Primer doctorado en Sophia
El Dr. Paolo Frizzi, graduado en Historia de la Universidad de Padua, es el primer candidato que concluye el Doctorado en el Instituto Universitario Sophia(IUS) de Loppiano con una investigación en los “Fundamentos y perspectivas de una cultura de la unidad”
“Cristianismo y religiones en el ‘900 –un argumento comprometedor-: La intuición y el quehacer de Chiara Lubich. Historia, Teología, Sociedad”. El doctorado investiga la experiencia interreligiosa de la fundadora de los Focolares, ofreciendo una primera lectura de todo lo acaecido gracias a su carisma de comunión.
La joven institución académica del Movimiento de los Focolares ofreció una novedad no sólo en el argumento, sino también en la naturaleza del trabajo, que, fiel al espíritu de la IUS, se presentó en el marco de un enfoque interdisciplinaria, conjugando teología, historia y diálogo entre las religiones.
Estas son las tres claves de lectura, que el Doctor Frizzi – trentino como Chiara Lubich- usó para leer un siglo de historia y acontecimientos socio-políticos, de reflexión filosófico-teológica, entrelazando en su obra las relaciones que Chiara y con ella los Focolares, establecieron en los diversos continentes con personas de distintas confesiones religiosas.
Dentro de estos procesos de transformación, la figura de Chiara Lubich emerge como la de una profeta que sabe armonizar pensamiento, espiritualidad y diálogo. Es una propuesta interesante que el trabajo de Paolo Frizzi deja abierto a posteriores profundizaciones específicas.
La IUS llegó a su primer Doctor en “Fundamentos y perspectivas de una cultura de la unidad”. Una etapa importante. Fue un día, el pasado 7 de noviembre, que en la IUS se recordará porque representa un paso adelante en el desafío académico e intelectual deseado por Chiara Lubich antes de dejar esta tierra.
Fuente:
Roberto Catalano en Città Nuova online
Un focolar ecuménico
Ewa: joven, alta, de cabellos negros y ojos negros. Comprender cual es su tierra de origen no es tan fácil; pues son los colores claros los que distinguen a los habitantes de su tierra natal, con una fuerte y radical presencia católica, de cuya raíz nació el Sindicato Solidarnosc, que contribuyó notablemente en el cambio de ese País después de la caída del muro de Berlín. Hablamos de Polonia.
Es aquí que Ewa creció y un día encontró al Movimiento de los Focolares y en su Espiritualidad encontró el camino que quería recorrer. Es cierto, tal vez no sabía que un día se le habría aparecido la posibilidad de una historia completamente nueva para ella.
En Alemania, es allí que Ewa vive ahora, la realidad de las distintas Iglesias cristianas está muy difundida, y en su mismo «focolar» viven focolarinas de tres distintas Iglesias; a la mayoría católica se agregan Doina, de la Iglesia Rumano Ortodoxa y Anke, de la Iglesia Evangélica Luterana.
Es una experiencia que tiene sus características interesantes si pensamos que la unidad – según la oración de Jesús ‘que todos sean uno’ (Jn 17) es el fin último de los Focolares. Le pedimos a Ewa, ya que ella vive esta experiencia como protagonista de la misma, que nos cuente y nos diga cómo es posible vivir la unidad, es más, construir la unidad, aún siendo a veces de diversas doctrinas.
«Para mi, esta experiencia de focolar ecuménico es muy fuerte. Ensancha mi corazón, mi mentalidad porque nosotros buscamos de verdad vivir una por la otra aunque a menudo vemos que existen muchas cosas que podrían dividirnos.
Pero el desafío más grande es el de no hacérselo notar a Anke y a Doina que están en minoría. Muchas veces no fue así, ¡pero hemos siempre recomenzado!
Es necesario profundizar cada vez más el conocimiento de la Iglesia de la otra. Tratar de comprender qué cosa es importante para cada Iglesia, por lo tanto asistir, como se puede, a las funciones acompañando a una o a otra.
Por ejemplo el Viernes Santo, para nosotros católicos es una solemnidad importante, pues forma parte del Triduo Pascual. Para la Iglesia evangélica, en cambio, es la fiesta principal. Y en nuestro focolar hemos tratado de honrarlo de verdad, yendo de mañana a la función religiosa con Anke y de tarde vamos a la católica.
Y así también, recordarnos de las fiestas de la Iglesia Ortodoxa, que a menudo ocurren en días distintos de los nuestros. Y recordarnos de estas fiestas también cuando caen durante un fin de semana en el que estamos muy ocupadas, encontrando el modo de que sientan siempre que nosotras compartimos con ellas la función. Y además, acordarnos del ayuno semanal que en la Iglesia Rumano Ortodoxa es muy importante, por eso, junto con Doina, el miércoles cenamos sin carne, sin huevos, sin leche….
Con respecto al ayuno, antes pensaba que amar al prójimo cuando es trabajoso o fastidioso fuese una forma de “ayunar”. Me di cuenta que lo que importa es “estar” con el otro, en el otro, tal vez sin comprender bien todo, pero descubriendo poco a poco la riqueza que existe dentro de la Iglesia del otro. Veo así que dando pequeños pasos, en la vida cotidiana se construye una relación en Dios que nace de un diálogo basado en la vida de la espiritualidad de la unidad que nos hace avanzar en el camino hacia la plena comunión entre las Iglesias»
NetOne, encuentro online: ¿bastan las buenas noticias?
¿Bastan buenas noticias? Esta fue la temática central del encuentro on line de NetOne el viernes 9 de noviembre de 2012, en el que se conectaron 301 puntos en varias naciones. Se podía tener acceso desde el portal del sitio: http://www.net-one.org.
NetOne reúne los más diversos profesionales del mundo de los medios y de la comunicación: periodistas, directores, estudiantes, docentes, fotógrafos, publicistas… Su carácter internacional y su acercamiento a los temas y problemas del sector consideran que el quehacer, el compromiso personal, así como la forma de ‘pensar’ y de ‘hablar’ son la expresión concreta de la idea de la fraternidad universal de Chiara Lubich, en donde NetOne basa su propia misión: medios por un mundo unido.
La conexión en directo tomó como punto de partida un interrogante: ¿“bastan las buenas noticias” para responder a las apremiantes preguntas de la sociedad? ¿Cómo interpretar o recuperar el trabajo de los comunicadores en una óptica que esté al servicio del prójimo? Para que el periodismo (y los periodistas) no tengan “fines puramente comerciales”. A partir de allí se desarrolló el análisis de Valter Hugo Muniz, periodista brasileño quien puso en evidencia en qué medida es periodismo debería ser consciente de que la noticia tiene que estar sobre todo al servicio de la persona y de la comunidad humana.
En la conexión internet intervinieron también: Paolo Aversano, de Bélgica, experto en Business Modelling & Smart Cities de la universidad VUB de Bruselas; Emanuela Megli Armenio, de Bari, formadora profesional especializada en comunicación y Domenica Calabrese, Presidente de la Asociación local Igino Giordani. Se habló de la mezcla de conocimientos, de las nuevas fronteras concedidas por la Web, de oportunidades como la intercultura y el diálogo.
Entre los invitados estaba José Andrés Sardina, arquitecto español, quien vivió y trabajó por varios años en Cuba, y ofreció un ejemplo de la parcialidad de la información haciendo referencia a la devastación del huracán Sandy. Mostró algunas imágenes del desastre y reportó algunos datos de la Cruz Roja relativos a la ciudad de Santiago: 9 fallecidos, 5.000 casas destruidas, 27.000 personas sin vivienda, más de 100.000 casas afectadas con daños estimados en 88 millones de dólares.
Siguió la crónica de dos eventos de los Focolares desde la voz de quien los vivió: Jessica Valle del Social communication team del Genfest 2012 (manifestación mundial de jóvenes que tuvo lugar en Budapest) y Michele Zanzucchi, director de la Revista Città Nuova, entre los promotores de LoppianoLab: un taller para reflexionar sobre Italia y sus desafíos, para idear proyectos que se afrontan concretamente.
Nedo Pozzi, coordinador de la comisión internacional de NetOne, concluyó el encuentro on line recordando la intervención de Chiara Lubich en la ONU (mayo 1997), en donde subrayó la importancia de poner en práctica el Evangelio. «¡Hay que vivir! No enseñar, hacer.[…] Intentemos ponernos a amar, también aquí en la ONU, el uno al otro, un embajador al otro, un funcionario al otro. Veremos qué surge. Debería surgir la presencia de Cristo en medio de ustedes. ¿Y qué significa esto? Estaría garantizada la paz para ustedes y para tantos». Es una invitación que en su contenido puede ser seguramente recogida por todos los que hacen comunicación.
de Maria Rosa Logozzo (Fuente: ZENIT.org, 14 de noviembre de 2012)
Las relaciones sociales cristianas comportan la interdependencia entre el hombre y la mujer

Giordani habla de un hombre de la antigüedad que «alejándose por motivos de negocios, escribió a su esposa que se había quedado en casa, y estaba por ser madre: ‘si nace un varón críalo, si nace una mujer, ofrécela». Esa persona, prosigue Giordani «expresaba, con toda simplicidad, la opinión que el paganismo idolátrico tenía de la mujer: un mamífero para su explotación y placer, considerado inmensamente inferior al varón, y, en todo caso, por todas las legislaciones, sometido al hombre: de chica bajo la tutela del padre, como esposa bajo la del marido, como viuda bajo la de los hijos y parientes: nunca libre albedrío.
El cristianismo cambió este estado de las cosas al establecer la igualdad espiritual del hombre y la mujer, en la paridad de derechos y deberes y sustrayendo a la madre de los caprichos del padre a través de la indisolubilidad matrimonial, con la cual se le aseguró una posición estable en su casa. En Cristo – dice la enseñanza de Pablo apóstol- «no hay ni judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer» (Gál. 3:28); pero sólo espíritu, todos hijos de Dios y por lo tanto pares como hermanos.
La sociedad cristiana comporta interdependencia entre el hombre y la mujer: «ni mujer independiente del hombre, ni hombre independiente de mujer, en el Señor». El hombre pertenece a su mujer, y la mujer a su hombre: « porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios. » (I Cor. 11,12).
Pero la verdad es que en la sociedad, la influencia de ella es menos de la tercera parte: una influencia absolutamente inferior a sus sacrificios y al número. Es un daño social enorme, porque faltando la acción de las virtudes femeninas, que son específicamente la piedad, la gracia, el amor, la paz, el orden, prevalecen las virtudes masculinas de la fuerza, la conquista, la aventura, las cuales, como todas las virtudes, si no se amortiguan y armonizan con la otras, fácilmente se puede caer en los vicios correspondientes.
Pero es un hecho: si la mujer es degradada, el hombre la sigue en la degradación. Así como la mujer pervertida pasa su perversión a los hijos, la mujer recta, heroica, pasa su rectitud y heroísmo a ellos. Finalmente, para destrozar una sociedad, un camino seguro es la corrupción de la mujer.
Si queremos eliminar el hogar de la sociedad, y la identidad del hombre, es necesario además liberarlo de la reverencia hacia la mujer casta y fiel y destruir sus relaciones en la licencia sexual; de este modo el sacramento viene sustituido por otro elemento bien diferente.
Degradada la mujer, el hombre queda librado a todo tipo de abdicación. La deshumanización del hombre –necesaria para volverlo un autómata– empieza por ella, como en el Edén. Las filosofías hedonistas, materialistas, propugnadas en las últimas generaciones y que han llegado a nuestros tiempos con la realización de las primeras vastas experiencias, llevan a eliminar la maternidad: y la maternidad es el principio de la vida».
La Società Cristiana, Città Nuova, 2010 (1942), pp.54-58.
Suiza: Una sociedad plural
Cuatro idiomas nacionales, tres grandes confesiones cristianas y varias comunidades cristianas más pequeñas, ciudades y pueblos alpinos poco poblados: esta es la Suiza que la presidente de los Focolares, María Voce y el copresidente, Giancarlo Faletti, encontrarán en su visita a la comunidad local de los Focolares y a los miembros de la Iglesia Reformada que está vinculada con la espiritualidad de la unidad. Recibiéndolos, en el aeropuerto de Zurich, hay una representación de la sociedad plural que es una proporción de este pequeño País, sociedad plural que nació de la expresa voluntad de unirse, y que se refleja en la misma composición del Movimiento de los Focolares aquí.
La estadía suiza de la presidente, que se prolongará hasta el 11 de noviembre, tiene como sede central el Centro de encuentros y de formación “Piedra angular” de Baar, poco distante de Zurich. Nació en 1976 para favorecer el contacto entre amigos del Movimiento de los Focolares provenientes de regiones con culturas e idiomas distintos, y surgieron además en torno a este Centro en el transcurso del tiempo pequeñas empresas. En este Centro se desarrollan cursos de formación en el campo religioso, político y ecuménico.
El programa en los próximos días consiste en encuentros con varios miembros del Movimiento, sean los dirigentes como los niños y la comunidad entera del Movimiento en Suiza. El 8 de noviembre está prevista una jornada ecuménica en Berna que despierta el interés de católicos y reformados animados por un sincero impulso de construir relaciones de unidad.
El Movimiento de los Focolares en Suiza
Los primeros contactos con el Movimiento de los Focolares remontan a 1955, a través de un arquitecto de la Iglesia evangélica reformada que trabajaba en Milán con uno de los primeros focolarinos. Este encuentro fue, se podría decir, la piedra que cimentó la difusión de la espiritualidad de la unidad en Suiza, además de la confirmación que ésta podría ser vivida por cristianos católicos como por reformados.
En 1961 se abre el primer focolar en Zurich, luego se abrirán los de Ginebra, Lugano y Berna *. Para favorecer el contacto y la unidad entre los miembros y los amigos de las distintas regiones del País, surgió en 1976 en Baar (ZG) un Centro de formación abierto también a grupos externos al Movimiento. En Zurich y en Adliswil se ubican dos centros nacionales que están al servicio de todo el Movimiento de los Focolares en Suiza y la sede de la casa editorial Neue Stadt. Desde 1981, en Montet en el cantón de Friburgo se encuentra el Centro internacional para la formación de jóvenes que tienen la vocación al Focolar.
La espiritualidad de la unidad vivida en lo cotidiano por casi 20.000 amigos y miembros del Movimiento contribuye a la construcción de puentes entre las diversas Iglesias cristianas y personas pertenecientes a otras religiones. Existe un testimonio de algunos focolares compuestos por miembros de varias confesiones cristianas, grupos ecuménicos y encuentros interreligiosos. También con el Consejo Ecuménico de las Iglesias en Ginebra hay vínculos estables.

En Ginebra, Octubre 2002: Chiara Lubich y el Dr.Konrad Raiser, en ese momento Secretario General del Consejo Ecuménico de las Iglesias (WCC)
La ciudad de Friburgo fue sede en 1960 del primer encuentro internacional del Movimiento fuera de Italia. Desde entonces Chiara Lubich volvió a menudo a Suiza. En sus estadías en los veranos de 1961 y 1962 en Oberiberg y en Einsiedeln se produjeron importantes intuiciones espirituales sobre el futuro desarrollo de la espiritualidad de la unidad.
Desde 1971 Chiara transcurrió los meses de verano en Vallese, donde en 1980 se realizó la primera conexión telefónica que desde aquélla época une a nivel mundial a las diversas comunidades del Movimiento de los Focolares y esta conexión se convirtió en un importante medio de comunicación entre todos. Chiara Lubich conocía profundamente las costumbres culturales y políticas de Suiza, apreciaba mucho la democracia directa y la estructura federal. En los varios encuentros mantenidos con políticos (Berna 1998, 2004 y Martigny 2003) expresó su admiración por la riqueza cultural y alentó a todos a descubrirla recíprocamente a través de un diálogo respetuoso. De estos encuentros nacieron grupos de políticos que se comprometen en promover la fraternidad en política.
De la enviada: Aurora Nicosia
*Sitio oficial del Movimiento de los Focolares en Suiza: www.fokolar-bewegung.ch
