Movimiento de los Focolares

No podemos prescindir de vosotros

En un estrecho diálogo con personas de convicciones no religiosas, Chiara Lubich, en 1995, se encontró explicándoles porqué, sin los no creyentes, los Focolarinos perderían su identidad.

«¡Esto es absolutamente cierto! Porque nosotros tenemos, como Movimiento, como nueva Obra surgida en la Iglesia, una vocación universal.

Por eso nuestro lema es: “Que todos sean uno”. Ahora bien, en el ‘todos’ estáis dentro también vosotros. No podemos prescindir de vosotros, porque estáis en el ‘todos’, de lo contrario dejaríamos fuera a medio mundo o por lo menos a un tercio, y lo excluiríamos, mientras que nosotros decimos: “Que todos sean uno”.

Por supuesto debemos “ser uno” como podemos: seremos uno en los valores, seremos uno en otras ideas, seremos uno en algo concreto».

Chiara Lubich a los amigos de convicciones no religiosas, Loppiano 7 de mayo de 1995

Publicado en DiaLogos 02, CNx, septiembre del 2012

Noviembre 2012

Por lo tanto, su presencia puede realizarse desde ahora en los cristianos y en medio de la comunidad; no es necesario esperar el futuro. El templo que la acoge no es tanto el de paredes, cuanto el corazón mismo del cristiano, que así se torna un nuevo sagrario, habitación viva de la Trinidad.

Pero, ¿cómo puede el cristiano llegar a tanto? ¿Cómo se puede a llevar a Dios mismo en uno? ¿Cuál es el camino para acceder a esta profunda comunión con él?

El amor para con Jesús.

Un amor que no es mero sentimentalismo, sino que se traduce en vida concreta y, precisamente, en la fidelidad a su palabra.

A este amor del cristiano, que puede ser verificado en los hechos, Dios responde con su amor: la Trinidad viene a habitar en él.

“…será fiel a mi palabra”.

¿Cuáles son las palabras a las que el cristiano está llamado a ser fiel?

En el Evangelio de Juan, “mis palabras” son a menudo sinónimo de “mis mandamientos”. Por lo tanto, el cristiano está llamado a observar los mandamientos de Jesús. Los cuales no deben ser entendidos como un catálogo de leyes. En todo caso, hay que verlos sintetizados en lo que Jesús ilustró con el lavado de los pies: el mandamiento del amor recíproco. Dios le ordena a todo cristiano que ame al otro hasta la entrega completa de sí, tal como enseñó e hizo Jesús.

¿Cómo vivir bien esta Palabra? ¿Cómo alcanzar el punto en el que el Padre mismo nos amará y la Trinidad habitará en nosotros?

Poniendo en práctica con todo el corazón, con radicalidad y perseverancia el amor recíproco entre nosotros.

Principalmente allí el cristiano encuentra el camino de esa profunda ascética cristiana que el Crucificado exige de él. En efecto, es con el amor recíproco como florecen en su corazón las diferentes virtudes y se puede corresponder al llamado de la propia santificación.

Chiara Lubich

 Publicación mensual del Movimiento de los Focolares

* Este texto fue publicado por primera vez en 2001.

Más confianza en la obra de Dios

Más confianza en la obra de Dios

Una experiencia de Iglesia comunión, fue lo que vivió María Voce en el Sínodo, «tanto en las intervenciones en el aula, como en los momentos de intercambio fraterno». Lo declaró ella misma en una entrevista para el periódico Avvenire como conclusión de las tres semanas de trabajo, agregando: «Realmente agradecí a Dios por pertenecer a una Iglesia así». «Juntos – prosiguió – nos estamos dando cuenta de los defectos humanos que obstaculizan la nueva evangelización y hemos tomado conciencia de la necesidad de purificarse del pecado, para volver a encontrar la radicalidad del testimonio evangélico. Se habló mucho de la credibilidad del anuncio, que proviene sobre todo de la coherencia de vida de quienes están llamados a evangelizar, empezando por los pastores. Sin embargo, del trabajo de estas tres semanas, emergió que a pesar de los pecados de los hombres que han desacreditado el camino de la Iglesia en varias partes del mundo, incluidas Italia y Europa, el clima general que se respira en nuestras comunidades no es de desaliento, porque existe la certeza de que la Iglesia es sostenida por Dios y por lo tanto también nuestros errores se pueden superar. En definitiva del Sínodo emergió una Iglesia con más confianza en sí misma, por tener más confianza en el Señor».

Es una valoración general la que se reportó en el diario católico, pero fueron varios los temas afrontados en otras entrevistas a la presidente de los Focolares. Desde el papel de la mujer en el Sínodo y en la Iglesia, como en la campaña sobre los derechos de las mujeres del Tg2: «¿Puede ser el de los Focolares un ejemplo de esa ‘cuota de género’ en la Iglesia?». María Voce no se sintió reflejada en esa expresión: “La nuestra –afirmó- es una presencia eclesial, en donde la mujer tiene su papel, la presidencia femenina es un signo».

Mientras que el Vatican Insider le preguntó sobre el tema del Islam, después de la proyección en el aula del Sínodo de un video al respecto que había suscitado alguna perplejidad. «Ha sido una posibilidad para poner el tema en el tapete – afirmó María Voce, quien fue grabada también por el Washington Post -. Sirvió para manifestar un rostro dialogante de la Iglesia, una Iglesia que sale al encuentro de los demás, de las culturas y de todo lo que nos rodea –por lo tanto también el Islam, visto como personas que viven junto a los cristianos, que también tienen problemas y que juntos los pueden resolver ». ¿Muchos cristianos ven “con temor” el incremento del Islam? «Dios conduce la historia –prosiguió- por lo tanto no tenemos que tener miedo de estos cambios. Quizás el Islam crece en una parte del mundo, mientras que en otra crece el cristianismo. Lo importante es que la humanidad crezca en humanidad, es decir que las personas crezcan en su relación con Dios y en su capacidad de relacionarse las unas con las otras». ¿Los católicos pueden aprender algo de los musulmanes? «Durante diez años viví en Turquía, un país que es en su mayoría musulmán. Aprendí  el respeto por la religión, la fidelidad a la observación de los propios deberes, la capacidad de perdonar en el período del Ramadán. Quizás para nosotros es sólo una palabra, pero para ellos es un período sagrado en donde se condonan las deudas, en donde se renuevan las relaciones familiares. Sobre todo, pienso que se puede aprender una actitud de fidelidad a Dios y a sus mandamientos».

Entrevista de la agencia Rome Reports
(video en inglés)

Sobre el aporte de los laicos y de los Movimientos a la nueva evangelización, se refirieron las preguntas de Telepace, Rome Reports y Radio Vaticana: «Me parece que es una gran alegría reconocernos todos Iglesia –respondió María Voce al respecto -. También los pastores se están dando cuenta, pero me parece también muy importante respetar la especificidad que aporta cada uno de los carismas porque son dones de Dios y no se pueden mezclar sin distinción. Al mismo tiempo es necesario saber que cada uno de estos dones sirve para la construcción del conjunto y por lo tanto el don específico que aporta el Movimiento de los Focolares, o que ofrece la Comunidad de San Egidio, o que aporta el carisma de un obispo, debe integrarse con todos los otros carismas precisamente para poder construir el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia».

Para las otras entrevistas a María Voce sobre el Sínodo ve a

https://www.focolare.org/area-press-focus/it/news/category/segnalazioni/

Más confianza en la obra de Dios

Sínodo: saciar la sed de infinito

Tres semanas de intenso trabajo, intercambio de puntos de vista y experiencias que se comparten. Se concluyó con una solemne Misa en la plaza de San Pedro, el 13º Sínodo general de obispos dedicado a la nueva evangelización. Desde el 7 al 28 de octubre hablaron de los desafíos que encuentra hoy el anuncio de la Palabra de Dios. Se encontraron obispos provenientes de todo el mundo, junto a 45 expertos, 19 oyentes y delegados hermanos representantes de 15 Iglesias y comunidades eclesiales. Todos, en estos días hicieron uso de la palabra. El Papa Benedicto XVI estuvo  siempre presente en el aula sinodal: escuchó, tomó apuntes, recibió cada intervención. «El Sínodo», dijo al saludar a la asamblea, «es siempre un momento fuerte de comunión eclesial», que hace «experimentar la belleza de ser Iglesia y de serlo justamente hoy, en este mundo tal cual es, en esta humanidad con sus fatigas y sus esperanzas» El Movimiento de los Focolares participó en los trabajos sinodales con la presencia de tres oyentes: la presidente María Voce, Ernestina Sikujua Kinyabuuma de la República democrática del Congo y Gisèle Muchati de Siria. Las tres representantes llevaron la experiencia y la vida que los Focolares hacen en la evangelización “a menudo en zonas de frontera, junto con toda la Iglesia”, como dijo Maria Voce. Un compromiso que involucra a personas de todas las edades, que penetra “en todos lados, en los edificios de apartamentos, en las fábricas, en las oficinas de administración pública, en los hospitales, en las escuelas y en las universidades”, que trata de hacer “visibles” las  «relaciones de fraternidad suscitadas por el Evangelio». «Terminamos el Sínodo –dijo María Voce en una entrevista de TV del noticioso nacional- con una gran esperanza de poder captar a través de las exigencias,  las preguntas,  los desafíos de nuestra época que no consisten tanto en problemas, sino en ocasiones para testimoniar de forma nueva, vivaz y alegre; que el encuentro con Cristo es siempre algo hermoso que podemos anunciar y que puede saciar la sed de infinito que todos los hombres tienen»

Ernestine Kinyabuuma  contó su experiencia de docente en el Instituto Universitario Maria Malkia de Lubumbashi. Su intervención en el aula fue el día después del rapto de tres religiosos  en la República Democrática del Congo. «En medio de los cambios ocasionados por la globalización – dijo Ernestine-, Africa pasa por una crisis en todos los planos, político, económico y cultural. Por esto, buscando un camino de salida, las personas reaccionan por doquier» Es en este contexto que los cristianos experimentan cuánto «la mano de Dios interviene en nuestras pequeñas empresas, allí donde nuestra vida parece estar en peligro; tenemos el coraje que nos da la fe en las palabras de Jesús que afirma que todo lo que hacemos al más pequeño de nuestros hermanos, lo hemos hecho a El» Es este el impulso que llevó a  la comunidad de los Focolares a comprometerse en trabajar en la prisión central de Lubumbashi donde se construyeron  tres bloques de dormitorios, un taller  de sastrería y un pequeño negocio de productos de primera necesidad. También el grito del pueblo sirio resonó en el aula sinodal a través de las palabras del Secretario de Estado el card. Tarcisio Bertone: «No podemos ser simples espectadores de una tragedia como la que está ocurriendo en Siria» Por esto nació la decisión de enviar una delegación, «convencidos de que la solución de la crisis es política y pensando en los crueles sufrimientos de la población que se encuentra a la deriva del desalojo en vez de poder vivir por el futuro de la nación» En en una entrevista en Radio Vaticana, Gisèle Muchati, responsable regional del Movimiento Familias Nuevas de los Focolares en Siria, dice: «Deseo expresar mi gratitud al Santo Padre por el envío de la delegación de la Santa Sede a Siria: es una cosa especial, porque esto ayudará al pueblo sirio a sentir la cercanía de todo el pueblo de Dios» Gisèle contó a los padres sinodales la experiencia que hace el Movimiento de los Focolares en un país herido por la guerra poniéndose  al lado de las familias y de los refugiados. Un compromiso – dijo- de «mantener viva a toda costa la fe en Dios para quien nada es imposible. En Aleppo, desde el mes de agosto, se organizaron por barrios en pequeños grupos espontáneos para rezar, de modo que la voz de la oración se eleve asiduamente en medio del rumor de los disparos y de las bombas. La unidad experimentada fortifica y da paz también en los peligros, la fe en el amor de Dios es más fuerte, la esperanza está viva» En la conclusión,  los padres sinodales entregaron al Papa 58 “propuestas finales”: sugerencias, que surgieron de las diversas intervenciones y que servirán a Benedicto XVI para elaborar la exhortación post sinodal que saldrá a luz en los próximos meses. La “palabra” del Sínodo llegará al mundo a través de todos los que participaron. Mensaje del Sínodo de los obispos al pueblo de Dios
Más confianza en la obra de Dios

United World Project

Fue lanzado durante el Genfest de Budapest que se realizó en setiembre del 2012, el objetivo que United World Project (Proyecto Mundo Unido) se propone es ambicioso: retomando la tarea que Chiara Lubich confió a los Jóvenes por un Mundo Unido (JMU), pretende promover la cultura de la fraternidad universal, a fin de que “el mundo unido esté en la boca de todos”, como ella decía.

Está subdividido en tres partes (United World Watch, United World Workshop y United World Network). El programa desea involucrar la mayor cantidad de personas posibles, proponiéndoles que se comprometan en primera línea en el vivir la fraternidad, hasta llegar a los grandes organismos internacionales.

United World Watch. (Observador Mundo Unido). Es dar vida a un Observador internacional y permanente sobre la fraternidad universal. Por esto, los JMU se comprometen a desarrollar con las iniciativas más variadas “fragmentos de fraternidad” en todo el mundo, y profundizar el principio de la fraternidad universal allí donde ésta falta a través de estudios y forum, recogiendo y monitorear acciones fraternas de individuos, grupos y pueblos.

United World Workshop. (Taller Mundo Unido). Los jóvenes se comprometen además a encarnar lo que la UNESCO llama “buenas prácticas” a través de múltiples actividades que los compromete en todo el planeta realizando trabajos concretos en la realización de la fraternidad universal. Además, a través de la ONG New Humanity, proponen a las Naciones Unidas el reconocimiento a nivel internacional de la “Semana del Mundo Unido”, que se realiza para tal fin en muchos países desde 1996.

United World Network. (Redes Mundo Unido). Para llegar al mundo unido, no alcanza con involucrar instituciones internacionales. A través de una recolección de firmas (objetivo: entregar a la ONU 500.000 firmas antes de mayo de 2013) los JMU proponen a los jóvenes y adultos, comprometerse en vivir la regla de oro “haz a los demás lo que quisieras fuese hecho a ti mismo” y contribuir en el “Watch” (Observatorio) quedando como “centinelas” atentos a los “signos de fraternidad” que llaman al mundo a la unidad. Para firmar: www.unitedworldproject.org

El momento central del proyecto será en mayo 2013 en Jerusalén, cuando, concluyendo el año del Genfest, se cerrará la recolección de adhesiones al “Network” y se lanzará oficialmente el “Watch”, el Observatorio, en conexión con todo el mundo

El proyecto expresa una gran atención al tema de la fraternidad en ese “delicado espacio” que es actualmente el Medio Oriente, pero en esto se injerta también el “Sharing with Africa”, una propuesta de reciprocidad dirigida al pueblo africano para redescubrir y concretar el ideal del Ubuntu (la visión de la unidad de la sociedad africana). UWP se convierte así un gran contenedor de las actividades de los Jóvenes por un Mundo Unido.

Tomaso Comazzi

Más confianza en la obra de Dios

La mente inquieta

Era un marido poco presente en casa: mi trabajo comportaba ausencias prolongadas. Cuando llegaron los hijos, después de un tiempo, mi esposa dejó el trabajo. Todo parecía haberse equilibrado y era más fácil de manejar, en cambio precisamente en ese momento empecé a notar un cambio en ella: dificultades de comunicación, distanciamiento, nuestra vida afectiva empeoraba en la medida en que ella se alejaba de mí. Hasta que llegué a pensar que nuestro destino era como el de muchas parejas que llegan al punto de no tener nada que decirse.

Me culpaba por estar poco en casa, trataba de hablarle, pero nos evitábamos: una total incomunicación. Con amigos o familiares no podíamos contar. Después de un año me había convencido de que la cosa mejor era separarnos. Hasta que un día ella me dijo: «Tenemos que hablar». Empezó un discurso delirante. Una banal discusión con la mamá de un compañero de la escuela de nuestro hijo para ella había sido devastadora. Se sentía amenazada, en una situación sin salida. Quedé estupefacto: «Estás interpretando en forma errada los acontecimientos, las cosas que piensas no son reales». Su reacción fue muy negativa; según ella no quería comprender la situación. Traté de convencerla de que fuera al médico, pero respondía que no estaba loca. Después de algún tiempo nos dirigimos a un psiquiatra. El objetivo de las sesiones era convencerla de que las fantasías eran producto de alteraciones electroquímicas del cerebro, que se resolverían con algunas medicinas. Después de mucha insistencia empezó a tomas los medicamentos.

Me encontraba delante de una enfermedad de la que no sabía nada. Ella era diferente de la persona con la que me había casado, los hijos sufrían y el túnel parecía sin salida. Fuimos también donde un psicoanalista, pero sin abandonar los fármacos, por lo tanto las dos terapias, la analítica y la farmacológica procedían en forma paralela. Siguieron una serie de desilusiones. Además ella se estaba engordando, por lo que fue en vano a centros dietéticos llenos de profilácticos. Descubrí con estupor e indignación, un increíble mundo de charlatanes que se aprovechaban de estas situaciones. Decidí estudiar el tratado de psiquiatría que usaba mi hijo en la universidad para entender la situación. Ella estaba contenta viendo mi empeño de ayudarla, quería curarse, aunque consideraba reales sus delirios. Al final encontramos una buena psiquiatra, comprometida socialmente. Estaba convencida de que la cosa mejor era la socialización, por lo que mi esposa conoció otras personas que vivían problemáticas análogas y la cosa le sirvió. Siguieron períodos de relativa atenuación de la enfermedad y períodos más graves, en donde cambiaba su aspecto, lloraba, estaba siempre en la cama, descuidaba la casa.

Para mí era el período más fuerte en el trabajo, desde hacía poco había asumido una dirección. Varias veces tuve la tentación de irme, probablemente llevándome los hijos. Lo que me hizo quedarme fue el amor por ella y, sobre todo por mis hijos. Después la situación se agravó y por primera vez tuve que internarla un mes. Cambié mi cargo en el trabajo de director a uno como consultor, para tener más flexibilidad de tiempo. Una elección dolorosa desde el punto de vista profesional, pero descubrí en ella elementos positivos que había subvalorado: era capaz de afrontar la situación en una relación casi de complicidad con mis hijos, trababa de hacerle sentir a mi esposa que era la persona más importante de mi vida. Un apoyo importante lo recibí de mis amigos focolarinos.

Una noche intentó suicidarse. Después un nuevo internamiento hizo que una doctora asumiera con especial atención su caso. Desde entonces, sobre todo por la capacidad de la psiquiatra de atender a mi esposa ajustándole siempre la terapia, las cosas mejoraron. Poco a poco hemos vuelto a encontrar un equilibrio, ella ha vuelto a encargarse de la casa, sale conmigo o con otras personas y afronta el mundo hostil que ella tanto temía. Y dado que las ideas delirantes vuelven, tratamos de mantener su cabeza siempre ocupada.

Su sufrimiento me ha hecho madurar. Era y sigo siendo no creyente, pero he aprendido a distinguir el plano ético del metafísico. El plano ético es el de la relación con el otro, que va más allá de cualquier credo, se refiere a la humanidad, y puede darnos la clave para vivir serenamente. En cambio antes de la enfermedad le daba prioridad al plano metafísico, el de las ideas y convicciones, y terminaba criticando a las personas que no pensaban como yo. Ahora, al separar los dos planos, soy libre de relacionarme con todos. Esto es importante también en la relación con mi esposa. Con respecto al futuro, soy consciente que tendré que manejar esta situación durante toda mi vida, me espero recaídas, pero ahora sé cómo afrontarlas.

 A cargo de Pietro Riccio (Tomado de Città Nuova, n. 19 – 2012)