6 Jul 2020 | Sin categorizar
Las estadísticas que nos mantienen diariamente informados sobre la propagación de la pandemia en el mundo y las imágenes que nos llegan de los países mayormente afectados suscitan en nosotros sentimientos similares a los expresados en la siguiente oración de Chiara Lubich. También nuestro planeta, que sufre cada vez más, llama y espera nuestro amor concreto y decidido. Señor, dame a todos los que están solos… He sentido en mi corazón la pasión que invade el tuyo por el abandono en que está sumido el mundo entero. Amo a todo ser enfermo y solo, hasta las plantas que sufren me dan pena…, incluso los animales solos. ¿Quién consuela su llanto? ¿Quién llora con ellos su muerte lenta? ¿Quién estrecha contra su propio corazón el corazón desesperado? Haz, Dios mío, que yo pueda ser en el mundo el sacramento tangible de tu Amor, de tu ser Amor: ser tus brazos, que estrechan a sí y convierten en amor toda la soledad del mundo.
Chiara Lubich
Escrito del 1 de septiembre de 1949. En Escritos Espirituales 1, Ciudad Nueva, Madrid, 1995. Pág. 35
3 Jul 2020 | Sin categorizar
“Para alcanzar los objetivos de los padres y las madres que fundaron una verdadera alianza en la que la confianza recíproca se vuelve fuerza común, debemos hacer las cosas bien, juntos, y con un solo gran corazón, no con 27 pequeños corazones”. Así se expresaba Ursula Von der Leyen, Presidente de la Comisión Europea, en una carta a la ONG internacional New Humanity y al Movimiento Poítico por la Unidad. En efecto, los responsables de la ONG New Humanity y de su sección política MPPU, componentes civil y político del Movimiento de los Focolares, habían escrito a la Presidente de la Comisión Europea para alentar el trabajo común en afrontar el impacto de la pandemia COVID-19 y para garantizar el apoyo a las ideas y al proyecto, incluso ya en la fase de la construcción de la Conferencia sobre el futuro de Europa. La Presidente Von der Leyen destacó en la respuesta que la Unión Europea ha garantizado la mayor respuesta que se ha dado a una situación de crisis y de emergencia en la Unión, con la movilización de alrededor de 3,4 trillones de Euros. La Presidente afirmó también que “el actual cambio del contexto geopolítico ofrece a Europa la oportunidad de reforzar su rol único de liderazgo global responsable” cuyo éxito “dependerá la adaptación en esta época de disgregación rápida y de retos crecientes, al haber cambiado la situación, permaneciendo fieles, a pesar de todo, a los valores y los intereses de Europa”. Europa, en efecto, recalca la Presidente, “es el principal dispensador de ayuda pública al desarrollo, con 75,2 miles de millones de Euros en el año 2019. En su respuesta global a la lucha contra la pandemia, la Unión Europea se comprometió también a garantizar un aporte financiero a los países que son partners por un importe superior a los 15,6 miles de millones de euros, a disposición para la acción externa. Ello incluye 3,25 miles de millones de euros para África. La Unión Europea sostendrá a Asia y el Pacífico también con 1,22 miles de millones de euros; 918 millones de euros para apoyo a América Latina y Caribe y 111 millones para los países de ultramar”. Además, prosigue la Presidente de la Comisión UE, “la Unión Europea y sus partners han lanzado el Coronavirus Global Response, que registra hasta ahora compromisos por 9.8 miles de millones de euros de donantes de todo el mundo, con el objetivo de aumentar ulteriormente la financiación para el desarrollo de la investigación, los diagnósticos, los tratamientos y las vacunas contra el Coronavirus”. La carta de la Presidente Ursula Von der Leyen a New Humanity y Movimiento Político por la Unidad concluye con la invitación a la confianza recíproca entre los países de la Unión Europea y a ser un solo gran corazón.
Stefania Tanesini
3 Jul 2020 | Sin categorizar
La historia de Ofelia, quien migró junto a su familia de Venezuela a Perú, y está comprometida junto a la comunidad de los Focolares a ayudar a sus connacionales en dificultad, ahora agravada por la pandemia. En el contexto de la campaña solidaria que como Movimiento de los Focolares llevamos adelante con los migrantes venezolanos en Perú, en este período tenemos que encontrar nuevas estrategias para llegar hasta sus casas.
Constatamos que más que cualquier cosa tienen necesidad de ser escuchados. A veces no es fácil porque no se trata de una o dos familias sino de tantas y aumentan todos los días. La Palabra de vida del mes me ayuda porque me impulsa a ir hacia el hermano recordando que en cada uno encuentro a Jesús mismo. Una mañana me llamó una mujer venezolana y llorando me contó de su hija. Tenía que dar a luz en los próximos días pero la estaban desahuciando. La escuché durante una hora hasta que se calmó. Quería decirle algo, pero después pensé: “Sólo tengo que amarla, ella tiene necesidad de desahogarse”. Al final me dijo: “Bien, me pude descargar”. A ese punto pude orientarla para que buscara la ayuda que necesitaba. Creía que durante la cuarentena nuestro compromiso a favor de los migrantes se habría detenido, en cambio ha sido todo lo contrario. Por ejemplo el trabajo que llevamos adelante con la CIREMI (Comisión Interreligiosas para los Migrantes y los Refugiados), nos ha comprometido bastante y ha sido la ocasión para conocernos más. De esta comisión forman parte algunos religiosos escalabrinianos, cristianos de distintas denominaciones, la Comunidad Judía, algunos musulmanes, una religiosa católica y nosotros de los Focolares.
Mientras nos preguntábamos como apoyar a los más vulnerables empezaron a llegarnos solicitudes de ropa y cobijas. No pudiendo salir mandamos con un taxi la ropa que nos había donado la comunidad de los Focolares de Lima, hasta un punto de la ciudad donde podían ir a recogerla. Y precisamente en el momento justo llegó también ropa para bebés para dos familias con niños recién nacidos. Con las cobijas que llegaron de ACNUR (Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados), un ente con el cual hay una estrecha colaboración, logramos cubrir otras necesidades. Es sorprendente ver cómo llega lo que las personas nos piden, ¡a Dios no se le escapa nada! Un día me llamó por teléfono Carolina, dirigente de la Comunidad Judía, y me comunicó que algunas familias judías que se estaban yendo a Israel y le habían dejado ropa y otros objetos. Cuando ella supo que nuestro Centro recoge estos objetos para los venezolanos, se puso feliz porque no sabía a quién dar lo que tenía en el depósito. No sólo, ella misma quiso pagar el taxi para mandarnos todo. Durante la llamada telefónica empecé a interesarme en ella, le pregunté por sus gemelas y nació una conversación que me hizo venir a la mente un párrafo de la Palabra de vida: “Es una amistad que se convierte en una red de relaciones positivas que tienden a hacer realidad el mandamiento del amor recíproco, que construye la fraternidad”. En el intercambio con esta hermana judía advertía que esto se realizaba entre nosotros. Es bello ver que la fraternidad es contagiosa, porque después las personas a las que les enviamos la ropa y las cobijas nos envían fotos y nos escriben: “Mi vecina tenía necesidad de ropa y compartí con ella una parte de lo que me mandaron”. Se crea así una cadena y todos piensan en las necesidades del otro y de este modo la fraternidad va adelante también durante la cuarentena.
de Ofelia M. recogida por Gustavo Clariá
1 Jul 2020 | Sin categorizar
Un diagnóstico deja sin esperanza a una mamá que valientemente decide decir no a la eutanasia. Pero, ¿cómo explicar esta decisión a su hija que tiene dos años y medio? En sus últimos días de vida le escribe una carta a su hija, que la leerá cuando sea grande. Hoy esta mamá no está más, la familia, que en esta experiencia encontró ayuda también en la espiritualidad de los Focolares, permite la publicación de sus palabras ofreciéndolas como testimonio y punto de reflexión sobre una temática compleja, dolorosa y de gran actualidad. «Mi dulzura: Hace mucho que no te escribo. Han sucedido muchas cosas en este período y lamentablemente muchas son malas. Mi salud ha empeorado en solo un mes. Estaba esperando algunos resultados, pero la enfermedad progresa evidentemente. Estoy internada en el hospital desde hace tres semanas y perdí por completo el uso de las piernas. Esto que te escribo es comprometedor. Se trata de un tema difícil, que es la eutanasia. Te lo quiero dejar para cuando seas grande y quizás tú misma te preguntes sobre la muerte y sobre cómo morir. La próxima semana haré una última quimioterapia pero al parecer no está dando resultados y quizás una cirugía podría permitirme volver a comer, porque ya no logro hacerlo. Si esta operación no funciona no habrá mucho por hacer. Las opciones que restan me permiten decidir cómo y dónde morir. Te cuento rápidamente que decidí morir en casa. No entro en detalles que pueden ser muy dolorosos, pero es la forma en la que me siento más a gusto. Todo el resto te lo explicará tu papá cuando serás más grande. Vuelvo al tema sólo para decirte que decidí no aceptar la eutanasia para morir. Lo pensé mucho pero al final decidí que dejaré que Dios me acompañe en este viaje y que si hay que pasar por la muerte, ese es el modo, sin atajos, sin cobardía. Estoy convencida de que Dios nos enseña algo en ese momento del pasaje y que debemos afrontarlo como se afronta el nacimiento. Te lo escribo, porque me pregunto si también a ti te vendrán a la mente pensamientos parecidos cuando te pondrás a razonar sobre estos hechos de la vida y como yo tardé tanto tiempo en analizar todo desde distintos puntos de vista, quizás alguno de los míos podría servirte de ayuda. Todo empezó al sentir que la muerte estaba cerca, si era así ¿por qué tenía que esperar tanto tiempo? Si ya no había esperanza de curación, ¿por qué dejar sufrir a un ser humano abandonándolo a un juego sin empatía? Porque aprendí que este es un proceso, es un proceso preparatorio, sin él no estaremos en grado de dar el paso que debemos dar después y donde nos llevará. Dejémonos guiar por Dios que todo lo sabe. Últimamente he pensado que las personas que no lograron realizar correctamente este pasaje están como perdidas en el limbo, entre nuestra vida terrena y el más allá, incapaces de dar un paso hacia el paraíso ni de regresar a la tierra, entre sus seres queridos. Por eso al final me di cuenta de que el camino de la eutanasia no era para mí. Tengo miedo de morir en medio del dolor y le pido a Dios que sea clemente y misericordioso cuando llegue el momento. Esperemos que me lleve aliviándome de los dolores y del cuerpo. Y esta es la parte que a mí se refiere, lo que solo yo tengo que enfrentar. Es aquí donde me encuentro mi amor, es un camino difícil. Sin embargo cuento con el apoyo de muchísimas personas que me ayudan, a mí y a mi familia. El soporte espiritual que recibo de un amigo sacerdote es muy fuerte. Pero los momentos de temor y de desánimo están presentes. Aunque tengo que decir que no son como los habría imaginado. Me siento sostenida por una fuerza que no sé de donde viene. Veo con claridad el final de mis días y sin embargo no me siento abatida. Obviamente no es fácil vivirlo, pero el temor no forma parte de mi jornada”.
A cargo de Anna Lisa Innocenti
29 Jun 2020 | Sin categorizar
Cuántas personas, incluso de prestigio, han señalado en estos meses que uno de los efectos de la pandemia es que nos ha puesto a todos frente a lo esencial, a lo que vale y permanece. ¿Cuántos de nosotros han perdido a parientes o amigos y han palpado la cercanía de la muerte. El siguiente escrito de Chiara Lubich toca estos dos argumentos tan cercanos a lo que estamos viviendo en el mundo. (…) El comienzo de la aventura divina de nuestro Movimiento (…) está ambientado (…) en una circunstancia especial: la guerra; la guerra con sus bombas, sus ruinas y sus muertos. (…) Pienso que para nosotros no será posible vivir con perfección e intensidad nuestro Ideal, mas que teniendo siempre presente aquel clima, aquel ambiente, aquellas circunstancias. Y el Señor, todavía hoy, después de más de cuarenta años, no deja que nos falten las ocasiones: las frecuentes «partidas» de los nuestros (…) son una continua llamada al «todo pasa», al «todo se derrumba», marco necesario para comprender lo que vale verdaderamente. Lo que nos quieren comunicar con insistencia estos hermanos nuestros «a punto de partir» da impresión (…) En las situaciones en que se encontraban, vieron más lejos, como cuando en la noche, se pueden ver las estrellas. Comprendieron, por una luz especial, el valor absoluto de Dios y lo pusieron de manifiesto como amor. Nosotros también, mientras estamos aquí abajo, si queremos que nuestra vida sea un verdadero Santo Viaje, debemos tener, como ellos, las ideas claras: considerar todo aquello que no es Dios como algo transitorio y pasajero. Sin embargo, nuestra fe y nuestro Ideal no se detienen al llegar la muerte. El gran anuncio del cristianismo es: «Cristo ha resucitado ». Y nuestro Ideal nos llama siempre a ir «más allá de la llaga» para vivir el Resucitado. Estamos llamados, por tanto, a pensar sobre todo en el «después». Y es en este «después», el misterioso pero fascinante «después», en el que quisiera detenerme en esta ocasión. Con bastante frecuencia me pregunto (quizá les sucede también a ustedes): ¿Dónde estarán los nuestros? (…) Me vienen estos pensamientos, porque hasta hace poco sabía dónde estaban aquí en la tierra, lo que hacían. Ahora todo esto lo desconozco. La fe nos da ciertamente respuestas a estos interrogantes y nosotros las conocemos. Por otra parte, en estos últimos días una palabra de Jesús me ha dado luz y consuelo, un gran consuelo. Jesús la dijo al buen ladrón: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso»[1]. Hoy, por lo tanto enseguida, enseguida después de la muerte. (…) ¿Qué consecuencias tenemos que sacar de estos pensamientos? Tratemos de vivir de manera que también a nosotros se nos diga este «hoy»: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso». Pero ya lo sabemos: se le dará a quien tiene: «A quien tiene se le dará»[2]. Si somos aquí en la tierra, por amor a Dios, un paraíso para nuestros hermanos; si somos alegría, consuelo, aliento, ayuda, para cada uno, para nuestra Obra, para la Iglesia, para el mundo, el Señor nos dará el Paraíso. (…)
Chiara Lubich
(En una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 10 de mayo de 1990) Extraído de: “Ser causa de alegría para todos”, en: Chiara Lubich, Santificarse juntos, Ciudad Nueva, Madrid 1994, pp. 37-40 [1] Lc 23, 43. [2] Mt 13, 12.
27 Jun 2020 | Sin categorizar
Todos los cristianos tienen una misión, como los discípulos: dar testimonio con mansedumbre, primero con la vida y luego también con la palabra, el amor de Dios que ellos mismos han conocido, para que se convierta en una realidad gozosa para muchos, para todos. En una sociedad a menudo marcada por la búsqueda del éxito y la autonomía egoísta, los cristianos están llamados a mostrar la belleza de la fraternidad, que reconoce la necesidad de los demás y pone en marcha la reciprocidad. Un proyecto de ley Trabajo como agrimensor en la prefectura de mi ciudad y al mismo tiempo colaboro en un barrio pobre en una actividad de promoción humana. Teniendo en cuenta las condiciones precarias de quienes viven en ese lugar, me di cuenta de que cuando se trataba de ensanchar un camino o demoler algunos edificios, el material recuperado a menudo se usaba simplemente para nivelar el suelo. ¿Por qué no aprovecharlo para mejorar los hogares de los más pobres? Sin embargo, se necesitaba una ley municipal específica. A mi responsable le gustó la idea que, después de darse cuenta de la situación, yendo al lugar, activó los contactos necesarios; y una vez que el prefecto de la ciudad aceptó nuestra propuesta, se presentó un proyecto de ley, que fue aprobado de inmediato. Gracias a esto, hoy el alcalde está autorizado a donar a las instituciones de asistencia social los materiales que se han dejado en desuso por razones técnicas, que son preciosos para quienes viven en los barracones sin ninguna posibilidad de mejorar su estado. (G. A. – Brasil) Saber perdonar La guerra civil en mi país había causado luto y sufrimiento también en mi familia. Mi padre y mi hermano estaban entre las víctimas de la guerra de guerrillas; mi esposo todavía sufría las consecuencias de una golpiza. Como cristiana, debería haber perdonado, pero el dolor y el resentimiento crecían en mí. Solo gracias al testimonio recibido de algunos cristianos auténticos pude rezar por aquellos que nos habían hecho tanto daño. Dios probó mi coherencia cuando una vez que la paz regresó al país, de la capital donde nos habíamos mudado, regresamos a mi ciudad natal, que permaneció durante doce años a merced del gobierno y la guerrilla. Para los niños, que habían sufrido más que otros, organizamos una fiesta a la que muchos asistieron. Solo entonces me di cuenta de que algunas de las autoridades presentes habían estado involucradas en la guerra de guerrillas. Quizás entre ellos estaban los responsables de la muerte de mis padres. Vencida la rebelión inicial, una gran paz entró en mi corazón, y fui a ofrecerles bebidas también a ellos. (M. – San Salvador) Los matices del dolor De regreso en Italia después de una experiencia como médico en un valle de Camerún, mi atención se centró en las personas afectadas por males incurables y enfermedades crónicas debilitantes. Con los años, nacieron en mí algunas convicciones profundas. La primera se refiere a los infinitos matices del dolor, que nunca es monótono. Cada dolor, como todo hombre, es irrepetible. Otra fuerte impresión es la de las pequeñas expectativas diarias insertadas en la gran expectativa de la cita final. Pero la comprensión más importante que nace en mí es la siguiente: estos pacientes, despojados por el sufrimiento, me parecieron piedras vivas en la construcción de la humanidad y sus valores. Su vestimenta es el agotamiento, pero también la transparencia; son portadores de una luz particular, la luz de Dios Parece que Él se encarna en esas existencias perturbadas. A menudo las palabras de los moribundos parecen ser dictadas por Él. Cada vez más estoy convencido de que, como dice Simone Weil, la humanidad, si se la privara de esas personas, no tendría idea de Dios. (C. – Italia)
por Stefania Tanesini
(extraído del “Il Vangelo del Giorno”, Città Nuova, año VI, n.3, mayo-junio 2020)
26 Jun 2020 | Sin categorizar
La cita tendrá lugar del 24 de enero al 7 de febrero de 2021 Debido a la emergencia sanitaria originada por el Covid-19, con la aprobación del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, la Asamblea General de la Obra de María (Movimiento de los Focolares) –que estaba prevista para el mes de septiembre de 2020- ha sido postergada, del 24 de enero al 7 de febrero de 2021. Recordamos que la Asamblea General se convoca de forma ordinaria cada seis años o en forma extraordinaria cuando emergen motivos tales que exigen deliberaciones (Estatutos Generales Art. 73, 75). Qué sucede en la Asamblea General A la Asamblea general se le confían cuatro tareas principales (EG, Art. 74):
- elegir a la Presidente, al Copresidente, a los Consejeros y a las Consejeras Generales;
- deliberar sobre modificaciones a los Estatutos Generales de la Obra de María, que después son sometidas a la aprobación del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida;
- deliberar sobre la modificación de los Reglamentos de las ramas y del Reglamento de la misma Asamblea General;
- deliberar sobre argumentos recogidos y ordenados por el Centro de la Obra de María, que le hayan sido presentados por iniciativa de la Presidente, del Consejo General, de una sección, rama o movimiento. Cada participante en la Asamblea puede proponer que sean examinados otros argumentos relativos a la vida de la Obra.
La premisa de Chiara Chiara Lubich quiso escribir una premisa a los Estatutos Generales, para dar un sentido a todos los contenidos de los Estatutos, y por lo tanto también a la Asamblea General: “La premisa de toda otra regla –la mutua y continua caridad, que hace posible la unidad y trae la presencia de Jesús en la colectividad, es para las personas que forman parte de la Obra de María la base de su vida en cada uno de sus aspectos, es la norma de las normas, la premisa de toda otra regla”. (EG, p.7).
Oficina de Comunicaciones Focolares
25 Jun 2020 | Sin categorizar
Anna Moznich de AMU – Acción por un Mundo Unido – explica el proyecto educativo de paz Living Peace International https://vimeo.com/415881918
23 Jun 2020 | Sin categorizar
Jully y Ricardo, esposos peruanos, y su empleada doméstica: una historia rica de sacrificios y dificultades que muy pronto se transformó en amor puro a través de las manos de Dios
Después de haber vivido una experiencia familiar en Italia, en la “Escuela Loreto”, la escuela internacional para familias que se encuentra en Loppiano, la ciudadela de los Focolares en Italia, regresamos a Perú con el deseo de vivir el ideal evangélico que habíamos conocido ahí. Nos establecimos en Lambayeque, una pequeña y tranquila ciudad en el noroeste del país. Contratamos una empleada doméstica, Sara, quien después de poco tiempo nos dijo que estaba embarazada. Ella nos explicó que había escondido la noticia porque la habían despedido de sus trabajos anteriores precisamente por este motivo. Escuchándola nos vino a la mente algo que habíamos aprendido en la escuela de familias, que cada situación dolorosa Jesús la asumió y la rescató en su Abandono en la Cruz, transformando el dolor en amor. Pudimos ver en la situación que se nos presentaba un rostro del abandono y nuestra respuesta fue consolarla y darle la seguridad de que la habríamos ayudado con el nacimiento de su hijo. Además del embarazo, tuvo otras dificultades porque el padre del niño era un soldado del ejército que la había abandonado y también ella había escapado de la casa de sus padres por miedo. Descubrimos el cuartel de dicho soldado y nos dijeron que lo habían transferido a un cuartel más lejano, en la jungla amazónica. No había modo de contactarlo. Para permitirle dar a luz en un hospital, pedimos ayuda al servicio social de modo que pudiera seguir los controles prenatales y atendieran el respectivo parto. Pero ella estaba desesperada y pensaba dar al niño porque se sentía sola e incapaz de hacerla crecer. La ayudamos a entender que un hijo es un don de Dios y que Su Providencia la habría ayudado siempre. Con nuestros hijos la ayudamos a que se reconciliara con su papá y a que regresara a su familia, para que esperara a su hijo con esperanza y se preparara al parto con controles médicos. Sara se quedó con nosotros hasta que nació su hijo y después pudo regresar a su casa. En esta experiencia vimos la mano de Dios que nos guió para ayudar a la madre a no separarse de su hijo, a reconciliarse y recibir el apoyo de su familia. Aquí en Lambayeqye, siempre venía a visitarnos con el niño y pudimos ver cómo iba creciendo. Seguimos ayudándolo con ropa y útiles. Ella y su padre nos expresaron su gratitud y, la cosa más bella, la vimos feliz de su maternidad. Nos queda una inmensa alegría en el alma por haber amado a esta joven mujer como Jesús nos pide, viendo cómo una situación dolorosa se transformó en puro amor.
Ricardo y July Rodríguez (Trujillo, Perú)
22 Jun 2020 | Sin categorizar
El siguiente escrito de Chiara Lubich nos ayuda a ver nuestra realidad tal como es, a los ojos de Dios, prescindiendo de las circunstancias externas en las cuales podemos encontrarnos y que pueden incluso ser muy dolorosas. También Jesús, en la hora de su pasión, siguió dirigiéndose al Padre y adhiriéndose a su voluntad. Con esta actitud llegó a ser el Resucitado, el Salvador. (…) Comprendimos que cada uno de nosotros es una Palabra de Dios desde la eternidad. Dice, en efecto, san Pablo: «En Cristo, el Padre nos ha elegido antes de la creación del mundo…»[1]. Y en otro lugar, hablando también de nosotros, añade: «Los que Él [Dios] desde siempre ha conocido…». Hemos comprendido, pues, que nosotros, siendo Palabra de Dios, hemos de tener una única actitud, la más inteligente: estar siempre, como la Palabra por excelencia, el Verbo, «vueltos» hacia el Padre, que significa hacia su voluntad. Así es como, entre otras cosas, podemos realizar nuestra personalidad; y es así como adquirimos nuestra plena libertad. De este modo, dejamos vivir a nuestro verdadero yo. Entonces, queriendo vivir bien todo eso, podemos preguntarnos: ¿cuándo hay que asumir esta actitud? Ya sabemos la respuesta: ahora, ya, en el momento presente. La voluntad de Dios hay que vivirla en el presente. En el presente es cuando hemos de vivir vueltos al Padre. En ese presente que es un aspecto esencial de nuestra espiritualidad, de nuestra «ascética». En efecto, no se puede prescindir de él. Este modo de vivir es típicamente evangélico. El evangelista Mateo recoge estas palabras de Jesús: «Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal»[2]. (…) Retomemos de nuevo el compromiso de vivir lo más posible la voluntad de Dios en el momento presente. (…) Además hemos de recordar que para nosotros, miembros del Movimiento de los Focolares, la voluntad de Dios que debemos hacer antes de cualquier otra, y en cada momento de nuestra jornada, es el amor recíproco: amarnos como Jesús nos ha amado. Con ella está asegurada nuestra constante renovación.
Chiara Lubich
(En una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 21 de diciembre de 1996) Extraído de: “Cuándo dirigirnos al Padre?”, en: Chiara Lubich, Un pueblo de santos, Ciudad Nueva, Madrid, 2001 pp. 120-122 [1] Cf. Ef 1,4-5. [2] Mt 6,34.
20 Jun 2020 | Sin categorizar
“Jesús manifiesta la plena acogida del Padre celeste hacia cada uno de nosotros –escribía Chiara Lubich- y del amor que, consecuentemente, nosotros deberíamos tener hacia los demás. (…) Acoger al otro, distinto de nosotros, es la base del amor cristiano. Es el punto de partida, la primera gradita para la construcción de la civilización del amor, a la cual Jesús nos llama sobre todo hoy”[1]. Trabajo de investigación Estaba trabajando en una investigación para la que tenía una fecha de vencimiento, cuando mi vecina tocó a la puerta, me pedía el favor de acompañar a su esposo, que está muy enfermo, mientras iba a hacer las compras. Conocía la situación y no podía decirle que no. Él empezó a hablarme de su pasado, de sus años como profesor… Mientras lo escuchaba, cada tanto me distraía pensando en el trabajo que había interrumpido. Hasta que recordé el consejo de un amigo que decía que lograr escuchar a un prójimo por amor es un arte que exige el vacío de sí. Intenté hacer este ejercicio estando totalmente presente para el otro. A un cierto punto el enfermo por su parte se interesó en mí, y me preguntó de mi trabajo. Cuando supo en qué estaba trabajando, me sugirió que buscara en la librería un cuaderno suyo donde tenía los apuntes que había tomado en una conferencia precisamente sobre el tema que estaba tratando. Lo encontré y empezamos a hablar sobre el argumento. En poco tiempo adquirí nuevos elementos para ver más claramente como concluir mi investigación. ¡Y pensar que tenía miedo de perder el tiempo! (Z. I. – Francia) Prepararse a… vivir Cuando el médico me anunció que ya no había nada que hacer, fue como si apagaran la luz y me quedara en la oscuridad. Regresando a casa, tomé el camino de la iglesia. Me quedé allí en silencio, mientras los pensamientos daban vuelta en mi cabeza. Después, sentí como una voz, que se transformó en un pensamiento: “¡No debes prepárate a la muerte, sino a la vida!”. A partir de ese momento intenté hacer cada cosa bien, ser gentil con todos, sin dejar que mi dolor me distrajese para acoger a los demás. Empezaron días plenos. No sé cuánto tiempo me queda, pero el anuncio de la muerte ha sido como despertarme de un sueño. Estoy viviendo con inesperada serenidad. (J. P. – Eslovaquia) Transfusión directa Soy enfermera. Por casualidad me enteré de la situación de una paciente que estaba internada en una condición desesperada. Para intentar salvarla era necesario sangre de un tipo que desde hacía varios días no se encontraba. Puse manos a la obra y con varios amigos y conocidos nos pusimos a buscar en el ambiente de trabajo. Pero nada. Estaba por desfallecer. En ese momento le pedí a Jesús: “Tú sabes que traté de hacer mi parte, pero si quieres, tú lo puedes todo”. Al terminar el horario del servicio de mi departamento, se presentó una mujer que necesitaba que la examinaran pero el médico acababa de irse. Me precipité a llamarlo y él, a diferencia de otras veces se mostró dispuesto a regresar al ambulatorio. No podía dejar que se fuera, quién sabe desde dónde venía. Estaba escribiendo su receta y para completarla le pedí un documento de identidad, la señora me dio un carné de la Asociación de voluntarios donadores de sangre. Casi sin aliento me vino a la mente una pregunta: ¿y si tuviera ese tipo de sangre? ¿y si estuviese disponible? Fue realmente así, pocas horas después la mujer estaba en la cabecera de la enferma para una transfusión directa. (A. – Italia)
a cargo de Stefania Tanesini
(Tomado de “Il Vangelo del Giorno”, Città Nuova, año VI, n.3, mayo – junio 2020) [1] Cf. C. Lubich, Parola di Vita dicembre 1992, in eadem, Parole di Vita, a cura di Fabio Ciardi (Opere di Chiara Lubich 5; Città Nuova, Roma 2017) pp. 513-514.
19 Jun 2020 | Sin categorizar
Seguimos compartiendo las historias de solidaridad de muchos de nosotros, de las comunidades de los Focolares en los países que aún están afrontando la batalla contra el Covid-19. Mientras en algunos países se ha regresado “casi” a la normalidad, en otros, en cambio, hay todavía un alto nivel de pandemia. A pesar de ello siguen llegándonos historias de fraternidad de las comunidades de los Focolares de todas partes del mundo. Brasil es actualmente el país más golpeado por el Covid. Y la comunidad de los Focolares, al mismo tiempo, nunca ha dejado de pensar en los que están en dificultades y han nacido acciones y colaboraciones, algunas en red con otras organizaciones, para ayudar a las personas más afectadas. Las distintas comunidades de los Focolares esparcidas en todo el país han dirigido la mirada, ante todo, hacia adentro de sí mismas, a quienes entre ellos estaban sufriendo. Se realizó un censo rápido de los más necesitados y, a través de la comunión y el apoyo económico o material, se prevé conseguir ayudar a los que están en mayor necesidad durante al menos dos o tres meses. Además los empresarios por una Economía de Comunión iniciaron una recolección de fondos para las comunidades más pobres. Desde Estados Unidos Mateo cuenta: “Cuando el Covid-19 empezó su terrible y rápida difusión, como equipo de la revista Living City y de la New City Press nos preguntamos: ¿qué podemos hacer, además de seguir las indicaciones de las autoridades civiles? ¿Cómo podemos ayudar a las personas a superar la crisis? Fue muy claro desde el comienzo que “el distanciamiento social” no nos iba a impedir ni a nosotros ni a los demás de amar”. Por eso hemos creado una serie de videos, webinar y entrevistas con el hashtag #DareToCare, para inspirar y alentar a todos a ponerse en contacto durante estas semanas intensas. Les pedimos a las personas que compartieran en un video de uno o dos minutos mostrando cómo “se atreven a preocuparse por los demás”. Por ejemplo, una mujer contó que, mientras iba de compras, vio a la gente llena de pánico. Entonces ella, en lugar de comprar dos grandes paquetes de pollo que acababan de llegar al supermercado, compró sólo uno, para dejarles a los demás la posibilidad de comprar ese alimento.
Un farmacéutico decidió mantener el local abierto para atender a sus clientes, pero no tenía un dispositivo de protección: «Cuando empezó la crisis, no teníamos prácticamente ni mascarillas ni guantes», dijo. Entonces, compartió sus preocupaciones con sus clientes, quienes luego llevaban ellos mismos las mascarillas. Y también una familia de cinco personas registró su nueva rutina cotidiana: trabajando y tomando clases online desde casa, la hija se entrena para mantenerse en forma para la competencia de atletismo del año próximo, mientras que todos intentan nuevas recetas para amar a los vecinos. Y los videos siguen llegando”. Ulrike, médica psiquiatra cuenta: “soy empleada en una oficina sanitaria de Augsburgo, Alemania. Actualmente me encargo del teléfono atendiendo a los ciudadanos. Una vez me dediqué de una manera especial a una señora que llamó por teléfono. Insistí para encontrar una respuesta para ella, hasta que al final conseguí darle una información importante. Por la tarde me llegó un correo electrónico: “Querida doctora, mi marido y yo queremos agradecerle una vez más, de todo corazón, por su compromiso extraordinario. Si todos actuaran tan bien y estuvieran disponibles como Usted en este período tan difícil, habría menos problemas”. Desde Buenos Aires, Argentina, Carlos cuenta que “Desde julio de 2019 la comunidad judía Bet El, tras la muerte de un sin techo a causa del frío, empezó una campaña de ayuda a los pobres, cuyo título es ‘no tengas frío frente al frío’. Nuestros amigos cristianos, en particular nuestros hermanos focolares vinieron a ayudarnos para poder compartir alimentos con los que viven en la calle. Lo nuestro no es diálogo, es vida compartida. A raíz del Coronavirus ya no podíamos salir a la calle. ¿Qué podíamos hacer? Así nació el proyecto ‘Un plato más para las cuarentenas hambrientas’. Una vez más, juntos judíos y cristianos, la Bet El Community y los Focolares se embarcaron en la sagrada tarea de amar a nuestro prójimo y no descuidarlo” concluye Carlos. En Montevideo, Uruguay, una directora de escuela cuenta: “A través de una co-participación con el Estado ayudamos a niños de 48 familias para darles el almuerzo. Con la suspensión de las clases por el Covid, surgió el problema de la alimentación para esos niños. Empecé a rezar y tener más confianza en Dios. Así, gracias a una fundación y a algunos amigos del Inda (Instituto Nacional para la Alimentación) llegaron recursos para repartir canastas de comida para un mes por lo menos”.
Lorenzo Russo
18 Jun 2020 | Sin categorizar
Un nuevo video del Gen Verde dedicado a Chiara Lubich
No hay que darlo por descontado, ni es algo superficial. Dar las gracias a alguien es sencillo y profundo al mismo tiempo. Con esta intención, el Gen Verde ha publicado en YouTube el nuevo video de la canción “Che siano uno” (“Que sean uno”). Una pieza dedicada a Chiara Lubich y a su ideal: la fraternidad universal. Un video que quiere recordarla en el año en que se celebra el centenario de su nacimiento. “Con este video –afirma Adriana de México– no queremos tan sólo conmemorar o recordar a Chiara Lubich como se hace en familia hojeando los álbumes que hablan de eventos e historias importantes sino, sobre todo, hoy nos importa más que nunca que muchas personas puedan encontrarla en la sociedad de hoy, en ese suyo-nuestro ideal que se encarna en los diferentes ámbitos de la vida civil, religiosa y política. La recordamos porque fue ella quien dio vida al Gen Verde, fue ella quien guió nuestros primeros pasos, fue ella quien nos regaló los primeros instrumentos de los que partió todo. Así como a muchas de nosotras nos fascinaron sus gestos, sus palabras y su vida, ahora sentimos que debemos ser testigos auténticos y creíbles de su mensaje”. Un fuerte ideal nacido bajo las bombas de la segunda guerra mundial, pero actualísimo aún hoy cuando la televisión y las redes sociales nos muestran oleadas de racismo y discriminación. Si bien se está logrando erradicar razonablemente la emergencia por el covid-19 en algunos continentes, no es menos cierto que en otros ha crecido la brecha entre ricos y pobres, negros y blancos, entre quien puede permitirse los cuidados médicos necesarios para sobrevivir y los que caen como fichas de dominó en medio de la calle. “Estamos absolutamente convencidas que la fraternidad universal –explica Beatrice de Corea– es posible y no es una utopía; es lo que experimentamos cotidianamente e intentamos transformar nuestras experiencias en música. Muchas veces se trata de cosas sencillas -aunque no hay que darlas por descontado- las que hacen caer prejuicios o barreras culturales”. Es lo que hizo Chiara Lubich desde 1943, año de fundación del Movimiento de los Focolares. Paso a paso, con constancia y tenacidad, junto a sus amigas, construyó relaciones nuevas, profundas y al mismo tiempo revolucionarias, al principio, dentro de su ciudad (Trento, Italia) y después en todo el mundo. El propio video del Gen Verde ha captado imágenes fotográficas importantes: Chiara junto a judíos, sijs, hindúes, musulmanes y con los líderes de dos tribus de Camerún. Imágenes que reflejan momentos históricos y que permanecerán para siempre en la historia de la humanidad. “Evidentemente el gracias más grande que podemos dar a Chiara –explica Nancy de Estados Unidos– es vivir por su ideal pero con este video queremos darle un inmenso gracias; fue ella quien nos creó, sin ella no existiría el Gen Verde”. Para ver el video ¡haz clic aquí! https://youtu.be/A3xuaqtkOj8
Tiziana Nicastro
16 Jun 2020 | Sin categorizar
También Maria Voce está entre los firmantes del llamamiento impulsado por la Comunidad de San Egidio para rehumanizar nuestras sociedades. La invitación a difundirlo y firmar para llamar la atención sobre la grave condición de los ancianos después de las “masacres” causadas por la pandemia. No a la atención médica selectiva, no a la “cultura del descarte”, no a la expropiación de los derechos individuales; sí, en cambio, a la igualdad de trato y al derecho universal a la asistencia sanitaria. “Que el valor de la vida siga siendo igual para todos. Quienes desprecian la fragilidad y debilidad de las personas mayores, se preparan para desvalorizar a todas”. Es una cultura de la vida sin descuentos que el llamamiento internacional “Sin ancianos non hay futuro, para ‘rehumanizar’ nuestras sociedades – Contra la atención médica selectiva’” , afirma y ha relanzado hace unos días, el 15 de junio, con motivo de la Jornada mundial contra el abuso de los ancianos, que San Egidio ha celebrado en todos los países en los que está presente. Entre las muchas adhesiones excelentes se encuentran el economista estadounidense Jeffrey Sachs, la escritora ítalo-británica Simonetta Agnello Hornby, el filósofo alemán Jurgen Habermas, el sociólogo español Manuel Castells y luego Stefania Giannini, subdirectora general de la UNESCO, así como el fundador de la Comunidad de San Egidio, Andrea Riccardi, quien también es el primer firmante. La presidente del Movimiento de los Focolares también se unió y firmó, invitando a las comunidades del movimiento de todo el mundo a hacer lo mismo, para llamar la atención, especialmente de Europa, sobre la condición de los ancianos. “Estoy de acuerdo con lo que ha sido denunciado por el llamamiento, es decir, la aparición, ante las dramáticas condiciones sanitarias que el Covid-19 ha puesto en evidencia, de un modelo peligroso que promueve una atención médica selectiva que de hecho justificaría la opción de curar a los más jóvenes, sacrificando a los ancianos. Una sociedad sin ancianos no puede decirse que sea tal; una sociedad que no puede beneficiarse de la relación intergeneracional indispensable es una sociedad pobre e incompleta, incapaz de planificar y lograr un futuro mejor para todos, inclusivo, porque es el resultado de la diversidad que se encuentra”. “El llamamiento” – se lee en una nota difundida por la Comunidad de San Egidio – surge de la amarga constatación de la gran cantidad de víctimas de Covid-19 entre la población de ancianos, en particular entre las personas presentes en instituciones y hogares de ancianos, y propone un cambio radical de mentalidad que conduzca a nuevas iniciativas sociales y sanitarias”. Un informe de la OMS señaló, ya en 2018, que precisamente “en las instituciones las tasas de abuso son mucho más altas que en los ambientes comunitarios” e incluyen malos tratos, incluidas “restricciones físicas, privación de la dignidad, imposición de cumplimiento de tareas diarias, provisión intencional de atención insuficiente, negligencia y abuso emocional”. La situación empeoró durante la pandemia de Covid-19 que determinó, como es bien sabido, en una tasa muy alta de víctimas dentro de las instituciones, aproximadamente el doble del número de personas mayores que viven en sus hogares, según datos del Instituto superior de salud. Por esta razón, en la Jornada mundial contra los abusos de los ancianos, el Movimiento de los Focolares se ha unido a la Comunidad de San Egidio, en apoyo del llamamiento internacional y la promoción de una “rebelión moral para cambiar la dirección en el cuidado de los ancianos”, proponiendo también a las administraciones estatales y locales la implementación de un sistema que privilegie la domiciliación de la atención y asistencia a la población de edad avanzada.
Stefania Tanesini
Firma el llamamiento aquí
16 Jun 2020 | Sin categorizar
Se lanzará el 20 de junio próximo, en transmisión directa mundial YouTube, #daretocare, la campaña de los jóvenes de los Focolares para “hacerse cargo” de nuestras sociedades y del planeta. Jesús Morán, co-presidente de los Focolares: “Se requiere una nueva agenda ética; el cuidado tiene una marcada vocación política y una fuerte dimensión planetaria”.
“#daretocare”, o bien “osar cuidar” o “atreverse a cuidar”. Los jóvenes del Movimiento de los Focolares han tomado en serio las palabras del Papa Francisco y de muchos otros líderes religiosos y civiles en el sentido de colaborar concretamente en el cuidado de la Casa Común. Por consiguiente, a través de este nuevo recorrido quieren ser ciudadanos activos e interesados en todo aquello que sucede en el mundo, para tratar de construir así un trozo de mundo unido. “En este tiempo de profunda crisis humanitaria, a causa del Coronavirus, está emergiendo una nueva visión –sostiene Jesús Morán, co-presidente del Movimiento de los Focolares– que es la necesidad de una nueva forma de comportarse, de vivir, una suerte de nueva agenda ética, como dicen algunos expertos. Y en ese contexto hay una categoría que se está volviendo algo central, y es la categoría del cuidado, de hacerse cargo, de ocuparse de los demás, de la sociedad y del planeta”. Osar cuidar quiere decir ser protagonistas en la vida de todos los días para resolver problemas, entablar diálogos en función de una sociedad mejor, estar atentos al ambiente y a las personas de cualquier color, religión y cultura. Sobre todo hoy, cuando el racismo vuelve a surgir, en donde la libertad de los hombres vuelve a encontrarse amenazada por regímenes totalitarios, cuando las armas y las guerras quieren imponer su dominio por encima de la paz y la unidad entre los pueblos. “El cuidado es una categoría muy amplia, bella, poliédrica –sigue diciendo Morán–. La ética del cuidado tiene que ver con la dignidad de la persona, y ello es fundamental; es justamente el corazón del cuidado, no es algo intimista o privado. Por el contrario, el cuidado tiene una marcada vocación política y una fuerte dimensión planetaria, pero sin olvidar lo local, pues, luego, es localmente en donde cuidamos a los demás, justamente es en las relaciones personales, en la sociedad y en lo local. Pero la dimensión planetaria es importante”. El Papa Francisco habló de todo esto el 24 de mayo pasado, durante la conmemoración del quinto aniversario de la Laudato si’, promoviendo un año especial de reflexión –hasta el 24 de mayo de 2021– para llevar a la atención de todos el tema del cuidado de la creación. Y por creación se entiende no sólo el ambiente que nos circunda, sino también las personas, la economía, la política, lo social… Chiara Lubich, la fundadora de los Focolares, definía a la política como “el amor de los amores”. El político es el que está al servicio de su gente, y, concluye Morán, “hoy se necesita más que nunca este tipo de amor, y la categoría del cuidado lo expresa bien, porque justamente es un concentrado de ese amor del que estamos hablando. Entonces la propuesta de los jóvenes de los Focolares es la siguiente: poner el cuidado en el centro de la política y de nuestra vida de ciudadanos”. Por ello, tras un año dedicado a acciones y proyectos por la paz, derechos humanos y legalidad, el próximo 20 de junio, con la campaña #daretocare los jóvenes de los Focolares añaden otra pieza, la del “cuidado”, desarrollada y profundizada sobre cinco temáticas principales: escucha, diálogo y comunicación, igualdad, fraternidad y bien común, participación y cuidado del planeta. Y ¿cómo hay que hacerlo? Siguiendo la metodología típica de los “pathways”, los senderos, o recorridos que en el tercer año están atravesando: aprender, actuar y compartir. Entonces: fuerza y atreverse, osar. Nos damos cita para el próximo 20 de junio, a las 14 horas (Cest + 2), con un evento online mundial en Youtube para lanzar esta gran idea #daretocare. Para más informaciones, visite la página del United World Project
Lorenzo Russo
15 Jun 2020 | Sin categorizar
Una de las cosas sobre las que este periodo de pandemia ha llamado nuestra atención es la importancia de los vínculos que conforman el tejido social en el que cada uno de nosotros está inserto, la calidad de las relaciones que nos unen unos a otros. Son un antídoto para la soledad, la indigencia y el desánimo. El siguiente escrito de Chiara Lubich es una invitación a fortalecerlos. (…) Hay una página del Evangelio que encuentra una resonancia muy especial en nosotros. Jesús dice: «Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor […]». «Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado […]»[1]. Todo está, pues, en el amor recíproco. (…) Así como en una chimenea encendida hace falta de vez en cuando remover con el hierro las brasas para que la ceniza no llegue a apagarlas, de la misma manera en el gran brasero de nuestro Movimiento es necesario, de vez en cuando, reavivar el propósito de amarnos recíprocamente entre nosotros, reavivar las relaciones, para que no se apaguen con las cenizas de la indiferencia, de la apatía, del egoísmo. De esta manera amaremos verdaderamente a Dios, seremos el Ideal vivo; podremos esperar que la caridad vivida así engendre en nosotros virtudes sólidas que, casi sin darnos cuenta, alcanzarán, con la gracia de Dios, la medida del heroísmo. De esta forma nos haremos santos. (…)
Chiara Lubich
(En una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 26 de mayo de 1988) Extraído de: “Reavivar las relaciones”, en: Chiara Lubich, Buscando las cosas de arriba, Ciudad Nueva, Madrid 1993, pp. 98-99 [1] Jn 15, 10.12.
13 Jun 2020 | Sin categorizar
Un productor de cine independiente, ciudadano del mundo, fanático de cine, televisión y… de la fraternidad universal. En el corazón de la noche italiana, a las 11 de la mañana en Melbourne, el último saludo vía streaming a Mark Ruse, un productor de cine australiano, que murió después de una muy breve enfermedad a la edad de 64 años. Mark no solo era un productor independiente muy apreciado y querido por todos en el circus australiano de cine y televisión, sino que era un ciudadano del mundo que a través de su trabajo, pero sobre todo con su humanidad y simplicidad, había entablado vínculos auténticos y profundos con muchas personas, incluso fuera del ambiente cinematográfico. Mark Ruse había comenzado su carrera como productor independiente y en los últimos 20 años, junto con su socio, Stephen Luby, fundaron Ruby Entertainment, que ha producido una increíble cantidad de películas y series de televisión, especialmente comedias con premios, reconocimientos e índices de escucha entre los más altos de Australia. También había producido películas y documentales socialmente comprometidos, vinculados a la historia a veces trágica de su tierra natal, como Hoddle Street sobre la masacre de 1987 en Melbourne, que le valió un importante premio internacional. Mark, sin embargo, era sobre todo una persona sencilla y amable, apasionado de su trabajo, que afrontaba las dificultades – que para un productor independiente son muchas – con simplicidad y una buena dosis de humor. Nos conocimos hace más de 40 años en Italia. Muchos nos encontramos, venidos de diferentes países de Europa y del mundo, en las colinas cercanas a Roma, y compartimos lo que Chiara Lubich nos propuso en esos años 70 en particular precisamente a nosotros Gen, los jóvenes de los Focolares. Un ideal revolucionario en muchos sentidos, que tenía en su centro una dimensión espiritual y personal muy fuerte, pero al mismo tiempo comunitaria y global. La pasión juvenil de ambos (cine y televisión) se convertiría en nuestro trabajo a lo largo del tiempo, el mío como director de televisión, el suyo como productor, pero también el espacio vital para tratar de aportar las ideas y convicciones profundas que compartíamos. A principios de la década del 2000, compartimos el nacimiento de NetOne, una gran red mundial de profesionales de diversos campos de la comunicación, directores, productores, guionistas, periodistas que, hoy en día, quiere contribuir junto con otros a una comunicación diferente, tanto en relaciones de producción que en el respeto al público, el destinatario final de nuestro trabajo. Mark fue un constructor incansable de esta red. Cada vez que nos veíamos en Roma o en Melbourne o en otro lugar del mundo, el discurso se reanudaba exactamente donde lo habíamos dejado, incluso si se trataba de meses o años antes. Hasta el mensaje de hace unos meses, en el que me confió su enfermedad: «Será un viaje lo sé, pero quiero compartirlo contigo y con todos los de Netone. He abrazado esta nueva fase de la vida con amor». Se fue en pocos meses, no obstante una última conexión a través de zoom, unos días antes de su muerte, lo había mostrado alegre y siempre lleno de planes para el futuro. «En la base de mi fe está la idea de querer amar al prójimo, decía. Lo que hacemos es algo que debe mejorar la sociedad, que realmente enriquezca a las personas que verán nuestra película, y esto es otro modo de poner el amor en la sociedad». El cine australiano ha perdido un buen productor, nosotros de la red de NetOne un amigo, un compañero de viaje que nos dejó con la espontaneidad de su sonrisa… «We’re crazy, we’re crazy people, but we need to feel part of a family». Así es, Mark, así es.
Marco Aleotti
Cortesía de Cittanuova.it
12 Jun 2020 | Sin categorizar
Maria Voce, Presidente de los Focolares, al “Elijah Interfaith Institute” de Jerusalén “Todo lo que sucede en la vida es conducido por el Autor de la historia que es Dios, y Dios quiere el bien de los hombres (…) Por lo tanto, incluso cuando en algunas ocasiones la libertad de las creaturas lleva a consecuencias negativas, Dios es capaz (..) de hacer surgir el bien también de estas situaciones negativas”. Según María Voce, Presidente del Movimiento de los Focolares, esta es la enseñanza más grande que la crisis del coronavirus puede ofrecer a la humanidad. En una entrevista para el rabino Alon Goshen-Gottstein, director del “Elijah Interfaith Institute” de Jerusalén, la presidente de los Focolares habla también de los posibles beneficios que la pandemia puede traer al mundo. La entrevista es parte del proyecto Coronaspection, una serie de entrevistas en video con líderes religiosos de todo el mundo, que comparten sabiduría y consejos espirituales a medida que enfrentamos una crisis global (aquí puede ver el avance del proyecto, que resume el espíritu del proyecto). “Existen valores que en este momento se ponen más en evidencia que otros – dice Maria Voce -, como la solidaridad, la igualdad entre las personas, la preocupación por el ambiente”. El mundo saldrá mejor de esta crisis si sabremos “superar las divisiones vinculadas a los prejuicios, a la cultura, para ver a todos como hermanos que pertenecen a la única familia de los hijos de Dios”. Una certeza que proviene de una profunda confianza en el ser humano: “en los hombres siempre hay una chispa de bien y si se fortalece”; el hombre responde “porque (el bien) es innato en él”. Es la convicción interior de que “Dios es Amor y ama a todas las creaturas” la que suscita la esperanza. De hecho –prosigue- basta mirar alrededor para descubrir ejemplos de solidaridad. Los esfuerzos de médicos y enfermeros que tratan de suscitar confianza, una sonrisa, y el dolor por las personas que no lograron salvar, han surtido como efecto la “edificación” de los pacientes que salieron curados. Además “en nuestro Movimiento muchas personas han sido capaces de ponerse a disposición de sus vecinos para llevarles lo que necesitaban; muchos niños han puesto a disposición de otros sus juguetes que para ellos eran un consuelo”. A nivel de relaciones internacionales –observa María Voce- “los ejemplos de solidaridad los vemos en la participación de los médicos y enfermeros que vinieron de otros países a Italia. (…) También a nivel de pensamiento económico se está tratando de hacer todo lo posible para que los países no piensen solo en defender sus propios bienes sino en integrar su propia visión con la de otros países”. Son testimonios que sin embargo no esconden los desafíos que la crisis impone. Junto a aquellas personales –relata- existen aquellas que se derivan del tener que guiar un movimiento internacional: “tomar decisiones que comportan dificultades tanto a nivel personal como económico”. En este sentido “he sentido el deber de llamar a mis colaboradores directos, para que las decisiones fueran compartidas, para hacer prevalecer el interés por las personas sobre tantos otros intereses”. También el temor –observa al final- no se puede negar, sino aceptarlo para superarlo: “diría que aprender a convivir con el miedo y al mismo tiempo no dejarse detener por el miedo” permaneciendo –según el ejemplo de Chiara Lubich- “anclados en el presente”. “Solo el amor –concluye citando a la fundadora de los Focolares- aleja el temor, y no hay temor donde hay amor perfecto. Por lo tanto aumentar el amor hace que disminuya el temor porque el amor te ayuda a hacer acciones que en cambio el miedo podría condicionar”. Para ver la entrevista completa clica aquí
Claudia Di Lorenzi
11 Jun 2020 | Sin categorizar
«La necesidad agudiza el ingenio». Siguiendo lo que expresa este refrán, el 14 y 15 de mayo pasados la comunidad de los Focolares del área metropolitana de Manila (Filipinas) organizó la primera Mariápolis online.
«Estábamos desesperados. Nos vimos bloqueados, nosotros dos solos, y nos pareció que teníamos que afrontar nuestros problemas, dejar de lado nuestras diferencias y empezar de nuevo. Gracias por el amor que nos demostraron”. Éste es uno de los tantos feedbacks que recibimos de los que se inscribieron y participaron a través del zoom en la primera Mariápolis online, los días 14 y 15 de mayo en las Filipinas. La inesperada cuarentena comunitaria a causa del Covid-19 nos impulsó a buscar los medios para conseguir que nuestro pueblo se conectara y se nutriera de la espiritualidad de la unidad. La idea nos surgió a raíz de haber visto la transmisión online de la Santa Misa que había comenzado para un pequeño grupo de miembros del Focolar, pero que muy pronto resultó ser una cita cotidiana de alrededor de dos mil personas. Nos parecía que, si bien por un lado ya no podíamos realizar nuestros proyectos para “celebrar y encontrarnos con Chiara” en su Centenario, por el otro Dios nos abría este camino y nos permitía hacerlo por más que fuera en pequeños grupos. Constatando el entusiasmo que expresaban los que participaban en la Misa, a través de los mensajes en el chat de Facebook, fue muy claro que con sólo 30 minutos online era posible hacer una experiencia de Dios.
Mientras nos preparábamos para la Mariápolis, tuvimos nuestras primeras experiencias con el zoom, por ejemplo durante la Semana Mundo Unido y el Run4Unity. Nos resultó evidente que debíamos “ir” a la Mariápolis, para estar al lado de nuestra gente, en este momento tan difícil. No iba a ser fácil: los “mariapolitas” estaban en sus casas, con todas las distracciones y muy probablemente comprometidos en muchas cosas al mismo tiempo: niños que atender, comida que preparar, tareas que realizar, etc. Incluso las disparidades en el servicio de internet en un país en vías de desarrollo como el nuestro son un gran reto. Por ello nuestra Mariápolis tenía que durar sólo dos días, y cada vez sólo dos horas. En un primer momento pensábamos llamarla de otra manera para gestionar las expectativas de la gente. Pero al final todos queríamos que fuese justamente “Mariápolis”, como todas las Mariápolis vividas hasta ahora. Y queríamos que no fuese un Webinar, sino una Mariápolis, una Ciudad de María, porque necesitábamos tener a María entre nosotros, ser como ella, como nos lo enseñó Chiara, para llevar a nuestra gente la presencia de Jesús en medio de nosotros, para que esta experiencia pudiera iluminar nuestra vivencia de la pandemia. Las personas anotadas eran más de 950, no sólo de todo el territorio de las Filipinas, sino también de otros países asiáticos, de América Latina, de Canadá, Estados Unidos y algunos de Europa. El programa, disponible en Live-Streaming para un número infinito de participantes, preveía cantos, experiencias relacionadas con la actual situación pandémica, inputs espirituales y una hora de comunión profunda por grupos. Un participante manifestó muy bien lo que fue esta Mariápolis: “Ha sido sin lugar a dudas un signo concreto del amor de María por todos nosotros. Como madre nuestra, ella conoce realmente nuestras necesidades personales y comunitarias. Con el tema que se escogió para la Mariápolis, las charlas, las experiencias y las canciones, ella nos alimentó con la comida y las vitaminas adecuadas tanto para el cuerpo como para el alma”.
Romé Vital
9 Jun 2020 | Sin categorizar
El país de los cedros se pregunta sobre las posibles salidas ante la grave crisis político-económico-sanitaria que estalló recientemente. La esperanza no muere nunca en una tierra que ha afrontado travesías hasta más no poder.
En la reciente Semana Mundo Unido la comunidad libanesa de los Focolares quiso preguntar, a jóvenes y adultos, sobre las difíciles perspectivas de la profunda perturbación que amenaza al país. Efectivamente se trata de varias crisis que se suman, la socio-política, iniciada el pasado 17 de octubre, con la thaoura, la revolución del pueblo que se desencadenó contra la clase dirigente del país a la que se acusa de corrupción y de incapacidad de la gestión pública; la económica, que ha puesto en evidencia su profundidad en marzo pasado, cuando el gobierno declaró que no podía reembolsar su deuda de 1,2 billones de dólares con la Unión Europea, y en estas últimas semanas con la caída de la lira libanesa, que hasta hace algunos meses se cotizaba a 1500 liras por dólar y hoy está en más de 4000; y finalmente la crisis sanitaria debido al coronavirus, que no ha tenido una difusión excesiva (menos de mil contagios y de 30 muertos) pero que ha llevado al país a una larga cuarentena que todavía no ha terminado. Es sobre todo debido a esta situación que parece que los jóvenes quieren retomar una vieja tradición del país, la migración por falta de perspectivas. Hay que recordar que por cada 4 libaneses que viven en el territorio medioriental hay alrededor de 12 esparcidos en todo el mundo, en forma análoga a lo que sucede a tantos pueblos cercanos, especialmente los hebreos, palestinos y armenios. La migración es especialmente dolorosa para los libaneses que consideran que tienen (y es verdad) un país magnifico, rico de historia y de bellezas naturales, encrucijada medioriental de todo tipo de tráficos y comercio, patria de Premios Nobel y de grandes comerciantes, productores de cine, escritores, santos y científicos. Hay que subrayar que la diáspora vive una situación muy dolorosa, dado el increíble apego a la familia que los libaneses manifiestan en toda circunstancia. En este contexto, los Focolares locales organizaron un Webinar, en el que participaron alrededor de 300 personas de distintos países, desde Canadá a Australia, de España a Italia, con el explícito título: “Construir un futuro viviendo por la fraternidad”. Dos abogadas, Mona Farah y Myriam Mehanna, quisieron presentar una de las más graves amenazas que se están cerniendo sobre Líbano, la peligrosa ausencia de un marco de Derecho. Al mismo tiempo Líbano tiene una notable capacidad para encontrar las soluciones más aptas ante la complejidad del panorama y tiene una antiquísima tradición jurídica. Por lo tanto se comprende el deseo de sus jóvenes de migrar, pero también se encuentra en muchos la voluntad de permanecer para construir un Líbano más unido y fraterno, en un contexto en donde existen 18 comunidades confesionales, reunidas por un sistema político de “democracia confesional” único en el mundo. Siguieron naturalmente los testimonios, de dos parejas todavía jóvenes que hace unos doce años decidieron regresar a su patria, después de algunos años de trabajar en el extranjero, para contribuir a la reconstrucción del país después de la así llamada guerra civil. Así Imad y Clara Moukarzel (quienes trabajan en el ámbito social y humanitario) y Fady y Cynthia Tohme (ambos médicos) dieron un testimonio de que sí es posible permanecer o regresar para no ceder un país rico como Líbano a fuerzas más restrictivas. Después, Tony Ward, empresario en el campo de la alta moda, relató su decisión de regresar a su patria hace 20 años, aun trabajando en un ambiente naturalmente globalizado. También habló de cómo durante la crisis del coronavirus transformó su producción, durante algunas semanas, para confeccionar sábanas, mascarillas y batas para los hospitales libaneses que tratan los casos de coronavirus. Por su parte Tony Haroun, un dentista que está desde hace más de treinta años en Francia, quiso relatar las dificultades de los expatriados, pero también subrayó cómo la disponibilidad a escuchar la voz de Dios permite superar toda clase de obstáculos. Todavía, Michele Zanzucchi, periodista y escritos corresponsal en Líbano, quiso poner en evidencia tres cualidades del pueblo libanés que pueden ser de gran ayuda en la actual emergencia: la resiliencia, es decir la capacidad de resistir los embates sin derrumbarse; la subsidiaridad, es decir la capacidad de sustituir al Estado cuanto éste no logra asegurar los servicios esenciales; y finalmente la creatividad, de la cual los libaneses son grandes exponentes, creando una infinidad de proyectos humanitarios, económicos, comerciales, políticos y otros. Youmna Bouzamel, la joven moderadora de la Webinar, quiso subrayar en la conclusión como Líbano parece estar hecho para acoger el mensaje de la fraternidad, la única posibilidad auténtica que tiene en sus manos. Si Juan Pablo II había definido a Líbano no tanto “una expresión geográfica” sino “un mensaje”, hoy este mensaje es sobre todo un anuncio de fraternidad. Grandes ideales y realismo conjugados juntos.
Pietro Parmense
8 Jun 2020 | Sin categorizar
El Evangelio es Palabra de Dios en palabras humanas y por eso es fuente de vida siempre nueva, también en estos tiempos de pandemia. Pero para que esta pueda, florecer es necesario poner en práctica las palabras de Jesús, traducirlas en actos de fe, de amor, de esperanza. (…) «En tu palabra echaré las redes»[1]. Jesús a Pedro, para que pudiese experimentar la potencia de Dios, le pidió la fe: creer en Él, y creer incluso en algo que humanamente hablando era imposible, es más, absurdo; pescar de día cuando la noche había sido tan avara. Nosotros también, si queremos que vuelva la vida, si deseamos una pesca milagrosa de felicidad, tenemos que creer y afrontar, si es necesario, el riesgo de lo absurdo, que a veces, su Palabra trae consigo. Sabemos que la Palabra de Dios es vida, pero se alcanza pasando a través de la muerte; es ganancia, pero se obtiene perdiendo; es crecimiento, pero se alcanza disminuyendo. ¿Cómo resolver, por tanto, el estado de cansancio espiritual en el que podemos encontrarnos? Afrontando el riesgo de su Palabra. A menudo, influenciados por la mentalidad de este mundo en el que vivimos, también nosotros creemos, a veces, que la felicidad esté en poseer o en hacerse valer; en divertirse o en dominar a los demás, en sobresalir, en dar gusto a los sentidos; en comer, beber… pero no es así. Probemos a afrontar el riesgo de cortar con todas estas cosas; dejemos que nuestro yo corra el riesgo de la muerte completa. ¡Arriesguemos, arriesguemos! Una, dos, diez veces al día. ¿Qué sucederá? Por la noche sentiremos que el amor vuelve a florecer dulcemente en nuestro corazón; volveremos a encontrar una unión con Dios que ya no esperábamos; volverá a resplandecer la luz de sus inconfundibles inspiraciones; nos invadirá su consuelo, su paz y volveremos a sentirnos bajo su mirada de Padre. Y, envueltos, de este modo, por su protección, volverá a nacer en nosotros la fuerza, la esperanza, la confianza, la certeza de que el Santo Viaje es posible; (…) sentiremos la seguridad de que el mundo puede ser suyo. ¡Pero es necesario arriesgarse a la muerte, a la nada, al desapego! ¡Este es el precio! (…)
Chiara Lubich
(En una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 17 de febrero de 1983) Extraído de: “Afrontar el riesgo de su Palabra”, en: Chiara Lubich, La Vida un viaje, Ciudad Nueva, Madrid 1994, págs. 91-93. [1] Lc 5,5.
7 Jun 2020 | Sin categorizar
Tras los hechos de Minneapolis y las manifestaciones en todo el mundo nos sentimos impotentes e indignados, pero, sin embargo, seguimos creyendo y trabajando por un espíritu abierto de acogida y participación para afrontar las necesidades más profundas de nuestro tiempo.

Foto: Josh Hild (Pexels)
“Mientras tenemos aún delante de nuestros ojos los recientes sucesos que han puesto en evidencia una vez más la odiosa realidad de la injusticia racial y la violencia, tenemos el corazón destrozado. Nos sentimos impotentes e indignados. A pesar de ello, mantenemos la esperanza”. Éstas son algunas de las expresiones de la Declaración con la que la comunidad de los Focolares en los Estados Unidos expresa su compromiso respecto de la justicia racial tras los hechos de Minneapolis y las protestas a las que estamos asistiendo en todo el mundo. Un compromiso compartido a nivel global y que volvemos a afirmar aquí, en nombre de todos los miembros del Movimiento de los Focolares en el mundo. Con el Papa Francisco y muchos líderes religiosos y civiles, nosotros también afirmamos que “No podemos tolerar ni cerrar los ojos ante ningún racismo, de cualquier tipo, ante ninguna exclusión” y que nos comprometemos a “sostener las acciones buenas y justas más difíciles en lugar de los fáciles errores de la indiferencia”, como sostienen los obispos estadounidenses. “No podemos cerrar los ojos ante estas atrocidades y al mismo tiempo profesar el respeto por toda vida humana. Nosotros servimos a un Dios de amor, de misericordia y de justicia”. 
Foto: Kelly Lacy (Pexels)
En un momento como éste, en el que “el sueño de nuestra fundadora, Chiara Lubich, que anhelaba ver pasos adelante en la realización de la oración de Jesús al Padre, ‘que todos sean una sola cosa’ (Juan 17,21), pareciera lejano, como si estuviera fuera de nuestro alcance”[1], nos preguntamos qué podemos hacer tanto personalmente como a nivel comunitario. ¿Qué cambios hay que realizar en cada uno de nosotros? ¿De qué manera podemos hacer que nuestra voz se oiga en el debate público para sostener al que sufre formas de racismo y otras injusticias? “Nuestro objetivo es promover un profundo espíritu de abierta acogida y vibrante participación en nuestras comunidades culturalmente diferentes e intergeneracionales. Tomemos como guía las palabras de Chiara Lubich: ‘Sean una familia’ “[2]. Creamos y sigamos en el compromiso de hacer nacer comunidades locales que estén fundadas auténticamente en la ley evangélica de la fraternidad; un principio y una acción que también nos unen a todos los hermanos y las hermanas de todas las Religiones y a quien no se reconoce en un determinado credo. Queremos dedicar nuestros esfuerzos sobre todo a los más jóvenes, que pueden experimentar un miedo especial y una aprensión de frente al futuro. Frente a estas divisiones profundas y enraizadas, los proyectos y las iniciativas que llevamos adelante pueden parecer pequeños e ineficaces y el camino puede presentarse largo aún. Proyectos como la Economía de Comunión, el Movimiento político por la unidad (Mppu) y el United World Project, la estrategia global propuesta por los jóvenes de los Focolares para afrontar los retos mundiales que se presentan, pueden parecer gotas en el océano, y sin embargo estamos convencidos de que contienen, como en una semilla, ideas potentes, capaces de ser un aporte para afrontar las necesidades más profundas de nuestro tiempo, junto a tanta gente, organizaciones y comunidades que constituyen esa red invisible capaz de salvar a la humanidad.
Stefania Tanesini
[1] Declaración del U.S. Focolare Movement: our commitment to racial justice – https://www.focolare.org/usa/files/2020/06/Focolare-Statement-on-Racial-Justice.pdf [2] Ibid.
6 Jun 2020 | Sin categorizar
Testimonio desde el Congo después de los difíciles meses de lucha contra el virus del Ébola. https://vimeo.com/402591380
5 Jun 2020 | Sin categorizar
La vocación universal del Movimiento de los Focolares en la construcción de la fraternidad universal sin distinción de raza, religión, condiciones económicas y sociales. Proponemos la segunda parte de la entrevista con Luciana Scalacci, no creyente, miembro de la Comisión internacional e italiana del Centro del Diálogo con personas de convicciones no religiosas de los Focolares. ¿Cómo te acercaste a los Focolares como no creyente y cómo cambió tu vida? Un día, nuestra hija nos escribió diciendo que había encontrado un lugar donde poner en práctica los valores que le habíamos transmitido: había conocido a la comunidad de los focolares de Arezzo. No conocíamos el Movimiento, nos preocupamos, teníamos que ir a ver qué era. Pero inmediatamente tuvimos la impresión de estar en un lugar donde había respeto por las ideas de los demás, encontramos una apertura nunca antes vista. El encuentro con el Movimiento fue como una luz que me llevó a tener la esperanza de construir un mundo mejor. ¿Has estado con Chiara Lubich varias veces? ¿Qué valor ha tenido esta relación personal? En el 2000, en una reunión pública, respondiendo a una pregunta mía, dijo: “… también para nosotros el hombre es remedio para el hombre, pero ¿qué hombre? Para nosotros es Jesús. En todo caso hombre. Tómenlo así porque es uno de los suyos, es un hombre”. Fue entonces cuando comprendí que el Movimiento era el lugar donde podía comprometerme, y entendí por qué, incluso como no creyente, siempre me había fascinado la figura de Jesús de Nazaret. Sucedió que me invitó a acercarme a ella para un saludo personal, yo que no soy nadie. Fue un saludo que me penetró, entendí cuán era su amor por mí. En una carta, de la que rescato palabras proféticas, me escribió: “Querida Luciana… hemos dado muchos pasos juntos y nos hemos enriquecido mutuamente. Ahora, como tú dices, debemos hacer este camino cada vez más visible para que muchos otros puedan encontrarlo. Conocemos el secreto: vamos adelante amando”. En estos años de diálogo, ¿cómo se pasó de la contraposición entre un “nosotros” y un “ustedes” para sentirse “unidos en el nosotros”? El escepticismo inicial fue lo primero que se superó. Por parte de los no creyentes, la preocupación de que fuera una acción proselitista. Por parte de los creyentes, la preocupación, creo, de que los no creyentes intentaran cuestionar sus certezas, su fe. La única que nunca tuvo ninguna preocupación fue Chiara. Experimentábamos cada vez más que el gran recurso para caminar hacia la meta de la fraternidad universal es el diálogo. Poco a poco, ha ido creciendo la confianza entre las “dos partes”, y ya no nos sentimos “un nosotros-ustedes” sino “unidos en el nosotros”. Un desafío decisivo es involucrar a los jóvenes. ¿Qué sensibilidad encuentras? No todos los jóvenes están muy informados acerca de la apertura hacia los que no se reconocen en ninguna fe religiosa, pero con los que he tenido la oportunidad de conocer han mostrado interés por esta realidad. Después de conocernos, una chica escribió: “Sentí este diálogo como una faceta de ese precioso diamante que Chiara nos dio… no lo incrustemos”. Haga clic aquí para leer la primera parte de la entrevista.
Claudia Di Lorenzi
4 Jun 2020 | Sin categorizar
Construir un mundo unido sin distinción de raza, religión, condiciones económicas y sociales. “Nosotros tenemos como Movimiento, como nueva Obra nacida en la Iglesia, una vocación universal, ya que nuestro lema es: “Que todos sean uno”. No podemos prescindir de ustedes, porque están en el todos, de lo contrario quitaríamos la mitad del mundo o al menos un tercio del mundo, y lo excluiríamos, mientras decimos “que todos son uno”. Así, en mayo de 1995, la fundadora del Movimiento de los Focolares, Chiara Lubich, explicó las razones que llevaron al Movimiento a buscar y desarrollar un diálogo con personas que no se reconocen en un credo religioso. Hablamos de ello con Luciana Scalacci, de 73 años, de Abbadia San Salvatore (Italia). No creyente, es miembro de la Comisión internacional e italiana del Centro del diálogo con personas de convicciones no religiosas del Movimiento de los Focolares. En el Movimiento, la búsqueda del diálogo con personas de convicciones no religiosas tiene raíces profundas. ¿Cuáles son las etapas más importantes? El “Centro del diálogo con los no creyentes” nació en 1978 y al año siguiente, por primera vez, personas de convicciones no religiosas participaron en reuniones promovidas por el Movimiento de los Focolares. Chiara invitó a todo el Movimiento a una apertura hacia los no creyentes considerando que todos somos “pecadores” y, por lo tanto, podemos hacer un camino común de liberación y construir juntos la fraternidad universal. En 1992, el Centro promovió el primer congreso internacional titulado “Construyendo juntos un mundo unido”. “Vuestra participación en nuestra Obra es esencial para nosotros”, dijo Chiara. Sin vosotros (como sin sus otros componentes) perdería su identidad”. En 1994 el segundo congreso. En su mensaje, Chiara dijo: “nuestro objetivo es contribuir a la unidad de todos, comenzando por el Amor hacia cada persona. Por lo tanto, trataremos de ver cuán grande es la aspiración a la fraternidad universal y la unidad en la humanidad en todos los niveles”. Después de la desaparición de Chiara, en 2008, la presidente Maria Voce confirmó varias veces que las personas con convicciones no religiosas son una parte esencial del Movimiento. En la década de 1970 no era común que un Movimiento de inspiración cristiana abriera sus puertas a los no creyentes… ¿cuáles eran los objetivos? La unidad de la humanidad, dar concreción al “Que todos sean uno”, porque el mundo unido se construye con los demás y no contra los demás. ¿En dónde se basa la posibilidad de construir un diálogo entre creyentes y no creyentes? Sobre la existencia de valores comunes, como la fraternidad, la solidaridad, la justicia, la ayuda a los pobres. En común también está el hecho de que todos tenemos una conciencia personal que nos permite reflexionar sobre estos valores individualmente pero también colectivamente, para convertirse en patrimonio de todos. ¿Encontraron dificultades en este camino? El diálogo desde diferentes posiciones no siempre es fácil. Relacionarse con contenidos concretos y realizar algo práctico es más simple porque la práctica no distingue entre color, religión e ideas. Las dificultades surgen cuando de la práctica pasamos a valores, ideologías, estructuras. El diálogo puede encallar. Pero esto no sucedió. Chiara le pidió a los creyentes y a nosotros “amigos” que nos pusiéramos en actitud de máxima apertura, no para hacer un acto de caridad, sino para enriquecernos mutuamente y hacer el camino juntos hacia un mundo mejor.
Claudia Di Lorenzi
2 Jun 2020 | Sin categorizar
Gabriela Bambrick-Santoyo es doctora en medicina interna. Nació y creció en Ciudad de México y es miembro activo y comprometido de la comunidad de los Focolares desde 1987. Actualmente trabaja como Directora del Programa Asociado del departamento de medicina interna en un hospital en el norte de Nueva Jersey, hoy un punto álgido en la actual pandemia coronavirus COVID-19. Publicamos un extracto de la entrevista realizada por cruxnow.com Gabriela, ¿puedes decir algo sobre cómo tu fe católica y la espiritualidad de los Focolares inspiran tu vocación de médico? Mi vocación como católica, formando parte del Movimiento de los Focolares, y mi vocación como médico son inseparables. Nací católica y conocí el Movimiento de los Focolares cuando tenía unos dieciocho años. Ese encuentro cambió mi vida porque era la primera vez que sentí el impulso por vivir el evangelio del “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Esto me cambió profundamente y fue lo que guió mis acciones, tanto como persona que como médico. ¿Cómo ha sido estar en primera línea en la pandemia COVID-19 en un punto álgido en Nueva Jersey? Ha puesto a dura prueba mi fe. Sobre todo el miedo a la muerte. Se convierte en una posibilidad muy real cuando ves tanta muerte alrededor. Una vez que dices sí al llamado a dar la vida por los demás, que todos nosotros como cristianos tenemos, ¡las gracias llueven dentro y fuera de ti! ¡Realmente les así! También he tenido que preguntarme qué significaba “amar a los demás como a ti misma” en esta pandemia. Cuando comencé a ver pacientes, tenía miedo. Quería entrar rápidamente… y salir de la habitación lo antes posible. Luego, un golpe de escena: mi hija, una saludable chica de dieciocho años, fue hospitalizada con COVID. Por la noche, me llamaba llorando desde su habitación del hospital, diciendo: “Mamá, he perdido toda mi dignidad. Tengo que ir al baño y no me dejan salir. No quieren entrar y me siguen empujando a mi habitación y en algún momento pensé que tenía que ir al baño en el piso”. Esto me destruyó y me pregunté si estaba haciendo algo similar con mis pacientes. En ese momento, decidí cambiar para darles a mis pacientes una vida plena, tener una mayor comprensión y que nunca se sintieran abandonados. Debe ser muy difícil lidiar con la muerte al ritmo con que la has visto en las últimas semanas. Es muy difícil para todos nosotros solo imaginarlo. Es cierto, pero a veces también hay gracias. Uno de mis pacientes era una señora de noventa años muy enferma, que básicamente sabía que iba a morir de COVID-19 y estaba en paz. Mi acto de misericordia consistió en estar allí en los últimos momentos de su vida. Con tiempo, no solo con mi paciente, sino también con su familia por teléfono. Nunca olvidaré cuando le dije que su familia la quería mucho y que estaba en paz y que sabía que estaba preparada y me estrechó la mano. Esto es misericordia. Tuve otro paciente con quien tuve lo que yo llamo una “situación de doble golpe”. Además de ser un paciente COVID, era muy agresivo, no completamente estable y dijo que me golpearía si no hacía X o Y. No me recordé de inmediato que esta persona también es hija de Dios y que tenía que mirarla con paciencia, amor y misericordia Una vez que vio esto en mis ojos, su ira comenzó a desvanecerse. En el camino a la hospitalización en otra sala, se volvió hacia mí, me sonrió y dijo: “Tú y [la enfermera X] fueron los únicos que se tomaron el tiempo para explicarme las cosas”. ¿Qué diferencia marca tu robusta vida de oración y tus compromisos teológicos en la forma en que practicas la medicina en estas circunstancias? La oración ha sido un pilar central de mi vida y me ha permitido superar esta crisis. Es en la oración que encuentro paz y consuelo. Es en la oración que me encuentro en Dios. Por último, participo en reuniones semanales (reuniones vía zoom) con mi comunidad de los Focolares. Todas estas cosas juntas son como la armadura que me permite enfrentar esta crisis. Aquí puedes leer la entrevista completa: https://cruxnow.com/interviews/2020/04/doctor-balances-faith-work-in-coronavirus-hotspot/
1 Jun 2020 | Sin categorizar
Una de las muchas consecuencias del coronavirus en todos los países, pero de una manera especial en los más pobres, es el haber quitado a muchas personas, con trabajos precarios o saltuarios, los medios de subsistencia. Por eso en este periodo es más importante todavía mirarse alrededor y tomar las iniciativas más variadas en favor de los necesitados. Es Evangelio: es allí, en los más pequeños, donde Jesús nos espera. (…) Jesús tiene una predilección por los pobres, por los más pequeños. Cuando, después de la triple negación de Pedro[1], le hace la triple pregunta: «¿Me amas más que estos?», a la primera respuesta afirmativa de Pedro, Él concluye: «Apacienta mis corderos». Después de las otras dos, en cambio, afirma: «Apacienta mis ovejas». Por «corderos» se entenderían –según algunos exegetas- los pequeños, los pobres, los necesitados; por «ovejas», todos[2]. De este modo, Jesús demuestra haber hecho la opción por los pobres, antes que muchos obispos la formularan y la propusieran, por ejemplo, especialmente en países en vías de desarrollo. Por lo demás ya se sabe: Él ha venido para evangelizar a los pobres[3] y dijo claramente: «Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis»[4]. Pero si Jesús demostró esta preferencia con palabras y obras cuando estaba en la tierra, también inculcó su Espíritu muy frecuentemente a lo largo de los siglos, en aquellos que tenían que llegar a ser sus instrumentos para muchos: como por ejemplo, san Francisco, san Felipe Neri, san Ignacio de Loyola, san Camilo de Lelis, etc. Y así nos sucedió también a nosotros. Nuestro carisma, al comienzo del Movimiento, nos hizo poner la atención, cuando aún estábamos en casa con nuestras familias, ante todo en aquellos que eran los más pequeños a nuestro alrededor: los pobres, los enfermos, los heridos, los encarcelados, los que no tenían techo, los ancianos, los niños… Y más tarde, en la plaza de los Capuchinos, en el primer focolar, en aquellos que eran los más pequeños entre nosotros. Procurábamos resolver el primer problema con obras de caridad, semillas de las acciones sociales y de las muchas obras que nacerían posteriormente; y el segundo con la comunión de bienes entre todos nosotros. Más tarde, fuimos impulsados, generalmente, a dirigirnos a todos, a amar a cada prójimo, pequeño o no, como a nosotros mismos y a amarnos entre nosotros. Y este modo nuestro de vivir se inculcó en todos de tal forma que ha llegado a ser el factor base de todo el Movimiento. Pero en este último periodo (…) he aquí una nueva llamada a poner a los más pequeños en el primer lugar de nuestro corazón. ¿Cómo podremos, entonces, hacerlo? Ante todo, mirando con predilección a aquellos que entre nosotros pueden llamarse los más pequeños y aliviando toda necesidad con una comunión de bienes libre, pero intensa, extendida a todo el Movimiento en el mundo. Luego mirando a nuestro alrededor. (…) ¿Un lema? Una pregunta a nuestro corazón: «¿He preferido hoy, entre todos mis prójimos, a los más necesitados?»
Chiara Lubich
(En una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 27 de junio de 1991) Extraído de: “Preferir a los más pequeños”, en: Chiara Lubich, “Santificarse juntos”, Ciudad Nueva, Madrid 1994, pp. 90-93 [1] Cf. Jn 18,15-27. [2] Cf. Jn 21,15-17. [3] Cf. Mt 11,5. [4] Mt 25,40.
30 May 2020 | Sin categorizar
Acciones de apoyo, ayuda recíproca, oración y compartición nacidas de las comunidades de los Focolares en todo el mundo. https://vimeo.com/402593268
29 May 2020 | Sin categorizar
El testimonio de Rolando, mánager de una empresa de El Salvador. Sus anhelos y preocupaciones por su país en tiempo de pandemia y la elección, como familia, de vivir por los demás. En El Salvador estamos en cuarentena como en el resto del planeta. El miedo, comprensible pero sobredimensionado, ha ganado espacios a la razón y a fin de contener los contagios se alientan medidas que atentan contra los derechos humanos. Aprovechando la emergencia se socava la democracia y, frente a esto, buena parte de la población exige un mayor nivel de autoritarismo. Es así que la pandemia ha generado, como medida de combate, un retorno hacia el autoritarismo. Una vuelta a la no tolerancia, al no diálogo, a la activación de sentimientos de enojo y de venganza. Adicionalmente, la economía se ve impactada por el cierre de las actividades no esenciales, la tasa de informalidad, la reducción de remesas y el nivel de endeudamiento autorizado por la pandemia. Para mí, todo este cuadro es como una desolación colectiva. Cuando era joven viví de cerca la guerra civil y con mucha ilusión la llegada del diálogo, la firma de la paz. He seguido el lento desarrollo de la democracia, nunca satisfecho, pero siempre con esperanza. Nunca hubiera imaginado que nuevamente vería imágenes de fuerzas militares dominando la escena política y el rompimiento del orden constitucional. Es un dolor personal y social que, en algún momento, ha socavado mi optimismo. Identifico en el futuro inmediato un quiebre económico social que significará un golpe, en particular, para las personas más vulnerables y para la democracia. La espiritualidad de la Unidad que tratamos de vivir como familia, nos impulsa a realizar acciones concretas en favor de quien nos queda cerca. Personalmente, metido en el teletrabajo, lo primero que trato de hacer es amar a Irene, mi esposa, valorando el esfuerzo que hace por mantener todo a flote, ayudándola y comprendiendo si algo no sale bien, también porque por la pandemia no hay empleados que la puedan apoyar; cocino con alegría los platos que Roxana, mi hija menor, disfruta y me esfuerzo en dar aliento a Irene María, nuestra hija mayor, que estudia fuera del país. Cada día llamo a mis padres y me ocupo de sus necesidades. Tratamos de apoyar a los empleados domésticos, dándoles la tranquilidad de que -en tanto podamos- tendrán su ingreso garantizado.
Con los empleados de la Compañía en la cual trabajo, junto con otros ejecutivos, estamos implementando políticas de apoyo económico, facilitando su acceso remoto de modo de garantizar a todos el empleo. Trato de ser lo más comprensivo posible con la disminuida productividad y con la relación con mi equipo directo. Con expertos de diferentes campos intercambiamos experiencias, estudiando la crisis, los modelos, la economía, el desarrollo de los mercados, la política y reconociendo que ésta es una buena oportunidad para reaprender y encontrar ideas innovadoras para enfrentar el futuro. Sin darme cuenta los días van pasando rápido, y una sensación de paz ha inundado con cierta frecuencia mi alma. Continúo preocupado por la situación sanitaria del país, por la democracia, por la economía, pero hoy tengo el ánimo para continuar luchando en pro de los valores en los que creo, a pesar de que afuera arrecie la tormenta.
Rolando, El Salvador (Recogida por Gustavo E. Clariá)
27 May 2020 | Sin categorizar
Un camino para estar unidos a Jesús es acoger su Palabra. Ello le permite a Dios entrar en nuestro corazón para que sea “puro”, o sea que esté limpio de egoísmos, apto para dar frutos abundantes y de calidad. Dar confianza Era un hombre de unos cuarenta años, con el rostro triste y que se presentaba mal: ropa descuidada y sucia, olor a alcohol y nicotina… No me pidió dinero, sino trabajo, uno cualquiera. Claramente necesitaba ayuda. ¿Qué habría hecho Jesús en mi lugar? Decidí invitarlo a mi casa pues tenía algunos arreglos que hacer. Antes, él me había contado que acababa de salir de la cárcel y tenía que pagar la libertad condicional, pero no tenía nada. Su esposa lo había dejado. Después, hizo el trabajo que le había pedido y le pagué. Antes de llevarlo al sitio en donde pasaba la noche, me preguntó si tenía alguna otra tarea para proponerle. Hablé con algunos amigos y le encontramos otros trabajitos para que hiciera. Volvió varias veces. Mientras tanto crecían la confianza y el respeto recíproco. Después de un mes, lo dejamos de ver. Yo temía que hubiese regresado a la cárcel. Pero un día, me llamó por el celular: “Gracias por todo lo que has hecho por mí, por la confianza que me diste, Conseguí pagar la libertad condicional y comprarme un celular. Ahora tengo un trabajo fijo. ¡Estoy muy feliz!”. (A. L. – Estados Unidos) Eso en lo que creo Soy peluquera y hago servicios a domicilio. Un día una joven señora, que se había casado hacía poco tiempo, me llamó diciéndome que esperaba un hijo. Triste, me confió que quería divorciarse porque la suegra le hacía la vida imposible. La escuché largo y tendido, y le aconsejé que esperara. A los pocos días me llamó la suegra porque quería cortarse el pelo, ella también. Y enseguida me habló muy mal de la nuera. “¡Qué raro – le respondí -, justo hace dos días fui a su casa y la oí decir sólo cosas muy bonitas de Usted…”. Cuando volví a ver a la nuera, le dije: “Su suegra me habló muy bien de Usted, se ve que la quiere mucho…”. Algunos días después la familia se encontró con ocasión de una fiesta. Suegra y nuera se volvieron a ver después de meses y fue un momento muy bueno, como ellas mismas me contaron. Me agradecieron: “¿Quién te enseña las cosas lindas que nos cuentas?”. Entonces pude explicarles aquello en lo que creo: ese Evangelio que enseña a ser instrumentos de paz. (F. – Pakistan) Casi como un juego Mi marido y yo habíamos notado en nuestros hijos un escaso conocimiento de las bases de la fe cristiana. Nos preguntamos entonces: ¿Y si hacemos una especie de curso de catecismo en la familia? Empecé yo con Maria, Jutta y Ruben, esforzándome para que los conceptos fueran simples y que hicieran referencia a la vida cotidiana. Más tarde se agregaron Jeroen y Rogier, Rose y Michel… Nació de allí una experiencia original, divertida y motivadora también: consistía, de hecho, en preparar todas las semanas como una clase que alguno de los niños escribía en el ordenador y luego multiplicaba, mientras que otro preparaba simpáticas carpetas para guardar los apuntes. Nuestros hijos estaban tan entusiasmados que, a menudo, espontáneamente invitaban a sus amigos a que vinieran. Se agregaron otros. Cuando afrontamos el tema de los sacramentos, tuvimos la confirmación de cuán poco los habían entendido antes, mientras que ahora se han vuelto la riqueza de nuestra vida de fe. Y este curso de catecismo que nació casi como un juego sigue adelante… (P. W. – Holanda)
Recogido por Stefania Tanesini
(extraído de Il Vangelo del Giorno, Città Nuova, año VI, n.3, abril-mayo de 2020)
26 May 2020 | Sin categorizar
La experiencia de la comunidad de Bangalore, en India, durante el lockdown por la emergencia del coronavirus “Cuando descubres que de repente todo se cierra por 21 días y no sabes cómo será el futuro cercano. Cuando se detiene el trabajo que te ha mantenido hasta ahora y no sabes cómo se desarrollará la situación, ¿qué hacer? Creo que es la experiencia que en este momento se vive no solo en India, sino en muchos países del mundo y en Italia, que estuvo entre los primeros que lamentablemente hizo esta experiencia de incertidumbre. Aquí también, vivimos la misma situación. Excepto que aquí, como dicen las noticias, hay 450 millones de personas que viven con trabajos saltuarios, sin ningún tipo de seguridad, y la mayoría sin ahorros. Por lo tanto, no poder ir a trabajar significa comer menos todos los días y tratar de sobrevivir.
En nuestra comunidad del focolar de Bangalore surgió la pregunta. ¿Cómo ayudar a las personas necesitadas? ¿Cómo podemos involucrar a otras personas encerradas en la casa? Todo comenzó con un mensaje en WhatsApp que uno de nosotros le envió a Kiran, un seminarista que vive en una aldea que visitamos hace algún tiempo. “En tu aldea, ¿hay familias necesitadas?”. En el pueblo, que se encuentra en el estado indio de Andhra Pradesh, hay unas 4560 familias y una parroquia con 450 familias católicas. Kiran (que significa “rayo” en el idioma local) precisamente, esa tarde, paseando, había visitado varias familias que le confiaron su temor por el futuro. Ya estaban comiendo kanji (arroz hervido con mucha agua que bebes y saboreas con un poco de ají verde) desde hacía unos días y no sabían cómo lo habrían hecho durante estos 21 días de encierro. No es normal que los adultos hablen con un joven sobre sus problemas y Kiran había regresado a casa algo preocupado. Luego, al abrir el celular, vio el mensaje y entendió que Dios le daba una respuesta a la solicitud de ayuda de esas familias. Entonces nos pusimos a trabajar. Kiran comprendió cuántas eran las familias que tenían más dificultades y preparamos el mensaje para enviar a todas las personas que conocemos, con detalles y cuentas corrientes a dónde enviar la ayuda. Nos hemos fijado un objetivo para ayudar al menos a 25 familias, con una bolsa de arroz de 25 kg y una bolsa de verduras, comida suficiente para unos 15 días para una familia, con un costo de 1500 rupias, unos 20 euros.
La respuesta fue inmediata. Asistieron muchas personas, familias y también mucha gente joven. Quién mil, quién tres mil, quién cinco mil rupias. En pocos días alcanzamos el objetivo establecido. Pero las contribuciones continuaron y hemos llegado a ayudar a más de 30 familias. El promedio de cuatro personas por casa significa que esta ayuda ha llegado al menos a 120 personas. Pero también en muchas otras aldeas donde hay personas que sabemos que tienen muchas necesidades. Entonces comenzamos a ayudar en otros lugares también. Ahora estamos ayudando a tres aldeas, siempre con personas del lugar que conocen bien la situación y saben cómo ayudar de la manera más adecuada. Como Chiara Lubich nos había enseñado a amar a las personas una por una, también nos parece en este caso: ¡amar una aldea a la vez, pero sin parar! Es poco, son gotas pero muchos se han movilizado. Aquí en la diócesis de Bangalore, donde también contribuimos, el esfuerzo del arzobispo ha sido y es muy grande para ayudar a muchos trabajadores atrapados aquí por el lockdown, a través del centro social Desde Bangalore ahora también pasamos la iniciativa a Mumbai, Nueva Delhi y Goa, para que lo que tenemos pueda circular tanto como sea posible. Al final, como todos vivimos, todo pasa y esas pocas gotas de amor que logramos dar permanecen y llenan nuestros corazones y los corazones de los demás”.
La comunidad del focolar de Bangalore – India
25 May 2020 | Sin categorizar
Para hacer frente a la pandemia, personas y asociaciones, personal sanitario y comunidades científicas, Gobiernos y organizaciones internacionales están poniéndose en acción de las más variadas formas. El ingenio y la generosidad, a menudo incluso heroica, no faltan. A todos estos esfuerzos conviene añadir la contribución decisiva que viene de aquella oración que es capaz de trasladar las montañas. (…) Del mismo modo que cualquier niño de esta tierra tiene confianza en su padre, cree en él, se abandona totalmente a él, vuelca en él todas sus preocupaciones, con él está seguro en todas las circunstancias, incluso en las difíciles, dolorosas o imposibles, así hace y debe hacer el «niño» del Evangelio en relación con el Padre celestial. Esta actitud es siempre muy importante, porque frecuentemente estamos sobrepasados por circunstancias, acontecimientos y pruebas que no podemos superar solo con nuestras fuerzas y, por consiguiente, necesitamos de una intervención superior. En estos días, además, nos damos cuenta de lo necesario que es tener una gran fe en el amor del Padre, en su Providencia (…) Hemos estado y estamos preocupados; y pensamos (…) qué podríamos hacer. La primera respuesta que brotó del corazón fue: rezar, unirnos todos rezando para desterrar el flagelo. Y cada uno, a su manera, comenzó a hacerlo. (…) Rezar. Pero es necesario rezar de manera que obtengamos lo que pedimos. ¿Cómo? (…) San Juan, en su primera Carta, tiene esta bellísima y alentadora expresión: «Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor en nosotros es perfecto»[1]. «Su amor en nosotros es perfecto». Así pues, si su amor en nosotros es perfecto, y mientras su amor en nosotros sea perfecto, somos perfectos. Por tanto, la perfección del amor se tiene viviendo el amor recíproco. En estos días (…) hemos introducido [en el Reglamento de los focolarinos] una norma que es básica y esencial para ellos: el deber (…) de formular con los demás focolarinos (…) un pacto de estar dispuestos a morir los unos por los otros, tal como exige el mandamiento de Jesús. Pero esta decisión, este pacto no es monopolio solo de los focolarinos que viven en comunidad. Es ley para todos los miembros de nuestra Obra. La práctica de esta ley hace que el amor en nosotros sea perfecto y que seamos perfectos en el amor; de esta forma somos agradables a Dios y estamos en condiciones de obtener las gracias que deseamos, incluso las que son necesarias para trasladar las montañas. Pienso que si queremos trabajar con eficacia por un mundo unido será necesario, en estos días, renovar esta disposición de nuestra alma entre nosotros y con todos los que nos encontremos que conocen nuestro Movimiento. Naturalmente, antes tendremos que crear las condiciones necesarias y preparar el ambiente adecuado para poder decirle al otro con valentía: «Con la gracia de Dios, yo quiero estar dispuesto a dar la vida por ti», y poder oír al otro que repite: «Y yo por ti». Luego hemos de actuar en consecuencia, avivando el fuego del amor con cada prójimo. (…) Sobre esta base, podemos rezar con la confianza de obtener lo que pedimos.
Chiara Lubich
(En una conferencia telefónica, Mollens, 13 de septiembre de 1990) Extraído de: “Pacto y time out”, en: Chiara Lubich, Santificarse juntos, Ciudad Nueva, Madrid 1994, pp. 55-58 [1] 1 Jn 4, 12.
24 May 2020 | Sin categorizar
Una campaña global que ha involucrado a miles de fieles a través de seminarios interactivos y formativos sobre el cuidado de la casa común. Convocada por el Papa fue organizada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral con el apoyo de un grupo de partners católicos. Del 16 al 24 de mayo se ha llevado a cabo la Semana Laudato Si’ con el título “Todo está conectado”, una campaña global con ocasión del 5° aniversario de la encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la casa común. El evento ha involucrado a comunidades católicas de todo el mundo haciendo participar a diócesis, parroquias, movimientos y asociaciones, escuelas e instituciones para profundizar el compromiso de cada uno en la salvaguardia de la Creación y la promoción de una ecología integral. Por un fuerte deseo del Papa fue organizada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, con el apoyo de varios partners católicos entre los cuales el Global Catholic Climate Movement (Movimiento Católico Global por el Clima) que comprende a más de 900 organizaciones católicas mundiales, entre las cuales el Movimiento de los Focolares. Durante la Semana varias fueron las iniciativas online siguiendo las líneas indicadas por la Laudato Si’. Por la emergencia Coronavirus, de hecho, se llevó a cabo totalmente online a través de seminarios interactivos y formativos.
El 24 de mayo se concluye el evento con una jornada mundial de oración: a las 12 del mediodía (hora local de cada huso horario), cada uno podrá rezar por la Tierra con esa oración. El Papa en el mes de marzo envió un video mensaje en donde alentada a los fieles a participar para proteger nuestra casa común. Juntos, a través de la acción y la fe, podemos resolver la crisis ecológica. “¿Qué clase de mundo queremos dejar a los que vendrán después de nosotros, a los niños que están creciendo? – afirma el Papa –. Renuevo mi llamado urgente a responder a la crisis ecológica. El grito de la tierra y el grito de los pobres ya no pueden esperar más. Cuidemos la creación, don de nuestro buen Dios Creador”. En estos cinco años, la encíclica del Papa ha sacudido las conciencias de muchos ciudadanos. Han surgido muchas comunidades de personas con el objetivo de hacer algo por el ambiente, impulsados por las palabras del Papa sobre una visión ecológica más atenta a la Casa Común. Sin embargo, después de cinco años, estas palabras resuenan como muy actuales en este momento atormentado por la pandemia Covid-19. El Dicasterio Vaticano para el Servicio del Desarrollo Humano Integral subraya que las enseñanzas de la Encíclica son particularmente relevantes en el contexto actual del Coronavirus que ha paralizado al mundo en muchos sitios. “La pandemia lo ha afectado todo y nos enseña que con el compromiso de todos podemos volver a levantarnos y derrotar también al virus del egoísmo social con los anticuerpos de la justicia, la caridad y la solidaridad – destaca el Sacerdote Francesco Soddu, director de la Cáritas de Italia – para ser constructores de un mundo más justo y sustentable, de un desarrollo humano integral que no deje atrás a nadie”. En esta semana no se habló sólo de ecología. Los organizadores se preguntaron: ¿cuánto pesa la economía en lo que se refiere a la salvaguardia de la Creación? El jueves 21 de mayo, en efecto, se realizó un evento online con la economista inglesa Kate Raworth, de la Universidad de Oxford y la Universidad de Cambridge, uno de los economistas más influyentes a nivel internacional. Este encuentro está dentro del marco del recorrido de preparación y formación a “The Economy of Francesco”, el evento deseado por el Papa y que tendrá lugar en noviembre en Asís, al que ya se han inscripto 3000 jóvenes empresarios de todo el mundo. En cuanto al tema de la salvaguardia de la Creación, “la economía pesa al menos en un 50% si consideramos la economía individual, la economía de las empresas y la economía de los Estados y los efectos que todo ello produce sobre la contaminación del planeta – sostiene el economista Luigino Bruni -. Luego está la política, nuestros estilos de vida, etc… (…) Si observamos también de qué dependen los fracasos de estas décadas, el calentamiento global, por ejemplo, nos damos cuenta de que, en definitiva, la economía capitalista lleva un gran peso. Por lo tanto, si queremos cambiar tenemos que cambiar la economía”. Vivir la Laudato Sí’, por lo tanto, quiere decir dar testimonio de nuestra sensibilidad por el tema de la salvaguardia de la Creación, pero también en el ámbito económico, con nuestras opciones de vida. Podemos aportar mucho en la realización de una profunda conversión económica y ecológica a través de experiencias concretas. Además tenemos que entender qué tipo de cambio político promover para escuchar realmente el grito de la tierra y de los pobres.
Lorenzo Russo
23 May 2020 | Sin categorizar
Los testimonios del cardenal Désiré Tsarahazana, presidente de la Conferencia Episcopal de Madagascar y monseñor Christoph Hegge, obispo auxiliar de Munster (Alemania) recogidos durante el encuentro internacional que reunió a 7 cardenales y 137 obispos amigos de los Focolares en Trento y en la ciudadela internacional de Loppiano. https://vimeo.com/415940661
20 May 2020 | Sin categorizar
La Palabra vivida nos hace salir de nosotros mismos para encontrar con amor a los hermanos empezando por quienes tenemos más cerca: en nuestras ciudades, en la familia, en todos los ambientes de la vida. Es una amistad que nos vincula a una red de relaciones positivas, enfocándonos en la realización del mandamiento del amor recíproco, que construye la fraternidad. Buscar las palabras apropiadas Mis niños de siete y cinco años jugaban tranquilos sin preocuparse de ningún peligro. No tuve tiempo de llegar hasta donde estaban, cuando explotó la granada, dejando a ambos ensangrentados. Los recogimos y salimos como locos hacia el hospital. Dentro de mí se acumulaban los sentimientos: perplejidad, temor, dolor,… pero tenía que ocuparme de los niños y transmitirles paz. El varón tenía esquirlas en la cabeza y fue operado de emergencia, la niña estaba menos grave. Pasamos la noche en vela al lado de sus camas. Cada tanto se lamentaban, sobresaltados por las pesadillas: “¿Por qué nos hicieron esto?”. Buscaba las palabras adecuadas para darles a entender que quien había disparado seguramente era alguien que había sufrido mucho, quizás no tenía padres, quizás sólo quería destruir los cañones que estaban de nuestro lado… Cuando los niños se durmieron empecé a rezar, a confiarlos a Dios y a pedirle que no quedara en ellos la marca del odio. Hoy, después de décadas, mi hijo considera precisamente ese episodio doloroso, un incentivo para dar su aporte a la paz del mundo. (R. S. – Líbano) Cambio de apartamento Cuando le pedimos a la propietaria del apartamento en el que vivíamos el permiso para hacer una restructuración, costeada por nosotros, ella no nos dijo que tenía la intención de venderlo. Obviamente, después de haber hecho todo el trabajo, cuando supimos su decisión, nos quedamos mal y nos sentimos traicionados. Además el nuevo propietario nos pedía una cuota muy alta si nos queríamos quedar. Así que, de un día para otro, nos quedamos en la calle. Pero nos confiamos a la providencia, seguros de que Dios no nos iba a abandonar. De hecho, no mucho tiempo después, encontramos una posibilidad que respondía mejor a las necesidades de nuestra familia. Pero la cosa más importante fue mantener con la ex propietaria de la casa una relación cordial y no de resentimiento. Aunque ella no lo declaró expresamente, nos hizo intuir su arrepentimiento. La amistad reencontrada cubrió todas las fracturas. (E.V. – Turquía) Desorden Estoy matriculado en la Facultad de Psicología y vivo con otros compañeros en una residencia donde podemos utilizar la cocina común cuando no vamos al comedor. Uno de nosotros, además de ser desordenado en sus cosas, solía dejarla sucia después de utilizarla. Hoy en la mañana pasé por la cocina para prepararme un café y encontré todo patas arriba porque él había recibido huéspedes y había dejado todo ahí. No fui el único que notó ese caos; alguien más, indignado, sugirió que dejáramos todo como estaba para que el culpable se diera cuenta. Pero poco después, en mi habitación, mientras me preparaba para estudiar, no lograba estar en paz; seguía pensando en el desorden de la cocina… ¿Qué era mejor hacer? ¿Darle una lección al otro o hacer un acto de caridad? Sin demora, volví a la cocina, me puse a lavar los platos y los vasos, saqué la basura… Después regresando a la habitación me parecía entender mejor lo que leía. La vida con los demás es una forma de educación que completa las lecciones que escucho en la universidad. (G. T. – Francia)
a cargo de Stefania Tanesini
(Tomado de Il Vangelo del Giorno, Città Nuova, año VI, n.3, abril-mayo 2020)
18 May 2020 | Sin categorizar
El siguiente pensamiento de Chiara Lubich transforma nuestra manera habitual de leer los acontecimientos gozosos o dolorosos que tejen la trama de nuestra vida. Nos invita a hacer un verdadero cambio, a mirar todo con otros ojos, los de la fe en Dios, en el amor al cual nada le escapa. Esta convicción íntima nos llena de esperanza y, como consecuencia, nos hace actuar con valentía. (…) Si amamos a Dios, la vida –nuestra vida, con todas sus vicisitudes– es una divina aventura en la cual no hay un momento en que uno deje de sorprenderse por algo nuevo; una divina aventura llena de tesoros por descubrir, con los cuales nos enriquecemos momento a momento, como numerosas piedrecitas que se añaden continuamente al mosaico de nuestra santidad. [La Escritura] (…) de hecho nos dice: «Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman».[1] Todo contribuye al bien… para quienes aman a Dios. Todo. Porque nada –tenemos que creerlo– sucede por casualidad. Ningún acontecimiento alegre, indiferente o doloroso, ningún encuentro, ninguna situación familiar, de trabajo, de estudio, ninguna condición de salud física o moral deja de tener sentido. Todo, cada cosa –acontecimientos, situaciones, personas– es portadora de un mensaje por parte de Dios, que tenemos que saber leer y recibir con todo el corazón. Todo contribuye al bien para quienes aman a Dios. Porque Él tiene su propio designio de amor para cada uno de nosotros; nos ama con un amor personal y, si creemos en este amor y le correspondemos con el nuestro – ¡esta es la condición!–, Dios lleva cada cosa hacia el cumplimiento de ese designio sobre nosotros. Basta mirar a Jesús. Sabemos cómo Él amó al Padre. Pues bien, si pensamos en Él, aunque sea solo un momento, podemos observar que realizó [esta] Palabra durante toda su vida. Para Él nada sucedió por casualidad y todo tuvo un significado. La personificación de esta Palabra en Él se ve de modo muy especial sobre todo en el último tramo de su existencia; porque nada sucedió por casualidad durante su pasión y muerte. Para Él, incluso el abandono por parte del Padre –prueba extrema– cooperó al bien, porque al superarlo Jesús dio cumplimiento a su Obra. Tal vez las causas eran ciegas, porque quienes lo sometieron a padecimientos y después a la muerte no sabían lo que hacían; y no solo en el sentido de que no sabían a quién flagelaban y crucificaban, sino también porque no sabían que eran autores de un sacrificio –del sacrificio por excelencia– que habría de fructificar la salvación de la humanidad. Los dolores le llegaban a Jesús sin esa intención, pero Él, porque amaba al Padre, supo traducirlos todos en medios de redención, y más aún, supo ver en aquellos terribles momentos la hora esperada desde siempre, el cumplimiento de su divina aventura terrenal. El ejemplo de Jesús tiene que ser una luz para nuestra vida; todo lo que llega, todo lo que sucede, todo lo que nos rodea y también todo lo que nos hace sufrir, tenemos que saber leerlo como voluntad de Dios que nos ama, o una permisión de Él, que es igualmente amor. Entonces, todo será más que interesante en la vida; todo tendrá sentido y todo será extremadamente útil. ¡Ánimo! Aún estamos vivos. Todavía estamos en viaje. La vida puede convertirse en una divina aventura. El designio de Dios sobre nosotros aún puede cumplirse. Basta amar y tener los ojos abiertos a su voluntad siempre espléndida.
Chiara Lubich
(De una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 2 de agosto de 1984) Extraído de: «La divina aventura «, en: Chiara Lubich, Juntos en Camino, Ciudad Nueva, Buenos Aires 1988, pp28-30. [1] Rm 8, 28.
16 May 2020 | Sin categorizar
Testimonios de quien afronta los retos sociales redescubriendo las potencialidades de Internet. Algunas iniciativas para sostener a quien está solo o en situaciones de pobreza. https://vimeo.com/402592721
13 May 2020 | Sin categorizar
Con motivo de la jornada de oración, ayuno e invocación por la humanidad del 14 de mayo, reportamos la oración de María Voce, presidenta del Movimiento de los Focolares. En este tiempo de prueba, de soledad, de angustia y de abatimiento, sentimos la necesidad de reencontrar el sentido de la vida y de la muerte, de aquello que no pasa y permanece eternamente. Nuestros corazones, purificados por el dolor y desarmados, se unen para implorarte a ti, el Omnipotente, el Clemente, el Misericordioso, el Padre de todos nosotros. Fortalece en nosotros la fe en que todo lo que permites es para un bien mayor, y que nada de lo que sucede es ajeno a tu bondad infinita. Ayúdanos a proseguir el viaje de la vida con confianza y esperanza renovadas, enraizadas en tu divina voluntad de cada momento presente. Conforta a los que sufren por la pérdida de familiares y amigos; da fuerza para seguir adelante y paciencia en las adversidades. Haz que ante la angustia por el futuro, la pérdida del trabajo, las consecuencias económicas y sociales causadas por la pandemia, logremos descubrir en ellas ocasiones para vivir la solidaridad y alimentar la justicia. Forja en nosotros cada vez más un alma capaz de amar concretamente, para compartir el dolor de los que lloran y alegrarnos con los que están alegres. Ayúdanos a considerar al otro como a nosotros mismos y desearle lo que deseamos para nosotros. Haznos experimentar, Dios Altísimo y Omnipotente, que cuanto más amamos a nuestro hermano, olvidándonos de nosotros, más se desvanece el dolor y queda en nuestro corazón la dulzura inefable y tangible de tu presencia. Da vigor, salud, protección y sabiduría a los médicos, enfermeras, personal sanitario y a todos aquellos que se prodigan en favor de los hermanos enfermos y necesitados, para que puedan ser tus instrumentos acompañando a los que se confían a sus cuidados. Oh Dios, Luz del mundo, que tu Sabiduría ilumine a los científicos, y que ellos pongan a disposición sus conocimientos para el bien de toda la humanidad. Sostiene a los dirigentes de las naciones y a todos aquellos que deciden el destino de los pueblos, para que sepan tomar decisiones con visión de futuro y encontrar soluciones sociales y económicas en favor de los más débiles. Toca sus conciencias para que encuentren todos los medios para prevenir los conflictos y promover la paz. Haz que cada uno se sienta responsable no solo de su propio pueblo, sino de toda la humanidad. Que María, amada y venerada por muchos, nos ayude a mantenernos firmes en la fe y a llevar consuelo y esperanza a todos. Amén. Descargar la oración
13 May 2020 | Sin categorizar
La exposición dedicada a Chiara Lubich en su ciudad natal, en Italia, se ve enriquecida por un viaje virtual multilingüe que, a través de imágenes y documentos, permitirá a los visitantes visitar la exposición desde todo el mundo. La apertura en la web el 13 de mayo, una fecha importante para Trento y para la Lubich. “Chiara Lubich Città Mondo”, la exposición creada en las Galerías en Trento el lugar de nacimiento de la fundadora de los Focolares, se transforma y enriquece hoy con un recorrido virtual. La exposición, cerrada por un período debido a la pandemia y ahora extendida hasta principios de 2021, también se puede visitar a través de la web. (http://mostre.legallerietrento.it/chiaralubich). El montaje en Trento, que forma parte de los eventos vinculados al centenario del nacimiento de Chiara Lubich, continúa con la ampliación en la web, para realizar el lema del centenario: “Celebrar para encontrar”. De hecho el itinerario que atraviesa la historia, la vida, las imágenes y el color, de hecho, ofrece la oportunidad de “encontrarse” con la Lubich, que ahora se extiende más allá del único lugar de exhibición de las Galerías, para ofrecer acceso a visitantes de todo el mundo. Y también la fecha elegida para esta ampliación en la web no es casual: el 13 de mayo de 1944, la historia de Chiara Lubich se entrelazó significativamente con la de su ciudad. Ese día, cuando Trento sufrió el segundo gran bombardeo, también marcó un punto de inflexión para el naciente Movimiento de los Focolares. Chiara Lubich también se encontraba entre las personas evacuadas de la ciudad al bosque Gocciadoro, después de que su casa fuera siniestrada. “Recuerdo de esa noche – escribirá años después – que pasé al aire libre, acostada con los demás en el suelo, solo dos palabras: estrellas y lágrimas. Estrellas, porque, durante horas, las he visto pasar sobre mi cabeza; lágrimas, porque llorando, me daba cuenta de que no podía dejar Trento con mis seres queridos. Veía en mis compañeras el movimiento naciente: no podía abandonarlas. Y me pareció que el Espíritu Santo, para hacerme entender su voluntad, me sugirió palabras que había estudiado en la escuela: “Omnia vincit amor[1], todo vence el amor” [2]. A la mañana siguiente, Chiara Lubich comunicó a sus padres su decisión de quedarse en Trento y, poco después, con sus primeras compañeras, dio vida al primer focolar. Y la pequeña casa que acogió el primer focolar es una de las etapas del recorrido virtual “Chiara Lubich ciudad mundo” que acompaña al visitante desde el nacimiento de la fundadora de los Focolares en 1920 hasta la actual expansión mundial del Movimiento. Incluso en el montaje virtual, la propia Chiara, a través de imágenes y documentos, se “cuenta” a sí misma: su vida como joven maestra, la consagración a Dios el 7 de diciembre de 1943, el desarrollo de la primera comunidad de Focolares. Y luego, el verano de 1949, el comienzo de un período de iluminación para Chiara Lubich del cual surgirá la carismática novedad que dará vida a una nueva Obra en la Iglesia. La luz y los colores son los protagonistas de la última parte del itinerario que, a través de palabras e imágenes, permite conocer experiencias de unidad, fragmentos de fraternidad nacidos del carisma de la Lubich que continúan creciendo y desarrollándose en la historia de hoy para contribuir a realizar lo que ella consideraba el “testamento” de Jesús: “Que todos sean uno” (Jn 17,21). “Para esa página del Evangelio, habíamos nacido – escribió la Lubich – para llevar la unidad por el mundo, la unidad con Dios y la unidad entre todos los hermanos”. “Aun siendo conscientes – explicó – de la audacia divina del programa que solo Dios podía llevar a cabo, arrodilladas alrededor de un altar, le pedimos a Jesús que hiciera realidad su sueño usándonos también si estuviera en sus planes” [3]. Un sueño construido también aquella noche del 13 de mayo de 1944 cuando, ante el caída de todo, la incertidumbre, la angustia de un presente de un dramatismo inesperado, entre estrellas y lágrimas, había elegido creer que “Omnia vincit amor, todo vence el amor”.
Anna Lisa Innocenti
[1] Virgilio, Ecloghe, X, 69. [2] Chiara Lubich, Nascita di una spiritualità, in Michele Zanzucchi, Enzo Maria Fondi, Un popolo nato dal Vangelo, San Paolo, 2003, pp. 9-10. [3] Ibid., p. 17.
12 May 2020 | Sin categorizar
¿Qué ha puesto en evidencia esta pandemia en la vida social y eclesial? ¿Qué ha suscitado en el Movimiento de los Focolares? ¿Cómo vivir el tiempo nuevo y desconocido que nos espera? Amplio diálogo con María Voce. De una entrevista con Radio Inblu (Italia) D.: Desde el 18 de mayo se podrá celebrar nuevamente la Misa, con todas las precauciones naturalmente. Un breve comentario suyo… María Voce: Hemos seguido siempre la Misa del Papa, ha habido miles de ocasiones para rezar juntos en streaming. Pero no podemos esconder que el cristianismo es una religión que se encarna, es necesario también estar físicamente presentes en los acontecimientos, participar más directamente y de una manera más vital en los misterios del cristianismo mismo. Por ello, participar en la Eucaristía de un modo real es algo que ciertamente nos faltaba y es un regalo que ahora vuelve a nosotros. Así que estamos dispuestos a tener todos los cuidados, a tomar todas las precauciones con tal de no perder esta oportunidad.
D: Cierto. En este periodo han sucedido muchas cosas, hemos tenido que cuestionar comportamientos, compras… Según su parecer, la pandemia ¿qué está evidenciando en la vida social, y por tanto, también en la vida eclesial? María Voce: Está evidenciando cosas buenas y pueden ser también cosas malas. La primera que quisiera subrayar es la igualdad entre todos, es decir, esta pandemia nos ha demostrado que las personas, frente a este pequeño patógeno, este virus que nos ha afectado, son todas iguales porque afecta a los poderosos como a los pobres, a los ricos como al que no tiene nada, a los niños como a los adultos, a los que están en la cárcel como a los que están fuera. Así que en este sentido realmente todos somos iguales. Al mismo tiempo esta pandemia ha evidenciado también muchas desigualdades que no son debidas al hecho de ser humanos, de ser personas, sino que son creadas por las culturas, por los prejuicios, por los estilos de vida, por lo cual hay quienes pueden permitirse el cuidado y quienes no pueden permitírselo; hay quienes tienen una casa donde pueden aislarse y quienes se ven obligados a quedarse con más personas en un espacio muy reducido; quien perdiendo su trabajo puede echar mano de su cuenta bancaria donde había reservado sus ahorros, y quien no tiene a dónde acudir y por lo tanto, al perder su trabajo, se expone al hambre él y su familia. Por eso, las desigualdades desgraciadamente se han hecho aún más evidentes. Y esto debe hacernos pensar, porque lógicamente son desigualdades que no las quiere Dios, no las quiere la naturaleza humana, sino que las determinan la mala voluntad de las personas que no han sabido administrar bien los dones que Dios nos ha dado. Por lo tanto, debemos compensar estas desigualdades para que, una vez pasada la pandemia, no nos encontremos en peor situación que antes; al contrario, que la constatación de la igualdad nos favorezca en la elaboración de programas que respeten esta igual dignidad de todos. D: En cambio ¿en la comunidad eclesial? María Voce: En la comunidad eclesial me parece que ha hecho emerger lo esencial, porque han caído muchas cosas: se ha visto que no es esencial la Iglesia en cuanto edificios, sino la Iglesia como comunión; que no es esencial ir cada día a visitar a Jesús sacramentado sino que es esencial amar al hermano, es esencial responder con amor a quien está a nuestro lado, es esencial volver a extraer del Evangelio las palabras que Él nos dejó y en las que tenemos que inspirarnos. Así que también ha hecho caer muchas cosas en el plano eclesial. Pero esto puede hacernos solo bien, porque nos impulsa a ese renacimiento del que habla continuamente el Papa Francisco, a esa resurrección, a ese volver a empezar para reformar verdaderamente la Iglesia de una manera vital, no de un modo institucional o formal. D: De estas cosas esenciales ¿cuál es la más esencial? María Voce: Me parece que lo más esencial es tener presente que somos la única familia humana. Por lo tanto, la única familia humana debe impulsarnos a todos a cuidarnos los unos a los otros, a cuidar también la creación, que es la única casa que contiene a esta única familia humana; cuidar con responsabilidad, con atención, precisamente porque el cristianismo nos hace mirar esta realidad también con responsabilidad. Todos somos miembros de una familia, pero todos somos responsables de esta familia, así que cada persona de esta familia es importante, tiene derechos pero también tiene deberes. Tener esta responsabilidad colectiva. Y creo que esto debe animarnos a hacer propuestas, a hacer programas, a ver lo que se puede hacer para lograr realmente la inclusión de todos; a hacer propuestas tanto en la economía como en la política, capaces de mirar realmente al bien común, y no al bien de uno u otro, no a los intereses de una u otra parte, sino al bien de todos. Por lo tanto, hacer propuestas que tiendan a la comunión de bienes a un nivel más universal. Además la Iglesia –y de hecho también nosotros como Movimiento de los Focolares– es universal, no tiene límites. La Iglesia en cierto sentido compite en igualdad de condiciones con el virus; el virus no teme las fronteras, pero tampoco la Iglesia tiene miedo de las fronteras, la Iglesia es universal porque es la familia de Dios en toda la tierra. A esta familia de Dios es a la que debemos mirar y trabajar para que sea tal; es decir, ver cómo crear estructuras que favorezcan el desarrollo integral de todos, que respeten la historia de cada pueblo, la cultura de cada pueblo, el modo de vida de cada pueblo, sin querer coaccionarlo con la idea de hacer que evolucione según nuestros modelos, según nuestros planes. Al mismo tiempo, poniendo a disposición unos de otros los talentos de los que Dios ha dotado a cada pueblo, a cada cultura, a cada persona; poniéndolos a disposición de los demás para que todos juntos podamos hacer del mundo esa casa común cada vez más bella, cada vez más digna de ser habitada por los hijos de Dios. D: María Voce, como Movimiento de los Focolares ¿qué ha provocado en ustedes este periodo? ¿Qué reflexiones están haciendo? María Voce: Ha provocado lo que ha provocado a todos, en el sentido que también nosotros nos encontramos de un día a otro sin poder disponer de nosotros mismos, ni personalmente ni como Movimiento. Por tanto, tuvimos que cambiar todos los programas. Para nosotros este es un año importante porque es el año del centenario del nacimiento de Chiara Lubich; tenemos en programa la Asamblea general del Movimiento en el mes de septiembre; teníamos programados varios encuentros preliminares a la Asamblea para su preparación. Y todo esto saltó de un momento a otro, de un día a otro, por tanto nos encontramos frente a una absoluta incapacidad de prever, de programar y de pensar qué podíamos hacer. Lógicamente esto nos perturbó. Al mismo tiempo, aprendimos de Chiara Lubich a vivir el momento presente, a querer solo lo que Dios nos pide que hagamos, a no querer, por tanto, otra cosa más que su voluntad; y juntos –precisamente escuchándonos unos a otros, tratando de comprender las exigencias de unos y de otros–, tratar de escuchar lo que Dios quería decirnos a través de esta situación. Y para hacer esto, antes que nada cambiamos todos los programas, pero siempre teniendo en cuenta tanto el bien de aquellos que debían participar en estos programas, como el interés de aquellos que a causa de este cambio sufrirían tal vez pérdidas económicas, sufrirían serias consecuencias, muchas realidades así. Lo hicimos, lo hicimos con entusiasmo sin dejarnos desconcertar completamente por ello. Y estamos viendo que estaba en los planes de Dios porque esto nos ha llevado a una mayor esencialidad en la vida, a un deseo de revisar también nuestros estilos de vida; a una mayor sobriedad a la hora de decidir si hacer o no una compra ahora, a posponer un gasto que estaba planeado, a postergarlo o a cancelarlo por completo, para poner a disposición lo que habíamos pensado para responder a una necesidad más inmediata. Nos ha llevado a ver en qué estado están todas nuestras familias. Muchos de los nuestros, como otros, han perdido su trabajo y no saben cómo hacer; esto ha promovido una comunión de bienes más completa, más abierta, más transparente entre todos. Por tanto, nos hemos comunicado más las necesidades y los requerimientos, pero también lo que la Providencia nos ha enviado. Y debemos decir realmente que la Providencia nos ha demostrado una vez más que es verdadera, que es una realidad, que el Padre envía lo que es necesario a sus hijos si sus hijos quieren vivir para Él y viven el amor recíproco. Por consiguiente ha vuelto a evidenciar, en cierto sentido, el resorte que nos mueve y este amor que es el amor que Dios ha puesto en nuestros corazones, no como focolarinos sino como personas, como seres humanos. Como focolarinos se colorea aún más porque se convierte en amor hasta la unidad, es decir, un amor que es capaz de dar la vida unos por otros, de arriesgarlo todo. Esto realmente ha sido algo que ha movido al Movimiento en todo el mundo. También el Movimiento, igual que la Iglesia, es universal, por lo cual hemos sufrido por lo que sufrían los nuestros en China, como los nuestros en el continente americano, como los nuestros en Oriente Medio, en todas partes, o como en Italia, y todo lo hemos vivido juntos, de manera que los nuestros que tenían más daban a los que tenían menos. Nos han llegado ayudas de China, de Corea, de Japón, de Oriente Medio y de Siria. Quizás nos ayudaban dándonos ánimo, mensajes de saludo, pero todos afirmaban que esta gran familia que vive el Ideal que nos dejó nuestra fundadora, Chiara Lubich, quería ser una cosa sola y estar a disposición de los demás, con esta unidad para ayudar al mundo a ser una cosa sola. De una entrevista a Alessandra Giacomucci para la columna Ecclesia (Radio InBlu), 8 de mayo de 2020
11 May 2020 | Sin categorizar
“Con la jornada de oración interreligiosa del próximo 14 de mayo, el Alto Comité para la Fraternidad Humana nos recuerda que la actual pandemia ha marcado un punto de no retorno: nos salvamos solo mirando al bien común, no al bien de uno u otro, no a los intereses de una u otra parte sino al bien de todos”. Con estas palabras María Voce, presidenta del Movimiento de los Focolares, anunció la plena adhesión del Movimiento a la jornada de oración por la humanidad, anunciada también por el Papa Francisco el pasado domingo 3 de mayo, «para que el próximo 14 de mayo los creyentes de todas las religiones se unan espiritualmente en una jornada de oración, ayuno y obras de caridad, para implorar a Dios que ayude a la humanidad a superar la pandemia del coronavirus». “Somos una gran familia – añadía María Voce – formada por cristianos, fieles de distintas tradiciones religiosas, junto con personas sin una referencia específica a la fe. Animo a todos a que vivan la jornada del próximo jueves 14 de mayo en un espíritu de oración -según sus respectivos credos y tradiciones- de ayuno y de compromiso concreto para ayudar a quienes están a nuestro lado, especialmente a los más débiles y marginados. Lo haremos a nivel local, como cada comunidad lo considere oportuno, siempre de conformidad con las disposiciones vigentes, y en un espíritu de verdadera y efectiva fraternidad». «Estamos seguros de que las oraciones que se elevarán a Dios de sus hijos e hijas serán escuchadas por el bien de la gran familia humana y que la prueba que todos estamos viviendo nos hará realmente más fuertes en el peregrinaje común que es la vida”.
Stefania Tanesini
11 May 2020 | Sin categorizar
La relación con la naturaleza se ha vuelto cada vez más central en nuestra vida personal y en la de las organizaciones y los Estados, así como el deber de preservarla y reparar los daños que le hemos hecho. La pandemia por la cual todavía estamos sufriendo, si por un lado ha puesto más de relieve este deber nuestro, por el otro ha dado paradójicamente un momento de respiro a la creación. La siguiente experiencia espiritual de Chiara Lubich nos remonta a Aquél que es la raíz de todas las cosas: Dios. (…) Durante un momento de descanso vi un documental sobre la naturaleza. (…) A diferencia de otras transmisiones de la TV […] ese largometraje produjo un gran efecto en mi alma. Contemplando la inmensidad del universo, la extraordinaria belleza de la naturaleza, su potencia, me remonté espontáneamente al Creador de todo y adquirí una nueva comprensión acerca de la inmensidad de Dios. La impresión que tuve fue tan fuerte y tan nueva que enseguida me habría arrojado a tierra de rodillas para adorar, alabar y glorificar a Dios. Sentí la necesidad de hacerlo, como si esta fuera mi vocación actual. Y, casi como si ahora mis ojos se abrieran, comprendí como nunca, quién es el que hemos elegido como ideal; o más bien el que nos ha elegido a nosotros. Lo vi tan grande, tan grande, tan grande que parecía imposible que hubiera pensado en nosotros. Esta impresión de su inmensidad ha permanecido en mi corazón durante algunos días. Ahora el rezar: «Santificado sea tu nombre» o «Gloria al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo» es otra cosa para mí: es una necesidad del corazón. (…) Nosotros estamos en camino. Y cuando alguien viaja, ya piensa en el ambiente que lo acogerá a su llegada, en el paisaje, en la ciudad; ya se prepara. Esto es lo que tenemos que hacer también nosotros. ¿Allá arriba se alabará a Dios? Alabémosle, pues, desde este momento. Dejemos que nuestro corazón le grite todo nuestro amor, que lo proclame junto a los ángeles y a los santos (…): «Santo, Santo, Santo, Santo». Expresémosle nuestra alabanza con la boca y con el corazón. Aprovechemos para reavivar algunas de nuestras oraciones cotidianas que tienen esta finalidad. Y démosle gloria también con todo nuestro ser. Sabemos que cuanto más nos anulamos nosotros mismos (teniendo por modelo a Jesús Abandonado que se redujo a la nada), más gritamos con nuestra vida que Dios es todo y por tanto se le alaba, se le glorifica, se le adora. Pero al hacer esto muere también el «hombre viejo» en nosotros y con su muerte vive el «hombre nuevo», la nueva criatura. (…) Busquemos muchos momentos durante el día para adorar a Dios, para alabarlo. Hagámoslo durante la meditación, o en algún [momento de oración]. (…) Alabémoslo más allá de la naturaleza o en lo más íntimo de nuestro corazón. Sobre todo, vivamos muertos a nosotros mismos y vivos a la voluntad de Dios, al amor hacia los hermanos… Seamos también nosotros, como decía santa Isabel de la Trinidad, una «alabanza de su gloria»[1]. Así anticiparemos algo del Paraíso, y Dios será compensado por la indiferencia de innumerables corazones que hoy viven en el mundo.
Chiara Lubich
(En una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 22 de enero de 1987) Extraído de: “La inmensidad de Dios”, en: Chiara Lubich, “Buscando las cosas de arriba”, Ciudad Nueva, Madrid 1993 pp.18-20 [1] Cf., por ejemplo, Carta del 8 de octubre [1905], en Isabel de la Trinidad, Escritos, Postulación general de los Carmelitas descalzos, Roma 1967, p. 380.
10 May 2020 | Sin categorizar
El Cardenal Koch, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, con motivo de la Semana Mundo Unido 2020, mandó a los participantes un video-mensaje. En los difíciles tiempos que estamos atravesando, marcados por la crisis del coronavirus, son muchos los que están confinados en sus apartamentos, teniendo que vivir en cuarentena; sólo su nombre nos recuerda más los cuarenta días de la Cuaresma que a la Pascua. También nuestros servicios litúrgicos, en especial las más importantes liturgias de la Semana Santa y de la Pascua, debido a las restricciones decretadas en los distintos Países, han sido celebradas en iglesias sin fieles, a puerta cerrada, y transmitidas vía streaming. Esta experiencia extraordinaria me ha traído a la mente, en forma más viva que nunca antes, un detalle del relato bíblico de la Pascua. El evangelista Juan inicia su relato de la aparición de Cristo resucitado a sus discípulos con las palabras: “La noche de aquel día, el primero de la semana, mientras estaban las puertas cerradas del lugar donde se encontraban los discípulos por temor a los Judíos…”(Jn. 20, 19). Si bien el Señor ya había resucitado y estaba yendo donde los discípulos, ellos todavía estaban viviendo el Sábado Santo, como lo demuestra claramente el miedo y las puertas cerradas. A este lugar que seguía estando asediado por el miedo, Jesús llega y cambia radicalmente la situación, como subraya el Evangelio: “Y los discípulos gozaron al ver al Señor” (Jn 20, 20). La alegría es la expresión visible del hecho de que el Sábado Santo se ha transformado en Pascua. También hoy, en este momento marcado por la crisis del coronavirus, podemos alegrarnos porque sabemos que el Señor no nos deja solos en medio de nuestros temores y de nuestras preocupaciones, sino que viene en medio nuestro y nos dona su presencia y su preciosa compañía. Cristo está siempre en medio nuestro, sobre todo cuando esperamos su venida. Chiara Lubich nos ha repetido este mensaje más de una vez, sin cansarse. Cuando Jesús está en medio nuestro, también nos trae un don. Es el mismo don que ha traído a los discípulos la noche de Pascua. El Evangelio relata que Jesús se sentó en medio de ellos y dijo: “¡La paz esté con ustedes!” La paz es el primer don que Jesús le hizo a sus discípulos después de la resurrección. La paz es el verdadero don pascual. La paz es también el don que Jesús nos ofrece hoy. Es esa paz que nosotros humanos no tenemos la posibilidad de crear solos, pero que sólo podemos recibir como don. Sin embargo la paz es lo más importante, y todas las formas de paz a las que aspiramos son sólo reflejo de esa paz. De hecho, sólo la paz que viene de Cristo nos da esa unidad que tanto deseamos, la unidad en nuestras comunidades, en nuestra Iglesia, entre todos los cristianos y en toda la humanidad. Esta paz naturalmente no puede quedarse encerrada en sí misma. El Evangelio prosigue relatando que, después del saludo de paz, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ha mandado a mí, también yo los mando a ustedes” (Jn. 20, 21). Estas palabras están dirigidas también a nosotros. También nosotros estamos llamados a transmitir a los demás la paz que nos ha donado Cristo, para que también pare ellos, especialmente para quienes viven en la preocupación y en el temor, el Sábado Santo pueda transformarse nuevamente en Pascua. También en este período de dura prueba por el coronavirus su lema es auténtico y necesario: “En Tiempo de paz”. Les auguro de corazón a todos ustedes un tiempo pascual alegre y lleno de paz. ¡Que el Señor de la Paz Resucitado los bendiga y los proteja!
Cardenal Kurt Koch
https://youtu.be/PVa0bCLphzE
9 May 2020 | Sin categorizar
Testimonios de quien está en primera línea y de quien se queda en casa, muchos modos de vivir por los demás. https://vimeo.com/402592092
8 May 2020 | Sin categorizar
Una jornada de encuentro entre Comunidades, Movimientos y países para dar testimonio de la paz y la solidaridad entre los pueblos. El 9 de mayo se conmemora el Día del Continente Europeo que celebra la paz y la unidad entre los pueblos. A partir de la histórica firma del 31 de octubre de 1999 de la “Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación” entre los responsables de los distintos Movimientos y Comunidades, católicos y evangélicos, de Italia y de Alemania, nació la red together4europe, un camino juntos para redescubrir los valores de paz y fraternidad del viejo Continente. Este año la pandemia del Covid-19 impide verse en la iglesia, en las plazas de la ciudad, en lugares de encuentro, para conferencias y plegarias comunes. Ello no significa que las actividades de este día se hayan anulado, por el contrario: con mucha creatividad han nacido conferencias digitales, oraciones, grupos de discusión y diálogo online entre Comunidades, Movimientos y representantes políticos, que parten, por ejemplo, de Utrecht, Graz, Roma, Lyon o Esslingen.
Los eventos de este año tienen la bendición papal ya que el el 22 de abril pasado llegó la carta del Papa Francisco. El Papa aprecia el servicio al bien común que la red together4europe realiza a través de Comunidades y Movimientos muy comprometidos, inspirados en los valores de solidaridad, paz y justicia. Para el Día de Europa, en comunión con Graz, las Comisiones de Juntos por Europa de Italia han promovido y organizado para la jornada del 9 de mayo un evento online dedicado al Sí a la Creación, defendiendo la naturaleza y el ambiente, con el título “Ecología integral: utopía sustentable para Europa”. A través de las reflexiones de Stefania Papa, docente y experta de ecología, y de Luca Fiorani, físico experto de clima, y con vídeos síntesis de los tres mensajes del Papa Francisco, del Patriarca Bartolomé I y de Antonio Guterres (ONU) para la 50a Jornada Mundial de la Tierra, se nos ayudará a tomar conciencia de cómo podemos juntos actuar por un presente y un futuro mejores, respetando nuestra Tierra, en una cultura del respeto, de la cooperación y de la reciprocidad. Juntos por Europa, de hecho, tiene como objetivo una “cultura de la reciprocidad”. En ella los individuos y los pueblos distintos pueden acogerse el uno al otro, conocerse, reconciliarse, aprender a estimarse y a apoyarse recíprocamente. Resume múltiples actividades en favor de la reconciliación y de la paz, de la tutela de la vida y de la creación, de una economia equitativa, de la solidaridad con los pobres y los marginados, de la familia, del bien de las ciudades y de la fraternidad en el continente europeo. Las diversidades no tienen que ser un motivo de miedo o separación, sino más bien deben verse como riquezas que se desarrollan y armonizan para una Europa unida, viva, fraterna. Para mayores informaciones visite la página www.together4europe.org
Lorenzo Russo
7 May 2020 | Sin categorizar
Hemos recibido el mensaje del Rev. Prof. Dr. Ioan Sauca, Secretario General del Consejo Ecuménico de Iglesias (WCC). Le agradecemos su apoyo y aliento para esta edición de la Semana Mundo Unido. ¡Hacemos nuestro su estímulo para ser siempre constructores y promotores de la unidad en nuestro contexto diario y para el mundo! Saludo a la Semana Mundo Unido 2020 Rev. Prof. Dr. Ioan Sauca Secretario General Como Secretario General del Consejo Mundial de Iglesias, es una alegría para mí saludarlos y alentarlos con motivo de la Semana de la Unidad con la solemne proclamación de Pascua: ¡Cristo ha resucitado! ¡Realmente ha resucitado! La comunión mundial de iglesias es solidaria con ustedes, y oramos por la curación y la sanación de la humanidad y de toda la creación de Dios, sobre todo en este momento de incertidumbre y miedo causado por la pandemia de COVID-19. En estas circunstancias, nos damos cuenta de cuán unidos estamos como una sola humanidad: compartimos los mismos temores, los mismos desafíos y el mismo anhelo por el bienestar de nuestra única familia humana. Además, a la luz de la resurrección de Jesús, tenemos razones para compartir la misma esperanza de una vida renovada, en el obrar y en el caminar hacia el reino de justicia y de paz de Dios. Ustedes, jóvenes de los Focolares, claramente orientados a unir la humanidad, revelan las dimensiones y aspiraciones reales de la visión de Chiara Lubich para el movimiento ecuménico: no solo para curar las antiguas divisiones entre los cristianos, sino para vivir el seguimiento de Cristo de modo de sanar el mundo. Son un regalo para nuestras comunidades. Vuestra pasión y deseo de cambiar el mundo nos inspiran y motivan a todos los que nos enfrentamos a la realidad de hoy. En formas grandes y pequeñas, esta generación se enfrenta a los desafíos más difíciles del cambio climático, de la desigualdad económica, de las necesidades de los migrantes y refugiados. Y, como podemos ver hoy, la experiencia digital de su generación nos lleva a nuevas formas de reflexionar y a reflexionar sobre nuestra visión común de la unidad de los cristianos, como expresa en la oración de Jesús en Juan 17:21. Allí Jesús oró “que todos sean uno; como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste”. La visión de Jesús no se limita a nuestra familia cristiana, sino que incluye a toda la humanidad y lo que Dios ha creado. Por lo tanto, a pesar de las incertidumbres y el miedo, el nuestro también es un tiempo de resurrección con enormes oportunidades para conocernos y servirnos los unos a los otros, hermanas y hermanos. La oración de Jesús nos recuerda que la unidad crece para servir a una necesidad mayor. En Juan 20:21, Jesús se aparece a sus discípulos que se han aislado en una habitación cerrada. Jesús los tranquiliza, diciendo: “La paz esté con ustedes”. Pero no se detiene ahí. Dando paz por segunda vez, añade: “Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes”. La tarea y el llamado a trabajar por la paz son claros. Al comenzar esta edición de la Semana de la Unidad en diferentes partes del mundo, los invito a reflexionar sobre las palabras de Jesús en el contexto actual de la necesidad de unidad y paz: ¿cómo vivimos la unidad de Dios hoy en un mundo que sufre? Como jóvenes, ¿cómo respondemos a las disparidades y necesidades del mundo, para que la paz de Dios pueda habitar en toda la humanidad y en toda la creación? Ginebra, 28 de abril de 2020
https://www.youtube.com/watch?v=-p39HC8PmYM&feature=emb_logo
6 May 2020 | Sin categorizar
Fue uno de los primeros religiosos que adhirieron a la espiritualidad de los Focolares. Un contemplativo en plena acción; un hombre de Dios sumergido en la humanidad. ¿Qué significa y para qué sirve “contemplar” hoy? Y, ¿cómo se contempla en el siglo XXI? En tiempos como estos, encerrados en casa por el Covid y presionados por las preocupaciones ante el futuro, tomar tiempo para ponernos en contacto con lo Absoluto podría no parecer prioritario. Pero hace pocos días tuve que cambiar de opinión, al conocer la extraordinaria experiencia del Padre Ermanno Rossi, un dominico italiano, pionero de los Focolares en los años ’50 que nos dejó el pasado lunes de Pascua. Su parábola existencial indica de que sólo una relación íntima con Dios podía hacerla posible. Lo confirma un texto suyo, escrito con ocasión de su 90° cumpleaños: “¡Los acontecimientos de mi vida han sido muchos! Recuerdo sólo una convicción interior que me ha guiado en todas mis elecciones: “No pedir nada y no rechazar nada”. Esto para mí significa valorar la tarea que se me confía, empeñar todas mis fuerzas con la seguridad de que Dios se encarga del resto. Por ese motivo, nunca he pedido nada ni rechazado nada, sin importar que cosa me pedían y aunque casi siempre eran cosas distintas de lo que yo sentía. Pero al llegar a esta edad puedo asegurar que ha valido la pena confiar en Dios. (…) Junto a las dificultades siempre he recibido gracias extraordinarias. Entre ellas ocupa un lugar relevante el haber encontrado a Chiara Lubich y su Movimiento. Este encuentro ha sido el faro de mi vida”. Y es poco decir que su vida ha sido intensa. De 1950 al ’55 fue el encargado de los jóvenes aspirantes a la vida dominica; escribía que su celda (en ese período) era el automóvil: “Siempre estaba de viaje por Italia central”. Fue en esos años que el Padre Ermanno encontró una de las primeras comunidades de Roma de los Focolares y conoció a Graziella De Luca: “Le hice sólo una pregunta: ‘Ahora que ustedes están en vida, va todo bien; pero cuando pase la primera generación será inevitable la decadencia, como le ha sucedido a todas las fundaciones’. Graziella me respondió: ‘¡No! Mientras esté Jesús en medio, esto no sucederá’”. A partir de ese momento su vida se volvió, en la medida de lo posible, todavía más intensa. Fue el rector y ecónomo de un seminario; docente de moral en Loppiano; viajó por toda Europa dando a conocer el espíritu de los Focolares a numerosos religiosos. Fue también responsable del Centro Misionero de su provincia religiosa, párroco en Roma y superior de una pequeña comunidad. ¿Con qué espíritu vivió el Padre Ermanno todo esto? Lo cuenta él mismo: “En todos estos acontecimientos siempre hubo una constante, todas las veces tuve que empezar de cero, tuve que “reciclarme”. Ha sido como si cada vez me confiaran un trabajo nuevo. Otra constante ha sido que en primer impacto la nueva situación se me reveló dolorosa, y después la ví como providencial. Ahora tengo la certeza de que lo que la Providencia dispone para mí es lo mejor que me puede suceder”. En la espiritualidad de la Unidad el Padre Ermanno encontró el camino para una relación nueva con Dios. Hasta entonces había buscado a Dios en la soledad. Con Chiara Lubich descubrió que el hermano es la vía directa para ir a Dios; un camino que no exige necesariamente la soledad, que puede ser recorrido también en medio de la multitud.
Stefania Tanesini
4 May 2020 | Sin categorizar
El siguiente escrito de Chiara Lubich nos conduce al corazón de la fe cristiana. “Hemos creído en el amor de Dios — así el cristiano puede expresar la elección fundamental de su vida”[1]. Es una elección que en estos tiempos parece muy atrevida, pero no por eso menos real. Esta vez hablaremos de nuevo de la oración: es el aliento de nuestra alma, el oxígeno de toda nuestra vida espiritual, la expresión de nuestro amor a Dios, el combustible de todas nuestras actividades. ¿Pero de qué oración hablaremos? De aquella que –con las infinitas y divinas riquezas que contiene– está totalmente comprendida en una palabra, en una sola palabra, que Jesús nos enseñó y el Espíritu puso en nuestros labios. Pero vayamos a su génesis. Jesús rezaba, rezaba a su Padre. Para Él el Padre era «Abbá», es decir el padre, el papá, a quien se dirigía con acentos de infinita confianza y de inmenso amor. Le rezaba estando en el seno de la Trinidad, donde Él es la segunda divina Persona. Precisamente por esta oración tan especial reveló también al mundo quién era Él realmente: el Hijo de Dios. Pero como había venido a la tierra por nosotros, no le bastaba con estar en esta condición privilegiada de oración. Muriendo por nosotros, redimiéndonos, nos hizo hijos de Dios, sus hermanos, y nos dio también, por medio del Espíritu Santo, la posibilidad de ser introducidos en el seno de la Trinidad, en Él, junto con Él, por medio de Él. De este modo también para nosotros se hizo posible esa invocación divina: «¡Abba, Padre!»[2]: «Papá, padre mío!», nuestro, con todo lo que comporta: certeza de su protección, seguridad, abandono ciego a su amor, consolaciones divinas, fuerza, ardor; ardor que nace en el corazón de quien está seguro de ser amado… Esta es la oración cristiana, una oración extraordinaria. No se encuentra en otros lugares, ni en otras religiones. A lo sumo, si uno cree en una divinidad, la venera, la adora, le suplica estando, por decir así, fuera de ella. Aquí no, aquí se entra en el Corazón de Dios. ¿Y entonces? Recordemos, pues, en primer lugar la vertiginosa altura a la que estamos llamados como hijos de Dios y, en consecuencia, nuestra excepcional posibilidad de rezar. Naturalmente, podemos decir «¡Abbá, Padre!», con todo el significado que implica esta palabra, solo si el Espíritu Santo la pronuncia en nosotros. Y, para que sea así, necesitamos ser Jesús, nada menos que Jesús. ¿Cómo? Lo sabemos: Él vive ya en nosotros por la gracia. Pero debemos hacer nuestra parte, que consiste en amar, en permanecer en el amor a Dios y al prójimo. Además el Espíritu la pondrá más plenamente en nuestros labios si estamos en perfecta unidad con nuestros hermanos, donde Jesús está entre nosotros. Que «¡Abbá, Padre!», sea nuestra oración. (…) Mediante ella corresponderemos plenamente a nuestra llamada a creer en el amor, a la fe en el amor que está en la raíz de nuestro carisma. Sí, el Amor, el Padre nos ama. Él es nuestro Padre ¿qué podemos temer? ¿Y cómo no ver en el designio de amor que Él tiene para cada uno de nosotros, y que se nos revela día tras día, la aventura más extraordinaria a la que podríamos estar llamados? «Abbá» es la típica oración del cristiano. Y de una manera especial de nosotros los focolarinos. Por lo tanto, si tenemos la seguridad de estar viviendo nuestro Ideal, es decir, si estamos en el amor, dirijámonos al Padre como lo hacía Jesús. ¿Las consecuencias? Las sentiremos en nuestro corazón.
Chiara Lubich
(En una conferencia telefónica, Rocca di Papa, 9 de marzo de 1989) Cf. Chiara Lubich, “Buscando las cosas de arriba, pp. 133-135, Ed. Ciudad Nueva, Madrid 1993. [1] Benedicto XVI, Deus Caritas est, 1. [2] Mc 14,36; Rm 8,15.
2 May 2020 | Sin categorizar
30 Abr 2020 | Sin categorizar
Nunca como este año la Semana Mundo Unido es un evento local y global al mismo tiempo. Además de 400 micro y macro eventos en 65 países. Todos rigurosamente en línea. El sábado 2 de mayo, a las 12.00 mediodía (UTC +2), tendrá lugar la transmisión en directo streaming “#InTimeForPeace Web Event”. Sólo está la dificultad de la elección: se puede empezar la Semana Mundo Unido (SMU) participando en la Run4Unity de Australia o de Texas, para después unirse a la oración por la paz de Cuba o echar un vistazo al “café político” de Argentina. De gran interés será también una serie de Webinair promovidos por el United World Project y para los amantes de la World Music hay eventos y conciertos en varios países africanos. Lo bonito es que tampoco es necesario elegir; es posible participar en todo y además cómodamente, desde sus casas. El Covid habría podido apoderarse también de la Semana Mundo Unido 2020 en cambio no; o mejor dicho, no sólo. #intimeforpeace, a tiempo para la paz es el título y el eslogan de más de 400 eventos programado en al menos 65 países del mundo. Lo que significa que por lo menos durante una semana la paz, los derechos humanos y la legalidad serán el objetivo de la reflexión y la acción 24 horas sobre 24 en distintas latitudes; y esto significa que un creciente número de personas cree que la construcción de un mundo regulado por normas, economía, cultura inspiradas en la paz, en todas sus posibles declinaciones es impostergable. Iniciamos el 1 de mayo hasta el 7 – y como dicen los jóvenes- habrá para todos. En la página Web del United Wold Project hay una amplia selección; se indica que no existe un único modo de sostener la paz, de luchar por los Derechos Humanos y de practicar la legalidad. Ya sea que confeccionemos mascarillas, distribuyamos víveres, acompañemos a quien está solo o simplemente hagamos nuestro deber quedándonos en casa, cada gesto de proximidad, solidaridad, apoyo a distancia entra bajo la gran sombrilla de la paz. Entre las acciones en las que se enfoca esta SMU está la solicitud para pedir el cese del embargo contra Siria, promovido por la ONG New Humanity y firmada también por numerosas personalidades, el manifiesto ha sido enviado al Secretario General de las Naciones Unidas, al Presidente del Parlamento Europeo quienes tienen la fuerza para hacer una convocatoria mundial para salvar a un país que ya está de rodillas después de 10 años de guerra y ahora corre el riesgo de caer en el abismo ante la amenaza del Covid. CÓMO, DÓNDE Y CUÁNDO SEGUIR LOS EVENTOS DE LA SMU Espacio y contenedor del maratón multimedia “In Time For Pace” es siempre el sitio web www.unitedworldproject.org donde también será posible consultar el calendario de los eventos locales. Los eventos centrales Sábado 2 de Mayo, a las 12.00 (UTC +2), la transmisión en directo streaming “#InTimeForPeace Web Event” vinculará a distintas ciudades del planeta, relatando historias y acciones, alojando debates y performance artísticos. Domingo 3 de Mayo, de las 11:00 a las 12:00 de cada huso horario, si correrá virtualmente la Run4unity, un evento deportivo, una maratón non stop que abrazará al globo, con juegos, desafíos, testimonios y compromisos para extender simbólicamente sobre la Tierra un arco iris de paz.
Stefania Tanesini
http://www.unitedworldproject.org/es