Desde Chile: manifestación artística “Seamos luz”

 
Un festival de talentos en el Centro Mariápolis de Cunaco en los días más algidos de las protestas.

Hace más de un año tuvimos la oportunidad de conocernos los jóvenes del movimiento de los Focolares con los de EJE (encuentro de jóvenes en el Espíritu). Nos dimos cuenta qué juntos nos potenciábamos y podíamos transmitir la alegría y la fuerza del Evangelio. Realizamos algunas actividades y soñamos otras.

Cuando empezamos a organizar el festival de talentos “Seamos Luz” en vísperas del día de todos los Santos, no imaginamos la crisis social qué iba a desencadenarse en Chile justo en esos días.

Las manifestaciones pacíficas como también los hechos de violencia de uno u otro tipo nos interpelaban y nos llamaban a dar una respuesta. Por eso este festival tenía ahora otro sentido: ser semillas de esperanza, una manifestación artística por un Chile más fraterno.

Preparamos todo juntos desde la decoración al programa, de las presentaciones a la acogida de las personas. Fuimos a invitar a parroquias y también a los vecinos de un barrio cercano apenas construido. Fue la ocasión de crear puentes y derrumbar barreras de desconfianza.

Como decían los presentadores: “para alguno podía parecer irónico o desafiante el lema ‘ser luz en un mundo de sombras’ pero justamente en este contexto social tenía más sentido este evento y queríamos que fuera nuestra contribución y un signo de esperanza”.

Con gran alegría vimos llegar a más de 120 personas, muchos que por primera vez se acercaban al Centro Mariápolis.

Impactante la generosidad de muchos artistas de distintas disciplinas y edades: grupos musicales de estudiantes, como otros de gran trayectoria, jóvenes y niños cantantes, poesía, baile folklórico, una representación infantil y una exposición de arte “Expo-Luz” con pinturas, dibujos y otras producciones de dos adolescentes artistas.

Muy lindos los momentos interactivos: el taller de pintura para niños, el panel para dejar la propia huella de compromiso, la cabina de fotos-recuerdo, espacios de diálogo con las personas que manifestaban su agradecimiento por haber encontrado paz.

Si el valle de Colchagua, donde se encuentra el Centro Mariápolis de Chile, se caracteriza por la potente luz de las estrellas, esta tarde partimos con la convicción que cada uno de nosotros puede ser una nueva luz para iluminar las sombras que hoy oscurecen este país que tanto amamos y que deseamos ver transformado por el amor, el respeto y la fraternidad.

 

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