Movimiento de los Focolares
Fuerza profética en el día de hoy

Fuerza profética en el día de hoy

Del 16 al 18 de abril de 2026, la Comisión de Orientación de la red «Juntos por Europa» (JpE) se ha reunido para su retiro anual, esta vez en el Centro Schoenstatt de Viena, Austria, en la colina de Kahlenberg. Han sido 26 los participantes, en representación de ocho de los Movimientos que componen la red. Han trazado un balance del año transcurrido y han definido los objetivos para los proyectos futuros.

Un aspecto central del encuentro de este año fue la alternancia de algunas personas de la Comisión de Orientación. Este traspaso ha sido preparado en los últimos dos años en un clima de escucha del Espíritu, para garantizar al mismo tiempo continuidad y nuevos impulsos.

Margaret Karram, Presidente del Movimiento de los Focolares, expresó en una carta su profundo agradecimiento a los miembros salientes, por el gran compromiso que brindaron en las últimas décadas al plasmar JpE. Saludaron al grupo: Gerhard Pross (CVJM Esslingen), cofundador de JpE y su moderador durante muchos años, junto a Thomas Römer y Walter Kriechbaum (ambos del CVJM Monaco, comprometidos con JpE ya desde sus comienzos).

Diego Goller (de Italia) e Ilona Toth (de Hungría), representantes de la Presidente del Movimiento de los Focolares en la Comisión de Orientación, dieron la bienvenida a sus sucesores: Liz Taite (de Gran Bretaña), con una larga experiencia en el ecumenismo, y Alberto Lo Presti (de Italia). Las tareas de Secretaría General las asumirá Maria Wienken (de Alemania), asistida por Elisabeth Danner (de Austria), ambas del Movimiento de los Focolares. El traspaso de funciones se celebró solemnemente durante un momento de oración vespertina y fue “sellado” por el “Pacto del amor recíproco”. Gerhard Pross destacó la grandeza de la misión de JpE y sus ricos frutos, que han marcado etapas importantes en la historia de la Iglesia, así como está descrito en el libro “Sternstunden der Einheit” (Momentos destacados de unidad).

El rol de moderador de JpE será desempeñado por un grupo compuesto por tres miembros de la actual Comisión: Sor Nicole Grochowina (Communität Christusbruderschaft Selbitz), el Padre Raffael Rieger (Movimiento de Schönstatt) y Matthias Bühlmann (Vineyard). «Este cambio no marca solamente el final de una era, sino también el comienzo de una nueva fase de colaboración a nivel europeo», comentó uno de los participantes.

Otro miembro añadió: «Estos días en la colina de Kahlenberg han demostrado que nuestra diversidad es nuestra fuerza. Con el nuevo equipo damos una señal clara de continuidad y de nuevos horizontes«. Otro participante afirmó: «JpE escribe una historia de esperanza en estos tiempos nuestros aparentemente sin esperanza. Por ello, hoy más que nunca, es importante caminar juntos«.

Otro punto focal de las conversaciones fue el trabajo de las Comisiones Nacionales, que están asumiendo una responsabilidad creciente en la implementación de JpE en los respectivos países.

Además, se han discutido los próximos encuentros de relieve:

  • 9-13 de mayo de 2026: Con ocasión de la Fiesta de Europa, 120 jóvenes europeos visitarán el Parlamento Europeo. Impactados por la unidad cristiana vivida en JpE, los jóvenes han elaborado un «Pacto entre las generaciones» que presentarán a los parlamentarios.
  • 29-31 de octubre de 2026: Próximo «Encuentro de los Amigos” en el Centro Vineyard de Würzburg, Alemania.
  • 4-6 de mayo de 2028 (fecha prevista): Gran evento en Castel Gandolfo y Roma, Italia.

El encuentro de 2026 de la Comisión de Orientación ha marcado así un hito importante para la orientación futura de la red, que sigue comprometiéndose por la unidad y la fraternidad en todo el continente.

Beatriz Lauenroth
Foto: cortesía de «Juntos por Europa»

“Sean la buena nueva para su país”

“Sean la buena nueva para su país”

El Papa Prevost es el primer Pontífice de la historia moderna que tiene un conocimiento directo de África, ya desde los tiempos en que era superior de la Orden de los Agustinos. Había visitado personalmente todas las regiones de África: central, meridional, occidental y austral.

A bordo del avión papal de Roma a Argel el Papa León XIV declaró a los periodistas: “Ya en mayo pasado yo había dicho que en mi primer viaje querría visitar África. Muchos me sugirieron Argelia, por San Agustín”.

11 días, 18 vuelos, más de 18.000 km. Argelia, Camerún, Angola, Guinea Ecuatorial, 25 discursos y homilías, ocho misas públicas celebradas, encuentros con presidentes, obispos, imanes. El Pontífice, en sus intervenciones, puso de manifiesto las obras de misericordia de la Iglesia a través de encuentros al margen con: detenidos, huérfanos y ancianos, y se encontró con centenares de miles de fieles. El talento polígloto del Papa ha sido puesto en plena luz, “nos ha hablado en francés, portugués, español e inglés para entrar en contacto personal con las diferentes poblaciones locales”.

En un discurso histórico a las autoridades en Camerún el 15 de abril, día de su llegada, León afrontó de una manera directa el tema de la crisis humanitaria, política y social que desde hace una década aflige al país. Describió el costo humano en términos claros –vidas perdidas, familias desplazadas, niños privados de la instrucción y una generación de jóvenes desprovistos de esperanza– elogiando al mismo tiempo la diversidad cultural y lingüística del país como un “tesoro” más que una carga.

Una etapa fundamental del viaje a Camerún se llevó a cabo en Bamenda, corazón de una región desgarrada por la violencia separatista desde hace 10 años. El Papa León XIV presidió un encuentro sobre la paz en la Catedral de San José. Alrededor de la mesa, un jefe tradicional, un moderador presbiteriano, un imán y una monja católica. “Una imagen sugestiva que seguirá nutriendo nuestro imaginario por mucho tiempo”, dijo Elisabeth, una ciudadana de Bamenda: “un Papa circundado por representantes de diferentes credos y comunidades en una ciudad en el corazón de un conflicto en curso, que invoca el diálogo en lugar de la violencia y la reconciliación en lugar de la venganza”.

El Papa se dirigió a toda la comunidad compuesta por personas llegadas del Noreste y del Sudeste, que habían recorrido muchos kilómetros superando miedos y obstáculos para estar presentes en esa jornada. Agradeció a todos aquellos que optan por construir puentes todos los días y que curan heridas. Pero también lanzó una advertencia, “a aquellos que distorsionan las religiones y el nombre de Dios para ir detrás de sus propios objetivos militares, económicos y políticos”. Una denuncia para todos los que –dijo el Papa– “despojan la tierra de ustedes de sus recursos, invierten generalmente gran parte del beneficio en las armas, en una espiral de desestabilización y de muerte sin fin”.

La segunda jornada del Papa en Camerún fue dedicada por entero a los jóvenes. Justamente a esa juventud, viva y en movimiento, es a la que León XIV quiso dirigirse directamente en su homilía, delante de 120.000 fieles en el estadio de Japoma, en Douala, y luego delante de los estudiantes de la Universidad Católica de África Central. León XIV multiplicó los llamados a resistir a la emigración, a la corrupción y a las ilusiones del mundo digital. Dando un mensaje sutil, repetido dos veces el mismo día: el futuro se construirá aquí, no en otro sitio.

El Papa no eludió la realidad del país en el estadio de Japoma hablando de la pobreza, tanto material como espiritual y lanzando una invitación a los jóvenes: “para hacer del espíritu orgulloso que ustedes tienen una profecía del mundo nuevo, tomen como ejemplo lo que hemos escuchado en los Hechos de los Apóstoles. Los primeros cristianos dan un testimonio valiente del Señor Jesús frente a las dificultades y las amenazas”, y pensando en cómo ellos perseveraron incluso en medio de las hostilidades, invitó a “rechazar toda forma de abuso y de violencia, que engañan prometiendo ganancias fáciles y endurecen el corazón”. Les recordó la verdadera riqueza del pueblo: “la fe, la familia, la hospitalidad y el trabajo”. Para ilustrar su discurso, León XIV citó al Beato Floribert Bwana Chui, un mártir congolés ejecutado en 2007 por haberse negado, en su calidad de aduanero, a hacer pasar una expedición de medicamentos falsificados. Es presentado como un santo de la resistencia a la corrupción, un modelo para la juventud africana: El Pontífice además siguió su discurso diciendo: “Sean la Buena Nueva en su país”-

En la tarde, en Yaoundé, el Papa era esperado en el Universidad Católica de África Central, una joya de la instrucción superior de la región, que atrae cada año a más de 5.000 estudiantes provenientes en particular de Gabón, de Chad, de Guinea Ecuatorial y de otros países. Son 8.000 los que recibieron al Pontífice con un gran entusiasmo, típico del mundo universitario.

Frente a ese público de jóvenes africanos, el papa León eligió hablar de temas sensibles, actuales: la corrupción, la inteligencia artificial y sus implicancias, las migraciones, etc.

Es justamente esa tensión entre la tentación del exilio y el deber para con el propio país lo que León XIV puso en el centro de su discurso. “Frente a esa tendencia de querer emigrar, que puede hacer creer que en otro sitio se encontrará fácilmente un futuro mejor, les invito ante todo a responder con un ardiente deseo de servir a su país”, dijo a los estudiantes, recordándoles que la universidad fue fundada hace 35 años justamente para formar “testigos de sabiduría y equidad, que el continente africano necesita”.

Hablando de la inteligencia artificial, el Papa declaró, con insólita gravedad: “Cuando la simulación se vuelve la norma, vivimos como en burbujas impermeables las unas a las otras, nos sentimos amenazados por cualquier persona que sea diferente”. Su conclusión es directa, sin vueltas: “Así es como se difunden la polarización, los conflictos, los miedos y la violencia. No está en juego un simple riesgo de error, sino una transformación de la relación misma con la verdad”.

África paga el costo ambiental y humano de la extracción del cobalto, mineral indispensable para las baterías que alimentan los data centers y los dispositivos conectados a internet. El Papa no anduvo con rodeos en ese punto: “El lado escondido de las devastaciones ambientales y sociales causadas por la carrera desenfrenada a las materias primas y a las tierras raras debe ser denunciado”, proclamó con fuerza.

Liliane Mugombozi (Camerún)


Foto: cortesía de la Nunciatura Apostólica en Camerún

El Evangelio que pone “al otro” en el centro

El Evangelio que pone “al otro” en el centro

Soy un sacerdote anglicano de Uganda y descubrí la espiritualidad del Movimiento de los Focolares hace quince años, cuando cursaba mi formación ministerial en el seminario. Esta espiritualidad ha influido profundamente en mí, en mi familia y en mi Iglesia, ya que expresa idealmente dos aspectos fundamentales: el amor y la unidad. En ninguna parte de la Biblia encontramos pasajes que enfaticen la división, la separación, el odio, la malicia, el tribalismo, las divisiones denominacionales o la segregación racial. Al contrario, la Biblia invita a la unidad y al amor entre las personas, incluso cuando existen diferencias.
Estamos llamados a amar al prójimo sobre todas las cosas, porque por medio de él amamos a Dios. Así he aprendido a ver a Jesús en cada persona cercana a mí (cf. Mt 25) y siento una gran paz cada vez que comparto lo poco que tengo con quienes lo necesitan.

Jesús en una de sus últimas oraciones antes de su ascensión, en Juan 17:21, dice: “Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti”. Esto implica que la unidad debería ser nuestro objetivo en la vida. Gracias a esta consciencia, he tenido la oportunidad de conocer y dialogar con muchas personas de diferentes denominaciones, como católicos, ortodoxos, luteranos, y también con personas de otras religiones, budistas y seguidores de religiones tradicionales, de todos los niveles y edades. Esto me ha dado una visión más amplia de cómo vivir y gestionar la vida de forma integral. He experimentado la alegría de ver en ellos a hermanos y hermanas.

También he visto a obispos de la Iglesia anglicana de Uganda abrazar esta espiritualidad a través de nuestra experiencia, la expresión de sus vidas y su testimonio. Actualmente, cinco obispos son amigos del Movimiento, incluyendo al arzobispo de la Iglesia anglicana de Uganda. Algunos de ellos también han participado en las en las conferencias ecuménicas internacionales de obispos organizadas por el Movimiento de los Focolares.

Actualmente hemos creado un grupo de comunión en la Universidad Cristiana de Uganda, con el objetivo de poner en práctica el amor y la unidad entre los jóvenes universitarios. Al mismo tiempo, también compartimos el valor de “Ubuntu” [1] dentro de la iniciativa Together for a New Africa, en la que participo como tutor en esta segunda edición. Después de todo esto, la gente suele hacerme preguntas que me cuesta responder: “¿Por qué siempre estás feliz? ¿Nunca te enojas? ¿Por qué siempre estás disponible? ¿No tienes otras cosas que hacer? ¿Por qué eres tan generoso?”. Mi respuesta siempre ha sido: “Haz el bien, la recompensa está en el Cielo”.

Después de los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento, el quinto Evangelio que todos deberíamos leer es el del “tú” en el otro. Debemos considerarnos un testimonio vivo, para que nuestras obras y acciones reflejen la imagen de Dios, haciendo a los demás lo que quisiéramos que nos hicieran a nosotros. Poner en práctica lo que enseña la Biblia: amar a Dios con todo el corazón, con toda la mente y con toda el alma, y al amar al prójimo como a nosotros mismos.

Reverendo Canónigo Bwanika Michael Eric


[1] Ubuntu es una palabra de origen bantú del África subsahariana que expresa una filosofía de vida centrada en la compasión, el respeto y la interdependencia humana, que se puede resumir en la máxima “Yo soy porque nosotros somos”, subrayando

Recordando los 60 años de la revocación de las excomuniones entre Roma y Constantinopla

Recordando los 60 años de la revocación de las excomuniones entre Roma y Constantinopla

El año 2025, ya todos lo saben, ha sido un año rico de aniversarios y acontecimientos ecuménicos. El encuentro del papa León XIV y del patriarca Bartolomé en Nicea con los líderes de las varias Iglesias y Organismos ecuménicos y a continuación los varios encuentros programados en Estambul han dado testimonio del deseo y compromiso de las Iglesias por continuar el camino hacia la unidad. Otro acontecimientos ecuménico de gran importancia, del que se cumplía el 60° aniversario, es la revocación de las excomuniones entre Roma y Constantinopla que tuvo lugar el 7 de diciembre de 1965 por parte del papa Paulo VI y del patriarca Atenágoras I. Ese fue un evento que dio inicio a una nueva temporada en las relaciones entre católicos y ortodoxos. Paulo VI y el Patriarca Atenágoras, hombres santos, de gran visión y amantes solo de la voluntad de Cristo para su Iglesia, tuvieron la fortaleza de romper la espiral de hostilidad y enemistad encontrándose como hermanos en Jerusalén en enero de 1964. Allí prepararon el terreno para la revocación de esas excomuniones que se habían intercambiado entre los legados del Papa y el entonces patriarca de Constantinopla, allá por el año 1054. El evento marcó el comienzo de un diálogo de la caridad que ha visto a los dos grandes pioneros en un continuo y creciente compromiso para que las dos Iglesias, católica y ortodoxa, se reconocieran nuevamente como Iglesias hermanas.

La Cátedra ecuménica patriarca Atenágoras – Chiara Lubich, del Instituto Universitario Sophia de Loppiano ha promovido un Seminario para destacar la importancia que este evento tiene. Abrieron los trabajos los mensajes del patriarca Bartolomé de Constantinopla, del papa León XIV con la firma del Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin, y de Margaret Karram, vice gran canciller del Instituto Sophia y Presidente del Movimiento de los Focolares.

El Papa León XIV puso de relieve la importancia no solo de “reflexionar sobre lo sucedido en el pasado”, sino también de “sugerir nuevos pasos concretos que podemos dar juntos”.

El Patriarca Bartolomé, recordando la centralidad de la Resurrección de Cristo para la fe cristiana celebrada en Pascua, lamentó el hecho de que celebremos esta fiesta aún en casos muy esporádicos en la misma fecha, y remarcó lo que han hecho él y el papa Francisco para resolver la cuestión de la fecha común de la Pascua.

Margaret Karram, en su video-mensaje, al mirar hacia atrás en la historia agradeció a Dios por los milagros realizados, e invitó a mirar hacia adelante y a renovar nuestra esperanza de que la unidad entre las Iglesias será una realidad en el momento y en la forma que solo él conoce, retomando el pensamiento del Patriarca Atenágoras “La unión se realizará. Será un milagro. ¿Cuándo? No lo sabemos. Pero debemos prepararnos. Porque un milagro es como Dios: siempre inminente ”.

Los varios discursos ilustraron los aspectos históricos, espirituales, teológicos y canónicos de este camino. Monseñor Piero Coda, profesor y Secretario General de la Comisión Teológica Internacional, miembro de la Comisión mixta para el diálogo entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa y de la Comisión de los teólogos para el camino sinodal, subrayó que ese gesto profético de la revocación de las excomuniones nos exhorta a vivir, pensar, dialogar, actuar en esa luz y en ese amor en el que podemos preparar y acoger, los unos y los otros, los unos con los otros, el día bendito en el que el Espíritu Santo nos hará trascender –con un milagro de su amor, bajo la mirada tierna y fuerte de María, la llena de gracia y la ‘Theotokos’– todo lo que aún nos separa del momento en el que desbordará la plena compartición entre nosotros de la comunión en Cristo..

Sandra Ferreira Ribeiro, teóloga ecumenista, actual corresponsable del Centro “Uno” del Movimiento de los Focolares, delineó el contexto histórico que precedió y preparó la revocación de las excomuniones y los actos que la concretaron en el año 1965 inaugurando un nuevo clima de diálogo.

Declan O’Byrne, profesor y rector del Instituto Universitario Sophia, cotitular de la cátedra ecuménica del Instituto Sophia, destacó la importancia de que la profesión de fe proclamada en Nicea se vuelva una realidad vivida a través de la caridad entre los cristianos y el compromiso en la búsqueda de una claridad teológica.

El metropolita Maximos Vgenopoulos de Selyvria cotitular de la cátedra ecuménica y miembro de la Comisión mixta internacional para el Diálogo teológico entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa, ilustró sobre el tema Primado y Sinodalidad en el segundo Milenio y hoy. Es en realidad el tema del último Documento de la Comisión mixta que se encontró en Alejandría, Egipto, en junio de 2023. Concluyó diciendo que mientras las dos Iglesias avanzan «en el amor y en la verdad» hacia la unidad, el Documento abre caminos y perspectivas positivas para el futuro respecto de la auténtica comprensión del Primado y de la Sinodalidad, especialmente en el contexto de las discusiones oficiales que se están llevando a cabo sobre la Sinodalidad dentro de la Iglesia católica romana.

Dimitrios Keramidas, profesor de ecumenismo y teología ortodoxa en el Instituto Angelicum de Roma, recordó que el compartir la bendición común del Papa y del Patriarca ecuménico en el Fanar, el rezo del Padre Nuestro y la oración ecuménica que tuvo lugar en Nicea han sido ulteriores signos del reconocimiento de la eclesialidad de las dos Iglesias: un compartir espiritual, de manera verdadera y visible.

Augustinos Bairachtaris, profesor asociado de estudios ecuménicos en la Academia Eclesiástica patriarcal de Creta enfatizó la necesidad de una teología de la cruz y el espíritu de metanoia que tienen que acompañar siempre el diálogo ecuménico.

El pianista presbítero Carlo Seno, con un trozo musical de original belleza, subrayó la armonía que la unidad buscada entre las Iglesias representa.

La realización del seminario ha puesto en luz el rol irrenunciable que puede tener la Cátedra ecuménica Patriarca Atenágoras – Chiara Lubich en la promoción del ecumenismo y del creciente recíproco conocimiento y aprecio de los cristianos los unos de los otros, considerando la exhortación del papa León XIV y del patriarca Bartolomé en su Declaración conjunta: “Exhortamos vivamente a todos los fieles de nuestras Iglesias, y en particular al clero y a los teólogos, a acoger con alegría los frutos hasta ahora obtenidos y a comprometerse en su continuo incremento”.

Sandra Ferreira Ribeiro
(Centro «Uno» per l’unità dei cristiani)

Foto: @ Mariane Gonçalves de Araújo

Cristianos protagonistas del diálogo

Cristianos protagonistas del diálogo

El 29 de junio el papa Pablo VI había invitado al Patriarca Athenágoras a enviar a Roma algunos representantes. Desde entonces los responsables de las dos Iglesias se intercambian visitas: el 29 de junio, fiesta de los santos Pedro y Pablo, viaja a Roma una delegación del Patriarcado de Constantinopla, y en alguna ocasión ha venido el Patriarca mismo, mientras que el 30 de noviembre, día de San Andrés, va al Patriarcado una delegación del Vaticano en nombre del Papa. San Pedro, obispo de Roma, y San Andrés, según la Tradición, fundador de la sede episcopal de Constantinopla, eran hermanos. Estas visitas son un llamado a estas dos Iglesias que se consideran hermanas a comprometerse en la reconciliación y reforzar los vínculos de solidaridad.

En esta fiesta, que también tiene un valor en el camino de unidad entre las Iglesias, publicamos un video con algunas impresiones recogidas durante la conclusión del Congreso que llevaba como título “Called to hope – Key players of dialogue” (Llamados a la esperanza – Protagonistas del diálogo). Fue promovido por el Centro Uno, que es la secretaría internacional para la unidad de los cristianos del Movimiento de los Focolares, y de él han participado 250 personas de 40 países y 20 Iglesias cristianas, con más de 4000 en el mundo que han seguido el evento a través de streaming.

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Volver a nacer desde la oscuridad: un llamado a la unidad

Volver a nacer desde la oscuridad: un llamado a la unidad

Provengo de un contexto familiar de división; nací de una relación extra-matrimonial de mi padre. Por ello mantuve en secreto mi existencia y durante mucho tiempo sentí, sobre todo siendo niña, un temporáneo abandono de su parte.

Sentía que mi historia tenía algo que quedaba en la oscuridad. Lo que no sabía era que Jesús iniciaría un proceso de conversión radical en la vida de mi padre, que lo llevaría a ser un pastor pentecostal.

Mi historia y el sentido de abandono podrían haber sido, sin duda, un motivo para alejarme de la fe. Sin embargo, no fue lo que sucedió. Frente a la experiencia del abandono, no podía dejar de interrogarme acerca de ese amor que, incluso frente al dolor de una niña, había alcanzado la vida de mi padre. A veces me preguntaba: “¿Qué tipo de amor es éste, que es capaz de atravesar el dolor que estoy sintiendo?”. Cuando tenía 16 años, durante un crucero por la finalización de mis estudios secundarios, encontré ese amor. Una noche, sentada en la parte superior del buque, la voz del Señor habló claramente a mi corazón: “No has nacido para hacer lo que hacen tus amigos, Mayara, tú eres mía”. Gracias a lo que empezó allí, me volví una joven pentecostal convencida.

Cuando tenía 19 años, entré a la Pontificia Universidad Católica de San Pablo (Brasil) para estudiar teología. Tras una historia que sólo el Espíritu puede escribir, llegué a ser presidente del Centro académico y de la Comisión estudiantil de teología del Estado de San Pablo. Era muy amiga de algunos seminaristas, y tuve contactos con varias diócesis y órdenes religiosas; algunos sacerdotes visitaban mi casa a menudo. Al comienzo, mi madre bromeaba: “Nunca me hubiera imaginado tener a tantos sacerdotes en mi casa, Mayara”.

Por esa experiencia decidí escribir mi tesis final sobre la unidad de los cristianos, pero cuando empecé a pensar en qué camino tendría que seguir, se dieron muchas cosas que me llevaron a reflexionar sobre mi historia familiar; atravesé un profundo proceso de perdón y reconciliación. Y así, mientras perdonaba, escribía. En todo momento, mi memoria me recordaba cuánto puede doler tener una familia dividida, pero fue en esos momentos cuando el Señor también me preguntó: “¿Y mi familia, la Iglesia?” Podía, y sentí que era necesario, unir mi abandono al de Jesús.

«Decidí escribir mi tesis final sobre la unidad de los cristianos (…), y se dieron muchas cosas que me llevaron a reflexionar sobre mi historia familiar; atravesé un profundo proceso de perdón y reconciliación».

Nella foto: Mayara durante el Congreso Ecuménico
en Castel Gandolfo (Roma, Italia) en el mes de 2025

Partiendo del patrimonio común de la Sagrada Escritura, concluí esa etapa tan sufrida escribiendo sobre el tema: “El Espíritu y la Esposa dicen: ¡ven!” La figura de la Esposa como respuesta profética a la unidad de la Iglesia”. Fue ese paso el que me condujo al diálogo católico-pentecostal: a la Comisión para la unidad de la Renovación carismático-católica de San Pablo y a la Misión Somos uno. Fundada por laicos en el contexto de una comunidad católica (Coração Novo-RJ), la Misión Somos uno se basa en una carta de intenciones firmada por líderes católicos y evangélicos en la que se definen los cuatro pilares del camino de diálogo: respeto de las identidades confesionales, eclesialidad, no proselitismo y cultura del encuentro. En el calendario oficial de la ciudad de Rio de Janeiro incluso hay una semana cuyo título es “Semana Somos uno” y nos ha sorprendido que hayamos recibido el reconocimiento como Patrimonio cultural e inmaterial. En la práctica, la Misión reúne a líderes evangélicos, católicos y pentecostales con una finalidad común: proclamar la unidad de los cristianos. El diálogo teológico se ha hecho posible por la creación de un Grupo de trabajo (GdT) católico-pentecostal nacional. Su objetivo es reflexionar teológica y pastoralmente acerca de la experiencia carismático-pentecostal, a partir de la realidad latino-americana. Recientemente hemos publicado el primer informe, fruto de nuestros encuentros, sobre los dones del Espíritu Santo. En el 2022 empezó el trabajo de la Misión Jóvenes Somos Uno, un grupo en el que me encuentro totalmente involucrada con todo mi corazón y mi servicio. Por todos estos motivos veo a la Misión Somos uno como un signo de esperanza. En primer lugar, por toda la comunión que he experimentado y, en segundo lugar, porque mi historia personal se entrelaza sin duda con ella.

Como encargados que somos de ser “peregrinos de la esperanza”, quisiera concluir todo esto que les he compartido con una frase que mi padre dice cuando cuenta la historia de nuestra familia. Repite innumerables veces que ella nació entre dolores y heridas, pero inundada por el amor infinito de Dios; se trata de la tribulación que se ha convertido en vocación”. Cuando mi padre vislumbra esa realidad, cita siempre la carta de San Pablo a los Romanos: “Allí en donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia de Dios” (Romanos 5, 20). Parafraseando ese texto bíblico, en esta “Semana de oración por la unidad de los cristianos 2025”, en el año del Jubileo y de la celebración de tantos aniversarios importantes como el Concilio de Nicea, me anima y me hace pensar que en medio de tantas heridas abundantes a lo largo de la historia de la Iglesia, seguramente Dios hace sobreabundar su esperanza.

Mayara Pazetto
Foto: © CSC Audivisivi