15 Dic 2016 | Sin categorizar
«Mirar a las profesiones que tienen que ver con el mundo de la justicia – magistrados, abogados, cancilleres, docentes universitarios, agentes penitenciarios, fuerzas del orden – y descubrir el camino a recorrer juntos, involucrando a todos los actores de las múltiples relaciones que pueden contribuir a ello». Éste fue el objetivo del Congreso internacional promovido por Comunión y Derecho (CeD) y Humanidad Nueva, el 26 y 27 de noviembre pasado en Castel Gandolfo (Roma). La presencia de un director de cine en un encuentro sobre la justicia, puede haber parecido bastante fuera de lo normal, pero Fernando Muraca logró describir, por medio de su conmovedor testimonio, la experiencia vivida como profesional dentro del Instituto Penal para Menores de Catanzaro (Italia del sur). Se trata de un documental filmado enteramente por los jóvenes del Instituto y es fruto de un compromiso que ha desembocado en el “proyecto cine” que ha trasformado a jóvenes reclusos no sólo en actores sino en personas que han vuelto a encontrar el sentido de su existencia. Muraca también es actor y director de la película “La terra dei Santi”, en la que presenta la realidad de la criminalidad organizada, según el modelo mafioso. Durante los dos días de intenso diálogo entre los diferentes actores que trabajan en el ámbito de la justicia, se retomó más de una vez el concepto de dignidad humana, del valor intrínseco e inestimable de cada ser humano, convencidos de que es posible vivir las relaciones jurídicas con el espíritu de fraternidad y en búsqueda de una justicia verdadera.
El programa, rico y articulado, ha permitido tratar a fondo algunos temas especialmente actuales como el de la tutela de los menores no acompañados y el de los que piden asilo, la relación con los detenidos y la tutela de las víctimas. El Dr. David Shaeed (magistrado en Indianápolis), los abogados Alba Doto (Boston) y. Endy Moraes (Fordham University, New York) y la Dra. Luciane Barzotto Cardoso (magistrada del Tribunal Federal de Porto Alegre, Brasil), han examinado el derecho vigente en varias partes del mundo y han estudiado los instrumentos con que cuentan para seguir el camino de investigación y de estudio iniciado ya desde hace algunos años, el cual se enriquece cada vez más con las acciones concretas. Entre las ponencias, fue presentada en video la de María Voce, presidente de los Focolares, primera mujer abogada del Foro de Cosenza (Italia), con el título “Justicia y bien común en el horizonte de la fraternidad universal”. En un pasaje de su intervención, María Voce explicó: «Hoy, ante esta “guerra mundial a pedazos”, ante las trágicas destrucciones, a la anulación de todo derecho y del respeto por los pueblos que viven en territorios de guerra, ante la cerrazón frente a los emigrantes, la fraternidad es la única respuesta y el compromiso que se nos pide es que la construyamos, incluso con pequeñas acciones, gotas ínfimas quizás pero que pueden iluminar la noche». Las sesiones en ámbitos de trabajo pusieron en evidencia la necesidad de facilitar un diálogo en el interior de las diferentes profesiones, sin perder de vista el conjunto, para desarrollar un diálogo entre quienes trabajan en este campo y poner en comunión conocimientos y experiencias de las actividades que se llevan a cabo en el área del Derecho. Fue significativa la presencia de los jóvenes y estimulante la participación de los estudiantes. Entre los testimonios, el más conmovedor fue el de Roberto (ex detenido) y el de Alfonso, que desde hace algunos años trabajan dentro de la cárcel de Rebibbia (Roma) para ayudar concretamente a las familias de los detenidos. [Francesco] Roberto no escondió su emoción al presentar su experiencia ante un público tan cualificado, y cerró su intervención pidiendo que la comunidad civil pueda facilitar y promover la difícil reinserción laboral y social de los ex detenidos. La próxima cita se dedicará a los jóvenes: la Summer School 2017. Patrizia Mazzola
13 Dic 2016 | Sin categorizar
Recibida la noticia del fallecimiento de Mons. Javier Echeverría, prelado del Opus Dei, la tarde de ayer 12 de diciembre, el Movimiento de los Focolares expresa sus sentidas condolencias. Agradecemos la vida de donación al servicio de la Iglesia de Mons. Echeverría, segundo sucesor de San Josemaría Escribá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Los Focolares están especialmente cerca de la familia del Opus Dei en todo el mundo a través de la oración y la amistad. .
13 Dic 2016 | Sin categorizar
«Santidad, ¡la comunidad del Movimiento de los Focolares de Bari lo saluda con gran afecto! Estamos contentos de su visita a nuestra ciudad, puente entre Oriente y Occidente, que tiene una particular vocación ecuménica. Su presencia nos alienta a comprometernos más en el servicio de la plena y visible unidad entre los cristianos y en la tutela de la Creación. El carisma de la unidad, que usted ama tanto, nos impulsa a trabajar en nuestros ambientes como apóstoles del diálogo, conscientes de que sólo la unidad, el amor y la fraternidad podrán responder a los desafíos de la humanidad en el día de hoy». Con este mensaje la comunidad local de los Focolares recibió al Patriarca ecuménico Bartolomé I, en su visita a la ciudad de Bari el 5 y 6 de diciembre, en ocasión de la fiesta de San Nicolás. Ha sido «un evento de gran significado ecuménico – expresan desde la Diócesis- que ha dejado una huella en la Iglesia de Bari-Bitonto y que ha sido un aporte para el diálogo entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa» El 5 de diciembre en la Basílica de San Nicolás, el Patriarca realizó el discurso inaugural del año académico 2016-2017 de la Facultad Teológica de Puglia, y recibió el premio “San Nicolás” por parte del Instituto ecuménico. Fue éste un reconocimiento a su continuo compromiso ecuménico, desde hace 25 años, como «artesano paciente y animoso de la cultura de la comunión”, como se lee en la motivación del premio. El Papa Francisco se hizo presente con un mensaje de felicitaciones que fue leído durante la ceremonia, en el cual elogiaba el compromiso del Patriarca por “la promoción de una comunión cada vez mayor entre todos los creyentes en Cristo”. En la lectio magistralis llamada “Adriático y Jónico, mares de Comunión», Bartolomé I reflexionó sobre el concepto de la comunión, a partir de su significado teológico de koinonia como «participación común de gracia, amor y comunión en la vida de Dios, que se convierte en una misma experiencia del “ser en relación”» Recordó, además, el Gran Concilio de Creta, del pasado mes de junio, cuando «nuestra Santa Iglesia Ortodoxa, manifestó su “comunión” [que fue convocado] por decisión unánime de todos los Primados de las Iglesias Ortodoxas autocéfalas. Y subrayó la necesidad de una economía solidaria, afirmando que «se necesita una economía de comunión que sepa dar acogida, sin por ello crear disconformidad social en los países anfitriones». El 6 de diciembre, finalizando la solemne celebración eucarística presidida por el arzobispo, Mons. Franco Cacucci en la misma Basílica, Bartolomé I tuvo una segunda intervención: «Hemos llegado aquí como peregrinos al lado de la tumba de este gran Santo – dijo- , para invocar su intercesión, su oración y su apoyo en nuestro servicio patriarcal, para agradecer a Dios con él, por nuestros más de 25 años de servicio a favor de la unidad de la Iglesia desde el Trono de San Andrés, pero también para dar un fuerte testimonio de la necesidad del encuentro de los discípulos de Cristo, para que el mundo crea y nosotros podamos un día no lejano partir juntos el Pan de Vida y tomar el Cáliz de Salvación». «En estos días – escriben Fausta Giardina y Roberto Lago, responsables de los Focolares de Puglia- se respira un hermoso “ambiente ecuménico” en la ciudad. La visita del Patriarca, con las diversas celebraciones, es un acontecimiento muy emotivo para todos». La amistad de los Focolares con el Patriarca tiene ya unos cuantos años. El 26 de octubre pasado, el Instituto Universitario Sophia (Loppiano), le otorgó el primer doctorado h.c. en Cultura de la Unidad. Y en esa ocasión él dijo: «Uno de los ideales del Movimiento de los Focolares es la unidad de la Iglesia. Chiara ( Lubich) y sus colaboradores han trabajado mucho. Ella visitó a Athenágoras 23 veces en Constantinopla. Posteriormente se encontró con Dimitrios y después conmigo. En 2008, visité a Chiara en el hospital Gemelli pocos días antes de su fallecimiento. Estoy seguro de que esta noche ella está con nosotros, con su presencia espiritual y con su oración. Se alegra con nosotros y reza por la unidad de nuestras Iglesias» Gustavo Clariá
11 Dic 2016 | Sin categorizar
Para los antiguos, Cristo quería decir rey. Pero Cristo fue un rey que no encajaba en el esquema aceptado, porque nació en un establo de una hija de campesinos, entre ganado y pastores. Allí donde los demás soberanos procedían desde lo alto, descendiendo de tronos y alcobas, para dominar, él vino desde abajo – desde el último estrato, para servir; por debajo de todos para ser el siervo universal. E hizo que su realeza consistiera precisamente en este servicio. Todo es sencillo y encantador, como un idilio, en este nacimiento de un niño en el corazón de la noche ventosa – en el corazón de la noche de los tiempos -; y todo es al mismo tiempo trágico y revolucionario, porque este nacimiento es preludio de un patíbulo. Este hijo de rey, este hijo de Dios, aparece entre criaturas humildes, en un refugio precario, tal como un refugiado rechazado por la gente adinerada e ignorado por aquella miserable; y desde la nada pone en marcha la revolución. Cuando apareció el Salvador, una gran luz iluminó la noche. La noche permanece, pero permanece también la luz, y en el cristianismo siempre es Navidad. Y Navidad trae la alegría entre las lágrimas, incluso hoy. Desde que Dios descendió entre nosotros, nosotros subimos hasta Dios; Él se humaniza y nosotros nos divinizamos; el punto de encuentro es Su corazón. Jesús nació en un establo, para demostrarnos que puede nacer también en nuestro corazón, que a veces es una habitación igualmente sórdida Y cuando nace en nuestro corazón, así como por encima de la gruta se elevaron los ángeles a cantar, resplandece en la noche la luna y en la tierra llueve la paz. Es así que, de cierta forma, el Verbo – la razón – se encarna hoy entre nosotros, y puede transformar un establo en un vestíbulo de Paraíso. Igino Giordani Le Feste S.E.I. (1954) pp. 36-42
9 Dic 2016 | Sin categorizar
En la periferia de Lima se encuentra el barrio que toma su nombre del “Santuario pre-Inca” erigido en honor de Pachacamac (dios creador de la tierra, en lengua quechua). «Llegamos a este lugar con el objetivo de encaminar una actividad productiva orientada según la modalidad de la Economía de Comunión (EdC), de modo que las utilidades logren sostener un centro de rehabilitación para niños sacados de la calle y con problemas de drogadicción», cuenta Germán Jorge, empresario de EdC de Argentina. El Instituto Mundo Libre es el único de este tipo que existe hoy en Perú. Fue premiado a nivel internacional por la seriedad con la que lleva adelante su trabajo, el cual, teniendo la posibilidad de alojar a 100 niños, hoy ayuda solamente a 40 por falta de recursos. Marilú González Posada, su fundadora, de 32 años, vive con esta meta. Sus grandes preocupaciones se centran en la sustentabilidad del Instituto, un problema común a todas las obras sociales que no logran sobrevivir solo del altruismo y de la cooperación internacional. Uno de los laboratorios de Mundo Libre produce un bombón típico peruano: “la chocoteja”. «Es justamente en torno a este proyecto que estamos trabajando en un plano empresarial para realizar antes de fines de 2017, junto con Solidarpol (que promueve diversos proyectos económicos solidarios y, a este propósito, eligió la Economía de comunión) y AMU de Luxemburgo que ofreció los recursos para reestructurar un pajar y para adquirir la maquinaria). Ahora se trata de coordinar los recursos económicos. Un desafío al cual la EdC puede ofrecer mucho, una comunión que no es “implementada”, sino que es “generada” en respuesta a una primera acción de gratuidad. Esto es lo que hemos tratado de hacer con cada persona con la cual nos estuvimos encontrando en esta semana» Cuando los españoles llegaron a estas tierras con sus caballos y sus armaduras para conquistar el Totem Pachacamac , los indios – que nunca habían visto caballos- creyeron que eran dioses que habían venido a tomar el lugar de su dios y no opusieron resistencia.
La historia deja su marca en los restos culturales. «Esto se veía en la dificultad de entablar relaciones. Por lo tanto nuestro principal compromiso fue el de dar lugar a todos, con el esfuerzo de romper la lógica del europeo “conquistador” (o descendiente de tales) y del aborigen pasivo y sometido. Con el paso de los días y poniendo como base relaciones de confianza que poco a poco maduraban, comenzamos a superar estas dinámicas de relación seculares y a construir relaciones nuevas de reciprocidad» «La formación sobre las «Líneas para conducir la empresa» ayudó a trabajar colocando a la persona en el centro de la actividad económica, sin descuidar la profesionalidad y la eficiencia necesaria para alcanzar los objetivos. Y después de estos días transcurridos juntos, nuestros interlocutores del Instituto Mundo Libre dijeron que se sentían ya formando parte del proyecto de Economía de Comunión; que, en cierto sentido, lo habían ya vivido sin saberlo y que ahora quieren proponerlo a los propios empleados y también formar a los jóvenes en estos principios. “Es nuestro desafío para el 2017”» «Los caballos no originarios de Perú, tuvieron que desarrollar la capacidad de caminar en la arena de estas zonas desérticas. En estos 500 años se desarrolló una raza equina que tiene un característico paso en círculos concéntricos que les permite moverse bien en estos parajes. Nosotros somos como los primeros caballos y hacemos un gran esfuerzo para aprender a vivir la comunión, la “cultura del dar”. Pero, si tratamos de desarrollar esta capacidad, poco a poco existirán muchas personas, en muchas partes del planeta que llevarán esta cultura nueva en la sangre y lograrán cambiar el mundo» Gustavo Clariá
7 Dic 2016 | Sin categorizar
«Tenía 19 años y una gran sed de Dios», relataba Chiara. Y es tan fuerte esta sed suya que cada vez que se encontraba con un sacerdote le pedía: «Hábleme de Dios» Impulsada siempre por esa sed, trata de entrar en la Universidad Católica y, como su familia no cuenta con los medios necesarios para costearla, participa en un concurso para conseguir una beca de estudio; pero por un punto no logra entrar. «Me acuerdo cuánto lloré, porque creía que en la Universidad Católica hablaban de Dios. Y recuerdo, que en medio de ese llanto, en ese saloncito con mi madre, en mi interior sentí que alguien me decía: “Seré yo tu Maestro”». Pocos meses después, con el grupo de estudiantes católicas con las que se reúne, viaja a Loreto, una ciudad del centro de Italia donde hay un gran santuario que custodia una pequeña construcción que, según la tradición, se trata de la casita de Nazareth, donde vivió la Sagrada Familia. Chiara cuenta que cuando entró en esa casita, dentro de ella sucedió algo extraordinario. «Me conmoví de tal manera, tanto, que me parecía que estaba aplastada por lo divino que contemplaba a mi alrededor. Porque estaba muy vivo, dentro de mi, la idea de que por allí habría pasado tal vez Jesús, que aquellas paredes habrían escuchado la voz de María, su canto, de José, la Anunciación, el Ángel… esta sensación estaba tan viva en mi interior que no hacía más que llorar». El de Chiara era un llanto provocado «por el peso de lo ‘divino’ que me aplastaba» Durante esos días en Loreto, ella cuenta que “apenas podía se escapaba” para ir a la casita, advirtiendo la fuerte sensación de que Dios le estaba abriendo un nuevo camino que tenía relación con ese lugar y con la Sagrada Familia que allí vivió. El día antes de irse, Chiara entró en el Santuario y lo encontró lleno de gente. Se quedó en el fondo de la iglesia y fue en ese momento cuando en su corazón sintió la voz de Dios: «Te seguirá una multitud de vírgenes». Con el paso de los años comprenderá que es el esbozo del nuevo camino que el Señor estaba preparando: el focolar. Después de cuatro años, en 1943, sucede otro hecho, sencillo pero decisivo: es invierno, en su casa falta la leche. La mamá le pide a las hijas más pequeñas que vayan a buscar leche, pero hace frío. Chiara, trata de estudiar, pero oye el pedido de la madre y se ofrece ella misma a ir a buscar la leche, como un gesto de caridad hacia sus hermanitas. «Cuando iba por la calle – cuenta-, sentí como si Dios me dijera: “Date toda a mi, date toda a mi”. Me detengo sorprendida. Voy a buscar la leche, vuelvo a casa, y escribo una ardiente carta a un sacerdote», en la cual le cuenta lo que había sentido en su alma. En esa época, a quien expresaba su deseo de consagrarse a Dios, se le aconsejaba que lo hiciera por un determinado tiempo y que lo repitiera varias veces hasta que el propósito se afianzara. En esa carta, Chiara estaba tan decidida y tan tomada por el amor de Dios, que convenció al sacerdote para que la autorizara a consagrarse a Dios enseguida y para toda la vida. Es el 7 de diciembre de 1943 cuando se dirige, sola y en la mañana temprano, a la iglesia, mientras “afuera se había desencadenado una gran tormenta”. «Tenía la impresión de tener al mundo en mi contra», recordará Chiara. Y también recuerda: «Se me había preparado un reclinatorio cerca del altar y tenía un pequeño misal en la mano. Me hacen pronunciar la fórmula por la que me doy totalmente a Dios para siempre. Estaba tan feliz que no me daba cuenta ni siquiera de lo que hacía, porque era muy joven. Solo que, cuando pronuncié la fórmula, tuve la impresión de que un puente se caía detrás de mi, que ya no podía volver atrás porque ya era toda de Dios. Y allí se me cayó una lágrima en el misal. Pero, ¡la felicidad era inmensa!». Chiara concluye así el relato de aquel 7 de diciembre de 1943 que marcó el nacimiento del Movimiento de los Focolares: «Me caso con Dios, por lo tanto me espero todo el bien posible. Será una aventura divina. ¡Yo me caso con Dios! Y enseguida vimos que fue realmente así». Gustavo Clariá