Movimiento de los Focolares

No podemos prescindir de vosotros

En un estrecho diálogo con personas de convicciones no religiosas, Chiara Lubich, en 1995, se encontró explicándoles porqué, sin los no creyentes, los Focolarinos perderían su identidad.

«¡Esto es absolutamente cierto! Porque nosotros tenemos, como Movimiento, como nueva Obra surgida en la Iglesia, una vocación universal.

Por eso nuestro lema es: “Que todos sean uno”. Ahora bien, en el ‘todos’ estáis dentro también vosotros. No podemos prescindir de vosotros, porque estáis en el ‘todos’, de lo contrario dejaríamos fuera a medio mundo o por lo menos a un tercio, y lo excluiríamos, mientras que nosotros decimos: “Que todos sean uno”.

Por supuesto debemos “ser uno” como podemos: seremos uno en los valores, seremos uno en otras ideas, seremos uno en algo concreto».

Chiara Lubich a los amigos de convicciones no religiosas, Loppiano 7 de mayo de 1995

Publicado en DiaLogos 02, CNx, septiembre del 2012

Más confianza en la obra de Dios

Más confianza en la obra de Dios

Una experiencia de Iglesia comunión, fue lo que vivió María Voce en el Sínodo, «tanto en las intervenciones en el aula, como en los momentos de intercambio fraterno». Lo declaró ella misma en una entrevista para el periódico Avvenire como conclusión de las tres semanas de trabajo, agregando: «Realmente agradecí a Dios por pertenecer a una Iglesia así». «Juntos – prosiguió – nos estamos dando cuenta de los defectos humanos que obstaculizan la nueva evangelización y hemos tomado conciencia de la necesidad de purificarse del pecado, para volver a encontrar la radicalidad del testimonio evangélico. Se habló mucho de la credibilidad del anuncio, que proviene sobre todo de la coherencia de vida de quienes están llamados a evangelizar, empezando por los pastores. Sin embargo, del trabajo de estas tres semanas, emergió que a pesar de los pecados de los hombres que han desacreditado el camino de la Iglesia en varias partes del mundo, incluidas Italia y Europa, el clima general que se respira en nuestras comunidades no es de desaliento, porque existe la certeza de que la Iglesia es sostenida por Dios y por lo tanto también nuestros errores se pueden superar. En definitiva del Sínodo emergió una Iglesia con más confianza en sí misma, por tener más confianza en el Señor».

Es una valoración general la que se reportó en el diario católico, pero fueron varios los temas afrontados en otras entrevistas a la presidente de los Focolares. Desde el papel de la mujer en el Sínodo y en la Iglesia, como en la campaña sobre los derechos de las mujeres del Tg2: «¿Puede ser el de los Focolares un ejemplo de esa ‘cuota de género’ en la Iglesia?». María Voce no se sintió reflejada en esa expresión: “La nuestra –afirmó- es una presencia eclesial, en donde la mujer tiene su papel, la presidencia femenina es un signo».

Mientras que el Vatican Insider le preguntó sobre el tema del Islam, después de la proyección en el aula del Sínodo de un video al respecto que había suscitado alguna perplejidad. «Ha sido una posibilidad para poner el tema en el tapete – afirmó María Voce, quien fue grabada también por el Washington Post -. Sirvió para manifestar un rostro dialogante de la Iglesia, una Iglesia que sale al encuentro de los demás, de las culturas y de todo lo que nos rodea –por lo tanto también el Islam, visto como personas que viven junto a los cristianos, que también tienen problemas y que juntos los pueden resolver ». ¿Muchos cristianos ven “con temor” el incremento del Islam? «Dios conduce la historia –prosiguió- por lo tanto no tenemos que tener miedo de estos cambios. Quizás el Islam crece en una parte del mundo, mientras que en otra crece el cristianismo. Lo importante es que la humanidad crezca en humanidad, es decir que las personas crezcan en su relación con Dios y en su capacidad de relacionarse las unas con las otras». ¿Los católicos pueden aprender algo de los musulmanes? «Durante diez años viví en Turquía, un país que es en su mayoría musulmán. Aprendí  el respeto por la religión, la fidelidad a la observación de los propios deberes, la capacidad de perdonar en el período del Ramadán. Quizás para nosotros es sólo una palabra, pero para ellos es un período sagrado en donde se condonan las deudas, en donde se renuevan las relaciones familiares. Sobre todo, pienso que se puede aprender una actitud de fidelidad a Dios y a sus mandamientos».

Entrevista de la agencia Rome Reports
(video en inglés)

Sobre el aporte de los laicos y de los Movimientos a la nueva evangelización, se refirieron las preguntas de Telepace, Rome Reports y Radio Vaticana: «Me parece que es una gran alegría reconocernos todos Iglesia –respondió María Voce al respecto -. También los pastores se están dando cuenta, pero me parece también muy importante respetar la especificidad que aporta cada uno de los carismas porque son dones de Dios y no se pueden mezclar sin distinción. Al mismo tiempo es necesario saber que cada uno de estos dones sirve para la construcción del conjunto y por lo tanto el don específico que aporta el Movimiento de los Focolares, o que ofrece la Comunidad de San Egidio, o que aporta el carisma de un obispo, debe integrarse con todos los otros carismas precisamente para poder construir el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia».

Para las otras entrevistas a María Voce sobre el Sínodo ve a

https://www.focolare.org/area-press-focus/it/news/category/segnalazioni/

Más confianza en la obra de Dios

Día de la Reforma

El 31 de octubre los cristianos evangélicos alemanes y los protestantes de todo el mundo celebran el ‘Día de la Reforma’. En 1517 se recuerda el inicio de la Reforma, cuando, según la tradición, Lutero pegó 95 tesis en el portón de la iglesia del castillo de Wittenberg (Alemania). Son muchas las celebraciones litúrgicas, las lecturas bíblicas, los conciertos musicales que tienen lugar ese día. En cambio en Suiza se celebra el primer domingo de noviembre.

El 27 de octubre de 2002, Chiara Lubich fue invitada a hablar en la Catedral reformada de S. Pierre en Ginebra, cuna de la Reforma protestante de Calvino, introducida por el entonces presidente de la Iglesia protestante de Ginebra, el pastor Joël Stroudinsk: «Dentro de algunos días las distintas corrientes del protestantismo festejarán la Reforma.  Más allá de lo que constituye su especificidad, la misma es compartida por otras confesiones cristianas, representadas aquí en su diversidad, esta mañana. Es la pasión del Evangelio. La voluntad de inscribir la fuerza de una palabra que transforma el mundo en la propia existencia y en lo cotidiano, en sus múltiples aspectos sociales, económicos, políticos. Es el reto que la señora Chiara Lubich… ha puesto de relieve. Es con un espíritu de agradecimiento y de comunión que la acogemos esta mañana en este lugar».

Chiara Lubich – S.Pierre (27.10.2002)

Delante de la catedral repleta con más de 1500 personas, Chiara empieza su discurso con estas palabras: «El 3 de noviembre próximo se celebrará aquí en Ginebra el aniversario de la Reforma, una fiesta religiosa que auguro que sea rica de los mejores dones espirituales para todos los cristianos de las Iglesias Reformadas, mis amadísimos hermanos y hermanas. Ese día, por lo tanto, resonará fuerte una palabra: “reforma”. Reforma, una expresión del deseo de renovación, de cambio, casi de renacimiento. Una palabra especial, atractiva, que significa vida, más vida. Una palabra que también puede suscitar una pregunta: ¿El sustantivo “reforma”, el adjetivo “reformada”, valen únicamente para la Iglesia que tiene su sede central en Ginebra? ¿O son palabras aplicables en cierta forma a todas las Iglesias? Es más ¿no son palabras típicas de la Iglesia de siempre?».

Prosigue Chiara: «El decreto sobre el ecumenismo del Concilio Vaticano II dice: “La Iglesia peregrina es llamada por Cristo a una reforma continua, en cuanto como institución humana y terrena, siempre tiene esa necesidad de ella»([1]). Y, si observamos bien la historia de la Iglesia, en especial el período en el que los cristianos estábamos todavía unidos, vemos que Jesús, con el Espíritu Santo siempre ha pensado, querido, orientado a Su Esposa hacia una continua reforma, solicitándo una constante renovación. Por tal motivo manda a la tierra, cada tanto, dones, carismas del Espíritu Santo que han suscitado corrientes espirituales nuevas o nuevas Familias religiosas. Y con ellas, a través de hombres y mujeres, ha ofrecido nuevamente el espectáculo de una vida evangélica totalitaria y radical».

Y concluye: «Queridísimos hermanos y hermanas, lo hemos entendido: el tiempo presente exige a cada uno de nosotros amor, exige unidad, comunión, solidaridad. Llama también a las Iglesias a recomponer la unidad lacerada desde hace siglos. Es ésta la reforma de las reformas que el Cielo nos exige; es el primer paso, necesario, hacia la fraternidad universal con todos los demás: hombres y mujeres del mundo. El mundo de hecho creerá si nosotros estaremos unidos. Lo dijo Jesús: “Que todos sean uno (…) para que el mundo crea” (cfr. Jn. 17,21). ¡Dios lo quiere! ¡Créanme! Y lo repite y lo grita con las circunstancias presentes que permite. Que Él nos de la gracia, si no de ver todo esto realizado, al menos de prepararlo[2]


[1] Unitatis Redintegratio 6.

[2] Chiara Lubich, Il dialogo è vita, Città Nuova Editrice, Roma, 2007, p.37, 43-44

Más confianza en la obra de Dios

Sínodo: saciar la sed de infinito

Tres semanas de intenso trabajo, intercambio de puntos de vista y experiencias que se comparten. Se concluyó con una solemne Misa en la plaza de San Pedro, el 13º Sínodo general de obispos dedicado a la nueva evangelización. Desde el 7 al 28 de octubre hablaron de los desafíos que encuentra hoy el anuncio de la Palabra de Dios. Se encontraron obispos provenientes de todo el mundo, junto a 45 expertos, 19 oyentes y delegados hermanos representantes de 15 Iglesias y comunidades eclesiales. Todos, en estos días hicieron uso de la palabra. El Papa Benedicto XVI estuvo  siempre presente en el aula sinodal: escuchó, tomó apuntes, recibió cada intervención. «El Sínodo», dijo al saludar a la asamblea, «es siempre un momento fuerte de comunión eclesial», que hace «experimentar la belleza de ser Iglesia y de serlo justamente hoy, en este mundo tal cual es, en esta humanidad con sus fatigas y sus esperanzas» El Movimiento de los Focolares participó en los trabajos sinodales con la presencia de tres oyentes: la presidente María Voce, Ernestina Sikujua Kinyabuuma de la República democrática del Congo y Gisèle Muchati de Siria. Las tres representantes llevaron la experiencia y la vida que los Focolares hacen en la evangelización “a menudo en zonas de frontera, junto con toda la Iglesia”, como dijo Maria Voce. Un compromiso que involucra a personas de todas las edades, que penetra “en todos lados, en los edificios de apartamentos, en las fábricas, en las oficinas de administración pública, en los hospitales, en las escuelas y en las universidades”, que trata de hacer “visibles” las  «relaciones de fraternidad suscitadas por el Evangelio». «Terminamos el Sínodo –dijo María Voce en una entrevista de TV del noticioso nacional- con una gran esperanza de poder captar a través de las exigencias,  las preguntas,  los desafíos de nuestra época que no consisten tanto en problemas, sino en ocasiones para testimoniar de forma nueva, vivaz y alegre; que el encuentro con Cristo es siempre algo hermoso que podemos anunciar y que puede saciar la sed de infinito que todos los hombres tienen»

Ernestine Kinyabuuma  contó su experiencia de docente en el Instituto Universitario Maria Malkia de Lubumbashi. Su intervención en el aula fue el día después del rapto de tres religiosos  en la República Democrática del Congo. «En medio de los cambios ocasionados por la globalización – dijo Ernestine-, Africa pasa por una crisis en todos los planos, político, económico y cultural. Por esto, buscando un camino de salida, las personas reaccionan por doquier» Es en este contexto que los cristianos experimentan cuánto «la mano de Dios interviene en nuestras pequeñas empresas, allí donde nuestra vida parece estar en peligro; tenemos el coraje que nos da la fe en las palabras de Jesús que afirma que todo lo que hacemos al más pequeño de nuestros hermanos, lo hemos hecho a El» Es este el impulso que llevó a  la comunidad de los Focolares a comprometerse en trabajar en la prisión central de Lubumbashi donde se construyeron  tres bloques de dormitorios, un taller  de sastrería y un pequeño negocio de productos de primera necesidad. También el grito del pueblo sirio resonó en el aula sinodal a través de las palabras del Secretario de Estado el card. Tarcisio Bertone: «No podemos ser simples espectadores de una tragedia como la que está ocurriendo en Siria» Por esto nació la decisión de enviar una delegación, «convencidos de que la solución de la crisis es política y pensando en los crueles sufrimientos de la población que se encuentra a la deriva del desalojo en vez de poder vivir por el futuro de la nación» En en una entrevista en Radio Vaticana, Gisèle Muchati, responsable regional del Movimiento Familias Nuevas de los Focolares en Siria, dice: «Deseo expresar mi gratitud al Santo Padre por el envío de la delegación de la Santa Sede a Siria: es una cosa especial, porque esto ayudará al pueblo sirio a sentir la cercanía de todo el pueblo de Dios» Gisèle contó a los padres sinodales la experiencia que hace el Movimiento de los Focolares en un país herido por la guerra poniéndose  al lado de las familias y de los refugiados. Un compromiso – dijo- de «mantener viva a toda costa la fe en Dios para quien nada es imposible. En Aleppo, desde el mes de agosto, se organizaron por barrios en pequeños grupos espontáneos para rezar, de modo que la voz de la oración se eleve asiduamente en medio del rumor de los disparos y de las bombas. La unidad experimentada fortifica y da paz también en los peligros, la fe en el amor de Dios es más fuerte, la esperanza está viva» En la conclusión,  los padres sinodales entregaron al Papa 58 “propuestas finales”: sugerencias, que surgieron de las diversas intervenciones y que servirán a Benedicto XVI para elaborar la exhortación post sinodal que saldrá a luz en los próximos meses. La “palabra” del Sínodo llegará al mundo a través de todos los que participaron. Mensaje del Sínodo de los obispos al pueblo de Dios
Más confianza en la obra de Dios

Familia y budismo

Durante la visita a las familias de Loppiano

El Rev. Saito de la Asociación budista Rissho Kosei-Kai junto con su esposa Hiroyó y la Sra. Erikó estuvieron este año en Italia realizando un viaje rico de citas y encuentros, comenzando por el centro Familias Nuevas del Movimiento de los Focolares.

El compromiso de la Rissho Kosei-Kai en el área de la familia tiene una particular afinidad con los fines de Familias Nuevas, con quienes colaboran desde hace varios años: “Yo pertenezco a la Rissho Kosei-kai. Entre las enseñanzas en que ésta se inspira hay una que dice así: nosotros los integrantes queremos comprometernos para construir la paz en el mundo, en el Estado, en la sociedad, en la familia. Me acuerdo que también Chiara Lubich dijo que la familia es el inicio de la sociedad, por lo cual es importante practicar el amor, vivirlo en primer lugar en la familia que es la realidad más cercana a nosotros; luego en la sociedad que está hecha de muchas familias, luego en el Estado, luego en el mundo. En este orden podemos construir la paz. Podemos decir que la familia es sustancialmente un aporte de amor al mundo”.

Una cita particularmente importante en este viaje fue la audiencia con el Papa Benedicto XVI, el Rev. Saito recuerda así ese momento: “En Japón ocurrieron grandes desastres, como el tsunami del pasado marzo, por esto muchas personas murieron, muchos perdieron la familia, la casa y el trabajo. El Papa hizo un llamado pidiendo a la gente que rece por Japón y creo que esto haya movido profundamente el corazón de muchas personas del mundo. Pude decirle que los japoneses no olvidarán nunca sus palabras y le expresé mi personal y profunda gratitud. Benedicto XVI sonrió y me estrechó la mano con mucha amabilidad. Esto me hizo comprender cuánto amor tiene en su corazón”

Ad Assisi

Fue importante para el Rev. Saito la visita a Asís: “Las palabras de Dios – Buda se convierten en reales porque hubo personas que las pusieron en práctica. Así es para las palabras de Jesús ‘Amense uno al otro como yo los he amado’; ‘Cualquier cosa que hagan al más pequeño de mis hermanos la han hecho a mi’. Estas palabras de Jesús se han convertido para nosotros en enseñanzas concretas para vivir porque fue el testimonio de san Francisco”

El conocimiento personal y la gran estima que el Rev. Saito tiene hacia Chiara Lubich lo llevó finalmente a visitar personalmente su casa: “Cuando entramos en la habitación donde vivió los últimos momentos de su vida, delante de su cama, la focolarina que nos hacía de guía nos dijo que en el último período Chiara había querido releer todos los Evangelios para verificar si había tratado de poner en práctica todas las palabras de Jesús. Cuando confirmó esto, Chiara partió para el cielo. Yo quisiera vivir la fe como la vivió Chiara, siguiendo su ejemplo”