Movimiento de los Focolares
Evangelio vivido: una semilla que germina y crece

Evangelio vivido: una semilla que germina y crece

En el semáforo
Una vez a la semana viajo desde mi ciudad natal a una ciudad más grande para reunirme con amigos con los que comparto los mismos ideales. Intento llevar dinero extra conmigo para ayudar a la gente que pide limosna en los semáforos. La semana pasada, de regreso a casa, me detuve en un semáforo en rojo y se me acercó un joven dispuesto a limpiar el parabrisas. Bajé la ventanilla y mientras buscaba el dinero para darle le dije que no lo limpiara porque no llegaría antes de que el semáforo se pusiera en verde.

Me miró y dijo: “¿Puedes darme un poco más? Tengo que comprar pollo para mis hijos”. Respondí que sí. De hecho, lo que le estaba dando no le habría servido de mucho. Tomó el dinero y dijo: “¿Me deja que me lo gane? Prometo que lo haré rápido”.

Casi sin esperar mi respuesta, comenzó a limpiar el vidrio, terminando justo antes de que el semáforo se pusiera en verde. Acto seguido se acercó a la ventanilla del coche y, con cara de alegría, estrechándome la mano, me agradeció y me deseó todo lo mejor. Mientras regresaba a casa pensé en lo sucedido y entendí que los pequeños gestos a veces nos edifican y enseñan más a nosotros mismos que a las personas para las que las hacemos. Sé que Dios está en todas partes, pero nunca se me ocurrió que me estaba esperando en un semáforo.
(S. Z. – Argentina)

En la cárcel
Por tráfico de drogas acabé en la cárcel de menores, donde sin embargo seguí recibiendo visitas de Valerio, mi profesor cuando iba al colegio. Y esto no podía dejarme indiferente. Si en mi vida había tratado con gente mala que creía amigos, no con Valerio: él me quería sin ningún interés. También me contó historias de otros chicos que habían hecho una elección diferente a la mía, basada en el Evangelio. Un día llegó a mi celda un nuevo “huésped”: un chico tan sucio que apestaba. Los compañeros comenzaron a insultarlo, escupirle y ordenándole que fuera a lavarse. Como no tenía jabón, ni toalla, ni muda de ropa, salí en su defensa y le di mi ropa, jabón y toalla. Fue a darse una ducha y volvió la calma. Esta experiencia fue el comienzo de un punto de inflexión. Pensé que por todo lo que había hecho, el amor había desaparecido dentro de mí. En cambio, fue como una semilla que, más viva que nunca, empezó a florecer.
(T. – Italia)

A cargo de Maria Grazia Berretta

(extraído de “Il Vangelo del Giorno”, Città Nuova, año X– número 1 mayo-junio de 2024)

Global Christian Fórum: un diálogo del corazón

Global Christian Fórum: un diálogo del corazón

La cuarta reunión internacional sexenal del Global Christian Fórum tuvo lugar en Accra, capital de Ghana, en abril, y reunió a unas 250 personas de más de 50 países, representantes de varias Iglesias y de redes y organizaciones eclesiales globales.

El evento se celebra cada vez en una ciudad y en un continente diferente. También estuvieron presentes en Ghana cuatro miembros del Movimiento de los Focolares.

Junto al Consejo Mundial de Iglesias (CMI), el Foro Cristiano Mundial es quizás la única plataforma a través de la cual se promueve la unidad entre las iglesias a escala global. Fundada en 1998, tiene como objetivo promover el diálogo con el vasto mundo de las Iglesias pentecostales y las ‘Iglesias libres’, la mayoría de las cuales no están afiliadas al CMI. La única forma posible era y es apuntar a un diálogo que no sea teológico sino “del corazón”. Como explicó en Ghana el actual secretario general, Casely Essamuah, de origen ghanés: “Es un espacio para un encuentro profundo de fe. Así aprendemos a descubrir la riqueza de Cristo”, afirmó.

Un elemento central de estos encuentros es el intercambio de ‘historias de fe’ personales en pequeños grupos y el que tuvo lugar en Accra tuvo exactamente esta forma. La obispa Rosemarie Wenner, representante de la Iglesia Metodista en el CMI, explica: “Ver a Cristo en los demás es el objetivo de este ejercicio. Dejar que el Espíritu Santo guíe nuestras palabras y escuchar atentamente las historias de los demás. De esto surge una amistad espiritual y una unidad fraterna que genera gran alegría entre todos”.

El tema elegido para el encuentro ha sido “Que todos sean uno, para que el mundo crea” (Jn 17,21). Billy Wilson, presidente de la Pentecostal World Fellowship, subrayó tres aspectos de esta unidad que es sobre todo relacional. Luego se realiza en la misión: “para que el mundo conozca y crea”. Por último, es espiritual, como las relaciones entre las personas de la Trinidad.

Una experiencia de gran riqueza, una imagen de la Iglesia del futuro que ya se hace actual a través de experiencias como éstas.

Enno Dijkema

Crear una mentalidad de paz

Crear una mentalidad de paz

La violencia, el odio, las actitudes belicosas a menudo también están presentes en aquellos países que viven «en paz». Cada pueblo, cada persona siente un profundo anhelo de paz, de concordia, de unidad. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos y la buena voluntad, después de milenios de historia nos encontramos incapaces de una paz estable y duradera. Jesús vino a traernos la paz, una paz ─nos dice─ que no es como la que “da el mundo”, porque no es solo ausencia de guerra, de peleas, de divisiones, de traumas. «Su» paz es también esto, pero es mucho más: es plenitud de vida y de alegría, es salvación integral de la persona, es libertad, es fraternidad en el amor entre todos los pueblos. ¿Y qué hizo Jesús para darnos “su” paz? Pagó con su vida. Precisamente cuando nos prometía paz, fue traicionado por uno de sus amigos, entregado en manos de los enemigos, condenado a una muerte cruel e ignominiosa. Se puso en medio de los contendientes, se hizo cargo de los odios y las separaciones, derribó los muros que separaban a los pueblos. Muriendo en la cruz, después de haber experimentado por amor a nosotros el abandono del Padre, reunió a los hombres con Dios y entre ellos, trayendo a la tierra la fraternidad universal. También a nosotros la construcción de la paz nos exige un amor fuerte, capaz de amar incluso a quien no corresponde con su amor, capaz de perdonar, de superar la categoría del enemigo, de amar a la patria ajena como la propia. (…)

La paz comienza con la relación que puedo establecer con cada uno de mis prójimos. «El mal nace del corazón del hombre» ─escribió Igino Giordani─ y «para eliminar el peligro de la guerra, es necesario eliminar el espíritu de agresión, explotación y egoísmo del que proviene la guerra: es necesario reconstruir una conciencia». (…) El mundo cambia si cambiamos nosotros. Ciertamente debemos trabajar, cada uno según sus posibilidades, para resolver los conflictos, para elaborar leyes que favorezcan la convivencia de las personas y de los pueblos. Pero sobre todo, poniendo de relieve lo que nos une, podremos contribuir a la creación de una mentalidad de paz y trabajar juntos por el bien de la humanidad. Testimoniando y difundiendo valores auténticos como la tolerancia, el respeto, la paciencia, el perdón, la comprensión, las otras actitudes, que son contrarias a la paz, se alejarán por sí solas. Esta fue nuestra experiencia durante la Segunda Guerra Mundial, cuando entre nosotras, pocas chicas, decidimos vivir solo para amar. Éramos jóvenes y temerosas, pero en cuanto nos esforzamos en vivir la una por la otra, por ayudar a los demás empezando por los más necesitados, por servirles incluso a costa de la vida, todo cambió. Nació en nuestros corazones una fuerza nueva y vimos a la sociedad empezar a cambiar de rostro: comenzó a renovarse una pequeña comunidad cristiana, semilla de una “civilización del amor”. Al final es el amor el que vence porque es más fuerte que todo.

Chiara Lubich

(Chiara Lubich, Parole di Vita, Città Nuova, 2017, p. 709/12)

One Human Family – Una sola familia: el camino revolucionario hacia la paz

One Human Family – Una sola familia: el camino revolucionario hacia la paz

Ha concluido recientemente con una peregrinación de fraternidad a Asís, el congreso internacional interreligioso «One Human Family», promovido por el Movimiento de los Focolares. Presentes 480 personas de 40 países; 12 los idiomas hablados.

En la ciudad de la paz, la oración por la fraternidad, la justicia y la reconciliación para todos los pueblos en conflicto, ha resonado como un pacto solemne, acogido y pronunciado por los participantes, cada uno según su fe.

Entre ellos rabinos y rabinas, imanes, sacerdotes católicos, monjes budistas Theravada y Mahayana, además de laicos judíos, musulmanes, cristianos, hindúes, budistas, sijs y bahá’ís y fieles de las religiones tradicionales africanas, de todas las generaciones.

El congreso fue realizado por un equipo interreligioso que centró el programa en el bien supremo de la paz, hoy extremadamente amenazada.

Encuentro, escucha, pasos de reconciliación, compartición del dolor de los pueblos han sido la cifra de este congreso que ha alternado paneles conducidos por expertos con grupos de diálogo entre los participantes. Política y acción diplomática internacional, economía, Inteligencia artificial y medioambiente han sido los temas tratados, todos ellos con vistas a la paz. Numerosos los académicos y expertos de muchas culturas, religiones y proveniencias, que han intervenido; citamos solo algunos de ellos: el embajador Pasquale Ferrara, Director General de Asuntos Políticos y de Seguridad del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional, el Gran Rabino Marc Raphaël Guedj, la teóloga musulmana Shahrzad Houshmand Zadeh, la Dra. Kezevino Aram, Presidenta de la organización india «Shanti Ashram», la Revda. Kosho Niwano, Presidenta designada del movimiento budista japonés Risho Kossei Kai, el Ing. Fadi Shehadé, fundador del Proyecto RosettaNet, ex CEO de ICANN, el economista Luigino Bruni, la filósofa india, profesora Priya Vaidya, el teólogo islámico Adnane Mokrani, el profesor Dicky Sofjan, indonesio, del Centro Internacional de Derecho y Estudios Religiosos, el profesor Fabio Petito, profesor de Religión y Asuntos Internacionales en la Universidad de Sussex y muchos otros.

«Las religiones tienen una función fundamental hoy en día», reiteró el embajador Ferrara. “Contrariamente a lo que dicen los realistas de las relaciones internacionales, la guerra no es la condición normal de la humanidad. Las religiones pueden desempeñar el papel de ‘conciencia crítica’ de la humanidad y dirigirse a la política, señalando cuáles son las prioridades. Se necesita imaginación política; imaginar de una manera constructiva, nueva, creativa, el futuro de este planeta. Debemos cultivar algo que en este momento falta en las relaciones internacionales, que es la confianza”.

Fueron muy nutridas también las sesiones dedicadas a testimonios personales, proyectos, acciones centradas en la colaboración entre personas y comunidades pertenecientes a diferentes fes religiosas por la paz y en apoyo de las necesidades de sus respectivos pueblos.

El 3 de junio, una delegación de 200 participantes fue recibida en audiencia por el Papa Francisco, quien en su discurso definió el camino iniciado por Chiara Lubich con personas de diferentes religiones como: Un camino revolucionario que hace mucho bien a la Iglesia”.El fundamento sobre el que se apoya esta experiencia – afirmó el Santo Padre─ es el Amor de Dios que se realiza en el amor recíproco, en la escucha, en la confianza, en la acogida y en el conocimiento los unos de los otros, en el pleno respeto de las respectivas identidades”.

“Si por un lado estas palabras nos dan una profunda alegría –comentó Margaret Karram, Presidenta de los Focolares – por otro lado sentimos la responsabilidad de hacer mucho más por la paz. Por eso queremos trabajar para reforzar y difundir la cultura del diálogo y del «cuidado» de las personas y de la creación. El Papa nos lo confirmó cuando dijo que el diálogo entre las religiones es una condición necesaria para la paz en el mundo. En tiempos terriblemente oscuros como estos, la humanidad necesita un espacio común para concretar la esperanza».

Stefania Tanesini

Gallería fotográfica: © CSC Audiovisivi – Caris Mendes e Carlos Mana, Vatican Media, RKK.

Paz y diálogo como metodología: “Juntos por la humanidad”

Paz y diálogo como metodología: “Juntos por la humanidad”

“Abrazar la esperanza”. Con este deseo, alrededor de 200 personas provenientes del continente americano, de África, de Medio Oriente, de Asia y de toda Europa, se encontraron en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo (en Italia, cerca de Roma), del 16 al 19 de mayo pasado.

Son los referentes del movimiento Humanidad Nueva, expresión social del Movimiento de los Focolares, de New Humanity la ONG con status consultivo en las Naciones Unidas, junto a los representantes de las disciplinas que dialogan con la cultura contemporánea, los referentes de Chicos por un Mundo Unido y de AMU (Acción por un Mundo Unido), la ONG che tiene a su cargo la realización de proyectos especiales y de desarrollo.

Estuvo presente también una delegación de estudiantes muy jóvenes de escuelas secundarias que adhieren a Living Peace International, junto a los jóvenes embajadores de la paz, como Joseph,

de Sierra Leona, que contó que a la edad de sólo seis años fue reclutado como un niño soldado, hasta convertirse ahora en un joven líder de paz.

Hace ya tiempo que estas distintas expresiones sociales –cada una con características y finalidades propias– trabajan para ayudar a dar una respuesta concreta a las problemáticas candentes y a las exigencias del mundo contemporáneo: “Juntos por la humanidad” es el nombre nuevo que se han dado. Aceptando la invitación que el Papa dirigió al Movimiento de los Focolares con ocasión de la audiencia privada del 7 de diciembre de 2023, que era la de “ser artesanos de paz en un mundo despedazado por los conflictos”, han querido dedicar el encuentro justamente a la paz.

Una experiencia de escucha, reflexión común y proyecto concreto, realizada en las ocho comunidades distinguidas por ámbitos y pasiones. Un recorrido que continuará con el Genfest de Brasil, en julio próximo, se entrelazará con el Summit for Future de la ONU en septiembre de 2024 y con la cita en Nairobi con los jóvenes y las ciudades del mundo, con ocasión de los 80 años de las Naciones Unidas. Durante el encuentro, los presentes, con la ayuda de expertos y testigos, docentes, diplomáticos, actores sociales y culturales, y ciudadanos organizados, se han preguntado sobre qué es en realidad la paz, y si de veras es posible alcanzarla y con qué medios.

Han sido muchas las experiencias impactantes, narradas por testigos de países en conflicto. De Siria contaron la crudeza de la guerra que viven desde 2011, agravada por el embargo que afecta a una población exhausta. Proyectos de la Ong Amu, como RESTART, que sostiene micro-empresas con préstamos y acompañamiento personalizado, contribuyeron a ralentizar procesos constantes de migración. Christiane, de Líbano, a pesar de la situación de su país, caracterizado por una inflación elevadísima y una fuerte tasa de emigración, y todo ello agravado por los impactos de la guerra en Medio Oriente, no se detuvo: creó con su esposo una empresa productiva para el sustento familiar y para ayudar también a los demás artesanos y productores rurales a vender sus productos. La iniciativa productiva se extendió también a Egipto. Representantes de Congo presentaron los frutos de la escuela para la formación de líderes para la paz. Una graduada de esa escuela, Joëlle, periodista y candidata a la presidencia de la República del Congo, lanzó su plataforma presidencial con los valores de la paz y de la justicia social. Los chicos ucranianos saludaron a los presentes con un vídeo y lo mismo hicieron algunos chicos de Belén, de Pakistán, de Cuba y Filipinas. Se presentó el proyecto “Juntos por una nueva África”, destinado a los jóvenes africanos interesados en cambiar el continente: se formaron cientos de jóvenes y se involucró a otros 9000 jóvenes en una experiencia que llegó a 14 naciones africanas. Lo mismo se hace en México con la Agenda Nacional por la paz, en los Estados Unidos con las valientes conversaciones en contra del racismo.

Se destaca la exigencia de una verdadera formación a la paz y a los derechos humanos, como así también la necesidad de dar un nombre a los conflictos, profundizando sus razones, intentando resolverlos con una estrategia comunitaria, que escuche las distintas y plurales posiciones y que preceda y acompañe toda negociación. Se ha dicho que la paz no es sólo ausencia de guerra. No todo lo que se define como orden es paz. No es un hecho ideológico: no es pacifismo. Es la condición en la que toda persona pueda pensar y realizar su propio futuro. Pero es necesario aprender el diálogo como metodología, con el cual estamos disponibles a perder algo por un bien mayor. En el fondo, ésta es la motivación por la cual no van adelante las negociaciones y tampoco las organizaciones internacionales parecen estar en condiciones de gestionar la crisis. Diálogo, confianza, retos locales y globales, relación entre generaciones, comunidad. Se vuelve a partir de aquí, de esas palabras clave, alentados también por Margaret Karram y Jesús Morán, Presidente y Copresidente del Movimiento de los Focolares, que estuvieron presentes el día de la conclusión. Éste es el camino de la paz, que quieren apoyar concretamente, y juntos.

Mario Bruno