«Solo quien cae puede levantarse», dice un proverbio. Un ejemplo que transmite al mismo tiempo ternura y valentía es el de los niños en las primeras etapas de su desarrollo. ¡Cuánta fuerza de voluntad en esos primeros pasos inseguros, al levantarse cada vez con determinación, hasta ganar confianza y comenzar con movimientos cada vez más seguros… ¡el camino de la vida!
A medida que uno crece, entre retos y dificultades, levantarse cada vez se vuelve más difícil. Las pruebas de la vida nos pesan, el miedo a perder nuestras seguridades (en el encuentro con quien es diferente o no piensa como nosotros) nos frena. No siempre basta la fuerza de voluntad ni siquiera el deseo sincero de ser coherentes con los valores y las elecciones. En estos momentos difíciles, poder contar con una mano amiga puede darnos el impulso para recomenzar sin miedo y hacer, en lo más profundo de la conciencia, un silencio auténtico capaz de “reconstruirnos” interiormente.
Dice Chiara Lubich: «¿Quién no pasa por la prueba? Esta asume el cariz del fracaso, de la pobreza, de la depresión, de la duda, de la tentación […]. Da miedo también la sociedad materialista e individualista que nos rodea, con las guerras, las violencias, las injusticias…». Chiara lo mostró con su propia vida: es precisamente en esos momentos de oscuridad y de fatiga cuando es más importante encontrar la fuerza para “recomenzar”, ante todo dentro de nosotros mismos, con la confianza de que “aún puedes esperarlo todo”[1].
Es lo que le sucedió a Emilia de Tierra Santa. Trabaja como directora de un sector del Gobierno junto con judíos, cristianos, musulmanes y drusos. Después del 7 de octubre de 2023 comprende que el amor es la única respuesta posible a ese gran dolor y se compromete a amar a todos los que la rodean, sobre todo a través de la escucha, para poder acoger al otro en su corazón. Escuchar con amor y humildad, y comprender lo que el otro tiene que decir, sea árabe o judío. Así, con una gran parte de sus compañeros, han llegado a estar tan abiertos recíprocamente que pueden hablar libremente de la situación, y esto ha dado valor a otros colegas para expresar sus miedos y dolores, manteniendo el grupo unido y permaneciendo en la paz[2].
Son muchas las historias de comunidades heridas que no se rinden, que encuentran día tras día, viviendo la reciprocidad de compartirlo todo, la fuerza para creer que el odio no puede tener la última palabra.
Aunque no seamos nosotros quienes veamos los frutos de nuestro compromiso, cada vez que nos levantemos contribuiremos a formar “hombres nuevos”, porque —como decía Bonhoeffer desde la cárcel poco antes de morir—: «Para quien es responsable, la pregunta última no es cómo salgo adelante heroicamente en este asunto, sino: ¿cuál podrá ser la vida de la generación que viene?».
Pedro, Santiago y Juan suben a un monte alto con Jesús y allí ven la gloria del Maestro y oyen la voz del Padre que lo reconoce como Hijo.
Una experiencia extraordinaria, cara a cara con Dios, que permite a su criatura conocerlo en su esplendor. El temor los ha hecho caer en tierra, pero Jesús los toca y les dice:
«Levantaos, no tengáis miedo».
El verbo levantarse es el mismo con el que el Evangelio suele expresar la resurrección, así como «no temáis» son las primeras palabras que el Resucitado dirige a las mujeres junto al sepulcro vacío después de saludarlas [1]. Así pues, las palabras de Jesús, fuertes y claras, son una decidida invitación a una vida nueva, que es posible para los discípulos con el toque de su mano.
También nosotros nos vemos a veces frenados por nuestros miedos, apesadumbrados por las pruebas de la vida, por situaciones sin salida. No podemos contar solo con nuestras fuerzas para recuperar el impulso del testimonio, sino más bien con la gracia de Dios, que siempre nos precede.
«¿Quién no pasa por pruebas? Estas adquieren el cariz del fracaso, de la pobreza, de la depresión, de la duda, de la tentación… […] También da miedo la sociedad materialista e individualista que nos rodea, con guerras, violencia, injusticias… Ante estas situaciones puede insinuarse también la duda: ¿dónde ha ido a parar el amor de Dios? […] Jesús ha entrado de verdad en cada dolor, ha cargado con todas nuestras pruebas […] Él es Amor, y es propio del amor expulsar todo temor. Cada vez que nos asalte un miedo, que estemos agobiados por un dolor, podemos reconocer la verdadera realidad que se esconde ahí: es Jesús, que se hace presente […] dejemos que entre en nuestra vida. Y luego, sigamos viviendo lo que Dios quiere de nosotros, lanzándonos a amar al prójimo. Descubriremos que Jesús es siempre Amor. Así podremos decirle, como los discípulos: “Verdaderamente eres Hijo de Dios”» (Mt 14,33)[2].
«Levantaos, no tengáis miedo».
Quien ha hecho la experiencia de encontrarse con Dios en su vida queda fascinado por su presencia, tocado y curado por su Palabra. Con frecuencia, el testimonio de una comunidad cristiana acompaña en esta aventura divina y da ánimos para levantarse, para salir de uno mismo y reanudar el camino con Jesús y con los hermanos.
Recogemos el testimonio de una joven siria: «Al final del año pasado mi país vivió una situación muy difícil, y mi ciudad sufrió una ola de caos y de miedo. Estaba profundamente preocupada por mi familia, por mis amigos y por mí misma. En medio de tanta incertidumbre, intentaba mantener firme la esperanza en Dios, procurando ser fuerte a pesar de todo. Antes de estos sucesos, junto con los jóvenes con los que me comprometo a vivir el Evangelio, habíamos planificado varios proyectos de apoyo a familias necesitadas mediante paquetes de alimentos y otras iniciativas.
Pero esta situación nos obligó a suspender temporalmente toda actividad. Al cabo de unos días conseguimos reunirnos: en ese encuentro encontramos la fuerza y el valor los unos en los otros. Decidimos no dejarnos vencer por el miedo, sino poner nuestra confianza en Jesús y reanudar el camino que habíamos emprendido. Con fe compartida, conseguimos ayudar a más de 40 familias que realmente necesitaban ayuda. En medio de esas dificultades sentimos que gracias al amor de Dios y a nuestra unidad podíamos marcar la diferencia.
«Levantaos, no tengáis miedo».
Después de haber subido al monte con Jesús para encontrar a Dios y escuchar su voz, podemos descender con Él para «[…] volver a la llanura, donde encontramos a muchos hermanos que soportan penalidades, enfermedades, injusticia, ignorancia, pobreza material y espiritual» [3].
Como comunidad cristiana, también podemos sufrir y quedarnos confundidos, pero esta Palabra nos empuja a ponernos en movimiento juntos para llevar a todos «los frutos de la experiencia que hemos tenido con Dios y compartir la gracia recibida»[4].
Según el Artículo 1 del Reglamento de la Asamblea General del Movimiento de los Focolares, los participantes vivirán este encuentro en profunda comunión, para fortalecer la unidad en todo el Movimiento y guiarlo hacia la realización de sus objetivos. La Asamblea es, en efecto, uno de los momentos más significativos para el Movimiento de los Focolares y se celebra cada cinco años, según lo establecido por el Decreto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida (2021).
Se celebrará en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo (Roma), donde 320 participantes ─incluidos aproximadamente 50 observadores─ están llegando de diferentes países, culturas y contextos eclesiales y religiosos. Los une la adhesión al espíritu y a los valores del Movimiento fundado por Chiara Lubich (1920-2008) y reconocido por la Iglesia católica como Asociación privada, universal y de derecho pontificio.
El programa
La Asamblea iniciará con un retiro espiritual de tres días. El 5 de marzo, la actual presidenta, Margaret Karram, presentará su informe de fin de mandato, acompañado de algunas reflexiones del copresidente Jesús Morán. En los días siguientes se alternarán sesiones plenarias y trabajos en 30 grupos, dedicados a explorar las temáticas que se han recibido de las comunidades de los Focolares en todo el mundo.
Los argumentos que orientarán estos trabajos se centrarán en cómo implementar el carisma, o sea, crear relaciones de fraternidad y unidad en el contexto global actual mediante el compromiso por la paz y la justicia social, el diálogo en un mundo polarizado, el uso responsable de las tecnologías, el diálogo como instrumento privilegiado entre las Iglesias cristianas y con personas de diferentes credos y convicciones no religiosas, la ecología integral y la gobernanza participativa. Una de las temáticas será también la transmisión del carisma de los Focolares a las futuras generaciones del Movimiento. Además, se prevén sesiones de debate sobre las propuestas de modificación de los Estatutos Generales y de los Reglamentos de las distintas ramificaciones del Movimiento.
La jornada del 12 de marzo se dedicará a la elección de la presidenta y el copresidente, cargos que─ según los Estatutos Generales de los Focolares─ deben ser confirmados por la Santa Sede. Posteriormente, el 15 de marzo, la Asamblea elegirá a los Consejeros Generales, completando así la formación del nuevo gobierno del Movimiento.
Hacia la Asamblea General: un proceso mundial
Para preparar esta Asamblea, las comunidades de los Focolares en 150 países participaron en un amplio proceso de escucha y discernimiento sinodal, aportando ideas y prioridades para el futuro. Esto dio lugar a cientos de aportes sobre temas clave y sobre los desafíos que el Movimiento está afrontando a nivel interno y en el contexto global. Las comunidades territoriales también expresaron sus preferencias sobre las candidaturas para el gobierno del Movimiento.
Christine Schneider-Heinz y Michael Heinz, de Eggenburg, cerca de Viena, Austria, leyeron un breve mensaje en sus celulares de la comunidad de los Focolares en Kiev: hay una necesidad urgente de ropa de invierno para la gente de Ucrania. Ambos llevan mucho tiempo comprometidos con la ayuda a refugiados de diversos países, habiendo organizado albergues en su ciudad y colaborado con la asistencia inicial. Inmediatamente, comenzaron a pensar en quienes involucrar.
Viernes 6 de febrero, antes del café de la mañana
Llegan los primeros mensajes y solicitudes, la primera a una amiga que trabaja en la fábrica de zapatos cercana y que ha conseguido organizar donaciones de zapatos varias veces. A las 10:00 h, llega la confirmación de 100 pares de zapatos de invierno, con transporte incluido a Eggenburg.
Viernes 6 de febrero – 11:30 h
Se publica un mensaje en WhatsApp y se envía una invitación a todos los amigos de la zona: entregar ropa de abrigo y calzado para la gente de Ucrania por la tarde, entre las 18:00 y las 20:00 h, en la parroquia católica.
Viernes 6 de febrero – 18:00 h
Christine Schneider-Heinz y Michael Heinz ya han revisado sus armarios y se dirigen a la parroquia con las primeras bolsas, con etiquetas en inglés y ucraniano para que puedan empaquetar y etiquetar todo lo que llegue.
Lo que les espera es increíble: presencian una muestra abrumadora de solidaridad y disponibilidad. La alcaldesa compartió la petición en la aplicación municipal, la parroquia a través de la suya, y muchos compartieron compartido el mensaje en sus propios estados y en diversos grupos.
La gente llega con chaquetas, junto con cajas, bolsas y paquetes llenos de cosas. Algunos traen la mercancía, otros la reciben, la clasifican, la empaquetan y la etiquetan. Jóvenes de Járkov y Afganistán, y mujeres de Kiev y Eggenburg trabajan codo con codo.
Algunas familias regresan directamente de sus vacaciones en la nieve y traen espontáneamente su equipo de esquí y ropa térmica. Un hombre se quita su preciada chaqueta de plumas, la deja allí y se va a casa en mangas de camisa. Muchos no se conocen, pero se quedan para ayudar, y todos están contentos de contribuir. A las 22:30, dos minibuses ya están llenos.
Sábado 7 de febrero, temprano por la mañana
Los dos primeros minibuses parten hacia Viena, donde se descarga el material en el punto de entrega. Mientras tanto, la clasificación, el etiquetado y el embalaje continúan en la parroquia de Eggenburg. El tercer minibús sale hacia Viena a las 14:00.
Las donaciones llegan de todas partes, y participa una gran variedad de personas: el alcalde actual y dos exalcaldes, el asistente pastoral y un profesor de alemán, un pizzero afgano y otros comerciantes, padres con hijos y jubilados.
Se percibe una gran cordialidad entre todos: la gente se abraza, pero también hay quienes dejan sus bolsas en la puerta con timidez y se marchan rápidamente.
Alguien escribió: “Dios mío, algo así nos da esperanza de que la humanidad aún puede cambiar el rumbo. Se percibe el deseo de ayudar después de todas las noticias de la Kiev bombardeada y helada. Entonces alguien empieza a ayudar, y de repente ocurre un pequeño milagro”.
Sábado, 7 de febrero, 15:00 h
Más de una tonelada ha sido clasificada, empaquetada, etiquetada, cargada y entregada al punto de recogida para Ucrania. Han pasado veintisiete horas desde la petición. La entrada de la parroquia está vacía y ordenada. ¿Fue un sueño? No. Pero quizás Eggenburg experimentó un pequeño milagro.
Ha terminado el “Itinerario Pre-Asambleario” en preparación de la Asamblea General del Movimiento de los Focolares, que empezará el próximo 1 de marzo de 2026 en Castel Gandolfo (Italia) con la participación de los representantes de las distintas ramas y movimientos, elegidos en las diferentes áreas geográficas. Estarán también los miembros de derecho (los que forman parte del actual gobierno, el Consejo General y los Delegados en las varias áreas geográficas), y los invitados por la Presidenta.
Hemos entrevistado Cynthia Chammas, joven de la ciudad de Damasco (Siria) que participará en la Asamblea junto con otros jóvenes como representantes del Movimiento Gen.
Activa los subtítulos y elige el idioma que quieras.