de esto, en el mes de Abril tendremos, en nuestro Centro internacional de Castelgandolfo (Rm), dos simposios con intelectuales hindúes (con ellos es ya el segundo que realizamos) y budistas respectivamente. Sucesivamente lo tendremos con un grupo de hebreos ».
Quizás el espíritu de los Focolares es el más manso entre los espíritus que soplan en la gran familia católica: ?cómo es que los más mansos han ido a elegir el interlocutor más agresivo?
«Con respecto a la mansedumbre del Movimiento, me parece justo precisar que la misma no es fácil aceptación o irenismo, sino obediencia a una de las bienaventuranzas evangélicas: esa mansedumbre, porque es caridad y no sentimiento, es también fuerza. Por otra parte, no hemos sido nosotros quienes hemos elegido los interlocutores. Nosotros decimos: ha sido Dios quien ha llevado adelante nuestro camino. Después por lo que se refiere a la agresividad en general, me parece que no se debe olvidar la violencia de la que nosotros cristianos hemos sido portadores, y por la cual Juan Pablo II sigue pidiendo perdón. Después, por lo que respecta a la agresividad del Islam, pienso que no debemos en ningún modo generalizar. Conocemos musulmanes fuertemente amantes de la paz, personas de exquisita y auténtica vida espiritual, muy capaces de dialogar. Son precisamente ellos quienes nos hacen ver el Islam bajo una luz diversa de esa con la cual, demasiado a menudo y superficialmente, éste es percibido. Después hay otro punto que hay que tener presente: la mansedumbre en uno de los dos interlocutores, antes o después suscita la mansedumbre en el otro ».
En una carta de 1980 a los Focolarinos, usted daba esta consigna: «Si en sus ciudades hay una mezquita o una sinagoga o algún otro lugar de culto no cristiano, sepan que allí está su lugar ». Repetiría esa indicación después de haber oído las palabras violentas que provienen de las mezquitas?
«La siento más actual que nunca. Ella es, en síntesis, una respuesta a la invitación de Jesús de hacerse todo a todos. Por otro lado, no creo que se pueda decir que desde todas las mezquitas provienen palabras de violencia. Además, nuestra experiencia dice que, si estas palabras son acogidas por espíritus amantes de la paz, a menudo pueden ser redimensionadas, y regresar a quien las ha dicho liberadas precisamente de la violencia, hasta cambiar el ánimo de quien las ha pronunciado».
En Pakistán ustedes han edificado incluso una ciudadela islamo-cristiana, en Dalwal, entre Lahore y Islamabad: ?sobrevivirá al incendio anti-cristiano que acecha en ese país ?
«Lo espero. De todos modos, el futuro está en las manos de Dios. A nosotros nos interesa, viviendo el momento presente, lanzar semillas de fraternidad y de paz. Y si alguna de estas semillas debe morir, esta es una enseñanza evangélica y, según las palabras de Jesús, precisamente por ello podrá dar fruto de esa vida que no pasa ».
?Han recibido críticas externas o desaprobaciones internas –después del 11 de septiembre- por el comentario mensual en idioma árabe, redactado por una teóloga iraní, que paragona pasajes del Corán y del Evangelio?
«Ningún desacuerdo o crítica, que yo sepa. Es más notamos un aumento en las solicitudes, y un ofrecimiento de participación en este tipo de trabajo por parte de otros expertos musulmanes».
Luigi Accattoli
Entrevista publicada en el Corriere della Sera, 13.02.2004
20 Jul 2005 | Sin categorizar
Qué futuro para una sociedad multicultural, multiétnica y multirreligiosa?
Es éste un interrogante inquietante que se plantea no sólo Inglaterra, sino toda Europa y no sólo, después de los atentados terroristas que el 7 de julio afectaron el corazón de Londres, la ciudad más cosmopolita del Viejo Continente y el 23 de julio Sharm el Sheikh en Egipto.
Es también el título de la Mariápolis, el típico encuentro veraniego promovido por los Focolares en varias partes del mundo, que empezó el domingo 24 de julio en Lake District Windermere, en el Norte de Inglaterra, donde participan 600 personas, entre las cuales un grupo de musulmanes.
Ante este interrogante sobre el futuro de la sociedad multicultural había dado una respuesta, hoy de gran actualidad, Chiara Lubich, en su último viaje a Londres precisamente hace un año, el 19 de junio de 2004 en el Westminster Central Hall, ante más de 2000 personas, presentes también personalidades musulmanas, budistas, sikhs, hindúes. Un mensaje que ahora se vuelve a proponer mediante el vídeo en las Mariápolis.
No un choque entre civilizaciones, sino el nacimiento de un “mundo nuevo”. Ante los temores por el futuro Chiara Lubich presenta la visión de San Agustín en el período de las migraciones de los pueblos. Indica el diálogo como una prevención ante el terrorismo y el camino para actuarlo, en la “regla de oro” común a muchas religiones: “No hagas a los demás lo que no quisieras que te hicieran a ti”, en ese amor que sabe hacerse escucha hasta el punto de “entrar en la piel del otro, hasta penetrar en el sentido que tiene para él ser budista, musulmán, hindú”. Es éste el camino para inculturarse recíprocamente y suscitar una sociedad donde “las culturas se abran unas a otras en un profundo diálogo de amor”. Propone a las religiones una estrategia de fraternidad para sanar las diferencias entre ricos y pobres e imprimir un vuelco en las relaciones internacionales.
Son muchos los ecos llegados a través del e-mail de varios países, de cristianos, musulmanes y seguidores de otras religiones que han participado en las Mariápolis hasta ahora realizadas en estos meses de verano. En Los Ángeles, donde estaba presente un grupo de amigos musulmanes seguidores de W.D. Mohammed, líder de los afro-americanos, escriben: “Escuchar juntos este mensaje de fraternidad universal, enseguida después de haber sabido de los atentados, ha sido un verdadero signo de esperanza. Para todos ha sido fuerte ver la fraternidad universal ya en acto entre nosotros”. En la Mariápolis de St Vith en Bélgica, estaban representadas 18 nacionalidades. “Lo que más ha impresionado a los musulmanes ha sido la experiencia de Dios en medio de la comunidad, presente por el amor recíproco vivido”. Así mismo en Ammán, en Jordania, donde estaba presente también un grupo proveniente de Irak y en Estambul. Un ex-militar musulmán, ahora docente dijo: “Aquí he visto que la fraternidad ha asumido otra dimensión. Todo lo que hemos escuchado me lleva a los pensamientos de Mevlana (gran místico musulmán turco)”. Y una señora musulmana: “Aquí las diversidades se transforman en unidad. Hemos experimentado el arco iris de la paz, coloreado de amor”.
17 Jul 2005 | Sin categorizar
Una historia tormentosa, la de la relación entre hebreos y cristianos, hecha de siglos de violencia y de difamación, que sólo hace pocas décadas ha dejado paso a un camino en el cual “hermanos mayores” y “hermanos menores” empiezan a mirarse a los ojos y a hablarse. Si entre los hebreos aumentan los promotores del diálogo, por parte de los cristianos son cada vez más convincentes los reconocimientos de las raíces hebraicas de su fe. En el volumen, exponentes de primer plano del hebraísmo y del mundo católico aceptan contar a los lectores y responder a un cronista que los acosa con preguntas sobre los temas más candentes de ayer y de hoy: desde el papel de Pío XII durante la persecución de los hebreos, a la figura de Juan Pablo II, considerado por los hebreos como el mejor Papa en dos mil años de cristianismo; a la herencia que ahora queda en manos de su sucesor Benedicto XVI. En primer plano también el conflicto palestino-israelí, la expansión del terrorismo y los brotes de antisemitismo, pero también las iniciativas y las esperanzas de quien está comprometido en el diálogo y cree en la posibilidad de relaciones finalmente libres y sin prejuicios. Intervenciones de: Jack Bemporad, Riccardo Di Segni, Xavier Echevarria, Rino Fisichella, Innocenzo Gargano, Ada Janes, Leone Jehuda Kalon, Giuseppe Laras, Chiara Lubich, Amos Luzzatto, David Meghnagi, Jorge Maria Mejía, David Rosen, Manuela Sadun Paggi, Joseph Sievers, Ambrogio Spreafico, Elio Toaff, Maria Vingiani. La Cruz y la Sinagoga Hebreos y cristianos se confrontan a cargo de Giovan Battista Brunori Franco Angeli Editore Colección: La sociedad/Ensayos pp. 208, € 20,00
17 Jul 2005 | Sin categorizar
3 Jul 2005 | Sin categorizar
Desde hace algunos años estoy en Turquía por motivos de trabajo. Tengo mucho tiempo libre y me he dedicado a traducir del italiano algunos libros de espiritualidad. Horas y días transcurridos delante de la computadora a sudar para traducir en turco –que no tiene raíces cristianas- las expresiones de otra cultura, de una espiritualidad cristiana. En ciertos momentos me preguntaba por qué lo hacía; �no será un esfuerzo inútil? Pero confié toda preocupación al Padre. Sí, ese trabajo tenía un único sentido. darle a Él mi tiempo y mis fuerzas.
Una vida transformada
Estaba por salir de vacaciones, cuando me llamó por teléfono el tipógrafo que había impreso esos libros: “He sabido que se va; debería hablar con usted urgentemente”. A la mañana siguiente cuando le abro la puerta casi no lo reconozco. Ha adelgazado, envejecido, tiene los ojos rojos como si hubiese llorado. Lo hago acomodarse mientras le ofrezco un café. Empieza enseguida: “Discúlpeme si la molesto, pero sentí que no podía dejar de decirle lo que me ha sucedido. �Sabe que ese libro que me ha dado para imprimir ha transformado mi vida? Lo he leído y releído. Me ha dado una fuerza inimaginable. Y he recomenzado mi vida desde cero. Desde hace un mes y medio mi esposa me abandonó. Después de 26 años parecía imposible. Pero nuestra familia ha sido destruida por la brujería, por el mal de ojo… a propósito, �usted cree en estas cosas?”
Esa fuerza más fuerte que cualquier dificultad
Ante mi respuesta negativa y que creía en Dios Omnipotente y que Él guía nuestra vida, me dice: “Lo entendí leyendo ese libro; como quisiera que mi esposa lo leyera. �Sabe que he llegado al punto de querer suicidarme? Lo he intentado ya dos veces, pero no lo he logrado. Estuve en tratamiento con un psiquiatra. Ahora ya no voy más, ni siquiera tomo las medicinas. He entendido que dentro de mí existe una fuerza mayor y que puedo superar cada dificultad. Este punto central que he encontrado en este libro lo tengo aferrado a mí”. Mi amigo el tipógrafo hacía poco a poco el descubrimiento de un Dios vivo, cercano, que socorre a quien está en dificultad. Le prometí que rezaría para que su esposa regresara a casa. Saliendo parecía transformado, rejuvenecido, aliviado.
R.M. Turquía
Extraído de Cuando Dios interviene – Experiencias de todo el mundo Città Nuova Editrice 2004
1 Jul 2005 | Sin categorizar
Queridísimos jóvenes: 1. Este año hemos celebrado la XIX Jornada Mundial de la Juventud meditando sobre el deseo expresado por algunos griegos que con motivo de la Pascua llegaron a Jerusalén: «Queremos ver a Jesús» (Jn 12,21). Y ahora nos encontramos en camino hacia Colonia, donde en agosto de 2005 tendrá lugar la XX Jornada Mundial de la Juventud. «Hemos venido a adorarle» (Mt 2,2): este es el tema del próximo encuentro mundial juvenil. Es un tema que permite a los jóvenes de cada continente recorrer idealmente el itinerario de los Reyes Magos, cuyas reliquias se veneran según una pía tradición precisamente en aquella ciudad, y encontrar, como ellos, al Mesías de todas las naciones. En verdad, la luz de Cristo ya iluminaba la inteligencia y el corazón de los Reyes Magos. «Se pusieron en camino» (Mt 2,9), cuenta el evangelista, lanzándose con coraje por caminos desconocidos y emprendiendo un largo viaje nada fácil. No dudaron en dejar todo para seguir la estrella que habían visto salir en el Oriente (cfr. Mt 2,2). Imitando a los Reyes Magos, también vosotros, queridos jóvenes, os disponéis a emprender un «viaje» desde todas las partes del globo hacia Colonia. Es importante que os preocupéis no sólo de la organización práctica de la Jornada Mundial de la Juventud, sino que cuidéis en primer lugar la preparación espiritual en una atmósfera de fe y de escucha de la Palabra de Dios. 2. «Y la estrella … iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño» (Mt 2,9). Los Reyes Magos llegaron a Belén porque se dejaron guiar dócilmente por la estrella. Más aún, «al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría» (Mt 2,10). Es importante, queridos amigos, aprender a escrutar los signos con los que Dios nos llama y nos guía. Cuando se es consciente de ser guiado por Él, el corazón experimenta una auténtica y profunda alegría acompañada de un vivo deseo de encontrarlo y de un esfuerzo perseverante de seguirlo dócilmente. «Entraron en la casa, vieron al niño con María su madre» (Mt 2,11). Nada de extraordinario a simple vista. Sin embargo, aquel Niño es diferente a los demás: es el Hijo primogénito de Dios que se despojó de su gloria (cfr. Fil 2,7) y vino a la tierra para morir en la Cruz. Descendió entre nosotros y se hizo pobre para revelarnos la gloria divina que contemplaremos plenamente en el Cielo, nuestra patria celestial. �Quién podría haber inventado un signo de amor más grande? Permanecemos extasiados ante el misterio de un Dios que se humilla para asumir nuestra condición humana hasta inmolarse por nosotros en la cruz (cfr. Fil 2,6-8). En su pobreza, vino para ofrecer la salvación a los pecadores. Aquel que – como nos recuerda san Pablo – «siendo rico, se hizo pobre por amor nuestro, para que vosotros fueseis ricos por su pobreza» (2Cor 8,9). �Cómo no dar gracias a Dios por tanta bondad condescendiente? 3. Los Reyes Magos encontraron a Jesús en «Bêt-lehem», que significa «casa del pan». En la humilde cueva de Belén yace, sobre un poco de paja, el «grano de trigo» que muriendo dará «mucho fruto» (cfr. Jn 12,24). Para hablar de sí mismo y de su misión salvífica, Jesús, en el curso de su vida pública, recurrirá a la imagen del pan. Dirá: «Yo soy el pan de vida», «Yo soy el pan que bajó del cielo», «El pan que yo le daré es mi carne, vida del mundo» (Jn 6,35.41.51). Recorriendo con fe el itinerario del Redentor desde la pobreza del Pesebre hasta el abandono de la Cruz, comprendemos mejor el misterio de su amor que redime a la humanidad. El Niño, colocado suavemente en el pesebre por María, es el Hombre-Dios que veremos clavado en la Cruz. El mismo Redentor está presente en el sacramento de la Eucaristía. En el establo de Belén se dejó adorar, bajo la pobre apariencia de un neonato, por María, José y los pastores; en la Hostia consagrada lo adoramos sacramentalmente presente en cuerpo, sangre, alma y divinidad, y Él se ofrece a nosotros como alimento de vida eterna. La santa Misa se convierte ahora en un verdadero encuentro de amor con Aquel que se nos ha dado enteramente. No dudéis, queridos jóvenes, en responderle cuando os invita «al banquete de bodas del Cordero» (cfr. Ap 19,9). Escuchadlo, preparaos adecuadamente y acercaos al Sacramento del Altar, especialmente en este Año de la Eucaristía (octubre 2004-2005) que he querido declarar para toda la Iglesia. 4. «Y postrándose le adoraron» (Mt 2,11). Si en el Niño que María estrecha entre sus brazos los Reyes Magos reconocen y adoran al esperado de las gentes anunciado por los profetas, nosotros podemos adorarlo hoy en la Eucaristía y reconocerlo como nuestro Creador, único Señor y Salvador. «Abrieron sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra» (Mt 2,11). Los dones que los Reyes Magos ofrecen al Mesías simbolizan la verdadera adoración. Por medio del oro subrayan la divinidad real; con el incienso lo reconocen como sacerdote de la nueva Alianza; al ofrecerle la mirra celebran al profeta que derramará la propia sangre para reconciliar la humanidad con el Padre. Queridos jóvenes, ofreced también vosotros al Señor el oro de vuestra existencia, o sea la libertad de seguirlo por amor respondiendo fielmente a su llamada; elevad hacia Él el incienso de vuestra oración ardiente, para alabanza de su gloria; ofrecedle la mirra, es decir el afecto lleno de gratitud hacia Él, verdadero Hombre, que nos ha amado hasta morir como un malhechor en el Gólgota. 5. �Sed adoradores del único y verdadero Dios, reconociéndole el primer puesto en vuestra existencia! La idolatría es una tentación constante del hombre. Desgraciadamente hay gente que busca la solución de los problemas en prácticas religiosas incompatibles con la fe cristiana. Es fuerte el impulso de creer en los falsos mitos del éxito y del poder; es peligroso abrazar conceptos evanescentes de lo sagrado que presentan a Dios bajo la forma de energía cósmica, o de otras maneras no concordes con la doctrina católica. �Jóvenes, no creáis en falaces ilusiones y modas efímeras que no pocas veces dejan un trágico vacío espiritual! Rechazad las seducciones del dinero, del consumismo y de la violencia solapada que a veces ejercen los medios de comunicación. La adoración del Dios verdadero constituye un auténtico acto de resistencia contra toda forma de idolatría. Adorad a Cristo: Él es la Roca sobre la que construir vuestro futuro y un mundo más justo y solidario. Jesús es el Príncipe de la paz, la fuente del perdón y de la reconciliación, que puede hacer hermanos a todos los miembros de la familia humana. 6. «Se retiraron a su país por otro camino» (Mt 2,12). El Evangelio precisa que, después de haber encontrado a Cristo, los Reyes Magos regresaron a su país «por otro camino». Tal cambio de ruta puede simbolizar la conversión a la que están llamados los que encuentran a Jesús para convertirse en los verdaderos adoradores que Él desea (cfr. Jn 4,23-24). Esto conlleva la imitación de su modo de actuar transformándose, como escribe el apóstol Pablo, en una «hostia viva, santa, grata a Dios». Añade después el apóstol de no conformarse a la mentalidad de este siglo, sino de transformarse por la renovación de la mente, «para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, buena, grata y perfecta» (cfr. Rom 12,1-2). Escuchar a Cristo y adorarlo lleva a hacer elecciones valerosas, a tomar decisiones a veces heroicas. Jesús es exigente porque quiere nuestra auténtica felicidad. Llama a algunos a dejar todo para que le sigan en la vida sacerdotal o consagrada. Quien advierte esta invitación no tenga miedo de responderle «sí» y le siga generosamente. Pero más allá de las vocaciones de especial consagración, está la vocación propia de todo bautizado: también es esta una vocación a aquel «alto grado» de la vida cristiana ordinaria que se expresa en la santidad (cfr. Novo millennio ineunte, 31). Cuando se encuentra a Jesús y se acoge su Evangelio, la vida cambia y uno es empujado a comunicar a los demás la propia experiencia. Son tantos nuestros compañeros que todavía no conocen el amor de Dios, o buscan llenarse el corazón con sucedáneos insignificantes. Por lo tanto, es urgente ser testigos del amor contemplado en Cristo. La invitación a participar en la Jornada Mundial de la Juventud es también para vosotros, queridos amigos que no estáis bautizados o que no os identificáis con la Iglesia. �No será que también vosotros tenéis sed del Absoluto y estáis en la búsqueda de «algo» que dé significado a vuestra existencia? Dirigíos a Cristo y no seréis defraudados. 7. Queridos jóvenes, la Iglesia necesita auténticos testigos para la nueva evangelización: hombres y mujeres cuya vida haya sido transformada por el encuentro con Jesús; hombres y mujeres capaces de comunicar esta experiencia a los demás. La Iglesia necesita santos. Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad. En este camino de heroísmo evangélico nos han precedido tantos, y es a su intercesión a la que os exhorto recurrir a menudo. Al encontraros en Colonia, aprenderéis a conocer mejor a algunos de ellos, como a san Bonifacio, el apóstol de Alemania, a los Santos de Colonia, en particular a Úrsula, Alberto Magno, Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) y al beato Adolfo Kolping. Entre éstos quisiera citar en modo particular a san Alberto y a santa Teresa Benedicta de la Cruz que, con la misma actitud interior de los Reyes Magos, buscaron la verdad apasionadamente. No dudaron en poner sus capacidades intelectuales al servicio de la fe, testimoniando así que la fe y la razón están ligadas y se atraen recíprocamente. Queridísimos jóvenes encaminados idealmente hacia Colonia, el Papa os acompaña con su oración. Que María, «mujer eucarística» y Madre de la Sabiduría, os ayude en vuestro caminar, ilumine vuestras decisiones y os enseñe a amar lo que es verdadero, bueno y bello. Que Ella os conduzca a su Hijo, el único que puede satisfacer las esperanzas más íntimas de la inteligencia y del corazón del hombre. �Con mi bendición! Desde Castel Gandolfo, 6 de agosto de 2004 JUAN PABLO II
1 Jul 2005 | Sin categorizar
Jóvenes de los Focolares, provenientes de varios continentes, darán su testimonio y presentarán algunas coreografías en el ámbito de las catequesis programadas en Colonia el 17-18-19 de agosto, durante la Jornada Mundial de la Juventud, como preparación a las jornadas conclusivas con el Santo Padre. “Colourdome” es el nombre que los “Jóvenes por un Mundo Unido”, de los Focolares, han dado a las iniciativas que están preparando en Colonia con ocasión de la JMJ. “Colourdome”, quiere decir que el amor evangélico colorea la vida, transformándola en sus más variados aspectos.
Desde el martes 16 hasta el viernes 19 de agosto, el Friedenspark, el Parque de la Paz, en el Centro Sur de Colonia, a lo largo del Oberländer Wall, se transformará en un colorido festival con un palco principal y siete áreas, con pabellones con los colores del arco iris. A través del lenguaje de la música, del teatro, de la danza, los jóvenes serán invitados a hacer deporte o a dialogar, pero también a descansar, reflexionar y rezar. Cada área ofrecerá un programa sobre temas varios: desde la cultura del dar, al diálogo con otras religiones, a la búsqueda del sentido del dolor, para nombrar sólo algunos. Uno de los ámbitos será dedicado a deportes, como el voleibol, futbolito y a otros juegos para favorecer el conocimiento entre jóvenes de todo el mundo. Después, en el palco central, están programados cada día los conciertos. Señalamos en especial: el miércoles, 17 de agosto, a las 19.30, el espectáculo GIVE PEACE A HAND del conjunto internacional GEN ROSSO. El miércoles 17 y el viernes 19 de agosto en la tarde, en el palco del Colourdome tendrán lugar dos mesas redondas una de la Conferencia Episcopal Alemana y otra de la Protección Civil (Technisches Hilfswerk) sobre las ayudas por el Tsunami y la solidaridad global.

Las áreas interactivas Rojo: Time to share Tiempo para compartir: por una cultura del dar – economía, trabajo, consumismo. Naranja: Face the world Mira al mundo: diálogo a 360� – diálogo, etnias, religiones Amarillo: To be with You Contigo: �qué lugar tiene el dolor? – dolor, sufrimiento, enfermedad Verde: Get the feeling Captura la emoción: vivir en todos los sentidos – deporte y tiempo libre Azul: Discover His Beauty Descubre Su belleza: Dios en la cultura – arte, música, cultura Índigo: Think about life Perspectivas y proyectos – sociedad, política y mucho más Violeta: Hold the line Permanece en línea: comunicación y medios – entretenimiento, medios de comunicación, publicidad Para saber más puedes escribir a: sgmu@focolare.org wjt2005@geeintewelt.de
31 May 2005 | Palabra de vida, Sin categorizar
Al salir de Cafarnaún, Jesús vio sentado a su mesa a un recaudador de impuestos llamado Mateo. Este hombre ejercía un oficio que lo hacía odioso para la gente, y se lo asociaba a los usureros y explotadores que se enriquecían a costa de los demás. Los escribas y los fariseos los consideraban pecadores públicos, tanto que le achacaban a Jesús que fuera “amigo de publicanos y pecadores” y se sentara a comer con ellos1.
Por eso, contra toda convención social, Jesús llamó a Mateo a seguirlo y aceptó ir a comer a su casa, lo mismo que hará más adelante con Zaqueo, el jefe de los recaudadores de Jericó. Ante la exigencia de que explicara su comportamiento, Jesús dirá que él vino a curar a los enfermos, no a los sanos, y a llamar no a los justos, sino a los pecadores. Su invitación, también esta vez, estaba dirigida justamente a uno de ellos.
«Sígueme»
Jesús ya les había pedido esto a Andrés, Pedro, Santiago y Juan a orillas del lago. La misma invitación, con distintas palabras, la haría a Pablo camino de Damasco.
Pero Jesús no se detuvo entonces: a lo largo de los siglos ha seguido llamando a hombres y mujeres de todos los pueblos y naciones. Hoy también pasa por nuestra vida, nos encuentra en lugares distintos, lo expresa de diversas maneras, y nos hace sentir nuevamente su invitación a seguirlo.
Nos llama a estar con él porque quiere instaurar una relación personal, y al mismo tiempo nos invita a colaborar en el gran proyecto de una humanidad nueva.
Nuestras debilidades, nuestros pecados, nuestras miserias, no le importan. El nos ama y nos elige tal cual somos. Su amor será el que nos transforme y nos dé la fuerza de responderle y el coraje de seguirlo, como hizo Mateo.
Tiene, además, un proyecto de vida, un llamado particular para cada uno. Se lo siente interiormente por una inspiración del Espíritu Santo, o a través de determinadas circunstancias, o por un consejo, una señal de que nos quiere… Aunque se manifieste de distintas maneras, resuena la misma palabra:
«Sígueme»
Recuerdo cuando yo misma advertí este llamado de Dios. Era una mañana muy fría de invierno en Trento. Mi mamá le había pedido a mi hermana menor que fuera a comprar la leche, a dos kilómetros de casa, pero hacía demasiado frío y ella no estaba de ánimo; mi otra hermana también se negó. Entonces me ofrecí: “Voy yo, mamá”, y tomé la botella. Salí de casa y, a mitad de camino, sucedió algo especial: sentí como si el cielo se abriera y Dios me invitara a seguirlo: “Date toda a mí”, percibí en mi interior.
Era un llamado explícito, al que quise responder enseguida. Lo hablé con mi confesor, quien me permitió darme a Dios para siempre. Era el 7 de diciembre de 1943. Nunca lograré explicar cabalmente lo que pasó ese día en mi corazón: había desposado a Dios. De él podía esperarlo todo.
«Sígueme»
Esta palabra no tiene que ver sólo con un momento determinante de elección de nuestra vida, Jesús nos la sigue diciendo cada día. “Sígueme”, parece sugerirnos ante los más simples deberes cotidianos; “Sígueme”, en esa prueba que has de abrazar, en esa tentación que has de vencer, en ese servicio que has de cumplir.
¿Cómo responderle concretamente?
Haciendo lo que Dios quiere de nosotros en el presente, que siempre lleva consigo una gracia particular. El empeño de este mes será, por lo tanto, darse a la voluntad de Dios con decisión, darse al hermano y a la hermana que hemos de amar, al trabajo, al estudio, a la oración, al descanso, a la actividad que tenemos que hacer.
Aprender a escuchar en lo profundo del corazón la voz de Dios, que habla también con la voz de la conciencia y que nos dirá lo que él quiere de nosotros en cada momento, dispuestos a sacrificar todo para realizarlo.
“Oh Dios, haz que te amemos no sólo cada día más, porque pueden ser demasiado pocos los días que nos restan; haz que te amemos en cada instante presente con todo el corazón, el alma y las fuerzas, en esa que es tu voluntad”.
Es el mejor sistema para seguir a Jesús.
Chiara Lubich
1) Cf Mt 11, 19; 9, 10-11.
30 May 2005 | Sin categorizar
30 May 2005 | Sin categorizar
29 May 2005 | Sin categorizar
24 May 2005 | Sin categorizar
24 May 2005 | Sin categorizar
24 May 2005 | Sin categorizar
No al choque entre las civilizaciones sino “una composición armoniosa de las diferencias”, en donde se hace “presente” la “inagotable e infinita riqueza de Dios, pero también un mayor compromiso de dialogar y conocerse más”. Es el mensaje que llega desde el primer Simposio Internacional hebraico-cristiano, promovido por el Movimiento de los Focolares, que ha reunido a cientos de exponentes del cristianismo y del hebraísmo en el Centro Mariápolis, sobre el tema “amor de Dios, amor al prójimo, en las tradiciones hebraica y cristiana”. En su intervención, el martes 24 de mayo, en la mañana, el Card. Kasper, Presidente del Consejo Pontificio para la unidad de los cristianos, definió como “sorprendente” el desarrollo del diálogo hebraico-cristiano. Después de haber citado los gestos de Juan Pablo II, recordó que, enseguida después de su elección, Benedicto XVI quiso asegurar la continuidad. “Al Papa Ratzinger –dijo Kasper- lo conozco hace más de 40 años. Ha escrito mucho sobre la relación entre hebraísmo y cristianismo. Ha dado importantes aportes teológicos. Tiene en su corazón este diálogo”. Para el futuro, Kasper ha indicado tres retos: “Debemos hacer todo lo posible por conocernos”, por profundizar la investigación teológica recíproca y también la “colaboración”. En el “frente” de la pobreza, de los valores a favor de la vida, de la familia, para transmitir el Concilio a las nuevas generaciones. El congreso, empezó el lunes pasado con un saludo enviado por Chiara Lubich. La fundadora del Movimiento ha ofrecido su experiencia personal. “Les aseguro –dijo- que parece que el Espíritu aletee sobre estos encuentros, �cuánto más en este entre hebreos y cristianos!”. Por su parte, Zanghi –co-director del Centro para el diálogo- observó que la característica del simposio es la “apertura de cada uno al otro en una actitud de escucha que conduce al conocimiento en el seno del amor”. Ese amor entre nosotros que “abre el cumplimiento de las promesas de paz de los profetas”. Por la parte hebraica, Ibraham Skorka, Rector del Seminario Rabínico Latinoamericano de Buenos Aires, profundizó el “concepto de Hombre”, mientras que “la presencia y el silencio de Dios” fueron el núcleo central del tema de Jack Bemporad, director del Centro para la Comprensión Interreligiosa de Nueva York y del exegeta Gerard Rossé. Entre los relatores por la parte católica estuvieron, entre otros, los teólogos Piero Coda y Jesús Castellano. El diálogo del Movimiento de los Focolares con el mundo hebraico empezó hace diversas décadas. De especial importancia ha sido el encuentro que tuvo lugar en 1998, en Buenos aires, entre Chiara Lubich y una de las comunidades hebraicas más numerosas de América Latina. Los participantes estuvieron presentes en la audiencia general en la Plaza San Pedro. Fabrizio Mastrofini – “Avvenire” – 25 de mayo de 2005
19 May 2005 | Sin categorizar
15 May 2005 | Sin categorizar
Queridos jóvenes: Os habéis reunido en gran número para vuestra cita anual: el 1ºde mayo en Loppiano. ¡Estad seguros de que estoy con vosotros! Vuestro encuentro, lleno de alegría pero al mismo tiempo cargado de proyectos, expresa una vez más que sois conscientes de que el futuro está en vuestras manos: la responsabilidad de contribuir, con la generosidad y la energía que os caracteriza, a hacer de esta humanidad una familia de pueblos hermanos. Este año la ciudadela de Loppiano que, como sabéis, es expresión del carisma de la unidad que Dios ha dado hoy a la Iglesia os acoge con una alegría especial. En efecto, hace pocos meses, nuestro amadísimo Santo padre Juan Pablo II quiso enviarnos una bendición especial con ocasión de la dedicación de la nueva iglesia a María Theotókos, junto con una larga carta en la que me expresaba, entre otras cosas, su alegría porque “en los cuatro decenios transcurridos han pasado por Loppiano muchas personas de todas las culturas y de distintas religiones”. En los años de su pontificado he podido estar a menudo cerca de él, en distintas ocasiones, y todo ha tenido siempre el sabor de la fraternidad, de la unidad, del Evangelio en su integridad. Después de su muerte tengo un pensamiento insistente: �que sea proclamado santo enseguida, por clamor popular! Y habéis sido precisamente los jóvenes, en la plaza de San Pedro y en otras muchas plazas del mundo, los que habéis gritado en voz alta, todos juntos, la santidad de este papa. También hoy la voz de Juan pablo II sigue acompañándoos y confirmando vuestro compromiso por “construir un mundo unido” tal como decía a los jóvenes del Movimiento de los Focolares ya en el Genfest de 1980, por “orientar la historia hacia su cumplimiento, y cueste lo que cueste”. Porque -sigue diciendo- “los hombres que saben mirar al futuro son los que hacen la historia”. ¿Qué nos espera, pues? Con el título de vuestra jornada habéis elegido qué camino recorrer: “Tiempo de fraternidad”. En efecto, la fraternidad universal es el único horizonte posible hacia el cual los hombres y los pueblos de la tierra se están moviendo a paso lento, pero imparable. La fraternidad es el motor de un mundo en paz, de un mundo unido. Pero para realizarlo, como ya habéis descubierto, hay que hacer del “arte de amar” que aprendemos en el Evangelio, la norma inspiradora de nuestra vida. Se trata de una revolución: de superar los límites de los vínculos familiares o de amistad, para amar a todos, sin discriminación alguna; de tomar siempre la iniciativa, sin esperar respuesta; de amar al otro como a nosotros mismos; de amar haciendo el vacío de nosotros para comprender al otro, acogerlo y compartir sus sufrimientos o sus alegrías. Este arte es la clave que transforma cualquier relación y abre todo diálogo. Pero hay más: en un mundo que busca con inquietud a Dios pero que cree sólo en lo que toca, es posible hacer sitio al propio Jesús, atraerlo hasta que se haga presente en medio de nosotros. Lo estamos experimentando desde hace más de 60 años: el amor tiende a la reciprocidad y se entrega hasta que también el otro que está a nuestro lado comienza a amar. Entonces, la consecuencia del amor recíproco, que siempre sorprende y maravilla, es la realización de la promesa de Jesús: “Donde dos o más están unidos en mi nombre, yo estoy en medio de ellos”. ¡Jesús presente en la comunidad! Del mismo modo que dos elementos se combinan entre ellos y surge un tercero que no es la suma de los otros dos sino otra cosa, si nos amamos como él nos ha amado, Jesús se hace presente en medio de nosotros, y él es de verdad el primer artífice de un mundo nuevo. ¡Es fabuloso! ¡Poder generar en el mundo una llama: al mismo Jesús que vivió hace dos mil años en Palestina, al mismo Jesús resucitado! Aquí radica la esperanza en un mundo mejor. Bien, queridos jóvenes, os deseo de todo corazón que respondáis al desafío de la fraternidad viviendo al ciento por ciento el arte de amar, hasta que la presencia de Jesús en medio de vosotros se extienda por todas partes. El Resucitado os colmará con sus dones: una alegría desconocida hasta ahora, una paz nunca experimentada, una luz abundantísima para componer la tierra en unidad. Con mi unidad, Chiara
15 May 2005 | Focolare Worldwide
Tiempo de fraternidad en Loppiano, ciudad “joven” A menudo definida como “laboratorio de fraternidad”, la ciudadela de Loppiano, con sus ciudadanos de todas las naciones y razas, es el marco de la fiesta del 1� de mayo que en 35 años ha visto la participación de más de 150.000 jóvenes. A la fraternidad está dedicado todo el programa de una jornada con un sol resplandeciente: apenas llegaron, los más de 5.000 jóvenes provenientes de toda Italia, pero también de Europa del Este y del Oeste, de Argelia, de África, Asia, Oceanía y de las tres Américas, han participado en cuatro talleres: el deporte, “Fraternidad: juego en equipo”; los medios, “Fraternidad Online”; la política, “Libertad, igualdad… �y la fraternidad?”; y finalmente el arte, bajo el título “FraternArte”.Ha sido rico el intercambio de hechos de fraternidad vividos en varios países. La conexión telefónica de la tarde con Tierra Santa ha dado un respiro a este “viaje” en el tiempo de la fraternidad.
La fraternidad, motor de un mundo en paz, de un mundo unido A los jóvenes reunidos en Loppiano y en la ciudadela Arco Iris de Lisboa, Chiara Lubich les envió un mensaje deseándoles a todos que respondan al reto de la fraternidad, “motor de un mundo en paz, de un mundo unido”. “En un mundo en una búsqueda inquieta de Dios, que cree sólo en lo que toca –agregó- es posible abrir espacio a Jesús mismo, atrayéndolo, hasta el punto de que se haga presente en medio nuestro” �Cómo? “Viviendo al cien por ciento el arte de amar, hasta que resplandezca la presencia de Jesús en medio de ustedes por doquier, allí donde estén y donde el Resucitado los colmará con sus dones: alegría nunca antes conocida, una paz nunca experimentada, luz abundantísima, para recomponer la tierra en unidad”.
Lisboa: el world wide web de la unidad En Lisboa los jóvenes se reunieron el 1� de mayo. Eran más de 1000 de Portugal, España y la isla de Timor. El programa lusitano se expresaba en el título de la jornada: www.deunidade. Está todavía vivo en la Península Ibérica el recuerdo del atentado del 11 de marzo en Madrid: entre los presentes está quien vivió la difícil situación del ‘después del 11 de marzo’, y afirma, con su testimonio de vida, que el perdón es posible y es la única vía capaz de construir la verdadera fraternidad entre las personas de religiones distintas. No sólo en el propio país, sino tejiendo una red de paz en el mundo entero. En el encuentro estaba presente también el Imán Allal Bachar de España.
15 May 2005 | Sin categorizar
El artista de la calle que cambia su ruta: a veces basta un pequeño gesto Soy A. M. de Australia. Toco la flauta prácticamente desde toda la vida. Puedo decir que este instrumento significa muchísimo para mí: por años ha sido mi mejor amigo, quizás el único, lo que me ha ayudado a ir adelante en los momentos más duros. De hecho, hace algunos años, debido a un período particularmente difícil en mi familia y especialmente con mi madre, me fui de la casa con un morral con pocas cosas y mi inseparable flauta. Dormía en la calle y ganaba algunos centavos para vivir tocando mi flauta. Vivía literalmente al día, sin ningún punto de referencia. El dolor que tenía dentro era fuerte. Un día, mientras tocaba en una esquina, una mujer se entretuvo conmigo un poco más de tiempo: “�Te gustaría darle clases de música a mis hijos? Ganarías algo…”. Acepté enseguida esa propuesta que, todavía no lo sabía, habría cambiado mi vida. Frecuentando esta familia conocí a los “Jóvenes por un Mundo Unido” y lo que realmente me impresionó en esos muchachos fue que querían amar a todos, sin distinción. Su amor me ha dado la fuerza para cambiar de ruta. Y para mí amar – lo entendí enseguida – significaba reconstruir las relaciones con mi familia y especialmente con mi madre. Se necesitó un poco de tiempo, pero poco a poco logramos volvernos a acercar y ahora va mucho mejor. (E. S. – Australia) El amor, la terapia más eficaz Somos una pareja joven con 3 hijos, a los cuales queremos inmensamente. Cuando nacieron David e Irene, como todos los niños, requirieron de todas nuestras energías para encontrar un nuevo equilibrio en la familia, pero con Alessia, la tercera, ha sido una aventura especial. Nació aparentemente sana y bella, pero después de algunos días, de los primeros resultados del mapa cromosómico supimos que tenía síndrome de Down. Han sido momentos fuertes e inconscientemente esperábamos un error en el diagnóstico. Ha sido como un terremoto repentino, como si de repente nos faltara la tierra bajo los pies. Pero queríamos creer que cada hijo es un don de Dios y –aún en el dolor- sentíamos que esta situación hacía parte de su designio de amor. Después de algunos días, una doctora especialista en genética nos confirmó el diagnóstico pero no nos habló de la gravedad de la discapacidad. Más bien nos dijo que el amor que habríamos podido dar a Alessia sería la terapia más eficaz. Era lo que advertíamos en el fondo: nosotros éramos los protagonistas de esta historia, nosotros padres, con nuestros otros dos hijos, nuestras familias y nuestros amigos… Juntos hemos ayudado a Alessia a crecer bajo todos los puntos de vista. Hoy podemos decir sin dudar que Alessia es un don para nosotros y para quien está a su lado. Es portadora de alegría, de serenidad. Ante todo ha hecho crecer el amor entre nosotros dos, y después con los niños se ha instaurado una relación más madura, un amor más grande. Ellos mismos competen para abrazarla cuando regresan de la escuela y nos dicen que �hemos sido afortunados de tener una hermana tan especial como Alessia! (M. e D. – Italia)
14 May 2005 | Sin categorizar
3 May 2005 | Sin categorizar
«Un vuelo posible»
Este vuelo ha sido experimentado en Loppiano: los primeros han sido los jóvenes que quieren montar una empresa. Un centenar, en grupos de trabajo, se han confrontado con cuantos ya están trabajando en el campo empresarial. Y el intercambio se ha convertido en un don: los empresarios han ofrecido su propia experiencia, no siempre fácil, y los jóvenes, con su entusiasmo y curiosidad, los han empujado a vivir con todavía mayor radicalidad los ideales de la Economía de Comunión: “De los jóvenes hemos recibido mucho más de lo que hemos dado” comentó un empresario.
La fraternidad, el “algo más” del empresario de la EdC
Los talleres fueron introducidos por la intervención de Cecilia Cantone Manzo, presidente de la E. de C. s.p.a., sociedad que gestiona el polígono empresarial Lionello Bonfanti, y por el Prof. Luigino Bruni, quien trazó el perfil del empresario de la EdC, indicando, en el vivir la fraternidad, ese “algo más” que lo caracteriza y que se suma a las capacidades requeridas por todo empresario: arriesgar, inventar, perseguir un proyecto.
Un empuje para hacer la empresa en modo innovador
Un grupo de expertos presentó elementos típicos del “montar una empresa”, en la óptica de la “cultura del dar” subrayando la novedad y suscitando un vivo interés entre los jóvenes. “Haber venido aquí – decía una estudiante napolitana – nos ha animado todavía más a montar una empresa, a hacer algo nuevo”. De los jóvenes provino la exigencia de repetir estos encuentros en Loppiano cada 6 meses.
Aquellas mejoras en la administración de la acción más allá de toda imaginación
El 24 de abril el congreso se abrió a otros empresarios. «A pesar de las dificultades y las crisis de todo tipo –cuenta un empresario de piemontés- hemos podido constatar un continuo y notable crecimiento en nuestra facturación. En mi experiencia siempre he verificado el “céntuplo” evangélico, que no es nunca uno de esos paquetes grandes e incómodos (como podría ser ganarse la lotería) que puede echar a perder la vida cotidiana, sino que llega con discreción. Varias veces ha sucedido que nuestro administrador, quizás a medio año, nos ilustra una situación precaria; después, yendo adelante con el trabajo, al final del año, con verdadera sorpresa nos anuncia una mejoría, más allá de lo que habríamos podido imaginar”.
1 May 2005 | Palabra de vida, Sin categorizar
Era la tarde de Pascua, Jesús resucitado ya se le había aparecido a María de Magdala, y Pedro y Juan habían visto la tumba vacía. Sin embargo, los discípulos continuaban encerrados en su casa, llenos de miedo, hasta que el Resucitado se presentó en medio de ellos, a puertas cerradas, porque ninguna barrera podía separarlo de sus amigos.
Jesús se había ido; pero, cumpliendo con su promesa, ahora volvía para quedarse para siempre: “poniéndose en medio de ellos”; no una aparición momentánea, sino una presencia permanente. Desde entonces en adelante, los discípulos ya no estarían solos, y el temor deja paso a una alegría profunda: “se llenaron de alegría cuando vieron a Jesús” (1).
El Resucitado abre de par en par sus corazones y las puertas de la casa sobre el mundo entero, diciendo:
«Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes»
Jesús había sido enviado por el Padre para reconciliar a todos con Dios y restablecer la unidad del género humano. Ahora les toca a sus discípulos continuar la edificación de la Iglesia. Así como Jesús había podido llevar a término el plan del Padre porque era una sola cosa con El, sus discípulos podrán continuar su altísima misión porque el Resucitado está en ellos. “Yo en ellos” (2), había pedido Jesús al Padre.
Del Padre a Jesús, de Jesús a los apóstoles, de los apóstoles a sus sucesores, el mandato continúa.
Pero también cada cristiano tiene que sentir resonar en su corazón estas palabras de Jesús. En efecto, “en la Iglesia hay diversidad de ministerio, pero unidad de misión” (3).
«Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes»
Para cumplir este mandato del Señor tenemos que lograr que él viva en nosotros. ¿Cómo? Siendo miembros vivos de la Iglesia, identificándonos con la Palabra de Dios, y evangelizándonos en primer lugar a nosotros mismos.
Es uno de los deberes de lo que Juan Pablo II ha denominado “nueva evangelización”. “Alimentarnos de la Palabra –ha escrito– para ser ‘servidores de la Palabra’ en el compromiso de la evangelización: ésta es seguramente la prioridad para la Iglesia a comienzos del nuevo milenio” (4), porque “sólo un hombre transformado” por “la ley de amor de Cristo y la luz del Espíritu Santo, puede realizar una verdadera metánoia (conversión) de los corazones y de la mente de otros hombres, del ambiente, la nación o el mundo” (5).
Hoy ya no bastan las palabras. “El hombre actual escucha a los testigos, más que a los maestros –advertía ya Paulo VI–, y si escucha a los maestros es porque son testigos” (6). El anuncio del Evangelio será eficaz si se basa en el testimonio de vida, como el de los primeros cristianos que podían decir: “Les anunciamos lo que hemos visto y oído…” (7); será eficaz si se puede decir de nosotros, como se decía de ellos: “Mira cómo se aman, y están dispuestos a morir el uno por el otro” (8); será eficaz si el amor se hace concreto dando, respondiendo a quien pasa necesidades, si sabemos dar alimento, ropa, casa, a quien no tiene, amistad a quien se encuentra solo o desesperado, sostén a quien pasa por una prueba.
Viviendo así se habrá dado testimonio al mundo de la fascinación de Jesús y, volviéndonos otros Cristo, su obra continuará también por este aporte.
«Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes»
Esta es también la experiencia de algunos de nuestros médicos y enfermeras cuando, en 1967, supieron de la situación del noble pueblo Bangwa, que en ese momento padecía un 90% de mortalidad infantil, debido a enfermedades que los llevaban a su extinción.
Al partir hacia este pueblo, sienten como primer deber el seguir amándose recíprocamente, para ser testimonio del Evangelio. Ofreciendo un servicio profesional, aman sin hacer distinciones, a uno por uno. Abren un dispensario, que muy pronto se convierte en un hospital. La mortalidad infantil se reduce al 2%. En plena selva, se construye una central hidroeléctrica, luego una escuela primaria y secundaria. Con el tiempo, y con la colaboración del pueblo, se abren doce caminos para la comunicación entre las aldeas.
El amor concreto arrastra: gran parte del pueblo comparte la nueva vida, aldeas antes enemigas se reconcilian; las controversias sobre los límites se resuelven armónicamente; reyes de distintos clanes establecen entre ellos un pacto de amor recíproco y viven en fraternidad, ofreciendo –en un intercambio de dones– un maravilloso testimonio, un ejemplo original y auténtico.
Chiara Lubich
1) Jn 20, 20;
2) Jn 17, 23;
3) Apostolicam Actuositatem, 2;
4) Nuovo millennio ineunte, n. 40;
5) A los peregrinos de la diócesis de Torun (Polonia), 19/2/1998;
6) Audiencia general, 2/10/1974;
7) Cf 1Jn 1,1;
8) Tertuliano, Apologético, 39, 7.
26 Abr 2005 | Sin categorizar
26 Abr 2005 | Sin categorizar
25 Abr 2005 | Sin categorizar
Queridas familias reunidas en Roma y en muchos lugares del mundo para el Family Fest! Después de tanto tiempo, aquí estoy con ustedes, con este breve mensaje. Les agradezco por haber participado con generosidad en este evento, que han querido dedicar como homenaje a nuestro inolvidable Papa Juan Pablo II, a quien ya consideramos santo. Este encuentro, entre otras cosas, nos permite dar la mayor visibilidad posible al modelo de familia que él soñó y enseñó, que está basado en los valores que nacen de la fe cristiana. La fuente de estos valores es el amor verdadero que brota de lo más íntimo de Dios. Por tanto, un amor que no conoce un final, que es el primero en amar a todos, que es capaz de perdonar, que es fecundo y se abre a la vida, al cuidado de los más débiles, a la plena distribución de todos los bienes, a la solidaridad. Pero estos valores pueden ser reconocidos y están presentes también en las principales religiones y culturas, y por eso están vivos en las esperanzas de cada hombre y cada mujer de la tierra. De este modo la familia, que en todas las culturas y en cada contexto social está llamada a vivir el amor recíproco, se transforma en fuente de socialidad, en un semillero de valores fundamentales, de fraternidad universal. Les deseo que vivan así, que siempre y en todas partes den testimonio de este amor que construye la paz, para que se acerque la hora en la cual “Todos sean Uno” sobre la tierra. �Vivamos juntos por este gran Ideal! Queridas familias de todo el mundo, �hasta pronto!
25 Abr 2005 | Sin categorizar
25 Abr 2005 | Sin categorizar
“El amor construye la paz”, línea guía del pontificado de Juan Pablo II, ha sido el hilo conductor del Familyfest. Dos madres de Jerusalén, desde la plaza de Campidoglio, en Roma, han dado testimonio de una amistad posible entre dos partes opuestas: israelitas y palestinos. Entre las 9 conexiones efectuadas durante la transmisión, señalamos la de Sudáfrica, en el barrio de Soweto, de Johannesburgo, donde tuvo inicio la lucha de Nelson Mandela contra el apartheid, y la conexión con el sudeste europeo, un área neurálgica visitada varias veces por el Papa: en Zagabria eran 4000, no sólo católicos croatas, sino también musulmanes de Bosnia.
La crisis del amor – El Familyfest no ha sido sólo fiesta, internacionalidad, solidaridad. Ha afrontado también el invierno de la crisis, del dolor que afecta a muchas familias. “El hombre y la mujer, por el matrimonio, ya no son dos, sino una sola carne. Separarse, después de tal unificación, quiere decir asesinarse, desangrándose. Es la muerte”: estas palabras de Igino Giordani, escritor, periodista, político, padre de 4 hijos, primer responsable de Familias Nuevas, resuenan en la plaza. “Para que la unión conyugal se conserve, no hay otra corriente cohesiva que el amor, pero un amor que viene de Dios, superior a los cambios de la naturaleza y del humor de los hombres”. “Dos esposos que pierden el tiempo no amándose, pierden el tiempo muriendo”. Una pareja española ha hablado del difícil renacimiento a partir del drama de la separación.
El dolor – Desde el palco de Campidoglio, una pareja de periodistas, él italiano y ella estadounidense, han donado su experiencia de una enfermedad que no perdona, una vida que asume una nueva plenitud, como ha escrito Juan Pablo II en su testamento. Ella dijo: “Es necesario vivir con la muerte bien presente, para realizar una vida plena”. “Hemos aprendido a mirar a la cara el dolor y ese rostro para nosotros tiene un nombre: Jesús que acepta estar en la cruz hasta sentirse abandonado por Dios para dar al mundo sus dones”. Dones que se convierten en experiencia vida de “luz, alegría, serenidad, una calidad de vida superior a la cantidad de tiempo que podré tener”.
“No queremos que el matrimonio sea una habitación cerrada al resto del mundo, sino que deseamos compartir la felicidad con los menos afortunados que nosotros”, ha testimoniado una joven pareja de 21 y 24 años: viaje de bodas a Tanzania, entre los huérfanos de SIDA, a quienes han destinado lo correspondiente a los regalos de bodas.
Solidaridad – No es un hecho aislado: desde hace 25 años Familias Nuevas lleva adelante en el mundo más de 14.000 adopciones a distancia. En el Familyfest se lanzó un nuevo proyecto de solidaridad: “Una familia, una casa: un techo para las familias más desposeídas en la periferia de las grandes ciudades filipinas y en las áreas afectadas por el Tsunami en Sri Lanka y en Tailandia. Una idea surgida precisamente de las familias más pobres. Los aportes pueden ser depositados en la cuenta corriente 888885 a nombre de la Asociación Acción para Familias Nuevas del Banco Intesa: CIN T ABI 03069 CAB 05092. Desde el 15 al 22 de abril es posible enviar desde el propio celular SMS de 1 euro al número 46211 para los clientes WIND y al número 44770 para los clientes TIM.
Mensaje de Chiara Lubich – Una última palabra se dio al mensaje audio de Chiara Lubich. Tiene el sabor de una consigna: “Sí, la fuente del amor verdadero brota del amor de Dios. Del mismo modo la familia se convierte en fuente de socialidad, vivero de fraternidad universal”. Es éste su augurio: “ser siempre y por doquier testigos de este amor, para que se aproxime la hora en la que en la tierra “todos sean uno”.
20 Abr 2005 | Sin categorizar
19 Abr 2005 | Sin categorizar
Igino Giordani, escritor y periodista, político, casado y padre de cuatro hijos, ha sido también primer animador y responsable de Familias Nuevas y es considerado co-fundador del Movimiento de los Focolares. Desde el año pasado está en curso su causa de beatificación. Para examinar sus escritos – más de cien libros y cuatromil artículos – han sido instituidas recientemente dos comisiones: una histórica y una teológica. Queremos recordarlo hoy, a veinticinco años del final de su vida terrena, con un pensamiento suyo sobre el amor conyugal, recitado durante la transmisión en directo de la Rai del Familyfest 2005, el 16 de abril pasado. La fuente del amor – de Igino Giordani «El hombre y la mujer, después de casados, ya no son dos sino una sola carne. Separarse después de semejante unión quiere decir suicidarse, desangrándose. Significa la muerte. Para que la unión conyugal se mantenga, no existe otra corriente cohesiva que el amor: pero un amor que viene del amor de Dios, que es superior a las vicisitudes de la naturaleza y a los estados de ánimo de los hombres.
Si miro mi vida puedo decir que el matrimonio tiene éxito en la medida en que se vive este amor. Su valor reside ante todo en esto, y no en las cuentas bancarias, en el bienestar, en el éxito, y ni siquiera en poseer un aspecto físico inmejorable y agradable. Cuando, apagada la atracción física que se había confundido con el amor, desaparece el espíritu que lo vivifica, el matrimonio se transforma en la tumba del amor. Amarse cada día más, no hacer caso de los defectos, no hacer caso de los desaires, perdonar siempre, volver a amarse siempre… Entonces la vida se vuelve gozo Mientras que la indiferencia, el egoísmo, �para qué sirven? Sirven para crear el infierno en la tierra. Dos esposos que pierden el tiempo en no amarse son dos criaturas que pierden el tiempo en morir. En cambio si se aman, Dios pasa entre ellos. Por eso su casa se transforma en una casa de felicidad, incluso entre las pruebas más duras.
13 Abr 2005 | Sin categorizar
Después del fallecimiento del Papa, siguen llegando al Centro del Movimiento de Roma, sentidos ecos, de cristianos de varias iglesias que adhieren a los Focolares. Ortodoxos ITALIA «Era una persona carismática, una figura inestimable, amada por todos. El Espíritu Santo lo iluminaba y también a nosotros para seguir en la misma línea de la voluntad de Dios: “que todos sean una sola cosa”» (Metropolita Gennadios Zervos, Arzobispo ortodoxo de Italia, Patriarcado ecuménico de Constantinopla). ESLOVENIA «Era una persona extraordinaria. También la Iglesia guarda luto» (Protoierei Boskovic). ARGENTINA «Faro de luz viva, viajero incansable en su misión de buscar la unidad visible de los cristianos… Como greco-ortodoxo lo conocí y amé: un hombre santo, el Papa, “hermano mayor” de Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé I – según lo que dice el Patriarca» (Lic. Elías Crisóstomo Abra mides, Buenos Aires, Patriarcado ecuménico di Costantinopla). Armenos ESTADOS UNIDOS «Todos los cristianos pueden estar orgullosos de él» (Fr. Khatchadourian, párroco en Los Ángeles). Luterano-Evangélicos ALEMANIA «Juan Pablo II en sus discursos y Cartas apostólicas partía siempre de la Sagrada Escritura, esto lo hacía cercano a nosotros. Es de admirar además la apertura del Papa hacia los Movimientos y nuevas comunidades eclesiales» (Pastor Gottlob Hess, Fraternidad de vida común). «En medida creciente se advirtió que Juan Pablo II quería acelerar el proceso ecuménico. Para él el ecumenismo no era marginal: de él ha dado un testimonio cautivador» (Walter Pollmer, Fraternidad de la Cruz). «Estoy agradecido a Juan Pablo II por su antropología –profundamente bíblica- que hace justicia al hombre» (Günter Rattey, Fraternidad de la Cruz). «Después del histórico encuentro del Papa con los Movimientos eclesiales en 1998, la afirmación de Juan Pablo II de que la dimensión carismática –de la que los Movimientos son una expresión significativa- y la dimensión institucional son co-esenciales para la constitución de la Iglesia, ha dado un impulso al ecumenismo espiritual. Cuando algunos responsables de movimientos evangélicos de Alemania fueron informados de este evento han exclamado: “�Entonces el Papa ha entendido!”» (Konrad Herdegen, YMCA Norimberga). «Con inmensa gratitud dirigimos nuestra mirada a los años pasados apreciando las iniciativas del Santo Padre que han conducido al testimonio maravilloso del evento de Stuttgart “Juntos por Europa, 8 de mayo de 2005”» (Helmut Nicklas y Gerhard Pross). GUATEMALA «Este hombre es verdaderamente un santo». (Edna Cardona de Morales) Luterano-suecos SUECIA «Su testimonio más significativo es quizás el de estos últimos años y de estas últimas semanas, cuando ha llevado su debilidad física con amor continuo por su pueblo y su Iglesia. De este modo nos ha dado un ejemplo y un modelo… Con inmensa gratitud toda la cristiandad podrá dar testimonio que el Papa verdaderamente ha vivido para la gloria de Dios con su fe, su convicción y su piedad» (Arzobispo emérito Gunnar Weman). Reformados SUIZA «En su vocación única ha sido también para nosotros hermano y padre, un modelo por su valentía a la hora de actuar y hablar sólo según el pensamiento de Dios. Por esto encarnaba en la sociedad en modo cristalino la conciencia cristiana» (avv. Kathrin Reusser, Zürich). Anglicanos USA «Ha sido verdaderamente un líder fascinante. Ha afrontado argumentos que ningún otro quería afrontar. No siempre he estado de acuerdo en todo, pero nunca he puesto en duda su fe auténtica, su deseo de ir hacia los demás y de buscar el bien yendo más allá de las diferencias doctrinales. Nos deja una herencia enorme» (Rev. Chuck Kramer, Presidente de la Asociación Ecuménica del Clero, Hyde Park, Nueva York). «Me ha animado a vivir una vida mejor» (Dr. Shirley Jones, Albany, Nueva York). URUGUAY “Vivimos con ustedes estos momentos, con la oración y el corazón, por este gran Papa que ha trabajado tanto por la unidad” (Obispo Miguel Tamayo). Metodistas SUDÁFRICA «Personalmente yo siento una gran gratitud hacia el Papa.. por lo que ha hecho por el ecumenismo. Hace algunos años tuve la oportunidad de saludarlo en Roma y en esa ocasión sentí que el Papa Juan Pablo II no pertenecía sólo a la Iglesia Católica, si no a todos nosotros. Pienso que ha realizado plenamente el designio de Dios sobre él» (Em Beardal, voluntaria). «Después de haber estado el año pasado en el Ángelus en la Plaza de San Pedro, con mi esposa hemos descubierto profundamente, bajo una “nueva luz” la figura del Papa. Desde entonces siempre hemos rezado por él. En los últimos días lo hemos acompañado recitando el Padre nuestro, la oración de la unidad» (Dr. Welile Shasha – director de la OMS para Sudáfrica). USA «No encuentro las palabras… pero ciertamente está en nuestro pensamiento. Una de sus herencias dignas de recuerdo, y que aprecio particularmente, ha sido el compromiso constante de construir puentes para el diálogo con los otros cristianos y con miembros de otras religiones» (pastor Jim Moore, Hyde Park, Nueva York.) Presbiterianos BRASIL «�Un gran ser humano! Lo admiro por su trabajo a favor de la paz» (Pastor Marcio Moreira – San Pablo). Menonitas GUATEMALA «Agradezcamos al Señor por la vida de Juan Pablo II, y por su visión para reforzar el diálogo ecuménico, para salir del escándalo de la división e insistir en la urgente necesidad de la unidad de los cristianos» (Prof. Mario Higueros).
2 Abr 2005 | Sin categorizar
Verdaderamente, un gran Papa �un gran santo! nos ha dejado �Cómo quisiera que volvieran los tiempos en donde la santidad era proclamada por el furor del pueblo! �Los jóvenes estarían en primera fila!
De la santidad del Papa también yo puedo dar testimonio personalmente. A menudo, después de una audiencia con él, me quedó la impresión de que el cielo se abriera. Me sentí directamente unida a Dios, en una profundísima unión con Él, sin intermediarios. Es porque el Papa es mediador, pero cuando te ha unido a Dios, desaparece. Me pareció comprender más profundamente cuál es el carisma propio del Papa. Las llaves para abrirnos el cielo, no le sirven sólo para borrar nuestros pecados, sino también para abrirnos el Cielo abriéndonos a la unión con Dios.
�No se explica así esa alegría, ese entusiasmo, ese atractivo que el Papa siempre ha ejercitado sobre los jóvenes, sobre millones de hombres y mujeres de toda raza, cultura, religión y credo que ha encontrado en todo el planeta? �Y esas transformaciones radicales de la historia obradas por él en estos 27 años? Este Papa comunicaba a Dios y Él “hace nuevas todas las cosas”. Una “Presencia” que se hizo cada vez más fuerte, a medida que se hizo más fuerte el peso del sufrimiento, hasta la última hora.
Pero en este momento no puedo dejar de expresar mi gratitud más profunda por muchas otras puertas abiertas por esas llaves: el Papa siembre ha abierto de par en par las puertas a las novedades del Espíritu que ha reconocido también en nuestro Movimiento, animándolo continuamente y sosteniéndolo, reconociéndolo como don de Dios y esperanza para los hombres.
Chiara Lubich
2 Abr 2005 | Sin categorizar
2 Abr 2005 | Sin categorizar
Después del paso a la otra vida del Papa siguen llegando, por e-mail, ecos del Movimiento de los Focolares en el mundo. Son particularmente significativas en este momento las expresiones de íntima participación y gratitud por Juan Pablo II de los amigos hebreos, musulmanes y budistas que espontáneamente las han querido comunicar a los centros del Movimiento. Referimos algunos fragmentos. Mundo hebreo Ecos de los amigos hebreos nos llegan desde Argentina y Uruguay – «La actitud del Papa ha construido puentes” (Rabino Daniel Goldman – Buenos Aires) – «Habrá un antes y un después en la historia gracias a Juan Pablo II (Rabino Adrián Herbst – Buenos Aires) – “Ha sido el Papa que más ha trabajado en el diálogo hebreo-cristiano. Su grandeza radica en el haber pedido perdón por lo errores cometidos en el pasado y, así como él nos ha definido “los hermanos mayores”, hoy podemos decir que está muriendo Juan Pablo II “nuestro hermano mayor” (el Presidente de la AMIA, Asociación Mutua Israelita Argentina, Abraham Kaul) – “El pueblo hebreo nunca había experimentado un sentimiento así por un Papa, por lo que ha hecho por nosotros” (una amiga hebrea de la Comisión de Asociaciones Femeninas Hebraicas, Uruguay). Mundo musulmán De los ecos llegados desde Turquía, Argelia y Estados Unidos En Turquía las primeras personas que se pusieron en contacto con el focolar de Estambul, ayer, fueron precisamente nuestros amigos musulmanes. – Una mujer, conmovida, decía: “Me perece que mi alma, una parte de mí, se está yendo”. – Un estudiante “Ruego a Dios que no nos deje sin personas como él… También yo, como las personas de todo el mundo, estoy cerca de ustedes en estos momentos de sufrimiento y rezo con los amigos cristianos”. Desde Argelia: Una pareja musulmana recuerda que, cuando el Papa estuvo en Marruecos, les impresionó por su apertura delante de 10.000 jóvenes, en Casablanca. Esta mañana me dijeron: “�El Papa es un santo! Ha hecho mucho por el mundo, ha tenido mucho valor. Ha hecho lo que Dios quería. Estaba en contra de las divisiones y las guerras. Para nosotros ha sido un Padre”. De los Estados Unidos llegan los ecos de algunos Imán con quienes desde hace tiempo los focolares del lugar se mantienen en diálogo: – “En Juan Pablo II vivía la ‘esencia’ de Cristo, sirviendo a todas las personas, no sólo a los católicos, sino extendiendo una mano hacia todos, para que viviéramos una vida mejor. Ha tocado a la puerta de las conciencias de los líderes del mundo para que reconocieran su deber de hacer algo más por las personas que sufren, en todas partes del mundo. Esto me ha atraído y lo he comunicado a mis seguidores” (Imán W. D. Mohammed – líder de 2 millones de musulmanes afro-americanos) – “Con este Papa he sentido una relación personal. He apreciado sobre todo sus palabras al mundo después del 11 de septiembre, cuando dijo que lo que había sucedido no era culpa de la religión. Ha sido muy reconfortante y conmovedor. Lo considero un hermano, un amigo, un miembro de la familia. Me va a hacer falta, pero sé que lo que ha comenzado vivirá para siempre”. (Imán Sultan Salahuddin, Chicago) – “No puedo pensar en otra persona de la historia reciente que tenga tal grandeza e impacto en la sociedad y en el mundo. Ha trabajado para sacar lo mejor de la humanidad”. (Imán Bilal Muhammed, Kansas City) – “Su vida, lo que ha hecho, y su modo de actuar han cambiado la visión del mundo sobre las diferencias étnicas. Lo he observado durante años y he visto los cambios que han ocurrido y que han tenido como un efecto en cadena en toda la humanidad. He apreciado el hecho que ha abrazado el Islam en un momento en el que no era muy popular acercarse a nosotros”. (Ijlal Munir, musulmana y gerente de una empresa de W. D. Mohammed , Chicago) – “Juan Pablo II ha tenido una fuerza espiritual que ha ido más allá de las barreras religiosas. Ha tenido una influencia espiritual fenomenal que nos ha llegado a todos” (Dr. Imán Mikal Ramadam, Chicago) – “Papa Juan Pablo II es uno de los grandes y maravillosos signos históricos del amor por la humanidad del Gran Misericordioso, del Gran Benefactor. Juan Pablo II con su valiente defensa de la libertad, de la justicia y de la igualdad entre los miembros de la familia humana, nos ha hecho recordar nuestra responsabilidad individual y colectiva y utilizar los recursos que Dios nos ha dado al servicio de la humanidad”. (Imán Malik Shabazz, de la mezquita de Beacon – Nueva York) Mundo budista De los ecos llegados desde Japón y de Tailandia. Desde el focolar de Tokio: “Nuestros amigos budistas viven junto con nosotros estas horas con grandísimo afecto e intensidad”. – “Ahora todo el mundo está en oración por Juan Pablo II, figura histórica grandísima, líder excepcional de la paz, porque en él todos ven a Dios” (Rev. Nissho Takeuchi, de la Nichirenshu, Templo Myokenkakuji – Osaka) – Un budista que estuvo en Roma y se encontró con el Papa: “Mi niña, que ahora tiene 9 años, de pequeña recibió una caricia en la cabeza por parte del Papa. Todavía ahora tengo viva en mis ojos la figura de Juan Pablo II que nos hizo sentir ese calor, aunque nosotros no éramos cristianos. También yo, como hombre, quiero vivir mi vida siguiendo el corazón del Papa. Me surge sólo decirle ‘gracias’. Y que pueda descansar en paz”. (Koichi Kawamoto, del movimmiento Rissho Kosei Kai) – La figura del Papa ha sido para mí un modelo de vida. En una audiencia pública en la Plaza San Pedro vi al Papa que saludaba primero a las personas enfermas o en silla de ruedas, “perdiendo” tiempo con toda esta gente. Y vi que lo hacía con mucho amor, descubriendo así que para el Papa la existencia de estas personas es “preciosa”. Regresando en el Japón quise hacer lo mismo siguiendo su ejemplo: llamé a las personas con discapacidades o enfermas de los templos budistas que tengo confiados para saludarlas y conocerlas” (Rev. Yasuo Koike – responsable del Movimiento Rissho Kosei Kai de Chiba, cerca de Tokio) Los amigos budistas del Movimiento de los Focolares de Tailandia se unen al mundo cristiano para rezar por él, con afecto y respeto profundo y nos hacen sentir su cercanía espiritual. – En la sala del Gran Maestro Ajhan Thong, en Chiang Mai, resalta una gran foto de él con el Santo Padre con ocasión de una audiencia en el Vaticano. Desde entonces habla a menudo a sus seguidores de la grandeza espiritual del Papa para todo el mundo. En estos días reza en un modo especial por el Papa. – El monje Phramaha Thongrat en una llamada telefónica, ha dicho que el Papa no sólo es su gran hermano, �es su padre! (Los budistas tailandeses llaman “padre” o “madre” a personas de alta espiritualidad, guías espirituales importantes para sus vidas). Y quiso dedicarle una poesía: Mi padre fue al Paraíso En los largos años que mi padre moraba en el Vaticano, brillaba lo bello y reinaba la alegría. Hoy sin él la ciudad está vacía. Desorientación, dolor y lágrimas: todo habla de su inmenso amor. Si, amor es la palabra que él ha pronunciado para el mundo entero. Su mensaje ha cambiado el recorrido de cada hombre. Su herencia permanecerá por siempre, hasta los últimos confines de la tierra: fundamento para la paz verdadera, de un mundo que el mal no volverá a conocer. Hoy mi padre ha ido al Paraíso; ha concluido su camino terreno y se va… pero su corazón estará siempre lleno de una alegría que se desborda. mi padre nos ha indicado el camino de los sabios que lleva a la sabiduría eterna. Phramaha Thongrat, monje budista
31 Mar 2005 | Palabra de vida, Sin categorizar
Jesús solía hablar por medio de imágenes y parábolas. Era un modo simple y eficaz de enseñar las verdades más profundas que traía con él. La semejanza del pastor con su rebaño, en la cual se integra esta Palabra de Vida, les recordaba a sus oyentes escenas familiares de la vida cotidiana. Jesús habla de ladrones y asaltantes que, como lobos rapaces, hacen estragos con el rebaño. En cambio él se compara a un buen pastor, aquel a quien realmente le interesan sus ovejas, las guía y las defiende, hasta el punto de jugarse la vida, si fuera necesario.
Sólo que, más allá de las palabras, esto en Jesús se vuelve realidad: él realmente murió en la cruz “para que tuviéramos Vida” (1).
«Yo he venido para que tengan Vida…»
Vino porque el Padre lo envió a traernos su vida divina. En efecto, Dios ha amado tanto al mundo que le dio a su hijo, para que quien cree en él no muera, sino que tenga la vida eterna (2).
La vida que Jesús vino a traernos no es la simple vida terrenal, que hemos recibido de nuestros padres. En efecto, la vida que él nos dona es “vida eterna”, es decir, la participación en su vida de Hijo de Dios, el ingreso en la comunión íntima con Dios: es la misma vida de El. Jesús nos la puede comunicar porque él mismo es la Vida. “Yo soy la Vida” (3), ha dicho de sí mismo, y “de su plenitud todos nosotros hemos participado” (4).
Pero, pero sabemos, la vida de Dios es el amor.
Jesús, hijo de Dios que es amor, al venir a esta tierra, vivió por amor, y nos trajo el mismo amor que arde en él. Nos dona la misma llama de ese infinito incendio y nos quiere “vivos” de su vida.
“… y la tengan en abundancia”
Dado que Jesús no sólo posee la vida, sino que “es” la Vida, él la puede dar en abundancia, así como da también la plenitud del gozo (5).
El don de Dios siempre es sin medida, infinito y generoso como él. Por eso, Dios sale al encuentro de las aspiraciones más profundas del corazón humano, a su hambre de una vida plena y sin fin. Sólo él puede colmar el ansia de infinito. Su vida, en efecto, es “vida eterna”, un don no sólo para el futuro, sino para el presente. La vida de Dios en nosotros comienza ya desde ahora y no muere más.
¿Cómo no pensar en esos cristianos realizados que son los santos? Se muestran tan plenos de vida que la desbordan a su alrededor.
¿De dónde provenía esa mirada universal de San Francisco, capaz de acoger a los pobres, encontrarse con el Sultán, reconocer en toda criatura a sus hermanos y hermanas? ¿De dónde provenía ese amor laborioso de la Madre Teresa de Calcuta, que se hizo madre para todo niño abandonado, y hermana para cada persona sola que encontraba? Ellos poseían una vida extraordinaria, la que les había dado Jesús.
«Yo he venido para que tengan Vida, y la tengan en abundancia»
¿Cómo vivir esta Palabra?
Recibamos la vida que Jesús nos dona, y que ya vive en nosotros por el bautismo que hemos recibido y por nuestra fe. Vida que siempre puede crecer, en proporción a cuanto amemos. Es el amor el que hace vivir. Quien ama, dice San Juan, permanece en Dios6, participa de su misma vida. Sí, porque si el amor es la vida y el ser de Dios, el amor es también la vida y el ser del hombre. Como también es verdad que todas las veces que no amamos, es como si no viviéramos.
Un testimonio elocuente de ello ha sido la partida al Cielo de Renata Borlone, una focolarina de la cual en estos días se ha iniciado su causa de beatificación. Al haber aceptado con todo el corazón, como voluntad de Dios, la noticia de la muerte inminente, decía que quería dar testimonio de que “la muerte es vida”, es resurrección, y se hizo el propósito de demostrarlo, con la ayuda de Dios, hasta el final. Y lo logró, transformando así un acontecimiento luctuoso, en un tiempo de Pascua.
Chiara Lubich
1) I Jn 4, 9;
2) Cf Jn 3, 16;
3) Cf Jn 14, 16;
4) Jn 1, 16;
5) Cf Jn 17, 13;
6) I Jn 4, 16.
31 Mar 2005 | Sin categorizar