Movimiento de los Focolares
Vivir la esperanza en la sociedad global del riesgo

Vivir la esperanza en la sociedad global del riesgo

Cada año las Asociaciones Cristianas de Trabajadores italianos, organismo de las asociaciones católicas italianas, comprometido en el ámbito social, organizan un congreso nacional para profundizar sobre los retos culturales, económicos y políticos del mundo actual y preparar una respuesta específica para los católicos.

La cita de este año: “Vivir la esperanza en la sociedad global del riesgo”, acogió en Orvieto, del 5 al 7 del mes de septiembre, a 400 exponentes del mundo de la cultura y de la política internacional.

El presidente Luigi Bobba invitó a Chiara Lubich: “Pensando en la esperanza, no podía dejar de venirme a la mente una mujer que encarna esta virtud de la esperanza”.

El vídeo con su mensaje grabado abrió la sesión dedicada al reto multicultural.

«El paradigma de la unidad -dijo Chiara entre otras cosas- si se actúa, se presenta como un gran recurso para la globalización hoy en acto, dado que contiene en sí el germen de toda forma de integración entre los pueblos y el método para alcanzarla: el amor recíproco (…) Traerá como consecuencia la exigencia de poner a disposición de todos los pueblos los bienes de la creación como dones de Dios, y superar así el subdesarrollo de algunos y el hiperdesarrollo de otros: es la idea de la ‘comunión’, de la fraternidad universal en acto”.

Nuevo impulso al camino de comunión

Nuevo impulso al camino de comunión

La Asamblea nacional extraordinaria de la Acción Católica Italiana, con 837 delegados, de 214 diócesis, ha representado un cambio de ruta hacia una mayor comunión y un renovado empuje misionero, manteniendo siempre el carácter diocesano de su actividad y de su estructura. Son éstas las líneas trazadas en el nuevo Estatuto, aprobado por la Asamblea. El Papa, en su mensaje, subrayó que “La Iglesia tiene necesidad de ustedes, tiene necesidad de los laicos que en la Acción Católica han encontrado una escuela de santidad, en la que han aprendido a vivir la radicalidad del Evangelio en la normalidad de la vida cotidiana”. La presidente nacional, Paola Bignardi, en una entrevista a “Città Nuova”, especificó entre otras cosas que la relación con los Movimientos y las Comunidades eclesiales tiene necesidad de una renovación, de modo que no sólo se “viva en paz unos con otros, sino que se sepa encontrar el camino para vivir unidos con los demás, los unos con los otros”. Por tal motivo Paola Bignardi y el asistente general, el obispo Francesco Lambiasi, invitaron a Chiara Lubich y a Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio, a dar un saludo a la Asamblea. Chiara, invitada a la mesa de la presidencia, empezó así: “Conozco la Acción Católica por haber transcurrido buena parte de mi juventud entre sus filas. Fueron años especiales, los de la Asociación, que todavía gozaba de la presencia de Armida Barelli y de sus compañeras. Años felices para mí, por haber participado en tantos encuentros en Trento, mi ciudad, y en congresos para la juventud estudiantil, donde recibí una sólida formación cristiana de base”. Seguidamente, Chiara pudo recorrer las etapas de la comunión entre los Movimientos y Nuevas Comunidades iniciada a partir de Pentecostés ’98, preguntándose al final: “�Será este el momento para dar inicio a lo que el Santo Padre quiere de la Acción Católica, del Movimiento de los Focolares y de los otros Movimientos? A nombre del Movimiento de los Focolares, que represento, puedo decir que nosotros estamos dispuestos. El Espíritu Santo indique el tiempo y la forma a ustedes, hermanos y hermanas queridísimos”. Las palabras de adhesión de la presidente y el aplauso de la asamblea dieron enseguida una respuesta positiva. Después, Andrea Riccardi habló de “la deuda que tenemos hacia este gran laboratorio cristiano que es la Acción Católica”, auspiciando una “comunión más profunda, vivida en la conciencia de la misión de hoy”. Despidiendo a los huéspedes, Paola Bignardi dijo: “Gracias por la amistad que nos han brindado en esta nueva estación de comunión y de diálogo, que no es mortificación de las diferencias, sino todo lo contrario, un enriquecimiento de nuestras riquezas”.

Primera Jornada Mundial de la Interdependencia

Señor gobernador de Pensilvania, Edward Rendell; profesor Benjamín Barber, señoras y señores: Es para mí un gran honor poder dirigir este discurso a un público tan calificado, que hoy se ha reunido en Filadelfia para declarar su compromiso de construir un mundo más unido, más justo, más fraterno. Era mi deseo estar allí presente, pero como no me fue posible permítanme ofrecerles con este mensaje una breve reflexión personal. Cuando en junio pasado, en Roma, tuve un prolongado y cálido encuentro con el profesor Benjamín Barber, adherí espontáneamente, con alegría, a esta primera Jornada Mundial de la Interdependencia. La realidad de la interdependencia, en efecto, me remite a un ideal muy querido por el cual – junto a muchas personas de buena voluntad comprometidas en la política, en la economía y en los diversos campos de la acción y del saber – decidí invertir mi vida: la unidad de la familia humana. Al día siguiente del 11 de setiembre muchos de nosotros han advertido la exigencia de reflexionar a fondo sobre sus causas, pero sobre todo de comprometerse por una verdadera, responsable y decidida alternativa al terror y a la guerra. Para mí ha sido revivir un poco la experiencia de la destrucción y la sensación de la impotencia humana, en la ciudad italiana de Trento, bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial. Pero justamente bajo las bombas, mis primeras compañeras y yo hemos descubierto en el Evangelio la luz del amor recíproco, que nos llevó a estar dispuestas a dar la vida unas por otras. Y entre los escombros de esa destrucción, convencidas de que “el Amor vence todo”, nació el deseo fuerte de hacer partícipe de este amor a cada prójimo, sin distinción de personas, grupos, pueblos, y sin tener en cuenta las condiciones sociales, la cultura, las convicciones religiosas. De modo análogo hoy en Nueva York como en Bogotá, en Roma como en Nairobi, en Londres como en Bagdad muchos nos preguntamos si es posible vivir en un mundo de pueblos libres, iguales, unidos, donde no solamente unos respeten la identidad de los otros, sino que también se interesen por las respectivas necesidades. La respuesta es sólo una: no solamente es posible, sino que es la esencia del proyecto político de la humanidad. La unidad de los pueblos en el respeto de las múltiples identidades es la finalidad misma de la política, que la violencia terrorista, la guerra, la injusta distribución de los recursos del mundo y las desigualdades sociales y culturales parecen poner hoy en discusión. Desde muchos puntos de la tierra se eleva el grito de abandono de millones de refugiados, de millones de hambrientos, de millones de explotados, de millones de desocupados que son excluidos y como ‘amputados’ del cuerpo político. Esta separación, y no solamente las carencias y las dificultades económicas, es la que los hace aún más pobres, que aumenta – si es que todavía puede aumentar – su desesperación. La política no habrá alcanzado su finalidad, no habrá mantenido la fidelidad a su vocación hasta tanto no haya reconstituido esa unidad y sanado esas heridas abiertas en el cuerpo político de la humanidad. Pero cómo podremos alcanzar una meta tan exigente, que parece superior a nuestras fuerzas? Ante los desafíos que nos presenta el presente y el futuro de la humanidad, la libertad y la igualdad no bastan por sí solas. Nuestra experiencia nos enseña que se necesita, creemos, un tercer elemento, olvidado desde hace tiempo en el pensamiento y la praxis de la política: la fraternidad. Sin la fraternidad ningún hombre y ningún pueblo son libres e iguales, en el verdadero sentido de esas palabras. Igualdad y libertad siempre serán incompletas y precarias, hasta tanto que la fraternidad no forme parte integrante de los programas y de los procesos políticos de cada región del mundo. Queridos amigos, el nombre de la ciudad donde estamos reunidos, Filadelfia, �no evoca acaso un programa de amor fraterno? Es la fraternidad la que hoy puede dar contenidos nuevos a la realidad de la interdependencia. Es la fraternidad la que puede hacer florecer proyectos y acciones en el complejo tejido político, económico, cultural y social de nuestro mundo. Es la fraternidad la que hace salir del aislamiento y abre la puerta del desarrollo a los pueblos que todavía están excluidos. Es la fraternidad la que indica cómo resolver pacíficamente las discordias y que relega la guerra a los libros de historia. Es por la fraternidad vivida que se puede soñar e incluso esperar en una especie de comunión de bienes entre países ricos y pobres, ya que el escandaloso desequilibrio que existe en el mundo es una de las causas principales del terrorismo. La profunda necesidad de paz que la humanidad expresa dice que la fraternidad no es solamente un valor, no es solamente un método, sino que es un paradigma global de desarrollo político. Es por esto que un mundo cada vez más interdependiente tiene necesidad de políticos, de empresarios, de intelectuales y de artistas que pongan a la fraternidad – instrumento de unidad – como centro de sus acciones y de sus pensamientos. El sueño de Martín Luther King era que la fraternidad fuera el orden del día del hombre de negocios, y la palabra de orden del hombre de gobierno. Queridos amigos: �cómo cambiarían las relaciones entre los individuos, los grupos y los pueblos, si solamente fuéramos conscientes de que somos todos hijos de un único Padre, Dios, que es Amor y que ama a cada uno personal e inmensamente, y se ocupa de todos! Ese amor, conjugado en sus infinitas formas, incluso políticas y económicas, conduciría a superar nacionalismos y visiones parciales, abriendo las mentes y los corazones de los pueblos y de sus gobernantes, y empujando a todos – como afirmé en mi discurso en la Naciones Unidas, en el 1997 – a amar la patria del otro como la propia. Esta es la experiencia de sesenta años del Movimiento de los Focolares, que hoy está presente en 182 Países del mundo, y al que adhieren millones y millones ce personas de todas las latitudes. Hago votos, entonces, para que esta primera Jornada Mundial de la Interdependencia, y para cuantos han adherido, sea la ocasión de un compromiso renovado de vivir y trabajar juntos, con dedicación y confianza, sosteniéndose siempre unos a otros, por la unidad de la familia humana universal.

Ciudadanos del mundo para construir el futuro

Ciudadanos del mundo para construir el futuro

«We the people of the world…»

«Nosotros, pueblos del mundo, declaramos nuestra interdependencia como individuos y miembros de comunidades y naciones distintas. Nos comprometemos a ser ciudadanos de una única ciudad-mundo…”

En Filadelfia, los padres fundadores de los Estados Unidos, firmaron, en 1776, la declaración de independencia. Separándose y distinguiéndose del Viejo Mundo. Los Estados Unidos encontraban así su libertad y autonomía.

Más de dos siglos después, el día después del 11 de septiembre del 2001, los estadounidenses descubrieron su fragilidad. Al terror, sea en Afganistán como en Irak, se respondió con la fuerza de las armas, sembrando otro terror.

A dos años de distancia y después de dos guerras declaradas en nombre de la lucha contra el terrorismo los Estados Unidos y el mundo de hoy se sienten todavía más inseguros.

En este contexto asume un significado altamente simbólico el acontecimiento que tuvo lugar en Filadelfia el 12 de septiembre de 2003: ante el palacio donde fue firmada la Declaración de Independencia, a 227 años de distancia, se quiso firmar la Declaración de Interdependencia. Una iniciativa compartida por muchos que en los Estados Unidos profesan su credo en el multilateralismo, en el diálogo entre las culturas, en la necesidad de una ciudadanía global.

Por iniciativa del Profesor Benjamín Barber, politólogo y docente de la Universidad de Maryland, ex consejero del Presidente Clinton, políticos, académicos, artistas, simples ciudadanos, han querido declarar que son “ciudadanos del mundo”, que sienten en su carne la responsabilidad de construir un futuro sostenible para la familia humana.

Ante la interdependencia negativa experimentada con el terrorismo internacional y las epidemias como la SARS y el SIDA, ha de ser promovida una interdependencia positiva de ciudadanos globales que se conviertan en promotores del bien común. “A la guerra preventiva – explica Barber- debemos oponer una democracia preventiva”.

Hace más de doscientos años, los Estados Unidos encontraron su libertad separándose del Viejo Mundo: “Hoy en cambio la libertad la podemos encontrar sólo trabajando por la libertad de todos”.

En síntesis, la exigencia está en pasar de la independencia a la interdependencia, promoviendo un movimiento desde la base que trasforme a los individuos en ciudadanos de un mundo en relación.

El Secretario General de la ONU, Kofi Annan, el ex Presidente de la Rebública Checa, Vaclav Havel, la fundadora del Movimiento de los Focolares, Chiara Lubich, el alcalde de Roma, Walter Veltroni, han enviado mensajes de adhesión.

“Debemos ponernos –subrayó la fundadora de los Focolares en un mensaje leído en Filadelfia durante la ceremonia- como horizonte de la interdependencia la fraternidad: es la fraternidad la que puede dar hoy en día contenidos nuevos a la realidad de la interdependencia…”

De este modo se vivió en Filadelfia una jornada altamente simbólica que mostró la voluntad y el compromiso de tantos en favor del bien común y de la fraternidad de la familia humana.

Contemporáneamente fue celebrado el Día de la Interdependencia en otras varias localidades de los Estados Unidos, como la Universidad de Maryland, el College Park, la Roosevelt University di Chicago y el Suny – Stonybrook en Nueva York, además de Budapest, donde Ivan Vitanyi, miembro del Parlamento, acompañado por Arpad Goencz, primer presidente de Hungría después del régimen socialista, organizó una mesa redonda dedicada a la interdependencia.

Para el 2004 está previsto el Día de la Interdependencia en Roma, Calcuta, Johannesburg, Pequín y muchas otras metrópolis.

Silencios de amor

En el hospital tenía que hacer guardias nocturnas con otro médico que se decía cristiano, pero que no era practicante y a menudo, viéndome participar en la Misa casi todos los días, me tomaba el pelo. Teníamos que permanecer disponibles toda la noche, pero él me dejaba sólo ya al final de la tarde y esto para mí quería decir mucho más trabajo. No era justo, pero “Bienaventurados los pobres de espíritu…” así que traté de mantener hacia él una actitud abierta, sin juicios, un mes, dos… Un día me dijo que deseaba venir a la Misa conmigo porque: “en estos meses, de tu modo de amar en silencio, he aprendido muchas cosas”. Desde aquél día no volvió a salir del hospital antes de tiempo, e incluso empezó a preocuparse por mí durante la noche para que no me cansara demasiado. En otro momento compartí la habitación con un médico de religión islámica. Varias veces me hizo notar que nuestro modo de vivir la Cuaresma es mucho más suave que el Ramadán de ellos. Mientras tanto me enteré que su madre había muerto hacía un año y no tenía a nadie que se ocupara de su ropa y de sus cosas personales. De hecho me había dado cuenta que su bata a menudo estaba sucia y que le faltaban algunos botones. Una noche decidí lavarle la bata, planchársela y pegarle los botones que le faltaban. A la mañana siguiente, lógicamente, le costó reconocer su bata y preguntó quién la había arreglado. Cuando lo supo, vino a abrazarme diciendo: “Ahora entiendo. Amando en silencio has dado un sentido mucho más profundo al ‘mortificarse’ de cuanto yo habría podido imaginar”.

La revolución del Evangelio

La revolución del Evangelio

En la clase de P. (Gran Bretaña) hay dos compañeros que siempre lo molestan. “Intenté no responder –le dice a C., su amigo más grande- �pero ellos siguen!”. “Pidamos a Jesús que te dé la fuerza para amarlos todavía más” –sugiere C. Un día P. lleva a la escuela un gran frasco de dulces para festejar su cumpleaños. La maestra le propone que vaya a ofrecerles también a los niños de las otras clases: “�Elige a dos compañeros para que vengan contigo!” le dice. Paul debería llamar a sus amigos preferidos, pero después… “ama al enemigo”. “�Pueden venir T. y L.?” le pregunta a la maestra. �Precisamente los dos compañeros que siempre lo molestan! P. cuenta todo a C.: “�Viste? Jesús me dio la fuerza, y… �sabes? �Ahora ya no me molestan más!”. F. d. M. de Guatemala: “El otro día papá y mamá pelearon. Estaba triste. ‘Cómo quisiera que fueran felices –pensé- �qué puedo hacer?’. Fui donde mis hermanitos. Tomamos un papel, recortamos corazones y flores y los pegamos en el muro. Papá y mamá estaban mirando la televisión en silencio. La apagamos un momento y yo canté una canción sobre el amor entre nosotros. Papá y mamá se conmovieron y se pidieron disculpas. Mamá lloraba de la alegría. Me sentía feliz. Todos fuimos a dormir contentos. Yo le dije a Jesús: ‘�Gracias!’”.

E., de Trento, recibe mucho dinero por parte de sus abuelos por los dientitos que se le cayeron. Feliz quiere darlo para los pobres que en todo el Movimiento estamos ayudando. “Déjate al menos una parte para comprarte unos zapatos; �los necesitas!” le aconseja el papá. De hecho no tienen tantas posibilidades económicas. “�Pero papá –responde E.- los niños pobres no tienen zapatos!” y lo convence. Poco después llega, de parte de los tíos, un regalo: �son precisamente los zapatos de los que tenía necesidad! E. de 5 años. Es de San Pablo, la ciudad más grande de Brasil. El señor C. la acompaña todos los días a la escuela. Él no cree en Dios y muchos dicen que es un tipo malhumorado. Una mañana, mientras están en el carro, E. le pregunta: “�Tú sabes qué es un acto de amor?”. “No –responde él- �qué significa?”. “Significa ver a Jesús en todos y hacer a cada uno lo que harías a Jesús”. El señor C. se queda pensativo. Algunos días después, en la mesa, el papá cuenta que el señor C. ha cambiado, que ya no se enoja tanto. “A quien le preguntó, bromeando, qué le había sucedido –continúa el papá- �saben qué respondió? “Pregúntenselo a la pequeña E. �A veces aprendemos muchas cosas de los niños!”.

Hacer de cada obstáculo un trampolín de lanzamiento

Hacer de cada obstáculo un trampolín de lanzamiento

“Queridísimos jóvenes, no dejen que las dificultades, que sin duda existen y siempre existirán, los detengan, hagan de cada obstáculo un trampolín de lanzamiento �hacia un amor más grande, más profundo, más verdadero!”.

Es éste el centro del mensaje que Chiara Lubich lanzó a miles de jóvenes de 105 ciudades de todos los continentes en una conexión telefónica, el domingo 12 de octubre, como conclusión de la Semana Mundo Unido, que ya llegó a su VII edición.

Siguieron después las intervenciones de jóvenes probados por la guerra, la discriminación, la pobreza, la injusticia: desde Jerusalén, Irak, Nueva York, Costa de Marfil, Cebú, Uganda, la República Centroafricana, Recife, etc. Sus experiencias han vencido la profunda sensación de impotencia que a veces impera, sobre todo entre los jóvenes europeos, ante los males del mundo, haciendo entender claramente que el amor es más fuerte que todo y que juntos, es posible aliviar al mundo. Intervinieron también jóvenes de Burundi hospedados en un campo de refugiados en Tanzania. Por primera vez se conectó Medan, en Indonesia, donde estaban presentes más de 50 jóvenes cristianos, budistas y musulmanes, todos unidos por el mismo ideal: �el mundo unido!

“Si siguen con un empuje renovado, llevando el amor de Dios al mundo (…) �entonces realmente serán libres de sí mismos! Entonces sí que irán contra la corriente, es más crearán una corriente novísima, en nuestro planeta, de amor, de fuego… Es ésta la consigna que Chiara ha dado a los jóvenes.

�Qué es la Semana Mundo Unido?: una propuesta dirigida a los jóvenes, a las instituciones nacionales e internacionales, públicas y privadas, de valorar las iniciativas que promueven la unidad a todo nivel. Durante una semana, del 5 al 12 de octubre, tuvieron lugar distintas citas, en ciudades grandes y pequeñas, con iniciativas de solidaridad, conciertos y eventos deportivos, vigilias, debates, que tenían como tema principal la fraternidad como camino hacia el mundo unido. Muchísimas las entrevistas en televisión, nacionales y locales, en la radio y en los periódicos, para difundir el mensaje de la SMU.

Las iniciativas en el mundo

En Rosario, en Argentina la SMU fue declarada de interés municipal y la alcaldía se comprometió a darle publicidad, también durante los meses siguientes, en los boletos del metro y de los autobuses de la ciudad.

En el Estado de San Pablo, Brasil, se distribuyeron 70.000 “agenditas”, que proponían para cada día de la SMU un lema para poner en práctica para construir la paz y que encontró un eco inesperado en los estudiantes de numerosos liceos, entre los profesores y representantes de las instituciones,

Nueva Caledonia quedó tapizada por las actividades de los jóvenes, que involucraron a todos los grupos étnicos, por lo general en conflicto entre ellos.

En Kampala, Uganda los jóvenes visitaron a los niños enfermos de SIDA en un orfanato de la capital y se comprometieron a recoger ropa y artículos de primera necesidad para la comunidad de Gulu, en el norte del País, afligida por una gran necesidad provocada por la situación de guerrilla.

En Sicilia, Italia: tuvieron un denso calendario de compromisos y actividades. El diario italiano Avvenire” publicó la siguiente nota de prensa, que reportamos: «“Signo de fraternidad” es el título de la iniciativa que ve a los Jóvenes por un Mundo Unido, expresión juvenil del Movimiento de los Focolares, comprometidos en favor de iniciativas que promuevan la fraternidad y la paz en los 5 continentes. A partir de ayer, hasta el 12 de octubre, cientos de Jóvenes por un Mundo Unido de Sicilia han sido protagonistas de 16 actividades en la ciudad y en las provincias de Palermo, Caltanissetta, Messina, Catania, Siracusa, Ragusa.

Lo recogido con las distintas iniciativas está destinado a financiar becas para jóvenes de algunas naciones de Medio Oriente y de Argentina y contribuir a la realización del Proyecto África, lanzado por Chiara Lubich en el 2000 y que prevé, este año, el inicio de actividades laborales y educativas en un campo de refugiados de los Grandes Lagos, en Tanzania, y la construcción de un fondo para becas para jóvenes de Congo que no tienen los medios para proseguir sus estudios universitarios».

Nace una nueva esperanza

Bien expresa lo que ha suscitado la Semana Mundo Unido en muchísimos jóvenes, la impresión inmediata de un joven de Uganda: “A veces, cuando parece que el amor, la fraternidad y Dios se apagan, aparecen signos como éste que te hacen venir el deseo de seguir en el intento”.

Madre Teresa de Calcuta, «maestra excelsa en el arte de amar»

Madre Teresa de Calcuta, «maestra excelsa en el arte de amar»

De Madre Teresa, me quedó el calurosísimo abrazo final que nos dimos en Nueva York, la última vez que la encontré, en mayo de 1997. Estaba enferma, en cama. Fui con la intención de estar sólo un momento. Después empezó a hablar, a hablar de su Obra. Era su canto del Magníficat, �una cosa maravillosa! Estaba felicísima. Ese abrazo quedó en mí como un signo, una promesa: de que habría seguido amándonos con predilección, porque así nos amaba cuando estaba en vida. Y por eso desde el momento de su muerte, la agregué a nuestros protectores, segura, como todos, de que pronto será proclamada santa. Realizó plenamente lo que el Papa define como “genio femenino” que consiste precisamente en la característica de María: no estaba investida por un ministerio, sino que estaba investida por el amor, por la caridad que es el don más grande, el más grande carisma que viene del cielo. Para nosotros es un modelo. De hecho es una maestra excelsa en el arte de amar. Amaba verdaderamente a todos. No le preguntaba a su prójimo si era católico o hindú o musulmán. A ella la bastaba que fuera hombre o mujer, y en ello redescubría toda su dignidad. Madre Teresa era la primera en amar: era ella quien iba a buscar a los más pobres para quienes había sido enviada por Dios. Madre Teresa veía, quizás como ningún otro, a Jesús en cada uno: “A mí me lo hiciste” era precisamente su lema. Madre Teresa “se hacía uno” con todos. Se hizo pobre con los pobres, pero sobre todo “como” los pobres. Está aquí la diferencia con la simple asistencia social o con quien se dedica al voluntariado. No aceptaba nada que no pudieran tener también los pobres. Es conocida, por ejemplo, su renuncia y la de sus hermanas a una simple lavadora, renuncia que muchos no comprenden – dicen: �en estos tiempos! -, pero ella hacía así porque si los pobres no la tienen tampoco ella. Asumió, hizo propia la miseria de los pobres, sus penas, sus enfermedades, su muerte. Madre Teresa amó a todos como a sí misma, hasta ofrecerles su propio ideal. Por ejemplo, invitaba a los voluntarios que prestaban, durante cierto tiempo, un servicio en su Obra, a buscar su propia Calcuta allí donde cada uno regresaba. “Porque los pobres –decía- están en todas partes”. Madre Teresa sin duda amó a los enemigos. Nunca se detuvo a contestar las acusaciones absurdas que le hacían, en cambio rezaba por sus enemigos. Después de su muerte, la conocí todavía más profundamente y con “avidez” leí libros sobre ella. Admiré a Madre Teresa en modo especialísimo por su determinación. Tenía un ideal: los más pobres entre los pobres. Y permaneció fiel a él. Toda la vida apuntó a este único objetivo. También por ello es para mí un modelo de fidelidad al ideal que Dios me ha confiado.

El gracias al Papa artífice de la Iglesia del futuro: la Iglesia-Comunión

El gracias al Papa artífice de la Iglesia del futuro: la Iglesia-Comunión

 

P. Entre los varios aspectos proféticos del pontificado de Juan Pablo II se puede sumar sin duda la nueva página abierta durante la vigilia de Pentecostés ’98, en el primer encuentro histórico con cientos de miles de adherentes a los Movimientos y nuevas comunidades eclesiales. Allí los reconoció públicamente como “significativas expresiones carismáticas de la Iglesia” y reafirmó la “co-esencialidad” entre la dimensión petrina-institucional y la mariana-carismática. �Qué perspectivas se abren para el futuro a partir de esta visión de la Iglesia que tiene el Papa? R. A partir de ese día el Papa encendió en nosotros un sueño: el sueño de la Iglesia del Tercer Milenio: la Iglesia-Comunión. En este período de redescubrimiento de los carismas que no está en contraposición, sino en profunda comunión con el Papa y con los obispos, se me abrió la esperanza de que se pondrá de relieve sobre todo la obra del Espíritu Santo, atrayendo al mundo a Jesús. Desde ese día, precisamente para responder al deseo de comunión entre los Movimientos expresado por el Papa, asumí el compromiso de dar inicio a un camino de comunión entre nosotros, Movimientos y Nuevas Comunidades. Ciertamente no podía imaginar el desarrollo al que hoy asistimos: Pentecostés ’98 se repitió desde entonces en incontables diócesis, en los 5 continentes, con la presencia de los obispos, involucrando a cientos de Movimientos y Comunidades. Teniendo como fruto nueva vitalidad y esperanza. El eco de este camino ha llegado a los Movimientos y Comunidades surgidos en las últimas décadas también en otras Iglesias, como en las Iglesias evangélicas de Alemania. Un fenómeno que antes era para nosotros desconocido. De allí ha nacido, a partir de 1999, una fraternidad tal que ha hecho surgir la idea de hacerlo visible, por ejemplo a través de un gran encuentro, el 8 de mayo del 2004, en Stutgard. Con el mismo, trataremos también nosotros de dar, con nuestros carismas, un aporte a la “Europa del Espíritu”. P. �Cuál es su experiencia directa en su relación con el Papa? R. A lo largo de los años esta relación se ha hecho cada vez más profunda. Es más, un par de veces he vivido una experiencia algo especial. Por ejemplo, después de una audiencia en la que experimenté un momento de gran unidad con el Papa, de hija a Padre, tuve la impresión de que el cielo se abriera y sentí una unión con Dios especial. Lo que la caracterizaba era el hecho de que no advertí intermediarios. El Papa es “mediador” pero cuando el mediador ha contribuido a unirte a Dios desaparece. Me pareció entender que esto depende del hecho de que el Papa ha recibido las llaves para abrirnos el cielo: “A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos…” Quizás estas llaves no sólo sirven para borrar los pecados, sino para abrirte a una unión más profunda con Dios. �Será éste el secreto de los cambios radicales de alma y de historia obrados por él en estos 25 años? Él comunica a Dios y Dios hace “nuevas todas las cosas”. Una “Presencia” que se hace cada vez más fuerte, en la medida en la que pasa a través del peso del sufrimiento. P. �Recuerda algún episodio en especial de sus encuentros con el Papa, en estos 25 años? R. Me vienen a la mente muchos momentos que han marcado otras muchas piedras angulares en nuestra historia y no sólo. Como ese día, era el 23 de septiembre de 1985, -es un hecho ya conocido- en el que ya en la puerta, al concluir una audiencia, mirando hacia el futuro, me atreví a preguntarle al Papa: “�Considera posible que el presidente del Movimiento de los Focolares, de esta Obra, que es de María, sea siempre una mujer?”. “Sí, -respondió- �ojalá!”. Y fue de las palabras del Papa que motivaron ese “sí”, que se me abrió, por primera vez, esa nueva conciencia de la Iglesia en sus dos dimensiones: petrina-institucional y mariana-carismática. “�En la Iglesia naciente se encuentran ambas – había afirmado, citando al teólogo Hans Urs von Balthasar – y deben permanecer!”. Y es ésta la gran novedad a la que el Papa, en los años siguientes, se ha referido. Lo que sorprende es que el Santo Padre no ve el “perfil mariano” de la Iglesia sólo como una realidad espiritual o mística, sino también como una realidad histórica y da testimonio con los hechos, abriendo de par en par las puertas a las novedades del Espíritu. P. Cuéntanos otro hecho R. Con los años nacieron, también en los jóvenes, en las familias, en personas de las más variadas categorías sociales, anglicanos, luteranos, ortodoxos y de otras Iglesias, las mismas vocaciones florecidas en la Obra de María entre los católicos. Una novedad que por años ha estado bajo estudio por parte de muchos canonistas. Pero parecía que no se encontraba ninguna salida. A un cierto punto hablé de ello con el Papa. �Se mostró muy abierto! En la segunda audiencia, también esta vez en pie, me dijo con su conocido ingenio: “Entendí. Tengo que decir: �Dejen en paz a la Obra de María que es de María!”. Y la situación se desbloqueó. Recuerdo que en la noche de repente me pasó por la mente un pensamiento: “ Si hay un punto que es todavía un obstáculo en el camino ecuménico, es precisamente el ministerio del Papa. Pero �quién ha ‘acogido’ a estos focolarinos de otras Iglesias? Precisamente el Papa”. Esto quedará en la historia. Además el Papa ha ido más allá: fue por una sugerencia suya que ahora también los obispos de otras Iglesias se encuentran regularmente, todos los años, para alimentar su ministerio con la Espiritualidad de la Unidad que ya comparten muchos obispos católicos, de quienes aprobó su vínculo, no jurídico, sino espiritual con esta Obra de María. (Città Nuova, n.19 – 2003)

En los 5 continentes 157 Congresos Marianos: Maria descubierta como modelo de vida

En los 5 continentes 157 Congresos Marianos: Maria descubierta como modelo de vida

“En este mundo herido por el terrorismo, por guerras y venganzas, el Congreso Mariano nos anuncia el alba de un mundo de esperanza, paz, amor y santidad” una impresión inmediata desde Taiwán. Y un joven austriaco: “Todo ha tenido una frescura increíble. Nada era anticuado. �Ver a María así es la cosa más genial del mundo!” “He descubierto que el Rosario es verdaderamente una oración de paz. �Es un antídoto para la guerra!”, escriben desde Filipinas. Desde Argentina: “Hoy he descubierto a María como la mujer de la paz, la mujer fuerte, la mujer modelo de la humanidad”. Y desde Uganda: “Es maravilloso comprender a María en un modo nuevo. Nos da el empuje para llevar a María a casa y vivir con ella en nuestra sociedad en evolución”. Estos son algunos de los tantos ecos llegados de los 157 Congresos Marianos que se han desarrollado en el mundo durante el año del Rosario. María ha sido redescubierta especialmente como madre y modelo de vida. Ha iluminado el camino de muchos que ahora desean entrar en su camino.

El momento más alto había sido marcado por el Congreso Mariano Internacional de Castelgandolfo, del que han sido un eco tantos otros Congresos que han tapizado los cinco continentes. Una alabanza a María realmente planetaria que se ha elevado desde cada rincón de la tierra.

En Milán estaban presentes 9000 personas, en Eslovaquia 1900, en Corea 2250, en Filipinas, en Manila 1800, en Malasia 1300, en México 1200, en Argentina, en Buenos Aires 3400, en Paraguay 2000, en El Congo 1500, en Burundi 3000. Sólo para citar algunos encuentros. Por doquier los Congresos han sido una fuerte experiencia eclesial vivida, muchas veces, con toda la diócesis y preparada en comunión con los otros Movimientos y Asociaciones de la región, �dando así realce al aspecto carismático de la Iglesia, a su dimensión mariana!

Periódicos y canales de televisión han hablado de ello. Obispos, políticos, artistas, representantes de Movimientos eclesiales y de la cultura han ofrecido aportes notables. Otra característica: la presencia, y en diversos casos el testimonio, de hermanos y hermanas de varias Iglesias. También algunos seguidores de otras grandes religiones han dado su aporte con respecto a María. La revista «Città Nuova», a partir de noviembre 2002, tiene una nueva sección cultural: “Año del rosario”. Salió un nuevo volumen de Chiara Lubich: “María transparencia de Dios”, mientras que otra publicación ha sido dedicada a los niños, un colorido volumen con el título: “Era bellísima…”.

Pero regresemos al 16 de octubre de 2002, en la Plaza San Pedro, cuando Juan Pablo II da a Chiara Lubich una carta suya personal. En ella está escrito: “(…) Quisiera entregar idealmente a todos los Focolarinos la oración del Santo Rosario (…). Ofrezcan su aporte para que estos meses lleguen a ser para toda la comunidad cristiana una ocasión de renovación interior”. La adhesión de Chiara ha sido inmediata. Como respuesta al deseo del Papa, florecen enseguida ideas y proyectos para concretar a lo largo de este año mariano. Se siente la exigencia de agradecerle con mensajes de varias partes del mundo, por los frutos de vida nueva imprevisibles que de éste han surgido.

Entre los muchachos de la calle: del grito de dolor renace la vida

 R. C. desde hace 28 años está en Brasil, en un barrio marginal de una gran ciudad. “Si aquí hay tanto dolor, si aquí es Viernes Santo, aquí nacerá tanta vida y resurrección”. Abre la “Casa do Menor”: acoge a muchachos víctimas de la droga, la prostitución, el narcotráfico y de muerte precoz.  Muchachos a menudo violentos, porque nunca nadie los ha amado.

«Una noche, regresando del centro de la ciudad, detengo el automóvil arriba de un puente sobre la autopista: miro las luces del barrio, escucho los ruidos y los gritos de dolor. Siento rechazo, repulsión e impotencia. Todos los días muertos, sufrimiento sin solución.  Me dan ganas de escapar.

Repentinamente entiendo que este dolor inmenso es un gran Cristo desfigurado y sufriente que grita su abandono en este barrio abandonado por todos y aparentemente también por Dios. Una luz: si hay tanto dolor, si aquí es Viernes Santo, aquí nacerá tanta vida y resurrección. Este dolor me atrae. Acelero el auto. Voy a la estación: encuentro tantos muchachos y muchachitas que se drogan, tienen relaciones sexuales. Corren a mi encuentro, abrazándome… Sentado en medio de ellos que apestan a ‘pega’, me siento en adoración ante Jesús, presente en esta plaza en su rostro más inaceptable. Porque Él ha dicho: “Todo aquello que hagas al más pequeño de mis hermanos, a mí me lo hiciste”.

Regreso a casa. Me espera un adolescente. Me entrega un arma: «Toma esta pistola. Ya no quiero robar ni matar más».

Otra noche, apenas regreso, me avisan que le dispararon a Pirata, un muchacho que había acogido en casa en le momento en que la policía lo estaba persiguiendo para matarlo. Pero había cambiado: se había bautizado y se estaba preparando para la Primera Comunión. Veo la sangre delante de mi casa. Tiemblo y corro al hospital. Lo encuentro sobre una piedra helada con un disparo de revólver en la cabeza.

Un muchacho me busca. Me dice, azorado, que en mi parroquia ya han sido asesinados 36 muchachos sólo en el mes de marzo. Me presenta una lista de otros 40 “que faltan por morir”. «El primer nombre en la lista es el mío –dice -. Yo no quiero morir. ¿Ustedes no hacen nada?». Pienso a cuando, hace un año, fui a sepultar, en un solo día, a 9 muchachos asesinados por la policía. Estoy allí para absorber un dolor sin explicación y ofrecerlo, como María a los pies de la Cruz, impotente en su dolor.

También yo he sido amenazado de muerte y de secuestro más de una vez. Permanezco tranquilo y siento que, con la gracia de Dios, estoy dispuesto realmente a dar la vida. Un día, mientras celebro la Misa, entiendo: “Este es mi cuerpo, esta es mi sangre…”. No sólo el cuerpo de Jesús… debo estar dispuesto a dar mi cuerpo. Pero quizás Dios no quiere todavía mi martirio: sino dar la vida en pequeños gestos de amor, de perdón, de capacidad de volver a empezar con los muchachos que me parece que no quieren nada de la vida o que no logran salir adelante en el tiempo que quisiéramos.

A un cierto punto, regreso a Italia, porque hace tiempo que no estoy bien de salud. Incluso mi cabeza ya no funciona. ¡Y me importa mucho mi cabeza! Un médico me examina y me dice con firmeza: «En estas condiciones ya no puede regresar a Brasil».

Es como si Dios me dijera: “Hazte a un lado. La Casa do Menor es una obra mía, no tuya. Hasta ahora eras tú el protagonista. Ahora deja que sea yo quien la lleve adelante”. Y la ‘Casa do Menor’ mejora, y mucho, en el período de mi larga ausencia.

Regreso, y sigo diciendo sí a Dios todas las veces que tengo que enterrar a muchachos que no hemos logrado salvar o que han regresado a la calle o a la droga después de que les hemos dado tanto amor. ¿Para qué sirve amar si no hay resultados? Pero yo no debo pretender cambiar a nadie, sólo debo amar.

Junto a un religioso y a miembros de una nueva familia espiritual que está naciendo, voy de noche por las calles de la gran ciudad. Encontramos situaciones cada vez más dramáticas de muchachos a quienes nosotros queremos, porque nadie los quiere. Asistimos a verdaderos milagros: drogadictos o traficantes de droga que renacen a una vida nueva. Nos convertimos en signo y modelo de políticas sociales y desde muchas partes nos llaman porque tenemos algo que hace la diferencia.

Para decir la verdad, cuando conocí el Movimiento de los Focolares, no entendía por qué Chiara Lubich había elegido a Jesús, que en la cruz grita el abandono del Padre, como único ‘todo’ de su vida. Después, poco a poco, he descubierto que Jesús abandonado es el Dios-Hombre que da la vida, amando hasta el final sin esperar nada. Si resisto en ese barrio sangriento y con mil rostro de sufrimiento, es porque he descubierto su rostro y lo amo”.

[:it]Nonostante tutto, non fermarti![:en]No matter what, don’t give up!

El nuevo trabajo como técnico dental había comenzado de la mejor manera: buen sueldo y perspectivas interesantes. Pero después de algunos meses el idilio decae porque mi jefe, primero algunas veces, y después casi todos los días me repite: “Usted trabaja demasiado lentamente y los colores de los dientes no son como deberían”. No entiendo. Todas las mañanas, cuando se distribuye el trabajo, veo que no confía en mí y que me despediría con gusto. Al entregar los trabajos, en la tarde, después de una jornada de intenso trabajo, casi siempre tengo que hacer todo de nuevo. He vivido meses de íntima tensión, de lucha interior: me siento tentado de rebelarme, aumentan los juicios hacia mi jefe, pero trato de “cortar” para “volver a empezar” cada día. Una mañana de invierno, yendo al trabajo, empieza a llover fuerte: ese temporal parece la imagen de la escena que vivo dentro. Recuerdo la imagen de Jesús crucificado que desde hace años tengo en mi habitación y que muchas veces en esos días he mirado sin encontrar una respuesta, como Él, por otro lado, cuando gritó al Padre su abandono, pero se volvió a abandonar en Él, creyendo en Su amor. Así poco a poco dentro de mí se abre paso una idea: “Sigue amando y, no obstante todo ?no te detengas!”. Llegando al trabajo, trato de asumir los consejos de mi jefe, sin esa sutil desconfianza que desde hace meses me acompaña. Encuentro una libertad interior que desde hacía tiempo había perdido. Algún tiempo después me llama para decirme que había ido donde el oculista y que el médico le había descubierto un defecto en la vista: era eso lo que le procuraba tensión y alteraba los colores. Por lo tanto era ésta la causa principal de nuestras discusiones y de tantas noches de trabajo de más. Algunos días después, en un momento de íntimo coloquio, entre otras cosas, me dice: “Yo estoy llegando a la edad de pensionarme y he pensado proponerle a usted que asuma mi empresa, porque he visto que usted ante las dificultades no se rinde”. F. L.

 

Agosto 2003

¡Un Dios que nos habla a nosotros como amigos! El antiguo pueblo de Israel se sentía orgulloso de tener un Dios tan cercano, que le daba leyes y normas tan justas, como leemos en este pasaje del Deuteronomio, que forma parte del Antiguo (y Primer) Testamento.
Precisamente porque la Palabra de Dios tiene un encanto extraordinario, existe el peligro de creer que, una vez que se la ha escuchado, ya está todo hecho; en cambio la Palabra tiene que ser vivida. Esa es la cuestión.
También el Apóstol Santiago, en el Nuevo Testamento, advertía a los primeros cristianos: “Pongan en práctica la Palabra y no se contenten sólo con oírla, de manera que se engañen a ustedes mismos”. Lo mismo enseñaba Moisés cuando se dirigía a todo el pueblo con estas palabras:

«Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que yo les enseño para que las pongan en práctica»

Por lo tanto, escuchar la Palabra y vivirla.
Por otra parte, en las palabras de Jesús está presente él mismo, sus palabras son él mismo, y dado que son eternas, son siempre actuales en cada momento; universales, por lo tanto válidas para todos, más allá de cualquier raza o cultura; no son simples exhortaciones, sugerencias, órdenes, como pueden ser las palabras humanas: ellas contienen y trasmiten la Vida.
Jesús, al final de su gran sermón de la montaña, nos dejó a este propósito una famosa parábola: al que escucha con entusiasmo sus palabras, pero luego no las pone en práctica, lo compara con una casa construida sobre arena; llegan los vientos y las lluvias, es decir, otras propuestas humanas más fáciles y seductoras, doctrinas que encantan e ilusionan con brillos pasajeros, y esa persona se desmorona porque en ella el mensaje evangélico no se ha vuelto vida.

«Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que yo les enseño para que las pongan en práctica»

Luego Jesús compara, al que pone en práctica su Palabra, con una casa construida en la roca: pueden venir las pruebas, las tentaciones, las dudas, las desorientaciones, pero esa persona se mantiene firme en el camino del Evangelio, sigue creyendo en las Palabras de Dios porque ha probado con la vida que son verdaderas.
Vivir la Palabra de Dios provoca una auténtica revolución en nuestra vida y en la de la comunidad humana con la cual compartimos el Evangelio.

«Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que yo les enseño para que las pongan en práctica»

Las palabras de Jesús se deben vivir con la simplicidad de los niños. El dice: “Den y se les dará” (Lc 6,38). ¡Cuántas veces hemos podido experimentar que cuanto más damos, más recibimos! Cuántas veces nos hemos encontrado con las manos llenas, porque todas las veces que hemos dado a quien pasaba necesidades, nos hemos vuelto a encontrar con cien veces más. ¿Y cuando no teníamos nada que dar? ¿No ha dicho Jesús: “Pidan y se les dará” (Mt 7,7)? Pedíamos… y nuestra casa se llenaba de todo tipo de cosas para poder dar más todavía.
Cuando estamos agobiados por las preocupaciones, debido a alguna situación que parece que supera nuestras fuerzas, por la angustia que nos paraliza, recordemos las Palabras de Jesús: “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados…” (Mt 11,28), y volcando en él cualquier inquietud, veremos que vuelve la paz y, con ella, la solución a nuestros problemas.

La Palabra de Dios rompe nuestro yo, anula el egoísmo, sustituye nuestro modo de pensar, de querer, de actuar con el de Jesús. Viviéndola, va entrando en nosotros la lógica divina, la mentalidad evangélica y vemos todo con ojos nuevos; cambian también nuestras relaciones con los demás; personas que antes no se conocían, viviendo la Palabra de Dios y comunicándose las experiencias que ella suscita, se reconocen hermanos, se vuelven pueblo, Iglesia viva. Una sola Palabra del Evangelio vivida por muchos podría cambiar el curso de la historia.
La Palabra de Dios, si se la vive, produce milagros. Nace así, en nuestro corazón, una confianza nueva, ilimitada, en el amor del Padre que asiste a sus hijos con su intervención cotidiana. Sus palabras son verdaderas: si las vivimos, también él las pone en práctica, al pie de la letra, y nos da lo que promete: el céntuplo en esta tierra, la plenitud de la vida y la alegría sin término del Paraíso.

Chiara Lubich

Pueden las religiones ser ‘compañeras’ en el camino de la paz?

Pueden las religiones ser ‘compañeras’ en el camino de la paz?

 «Sin fraternidad no hay paz» El pluralismo religioso, superficialmente parece el germen de divisiones y guerras. En realidad el mismo es –dijo Chiara Lubich en su intervención- un reto: todas las religiones están llamadas a restablecer, juntas, la unidad de la familia humana, porque en todas las religiones “de algún modo el Espíritu Santo está presente y activo”. Precisamente el fenómeno del terrorismo, que no se logra combatir con los medios convencionales, demuestra que las religiones tienen un gran aporte que dar a la paz: “La causa más profunda del terrorismo” es “el insoportable sufrimiento” ante un mundo donde es cada vez mayor la diferencia entre ricos y pobres, subrayó Chiara Lubich en Caux. Existe la exigencia de una mayor igualdad, mayor solidaridad, y sobre todo de una distribución de los bienes más equitativa. “Pero, como se sabe, los bienes no se mueven solos”, “es necesario mover los corazones de las personas”. Y “�de quién, sino de las grandes tradiciones religionas, podría partir una estrategia de fraternidad capaz de marcar un vuelco incluso en las relaciones internacionales?”. De hecho, sin fraternidad –sostiene Chiara Lubich- no hay paz. Sin perder la propia identidad En todas las religiones está radicada la idea de la unidad y del amor: “en práctica, esto significa que somos compañeros en el camino de la fraternidad y de la paz. Sin perder nuestra identidad, entre las grandes tradiciones religiosas de la humanidad nos podemos encontrar y comprender” subrayó Chiara Lubich. Como vía maestra hacia la comprensión entre las religiones, la fundadora del Movimiento de los Focolares, indicó el camino del amor: “Si emprendemos el diálogo los unos con los otros, y si por lo tanto nos abrimos a un diálogo hecho de benevolencia, de estima recíproca, de respeto, de misericordia, nos abrimos también a Dios y actuamos de modo tal –son palabras de Juan Pablo II- que Dios esté presente en medio nuestro”. Chiara Lubich se muestra convencida de que es precisamente con la presencia de Dios que se pueden encontrar verdaderas soluciones a los problemas actuales. El secreto del diálogo El Movimiento de los Focolares tiene una rica experiencia en el diálogo interreligioso: “en un clima de amor recíproco se puede establecer un diálogo con los propios compañeros, un diálogo en el que se intenta hacerse nada para ‘entrar’, en cierto modo, en ellos”. Este ‘hacerce uno con el otro’ es indicado por Chiara Lubich como el secreto de un diálogo capaz de llevar a la unidad. Exige una verdadera pobreza de espíritu: “vaciar nuestra cabeza de las ideas, liberar nuestro corazón de los afectos, nuestra voluntad de los deseos” para poder ensimismarnos con el otro y entender a quien tenemos delante. Ante una actitud así el otro o la otra queda “tocada” y por su parte empieza a hacer preguntas (ésta es la experiencia de Chiara). “Entonces podemos pasar al ‘anuncio respetuoso’, y comunicar, por lealtad con Dios y con nosotros mismos, pero tambièn por honestidad con el prójimo, cuanto afirma nuestra fe sobre el argumento del que se habla, sin imponer con ello nada al otro, sin sombra de proselitismo, sino por amor. Y es el momento en el cual, para nosotros cristianos, el diálogo desemboca en el anuncio del Evangelio”. Gran simplicidad Durante el coloquio sucesivo, Cornelio Sommaruga, presidente de “Iniciativas y cambio”, subrayó la “extrema sencillez” con la que Chiara Lubich difunde su mensaje de amor. Rajmohan Gandhi, nieto de el Mahatma Gandhi, profesor de la Universidad de Nueva Delhi, también él responsable de la organización que promovió el seminario, agregó: “Esta mujer habla a los corazones. Pero no como muchos otros, con voz potente y apasionante, sino con dulzura y fuerza. El diálogo interreligioso promovido por la señora Lubich es de grandísima importancia, especialmente en nuestro tiempo”. Y el rabino Marc Raphaël Guedj, fundador de “Racine et Source” (“Raíz y Fuente”) quedó impresionado por la “personalidad de Chiara, que habla de amor siendo amor, sabiduría, sabiduría en la vida cotidiana,… amor que transforma el mundo”. Del servicio de Beatrix Ledergerber-Baumer para la agencia KIPA, 3 de agosto 2003 (nuestra traducción)

Iniciativas y cambio

El ex-presidente de la Cruz Roja Internacional es hoy el presidente de la Fundación suiza “Caux – Iniciativas y cambio”, distinta de la asociación internacional Iniciativas y Cambio. Ambas entidades surgieron a partir del preexistente grupo de Oxford y son, según las palabras de Cornelio Sommaruga, “como el Movimiento de los Focolares, un producto de la Segunda Guerra Mundial”. En 1938, cuando los estados se preparaban para la guerra, el fundador del Movimiento, Frank Buchmann, invitó a un “rearme moral y espiritual” en favor de “un mundo sin odio, miedo ni avaricia”. Después del final de la guerra el Movimiento mantuvo, bajo el nombre de “Rearme Moral (MRA)”, el proceso de reconciliación de viejos enemigos, primeros entre todos Alemania y Francia. Hoy “Iniciatvias y Cambio” consiste en una red de personas de las más diversas culturas, religiones y generaciones, que se han comprometido en el proceso siempre necesario de “renovación del mundo”. En Caux, más arriba de Montreux (VD), cada año, en el “Caux-Palace”, tienen lugar varios seminarios sobre los más variados temas. Este año, entre otros: “Del conflicto a la comunión”, “El factor espiritual-religioso en una sociedad laica”, “Iniciativas de paz” y “Seguridad humana para la prevención de conflictos”. A cargo de Beatrix Lederberger-Baumer para la agencia KIPA, 3 de agosto de 2003

Julio 2003

De un árbol, admiramos su follaje y sus flores y esperamos sus frutos, pero esa vida al árbol le llega de las raíces. Es lo que sucede también con nosotros. Estamos llamados a dar, a amar, a servir, a crear relaciones de fraternidad, a trabajar para construir un mundo más justo. Pero se necesitan raíces, es decir, vida interior de unión con Dios, nuestra relación personal de amor con él, que motiva y alimenta la vida de comunión fraterna y el compromiso social.
Es igualmente cierto que, el amor al otro, alimenta a su vez el amor a Dios y lo hace más vital y concreto, tal como la luz y el calor, a través de las hojas, fortalecen las raíces. Amor a Dios y amor al prójimo son expresiones de un único amor. También a nosotros Jesús nos repite lo que un día le dijo a sus discípulos, al verlos cansados por su entrega generosa a los demás. La vida interior y la vida externa son una raíz de la otra.
La Palabra de Vida elegida para este mes nos invita, sin embargo, a cultivar de manera especial la vida interior, sobre todo a través del recogimiento, la soledad, el silencio, para profundizar nuestra relación personal con Dios. También a nosotros Jesús nos repite lo que un día dijo a sus discípulos cansados como consecuencia de la constante donación a los demás:

«Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco»

También Jesús, cada tanto, se alejaba de sus muchas ocupaciones. Había enfermos que curar, multitudes que instruir y alimentar, pecadores que convertir, pobres que ayudar y consolar, discípulos que guiar… Sin embargo, aunque todos lo buscaban, él sabía retirarse, lejos de los centros poblados, a la montaña, para estar sólo con el Padre1. Era como si volviese a casa. En su coloquio personal y silencioso encontraba las palabras que luego le diría a su gente2, comprendía mejor su misión, recobraba fuerzas para encarar el nuevo día. Eso es lo que él quiere que hagamos también nosotros.

«Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco»

No es fácil detenerse. A veces estamos tomados por el ritmo vertiginoso del trabajo, de las actividades, como a merced de un engranaje del cual hemos perdido el control. Muchas veces la sociedad nos impone un ritmo de vida frenético: producir cada vez más, avanzar en la carrera, sobresalir… No es fácil enfrentar la soledad y el silencio tanto fuera como dentro de nosotros. Sin embargo, son condiciones necesarias para escuchar la voz de Dios, para confrontar nuestra vida con su Palabra, para cultivar y ahondar la relación de amor con él. Sin esta linfa interior corremos el riesgo de girar en el vacío y de que nuestro mucho trajinar termine resultando infructuoso

«Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco»

Jesús se llevó aparte a los discípulos para que estuvieran con él y en él encontraran reposo: “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”3. El mejor descanso es darse tiempo para “estar” con Jesús, vivir en gracia, en el amor, dejándose plasmar y guiar por su Palabra. En particular, antes de la oración, momento privilegiado del “estar con él”, es bueno dejar todo de lado, descansar un poco, recogerse, entrar en el secreto y en el silencio de nuestra habitación interior4. En nuestra oración no tenemos que andar midiendo el tiempo. En eso, cuanto más perdamos más ganaremos. Será como un zambullirnos en la unión con Dios, y encontraremos la paz. Podremos entonces llegar a un coloquio continuo con él, a un recogimiento constante, también más allá del tiempo dedicado a la oración. Es mi experiencia de muchos años.

En una ocasión escribí:

“…¡Señor!
En el corazón te tengo,
tesoro que ha de dar sentido a mis gestos.
Tú, cuídame, mírame,
es tuyo el amar: gozar y padecer.
Que nadie recoja un suspiro.
Oculta en tu tabernáculo,
vivo, trabajo por todos.
Que el toque de mi mano sea tuyo,
sólo tuyo el acento de mi voz…”.

Aún cuando no nos sea posible alejarnos del ruido o del torbellino del mundo que nos rodea, podemos ir al fondo del corazón, en busca de Dios, y él siempre está allí. A veces bastará decir: “Es por ti, Jesús”, antes de cada actividad y de un encuentro. Este también es un medio para retirarse un poco aparte y darle a todo un sentido, una entonación sobrenatural. Y ofrecerle cada dolor, pequeño o grande.
La comunión con él nos perfeccionará. También el físico resultará beneficiado y será posible volver con nuevas energías a nuestra actividad, a amar con impulso renovado.

Chiara Lubich
 

El diálogo: clave de cambio para construir la unidad

El diálogo: clave de cambio para construir la unidad

  “El cristianismo, a pesar de la crisis espiritual que atraviesa hoy la civilización humana, es capaz de renovarse continuamente”. En estas palabras del Rector de la Universidad Estatal Eslovaca de Trnava, Prof. Peter Blaho, está encerrado el significado más profundo de la solemne ceremonia que tuvo lugar esta mañana no en el Aula Magna del Ateneo, sino en la gran sala del Centro Mariápolis de Castelgandolfo, donde las máximas autoridades de la Universidad le otorgaron a Chiara Lubich el doctorado honoris causa en Teología.

En el palco sobresalían las banderas eslovaca, europea e italiana. Una imagen elocuente. De hecho, Eslovaquia está entre los 10 países que entrarán a la Unión Europea en mayo del 2004. De las intervenciones emergían las raíces cristianas, todavía vitales, de la cultura eslovaca que ha dado vida a la Universidad de Trnava, en el lejano 1635. Las palabras del Decano de la Facultad de Teología, el Prof. Ladislav Csontos, quien promovió el reconocimiento, revelaban el heroísmo vivido bajo el régimen comunista tanto da docentes del Instituto de Teología -fundado por los jesuitas, y después asumido desde 1992 por la Universidad de Trnava- como da estudiantes, en su mayoría sacerdotes y religiosos ordenados clandestinamente. Y se puso en evidencia la intensa actividad que permitió, a pesar del régimen, que se enriquecieran los estudios con las enseñanzas del Concilio Vaticano II. De allí deriva el estilo dialogante asumido por la Facultad en todos sus niveles: en las actividades didácticas, con seminarios científicos interdisciplinarios, con conferencias y publicaciones. “Por estos motivos –dijo el Decano, quien definió la figura y la obra de la neo-graduada– la teología de la unidad y del diálogo de Chiara Lubich está muy cercana a nuestras facultades y sus aportes son para nosotros el motivo principal para proponer este reconocimiento”. Definió a la fundadora de los Focolares como “un personaje- clave del movimiento ecuménico y del diálogo interreligioso”. Y recordó que su obra se ha hecho presente en Eslovaquia a través del Movimiento, que echó raíces todavía en los tiempos del régimen comunista, dando a quien adhirió a él gran apoyo espiritual y a la vida de la Iglesia local el espíritu del Concilio Vaticano II”.

El Rector de la Universidad habló de los “caminos” y de los “nuevos modelos” en las relaciones interpersonales abiertos por Chiara Lubich, con reflejos innovadores también en el campo económico, político y cultural, sobre la base del diálogo por ella promovido, que se basa en el mandamiento evangélico del amor. “Es necesario construir la unidad del mundo sobre esta base espiritual -afirmó- si no queremos perecer”.

Yo soy ateo, pero tú debes estar loco

 Un día viene a visitarme un amigo que me confía un gran dolor: sus padres están al borde del divorcio, después de una traición del papá durante un viaje de trabajo al extranjero. Además del dolor de ver el decaimiento del amor entre sus padres, le resulta insoportable la idea de que otra persona decida con cuál de ellos deberá ir a vivir, separándose así de su hermano a quien se siente especialmente unido.

Me siento involucrado en esa situación y experimento una profunda tristeza que no logro alejar. Además mi amigo no es creyente y temo empeorar la situación hablándole de Dios. Me arriesgaría a ser malentendido. Pero como cristiano siento el deber de trasmitir a todos el amor de Dios, yendo más allá de cualquier límite.

Finalmente, con esta luz que aclara las tinieblas, logro reconocer en C. el rostro de Jesús crucificado y abandonado, y encuentro la fuerza para decirle: “Yo, como cristiano, donaría a Dios mi dolor; pondría el problema en sus manos, para que su voluntad pueda realizarse bien, con la confianza de que cualquier cosa que Él me reserve para el futuro será lo mejor”.
Su respuesta fue: “Yo seré ateo, �pero tú debes estar realmente loco!”.
No me desanimo e insisto: “Ánimo, vale la pena intentarlo, simplemente di a Jesús: ‘Este dolor lo pongo en tus manos’; y después quédate tranquilo a la espera de que los acontecimientos maduren”. Antes de regresar a casa le digo que me puede llamar por teléfono en cualquier momento, si tiene necesidad de ayuda.

Cuando se va ciertamente la tempestad de su corazón no se ha aplacado. Al día siguiente, para mi gran alegría, me llama por teléfono para decirme que se encontró, obligado por la situación, a donar a Dios su dolor. Me siento más aliviado. Después de otros dos días, recibo una segunda llamada telefónica en la que me dice que no tendrá lugar ni la separación del hermano, ni el divorcio. La mamá encontró la fuerza para perdonar al papá y se reconciliaron.

Comentario de Chiara Lubich de la Palavra de Vida del mes de Junio

Testigos

Estas son las palabras que Jesús dirige a sus apóstoles antes de ascender al Cielo. Había llevado a cabo la misión que el Padre le había confiado: había vivido, muerto y resucitado para liberar a la humanidad del mal, reconciliarla con Dios, unificarla en una sola familia. Ahora, antes de volver al Padre, confía a sus discípulos la tarea de continuar su obra y ser sus testigos en el mundo entero.

Bien sabe Jesús que la empresa está infinitamente por encima de sus capacidades, y por eso promete el Espíritu Santo. Cuando el Espíritu descienda sobre ellos, en Pentecostés, transformará a los simples y temerosos pescadores de Galilea en valientes anunciadores del Evangelio. Nada los podrá detener. A todos los que quieran impedirles su testimonio les dirán: “Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído”1.

Jesús, a través de los apóstoles, confía la misión del testimonio a la Iglesia entera. Esa fue la experiencia de la primera comunidad cristiana de Jerusalén que, viviendo “con alegría y sencillez de corazón”, todos los días atraía a nuevos miembros2. Fue la experiencia de la primera comunidad del apóstol Juan, que anunciaban lo que habían oído, lo que habían visto con sus ojos, lo que habían contemplado y lo que sus manos habían tocado, es decir, el Verbo de la vida…3.
Con el bautismo y la confirmación también nosotros hemos recibido el Espíritu Santo que nos impulsa a dar testimonio y a anunciar el Evangelio. También a nosotros Jesús nos asegura:

“Recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos (…) hasta los confines de la tierra”

El es el don del Señor resucitado. Habita en nosotros como en su templo, nos ilumina y nos guía. Es el Espíritu de verdad que hace comprender las palabras de Jesús, las vuelve vivas y actuales, enamora de la Sabiduría, sugiere lo que tenemos que decir y cómo decirlo. Es el Espíritu de Amor que inflama con su mismo amor, nos hace capaces de amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, todas las fuerzas, y de amar a todos los que se cruzan en nuestro camino. Es el espíritu de fortaleza que infunde valentía y fuerza para ser coherentes con el Evangelio y dar siempre testimonio de la verdad. Sólo con el fuego del amor que él infunde en nuestros corazones podemos cumplir la gran misión que Jesús nos confía:

“… serán mis testigos”.

¿Cómo ser testigos de Jesús? Viviendo la vida nueva que él ha traído a la tierra, el amor, y mostrando sus frutos. Debo seguir al Espíritu Santo que, cada vez que encuentro a un hermano o una hermana, me dispone a “hacerme uno” con él o con ella, a servirlos a la perfección, que me da la fuerza de amarlos si de algún modo son enemigos; que enriquece mi corazón de misericordia para saber perdonar y para comprender sus necesidades; que me hace sentir la importancia de comunicar, cuando es oportuno, las cosas más hermosas de mi alma.

A través de mi amor, es el amor de Jesús el que se revela y  se trasmite. Sucede como con una lente que recoge los rayos del sol: acercándole una pajita, ésta se quema porque los rayos, al concentrarse, hacen que la temperatura se eleve. En cambio, si se pone la pajita directamente delante del sol, ésta no se enciende. Lo mismo pasa a veces con las personas. Es como si permanecieran indiferentes, apagados, ante la religión, pero a veces –porque Dios lo quiere- se encienden ante una persona que comparte su experiencia del amor de Dios, porque esa persona hace las veces de lente que recoge los rayos y enciende e ilumina.
Con ese amor y por ese amor de Dios en el corazón se puede llegar lejos, y compartir con muchísimas otras personas el propio descubrimiento:

“… hasta los confines de la tierra”

Los “confines de la tierra” no son solamente los geográficos. También indican, por ejemplo, personas cercanas a nosotros que no han tenido todavía la alegría de conocer verdaderamente el Evangelio. Hasta allí debe llegar nuestro testimonio.
Además queremos vivir la “regla de oro”, presente en todas las religiones: hacer a los demás lo que quisiéramos que se nos hiciera a nosotros.
Por amor a Jesús se nos pide “hacernos uno” con cada uno, en el olvido completo de uno mismo, hasta que el otro, dulcemente herido por el amor de Dios en nosotros, querrá “hacerse uno” con nosotros, en un intercambio recíproco de ayudas, de ideales, de proyectos, de afectos. Sólo entonces podremos dar la palabra, y será un regalo, en la reciprocidad del amor.
Que Dios nos haga sus testigos delante de los hombres para que Jesús, en el Cielo –como nos ha prometido- salga de testigo por nosotros delante de su Padre4.

Chiara Lubich

1) Hech 4,20;
2) cf Hech 2,46.48;
3) cf 1Jn 1,1-4;
4) cf Mt 10,32.

En Berlín cae el “muro” entre los cristianos

Ante el monumento símbolo de Berlín, la puerta de Branderburgo, se abrió, el jueves 28 de mayo, el primer Kirchentag ecuménico nacional, con una liturgia principal precedida por el arzobispo católico, Card. Georg Sterzinsky, y por el obispo luterano de la ciudad y del Land Brandeburgo, Wolfgang Huber. El evento es histórico. Por el lugar, por las dimensiones, por el empuje ecuménico que la base, casi 200 mil participantes, quiere dar. Presentes las máximas autoridades: desde el Presidente Federal Johannes Rau, al Canciller Gerhard Schroeder, al Alcalde Klaus Wowereit. Muy significativo lo que sucede ya una hora antes de la liturgia. Abriendo el programa el presentador dice: “Finalmente, finalmente, el momento tan deseado …”. No puede proseguir, porque la multitud se levanta en un grito de júbilo, casi una explosión de los deseos de todos, de las espectativas, de las esperanzas, de los dolores pasados… “El tiempo era maduro”, es el pensamiento que pasa por la mente, viendo la gente alrededor y escuchando este grito de alegría. Cuando después empieza la liturgia se intercalan momentos de alegría, de entusiasmo, con un profundísimo recogimiento. Está bien presente la conciencia de que el centro de todo es Cristo mismo. Johannes Rau, Presidente de Alemania, subraya la importancia de tal evento en la tierra donde empezó la reforma: “Lo que ha sucedido aquí en estos días es importante para toda la sociedad, mucho más allá de las Iglesias cristianas”. Fue interrumpido por muchos aplausos el mensaje del Papa, hecho con un lenguaje “evangélico”. “El Kirchentag debe convertirse en un gran signo ecuménico por el hecho de que la comunión en la fe es más fuerte y más importante de lo que todavía nos divide ”. Después anima a levantar juntos la voz en favor de los valores de la familia y de la vida. Seguidamente pasa a los sufrimientos que existen todavía por la falta de unidad entre los cristianos. “Es necesario volver a meditar las bases de nuestra fe. Estoy contento de que el Ökumenischer Kirchentag retome “el año de la Biblia” (iniciativa ecuménica de este año, en Alemania). Los animo a rezar con la Biblia, a leer y a meditar la palabra de Dios y a interpretar nuestra vida a partir del mensaje que Dios nos ha revelado y que ha sido transmitido por la comunidad de los fieles a través de los siglos”. Subraya la necesidad de la conversión como condición para el ecumenismo. “�Dios quiere que seamos uno, para que el mundo crea!”, y anima a proseguir con todos los esfuerzos por el camino ecuménico “con sensibilidad y respeto, con paciencia y valentía, respetando la verdad y con auténtico amor”. Y concluye: “Si se ponen bajo la bendición de Dios, entonces podrán llegar a ser todavía más bendición: los unos para los otros y para el mundo, sobre todo donde sufre o está herido”. Después toma la palabra Gerhard Schröder, Canciller de Alemania: “a pesar de la secularización, partirá una señal de Berlín en estos días: la Iglesia está viva, es vital. Y es atractiva sobre todo para los jóvenes”. La multitud pasa por la Brandenburger Tor. Tantos expresan la esperanza de que esto sea un acto simbólico para hacer caer también ese muro invisible que todavía divide a nuestras Iglesias. La noche siguiente se celebra una grandísima fiesta por las calles del centro de Berlín, organizada por las parroquias y otros grupos, movimientos y asociaciones. Parece que los cristianos han tomado la ciudad. Y se presentan con un estilo moderno, juvenil, atractivo, alegre, abierto… �Precisamente un cristianismo que puede volver a estar de moda! El lema y las 4 áreas de interés El lema elegido para estos días, «Sean una bendición», es profundizado también en las cuatro “áreas de interés” de la Jornada Ecuménica de las Iglesias: 1. Mostrar la fe – vivir en diálogo 2. Buscar la unidad – encontrarse en la diversidad 3. Respetar la dignidad – custodiar la libertad 4. Vivir en el mundo- actuar con responsabilidad Cada uno de estas “áreas de interés” comprende un gran número de encuentros, oraciones, mesas redondas, conferencias principales e iniciativas varias. Un libreto de 720 páginas ilustra el vasto programa de estos días.

Ha dado la vida por su hermano

“Ha dado la vida por su hermano”. Así titulaban los periódicos el trágico episodio de la muerte del Padre Nelson. Y así fue. Era párroco, director espiritual del seminario y capellán del hospital de Armenia, en Colombia. Una sobrina que trabajaba como su secretaria cuenta: “Murió viviendo la Palabra del Evangelio: dar la vida por los hermanos. Él siempre nos decía que teníamos que vivir por los otros y no por nosotros mismos”. Los ladrones, entrando en la casa parroquial, habían encerrado al P. Nelson en el baño para no ser molestados. Su hermano, casado y con hijos, vive a menos de 200 metros de la casa parroquial. Alguien le avisa que en la parroquia estaba sucediendo algo extraño, y entra escondido por la puerta de atrás: enseguida se ve con una pistola apuntada. Nelson, escuchando a su hermano aprovecha la confusión, fuerza la puerta del baño y se interpone entre ellos y su hermano diciendo a los ladrones: “�No le hagan daño!” Los ladrones disparan y lo hieren en el pecho. Era la mañana del 22 de marzo. Al día siguiente, a pesar de una tormenta tropical violentísima, la catedral estaba repleta de gente que lloraba a Nelson por el amor recibido de él. Un amor fruto de una madurez profunda y de una voluntad constante, probada desde los primeros años de su vida. Recorremos a grandes líneas su historia, a través de los mismos recuerdos del Padre Nelson, narrados hace algunos años en una entrevista para Città Nuova durante su estadía en Italia para estudiar pastoral sanitaria: «En la familia éramos 7 y vivíamos del trabajo de mi papá, un campesino. Éramos muy pobres, pero confiábamos en Dios y ese poco que teníamos estábamos contentos de compartirlo con quien tenía más necesidad que nosotros. Siempre recordaré un manzano de nuestro huerto cuyos frutos, sabrosísimos, los teníamos prohibidos, pues estaban reservados exclusivamente para los enfermos de la parroquia». Para Nelson la pobreza vivida así, evangélicamente, se transformó en una escuela de verdadera humanidad. Más difícil en cambio fue su relación con la enfermedad, con la que tuvo que entrar en confianza tempranamente: «Tenía seis años cuando, debido a un virus que ataca el sistema nervioso central, se me paralizaron las articulaciones por varios meses. Es una enfermedad siempre al acecho, que me obliga a estar continuamente bajo un tratamiento. Con los años se suman otras enfermedades, tuve que someterme a cuatro operaciones a los ojos. Por lo tanto sé algo de medicinas, de terapias, de convalecencias en el hospital. Pero entonces, siendo tan joven, no entendía muy bien el sentido de este sufrimiento, que me impedía vivir como mis coetáneos, y estaba más bien asustado». Estando de novio y con la perspectiva de formarse una familia, en cambio, se siente llamado a una donación más universal. Entiende que quizás su camino es otro. Y es así que con 21 años decide hacerse sacerdote. En los primeros años del seminario, en Manizales, la salud no parece crearle problemas. Sólo que, terminando los estudios de Filosofía y al inicio del año de experiencia pastoral, un nuevo ataque de su viejo mal lo obliga a ir al hospital, paralizado. «Si bien los médicos me aseguraban que me habría restablecido y que habría podido conducir una vida normal, caí en la crisis más negra: veía todo mi futuro en riesgo». Precisamente en ese período, gracias a un sacerdote amigo que vive la espiritualidad de los Focolares, profundiza en un aspecto de la pasión de Cristo. Identificándose con Él, reconociéndolo en cada dolor personal y de los demás y acogiéndolo, por amor, en su vida, experimenta un verdadero renacimiento interior: “Todo sufrimiento, físico o moral, adquiere un sentido para mí: y de allí una fuerza interior insólita, una sensación de paz e incluso de alegría. Había descubierto el tesoro más precioso, y aunque no hubiese llegado a ser sacerdote no me faltaba nada para realizarme como cristiano». Del 1983 al 1993 se donará sin reservas a la diócesis: vicepárroco en una gran parroquia de 10 mil almas, capellán del hospital, formador en el Seminario Mayor de Armenia, a cuya fundación contribuye. Una etapa fundamental es cuando, no sin dudarlo, Nelson decide actuar un viejo proyecto: el de frecuentar en el Camillianum de Roma un curso de pastoral sanitaria. Es una elección “preparada” por la experiencia hecha hasta ahora en carne propia, y además va al encuentro de una pregunta que para él es fundamental: �cómo vivir en modo “sano”, desde el punto de vista espiritual, la enfermedad, y así también la muerte como paso de esta vida a la otra? «Entre nosotros no había sacerdotes preparados en este campo, y sólo el deseo de poder servir mejor a mis hermanos me convenció de afrontar durante dos años, en mis condiciones, las incógnitas de una estadía más allá del océano». En agosto del ’93, habiéndose restablecido, Nelson empieza sus estudios romanos. Pero no es todo: viviendo junto a un sacerdote argentino y a uno holandés, tiene la posibilidad también de poner en práctica la espiritualidad de la unidad que ya lo había atraído en Colombia. Es una experiencia que lo afina, preparándolo para ser un apóstol especial: entre los enfermos de SIDA. No es fácil trabajar con ellos: son personas de una sensibilidad exasperada, que viven su drama en la plena conciencia de lo que les espera, y con quienes no se puede fingir. Conocerá a muchos de ellos en este período, y con cada uno una palabra, un silencio, el compartir profundamente ese dolor, la ayuda para reconciliarse con Dios. Regresando a Colombia Nelson, por deseo de su Obispo, se encargará de la pastoral sanitaria a nivel diocesano, pero su continua donación no se detiene allí. El dar la vida no se improvisa, y, como en tantos años de experiencia con las personas más variadas, Nelson nos ha saludado con un último heroico acto de amor.

Crónica inédita de las intervenciones de María en la historia

Crónica inédita de las intervenciones de María en la historia

  Es una crónica inédita que revela la fuerza de paz de María en acto en la propia historia de los pueblos, en los momentos de más grave sufrimiento, la que el prof. Tommaso Sorgi, director del Centro Igino Giordani presenta al Congreso Mariano. Pone en evidencia “la eficacia, también política, de manejar como arma la corona del rosario”. Un sólo ejemplo: habla de lo sucedido en Filipinas hace pocos años. A mediados de los años ’80, los obispos lanzan una campaña de oración por la propia conversión necesaria para obtener del Cielo la liberación de la dictadura de Marcos. Adhieren a ella 5 millones de Filipinos. El mundo asiste a un vuelco: “El dictador parte al exilio y la revolución del rosario libera al pueblo, sin esparcimiento de sangre”. Es el Magnificat en acto: María magnifica al Señor que “dispersa a los soberbios y derriba del trono a los potentes…”. El Magnificat por lo tanto, “puede ser asumido como modelo de la acción política”. Es la perspectiva abierta por el prof. Sorgi, precisamente hoy, cuando se hace urgente “dar un vuelco total a las categorías fundamentales de poder”. Sorgi propone “el Magnificat como ’magna charta’ social”. Pero esa de María – precisa- es una “soberanía de amor”. La política podría asumir de este modo “el calor de un servicio de amor”, “el alma” de la que tenemos “extrema necesidad”. Y el investigador y senador polaco Adam Biela da testimonio de cuánto la oración es fuente de inspiración y de fuerza en su compromiso político contra la corriente en favor de un verdadero desarrollo de su pueblo.

“Los grandes países civilizados y democráticos eligen la guerra como método de resolución de los conflictos”. Es la denuncia fuerte del prof. Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio, quien intervino en la segunda jornada del Congreso Mariano Internacional. Presenta “un interrogante que inquieta a todos”: “�La guerra será el nuevo futuro del mundo?”. Es especial la evidencia de que “la guerra es todavía una actividad en gran parte masculina”. A partir de allí, el prof. Riccardi resalta la fuerza “femenina” de la paz, mostrando a María como aquella que bajo la cruz, “vencida” por la violencia del homicidio del hijo, “esconde entre sus lágrimas una fuerza de vida y de esperanza” y “no se somete a la lógica del vencido y del vencedor, del amigo y del enemigo”. “El misterio de fe que vemos en María –agrega- es que el fuerte puede estar en el débil, el del pequeño en el grande, la de la vida del cuerpo en la muerte”. Hoy “María representa la fuerza de la paz en medio de los conflictos”. La “prontitud mariana”, que responde a las necesidades de los hombres “incluso no expresadas”, mostrada por María en las bodas de Caná, es subrayada por Anna Pelli, en su reflexión sobre este cuadro evangélico, uno de los Misterios de la luz que el Congreso está profundizando. Esta página del Evangelio se ve reflejada en la experiencia contada por Carmen y Maricel. Una familia atormentada por el dolor: dificultades económicas, alcohol, droga, tensiones y sus repercusiones en los hijos, ocho. En un tugurio de la periferia de Manila. Una historia de resurrección a partir del descubrimiento del amor de Dios y de María como modelo para imitar. Carmen, la mamá, cuenta cómo su vida cambió cuando fue asumida en el Centro Social de Bukas Palad y de cómo pudo volver a empezar a amar a su marido, que desde hacía años tomaba y jugaba. Maricel, una de sus hijas, logra salir del círculo de la droga en el que se encontraba desde hacía siete años, perdona al papá – que mientras tanto había cambiado de vida- y lo asiste en sus últimos días de vida. Un milagro de amor, que se abre ahora a otras familias pobres de la barriada, a las cuales Carmen y Maricel se dedican trabajando como voluntarias en Bukas Palad.

El lenguaje del Arte, que hoy ha alcanzado un momento culminante, hizo penetrar todavía más profundamente en este ‘Misterio de la luz’, es más, nos ha llavado al corazón del Evangelio: el coreógrafo Stefanescu más que representar la fiesta de las Bodas, ha preferido captar el sentido más profundo del milagro del agua que se transforma en vino, símbolo de la sangre misma que Jesús pronto habría derramado para hacer el más grande milagro, la Resurrección. Otra página de este intenso evento mariano ha sido marcada por el aporte de los nuevos carismas a la comprensión vital de María y del Rosario. Se abrió con la mesa redonda de los representantes de varios Movimientos y Comunidades eclesiales: Renovación carismática internacional, Comunidad de San Egidio, Cursillos, Schöenstatt y Legionarios de Cristo. “Gocé con el intercambio de testimonios de tantos carismas, y me parecía ver a María presente y viva en cada uno y en el seno de la Iglesia” escribió un ‘navegante’ de Paraguay, quien siguió el Congreso a través de Internet. Y desde Argentina: “La serie de los exponentes de los diversos Movimientos ha sido el testimonio de la variedad de dones que embellece a la Iglesia”. En la mañana, fue especialmente profundo el testimonio del Pbro. Pasquale Foresi, co-fundador de los Focolares y primer focolarino sacerdote. Emergió el rostro del sacerdocio renovado por la huella de María y la fecundidad de una vida gastada por la construcción de una Obra suya.

María, palabra de Dios vivida

María, palabra de Dios vivida

  “Yo no estoy de acuerdo con los atentados suicidas”. “Y yo no estoy de acuerdo con los bombardeos en sus ciudades”. Un intercambio de frases entre una joven palestina y un soldado israelí en una alcabala en los Territorios palestinos. Es una crónica “al revés” la que se cuenta desde el gran escenario, en la sala del Centro Mariápolis de Castelgandolfo, donde está en curso el Congreso Mariano Internacional promovido por ser el Año del Rosario convocado por el Papa. Su objetivo es volver a lanzar esta oración mariana definida por él como un “compendio del Evangelio”, y volver a llevar a los hombres de hoy a la búsqueda de la paz y de una nueva dimensión del Espíritu, y a “contemplar a Cristo con los ojos de María”, a ser como Él “constructores de paz” y de “un mundo más cercano al designio de Dios”. Es una crónica, la que ofrecen las muchas experiencias, que pone en evidencia la potencia del Evangelio capaz de apagar el odio con el amor al enemigo. Es un camino obligatorio “después del 11 de septiembre”, que nos ha puesto ante una bifurcación, y nos toca a nosotros tomar el camino correcto”, como dijo Mons. Piero Coda. Es lo que ha testimoniado también Dieudonné, de Burundi: 12 de sus familiares fueron masacrados bárbaramente, pero no por eso cambia su estilo de vida. Decide poner en acto el arte evangélico del amor también hacia militares que a menudo son personas ‘sin piedad’: puede suceder que los encontramos en un momento en el que necesitan ayuda, como le sucedió a él con un soldado borracho, en la orilla de un puente, a quien socorrió. Este fragmento de los testimonios injertados en el primero de los cinco cuadros programados durante el Congreso: los 5 misterios de la luz que se presentan, junto a reflexiones teológicas, ayudan a penetrar en las varias etapas de la vida de Jesús y de María. El primer cuadro, el Bautismo de Jesús: “Es una invitación a reconocer a Jesús como hijo de Dios –comentó el P. Fabio Ciardi- de modo que podamos sumergir en las aguas del Bautismo a nuestro ‘hombre viejo’ y hacernos renacer a una vida nueva, para volvernos a encontrar todos hermanos y hermanas en el corazón del único Padre”. Como puso en evidencia Mons. Domenico Sorrentino, prelado del Santuario de Pompeya, delineando la historia del Rosario, Juan Pablo II invita a dar un paso adelante con respecto al pasado: “No se limita a confiar la paz a la intercesión de María, sino que la presenta como fruto de esta oración que ‘es una oración de paz’, porque haciendo contemplar a Cristo”, “ejerce una acción pacificadora”. Es una experiencia de contemplación la que están viviendo en Castelgandolfo, no sólo las más de 1500 personas de 70 Países presentes en la sala, sino que llega a los más variados puntos del mundo gracias a la conexión con 11 satélites puestos a disposición con generosidad por ESA, Telepace, la red norteamericana EWTN y la CRC de Canadá que han permitido a muchos canales de televisión nacionales y locales y a través de Internet, transmitir todo el Congreso. Son 7000 los puntos conectados a través de Internet en el primer día. 20.000 las personas calculadas. Sólo algunos flash de los muchos mensajes e-mail llegados de todo el mundo: “Impresionante –escriben desde Amersfoort en Holanda- como la alta espiritualidad y la concreción vayan juntos”. Desde Edimburgo: “Estamos viendo la transmisión. Está llena de luz y nos hace sentir parte de la misma”.

La profunda dimensión espiritual de este evento mariano se anunciaba desde las primeras frases: “Nos detendremos sobre el Rosario que es un reiterado canto de amor a María –dijo el prof. Giuseppe Zaghì, director de la Revista Nueva Humanidad- y es también y sobre todo un abrir los ojos del alma a los misterios de la vida del Hijo de María. Y mientras nosotros abrimos nuestras mentes y nuestros corazones a Jesús, será Jesús quien hablará de María a nuestros corazones y a nuestras mentes con ese hablar que no termina en pobres palabras, sino en criaturas nuevas”.

Uno de los muchos aspectos novedosos de este evento mariano: la aportación de la dimensión carismática a la comprensión vital de María y del Rosario, aporte ofrecido con este Congreso, como respuesta al especial mensaje entregado a Chiara por el Papa, en la Plaza San Pedro, el mismo 16 de octubre 2002, día en el que relanzaba la oración del Rosario. El momento culminante ha sido la intervención de Chiara Lubich quien ha comunicado los dones de luz de los orígenes de esta Obra, el Movimiento de los Focolares, que la Iglesia ha reconocido como “Obra de María”. Chiara revive uno de los momentos más dramáticos de los inicios: «Un día, bajo un atroz bombardeo que caía directamente sobre nosotros, de bruces, cubierta de un polvo denso como el aire, mientras me ponía de pie casi por milagro, entre los alaridos de los presentes, tranquila y con mucha paz me di cuenta de que mientras estaba en peligro había experimentado un profundo dolor en el alma: el de no poder recitar más el Ave María». Más tarde comprenderá: «Pero esta Ave María, anhelada, tenía que ser dicha con palabras vivas, con personas que, como otras pequeñas María, dieran el Amor al mundo». Ese Amor que es Jesús mismo que “Hoy –agregó- podemos ‘generar’ espiritualmente, como promete el Evangelio: “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre (en mi amor, explican los Padres) yo estoy en medio de ellos” (Mt 18,20). Una tarea, ésta, definida en su homilía por el Cardenal Miloslav Vlk, arzobispo de Praga, como “primaria en la sociedad secularizada de hoy”. La fundadora de los Focolares habló de su descubrimiento del nuevo rostro de María, “de una belleza incomparable”: “toda Palabra de Dios, toda revestida de la Palabra de Dios”, y de la llamada de cada cristiano a repetir, como María, a Cristo, Verdad, Palabra, con la personalidad que Dios ha dado a cada uno”. Una visión “rica de consecuencias, por ejemplo, en el campo ecuménico”. El miércoles darán su testimonio pertenecientes a la Iglesia luterana, evangélica reformada, rumano – ortodoxa y copta – ortodoxa. Una ulterior novedad que seguirá recorriendo todo el evento es el lugar privilegiado de los espacios artísticos: desde canciones, música, danzas de varias culturas a piezas literarias -de Dante a Sartre- porque de María “no se habla, se canta. El amor florece como poesía” como canta el Gen Verde, inspirado en una meditación de Chiara.

Entrevista a Chiara Lubich

   P. �Podría ilustrar el significado del título del Congreso: “Contemplar a Cristo con los ojos de María”? R. Ninguna criatura ha conocido nunca y nunca conocerá a Jesús como María porque es inmaculada, porque es su Madre, porque es Evangelio vivido y, por lo tanto, otro Jesús. Para verLo, conocerLo y contemplarLo a Él, a través de los ojos de Ella, será necesario tratar -en la medida de lo posible- de imitarla en su continuo “sí” a la voluntad de Dios, y con ello, en cierto modo, hacerla revivir en nosotros. P. �Cuál es el valor de María, del Rosario y de la oración en el mundo de hoy? R. María y la oración tienen hoy un enorme valor. Con la presencia de un nuevo terrorismo tan terrible como el actual, efecto, como sugieren muchos, quizás de un Mal con la M mayúscula, no son suficientes los medios comunes para combatirlo, sino que es preciso recurrir al Bien con la B mayúscula, es decir, a Dios y a aquello que con Él se relaciona. De allí la importancia de la oración, como se hizo en Asís, y por lo tanto, también del Rosario. En este mundo tan dividido entre países ricos y países pobres, que es la causa más profunda del terrorismo, llamados como lo estamos a comprometernos como nunca antes a suscitar la solidaridad, el compartir, la fraternidad, para hacer, cada vez más, de la humanidad una familia, nadie mejor que María, porque es Madre universal, podrá darnos una mano. P. �Qué responder a quien no cree en la oración y en su eficacia en los hechos de la vida? R. Cuando alguien no cree en la oración, por lo general tiene poca fe en Dios. Por lo tanto es necesario ayudarlo a reavivarla. Y aquí hay muchas posibilidades a disposición. Entre ellas es muy eficaz el testimonio que nosotros los cristianos damos, cuando nos amamos recíprocamente. De hecho, a la unidad en el amor está prometida la conversión del mundo. Dice Jesús: “Que sean uno para que el mundo crea” (cfr. Jn. 17, 21). P. �Cómo conciliar María con la vida espiritual y estética de los artistas? R. Los artistas tienden a la belleza. Es más, he constatado que para ellos –si son creyentes- el mejor atributo de Dios es la belleza. Está bien Dios verdad, Dios amor, pero todavía mejor Dios belleza. Y María, la “toda bella”, es, por decir de algún modo, la encarnación de la belleza. De allí su relación con los artistas y de los artistas con Ella. Y realmente deben sentirse atraídos por Ella, si la han pintado, esculpido, cantado, en todos los tiempos y de todas las formas. P. �Cuál fue la génesis del Congreso Mariano que comenzará el lunes? R. Todo comenzó el 16 de octubre del 2002, al terminar la audiencia del Santo Padre del miércoles, después de que él firmó su carta apostólica: Rosarium Virginis Mariae. Entre las 600 personas, aproximadamente, de nuestro Movimiento, presentes en la Plaza San Pedro, estaba también yo. Y fue en esa ocasión cuando el Santo Padre me entregó un largo mensaje en el cual, entre otras cosas, se lee: “En esta recurrencia, quisiera consignar idealmente a los focolarinos la oración del Rosario. (…) Estoy seguro de que su devoción a la Virgen Santa los ayudará a darle la relevancia necesaria a la iniciativa de un año dedicado al Rosario”. Desde entonces, en todo el mundo han surgido diversas iniciativas para volver a proponer a muchos el sentido del rezo del Rosario. El congreso Mariano es una de ellas. P. �Podría decirnos dos palabras sobre el programa y las intervenciones que tendrán lugar durante los tres días del Congreso? R. Se reflexionará sobre la carta apostólica del Santo Padre sobre el Rosario y sobre los nuevos “Misterios de la luz”, con testimonios de familias, políticos, religiosos, sacerdotes y jóvenes. Se realizarán dos mesas redondas: una, reservada a los responsables de diversos Movimientos eclesiales, sobre el tema; otra, con cristianos de diversas Iglesias que comentan la carta del Papa. Los discursos serán intercalados con representaciones artísticas, muy selectas, para honrar a María, la “Toda Bella”. Las liturgias eucarísticas serán presididas por cardenales o arzobispos, entre los cuales el Cardenal Angelo Sodano, el Cardenal Miloslav Vlk, arzobispo de Praga, monseñor Rylko, secretario del Pontificio Consejo para los Laicos y otros.

Contemplar a Cristo con los ojos de María para ser como El constructores de paz

Contemplar a Cristo con los ojos de María para ser como El constructores de paz

   El Movimiento de los Focolares ha promovido, del 28 al 30 de abril de 2003 en el Centro Mariápolis de Castelgandolfo (Roma), el Congreso Mariano Internacional «Contemplar a Cristo con los ojos de María», en el Año del Rosario declarado por el Papa en “este año turbado por no pocas preocupaciones para las suertes de la humanidad” para que “contemplando a Cristo con los ojos de María” nos convirtamos en “constructores de paz” de “un mundo más cercano al designio de Dios”. EN DIRECTO POR TELEVISIÓN Y VÍA INTERNET con un programa agregado: entrevistas y varios reportajes www.focolare.org/live La prospectiva evangélica innovadora de la carta del Papa sobre el Rosario y de los Misterios de la luz serán el hilo conductor que recorrerá todo el Congreso con breves reflexiones teológicas y testimonios. De hecho lo que se pretende es revelar las riquezas y las potencialidades de renovación del Evangelio que el Rosario propone. El obispo de Pompeya, Mons. Domenico Sorrentino trazará la historia del Rosario a través de los siglos. LAS NOVEDADES – Aporte de los nuevos carismas a la comprensión vital de María y del Rosario: – lunes en la tarde: Chiara Lubich, fundadora y presidente de los Focolares; – martes en la mañana: Pbro. Pasquale Foresi, primer focolarino sacerdote, co-fundador de los Focolares; – martes en la tarde: Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio y representantes de varios Movimientos y Comunidades eclesiales. – Testimonios desde Territorios Ocupados, Estados Unidos, Burundi, Filipinas, Este Europeo: jóvenes, familias, políticos, sacerdotes y religiosos mostrarán las semillas de unidad florecidas también en los contextos más difíciles. – Acción de María en la historia de los pueblos – martes en la tarde: el prof. Tommaso Sorgi mostrará una crónica inédita de muchos acontecimientos entre los cuales el vuelco del régimen de Marcos, en Filipinas, y del conflicto en Angola. Seguirá el testimonio del Prof. Adam Biela, polaco, investigador y político. – Dimensión ecuménica: la carta del Papa y la visión de María en las diversas Iglesias: – miércoles en la mañana: mesa redonda con representantes de las Iglesias rumano-ortodoxa, copta-ortodoxa (Egipto), anglicana, evangélica reformada (Suiza), evangélica luterana (Alemania). – Dimensión interreligiosa: un canto al Padre en la lengua de María y su figura en el Islam: – miércoles en la tarde: cantará una artista hebrea, Miriam Meghnagi e intervendrá una estudiosa musulmana iraní, Sharzad Houshmand. – Aporte del arte: para expresar con el lenguaje del Arte a María, Obra de Arte de Belleza, prototipo de la Humanidad Nueva realizada. son numerosas piezas musicales, danzas y obras de arte de las diversas culturas, algunas realizadas para la ocasión, como el “debut” de Las bodas del milagro de la Compañía de Ballet Clásico Così- Stefanescu. – Transmisión en directo por televisión de todo el Congreso: El evento televisivo resultará ulteriormente enriquecido por un programa agregado que cubre los espacios de los intervalos de la sala: numerosas las entrevistas, 27 micros. La transmisión en directo se realiza gracias a la generosa disponibilidad de ESA, TELEPACE con sus 8 satélites, la norteamericana EWTN, CANÇAO NOVA de Brasil, a quienes se conectarán numerosos canales de televisión nacionales y locales. – Participantes: se esperan más de 1400, entre los cuales 20 cardinales y obispos, de más de 80 países de todos los continentes: desde Rusia a los Estados Unidos, Colombia, del Congo a Paquistán y Australia. – Presidirán las liturgias eucarísticas: los Cardenales Angelo Sodano, Secretario de Estado del Vaticano; Miloslav Vlk, arzobispo de Praga; Silvano Piovanelli, arzobispo emérito de Florencia; los Obispos: Stanislaw Rylko, Secretario del Pontificio Consejo para los Laicos, y Vincenzo Paglia, obispo de Terni. – Como nació la idea de esta iniciativa: para responder al mensaje del Papa a Chiara Lubich el 16 de octubre pasado en la plaza San Pedro, el día mismo en el que se hacía un nuevo lanzamiento en la Iglesia de la oración mariana del Rosario, escribía: “Quisiera consignar idealmente a los focolarinos la oración del Santo Rosario que he querido volver a proponer a toda la Iglesia”. Pedía “dar la necesaria relevancia a la iniciativa de un año dedicado al Rosario”. “Ofrezcan su aporte para que estos meses se conviertan para cada comunidad cristiana en una ocasión de renovación interior”.

Con una pistola apuntada a la cabeza

 

Soy médico ginecólogo, madre de 6 hijos. La otra noche, antes de participar en una reunión con otros colegas, mientras acompañaba a casa a uno de mis hijos más pequeños, el niño exclamó: “�mamá, siento nostalgia de ti! �Qué sería de nosotros si tu faltaras?”. Enseguida lo tranquilicé. Más tarde, mientras parqueaba el automóvil a la entrada de la clínica, tres jóvenes armados me ordenaron que bajara. En el momento pensé que era una broma. Pero un muchacho, apuntándome el revólver al cuello, actuaba en serio: “�Si no baja, le hago estallar todas las venas! Bajé, y mientras uno de ellos tomaba el volante, me di cuenta que realmente me estaban llevando. Las palabras de mi hijo martillaban mi corazón. Me encontré cara a cara con Dios y con un impulso del corazón le dije: “�Qué importa en la vida? Amarte importa”. Y decidí acoger la voluntad de ese momento, sin importar lo trágica y absurda que era. Pensé que podían ser mis últimos momentos y que tenía que vivirlos bien, sólo en el amor. Esto me dio una gran paz. Me interesé por ellos como una madre. Querían dinero y cuando supieron que tenía seis niños y que era médico, se callaron un poco. Después: “Señora, no se preocupe, no le va a pasar nada, �pronto volverá a encontrar el automóvil! A un cierto punto, por una divergencia entre ellos, se agredieron, discutiendo agriamente y amenazándose con la pistola. Yo me quedé con la cabeza baja, evitando mirarlos, rezando por ellos, que eran sólo un poco más grandes que mis hijos… Finalmente se detuvieron para dejarme, a pie, en medio del campo. Durante veinte minutos caminé buscando un sendero que me llevara a una calle asfaltada y a un teléfono: llamé a mi esposo para que me viniera a buscar. �La aventura había terminado! Al día siguiente me devolvieron el automóvil: dentro estaba la cartera con los documentos, dinero, cheques, el reproductor… y �ningún rasguño a la carrocería! T.N. – Brasil da I Fioretti di Chiara e dei Focolari – San Paolo Editrice

Fraternidad como categoría política: Una propuesta particularmente significativa en el marco del conflicto en Irak

Fraternidad como categoría política: Una propuesta particularmente significativa en el marco del conflicto en Irak

Una especial importancia ha asumido el momento de reflexión política, que tuvo lugar en Martigny (Suiza) el sábato 22 de marzo, en el marco de la guerra en Irak. Lo puso en evidencia el alcalde de Mollens, Stéphane Pont, moderador del Congreso que tenía como título: “El reto de una política auténtica”. La iniciativa, promovida por algunos alcaldes, suscitó gran interés superando las espectativas: participaron más de 300 políticos de todos los cantones, comprometidos a nivel nacional, cantonal y comunal, algunos provenían también de Francia y Austria, además de una delegación del Consejo Ecuménico de las Iglesias (CEC). Chiara Lubich, quien había sido invitada como orador principal, en su intervención, propuso asumir la fraternidad como categoría política, más que nunca urgente precisamente en el dramático contexto internacional actual. “La política es en su esencia amor” -dijo- lo que hace necesario desarrollar categorías mentales que tengan en cuenta la unidad fundamental entre los hombres, en el pleno respeto de las diferencias. Y concluyó lanzando un reto a Suiza: “Siendo una pequeña nación, puede convertirse para Europa en un modelo de unidad en la diversidad de las culturas y los idiomas”. “Hoy día la política es a menudo extremamente dura. Hoy se nos ha presentado una visión de la política quizás algo idealista -comentó Kipa Christophe Darbellay, miembro de la dirección de la Oficina Federal para la Agricultura- pero yo creo que es importante tener, también en la vida política, metas y perspectivas ideales. El mejor impulso para una acción política es una sólida relación con los demás y con Dios. Ésto ha sido lo que nos han presentado hoy”.

Lucia Fronza Crepaz, ex diputada italiana, presentó el desarrollo del Movimiento político de la unidad nacido en 1996 con el fin de animar el compromiso político y el debate democrático entendido como servicio a toda la sociedad y de valorar los aspectos que contribuyen a la realización del bien común, a la fraternidad universal”. Numerosos los testimonios de políticos que han mostrado con hechos esta nueva cultura política. Particularmente significativa la experiencia de Marco Fatuzzo, ex-alcalde de Siracusa (Sicilia), en la obra constructiva que logró actuar en colaboración con las fuerzas de la mayoría y de la oposición en favor de los ciudadanos en una situación difícil, complicada a veces por los condicionamientos mafiosos.

La ofensiva de la paz

La ofensiva de la paz

 Ya desde octubre pasado, desde cuando el Papa lanzó el Rosario por la paz y la familia, y había dado una consigna especial al Movimiento, se había vuelto a descubrir y difundir entre las familias, los jóvenes, los adolescentes la oración del Rosario.
Desde cuando estalló la guerra, se estan multiplicando las iniciativas por la paz, como nos cuentan los innumerables fax que llegan de todas partes del mundo. Algunos fragmentos:

Inicitativas ecuménicas e interreligiosas

NORUEGA – 23 de marzo – Vigilia de reflexión por la paz en la Mezquita de Oslo. 600 personas presentes: adultos y niños, católicos, luteranos y musulmanes. La iniciativa tuvo un eco en los medios de comunicación. Los titulares de varios periódicos: “Ninguna religión empuja a la agresión. Esta guerra no tiene nada que ver con la religión”. Nacerá ahora un comité cristiano-musulmán para dar un seguimiento a esta iniciativa.

Difundido vía e-mail un mensaje con el título “Efecto bola de nieve”: “En lugar de hacer la guerra, queremos construir la paz y la reconciliación a nuestro alrededor en lo cotidiano. Nos comprometemos con actos concretos. Por ejemplo: acoger a quien es discriminado; perdonar; no acostarnos antes de habernos reconciliado entre marido y mujer; pedir disculpas; evitar hablar mal del prójimo y en cambio poner en evidencia lo positivo; colaborar con los colegas y con los jefes, en lugar de poner obstáculos; sensibilizar a todos al hecho de que el amor es más potente que las bombas. �Estás de acuerdo también tú?”.

FILIPINAS – MANILA, 26 de marzo – Noche ecuménica de oración con pastores y laicos de otras Iglesias, en una Iglesia metodista.
27 de marzo – Noche interreligiosa por la paz con amigos de otras religiones: hebreos, musulmanes, budistas. Iniciativa acogida con gratitud especialmente por los amigos musulmanes.

ESTADOS UNIDOS – CHICAGO – Cena de beneficencia presentes también amigos musulmanes, concluida con un momento de silencio y oración y con la lectura de la oración de San Francisco Escriben: “Aun si la propaganda televisiva sigue afirmando que hay tantos en favor de la guerra, aseguramos que muchísimos no comparten estas decisiones políticas y militares y son innumerables las demostraciones y las vigilias de oración en favor de la paz”.

TEXAS – En Dallas y Austin, capital de Texas,en Houston, San Antonio, Dallas, Denver en Colorado, y en Oklahoma se están contactando a los otros Movimientos eclesiales, miembros de otras Iglesias cristianas y amigos musulmanes para reflexiones sobre la paz.
Se han lanzado de rezo cotidiano del Rosario que cubren todo el arco de la jornada.

BÉLGICA – BRUSELAS – “Tocar los tambores por la paz” – Una acción promovida por el Movimiento desde hace algunos años para sensibilizar a los niños a la no-violencia y a la responsabilidad cívica, sostenida por el Ministerio de Educación y varias Alcaldías. Involucra cada año a numerosas escuelas. Este año, por la dramática actualidad, la acción ha reunido a 60.000 niños, con ecos en la TV local y en uno de los más importantes diarios nacionales.

Iniciativa de reflexión sobre la paz ante la Basílica del Sagrado Corazón, en el centro de Bruselas con representantes de varias Iglesias y Religiones. Muchos los musulmanes. Un momento profundísimo de recogimiento grabado por una cadena televisiva nacional. Los participantes desean repetir esta experiencia ampliándola.

ALBANIA – LEZHA, 22 de marzo – Varios grupos de distintas regiones han participado en una marcha por la paz que salió de la Iglesia Católica y se concluyó en la Mezquita. Numerosa la participación de católicos y musulmanes con varias autoridades religiosas y civiles.

BULGARIA – SOFÍA – En programa, junto con los amigos ortodoxos, para el sábado 29 de marzo, una peregrinación a un monasterio ortodoxo dedicado a María en las cercanías de Sofía.

Jóvenes, muchachos y niños

Desde diciembre de 2002, los Jóvenes por un mundo unido de los Focolares lanzaron el “Rosario Planetario”: 10 Ave María cada día, o un momento de silencio para los no creyentes, en un horario prestablecido que cubre todo el planeta con una oración continua.
En muchos países se ha vuelto a lanzar el Time-out: todos los días 1 minuto de oración por la paz a las 12 m. Una cita que tuvo inicio con el 1er. Conflicto en Irak y que involucra todos los días a miles de personas en el mundo.

AUSTRIA – VIENA – Desde hace meses los jóvenes y adolescentes del Movimiento han lanzado el Operativo “Lifestyle4peace”. Proponiendo la “Regla de oro”: “haz a los demás lo que quisieras que te hicieran a ti”, la promueven como un nuevo estilo de vida por la paz. Han sido involucrados miles de jóvenes en decenas de escuelas: recogen firmas por la paz (10.000 hasta ahora), participan con sus experiencias en “Deja tu huella” (nuestro sito en Internet, donde han dejado 24.000 mensajes), se comprometen en concursos artísticos. Los premiados en los concursos acompañarán al Gen Rosso que en los próximos días traerá su espectáculo con un fuerte mensaje de fraternidad. Esta iniciativa está teniendo repercusiones en los medios de comunicación. Antes de los conciertos los presidentes de las respectivas regiones en Innsbruck, Graz, Linz y Viena premiarán a los participanes en los concursos. El patrocinio del proyecto abraza a políticos de todas las tendencias, además del cardenal Franz König y el presidente de la comunidad islámica de Austria, Anas Schakfeh.

EGIPTO – EL CAIRO – Vigilia por la paz organizada por los jóvenes de la Acción Católica junto a los del Movimiento. Participaron en ella el obispo siro-católico, sacerdotes, religiosos, jóvenes, familias, adolescentes. Oraciones, cantos, experiencias y meditaciones y una parte de la Carta del Papa sobre el Rosario y la paz. Escriben: “A la luz de las velas, 150, rezamos un misterio del rosario y propusimos a todos el Time-out. En un clima de profunda y solemne oración, cada pensamiento, preocupación, juicio caían y eran una ofrenda a Dios con una esperanza nueva, creyendo en la paz y con el compromiso de ser constructores de paz”.

ITALIA – MILÁN – Sábado 22 de marzo, junto a la Comunidad de San Egidio, fue organizada una marcha silenciosa por las calles de la ciudad, por la paz en Irak y en los 62 países donde existen conflictos. A través de testimonios, fue propuesta la paz como estilo de vida: intervinieron un joven argelino musulmán, una muchacha israelí, un budista de Sri Lanka. En una iglesia del centro, enpezó una cadena ininterrumpida de oración junto a jóvenes de varios Movimientos y Asociaciones de la diócesis.

PALERMO – Sit-In de oración promovido por los muchachos del Movimiento, el domingo 24 de marzo en una gran plaza de Palermo. La invitación a dejar la huella de la mano con la firma por la paz en una gran sábana blanca. El momento central: rezar juntos en modo nuevo el Rosario, soltanto por cada Ave María un globo con escrito “Paz”. Cada misterio fue acompañado por un testimonio del Evangelio vivido.

CASTELNUOVO VALSUGANA (TRENTO) – Una adolescente sensibilizó, clase por clase, a toda su escuela, involucrando también a los profesores y al vice-alcalde en una marcha por la paz. A quien le preguntó cómo logró hacerlo, aun siendo timidísima, dijo: “Sentía dentro que tenía que hacer algo”. Y agregó: “Desde hace dos días mi clase cambió radicalmente. Ahora estamos unidos entre nosotros”.

REPÚBLICA ESLOVACA – BRATISLAVA – Un grupo de niñas de los 4 a los 6 años, después de haber rezado el Rosario por la paz, tuvieron la idea de enviar al periódico católico nacional una carta para todos los niños. De Julia de 5 años, la primera idea: “Rezamos para que no haya ninguna guerra mundial”. Saldrá en el próximo número de Kalocke Noviny. He aquí el texto: “Queridísimos amigos: Hemos sabido que el Santo Padre ha tenido un gran dolor por el inicio de la guerra en Irak y enseguida ha rezado. También nosotros hemos empezado a rezar todos los días el Rosario o al menos una decena, para que no haya más guerra. Que nadie provoque guerras o conflictos: ni en la escuelas, ni en casa o en la cancha, ni en los medios de transporte públicos, en las calles o en el parlamento, entre los políticos. Vengan a rezar juntos, la mayor cantidad de niños posible, para que con las oraciones hagamos que pronto termine la guerra. Envíenla también a otros niños y adultos. �Gracias! �Chao!”.

En el corazón de la ciudad

BRASIL – VARGEM GRANDE PAULISTA, 24 de marzo – Jóvenes y familias preparadas con pancartas en el mercado abierto: distribuidos 8000 panfletos con las palabras de la canción del Gen Rosso: Esperanzas de Paz. Prepararon un stand para recoger gestos de adhesión a la paz. Alrededor de 1000 firmas.

SAN PABLO – Se distribuyen panfletos en el centro de la ciudad invitando a los pasantes a hacer de las caminatas por las calles, un momento de peregrinación por la paz, recitando alguna oración.

ITALIA – ROMA – Se instala un “stand de oración y testimonio por la paz” en la Iglesia de los Bergamaschi, en el corazón de Roma y de la vida político-social italiana: cada día momentos de oración, diálogo y testimonio.

ARGENTINA – BUENOS AIRES – Iniciativa de la Iglesia local junto a algunas comunidades evangélicas y organizaciones hebreas y musulmanas: ha sido instalada una Tienda de Encuentro por la paz en la famosísima Plaza de Mayo. La Tienda permanecerá abierta las 24 horas y será un espacio de oración por la paz. El Movimiento ha organizado turnos para asegurar una presencia constante.

FRANCIA – ESTRASBURGO – “Festival por la Paz y la Fraternidad”, del 29 al 30 de marzo, en Erstein, en las cercanías de Estrasburgo, en colaboración con el Rector y el presidente de la Mezquita de Estrasburgo, y con el patrocinio del alcalde, de religión hebrea.

Para que se ponga fin a la guerra: manifestar y rezar.

Para que se ponga fin a la guerra: manifestar y rezar.

Movilizarse en favor de la paz“Lo que con el Santo Padre habríamos querido que nunca sucediera ha ocurrido: la guerra en Irak”. Así inicia Chiara Lubich su mensaje al Movimiento, y invita a movilizarse en favor de la paz: “El Santo Padre, al ser informado del ataque estadounidense a Irak, después de haber puesto en acción, la semana pasada, toda posible iniciativa para salvar la paz, apesadumbrado, se retiró a rezar. Nuestra conciencia y su ejemplo nos empujan ahora, en todos los países donde estamos presentes, a dar vida a manifestaciones en favor de la paz. Chiara invita sobre todo a multiplicar las iniciativas de oración, “porque se invoca la ayuda de Dios ante un fenómeno, la guerra, donde no parece estar ausente el príncipe del Mal: por lo tanto oraciones, peregrinaciones, Santas Misas, rezo público del Rosario”. Una apasionada búsqueda “a toda costa” de la fraternidad universal – En el mensaje a una escuela de formación de familias musulmanas del Movimiento de los Focolares, que empezó el 26 de marzo en Argelia, Chiara escribe: “Estamos viviendo momentos difíciles en las relaciones internacionales, momentos que nos exigen una medida mayor en la fe en el amor misericordioso del Único Dios, una apasionada búsqueda ‘a toda costa’ de la fraternidad universal, una más generosa y totalitaria inmersión de nuestra vida en los valores de nuestro Ideal: un Ideal donde el amor recíproco, la acogida y la solidaridad preparan el adviento del mundo unido. Se que tantas realidades a nuestro alrededor nos empujan quizás en sentido contrario, pero nostros sabemos y creemos que el único ambiente donde puede vivir la justicia es el amor fraterno, ese amor que encontramos en Dios. Les deseo que vivan juntos una fecunda experiencia espiritual, que los haga crecer, sea en el amor entre ustedes que en el testimonio de fe que han de ofrecer a sus comunidades. Una familia que vive según la voluntad de Dios es como una lámpara que ilumina los caminos de los hombres y su convivencia. Estoy con ustedes con todo mi amor”.

Podían ser mis últimos minutos de vida

 

Vivo en Río de Janeiro: una ciudad entre las más bellas del mundo. Desde hace tiempo vivo la Palabra de Vida y entrego la hojita con el comentario de Chiara a varias personas. Había salido del trabajo un poco más tarde esa noche, pero no quería volver a casa sin haber entregado la última hojita a una familia que visitaba todos los meses. Por eso llamé por teléfono a mi mamá, para decirle mi programa. Para llegar antes pensé en tomar un taxi. Por el retrovisor vi la cara del taxista que me dice: “Entraste en el automóvil equivocado, éste es un taxi robado, ahora vendrás conmigo”. Me da un escalofrío: es un ladrón �dónde me llevará? El taxi se dirige fuera de la ciudad. Llegamos delante de un Motel, una casa de prostitución, y allí me hace bajar, empujándome dentro una habitación. Mientras que él permanece en la recepción, me siento sobre la cama: �qué será de mí? Podía ser mi último momento de vida… Entonces me acordé de la Palabra de Vida que traía y empecé a leerla lentamente. Esa persona entra y cierra la puerta, se sienta a mi lado y me pone un brazo en la espalda: “�Qué estás haciendo?” Le explico que se trataba de un comentario al Evangelio, una frase de Jesús que intentaba poner en práctica. “�Léemela en voz alta!”, me dice en tono agresivo. Pienso en vivir ese momento con solemnidad, leyendo palabra por palabra con amor. No llego ni siquiera al final de la página que él, arrancándome la hoja de las manos, me dice: “Vete, vete, �eres demasiado buena!”. La Palabra me ha salvado. M.A.C. – Río de Janeiro (De “Las Florecillas de Chiara y los Focolares” – Editorial San Pablo)

«La guerra es un homicidio en grande «

«La guerra es un homicidio en grande «

 

«La guerra es un homicidio en grande» Reeditado, después de 50 años de su primera edición, el volumen “La inutilidad de la guerra” de Igino Giordani GIAMPAOLO MATTEI

Un puñetazo en el estómago. Es lo que te deja la lectura de un libro con el título “La inutilidad de la guerra” – tiene una elocuencia tan fuerte que te deja con la espalda en la pared. Hace todavía más significativa la experiencia de tener que ver con estas páginas, la constatación de que han sido escritas exactamente hace 50 años. Llevan la firma de Igino Giordani (1894-1980), político, periodista, escritor, gran protagonista de la vida eclesial y de la vida italiana. La editorial Città Nuova ha decidido volver a proponer el libro de Giordani (Roma 2003, 116 páginas – euro 6,50) en un período histórico que demuestra tener más que nunca necesidad de palabras veraces, claras, esenciales. Existen obras –se lee en el prefacio- que tienen el sabor de una perenne actualidad. Nacen seguramente por el empuje de problemas contingentes, pero producen una enseñanza que traspasa la condición histórica y se pone al servicio de todos los hombres, en todos los tiempos, en cualquier lugar. Es precisamente de esta constatación que ha surgido la idea de reeditar el libro escrito por Igino Giordani en 1953, cuando la “guerra fría” estaba congelando las posiciones geopolíticas y cristalizando la división de las conciencias. Hoy el texto no sólo permite respirar ese clima de “ya para que”, teniendo entre manos, se podría decir, los pedazos del muro de Berlín: es realmente una experiencia de enorme trascendencia histórica y política. Pero en estas horas tan difíciles nos cae como gran puñetazo en el estómago, porque demuestra, con cifras en mano, la inutilidad de la guerra, su intrínseca y evidente estupidez. Y –atención- Giordani sabe exactamente de lo qué está hablando porque él estuvo en el frente, mereciendo además, durante la catástrofe de la Primera Guerra Mundial, una alta condecoración. No es alguien desprovisto, no habla por “bellaquería” según la habitual, ridícula, acusación que se le hace a cuantos se alinean de parte de la paz: además los verdaderos valientes son los constructores de paz y no los que se esconden detrás de misiles, cañones, fusiles o cualquier otra cosa. Giordani afirma con claridad, agotando todos sus razonamientos, que la paz es el resultado de un proyecto que se ha de realizar con paciencia y con seriedad y no una linda palabra sólo para llenarse la boca, no es una mampara para esconder quien sabe cuáles intereses. Leer las cien páginas del libro es desconcertante precisamente porque parece escrito esta mañana y no hace 50 años. Realmente la historia es “maestra de vida” según el antiguo proverbio. Lástima que a menudo los hombres sean pésimos estudiantes. Ya la primera frase del libro de Giordani te deja clavado y te obliga enseguida a subrayarla con el lápiz: “La guerra es un homicidio en grande”. Y es así que señala la retórica, la mentira, los intereses que acompañan a todo conflicto dondequiera que se combata: “Como la peste sirve para apestar, así la guerra sirve para matar”. Punto y basta. Levantas los ojos y sientes una sensación de orgullo. Sí, joven católico, te sientes orgulloso de pertenecer a una cultura que ha sido entretejida por personas de este espesor. Giordani no era el único, desatinado y contra la corriente. Giordani es uno de los tantos protagonistas del mundo católico que han contribuido en forma decidida, y hoy quizás olvidada, al desarrollo del pueblo italiano con proyectos de vida y de esperanza. Es un hecho que entusiasma, todavía antes que un deber, conocer los pensamientos de estos hombres tan cercanos a nosotros y tan espiritualmente ricos como para no pasar nunca de moda. Como excombatiente de trinchera demuestra que la guerra es inútil La lectura del libro de Giordani apasiona y es difícil incluso interrumpirla. Después de un puñado de páginas debes volver a sacarle punta al lápiz porque la has gastado haciendo marcas en cada línea. El autor es polémico y polemista de raza, pero sin dejar de ser hermano de cada persona, también de quien piensa en un modo diametralmente opuesto. No ofende a los hombres, pero como incansable luchador, como excombatiente de trinchera, se lanza contra la guerra y demuestra, precisamente, que es inútil. No afloja la presa. Giordani tiene una forma muy personal de expresarse, arrastrante, apasionado, evidentemente impulsado por el deseo de comunicar ideas. Es un estado de misión permanente. Está en el corazón de la Iglesia. Él no es un escritor puro, está “más allá”, es “más”. Sabe elegir las palabras apropiadas y, si es necesario, inventa expresiones fascinantes. Tiene el lenguaje típico de los místicos y se reconoce en sus palabras el eco de los Padres de la Iglesia. Es un libro de historia, es un libro de vida, es un libro de oración. Es un libro que se alinea contra la tentación de la resignación ante las decisiones de los potentes de turno. Giordani sostiene que toda persona es protagonista de la paz. “Si quieres la paz, prepara la paz” es su gran mensaje que involucra a todas las categorías humanas. “Sólo los locos y los incurables pueden desear la muerte –escribe-. La muerte es la guerra. La misma no es querida por el pueblo; es querida por las minorías a las cuales la violencia física les sirve para asegurarse ventajas económicas o, también, para satisfacer pasiones deterioradas. Sobre todo hoy, con el costo, las muertes y las ruinas, la guerra se manifiesta como una “matanza inútil””. “Matanza, y además inútil”. Estas palabras pertenecen a Benito XV. Giordani respira con ambos pulmones el magisterio de los papas y en el recorrido del libro nunca pierde de vista los pasos de los Sucesores de Pedro. “La guerra – afirma- es siempre una derrota también para quien vence en el campo de batalla. Con el dinero invertido en esta “inútil matanza” se podrían afrontar, finalmente, y con decisión, problemas dramáticos como el hambre y la pobreza, tantas enfermedades podrían ser finalmente erradicadas. Es un hecho de justicia. De este modo no valen de nada los mil pretextos, siempre los mismos, usados para justificar la guerra. Y no es una buena “excusa” la “rapidez” de las operaciones militares: aquí Giordani es despreciador y recuerda que, en el juicio de Hitler, la Segunda Guerra Mundial habría debido ser “la guerra relámpago” y que, según Salandra, la Primera tenía que ser “un paseo”. Agrega con ímpetu: “No creo que exista ningún Jefe de Estado que haya admitido haber hecho una guerra con el fin de robar; siempre ha declarado hacerla con fines más nobles, uno más altruista, más ideal que el otro. Y –puerilidad del odio- siempre la rapacidad se le achaca al enemigo y la idealidad al amigo”. Volcar una macabra perspectiva de la historiografía La lógica dice que quien hace la guerra se equivoca, no resuelve nada y de todas formas sale perdiendo. El pueblo no la quiere. Y se comente un gran error engañándose con las biografías de personajes que han desencadenado matanzas indecibles –desde Hitler hasta Stalin- ignorando a los verdaderos conductores de la humanidad como -escribe Giordani- por ejemplo un Cottolengo o un don Orione. Es un hecho cultural lograr volcar esta macabra perspectiva de la historiografía. Giordani indica el camino del diálogo para buscar una solución siempre y de todas formas, sin dejar paso al cansancio. Afirma que la miseria y la avaricia son las primeras causas de las guerras cuya raíz es el miedo. Pero existe una esperanza, una alternativa: se llama caridad y la encarnó Cristo quien quiso redimir también a la política para llevarla a una función de paz, de vida. “Los enemigos se aman. Ésta es la posición del cristianismo -escribe Giordani-. Si se empezara una política de la caridad, se descubriría que la misma coincide con la más iluminada racionalidad, y se revelaría, también económicamente y socialmente, como un buen negocio”. Define como crimen toda guerra, agresiva o preventiva que sea. De hecho es una acción contra la justicia, porque la verdadera justicia hace surgir la paz. Las referencias que Giordani dedica a San Francisco y a Dante son de una solicitud espiritual muy elevada. Afirma. “Para merecerse el nombre de hijos de Dios los cristianos deben trabajar por la paz”. Sin timidez y con valentía, viviendo el ministerio de la reconciliación, abatiendo todo muro de separación, perdonando a cuantos nos hacen daño, reconduciendo a la unidad a quien está lejos. Cita al alemán Max Josef Metzger, asesinado por los nacistas en 1944: “Nosotros debemos organizar la paz así como otros han organizado la guerra”. No es serio, no es creíble hablar de paz mientras se prepara la guerra. “La obra pacificadora empieza por mí y por tí…” concluye Giordani. Para remover la guerra no basta eliminar las armas, es necesario sobre todo reconstruir una conciencia, una cultura de paz. Es una obra urgentísima que los hombres de fe acompañan con la estrategia de la oración. He aquí la misión de los cristianos de hoy en la historia: realizar el Evangelio de la Paz”.