Del 3 al 8 de agosto de 2027 en la ciudad de Seúl, Corea, se llevará a cabo la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) cuyo tema será «¡Confiad, yo he vencido al mundo!» (Juan 16, 33). Es la segunda JMJ que se realiza en Asia, después de la de Manila (Filipinas) en el año 1995, pero será la primera en un país con una mayoría no cristiana.
El pasado 3 de agosto, a un año del comienzo del gran evento, se ha publicado el himno oficial que lleva como título Confidite, ego vici mundum (Confiad, yo he vencido al mundo). Dos son las versiones que se han propuesto: la primera, más institucional, ejecutada por orquesta y coro; la segunda, con arreglos al ritmo pop. El himno tiene un mensaje preciso: a pesar de afrontar desilusiones o miedos, el Señor siempre está cerca de los jóvenes.
Además, se ha lanzado la Campaña global de plantación de árboles, denominada Breath of life (Aliento de vida), que invita a los jóvenes a plantar arbustos en sus propios países. La iniciativa sigue en la línea de lo que se realizó en Lisboa (Portugal) durante la anterior JMJ de 2023 y está inspirada en la encíclica del Papa Francisco “Laudato si’”.
Los jóvenes de los Focolares también participarán en la JMJ. En estos días se ha realizado en Trento (Italia) una escuela internacional para jóvenes de los 16 a los 20 años y ha sido acogida con entusiasmo la invitación del grupo coreano a la JMJ de Seúl. Por lo tanto, empieza este año el camino de preparación en los varios países, también para los jóvenes de los Focolares, que quieren vivir con valentía y esperanza por un mundo de paz y de unidad.
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Farrell: valorizar los itinerarios de preparación a la JMJ
“En los cuarenta años de historia, la Jornada Mundial de la Juventud se ha ido enriqueciendo progresivamente, gracias a la fe, al entusiasmo y a la participación activa de los jóvenes y de las Iglesias locales” destaca a los medios vaticanos el Cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Y además, dirigiéndose a los obispos y a los responsables de la pastoral juvenil de todo el mundo, el Cardenal Farrell les renueva la invitación a caminar junto a los jóvenes en dirección de Seúl 2027, “valorizando estos instrumentos en los itinerarios de preparación, ayudándolos a vivir la peregrinación como una auténtica experiencia de fe, de comunión eclesial y de encuentro personal con Jesús”.
Cinco santos patronos
Como para toda edición de la JMJ, también para la JMJ de Seúl se han escogido los santos patronos, que se proponen a los jóvenes como modelos de fe por el testimonio ofrecido con sus vidas y su espiritualidad. Para el año 2027 el comité organizador local (Col) ha elegido a cinco patronos: Juan Pablo II, el Pontífice que ideó las Jornadas Mundiales de la Juventud; Andrés Kim Taegon, primer sacerdote católico coreano y símbolo de fe y valentía; Francisca Javier Cabrini, patrona de los migrantes, nacida en Sant’Angelo Lodigiano (Italia) y fallecida en 1917 en Chicago, ciudad natal de Robert Francis Prevost; Josefina Bakhita, esclava sudanesa liberada y luego religiosa, testimonio de una fe transformada a través del sufrimiento; Carlo Acutis, el chico de quince años italiano, canonizado el 7 de septiembre de 2025, ejemplo muy actual de evangelización en el mundo digital.
La Cruz, el ícono mariano y los voluntarios
Los dos símbolos de la JMJ, la Cruz y el ícono mariano, han llegado al territorio coreano en diciembre de 2025 y el mes siguiente han iniciado la peregrinación nacional, a través de las diócesis del país. “Haremos todo lo posible” –subraya el arzobispo metropolita de Seúl y presidente del Col, Monseñor Peter Soon-taick Chung– para que la JMJ 2027 sea una celebración de esperanza y un testimonio de hospitalidad y solidaridad”.
Mientras tanto, en Seúl muchos voluntarios ya están actuando y trabajando. Alrededor de 400 jóvenes acompañan al comité organizador local. Estos chicos se han formado con los textos de la exhortación apostólica post-sinodal “Christus Vivit” a través del método de Conversación en el Espíritu. Actualmente prestan servicio a través de la organización de eventos, la logística, la formación de otros voluntarios y la comunicación.
Para acceder a toda la información, se puede visitar la página oficial de la JMJ Seúl 2027 y los canales de las redes sociales del evento.
Una mañana que entra ya en la historia de la Iglesia. El 25 de mayo de 2026 en el aula del Sínodo en el Vaticano, el Papa León XIV presenta su primera encíclica Magnifica Humanitas, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. Nunca había pasado que un Papa estuviera presente en el Aula en la que se lanza al público uno de sus documentos del Magisterio.
La encíclica lleva la firma del 15 de mayo, en el 135° aniversario de la promulgación de la Carta encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII que supo reconocer en las transformaciones industriales de su tiempo una cuestión profundamente humana y social. Esta encíclica defiende a la persona humana en el tiempo actual de la Inteligencia Artificial (IA) y pide nuevas y urgentes reflexiones sobre el rol y sobre el futuro del progreso tecnológico.
Tras las varias intervenciones de expertos y teólogos, toma la palabra el Pontífice y se detiene en la “gravedad del momento” que se vive y que provoca preocupación en la Iglesia, la cual está llamada a “descifrar las cosas nuevas a la luz del Evangelio y de la dignidad del hombre”. Explica que ha nacido “de la escucha” de científicos e ingenieros que “trabajan con sincero entusiasmo en tecnologías capaces de aliviar inmensos sufrimientos; la escucha de líderes políticos y funcionarios públicos que han buscado con perseverancia reglas justas; la escucha de padres y docentes profundamente preocupados por el futuro de las jóvenes generaciones”. Además, usa palabras fuertes: “La Inteligencia Artificial tiene que ser desarmada. La palabra es fuerte, lo sé –admite León–, pero ha sido elegida deliberadamente porque este momento necesita palabras capaces de atraer la atención, despertar las conciencias e indicar caminos que la humanidad debe seguir”.
El Pontífice recuerda que desde hace tiempo “la Iglesia se compromete en favor del desarme nuclear, como un servicio a la paz y a la dignidad de la familia humana”. Del mismo modo, también “la Inteligencia Artificial requiere hoy ser desarmada, pues al igual que la energía nuclear, ella tiene que estar al servicio de todos y del bien común. (…) Las decisiones sobre la tecnología no tienen que estar nunca separadas de la conciencia y de la responsabilidad”. “Pero cuando la tecnología debilita nuestro sentido crítico, la paz misma corre riesgo. Sin embargo, desarmar no es suficiente. Tenemos que construir”. Juntos.
La encíclica
“Magnifica Humanitas es la culminación de un viaje de trabajo de la Santa Sede empezado hace diez años” afirmó Monseñor Paul Desmond Tighe, Secretario del Dicasterio para la cultura y la educación, en la sesión informativa con los periodistas, en la Sala de Prensa. En 2016 un sacerdote francés comenzó a profundizar algunos temas sobre comunicación y tecnología. “En San Francisco (EE. UU.) se encontró con algunos expertos que querían informar a la Santa Sede acerca de los desarrollos tecnológicos que podrían influenciar el futuro del mundo –continuó Tighe–. Para esos científicos era importante tener la opinión de algunos sabios, y por ello pidieron la colaboración de la Santa Sede” y fue una sinergia basada en la escucha recíproca.
En la misma línea intervino en la presentación en el Vaticano Christopher Olah, Co-fundador de Anthropic (EE. UU.), una de las principales empresas de inteligencia artificial en el mundo: “Necesitamos que una parte cada vez mayor del mundo –las comunidades religiosas, la sociedad civil y los estudiosos, los gobiernos– hagan lo que Su Santidad ha hecho aquí: tomar verdaderamente en serio todo esto, observar atentamente los eventos en su desarrollo y ser un aporte para que tomen una dirección mejor. Hoy es solo el comienzo del camino de la larga colaboración entre nosotros, que estamos construyendo esta tecnología, y los que consiguen percibir lo que nosotros no podemos ver desde adentro”.
Dividida en cinco capítulos, más una introducción y una conclusión, Magnifica Humanitas parte de una tesis: la tecnología no es una “fuerza antagonista respecto de la persona”, ni “un mal de por sí”. El Pontífice afirma que “las injusticias no nacen solamente de opciones equivocadas de los individuos, sino también de estructuras, mecanismos, entornos económicos y culturales que producen desigualdad”. Ello vale también en el ámbito de las nuevas tecnologías.
La preocupación de León se refiere al poder que, cuando se concentra en pocas manos, “tiende a opacarse y escapar al control público”, llevando consigo el riesgo de un desarrollo distorsionado “que genera nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades”. Y en este caso la mirada está dirigida a quien tiene el control de las plataformas, de las infraestructuras y de los datos digitales.
El Papa León XIV insiste una vez más en que no existe una “guerra justa”. Pide que el uso de la Inteligencia Artificial en el campo bélico se someta a restricciones éticas más rigurosas porque “no existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable”.
Se requiere “una política que no abdique de su propia tarea”. La verdad ha de ser declinada en “ecología de la comunicación” contra las noticias falsas. El Papa indica algunos instrumentos: transparencia en las lógicas de selección de los contenidos, tutela de los datos personales, un periodismo serio basado en argumentación y verificación, una nueva conciencia en el uso “correcto y crítico” de la IA y la integración de los conocimientos.
Concluyendo la carta, el Pontífice invita a los fieles a habitar las nuevas tecnologías a la luz del Evangelio, siguiendo “un itinerario de vida cristiana sobrio y exigente”, a fin de que incluso en el tiempo de la IA todos puedan dar testimonio de “la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios”.
Más de 150 delegaciones de todo el mundo, líderes políticos, jefes de varias Iglesias cristianas, representantes de distintas religiones y más de 200.000 fieles de todas partes del planeta han participado en el Vaticano, hoy, 18 de mayo de 2025, de la celebración en ocasión del comienzo del ministerio del papa León XIV. El Pontífice ha querido empezar su camino justamente con el encuentro con los peregrinos, recorriendo en coche la plaza San Pedro y la via della Conciliazione, en un saludo largo, alegre y conmovedor. Luego se detuvo ante la tumba de Pedro, de quien es sucesor, y dio comienzo a la celebración eucarística.
También estaba presente un grupo del centro internacional de los Focolares, en representación de la Presidente del Movimiento, Margaret Karram, y del Copresidente Jesús Morán, que en estos días están de viaje en los Estados Unidos.
“Una experiencia de universalidad de la Iglesia –así define ese momento vivido en la plaza San Pedro Silvia Escandell (Argentina), delegada central de los Focolares–. “Una experiencia de universalidad de la Iglesia –así define ese momento vivido en la plaza San Pedro Silvia Escandell (Argentina), delegada central de los Focolares–. Sentí que el papa León XIV, sin duda también por su carisma, recogía esa profunda diversidad en la unidad. Me impresionó el hecho de que él hubiera destacado dos palabras, ‘amor y unidad’, y que todo su discurso lo desarrollara en ese sentido ”. “También me impactó cuando –sigue diciendo Silvia– se refirió a Pedro a quien Jesús le decía que echara las redes y nos llamó a hacerlo una vez más. Pero sabiendo que son las redes del Evangelio, que va al encuentro de todos los hombres. Me pareció un signo de mucha esperanza, para la Iglesia y la humanidad ”.
En las fotos: plaza San Pedro repleta de fieles, un momento de celebración y el grupo del Centro internacional de los Focolares.
“Para mí hoy ha sido una fuerte experiencia en el camino hacia el mundo unido –dice Ray Asprer (Filipinas) delegado central del Movimiento de los Focolares–. Fue impresionante ver toda esa plaza llena y, sobre todo, escuchar el llamado del papa que expresaba su visión de una Iglesia como instrumento de unidad. Me parecía que era justamente lo que se estaba viviendo allí, en toda su solemnidad, era lo que justamente estábamos experimentando. Estábamos juntos de todo el mundo, alrededor del papa que proclamaba que la misión de la Iglesia es amor y unidad. Sentí una invitación a la unidad como un signo de los tiempos ”.
De esperanza habla igualmente Chiara Cuneo (Italia), consejera del centro internacional de los Focolares y co-responsable del diálogo entre Movimientos y nuevas Comunidades en el ámbito de la Iglesia Católica. “En este tiempo tan oscuro –nos cuenta– la esperanza es una luz que nos guía. Durante la Misa pensé que, a veces, es necesario experimentar el desierto para que se vean brotes de esperanza. Hoy hemos visto uno de esos brotes: hay algo que crece ”.
“Las palabras del papa, cuando nos invitaba a caminar juntos –observa– son muy inclusivas también, pues mencionó realmente a todos, estábamos dentro todos, todos, todos”.
“Pude saludar –concluye– junto a muchos otros, a algunos fundadores y presidentes de varios Movimientos de la Iglesia. Fue un momento de fiesta, de alegría y de esperanza renovada para cada uno de nosotros. Con el deseo de continuar este camino juntos, y con el propósito de querernos cada vez más, como dijo el papa ”.
Enno Dijkema (Países Bajos) es consejero del centro internacional de los Focolares y co-director del Centro Uno para la unidad de los cristianos. “Había también muchísimos jefes de otras Iglesias cristianas –observa– y el papa dijo justamente que quiere estar en diálogo con todos y quiere ser un servidor de la unidad de la Iglesia de Cristo”. “Me impactó mucho también –nos sigue diciendo– cuando habló de su ministerio y lo describió no como por encima de todos, sino por debajo, como amor, como servicio que es alegría y fe para todos los cristianos y para todo el mundo. Delante de tantos jefes de Estado me pareció un hermoso testimonio, una definición del ‘poder’ entendido como amor y como servicio ”.
El 25 de noviembre de 2023, Margaret Karram, Presidente del Movimiento de los Focolares, ha sido nombrada Miembro del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. El Papa Francisco ha nombrado ad quinquennium a once nuevos Miembros del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y entre ellos también a la Presidente de la Obra de María (Movimiento de los Focolares), Margaret Karram. Con ella, otros irán a representar y enriquecer el rostro universal de la Iglesia, junto a las personas que ya están en ese cargo. Son hombres y mujeres, célibes y casados, comprometidos en los distintos campos de actividades y provenientes de las más variadas partes del mundo Monseñor Josep Ángel Saiz Meneses – Arzobispo de Sevilla ; Reverendo Andrea D’Auria, F.S. C.B – Director del Centro Internacional de Comunión y Liberación; Reverendo Luis Felipe Navarro Marfá – Rector de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz de Roma; los Señores Benoît y Véronique Rabourdin – Responsables internacionales de Amour et Verité de la Communauté de l’Emmanuel; losSeñores Joseph Teyu Chou y Clare Jiayann Yeh – respectivamente docente en el Department of Public Finance della National Chengchi University de Taipei (Taiwan) y Fundadora y Directora del Marriage and Family Pastoral Center de la Conferencia Episcopal Regional China; la Profesora Ana María Celis Brunet – Presidente del Consejo Nacional para la Prevención de abusos y acompañamiento de víctimas de la Conferencia Episcopal de Chile; la Profesora Maria Luisa Di Pietro – Directora del Centro de Investigación y Estudios sobre la Salud Procreativa de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Roma; la Profesora Carmen Peña García – docente di Derecho Matrimonial en la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Pontificia de Comillas, de Madrid. Los nuevos Miembros, cuyo nombramiento ha sido publicado con fecha del 25 de noviembre de 2023 en el Boletín de la Sala de Prensa de la Santa Sede, se añaden a los que habían sido nombrados anteriormente y a todos los que aún están en el cargo, cuyos nombres actualizados se pueden consultar en la página del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en el sector Miembros y Consultores.
Card. Bergoglio con miembros de algunos movimientos. Susana Nuin esta a su izquierda (2011)
Vivimos tiempos cargados de significado, detrás de las puertas que se cerraron como símbolo de un servicio que llegó a su fin, se abrieron de “par en par” puertas en la misma Iglesia. El mismo papado de Francisco, es hoy heredero de los nuevos aires, a los que llamó en causa la decisión de Benedicto XVI.
Estamos ante un hito del Espíritu, esta vez lo marca el hecho de la elección de un Papa latinoamericano por primera vez en la historia… Francisco llega a la cátedra de Pedro, siendo expresión de una Iglesia continental de la cual ha sido constructor comprometido en el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). No trae solo el legado de su pueblo de origen, trae el legado de un episcopado Latinoamericano que desarrolla un ejercicio de servicio como lo expresa la vida de los casi 60 años del CELAM, servicio a la comunión y colegialidad. Llega como hijo espiritual de San Ignacio de Loyola, como conocedor y reconocedor de la vida de San Francisco de Asís, en quien se inspira, y toma su nombre. Trae consigo una vida personal y comunitaria latinoamericana, y una trayectoria fundada en las instituciones que lo respaldan.
Dos pistas comunicacionales emergen en estas primeras semanas de su servicio a la Iglesia universal. La primera: austeridad, sobriedad, sencillez, desprovista de apariencia y centrada en la cercanía con los demás. La segunda potente comunicación: se basó en realidades centrales del Vaticano II, evento que marcó época y del cual celebramos los 50 primeros años.
Desde el momento de su primer aparición en público, expresó un camino de reciprocidad entre el pueblo y su pastor: “Y ahora, comenzamos este camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad”.
Ante los 6000 periodistas reunidos en la sala Pablo VI, confirmó su concepción eclesial: somos el Pueblo de Dios en camino… Y Subrayó la decisión del camino del diálogo hecho realidad, al segundo día de su Pontificado, en la reunión con los representantes de las otras iglesias cristianas, y en la misma línea se dirigió a los representantes de las distintas religiones que lo acompañaron en la asunción del ministerio de Pedro. Queda claro en papa Francisco el deseo de una Iglesia pobre como lo manifestó en su encuentro con los comunicadores cuando dijo: “¡Ah, cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres!”. Sus palabras manifiestan el anhelo del papa de caminar según las huellas de Jesús de Nazaret.
Una propuesta desafiante abre su papado, una comunicación esencial: la de Jesús con los suyos, la de Pedro, una marcha emprendida hacía la Iglesia de los orígenes, cuando afirma: “Ciertamente Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? (…). Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio”.
Un año y medio atrás tuvimos el gusto, con un grupo de amigos de distintos movimientos de Argentina, de compartir una prolongada conversación mano a mano con el entonces cardenal Bergoglio. Nos convocaba la Doctrina Social de la Iglesia, una de sus pasiones. La atención con que siguió cada uno de los comentarios y aportes de la conversación, manifestaba claramente su interés por el tema, por llegar a los barrios más necesitados y poder operar una real transformación en el orden de la acción evangélica capaz de no dejar las cosas como están.